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El sol sale para todos

El sol sale para todos. III

Sus manos sus herramientas. 3ª Parte

Un día se enteró de una noticia, muy preocupante y triste José se marchaba de la ciudad, dejaba la tienda donde tanto sintió y sufrió, amó hasta la extenuación total del ser, otra vez la impotencia de la no solución al problema salvaje de sentir y amar.

Volvió a los recuerdos de su niñez, ese maravilloso campo extremeño, que siempre lleva impregnado en su cerebro y piel, salidas de excursión, al salir de clases. Pues en esa finca del terrateniente forastero y la señorita extremeña, heredera del lugar, donde los jornaleros esclavos de Franco, se ganaban el poco pan que llevaban a sus chozos- hogares, al final de la jornada. Había una gran capilla para misa de domingo, un cortijo palacio para los dueños y colegio donde las niñas y niños iban a clases a diario, y los señoritos calmar sus conciencias.

Las niñas y niños como él y sus amigos hicieron la primera comunión allá por el año 56, eso si después de hacer un pacto de honor entre todos, para no delatar al cura, los grandes pecados que tenían todos. Ese recuerdo lo añora y lo valora con plenitud y cariño, pues hubo una fiesta infantil, con comida extra y golosinas. Esa tierra de los valles alineados de los olivos y el magnifico bosque mediterráneo y la vid, cuando los pájaros nidifican en Primavera, y la soledad del tiempo no tiene hora ni edad.

Está sin aliento degollado en la sombra se va su vida y su vivir, ahora será imposible seguir se le cae su alma, no sabe que hacer, un dolor sin calmante, sin solución alguna.

Tiene que aprovechar el tiempo que le queda y acelerar todo, sus ojos a partir de hoy, tienen que hablar más que nunca, con la fuerza de su mente amará sin límite alguno.

El tiempo con una gran tormenta de lluvias y truenos, los rayos le ciegan sus ojos y el agua le hace aun llorar más, solitario, roto, frustrado, destruido, vació, con tanto que dar, se quedará tan solo como un desierto sin agua, sin respirar, sin vida.

Al cruzar la calle, ensimismado, distraído, y casi ciego, un autobús lo arroyó y sus ruedas pasaron doblemente sobre su cuerpo virgen.

Fin.

etiquetas: sol, vida, cruzar, arroyò, ruedas, virgen
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