Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

Octavo pacto ( TEATRO corto) 4° parte

CUARTO ACTO.
 En el palacio.
   ESCENA PRIMERA

  Un paso ágil, marcan marcial compás por los angostos pasillos adyacentes al salón de celebraciones,El bullicio ya en su esplendor llegaba a los rincones más recónditos, a los que solo acudían los secretos amantes solícitos a jurar amor eterno.
 Fanfarrias, panderetas, trompetas y flautas hacían las delicias de los pocos que disfrutaban con agrado las notas musicales bien ejecutadas, junto a las risas de los que el licor ya les había afectado a la razón, anunciaban que todo trascurría con normalidad.
 Desde uno de los cuatro portones que su apertura daba al pasillo se podían ver los destellos de las hogueras, hacían guiños y señas a los señores que aún no habían llegado, invitaba a apresurarse, y a adentrarse a la luz danzante, las antorchas estratégicamente colocadas para la ocasión guiaban sus pasos para festejar la última conquista.
 Un gran salón, en las esquinas y a espaldas del los comensales, pasando casi desapercibidas, cuatro chimeneas que tragaban maderos, una hoguera central era la que se llevaba los elogios de todos, señora del habitáculo, donde siempre con sus grandes brazos naranjas, amarillos, rojos, verdes y azules abrazaban a un incauto ciervo o jabato que había cometido la imprudencia de acercarse por los alrededores de palacio.
 Un corredor que hacía de doble altura, servía para que soldados con ballestas, montaran guardia, para que en cualquier momento pudieran atravesar a los enemigos del Rey.
 Los cuatro portones eran destinados cada uno al paso de los que estaban autorizados a cruzar la frontera ente habitaciones, sirvientes, invitados, soldadesca y los residentes usaban diferentes aperturas para transitar.
Sin permiso, era hasta de simple y torpe intentar penetrar por una que no fuese su privilegio, ya que dos soldados, con lanzas las cruzaban antes que ni siquiera la napia asomase.
 Una gran mesa ovalada, abierta por un extremo, que ocupaba casi todo el salón y haciendo opulencia de gallardía quería contener a la hoguera central, ilusa ella, su madera sería cenizas si el fuego quisiese agarrarla hacia el.
 Trasiego continuo de sirvientes hormiga, camino más que aprendido durante años y duro látigo si confundían la senda para las viandas.
 Las ánforas de vino, no descansaban, su reposo siempre estaba perturbado por un manotazo ebrio de algún comensal, tal como llegaban las vaciaban teniendo que partir para ahogar sus penas recibiendo más del rojo líquido que espera para consolarlas.
 Salvatierra tardó en asomar por el portón, no tenia beneplácito por los festejos, y menos celebrando la muerte.
 Su presencia hizo enmudecer a todos, menos al Rey que reía agradeciendo su fortuna, su suerte, y su dura mano ante los desagradecidos que osaban enfrentarse a sus designios.
 Los que callaron, algunos por miedo. Decían que Salvatierra podía mirar en el interior de los que intentaban combatir en duelo con la mirada, desenmascarando a los que tenían malas intenciones, esos, gachos de cabeza permanecían, otros admirados por su voluntad inquebrantable puesta a prueba en más de una ocasión, exclamaban y aplaudían.
Rey:
  -Salvatierra, no deje que sus piernas lo hagan permanecer parado, ordéneles que caminen acá, este es su asiento, guardado para vos, a mi derecha y descanse cuerpo y mente, brindando por las arcas repletas de tesoros arrancados de las manos muertas de los que ya no los usarán y las panzas llenas de todo tipo depitanzas regalo de las viudas de los que no las comerán.
 Paso firme hacia el rey, susurros y bisbiseos de hombres que dejaron de serlo para convertirse en alcahuetas.
  ( Agarra la copa el Rey ).
Rey:
  -Saludos, Comandante Salvatierra.

 Todos en píe alzaron su copa menos Chulpa que permanecía inmóvil a pocos metros del trono. El no bebía.
Todos:
  -¡ Hurra, hurra, hurra!
  -Saludos, Comandante Salvatierra.
  ( Salvatierra bebe, un mermado sorbo para contentar a todos ).
Salvatierra:
  -Mi señor, su permiso necesito, marchar a mis aposentos deseo, un día sin fin el de hoy me ha rendido.
Rey:
  -¡ Vaya !, quería presentarle a los presentes, pero en otra ocasión será, yo seguiré aquí al cuidado de estos desgraciados.
Salvatierra:
  -Con su venia.
 ( Un gesto del Rey da por zanjada la conversación ).
 ( Salvatierra da media vuelta y desaparece por donde entró ).
 Igual como el salón se enmudeció, volvió a gritar, con estridentes sonidos de festejo.
El comandante, taciturno, paseaba...
 La vida en el campo de batalla nunca ha sido amable con nadie, marca los rostros de los hombres con cicatrices del horror vivido y ya asimilado.
 Tal en la mañana luchas encarnizadas, tal en la noche risas sobre cualquier hecho macabro sucedido horas antes.
 Los espíritus de las tropas ya se fugaron horrorizadas de lo que hacían sus cuerpos, dejándolos ya a su antojo.
 Sin piedad, así rubricaba el pendón de estos hombres a la vez de su lema.
 Salvatierra no se jactaba de sus gestas, al contrario.
 Siempre separado de las celebraciones de las contiendas ganadas, se le veía deambular por los campos infectados de cadáveres, entonando canciones a los caídos, tanto a hermanos de armas que yacían en el descanso eterno, como a contrarios que no hacía mucho querían llevarse de trofeo su cabeza, prenda para su señor.
 Arrodillado, rezaba al píe de los moribundos, asestando compasiva y certera puñalada acabando con el sufrimiento innecesario de los infelices agonizantes.
 Sus lagrimas brotaban a cada perdida, una salada gota por deceso, guardaba como su tesoro más preciado los rostros de cada alma arrebatada en defensa de lo no defendible, las tierras, el poder, y la ira de un rey insaciable.
 Ya, sin obligación aparente, Salvatierra camina hacia el jardín interior, guiado inconscientemente por un son, notas de una canción que embriagaba el ambiente.
 Lentamente, entre, agradables perfumes florales, iluminada por la luna llena, la canción se hacía más evidente, buscando entre rosas, y naranjos en flor, la dama de noche señalaba con su fragancia la procedencia de la melancólica y melódica romanza.
 En el centro del bello vergel una bella dama.
 Ojos cerrados entonando diligentemente su tonada ya conocida por Salvatierra,
brillo en los dedos habilidosos salpicaban con las vibraciones de las cuerdas del arpa todo el paraje.
Salvatierra, entona la ya empezada canción.

  …..... recuerdo a mis lágrimas,
  al paso por tu linde vacía,
  que ya te alejé.
  Recuerdo a mis lágrimas,
  amantes en tu jardín,
  frente a frente,
  paralizando el tiempo,
  labio a labio,
  besos robados al destino.
  Recuerdo a mis lágrimas,
  viéndonos desnudos el alma,
  interior libre de pecado,
  que ya te perdí.
  Recuerdo a mis lágrimas,
  que eterna llama me acompaña,
  encendida por tu boca.
  Te busco todos los días sin dejar mensaje,
  en tu umbral, en mis cartas sin letra,
  y allá donde estás en la mañana.
  Paso sin parar, para no pararte,
  hiriéndome para no herirte .
  Recuerdo a mis lágrimas,
  por siempre tuyo seré.

La dama había dejado de deslizar sus dedos entre las cuerdas, ruborizada, preguntó:
  -¿ Quien es vos ?
Salvatierra:
-En tu belleza he perdido la memoria de mi ser, mi nombre ha huido por la vergüenza.
-En tu mirar he encontrado la daga que me ha herido en el amor.
-Si supiese quien soy no dudaría en pronunciar el nombre que me pusieron.
-Ahora, me llamo afortunado, por parte de mis ojos, que me dieron esperanza, al contemplar un angel.
-Ahora, me llamo fuego, por parte de mi corazón, que sin necesidad de el arde en mi pecho.
Dama:
-¡ Señor !, ¿ A caso sabe quien soy ?
Salvatierra:
-Si mi señora, respondes a la llamada de mi mirada, y a mis suspiros al oírte.
 Aparece una sirvienta,
Sirvienta:
-Es la hora.
Dama:
-He de retirarme , quedo a la espera de sus palabras, ha despertado una curiosidad, un deseo que no conozco, no identifico con nada de lo vivido. Esta sensación que a la par me aturde y sonroja mis mejillas sin avisar alimentando mi alegría, siendo mi corazón descarado, el que ruborizando está a mis sentidos, raras cosas para una rara noche.
 La dama se levanta y emprende camino perdiéndose por la rosaleda.
Comandante: ( Gritando )
-¿ Cuando el destino caprichoso en sus juegos de azar me favorecerá con una buena mano  premiando a mi persona con un nuevo encuentro ?
 No obtiene respuesta, enloquecido por las fragancias florales y por el aún resonar de la melodía, le hacían entender que no ha sido una ilusión o espejismo en su mente.
Comandante:
-Hinco mi rodilla inclinándome sobre este rosal. ¿ Es real ?.¿ Estoy o no, es un desliz de un sueño ya en mis horas de descanso ?, un sueño dulce entre miles de muerte.
 Se acerca a un rosal.
-Te cojo y te arranco de tu largo cuerpo para acercarte a mi, eres real, te defiendes clavándome tus uñas salvajes, el dolor incipiente me grita y avisa, mientras mi sangre acaricia tu tallo, y llega tu perfume a mi rostro. No hay dudas, si estás aquí yo estoy aquí. Somos reales.
 Aparece de nuevo la sirvienta.
Sirvienta:
 -Mi señor, cuando la música ilumine a las bellas flores haciéndolas abrirse para acompañarla con sus virtudes, los colores vivos festejen la buena compañía, y esta ya vuestra canción convertida en señal, alegre su espíritu. Ella lo esperará.Ni apresúrese, ni demórese, paciencia le pide.
Comandante :
  -Enajenado corazón para loco hombre, ¿ que ocurre ?, ¿ cual es esta sensación ?, ¿ es a lo que se refieren como amor?, ¿ de esto escriben los poetas y recitan trovadores? En mi ignorancia , reía de historias ,creadas para gentes crédulas de estas cosas, ¿ ahora soy yo el ingenuo ?
-Que tosco describir , que en ebullición la sangre tengo, su falta me hiere, noto desangrar sin tajo, sudo sin fiebre, y debilitado sin ningún mal me encuentro.
-Este amuleto que me ha protegido, de lanzas, espadas y flechas, sin poder se halla frente  al golpe certero propinado con su mirada, sin usar arma alguna más que una sonrisa.
4
3comentarios 21 lecturas relato karma: 39
#1   Me encanta!! {0x1f33a} Violeta {0x1f33a}
votos: 0    karma: 18
#2   #1 Como siempre tan atenta, gracias mil, se que es más largo de la cuenta, por eso estoy mandándolo poco a poco, Un pequeño teatro, trágico... otro de mis retos personales. Como te comenté, llevo poquísimo escribiendo, empecé con poemas, y me lancé con esto, espero que os guste. Mil besos. {0x1f3b1}
votos: 1    karma: 26
#3   #2 Sigue escribiendo, lo que sale de tu pluma es impresionante, Francisco!! Abrazos grandes!! {0x1f33a} {0x1f33a}
votos: 0    karma: 18