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Susurros de un reflejo

-Vamos Karen, vamos a llegar tarde.
Me termino de vestir en la pequeña habitación poniéndome ropa holgada, no quiero que se vea el cuerpo y es la ropa más cómoda. No quiero ver mi reflejo, pero necesito estar bien vestida y me veo en el espejo que tantas veces me han dado ganas de romper, pero que no lo he hecho por las posibles preguntas de mis padres. He adelgazado, pero aún así, mi reflejo sigue rozando el borde del espejo.
Llevo puesta la ropa más oscura que creo tener y la más ancha. Las voces de mi madre llamándome me recuerdan que tengo que evadir todo eso y fingir que todo sigue igual de bien.
Nunca me han gustado, ni me gustarán, las despedidas de fin de curso. Todo son tan falsos, fingiendo que me van a echar de menos en el verano, cuando el brillo de sus ojos dicen que van a estar mejor sin mí. Las pocas amigas que tengo se irán con las más populares, y yo me quedaré sola, con el único recurso de jugar con los amigos de mi hermano pequeño.
Me cojo el espejo de mano por la manía de llevarlo siempre encima y me dirijo a la salida.
...
Todo el mundo está feliz, y la fiesta va tal como me esperaba. La gente de mi clase está con sus amigos y desesperada por que se acabe e irse para hacer su fiesta por la calle. Las chicas perfectamente maquilladas como muñequitas "barbies" y los chicos perfectos "kens" admirándolas, deseando hacerles algo más que pasarles la mirada. Nada parece distinto a como lo imaginé, y en parte me decepciona, esta sociedad que parece destruida.
Si me han dicho alguna vez que tenía que vestirme así, no me arrepiento de no haberlo hecho, no quiero ser muñeca de esta sociedad perdida.
Cuando quiero darme cuenta, veo a los chicos de mi clase riendo mientras me miran. No puede ser. Llegan las chicas, les dicen algo en susurros y vuelven a girarse hacia a mí. Me lanzan miradas de asco, desprecio, y vuelven a reír. Parece una risa falsa, de esas que hace la gente para solo hacer sentir mal al otro.
Y lo malo es que lo consiguen.
Lentamente, me giro y me voy hacia los baños, el único lugar un poco más "íntimo".
Desgraciadamente, me encuentro con el gran espejo que se extiende sobre la pared.
Y me veo, cada línea que hace mi cuerpo es reflejada en ese cristal, pero no se ven todas las cicatrices que llevo encima. Si se viesen, sería peor.
Ya ni siquiera me veo, solo veo lo que ven los demás, yo no me veo. No, espera. Es que NO me veo. El reflejo se ha esfumado y me quedo asombrada mirando al espejo.
Mientras mi cabeza intenta aceptar el extraño acontecimiento, una madre entra, yendo a lavarse las manos y me mira, sin notar nada raro. Ve mi reflejo. Yo no lo veo pero sé que ella lo ve. Y se mete en un baño, mientras a mí la cabeza me da vueltas pensando en lo que está pasando.
Mi sueño se ha cumplido,
no verme en el espejo,
pero la gente me sigue viendo y su mirada es el reflejo de mi ser.
No puede ser, me siguen viendo, sigo existiendo y mi cuerpo sigue siendo el mismo. Miró hacia mis pies y todo sigue igual que antes. Me miro de nuevo al espejo, sin verme, pero pequeños susurros parecen surgir de él. Al principio no sé lo que dicen, pero poco a poco les voy entendiendo.
Me llaman por mi nombre,
por cómo soy,
o, tal vez, por cómo creo que soy.
Me dicen los insultos que alguna vez me dijo alguien, y me dicen lo que pienso yo de mí y me empieza a doler la cabeza.
Quiero que se callen. Se meten en mi cabeza y parecen no querer irse, entran al compás de mis latidos a cien por hora nublándome la vista.
Me empiezo a tambalear por el mareo y entro a un baño para ver si puedo relajarme, de repente, todas las palabras se vuelven una y esa palabra se vuelve oscuridad.
...
-¿Karen?
Me despierta una voz que al principio no reconozco, pero que al ver su cara sé quién es. Me levanto pesadamente mientras me ayuda mi amiga y me lleva hasta los lavabos para lavarme la cara.
Me veo reflejada en el espejo.
Un suspiro de alivio es liberado instantáneamente por mis labios cuando veo el reflejo que me pertenece.
Veo todas esas cicatrices cosidas que me hacen ser, ese laberinto de curvas y el brillo de unos ojos que me pertenecen.
Me veo.
Me sonrío.
Me siento.
Me amo.
(Me) soy feliz.

etiquetas: relato, reflejo, espejo, amor
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