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Porque te siento

Porque te siento
Agonizante queda mi alma al verte partir sintiéndote aun tan cerca, no quiero que te marches regresa a mi…
Letras encadenadas a mi sentir, ira ya marchitada por qué no estás aquí…
Te quiero desde un principio, tus caricias primerizas me hicieron sentir algo que no caduca dentro de mí…
Respeto tu lejanía, tu corazón latente dejo de latir…
Pero estate tranquila puedo hacerlo revivir…
La esperanza nunca se agota, ya que quiero saciar esa sed de tu boca para que vuelvan esas sensaciones plenas, que un presente se alejan…
Ser, soy asi, cambiar no puedo, en el ayer fue como te enamoraste de mi…
Si borras esa esencia no seremos las de antes, seremos pura ficción y en ese tipo de películas no encajamos ni tú ni yo…
Ahora que llega el miedo, que me tiemblan las piernas, reconozco mi comodidad…
Pero ya que la alerta me hizo despertar, no quiero volver a quedarme dormida y dejarte atrás…
Te deseo, deseo cada rincón de tu cuerpo, que con mis manos recorro ese pasadizo de en sueño…
Estas fría como el hielo, pero créeme me siento capaz de derretirlo aunque sea a fuego lento…
La llama se apaga y las cenizas no quedaran en el recuerdo, pues tengo mucho fuego en mi boca, que despertaran tus lamentos…
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Con las manos en la masa

Con movimientos sinuosos ensayaba su número acrobático en la barra colocada en el centro de la pista. Parecía una serpiente enfundada en el ajustado traje que moldea su cuerpo simulando una piel escamosa. Tras la cortina, desde un pequeño hueco entreabierto, un payaso observa a esa hechizante mujer que le hipnotiza haciéndole arder de deseo.
Absorto en su libidinoso juego, no vio acercarse al escupefuegos; al alimón pareja de la bella y forzudo adonis capaz de convertirle con un sólo soplido, en diminutas briznas de volátil polvo de payaso. Sin tiempo de reaccionar, esta vez ardió, pero no de deseo.




Publicado en la Asociación Solidaria Cinco Palabras:
cincopalabras.com/2018/12/16/escribe-tu-relato-de-diciembre-iii-keka-e
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Azares y causas

Las casualidades encierran tanto misterio, que descifrarlo es imposible. Más aún, cuando la casualidad, por azar, se concatena a otra ocurrida muchos años antes.
Me costó convencer a Julio, pero finalmente accedió a acompañarme a la ciudad. Nunca sale de su casa, dónde se dedica a la reparación de calzados y por su seriedad y buen trabajo tiene gran clientela.
Mi interés en que fuera conmigo de compras era más bien por él, para sacarlo de la rutina de siempre, que respirara otros aires, y entrara en contacto con la realidad habanera, el bullicio, la gente, el tráfico…, en fin, estimular su existencia. Desde que enviudó dos años antes, vivía solo con y para su hija, apoyándola en todos los quehaceres de la casa, para que pudiera terminar satisfactoriamente el último año de la carrera de medicina.
Mientras recorríamos las tiendas, le pedí acabara de contarme la historia que meses antes me comenzó, anécdota de su juventud. Consistente en una bella joven del pueblo donde residía, que obligada a casarse con un francés de buena posición, pero que no le gustaba…, la madrugada del propio día de la boda, se le apareció en la casa a las dos de la madrugada pidiéndole le hiciera el amor, pues no quería entregarse virgen a su inminente futuro esposo.
Con lujo de detalles me relató que disfrutaron durante horas de mutua e incontrolable satisfacción, hasta quedar extenuados de tanto sexo. Ella regresó a su casa a dormir la mañana y él, por su parte, durmió hasta el oscurecer. No quiso ir a la boda. A la que asistieron muchos invitados. Los recién esposados, del Palacio de los Matrimonios salieron directamente para el aeropuerto a tomar el avión que los conduciría a Francia, donde vivirían juntos.
Ya habían transcurrido veinticuatro años de aquel suceso.
Entramos a una cafetería y nos sorprendimos al ver su hija Raquel, sentada junto a un joven, vestido de blanco. Nos lo presentó como compañero de estudios y pretendiente. Resultó ser buen conversador. Raquelita le dijo a Julio que su futura suegra estaba para el baño y que en breve la conocería.
Regresaba sonriente y al llegar a la mesa palideció, quiso apoyarse, pero cayó desmadejada sobre la silla.
Julio, enmudeció, mirando a ningún lugar con los ojos muy abiertos…
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A las 22:22 horas

Te encuentro y reencuentro en el mismo plano astral,
previa solicitud y anuencia de un Ser Supremo de Luz,
quien autoriza dicha reunión,
en el paraíso de una canción.
Hay acuerdos firmados en la tierra
y sus efectos surgen en un lugar secreto.
El reloj anuncia las horas 22:22,
y la estrella fugaz en la alfombra mágica se monta.
Se enciende el carbón de colores y el tranvía arranca.
Inicio el viaje y llego hasta él
y él brota por entre las nube y a veces,
como luz al final de un túnel
y mi alma reconoce sus grandes alas.

Las llamas violáceas nos envuelven,
los fanales se encienden al cerrar los ojos
y ejercemos las solemnidades de siempre
y no esperamos a que llegue diciembre.
Arribamos a nuestro refugio embrujado,
lejos de todos; cerca de la nada y no produce miedo.
Un espacio donde componen nuevas canciones,
y suenan de fondo y el amor bailotea bajo la lluvia.
Danzamos una melodía almística.
Una zona donde las flores de lotos se confunden con estrellas;
Una isla rodeada de un mar camaleónico,
que puede ser: verde, turqueza, aquamarino o azul;
revestido de arenas doradas ocres o plateadas;
de palmeras, pinos y cactus.

Diseñamos nuestro ambiente, nada permanece inerte y
tenemos surtidos de lluvia, calor, flores, piedras preciosas y nieve.
Nada se compra y el dinero no sirve para adquirir muebles y enseres,
basta soñarlos y por arte de magia se realizan todos.
Vivimos segundos momentos y quizá otras vidas,
desde nuestra morada de campo; cabaña de bambúes verdosos,
construida sobre la rocosidad del ego.

Accedemos a ella, por una escalera de piedras preciosas
y consta de un balcón sin techo, para que la lluvia nos moje;
el baño dispone de una bañera sin fondo;
la ventana con vista a la montaña nevada, nublada o despejada;
La habitación amplia, pequeña y acogedora;
la cama provista de cómodas nubes;
las cortinas y las sábanas detentan de motivos floreados rosas
y en el sillón colgamos el cuerpo cansado.
No posee chimenea; porque de nuestro volcán activo emana calor y vino.

Solo podemos comer frutas exóticas
y en cada reencuentro brindar con bebidas espirituosas.
Nunca falta el canto de algunos pájaros extintos.
Nadamos, volamos o caminamos por entre las nubes rosas o neutras.
Traspasamos los umbrales del universo.
Consolidamos nuestra unión espiritual-conyugal.
Meditamos, nos amamos y hasta en un dúo cantamos
y en verso libre nuestra historia escribimos.
Actuamos según lo convenido en el amar,
de acuerdo a lo prometido frente en la orilla del mar,
donde un par de ángeles fueron testigos.

Al pozo mágico vertemos sendos baldes de arenas,
repletos de impurezas, desequilibrios y suciedad
y en él arrojamos todo lo que deseamos transmutar.
Programamos el ejercicio de amor,
paz, repetuo mutuo, armonía y bienestar.
A las afueras, una fuente provista de jazmines blancos.
Nos adentramos en un mar de luciérnagas, de estrellas o de lentejuelas,
según lo fantaseado: llueve, hace calor, frío o nieve, si lo deseamos.

Pero al despertar recaemos en el mismo abismo y
dificil resulta mantener el compromiso del soñar
y no me identificas aquí en la tierra
y sigues aborreciendo mi presencia.
y parece que nunca el perdón tendrá lugar;
pero la fe nunca se pierde y los milagros aparecen
y en tu alma confío; por lo menos me acompaña y me enaltece
y el perfume de las flores, las nubes, la lluvia y el rocío,
que desde el más allá me concedes, cruzan la atmósfera
y esa energía negativa, en positiva se convierte,
en virtud del saneamiento del alma y del cuerpo.
Algún día el orgullo quedará sin repuestos y no
habrá culpabilidad, separaciones ni impedimientos.
Viajemos otra vez, hasta quedarnos de verdad.


23 de mayo de 2016
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La Conclusión

Una noche soñé que alguien se vivía justo aquí, en mi sangre, en mi carne y en el velo de mi mirada; mirada vagamente compartida.
¿Y si no es verdad que en mi casa ya no viven inquilinos ?... ¿y si es verdad que habito un castillo donde solo soy uno mas que alimenta fantasma?. Recuerdo haberme soñado dueño de una música legítima, extraña también por el ritmo y las palabra, donde versos relaciónados con poesía sacra, ofrecían un elixir en la muchedumbre allegada. Muchedumbre desconosida lejos de tal embaucarse. Poco se de eso otro que tambíen he sido yo, lo cierto es que al despertar me dolía de cosas lejanas.
Otras noche soñé también con una condesa de múltiples rostros que emergían constantemente. Ellas me elegían cómo el caballero noble, el corresponsal para las múltiples apariciones, cosa para nada agradable ya que "pobre del caballero" porque la última vez que de el supe, hasta a la misma muerte debío besar.
Me Soñé pobre y mendigo, que cómo si en cámara lenta huía de una bestía, cosa que por cálculo de velocidad es obvio su triste final. Me soñé capitán de un barco inmerso en una gran tormenta. Me soñé topándome por descuido con un barranco a gran velocidad. Me soñé gigante y pequeño. Me soñé aprender a volar. Me soñé enamorado de no se quíen, cuando y dónde. Me soñé recuerdos imprecisos. En fin, me soñé en espacio y tiempo imposibles.

Ahora me moría de risa cuando hablábamos con un escritor de los míos (digo cercano) sobre su gato el cual había sufrido graves heridas propicias de un canino rabioso, y él oyendo mis revelaciones decía; -quizás nuestra vida es una de las siete, como portá un gato, sólo que en este caso, el gato gozá de las sietes (un glotón mezquino) a diferencia nuestra que somos particiones. Todos tan distinto; unos mueren de amor, otros de olvido, muchos defendiendo colores, otros de sucesos extraños ect ect ect... <br>
-¿Quieres decir que son sietes los míos?- Pregunté.
-Claro, son siete o quizas cuatro, qué sé yo cuántos séran en la fila, solo sé que tu destino culminará frente el verdugo designado a los curiosos.
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Desquiciado

De nuevo, tú y yo frente a siempre, disparatada manera de mirar el espacio cuando tu sangre corre por venas calientes.
Una ráfaga de cifras que no detecto, protesto la manera con la que fijas la vista en las profundas entrañas de tu crudo aspecto.
Deshabitado el hueco entre mi memoria, otra vez vuelto a nacer con las paredes cubiertas de paranoia...
...¿Qué? ¿Qué no tiene sentido?
¿El sentido qué es? Cuando la cabeza da vueltas sin importar quien es.
Bueno, bueno, ahora tus ansias y tu júbilo aleteo lo que atormenta la tormenta en un cielo que no veo.
Mirando arriba de las nubes no noto más que azúl y una extraña sensación de que alguien me observa y sin pena remito al sentir de lo que mis sentidos conservan, desepcionado me siento cuando al pedir que se muestre sólo se escuchan las aves, la naturaleza y el viento.
Que hay de ti, una vez te tuve y fuí feliz para después de líos y tropiezos encadenado a una figura morí por no dejar ir...
Pero cuando recién te conocí no eras así, tenías llenos mis oídos de ilusión, pero con cada errata sólo se me complicaba cada día más pronunciar esa endemoniada oración.
¡Sueltame!
Porfavor si con un soplo derribaste dos torres ¿Qué no le puedes hacer a la devoción de quien por tu nación deja piel, almas y carnes?
Traicionero, chantajista, oportunista, antipático, creador de crisis y escasez global... Tú, quien no puede dejar el pasado detrás, ¡Tú, quien no puede pensar en ayudar a los demás! ¡Tú quien cuando alguien grita verdades lo encierras en un hospital para no ver la luz nunca más!...
Testigos de rasguños que he hablado a las paredes. Moriré amarrado y maltratado por saber lo que tú no quieres.
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Añoranza

Añoranza
Esperanzada quedo en la última hora de tus recuerdos…
Tu llamada, recopilo mis sentimientos a la hora de partir…
Marchando hacia un nuevo mundo, en el que me adentro con fuerza dejando las yagas de un pasado…
Mi imaginación cobra vida en mi interior, dejándome ilusionada…
Todo ahora y aquí ha cambiado a pinceladas el color de tus ojos quedándose en el olvido…
A ciegas recorro este nuevo pasadizo, con miedo dejo de lado mi sombra, todo está muy oscuro…
Paralizada ante el paisaje de nuevos acontecimientos, tiemblo…
Lo nuevo está por llegar y eso me asusta…
El latir de mi corazón es tan fuerte, que ayuda, retumbando en cada esquina, a derribar los muros construidos por la inseguridad de mi misma…
Esos mismos muros, que cegada por tantos lamentos creaba…
Ya no te llamo, ahora, me alejo de ti…
El lamento es tan desesperado que la visión que tengo a mí alrededor se convierte en ondas, que se alzan dejándome como lastre, estupefacta…
La magia y lo abstracto del momento se van resolviendo en hechos metafóricos, y la creencia que tenia se disuelve dejando pedacitos de mi por cada esquina…
Te añora y eres la causa de mi retroceso…
La falsedad se apoderó de tu alma llevándola al abismo…
Lo creado queda libre para demorarse en el tiempo…
Tiempo que ya no tengo, la agonía de tu ausencia debilita mi ser, incapacitándolo a seguir con vida…
Crece un nuevo yo, libre de ego…
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La enredadera

La enredadera
Vacío el que dejaste en mi corazón, el que palpitaba acorde con el tu latir, ya no existe esa melodía continua…
Ahora ya todo es reflejo de mi imaginación perdida…
Esa música llenaba mis días con un amor incansable, el que yacía entre tú y yo…
Termino con una frecuencia en el que la sintonía desafinaba cada vez que te alejabas…
Hay silencio, no termino de acostumbrarme a él…
A él, que bailaba al son…
Tu soledad que ahora marcas el descompás de mi corazón búscame de nuevo esa melodía que habitaba en mi corazón…
En un olvido que no termina de desahogar estas lagrimas que mojando mi rostro son reflejos de tu silueta…
Esa que hacía que quedase parada en el tiempo, ya que ese es el tiempo y la visión que quería el resto de mis días…
Te fuiste con la pena de la rutina, esa que marchito nuestros días…
La asiduidad del momento, ya no era conforme a mi esperanza…
Quisiera coger ese retrato que tengo en mi cabeza, dibujarlo y que sea perenne en mi camino vacío ahora por tu ausencia…
Crezco entre enredaderas, que lían mi alma en este tiempo invernal que no termina de despertar el deseo de volver a andar…
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Rumbo a La Encomienda

Hace tiempo vi un programa en la T.V., por el canal turístico internacional Sun Channel, por cierto que ya lo sacaron de las parrilla de mis cables Inter y Movistar, sobre las andanzas sonoras a a punta de flauta de Luis Julio Toro, por tierras boconesas, y juro que fue mágico , anonadante, ver aparecer en un programa internacional, nada mas y nada menos que al lar bucólico de Amado en La Encomienda, y llegaron entonces a mi mente el recuerdo de tantas imágenes, llenos de amenas tardes de pollo y cochino asado, aderezados en el aroma de incontables rubias y algunas negras, eso si heladas, bajo los acordes de aquellas tonadas llegadas desde un México, adoptadas por un pueblo que se desplaza entre lo rural y lo urbano, y sobre todo de tanta palabra compartida, a veces campechanas y otras con acento literario y social.


José Urbina Pimentel
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La cosecha de mis recuerdos

La cosecha de mis recuerdos
El reflejo de misma es la percepción que palpo en la inexistencia de la cosecha de mis recuerdos…
Astutas fueron las palabras, que de un ayer se trataban, marcando un presente marchito por la intensidad de las emociones que brotaban…
Era un florecer de situaciones dañinas para una mente llena de fantasías…
Soñar despierta un desahogo, la imaginación crecía y la realidad apagaba todo lo que de luz se tratara…
Encerrada en mi habitación, todo sobraba, hasta el latir de mi corazón que con fuerza escuchaba…
En aquel entonces la oscuridad cegaba lo maravilloso del momento…
No veía…
Mi mayor expresión era el llanto, un llanto mudo que por dentro arrasaba…
Soledad ahora que el ayer queda lejos, ¿Por qué tu presencia me daña?
Tu, mi compañera en aquel entonces, vuelves y sin alas…
Un abrir y cerras de mis ojos cansados que cuando llega el día se humedecen…
Levantar el vuelo cuesta en esta cama, donde las emociones brillan en esta mente cansada…
Peligrosidad de la nada, me persigues…
El miedo acecha y sin responsabilidad yace…
Inquietudes que rozan sensaciones que se apoderan de la fragilidad de mi figura…
Ahora te vuelvo a tener y te grito…
¡Aun te siento!
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