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blanca

Una estrella
sobre tu cama
prueba irrefutable
de que se puede
tocar el cielo
con las manos
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10comentarios 328 lecturas versolibre karma: 103

Por eso soy poeta

Luz, árida luz
desierta, retraída
pérdida en la oscuridad
como vagando triste en sus lamentos.

Oscuridad, todo es sombra
empobrecida en el amor propio
de un rocío que se bebe
en el desierto caliente
de un aire que no respira
que no se mueve por dentro.

Inmensa es la tierra
que ve sumergir el amor
en el amanecer
insuperable,
como la vergüenza de perderlo todo
y vivir en los lamentos de otros.

Nace el mar
prematura esperanza
a la orilla de la llanura,
flores ansiosas sin raíces
desesperadas por un día sofocante.

Un poema lo es todo,
polvo sucio
tristeza infinita,
mirada indiferente
ante unas lágrimas que forman letras.

Memoria con desgracia,
odio que huye cautivo
ante el tiempo de olvido,
oda de amor
que se embarca tranquila
en el amanecer glorioso
de una mirada perdida.

Tu poema es un beso
con la voz que sustenta el horizonte,
un higo dulce
con unos labios
presumiendo toda la ternura.

Tu poema es un sofá que te extraña,
luz tenue de la luna a medianoche
en una despedida secreta sin prólogo.

Es como volver a empezar
con la herida perfumada
en los pétalos de rosa,
voz dócil que quiere amarte.

Tú poema es todo luz
todo sombra,
todo oscuro como los pensamientos.

Todo amor
como una madrugada
que pronuncia en voz baja
un te quiero,
es amar en un enjambre
de estrellas diminutas.

Para eso existo
para eso pienso,
para cantar y bailar a media luna
con cada poema que siento.

Déjame llevar a media luz
sin aspavientos
el silencio fortuito de seguir creyendo,
que el amor defiende a todas las cosas.

Que el mundo destila
demasiadas soledades
que no me alcanzan
todos mis poemas para cubrirlas.

Así que vuelvo a empezar
tejiendo historias alegres
persiguiendo sueños lejanos
en las nubes tras las gaviotas.

A veces voy invisible
olvidando las malas noticias
con el canto de las estrofas.

Como si fuera una paloma extraviada
en su vuelo,
contando mariposas
secando lágrimas estremecidas
sobre mis hombros viejos.

Viéndote venir empujando a la vida
uniendo anémonas
con los dedos endrinos,
moviendo la mirada
con los ojos oblicuos
ante la indiferencia levantada
hasta obligarte.

La sonrisa es fugaz
lo es hasta fustigarse,
como una hoja quieta
que es insegura,
que es invariable en la derrota,
árida y oscura,
única.

Por eso soy poeta
por ti,
desde el azafrán hasta el lirio,
desde el olvido de junco mojado
hasta el cariño desprendido
con el que anochezco.

Por eso soy sensible
como el suspenso perdido
en un lucero,
como un pastor herido
ante la oveja que se desbarranca.

Me gusta seguir juntando
mareas para ti
hasta Saturno,
dibujando neblinas en el espejo
habitando laureles con el bosque viejo.

Hasta que se termine el laurel
entre las luces y las sombras oscuras
de un poema largo y lleno,
por eso soy poeta
por ti.

Él Mute
12/10/2019.

A mi amada esposa.
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18comentarios 169 lecturas versolibre karma: 99

Papel vacío de Letras

Querida pluma:

Te mereces una explicación.

Anoche te dejé plantada,
a oscuras en la habitación,
de tinta desierta la almohada,
de aire sin versos el ventilador...

Reconozco que ví tu luz encendida,
al pasar sigiloso
por delante de tu puerta,
con tu mirada perdida,
buscando a tu poeta,
inocencia y suspiros de niña,
papel vacío de letras...

Has de saber que no estaba solo,
que alguien ocupó tu lugar,
una fuerza que atrapó mis poros,
de una belleza tentadora,
que me sedujo sin hablar..

Me llevó a sus aposentos,
bañados por las telas de mis lamentos,
por las pieles de mis recuerdos
y las heridas de mis tormentos...

Me mostró su piel desnuda
tersa y fina, sin apenas arrugas,
cayeron mis dedos sobre sus curvas,
y mi noche se quedó sin luna...

Y enterrado en su alma,
que a gritos me llamaba,
sus gemidos eran drama
que de tí me alejaban...

Su gula y su fuerza
se comían mis esperanza,
y no hallaba la manera
de escapar de su matanza,
de las fauces del pasado,
de la furia de sus garras....

Pero pude salvarme,
en un descuido de mi locura,
y huí tras la noche,
en los brazos de la bruma,
y le dije que me dejara
al ladito de mi pluma...

Y ahí tienes la verdad,
y el recordarla aún me quema,
y no pienso volver a dudar,
cada vez que vuelva a pasar
por delante de tu puerta..

¡Perdona mi abandono,
querida compañera,
y regálame otro poema!

Fran Renda
@Fran44Sombras
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38comentarios 160 lecturas versolibre karma: 94

Danzan las aves

Danzan las aves, vuelan libres,
no se relegan las especies,
juegan y presumen su espíritu viajero.
Todas están incluidas,
también las de mal agüero.


Mucio Nacud (autor) 2019
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12comentarios 145 lecturas versolibre karma: 110

Arrasaba

Venia y arrasaba
con todo
expulsaba de mi cuerpo
mi alma
me convertía en etérea
solo era un sentimiento
que la brisa surcaba
para que sin tocarlo
beber de su piel
saborear su esencia
enredarme en sus deseos
y vivir respirando
a través de su alma.
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7comentarios 129 lecturas versolibre karma: 97

Te esperaré

Te esperaré donde
la luna nos alumbre,
entre sábanas de seda
y al compás de un jazz.

Te esperaré soñando
con tu mirada.
Te esperaré bailando e
imaginando tu silueta
que me envuelve en la locura
de este amor.

Seré paciente amor,
te esperaré porque
sin tu amor no quiero estar.
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16comentarios 128 lecturas versolibre karma: 85

Fué allí

Fue en la comisura
de su musa inquieta.
O tal vez en la orilla
de sus ojos tristes,
En el agujero
de su ternura
Que comencé a nadar
entre entelequias.
algo sombrías,
desnudas
~mas nunca huecas.~

Su piel y la mía
crepitan
tras los párpados de la luna.
Mientras el sol la muerde
atrevido
~aún con lluvia.~

Crece la marea
Y nuestros poros se asustan
de tanto gemido
que atraviesa, nos cruza.
dejando un sendero de pétalos
entre su trémulo horizonte vivo
su viento
y mi cintura.
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21comentarios 125 lecturas versolibre karma: 107

Sobre tu cuerpo

Las orquídeas de tus pechos rezan al viento.
Mi cuerpo ofrenda su vibrar a tu pasión.
Y se yergue con fastuosa necesidad mi orgasmo
al ritmo candente de mis poros en fuego.

Es tu boca un preludio de sabores enajenantes,
una cruzada santa con tus enigmas.
Insto verter cada desespero en las puntas de tu quietud,
vivir o morir en la franja de tu respirar.

Mirar en tus ojos el bronce de la tarde,
agonizar en el vergel sublime de tus labios.
Besar las esquinas de tu cintura en plena orgía de luces.
Y al final dejar caer el telón nocturno
sobre tu cuerpo, cual lámpara griega al anochecer.

Yaneth Hernández
Venezuela
Derechos reservados
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26comentarios 124 lecturas versolibre karma: 105

LLuvia

Voy a ser lluvia para ti,
voy a mojarte entero
empapando tu piel,
colándome por tu ropa.
Nada me detendrá
hasta mojarte el alma de amor.
Lluvia alegre y gotas ardientes
que mojando quemarán tu ser de deseo.
Me volveré agua de fuego sobre ti
que eres sedienta tierra bajo mi cuerpo.
Después en loca y esperada venganza
te volverás tormenta
llevándome en remolinos de placer,
levantándome con tus brazos de viento
y haciendo que toda la lluvia que soy
se dispare en gemidos que mojen tus oídos.
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12comentarios 123 lecturas versolibre karma: 104

En línea

Allí están, acechando, con la muerte entre sus patas,
con la bilis inyectada en sus ojillos diminutos,
en perfecta línea de batalla.
Miro a esas palomas
y mi corazón débil se sobrecoge,
por tanto dolor pegado a mi espalda.

Ellas ya no son mis amigas.
Me infunden temblores, pavor,
un presentimiento claro de la desgracia.

Huyo hacia la avenida, amplia y luminosa.
Quiero borrar mis pensamientos oscuros.
Sin embargo, ellas, cual ejército disciplinado,
siguen escrutándome,
asomadas a la milenaria muralla.

Quizás no sea mi muerte
la que preconizan.
Quizás, tan solo, deseen ponerme en alerta.

Si se atreven a sobrevolarme , levantaré mi cabeza
y las miraré a los ojos.
Así, se convertirán en pájaros cautivos
y yo, en alma libre,
a la que no hará claudicar su arrogancia animal
ni el acoso de su mirada incisiva.
Y dejaré de mirar a lo alto
para poder descubrirte.
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12comentarios 116 lecturas versolibre karma: 97

Y versarte...

.
He perdido una sombra penitente que te ama.
Una gota de silencio que te roza la espalda.

Déjame llegar a tus sombras,
a ese cuerpo de distancia.
En tu tacto, donde se atrincheran las aguas.

Y versarte...
Y sentirte, y hallarte.
Guardar tus labios en esa cajita
donde oculto mi alma.

Mírame, y me hallaré...

Versar la memoria de tu alma,
es besar los labios que me vuelven al mar...







.
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29comentarios 107 lecturas versolibre karma: 105

Trémula

Acostumbra la piel a soñar
con punzantes estallidos de vida…
y se duerme enseguida
para seguir viviendo en una caricia perpetua….

En el aire
una brisa de luz y un rayo de viento,
aterrizan cada noche
sobre la estremecida carne….
trémulo silencio de espera y miedo.

En la boca
un suspiro quedo,
envuelto en burbuja de hielo y tedio.
Un sorbo de elixir de días
deja escapar el misterio.

En el alma
un arrebato de furia
que rompe la luna en mil pedazos
y acomoda un par de trocitos
en los ojos que ya nunca se abren.

Acostumbra la piel a soñar…
y ya no se despierta la carne.



Hortensia Márquez (horten67)
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14comentarios 105 lecturas versolibre karma: 93

Pensar

Intentar callar cuando el alma se sacude,
buscar en el fondo mientras la luz renace,
pensar en no volver,
pensar en no caer más,
pensar en acabar.

Siempre algo detiene el aliento y
siempre alguien ayuda a respirar,
aunque respiremos lento,
aunque miremos lento,
aunque pensemos lento.

Cada vez el vaso mas vacío,
cada vez el recuerdo más seco,
seco como la memoria,
seco como la monotonía.
seco como el dinero, sin espíritu.

Y levantar la mano,
pensar en no volver,
pensar en no caer más,
pensar en acabar.
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6comentarios 104 lecturas versolibre karma: 95

Desvanecer

"Se fueron desvaneciendo como pompas de jabón".
Ch. G.

Soles, lunas, eclipses crepusculares y progresivos,
todos auscultando mis derrotas, mis triunfos;
quizás aquella maldición adquirida
me lleva al limbo,
al parapeto de la locura;
diosas, princesas, todas recorriendo mis poros
tan detenidamente que trascienden en la epopeya
de la inquietud absurda.
Y es aquí,
la oscuridad fulgurante
de la soledad amada;
tan solo los poetas
buscan con orgullo el trono de Zeus,
preguntando al ser
la inconformidad de las palabras.

Desvanezco ante la neblina helada,
ante la mañana póstuma,
en la aurora gris;
y giros, vueltas,
que desvanecen mis segundos
en la cama taciturna de mis desdichas.
Quizás solo tú
mujer bendita,
te conviertes en la llama
de mi locura,
de ser humano y
de no-ser,
de soñador, bohemio
y batallador de solitarias faenas surreales.
Solo tú, ser de mi locura
mereces todos mis anhelos.
Entre tanto, sigue desvaneciéndose
mi sangre en el éter de opio y anís.
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10comentarios 104 lecturas versolibre karma: 98

El Vagabundo

Par de reyes con la corona maltratada y de aluminio,
invertebrados cúmulos de maledicencias,
párvulas sombras embrujadas
llegamos hasta ahí como por hechizo.

Deslumbrándonos,
nos recibió como a pares,
sofisticadamente y en medio de la mugre
de la media noche
nos sentamos en las escaleras de la iglesia.

Atónitos, empecinados en la locura
creíamos que entendíamos las cátedras
de matemática, astronomía, bohonomía
y muchas otras materias que iban crispándose
como dientes de león
ante las sobrias torres,
aldabas de las puertas celestes.

Abrazo tras abrazo,
llamándonos “hombres de estudios”,
el sabio alucinado iba deletreándonos
las potestades del aire, del tabaco,
de las medidas del mundo y el Universo,
haciendo precisos dibujos y fórmulas
desconocidas en el suelo,
adivinando nuestros niños cerebros
queriendo abarcar mucho más
de lo que nos era posible.

Mago y científico persa, de larga barba
que absorbía toda constelación y titanes al vuelo,
fue hablándome de mi pasado, presente y posible futuro,
como un oráculo transformado de pronto en algo
más que hombre y más que esas volcánicas uñas negras,
nobles navajas de espejos de obsidiana.

Brindando sin tregua, estupefacto,
se me fue haciendo lodo de supernovas la garganta,
y mientras las palomas cagaban desde lo alto
cayendo su deshecho justo en nuestra cerveza
nos alegramos, bebiendo el caldo de los orates,
habiendo encontrado apenas la punta de un hilo,
todavía sin Ariadna posible.
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6comentarios 103 lecturas versolibre karma: 98

El viejo caserón

A la plaza desierta
con las luces de otoño,
entre hojas caídas
(nostalgia de otros tiempos)
se asoma silencioso
el viejo caserón.

La yedra cubre el muro,
ya blanco desvaído,
con un reguero verde
que la lluvia pintó.

Y, con melancolía,
un chorro transparente
se desliza despacio,
monótona letanía
del triste canalón.

No suenan en el patio
las voces y las risas.
Entre los bellos arcos
una parra dormita.

Y en el naranjo enorme,
ahora abandonado,
se escucha solo el canto
de un viejo gorrión.

Señorial y solemne,
ejerce de guardián
un oscuro ciprés,
y bajo la palmera
la antigua mecedora
prosigue su vaivén.

Entre rosas salvajes,
parterres derruidos,
el viento de la tarde
entona su canción.

Los ocres y rojizos
de pinturas murales
(orgullosa fachada
de los tiempos dorados)
hoy lucen decadentes.
El frío de los años
borrosos los dejó.

Con un quejido amargo
de madera cansada
chirría escandaloso
el recio portalón.

Perfume de añoranza
de otras vidas vividas.
Atrás quedaron sueños
de la infancia perdida.

Ya no suena en la casa,
(monocorde cadencia)
el tic tac del reloj.

Quedaron los recuerdos
en antiguos baúles.
En el zaguán, los pasos
ligeros o cansinos
y en el hogar, cenizas
que el pasado apagó.

Las sombras se derraman
sobre el patio dormido
y, sigilosamente,
un gris rayo de luna
se posa en un balcón.

Texto y foto:
María Prieto Sánchez.
Noviembre 2017

Foto: El Castaño del Robledo. Sierra de Aracena. Huelva.
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32comentarios 100 lecturas versolibre karma: 114

Yo no era alguien de fiar ( decía Platón)

Nunca fui alguien de fiar,
ahora lo sé, era un poeta
-más no escribía poesía-.
Ya lo explicó Platón:
“es mejor despedirlos
con honores”.

Imitador de simulacros
-como el griego llamaba
a los poetas-, tropezaba
dando tumbos, buscando
las cunetas de la vida.

Me embriagué con malas
hierbas, compartidas
con otros despistados
-poetas, quizás, inadvertidos-.

Mis traspiés saludaba el sol
cada mañana. Yo le despedía
hasta la noche. Frecuentaba más
la luna y las estrellas.

En garitos y tugurios portuarios
apostaba el doble de mi vida
-perdía sólo la mitad por suerte-.
Me daba igual cualquier camino,
mis pasos se ocupaban de guiar
-nunca me llevaban por el bueno-.

Perdí amigos, amores y dinero;
salud, tiempo y luz solar.
Caí, me levanté como cien
veces, los golpes no ayudaban
a cambiar.

Un día me topé con un poeta
que bien sabía que lo era,
sus versos sacudieron mis sentidos:
“ Tú no tienes que entender la vida”,
“...solo lo mezquino la hace pequeña”
y no podía apartar mis ojos
de sus letras. Rechacé la claridad
de las palabras (me lo advertía)
que todo lo saben, que imponen
principios y finales. Encontré
mi alma de poeta escondida
bajo un manto de tristeza,
muy al fondo.

Ya no temo a las mañanas,
las horas oscuras son amigas.
Platón seguirá con sus ideas
-difícil que cambie a estas alturas-
pero yo, feliz de ser poeta,
ahorro heridas, caídas,
mis huesos fortalezco
con el sol.

Y sigo visitando las estrellas
mezclando palabras con la vida.
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16comentarios 99 lecturas versolibre karma: 90

Perdona... Si hoy... No te saludé...

Perdona si hoy en la noche no te saludé,
pero la calle era un murmullo,
risas... Gritos...
Que distraían mi atención.
No te vi
y si te miré, no te encontré.
No supe ver ni reconocer cara alguna,
porque mi cerebro engañaba a mis ojos.
No pude ver de reojo,
que caminabas con ella,
juntos entre risas,
con las manos entrelazadas.
Tampoco tú miraste,
quizás más distraído que yo,
o pretendías vanagloriarte de tu osadía.
No lo sé, pero no te vi,
no vi cuando tus manos recogían su cabello,
ni cuando tus besos, esos que eran míos,
se fundieron en sus labios.
No pude ver ese amor que le ofrecias,
porque mis ojos,
agotados y ahogados de lágrimas,
ya no tenían fuerzas.
No te vi...
Y si lo hice... Disimulé.
Y fue para guardar mi orgullo,
porque no hay nada más duro,
que amar con este amor tan puro,
que ahoga mi ser.
Perdona...
Si hoy...
No te saludé.
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3comentarios 98 lecturas versolibre karma: 108

Roja

Se vacía la tarde
de ruidos graves...

se destensan las palabras
profundas,
etéreas,
suaves...

me acarician tus manos
y la tarde roja
se torna
vida,
motivo,
valle...

y yo te miro,
susurro y río

y tú me invades.

La luna sale...
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12comentarios 98 lecturas versolibre karma: 113

Ojos de invierno

Tienes los ojos
llenos de invierno,
de neblina,
de incertidumbre,
de costumbres pasajeras
que se repiten con el tiempo.
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11comentarios 94 lecturas versolibre karma: 108
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