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Bitácora

Tengo algo que compartir con las flores,
un amor de espuma brillante y fugaz,
dulzor clandestino de estrellas y noches,
amor dulzaíno de sombra locuaz.
Traigo en la pluma un mensaje secreto,
esfera caliente de orgullo mordaz,
la noche traidora se oculta en mi lecho,
y busco en mi sueño susurros de paz,
me siguen, me siguen...me siguen las rosas...¡me siguen las lilas y los claveles!
(¿Es esto poesía alegre?)
(¿Es luz lo que esconde la muerte?)
El mundo tiene algo que me pertenece y yo le debo una vida,
-promesa solemne- , será en mi lápida la cena y en la historia mi suerte,
Algo me pertenece...
Pertenece...
-yo...no tengo nada...alma no tengo.-
Sólo una historia infeliz y un derroche de sonrisas cenicientas, arrugadas y tristes como un naufragio solitario.
Yo, que nada tengo, tengo una historia digna de las hadas y los elfos, de Pan y la mesa de Hebe, -ambrosía amarga- reflejo de un imperio que murió entre mis lágrimas.

Murió una flor en mis alas, cuando la recogí con celo,
-contaba un cisne- no pudo alzar el vuelo al ver la luz y sentir el viento, se fue derretida entre mis plumas ligera tal cual vino, ansiosa de comunión con las flores del camino.

(Soy tan ligero como un planeta o una flor)

Poema de dos caminos, ambiguo trino de miedos,
que fueron cortados de lleno a la luz del día,
con la fortuna en la mano la pluma contenía,
oculto mi corazón entre su tinta y mis credos,
desliza mi mano curiosa contra el cielo sus dedos,
ayer, cuando la marca brillaba, surgió la promesa,
no contendré mi lengua ni el amor a los enredos,
seré siempre el trasnochado que a la luna embelesa...

¡Traigo un trino clarividente!

Escuchad flores los versos más solemnes, la lluvia más sonora y los secretos más profanos, el rumor más indeleble y la boca en los oídos más cerrados...

¡Traigo por broche los dientes!

Sabes por mi mano que no hay donde esconder el hastío cuando se ocultan los besos, que no existe rincón donde el amor apagado resurja cuando se aburre el cielo y cuando el deseo está muerto no hay caricias suficientes que me hagan sonreír...

(Se acerca la parte del cuento en que destapo las tormentas y libero al kraken)

¿Y si el amor se fue por la ventana yo qué culpa tengo?
Yo...que entregué todas las estrellas a la oscuridad sin conocer el rumbo...
¿Volverá la luna a querer soñar conmigo?
Y si no lo hace...¿qué música contengo?
¡Ay! Pierdo en el azur la esperanza verde,
No te amo, es cariño...y cada vez que el sol se marcha lo veo más transparente y claro...
Es una canción triste ésta que dibujo en un aeropuerto, ésta que perfilo con uñas mordisqueadas y manos nerviosas mientras suenan los aviones a mi lado, abriendo futuros...

(Tengo algo que compartir con mis pensamientos y su piel dorada)

etiquetas: viaje, amor, destino, camino
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2comentarios 33 lecturas versolibre karma: 79
#1   Magnífico poema Felicidades
votos: 0    karma: 19
#2   #1 gracias !! {0x2764}
votos: 1    karma: 26