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Liberado

Dios me libre!!

De los amigos sabios
Las lentejas sin chorizo
Una ostia a destiempo
La cerveza sin alcohol
Del sombrero de playa
Del otoño sin lluvia
La hamburguesa de pavo
Los Santos sin pecado
La blanca navidad
La razón de ser
Los halagos con cuento
La bicis a motor
Los grupos de wsp
La sobremesa sin siesta
La radio del vecino
Cien años sin soledad
La jaula de oro
La poesía prestada
La foto borrada
Él verso versado
El dedo acusador.
Pensar para existir
El cuento con final
Él banquero a la puerta
La camisa de rayas
Él cumpleaños feliz
Él pan de los chinos
La verdad del barquero
Mi mentira cobarde
Las cuarenta cantadas
Un te quiero sin amor
Un siempre nos quedará París
Un Oporto sin ti
Y de a ratos de mi...
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4comentarios 49 lecturas relato karma: 66

Demasiada información (¿tú quién coño eres?)

El predicador advierte
que se aproximan luces extrañas
en un tren de invierno.

(De dónde coño ha salido este tío)

Demasiada información
cuando es el turno
de hacer el amor
en esta habitación enmoquetada
hasta el techo.

Estantes con retratos prestados,
las manos agrietadas de fin de mundo
emiten sonidos desde los pozos
del carnaval prohibido.

El poeta susurra
a las musas dormidas
con la aspereza
de un edificio salvaje.

La carencia de botones
en este pantalón elástico
facilita el tecleo
de la belleza rosada.

Empapada la pulcritud
del respetuoso deseo,

se acelera el trote,

las uñas marcan tangentes
sobre la piel entregada.

De vez en cuando late el corazón
pausando el llanto,
de vez en cuando las palmas sin muro
rompen las cuerdas heladas
de los violines que chirrían sin alma.

De vez en cuando
vomito en el mirador
los látigos del día,
después me limpio la boca
creyendo que ha cambiado algo,
pero no, me voy a dormir
es lo mismo de siempre,
estatuas acomodadas...

Al despertar la autocrítica
también la de siempre
tendría que haber....
y si hubiera......?

Lo suyo a mi entender
descansar un poco y a media mañana
pedirse una birra para estabilizar
el alcohol que no ha sido eliminado....

¡Mola volvemos a empezar...que puntito ha dejado!
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4comentarios 92 lecturas versolibre karma: 130

Chöca

En cada noche
recorre la ciudad
lleno de frío
bocado no probó
frente al semáforo
algunos malabares
pocas monedas
para llevar a casa
sus ojos tristes
mucho dolor en su alma
en casa esperan
sus hermanos menores
padre abusivo
perdido en alcohol
con una madre
que se muere de miedo
permitiendo el terror.
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4comentarios 55 lecturas japonesa karma: 47

Escritores fantasmas

Me mutilo las manos para no escribir
Me cortó la lengua para no hablar.
Me quito la única parte de mi cerebro
Para no pensar, para no crear.
Dejó la máquina de escribir
La pluma y la hoja están inmóviles.
Pero aun así
En mi cuerpo hay un mar inquietante.
Desea escribir palabras comunes
Pero con las prosas fuertes.
Debo de sentir algo
Intento hablarlo, pero las palabras
Se encuentran en huelga en mi garganta.
Me pongo años con la felicidad
Y me quitó años con la tristeza.
Carbino mental
El cigarrillo y el alcohol
Ni si quiera las drogas
Me dan las palabras sabías
El placer de escribir.
Me quedé mudo, ante la escritura.
Los árboles son sacrificados
Para dar la palabra
Pero esta se niega, se resiste.
Cultivo de diccionario
Me mantienen sentado.
Pensando
Creando
Torturandome.
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3comentarios 61 lecturas versolibre karma: 126

Maldita dulzura la tuya!!

En las comisuras de sus labios,
podían leerse las noches,
que despierta pasó,
entre Sabanas de Alcohol.

Y entre cigarro y cigarro,
siguió quemando una vida,
que sin saberlo,
ya gastó!

NO HAY MÁS CRÉDITOS!!


Solo una simple oración,
al Dios que en silencio,
derrama gotas de vida,
y hace salir todos los días,
al poderoso Sol.
Y.
Muchas noches le oraste,
él nunca, NUNCA, te respondió.

Aquel amor marcado...
Esa infancia con su abuela..
Esa belleza extrema..
Fué su mayor perdición.

MALDITA DULZURA LA TUYA!!!
Pobre víctima de la vida.
Que no canalizaste las aguas
que fluían de tú corazón.
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7comentarios 109 lecturas versolibre karma: 132

Dibujando entre olivos

Rodeado de olivos sin necesitar otra cosa del mundo, pasaba las tardes con su caballete de dibujo y entre los trazos que aquel lugar le inspiraba.
Hoja color sepia, lápices de piedra negra en el bolsillo y, escondidas bajo su camisa, un par de cervezas sustraídas del bar de su padre. Si Benita se enteraba, tendrían bronca por despistarse ante la pillería del hijo. El médico desaconsejó el alcohol y, mientras su madre era estricta, el padre hacía la vista gorda.
Desde el accidente, la mente de Pablo era esa hoja vacía de color sepia, que sus dibujos iluminaban con el rostro de una mujer y un niño que le sonreían. No sabía quiénes eran pero, cada tarde le esperaban entre los olivos.



Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/2018/09/16/escribe-tu-relato-de-septiembre-iii-lili-
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16comentarios 100 lecturas relato karma: 137

Mi mejor amiga, madame Calabaza y sus cosas

1.
Nadie oye los terribles lamentos
del submundo invisible.

Solo Madame Calabaza
los escucha.

Madame Calabaza corretea
insana y anerviosada
de un lado para otro
tapándose sus oídos de calabaza
para no escuchar
los ecos rasgados
de estertores patéticos.

Los llantos secretos
que estrangulan a veces
el corazón
y el sentido común.

Los que nadie osa oír.


La reja que rodea el espíritu
es fuerte de narices
y Madame Calabaza
no puede arrancarla.

La reja que rodea mi mundo...

La reja que me rodea...


Hechizos en la noche del lobo.

Bailotea alcohólica la luna
mas llena o menos vacía
en húmedas soledades,
en su larga estela marina.

Embrujo en los ojos de la sirena.

Siniestros saltimbanquis sin rostro
me amenazan
cada vez que te pienso.



Me gustaría poder llorar...

De como se perdieron tus huellas
en la seca tierra de aquel campo verde,
tapadas sin pudor ni esmero
por el polvo viejo de eriales nuevos.

Y de como te sueño en luz,
por mas que intento
recordarte en blanco,
o en azul
o en rojo
o en arco iris.

Arco iris de todos los caminos
que nos llevaron al río.
Arco iris de todas las miradas
del deseo.

Arcos sin iris de rastros perdidos
que hoy llevan a ninguna parte.

"Bonito" lugar: Ninguna parte.


A estas alturas no quiero conocerme.
No me merezco. No me siento.
Ni tan siquiera quisiera descubrirme.
Y estoy convencido de que me traicioné
al atreverme a nacer.

Simplemente, así son las cosas.


2.
¿Mas tranquila, Madame Calabaza?

Todo pasa...

(Se pierde tu rastro
en la seca tierra de aquel campo verde...)

¿Que piensa, Madame Calabaza?

"A pesar de tanto tiempo
puedo ver unos ojos profundos
a través de los tuyos".

¿Solo eso, Madame Calabaza?

"Lo sé, es imposible olvidar,
y el recuerdo se hace fango,
y el fango se vuelve dolor."

Si, pero...

dígame la verdad, Madame Calabaza.

"¿La verdad? cual de ellas"

Bueno...a ser posible, la única verdad
Madame Calabaza.

"¡Cuantas únicas verdades!"

"Un consejo quizá...
No despiertes nunca.

No pierdas el tren de los sueños.

No te queda mucho más.

Sigue
como niño descubriendo tu propia sombra".

Si, tiene razón Madame Calabaza,
puede que sea lo mejor.

No podría dejar de recordar,
de soñar...

de intentar desnudar el tiempo.

Solo...mi querida Madame Calabaza

que creo que es la sombra...

la que intenta descubrir al niño.




J. Robles
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10comentarios 77 lecturas versolibre karma: 128

La droga del amor

Que alguien le diga a Cupido que ya estoy ebrio de sus copas, que ha violentado contra mi todas sus flechas con sabor a vodka, y que si... me emborrachó de sueños e ilusiones, de canciones y de horas al teléfono escribiendo su arte:

Que sus ojos eran fuego, y yo nunca había tenido tantas ganas de quemarme, que su voz era de caramelo, y yo nunca había tenido tantas ganas de endulzarme y que de lunes a domingos deshacieramos la cama haciéndole el amor al corazón con abrazos para dormir y con besos de despertador.

Que alguien lo detenga, por favor, porque luego de sus flechas atropelló mi subconciencia con sus drogas de distancia, y me hizo fumar caladas de nostalgia, me hizo inhalar líneas desmedidas de melancolía e inyectó en mis venas sobredosis rebosantes de poesia, ahora soy adicto, lo confieso...

Que alguien le haga saber a cupido que es culpable de este vicio, que le dejo un ultimátum en su puerta:

¡O me rehabilitas o la embriagas también a ella!
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2comentarios 51 lecturas prosapoetica karma: 95

El amor dormido

Triste y vacía.

Un cuarto con vista,
hacia donde se detalla el movimiento incansable de vagar en ese espacio donde una vez él existió.

Un sillón en medio de la noche.
Donde reposa su cuerpo marchito por el deseo dormido.
Sus pies cansados de tanto andar reconocen la textura dócil y apacible del atrevido impulso de someterse a extremas situaciones de caminar, una y otra vez entre las malezas de situaciones incomprensibles del amor dormido.

Divaga en incoherencias,
en pensamientos absurdos.

Durante las siguientes horas apoya su espalda sobre el sofá que queda justo al lado de la ventana. Se quita los zapatos y deja reposar sus pies sobre la aterciopelada alfombra azul que cubre casi toda la extensión de tan absurda habitación.

La música aturde sus sentidos.
La luz refleja su silueta sin sombra,
sin vida.
Muerta.

Amargura y desolación.
Muerte.
Repite mil veces la palabra amor,
mientras sus ganas se diluyen en fracasos y penas.

¿Es posible vivir tanto tiempo junto a la persona que amas?
Era la pregunta que atormentaba su mente.

Compartir la cama del infortunio,
sin decir palabra alguna,
solo sexo,
solo dolor.

Aquel féretro Gris.
Aquel rostro pálido,
sin vida.
Inerte.
Frio.
La boca entreabierta.

Aquel miembro,
Flácido,
Inerte.

Son recuerdos conservados en un frasco de vidrio.
El delito del placer sumergido en alcohol.
Lo contempla.
Lo desea.
Lo toca.
Se duerme.
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4comentarios 78 lecturas relato karma: 104

El As Bajo La Tanga

Sonia, princesa de las noches
triste y alegre a la vez
pero con el as bajo la tanga
llevando magia en sus pestañas
de dudosa procedencia.

Soy un billete mudo.

Una propina copiosa
en el estuario de tus caderas
donde murieron los alcoholes
fundidos en las tinieblas.  

Los vasos vacíos
y el maquillaje que se corre
en los preceptos abolidos
de lo artificial
dejando morir la soledad
en el abrazo de pertenencia.

Me aferré a tus caderas
hallando asiento en mis muslos.

Me dijiste al oído
todo lo que no acostumbro
devolviéndote la gentileza
con la costumbre
de querer ser alpinista
de tus cerros
llegando a tus cumbres
con mi boca
dejando fluir
la ansiedad.

Me desconozco cuando evoco
lo decadente entre el vino
perdiendo la cuenta
de las copas que no bebí.
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2comentarios 47 lecturas versolibre karma: 52

El final de la fiesta

La última orquesta baja el telón,
las luces se apagan,
apenas ecos desafinados
de cuatro borrachas
que, alborozadas, gritan los éxitos
de cada charanga,
y cuando se rompen,
afónicas callan.

En el camino, tan desandado,
que me lleva a casa,
es mi compaña, la soledad,
y la luz del alba,
y una pareja de bellos jóvenes
muy enamorada,
que antes se besaban
y ahora..., separan.

Vasos rotos, alcohol tirado,
allí hubo jarana,
y solo quedan cuerpos cansados,
tristeza en la cara,
el gris recuerdo tornasolado,
de días de farra,
y la mayor pena...,
las fiestas se acaban.
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12comentarios 159 lecturas versoclasico karma: 111

Bebe

Bebe conmigo
No me dejes sólo
Aunque te diga que estoy bien
No lo estoy.
No mires mis ojos
Mis brazos
Y mis dedos
Miremos mejor las estrellas muertas
Y la ciudad dormida
¿Por qué amas a un alcohólico?
Bebo en cada momento
Todos te odian porqué me quieres
Pero yo quiero una cerveza en este momento.
Bebe conmigo, hasta dormir
Hasta que te vayas
¡Estoy confuso!
Bebe conmigo...
Eso te decía.
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sin comentarios 30 lecturas prosapoetica karma: 84

La carta



Hoy con el tiempo vencido
y la mirada perdida
del alcohólico redimido
solicito tu perdón.

Doblo la hoja escrita
encorvando mi vida
ensobro y franqueo
esperando tu razón.

Y pasa el tiempo silente
indócil a mis sollozos
llenando botellas vacías
con las lágrimas de mis ojos.

En mi buzón, la esperanza
la duda, la desazón
ya en mis manos temblorosas
tengo tu contestación.

Y se rasgan a un tiempo
el sobre, el alma y el cuerpo
para siempre ya pierdo
todo anhelo de salvación.

Remitiré tu carta a la parca
que no demora respuesta
verás que presta envía
a la muerte más impía.

Y en estas dantescas escenas
entre aguas y muros ardientes
entre dientes musito, exangüe
la penitencia de tu perdón.





@Inmalitia, Andrés García. © Agosto, 2018
Litografía Drawing Hands (1948) de de M. C. Escher
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24comentarios 134 lecturas versolibre karma: 112

Entre miles de canciones...

Invierno que oscurece
.. mi primavera.
Invierno que enfría
.. mi verano.
Entre miles de canciones
pierdo esa imagen
y el alcohol que necesito
beber de tus labios
y el cigarro que consume fósforos
y el tiempo que se desvanece
en tu piel…
y las guitarras estridentes de Sonic Youth.
Como hecho de menos tu voz
que se pierde en la oscuridad
de la noche…
y que entra en mi habitación.
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2comentarios 67 lecturas versolibre karma: 109

Sobrio de delirios

No es como si mi tinta enfurecida gritase entera verdad
Tampoco se me ha acusado nunca de escritor ni necio poeta
Pero cual sabio presagio en busca de descarada vanidad
Postergo mis venas y relevo a su reina a eterna condena
Puesto que ella me sentencia, pero permítanme aclaro
No es que cambie su amar a causa de mi necedad eterna
Explico, cual temor que a todo hombre somete, no se escapa
Por eso está que en mi pecho tiembla siempre será ella
Quemando lento lo que todo anciano bautiza como etapa

Aclarada mi sentencia, expreso en el desespero de ebriedad
Aquellos tormentos que parten mi pecho y escriben con filo
Quien dibuja estas letras no es el alcohol, es mi torpe honestidad
Temiendo por tus lagrimas explico lo que no debería y pretendo
Pretendo tonterías derramadas como gotas de agua en plena lluvia
Admito sobrio de delirios, yo, quien te ama aun necio del recuerdo
Grito empecinado y egoísta por tu presencia y los títulos de tus llantos
Pero quien soy yo realmente para exigencias cuando nunca fui cuerdo
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sin comentarios 42 lecturas versoclasico karma: 77

Rap Ofidio

por no beber del agua
culpable de la sed
torrentes errabundos
me lavan hoy la fe
y brotan de mi herida
los peces a la red
me esta escribiendo el alma
un guionista infiel

me quiebran estas barras
balbuceos y alcohol
corrientes subterraneas
cascadas underground
la tempestad en las venas
la pena de tu adios
son simplemente un nudo
en la trama del guión
y en mi sangre la lluvia
va alimentando el flow

y soy mujer anfibia
y soy mujer desidia
mujer que muda piel
ebria de Puerto de Indias...
y soy mujer ofidia
esquivando el dolor
invocando al poeta
maldito Maldoror!!

buscabas la belleza
buscabas perfección
matar la controversia
encegar la razón
pero es que lo sublime
su máxima expresión
es mirar con la venda
el relámpago atroz...
su brillo entre la niebla
sin cisma ni emoción

rapeo entre las rocas
por donde el espigón
se me esquilma una grieta
dentro del corazón
la lírica rimando
en las esquinas hoy
soberbia esta ginebra
se me acabó el gasoil
Calíope... la rima!!
Calíope...a mi el flow
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6comentarios 76 lecturas versolibre karma: 110

Si decide aparecer

Si ronda mi cabeza
la dejaré estar, apartándola;
sin fundamento, irrisoria:
como un cebo en nicho de peces muertos.
Si me implora, se desvanece en un susurro
o un grito lejano de niña, largo será el tedio
en que se conjurará hasta romper el plástico,
provocando que la botella se rompa contra el suelo;
o desafiando el orden natural,
liberando las lágrimas muertas de sus tumbas:
cataratas de inmenso dolor azul
como babeantes bocas de lápidas glotonas,
deseosas por saborear el gusto de un futuro miembro.

Si adormece al soldado con su nana infame,
para mí mito paradigmático,
no será este soldado,
de algún modo irresistible en su cobardía,
quien caiga irreversiblemente rendido
a la vigilia de su sueño.
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sin comentarios 55 lecturas versolibre karma: 103

23 de julio

23 de julio. Demasiado ruido tiñendo la brisa. El verano miente.
Me miro al espejo y descubro que una belleza mentirosa me envuelve. Otra túnica negra cubre mi cuerpo no-normativo.
Sonrío mientras pienso que soy una jodida hipócrita: estoy escondida en mi interior, bajo capas y capas de caderas distantes, supervivientes a mis propias reglas. Las amo. Lo más imperfecto de mi inteligencia está nevando sobre las cumbres más elevadas. Siempre supe que el Everest soy yo aprendiendo a volar, enseñando mis alas a una multitud que solo quiere sangre.
Abrazada a mí misma. Desnudándome. La suavidad de mis manos es mi arma más cruel. Demasiado alcohol para una copa tan diminuta. Me acaricio y empiezo a latir algo más rápido...
Puedo ser mi propia eternidad.
Recuerdo cuando jugaba a peleas con el sol y pasaba las tardes drogándome con mi propia saliva, peinando las horas con mi espada más dañina, queriendo huir de mí misma... Luego me quería con locura.
Vomité pensamientos excesivos tras marearme con el roce de mi propio pelo; el humo de algún cigarro malherido se iba flotando a través de mis ojos -que cerré demasiado deprisa-; me recordaba lo que era yo, un éxtasis no del todo maduro.
Tanta apatía estrellándose contra mis oídos podría ser mi pasaporte a mi propia realidad. Necesitaba escuchar música más sincera.
Apoyada contra una pared manchada de besos perdidos al terminar la noche, acorralada por su mirada sin domesticar. Una niña que ha crecido más que yo, de ojos del mismo color que la planta traidora que no encontró un terreno fértil en mi espalda, atravesándome las venas, siendo bombeada por un sístole-diástole-sístole lleno de nuevas promesas, desbocándose...

Me atacó con esos labios que lloraban carmín, cuyo consuelo fue ir robando con calma el poco aire que me quedaba cuerdo. Su beso impactó contra su destino tantas veces que pude seguir viviendo sin volver a respirar.
Ahora permanezco sobre el papel, pintado de ese rojo que solo ocultan los sentimientos que arden, preguntándome qué demonios sería para ti... Respondiéndome qué demonios sería para mí.
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Aquella tarde de Abril

Eran las cinco de la tarde,
de un día con más calor que cabeza,
de mucho alcohol y cerveza,
un veinte de Abril con muy poco de especial
pero diferente a los demás.

Y fue en ese momento,
en esas cinco de la tarde,
en cual mi mayor preocupación
era encontrar a alguien
con quien subir al escenario a bailar.

Cuando llegó ella,
por la espalda y por supuesto sin avisar,
para quitarme la necesidad de un escenario,
pero para acabar aumentando mis ganas de bailar.

Pero supongo,
que hay veces qué estás tan cansado de sueños rotos
que aunque se pare delante de ti,
no eres capaz de distinguir una estrella fugaz.

Menos mal que mi suerte y su alcohol,
se alinearon para conseguir
que lo hiciera unas cuantas veces más.

Tantas,
como para que un idiota como yo,
la reconociera que era verdad
que nos íbamos a ver más.

Y entonces me confesó,
que aunque yo no hubiera fijado en ella,
ella en mi sí,
que yo era ese que leía poemas
un par de filas más allá.

Y las cinco se convirtieron en las ocho,
y las ocho en un par de cigarros que lié mal.

Y las ocho se convirtieron en las once,
y las once en mi móvil en tu enchufe puesto a cargar.

Y el veinte se convirtió en veintiuno
y las once se volvieron las dos,
y las dos en una cerveza en otro lugar.

Para qué como todo lo bueno,
acabará antes de tiempo,
con una promesa
y una despedida ante un portal.

Lo cierto es que
mentiría si dijera que aquel día
me enamore de ella,
pero lo que sí es verdad
es qué me llamó la atención.

Tanto,
como para que quisiera seguir viéndola,
tanto,
como para hacerlo aunque tuviera miedo.

Tanto,
como para que más de cinco meses después
de aquella tarde de abril,
siga viendo su huella en cada lugar.
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A dónde van tus pies

Me enviuda el ánimo,
se desalienta el sol,
llueven las tempestades,
el cielo pierde el control.
Nefastos son los días,
mi alma duerme como un caracol,
la meta ya no está lejos,
ya veo en el horizonte ese farol.
"¡La felicidad!", dicen algunos
que viven bebiendo del alcohol;
ojalá fuera yo líquido,
uno que por dentro huele a etanol.
Puede que estalle de agua ardiente,
si algún día me hallo sin mi rol,
entonces me serviré a tus pies,
calzada siempre de eterno charol.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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