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Navidad en el Frente

Año de 1914. Dia de Navidad
Todavía la I Guerra Mundial se encontraba en sus inicios y sus promotores no habian comenzado su campaña de odio. Los soldados de ambos bandos aun no comprendian qué carajo estaban haciendo en una trinchera en lugar de estar festejando el cumpleaños del Niño Dios junto a sus familias. Esa noche cesó el ruido de los sables.
En las trincheras de la "entente", sumidos en sus pensamientos, los soldados escuchaban en el frente opuesto entre algún que otro sollozo, las notas de Noche de Paz, que surgían de las gargantas roncas por los gritos de los comandos, que tenian que superar el ruido de los cañones. Con todo, la melodía sonaba dulce y serena.
Un oficial británico se levantó y miró por el borde de la trinchera. No se veian mas que los centinelas de turno. Con decisión, tomó una linterna y salió de la trinchera, dirigiéndose hacia el frente aleman, ante la mirada incrédula de los centinelas, que no sabian si era un ataque sorpresivo o un ataque de locura, nada raro en un frente de guerra.
Avisado el oficial alemán a cargo, ordenó bajar las armas, pero a la vez dio la voz de alto. Sin inmutarse, el oficial británico continuó su marcha hacia los alemanes, a sabiendas de que arriesgaba su vida. Al llegar a la trinchera enemiga, el oficial aleman salio de la trinchera y el británico le dijo en voz queda: "I wish you and your men a Merry Christmas". Conmovidos, se dieron un fuerte abrazo.
Al ver el espectáculo, como por arte de magia, esa magia que solo se da en Navidad, comenzaron a salir de las trincheras cientos de soldados, algunos con botellas, otros con tabaco, tortas, budines y otros dulces, un soldado sacó el arbolito y lo plantó en la tierra devastada y comenzó un increible intercambio de abrazos y regalos, salieron a relucir fotos de las novias, padres, esposas e hijos. De pronto, los británicos y franceses comprendian y hablaban aleman y viceversa. Cada soldado y cada oficial se enteró de la vida y milagros de su enemigo, lanzado a la guerra por los mezquinos intereses políticos y financieros de sus superiores. El encuentro se convirtió en una verdadera fiesta que duró hasta el amanecer, cuando aparecieron en escena oficiales de mayor grado que, escandalizados, ordenaron a la tropa a regresar a sus puesos y esperar la orden de fuego.
Como si el asunto no fuera con ellos, los soldados se negaron a obedecer la orden y se mantuvieron en tierra de nadie por varios dias, convirtiendose en una verdadera sublevación. Los oficiales superiores, conscientes de su "deber" hacia el Rey y el Kaiser, amenazaban con consejos de guerra.
No se sabe exactamente de donde provino el primer tiro, pero así como comenzara, terminó con aquella confraternización con el enemigo. Hubo, por supuesto, consejos de guerra y muchos sufrieron prisión, pero aparentemente no se aplicó en ningún caso la pena capital, establecida para estos casos de "alta traición".
La guerra duró cuatro largos años mas y escaló hasta la deshumanización por todos conocida.
Cuando mi padre me contó lo sucedido, las velitas del árbol ya se terminaban de consumir. Quedamos un largo rato en la oscuridad, cada uno sumido en sus pensamientos. Sus ojos se aguaron y los mios también. Todavía hoy se me aguan cuando recuerdo su historia. Hasta el dia de hoy, esos extraños seres que rigen los destinos del mundo, no han comprendido el mensaje de aquella noche mágica. No sería mejor para todos que los asuntos de la guerra quedaran en manos de los soldados y no de los políticos y autoridades superiores? Eso mismo pensé cuando mi padre me contó.

Michael Wehrmann
Diciembre 2017
3
2comentarios 73 lecturas relato karma: 30
#1   Interesante, magnífica prosa. Gracias. Saludos.
votos: 0    karma: 17
#2   Excelente.
votos: 0    karma: 20