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On-Off: Primera y Segunda parte

Con la excelente y amable cooperación de Domingo Martínez.
@Saltamontes /@Ludico

Mi amigo Hermes, desde pequeño, fue muy dichoso y agraciado. A eso contribuía su carácter e imborrable sonrisa. Buen conversador, sumaba a esa gracia, la facilidad de tener para cada ocasión un chiste oportuno capaz de despertar hilaridad en sus interlocutores. Le sobraban amistades de ambos sexos que se disputaban la oportunidad de compartir con él: <Me hace sentir bien>, solían decir todos. Entre las féminas, era considerado todo un galán, por la sutileza de sus requiebros; a todas les caía bien, pero ninguna lo tomaba en serio. El sufría que no creyeran en sus sentimientos cuando se los expresaba a alguna. <A veces quisiera ser diferente>, pensaba.
Cuando se enamoraba, se entregaba a fondo, pero siempre ocurría algo que echaba por tierra sus sueños. Así pasó con Amparo, la mujer más linda y codiciada por todos los hombres del barrio. Hermes la conquistó pacientemente, en secreto y con mucho trabajo, porque prácticamente era un imposible. Era la esposa del jefe de la policía. Ella lo instó a que buscará un lugar, lejos y reservado donde pudieran consumar el primer encuentro amoroso. El consiguió que un amigo le prestara la casa por dos días, porque aunque con Amparo estaría solo unas horas, requería ambientar con sublimidad el paraíso dónde el éxtasis fusionaría sus cuerpos.
—En este sobre esta la dirección y la llave, mi amor —dijo poniéndolo en sus manos y agregó — ¡Mañana al mediodía!
—Solo si se acabara el Mundo no fuera.
Con la ansiedad marcando los latidos de su corazón, Hermes degustaba un daiquirí a sorbos mientras escuchaba “The One Thing” de Michel Bolton. El reloj marcaba las 12. Desde la butaca en que estaba sentado, al sentir la llave en la cerradura de la puerta…, llenó sus pulmones de aire y se puso de pié con la mirada encendida por una felicidad que se apagó al instante. En la puerta, el marido de Amparo blandía en su mano la pistola.

…Como un bólido, en Hermes instintivamente se cumplió la ley de acción y reacción en sentido inverso. Los disparos del arma impactaban en el techo y las paredes del recinto, desviados por la fuerte presión y movimientos de sus manos sobre la que empuñaba la pistola, hasta agotarse las balas; si usted quiere conocer el desespero, aguarde ver a un hombre luchar en defensa de su vida, y si quiere ver al demonio, lo invito a presenciar la venganza de un hombre mancillado, porque el demonio no solo representa maldad, también es una serie de interacciones erráticas, donde la rabia comanda todo vestigio de racionalidad y cordura —de no ser de ese modo, Satán no sería el segundo al mando en la tierra—
Hermes, el de los dulces labios, el “latín lover” causante de mil desvelos, arrebatador de suspiros, y buen bailarín, seductor natural, incólume a la tristeza, y amigo nuestro incondicional, jamás había sentido tan cerca los pasos de su propia muerte. En la reyerta, como en una danza letal, ambos hombres pugnan por neutralizarse, quemando toneles de energías en cada respiración. La demanda muscular activada por los caudales de testosterona produce una sudoración fría y de un característico olor a macho, uno por el natural y conveniente instinto de supervivencia y el otro por borrar la deshonra interpuesta por la insatisfacción de una mujer hermosa y la impertinente pretensión de un Hermes contemporáneo, que al igual que su homónimo griego, intercediera entre lo mundano y lo divino.
Cuando ya la visión se hace gris por hipoxia cerebral inducida por falta de oxigeno, ambos se desploman manteniendo la férrea unión corporal en los últimos chiringuitos de fuerza persistentes.
Si mi quincuagenaria memoria no me falla, el marido de Amparo se llamaba Genovevo, sus subordinados en la comandancia de policía le llamaban comandante “bebo” — con b alta— mientras que en los barrios más humildes de la Habana se le mencionaba despectivamente como “medioevo”, en los bajos fondos delincuenciales los malhechores le apodaban “el cáncer”, pues según ellos, sumaba en su haber, tantos muertos como la terrible enfermedad. Era un tipo retaco, con aspecto de bonachón, que solía muflir como una vaca, ya que masticaba hojas de tabaco preferiblemente sin curar, tenía un timbre de voz algo nasal, pero tenorizado artificialmente —al estilo de Tito Nieves—
¡Era malo!; —en algún momento les echare sus cuentos. —
Los cierto es que en aquella ocasión, ambos hombres, exhaustos por los mutuos esfuerzos realizados y la multiplicidad de sensaciones emocionales sentidas en poco tiempo, terminan casi desvanecidos y para no ceder cada uno dentro de su desconfianza, se abrazan arrodillados en el piso de la casa donde se había pautado la cita.
Los seis agujeros en el techo de cinc dejados por los impactos de los disparos desviados dejaban pasar haces de luces como emulando la iluminación en un teatro de pueblo, de esos que mandan a construir los alcaldes de los municipios cuando aspiran la reelección. Bajo aquel efecto lumínico y la efervescencia latente que deja la alta combustión de testosterona, el “matón” y el “galán” se confundían en un abrazo que repentinamente paso de la furia a la ternura, del — si no me matas te mato, a un —abrázame que me pierdo. Y con una banda sonora de bolero invocador de despechos y traiciones, el nombre y la voluptuosa figura de Amparo, van tomando la segundona postura que ostenta el diablo en el imaginario organigrama de la organización terráquea. En el instinto varonil de aquellos dos hombres vencidos por los impulsos de una misma pasión, el interruptor de la destrucción mutua pasa de estado “on” a un momentáneo pero fructífero estado “off”.

etiquetas: @saltamontes., 20/05/2019//@ludico, 21/05/19
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18comentarios 165 lecturas relato karma: 59
#1   Este relato, con imágenes incluidas parece una película de acción, genial relato, les sugiero que vayan pensando en una segunda parte, el tema es divertido y creo que merece una continuación, en verdad que los dos tienen una brillante pluma y la sinergia es indudable, los felicito y les envío un gran abrazo
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 *   Varimar Varimar
#2   #1 Gracias, amigo Varimar.
En Ludico h encontrado un maestro de la cuentistica, tiene ideas y recursos propios envidiables para cualquier escritor. Además de mucha cultura general. Eso consta al leer
su narrativa.
En nombre de ambos te reitero las gracias y saludos.
Un abrazo.
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#3   #2 Lo de Lúdico es cierto, lo sé porque día a día lo veo como se engrandece en la escritura, lo conmino a que publiqué un libro y nunca tiene tiempo, a su lado por
años lo he visto escribir y mejorar hasta hacerse un gigante, a parte, creo que ustedes son dos escritores brillantes, además con sinergia, que tienen que continuar con relatos divertidos como éste , que nos aparta un poco de la rutina, un abrazo
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 *   Varimar Varimar
#4   #3 Yo no tanto, amigo Varimar
Después de viejo y retirado fue que comencé en éstos trajines...
Después que se rompe la inercia, al menos en mi, el movimiento es rectilineo.
Imposible bajarse del tren.
Un abrazo.
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#5   Excelente relato Pedro ¿Cuándo escribes un libro? sería excelente, saludos!
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#6   #5 Lo mejor del relato es la parte de Ludico. el es el maestro.
Gracias, amiga.
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#7   He disfrutado un mundo de tu encantador relato. Un saludo cordial Saltamontes.
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#8   #7 Es un relato a dos manos. Interviene Ludico enla segunda parte.
En nombre de ambos: Gracias.
Saludos.
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#9   #8 Muy buenos los dos escribiendo, felicidades, admiro mucho a /@Ludico y a usted Pedro.
Saludos!!
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#12   #9 Gracias Mary, es reciproca la admiración, soy asiduo lector de tu impecable portafolio de poemas, abrazos.
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#14   #12 :hug:
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#15   #14 Muchas gracias, Mary.
Saludos.
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#10   Buen relato me gusta el tono que posee realidad, drama y muchas cosas mas que la hacen un buen relato para pasar el tiempo
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#16   #10 Gracias, Nitsuga.
Saludos.
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#11   En Pedro Admiro la virtud de exponer las ideas con un lenguaje expedito, describe con exactitud lo que es trascendente para la intención del relato y reproduce la imagen en la primera lectura.El otro punto donde lo considero un maestro es en la selección de los temas tratados en el relato, allí usted no encuentra una transgresión, ni adjetivos peyorativos y menos conceptos negativos, lo cual, deja siempre una sensación optimista al finalizar la lectura. Aplaudo con mucho cariño y emoción su propuesta.
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#17   #11 Gracias, Ludico, por esas opiniones.
Veo igualmente en tu estilo y tecnica literaria una maestría indiscutible, sobre todo
en el dominio de los recursos literarios y don para plantear los conflictos de modo magistral.
Saludos.
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#13   Tanto a Pedro como a Ludico, les felicito por esta narración, y si... a algunos les sobra de todo y a otros les falta, es este caso en el que Hermes es el galán y otros atributos y quien tiene la mujer bella es Genovevo, el feo del asunto, y fiel a su feote , como si fuera poco...
Es cierto al mejor cazador se le va la liebre.
Un abrazo para ambos.
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#18   #13 Me han gustado mucho tus observaciones, amigo Malco.
Sobre todo tratandose de un escritor de tu categoría.
Gracias. Te reciproco el abrazo.
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