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¡Trágame, tierra!

Al recogerlo en la escuela agarró mi mano:
—Abuelito, ven. ¡Desaparéceme para que vean! —Imploraba.
—No. Despídete. Vámonos.
—No me creen…— Lloroso— ¡Desaparéceme!
A regañadientes se dejo llevar. Nos detuvimos bajo un árbol.
— ¡Atiéndeme! No soy mago. La magia no existe. Son trucos…
—Mentira… Tú desapareces la pelota y me hiciste invisible.
Saqué la pelota de goma del bolsillo, la oculté en mi sobaco.
—Ves…, así desaparece. Es truco.
Contrariado insistió:
— ¡Tú me pusiste invisible…!
—Lo acordé con tu papá: Fingió no verte ni escucharte…
Sollozando interminablemente, me hirió con su mirada…
—Pero… ¡No me digas eso, abuelo!
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8comentarios 91 lecturas relato karma: 66
#1   ahh muy bueno, saludos!
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#2   #1 Gracias, Mary.
Slds.
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#3   Genial!!
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#5   #3 Gracias, muchas gracias.
Slds.
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#4   Que bello amigo Pedro.
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#6   #4 ...Fue real la historia. con mi nieto de seis años.
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#7   #6 Genial
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#8   Muy bueno, Pedro. La realidad siempre supera la fantasía. Te felicito por animarte a describirla, fue muy grato leerlo. Un saludo desde Montevideo de parte de mi musa, @Letizia, y mío. Hasta pronto.
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