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Promesas disfrazadas de orgasmos

Dices, dices tantas cosas al mismo tiempo y aun no termino de ordenar las ideas. Cariño, dejemos de hacer promesas cuando ni siquiera somos capaces de quitarle el polvo a los sueños que guardamos bajo la cama, y sigo sin encontrar el rumbo de tus palabras, entonces, las hago mudas mientras desvisto tu torso y me deleito con la vista que tengo frente a mí, soy curiosa, pero mis manos siguen sin respetar los límites de tu piel desnuda, sigues hablando cielo, y yo no te escucho, no entiendo qué pretendes proponer con esa lengua tuya si no son orgasmos. Pero lo olvido, arrastro a un lado los objetivos de tu discurso y lo convierto en movimientos a la par de tus caderas con las mías, la única promesa resultante después de devorarnos la boca y un poco más, o el resultado de haberte escuchado hace un tiempo atrás, cielo… disfracé las promesas no cumplidas en razones para arrancar tu piel y hacerla mía, he cobrado las deudas de tus viejas palabras a cambio de soltar tu pantalón cuando tenga las malditas ganas de que, quizá, seas un poco más mío de lo que soy tuya.

He hecho un trueque con las veces que he pensado que me escuchas, a cambio de oír tus gemidos, y no la falta de sentido cuando haces eso, sí, eso que logras con tus ojos al mirarme y esas largas pestañas que pretenden adornar lo que dices, y, para qué citarte creo, si dices tanto cielo, pero sigues sin hacer nada.

Sigo cambiando los días en que con lágrimas confesé mis penumbras, aquellas sombras que opacaban mi mente, y que aun sabiéndolo, seguiste colocando nubes delante del sol, las cambié, por noches escuchando el leve y sonoro pálpito que se aloja en tu pecho, el único sonido que no me falla, y que si llegase hacerlo, luego fallaría el mío.
Dejé de escuchar cielo, dejé de atender respuestas vacías hacia mis propias palabras, al igual como dejé de hablar. Y me quedé con aquello que no habla, pero si expresa.

¿Cómo escuchas a quien no te escucha a ti? Cómo carajos sigo hablándole de esa herida que duele mientras se divierte tocándola siempre. Disfrazo tus promesas para no llorar cielo, las visto de orgasmos, para olvidar tus palabras y soltar mis gemidos.
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1comentarios 38 lecturas relato karma: 64
#1   Excelente prosa, un gusto pasar por sus escritos.
votos: 0    karma: 20