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Lascivia por Lú - Parte 1:

Empecemos de a poco, no es una historia normal ni tampoco exagerada, es sinónimo de ver la lujuria desde otra mirada...

Según mis informantes y cuando digo informantes me refiero a mis compañeros de curso, ella se llamaba: Lucrecia..., fue interesante porque ya contaba con saber lo mas importante, ahora tocaba inculcar en su personalidad. No hablaba mucho, solo con su minúsculo grupo de amigas y ami ni me conocía, aun siendo el chico mas popular del colegio, y, si, así de grande tengo el ego. Aunque me cueste decirlo no atinaba a sacarle conversación, ella se veía dispuesta a hacer nuevos amigos pero yo no encontraba la ocasión.
Por suerte o por desgracia de muchos el profesor de turno pidió que hagamos dúo al azar sin repetir el mismo entorno de siempre para un ensayo que presentar en unas semanas, vi la oportunidad, y me acerque, asombrada, dubitativa, ella acepto.

Con la excusa de empezar con el estudio, la invite a mi casa, era de esperar... no acepto. Prefirió que nos encontremos en la biblioteca nacional -¿que rayos iba a hacer yo en una biblioteca? ni lo quise pensar, accedí.
¿se imaginan lo que fue verla con su cabello dorado suelto? relucía glamour en su caminar, sus jeans negros me fomentaban a imaginarme todo lo demás, su mochila colgada al hombro le daba el toque, empezaba a gustar...
Al entrar al recinto estudiantil, ella empezó a narrar los apuntes, asentaba mi cabeza diciendo que si y es que ni me acordaba de la materia por la cual estaba allí, en su mirada me perdí.
Después de dos horas de monografía, sus padres la pasaron a buscar, se despidió con un beso cálido y yo me olvide de besar. Después de sentir sus labios en mi mejilla, intuí que todo lo que había besado alguna vez, lo había hecho mal. Me dio una clara lección de gustos en un hermoso besar.


Llegado el segundo día de estudios, acepto ir a mi casa, eso fue genial.
La hice pasar al comedor y ella se sentó en una silla que estaba en la esquina, puso el libro sobre sus piernas, lo abrió y comenzó a repasar. En ese preciso instante me volví a perder.
Su voz era muy dulce, pausada, como si saboreara cada palabra que caía de su boca. Deje a un lado mi cuaderno y cerré los ojos. Su voz me convirtió en áspid de azúcar que buscaba refugio en su cuello, en sus pechos, en su vientre y que se caramelizaba el momento en que se iba insertando en los sitios mas recónditos de su cuerpo. No era wow lo que leía, sino como lo leía. Podría haber estado leyendo como comían las hormigas en época de sequía, que el efecto habría sido el mismo. Me senté a su lado y la interrumpí con otros versos de No puedo enamorarme de ti, Si quieres quererme voy a dejar de querer. Deje de lado mi coraza machista porque algo provoco en mi. Ella me miro sorprendida de que yo me supiera versos tan cursis -- Pondría mas atención si leyéramos juntos, --- le expliqué.
Entonces accedió y se inclino conmigo en la sala. Repasamos el ensayo un par de veces mas sin entender nada de lo que dice en realidad. Al finalizar el estudio, le acaricie el rostro y la besè. Ella titubeo un momento, luego se levanto de un salto y se fue sin despedirse.

¿Recuerdan que al principio dije que tendría que inculcar en su personalidad? bueno, algo salio mal...

etiquetas: coraza, destruida
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2comentarios 86 lecturas relato karma: 54
#1   me gustó, dejo mi voto por aquí, saludos
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#2   #1 Gracias! Ya estan publicadas las siguientes partes 2 y 3 {0x1f601}
votos: 0    karma: 12