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Vivamos

Vivamos donde cualquier vacío
se convierta en pupitre de nombres grabados
con un buril de punta roma,
leamos en ellos
la gerencia de los arrabales del alma.

Callemos cuando nos ordenen no hablar,
cribemos los momentos
en los que la memoria nos demande
la catarata de una frase,
de una palabra.

Seamos el fortín de los gestos milenarios,
el compendio de los cismas ciertos,
volemos bajo siguiendo el surco
de las olas que perecen,
amainemos en la dársena de nuestros puertos.

Construyamos barcos para nuestra fantasía
como un Noé contemporáneo,
redactemos cartas sin destino
con la tinta que,
olvidada en los cajones,
calmará la sorna del augur de los naufragios.

Calculemos el valor de cada sílaba
pesándola en una báscula de orfebre,
podemos la ilusión de los jardines
hasta verlos reverdecer con nuevas hojas,
reguemos huertos de clemencia
con los brazos entregados
al Invierno inclemente.

Roguemos,
oremos,
por la plata de los días presentes,
por el óxido de aquéllos que se postran
a los pies de la locura.

Seamos por veces correa transmisora de fonemas,
otras la voz entre los pinos,
alazanes que calcen herraduras de madera
fajándose en las lides
de la contienda de la paz de las ideas.

Pues a veces quienes somos
habrá de volvernos mudos
para recitar un millar de pensamientos,
limpiar la corteza de nuestro árbol
y continuar henchidos de razones,
habremos de cortar con tijeras áridas el cielo
o atar ante nuestros pies un hato cuerdo
de versos en caída libre.

Y nos parecerá un abismo
lo que es el aire respirado de la vida,
por veces respirar se nos volverá sima,
estancia donde filtrar truenos
o camuflaje para un grito de cansancio
en nuestra carrera estrepitosa,
o sentirnos el pulgar de un niño
donde enredar los horizontes.

A veces una duda
nos transformará en coro valiente
con el que despedir pasados
y convertirlos en recuerdo de alegría
cuando nuestras llaves se detengan
ante las puertas que abriremos
de par en par a lo intuido,
y unas sandalias rotas
serán abandonadas en la arena
para confirmar el caminar,
descalzos.

De UN POEMA EN LA CALLE.
Derechos reservados.

etiquetas: libertad, conciencia
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10comentarios 123 lecturas versolibre karma: 110
#1   Que maravilla de versos, aunas en ellos belleza poetica y verdad desnuda, poesía y filosofía en comunión, un abrazo compañero!!!
votos: 1    karma: 40
#6   #1 Muchisimas gracias, Minada. Así lo sentí y así lo escribí. Abrazos.
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#2   Versos bellamente contados, como siempre te felicito, un saludo afectuoso desde Buenos Aires
votos: 1    karma: 37
#7   #2 Muchas gracias, Varimar. Un abrazo desde Padrón, Galicia, España.
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#3   muy bueno se expresan motivos agradables felicidades
votos: 1    karma: 26
#8   #3 Muchísimas gracias, David.. Un gran abrazo.
votos: 0    karma: 20
#4   Precioso!!! Saludos José.

Seamos el fortín de los gestos milenarios,
el compendio de los cismas ciertos,
volemos bajo siguiendo el surco
de las olas que perecen,
amainemos en la dársena de nuestros puertos.
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#9   #4 Mil gracias, Yaneth.
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#5   Magnífico poema!! Versos de una gran belleza, que me encantan, amigo. Un abrazo grande. {0x1f60d}
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#10   #5 Siempre gracias a ti, mi amiga. Abrazo gigantesco desde esta orilla del Atlántico!
votos: 1    karma: 40