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La verdadera mujer

En el huerto, hay una rosa que brilla de hermosura.
En el huerto, hay una rosa que es distinguida entre todas las rosas.
Es una rosa hermosa, su esencia es tan presiosa.
Su olor a largas distancias cautivan los sentidos de la gente.
Pero tan peligrosa es aquella rosa, que con sus espinas causa heridas.
No se deja agarrar, todo su cuerpo está protegido con espinas muy puntiagudas.
Su color atractivo llama la atención de los caminantes, sus pétalos suaves y tan delicados expresan la pureza de su dignidad.
Para tenerlas hay que saber agarrarlas, con delicadeza tomarlas; un mal movimiento causaría un pinchazo de rechazo.
¡Así es toda mujer que se valora!
No se deja seducir por el encanto de las suaves palabras de un hombre,
¡Antes, muestra su belleza sin necesidad de quitarse la ropa!
Su inteligencia es su hermosura, sus atributos son las joyas de su personalidad.
No necesitan llorar por amor, pues su actitud reservada atrae los corazones.
Ellas son difíciles de conquistar; solo un corazón que no para de palpitar de amor, podrá conquistarlas.
Ellas valoran la pureza de su integridad, y no se dejan atrapar por suaves caricias sin amor.
¡Su cuerpo es como un jardín de rosas!
¡Rosas tan gloriosas!
Su cuello suave como el pétalo de una flor.
Sus labios dulces como la miel.
Sus ojos expresan ternura.
Y el susurro de su voz penetra lo más profundo del corazón.
Voz que habla moralidades
y conquista sin
Proceder a las perversidades.
¡Esa es la verdadera mujer!
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1comentarios 27 lecturas relato karma: 39
#1   hermoso
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