Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

Para no perder el cliché

Hace un año estaba en casa y hoy por más curioso que parezca y aún con la distancia que existe entre un lugar y el otro, también estoy en casa.

Hay 6,968 km que me separan del lugar en el que crecí, en el que me enamoré y escribí por primera vez, en el que hice amigos que hoy son hermanos y que al igual que yo, se encuentran por ahí, dando vueltas en lo vasto de éste mundo.

Parece que he tenido suficientes días para pensar y sin embargo han sido pocos en los que me he detenido a hacerlo con profundidad. Pensar, pensar… siempre hay cosas que me ocupan demasiado, pero por eso estoy hoy aquí, para no perder el cliché.

Sin duda alguna llevamos el hogar a cuestas, pero más importante aún, casa es donde te quieren y te lo hacen saber y puedo decir con brillo en los ojos que me siento en casa.

Han pasado 365 días desde aquel 31 de diciembre en el que me ilusionaba con empacar maletas para el próximo año, sería mi primera vez lejos de casa, sería mi primera vez volando fuera de Colombia.

Ese mismo día conseguía lo que había sido impensable años atrás, después de 5 navidades sin pasar con mi familia junta, ahí estábamos todos. Mis papás sonrían con nostalgia sabiendo que pronto nos echaríamos de menos y mis hermanos hacían bromas y entre risas me decían te quiero.

Hacía mucho que no me sentía tan feliz, tan llena, con tantos sueños y con tantos anhelos puestos en el futuro, creo que esa fue la primera vez en la que pensé que las cosas podrían ser diferentes, pero diferentes de verdad. Hoy puedo decir que lo son.

Cada año nos proponemos un nuevo comienzo, para muchos es empezar de cero, sacar de sus vidas todo aquello que les aflige y dar paso a la prosperidad; pues bueno, para mi no es muy diferente, solo que es apenas ahora que cobran sentido todos los agüeros que hice años atrás.

Después de todo la utopía de los sueños solo se mantiene cuando no hacemos nada por consumarlos en realidad.

Desde luego que extraño, pero con una alegría inimaginable. Sí, he aprendido a echar de menos.

Antes solía pensar que extrañar significaba sentir dolor, tener encogido el cuerpo, sentir vacío en el pecho, atragantarme con un nudo en la garganta y hoy me doy cuenta que extrañar también es sonreír, recordar con alergia y con satisfacción todo aquello que vivimos, que quisimos, que aprendimos.

La distancia y el tiempo me han enseñado que podemos sanar, que es posible perdonar y ser perdonados, que el pasado no siempre es un ancla si lo utilizamos para avanzar, para crecer.

Es temprano, pero hoy como hace un año tengo sueños que espero poder cumplir, tengo un montón de anhelos y el corazón más lleno de ternura que antes. Siento que está vez aunque ya lo es, todo será diferente, porque hace tiempo que siento que la vida ya no va en bucle y eso más que nada, me hace feliz.

¡¡Un brindis por los nuevos comienzos!!
4
sin comentarios 34 lecturas relato karma: 49