Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

Te conocí.

Empero, conocí la nevizca,
pero por motivos meteorológicos
nos tratamos muy poco;
apenas un diminuto contacto.
Articulamos sucintas palabras gélidas;
una relación lacónica entre un fado y un joropo.
Por allá…entre el umbral de mi nacimiento.

Con el devenir del tiempo me alejé;
y se quedó allí, revistiendo las colinas desnudas,
en el lugar boyante de su yacimiento.
Recuerdo cuando extendí la mano para catar su textura:
demasiada helada, asustadiza y esquiva.
No pude llevarte conmigo.
No pudiste quedarte conmigo.

Hacer angelitos blancos sobre la nieve,
fue imposible y nos quedamos con las ganas;
porque el tiempo reservó todos los espacios.
La bañera no se llenaba completamente.
Aquí veo churumbeles diseñando
serafines sobre la arena purpurina
y disfrutan de ese efecto análogo.

Te comparo con la espuma de mi mar.
Entonces, tiembla el muelle, mientras
le saco la lengua a la luna de nieve
y te imagino feliz en cualquier escenario.
Partí, hacía un lugar difícil de coincidir contigo;
pero siempre vuelves como lluvia espesa.
Aún sigo corrigiendo la ortografía a las nubes traviesas.

Aunque te hayan restringido el ingreso por estos lares;
siento que me piensas mucho durante invierno
y se te colma el pecho de escamas tornasoles;
pues no debes acalorarte, pero sí puedes colorarte.
Con ansías esperas que acabe el otoño y el verano,
para descongelar mis azuladas hortensias y
mirarnos sin pestañear.

Sin embargo, yo, resisto las acometidas del clima
y te aguardo con la comida hecha del día anterior
y con la esencia de tres sabores de tu preferencia
y sigo esperándote en este malecón desconocido
y muero por comer helados contigo
en la escalera de caracol.

Volverás a recaer por las mismas zonas endógenas,
y yo leeré nuestra historia en voz alta,
antes que desaparezca el friolento febrero
y se derrita de la emoción.
Yo, cerca de la chimenea convencional
y tú, allá afuera, oyéndome fríamente alegre.

Probablemente, se concrete ese abrazo al desnudo,
entre las palmeras de mi puerto
y los pinos de tus sierras.
Por qué me encanta cuando comparas mis
cabellos secos con las barbas del maíz.
No pido que se decolore la arena de blanco;
solo necesito que mires, cómo ha crecido
amapolas en el trigal.

TaL vez, descendiste de un panel de hielo
y yo, de un panal de abejas.


14 de febrero de 2017.
18
10comentarios 102 lecturas relato karma: 55
#1   Precioso poema. Me encantó el arranque.

Empero, conocí la nevisca,
pero por motivos meteorológicos
nos tratamos muy poco;
apenas un diminuto contacto.
Articulamos sucintas palabras gélidas;
una relación lacónica entre un fado y joropo.
Por allá…entre el umbral de mi nacimiento.


Saludos :-)
votos: 0    karma: 20
#2   Gracias poeta. Saludos.
votos: 0    karma: 14
#3   Es un relató interesante y profundo me gustmucho y disfruté la lectura
votos: 0    karma: 19
#5   #3 Abrazos. Qué estés bien...Saludos
votos: 1    karma: 34
#6   #5 un gran Saludo Xhuvia y que tenga una linda velada
votos: 0    karma: 19
#4   Bravo Xhuvia, muchos aplausos!
votos: 0    karma: 20
#7   #4 Agradecida poeta. Besos
votos: 0    karma: 15
#8   Hermoso. Un placer leerte. Saludos.
votos: 0    karma: 8
#9   Maravilloso poema.
Es un gusto leerte.
¡¡Muchos aplausos!!
votos: 1    karma: 34
#10   #9 Igualmente. Saludos dominicales.
votos: 1    karma: 34