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Haiku 3

Menuda joya
de cuero azabache.
Su voz: un filo.-


@ChaneGarcia
...
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sin comentarios 29 lecturas japonesa karma: 66

El ruido de la vida

Rompe el sol, al amenecer.

Estalla!!

Crujen las minúsculas flores de los escaramujos.
Día tras día, ese sol, ESE MISMO SOL, las hizo quemar...

Un abanico de colores, se abre ante el mar.
Desde el lapislázuli, hasta el blanco Coral.

Escupe con fuerza su espuma!
Sabe que su furia no tiene rival!

Es el ruido de la vida.
Es el murmullo de la eternidad.
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5comentarios 100 lecturas versolibre karma: 124

26 de julio Santa Ana

"La Gitanilla" es la obra con que Miguél de Cervantes Saavedra, inauguró sus "Novelas ejemplares", hechas públicas en el Madrid de 1613. Es una llana historia que hace una reflexión, sobre el supuesto origen noble de una gtana. Es un poema dentro de una novela corta, incluyendo un romancillo a Santa Ana, siendo el siguiente:

"Por vos y por ella
sois, Ana, refugio
do van por remedio
nuestros infortunios.

En cierta manera,
tenéis, no lo dudo,
sobre el Nieto imperio
piadoso y justo.

A ser comunera
del alcázar sumo,
fueran mil parientes
con vos de consuno.

¡Qué Hija, y qué Nieto,
y qué Yerno! Al punto,
a ser causa justa,
cantáredes triunfos.

Pero vos, humilde,
fuistes el estudio
donde vuestra Hija
hizo humildes cursos,

y agora a su lado,
a Dios el más junto,
gozáis de la alteza
que apenas barrunto."

(Miguel de Cervantes Saavedra)

Este modelo iconográfico de la supuesta abuela del "Mesías", generó una fuerte polémica en el siglo XVII. La idea de la enseñanza de María por parte de su apócrifa madre, fue representación muy popular en la pintura y la escultura del siglo XVII,
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2comentarios 49 lecturas prosapoetica karma: 58

Maldita dulzura la tuya!!

En las comisuras de sus labios,
podían leerse las noches,
que despierta pasó,
entre Sabanas de Alcohol.

Y entre cigarro y cigarro,
siguió quemando una vida,
que sin saberlo,
ya gastó!

NO HAY MÁS CRÉDITOS!!


Solo una simple oración,
al Dios que en silencio,
derrama gotas de vida,
y hace salir todos los días,
al poderoso Sol.
Y.
Muchas noches le oraste,
él nunca, NUNCA, te respondió.

Aquel amor marcado...
Esa infancia con su abuela..
Esa belleza extrema..
Fué su mayor perdición.

MALDITA DULZURA LA TUYA!!!
Pobre víctima de la vida.
Que no canalizaste las aguas
que fluían de tú corazón.
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7comentarios 115 lecturas versolibre karma: 132

Mi vestidor

Tengo un vestidor repleto de almas distintas.
A veces me pongo la de ángel.
Otras...
La de sátira me queda divina.

En días duros, me pongo la de heroína.
Y cuando estoy triste, la de muñequita.

Por aprender aprendí hasta ensayar la mirada.

Voy mudandome a golpe de vida!

Lo que revistes y ves, es lo que ve la mirilla.

Soy muy mia!!

Me tocó sufrir lo que a otros no les tocará en la vida..

Bajo esta pluma y papel, se esconde un alma frágil, sencilla.
Pero no te la dejaré ver!!
Tengo un vestidor repleto de almas distintas....
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8comentarios 111 lecturas prosapoetica karma: 85

El libro de Ana...

La lluvia sonaba estrepitosa contra las ventanas, y la noche parecía estar en su apogeo. Fue entonces que sonó el timbre, entre sueños le pareció escuchar el típico sonido del llamado a su puerta, abrió los ojos lentamente y fijó su atención en sus oídos, de nuevo la campana, giró hacia la derecha y parpadeando varias veces tomó su reloj; las tres de la mañana, frunció el ceño tratando de imaginar quién podría ser a esta hora y con este clima.

Se levantó, se puso la bata y las sandalias, se frotó el rostro tratando de despertarse por completo, prendió la lámpara del buró y la tenue luz de noche alumbraba sólo lo suficiente para poder observar la salida de la habitación.
Caminó lentamente hacia el interfono, "¿Quién?”, preguntó con su voz algo ronca y le sonó extraña a sí mismo, "Soy yo, Ana", en ese instante sintió el corazón palpitar con la fuerza de mil caballos, si miraba con atención podía notar el movimiento en su pecho, el sudor frío que le recorría la frente, las manos temblorosas y el nudo en el estómago, no había duda, era Ana, pues sólo ella podía provocar esas reacciones con el simple sonido de su voz.

De todo el mundo de respuestas pensadas y ensayadas para ese momento sólo pudo responder "Pasa" , el tiempo que le tomó subir los escalones fue de muerte y resurrección por la incertidumbre, ¿A qué venía?, ¿Por qué?, ella había decidido marcharse hacía algo de tiempo, alegando que había alguien más en su vida, no precisamente mejor, pero sí era lo que quería por el momento, y no era la primera vez que sucedía, "Soy un tonto, no debo recibirla, no debo hablarle ni ayudarla, cree que siempre estaré para ella y que mi mundo gira en torno a su mundo, sabe bien que es mi sol y yo sé bien que no soy nada, tal vez me quiera o no, tal vez simplemente no tiene a donde ir esta noche y yo como siempre soy su última opción, sin embargo la opción de siempre, el de nunca y el de siempre, el que la ama y al que abandona como un libro que de tantas veces de ser leído pierde el interés hasta que lo encuentras un día de la nada en la repisa, entonces es de nuevo el interés aunque ya sepas lo que dirá, siempre causa expectativa el recordar esos detalles que ya no se tienen tan claros, ese final tan esperado que aún te sigue sorprendiendo, lo amarás, lo disfrutaras, lo sentirás y finalmente lo volverás a poner en el estante, al lado de los otros, y lo dejarás esperando el día en que vuelva a ser leído".
La puerta sonó con un tímido golpeteo, puso la mano en la perilla, sin el valor de abrirla, a sólo tres centímetros se encontraba Ana, ...ella..., respiró profundamente y abrió la puerta.

Ahí estaba, con una pequeña maleta, toda empapada, su cabello negro le caía sobre los hombros escurriendo gotas de agua, la cara también empapada y los ojos lloviendo por dentro; se quedaron mirando por un instante. La última vez que se habían observado de esa manera, ella se dirigía en la dirección opuesta. "¿Puedo pasar?" le dijo con la voz entre cortada por el frío y los nervios, se le notaba en como sostenía la maleta moviendo los dedos, siempre tenía que mover las manos cuando estaba nerviosa. Él no dijo nada y sólo se movió de lado para permitirle la entrada, ella entro y se quedó parada junto al sillón azul, el que habían comprado juntos, a él no le gustaba tanto, pero a ella le fascinaba, y cómo decirle que no cuando te pedía algo con esa mirada. "Traeré una toalla" dijo mientras caminaba al baño, al sacar la toalla del gabinete, sintió como sus manos temblaban aún más, se miró al espejo, y por un instante notó que una sonrisa se asomaba en sus labios, ¿por qué le hacía tan feliz verla si ella era la causa de toda su infelicidad?, salió y le dio la toalla.

Se sentó a su lado después de preparar café, ella lo observaba sin decir nada, justo cuando se disponía a hablar él la detuvo, "No necesito explicaciones, lo que importa es que estás aquí", ella lo miró y se notaba que contenía las lágrimas sólo por el orgullo de no mostrar sus equivocaciones, ella lo sabía bien, él era todo lo que siempre había buscado y cuando lo encontró ya no supo que hacer más que romperle el corazón, con ella era algo inevitable.

"¿Por qué sigues estando ahí para mí a pesar de todo?", le dijo con la mirada perdida en la ventana viendo como las gotas escurrían y hacían figuras con la luz del faro de la calle, "Por la misma razón por la que tú me sigues buscando, a pesar de todo", parecía que la respuesta le caló en lo más profundo, ella sabía que era verdad, sin embargo también tenía presente que volvería a destruirlo al quedarse con él. “¿Y tú por qué crees que regresé?" soltó a manera de no sentir que le ganaban la batalla, ese orgullo, el de siempre, es el que hablaba; él la observo mientras sostenía la tasa de café humeante, "Porque tú mi querida Ana, eres una ávida lectora y yo... yo soy tu libro favorito que colocaste en este estante para que al recordar que amas esta historia pudieras venir a leerlo de nuevo", Ana se quedó sin palabras, "ahora ve a la recamara, conoces todo lo que hay, descansa que mañana volverás a ser la misma", ella tomó su maleta y se dirigió al cuarto, "Tienes razón" le dijo antes de entrar, se detuvo un momento "Gracias", y cerró la puerta, "Gracias a ti, mi querida Ana, por abrir de nuevo esta historia" pensó él, y por fin sus manos dejaron de temblar.
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Sin título

Si pudieras escuchar lo que hablan de ti las hortensias.
Lo que dicen los pájaros de ti ( cuando no ven tu presencia).
Y el murmullo del lago, cuando ve tu tristeza.

Teñirias tu alma azabache con incrustaciones de pena.
En Sol radiante!
Cuajado de estrellas.


Y ningún Jade del mundo igualaría tu belleza!!
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Ana Frank tambien queria ser niña

Oculta andaba su niñez
en la más triste oscuridad
despojada de la bondad
con su inoncencia pequeñez.

Ella tambien quería jugar
correr descalza por los charcos
imaginar su vida en un barco
aprendiendo a navegar.

Más la vida no le dió
y le quito más de lo que tenía
se llevo toda su alegría
y su niñez jámas volvió.
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Doña Ana... El Amor Esta En El Infierno

Recordó esas manos pasando por su mejilla y el recuerdo le atravesó el corazón. Había algo que se parecía a la alegría, también algo con todas las características del dolor. Pues esas manos no solo eran creadoras de caricias, a veces eran bruscas, a veces de seda.
Recordó esa voz y le dolio el silencio que se apoderó de la casa desde su partida. Esa voz que apenas susurró palabras de amor, pero dolía mas el silencio y la soledad que el recuerdo de sus gritos hirientes.
Recordó esa mirada que nunca pudo leer y le dolio las veces que le mendigo atención. Se vestía para esos ojos, coqueteaba para esos ojos, esperaba por esos ojos, esperaba por los menos que se enteraran de su presencia esos ojos. A veces hubo migajas de parte de esos ojos. Era poco, pero le llenaba el alma.
Recordó su olor, el olor perenne que dejó en la cama, su olor al llegar del trabajo. Sobre todo, recordó el olor de ese perfume que le torturaba la dignidad, ese olor que traía cuando no amanecía en casa.
Lo recordó como de costumbre, recordó a ese viejo muerto. Lo maldijo por la vida que le dio y se maldijo por extrañar todo de él, hasta el tormento.
Y sintió que tal amor no pudo haber venido del cielo, pues después de muerto tuvo que haber vuelto al infierno. Y suplicó por el fin de su vida para ir detrás de él, para ofrecerle cafe, para quemarse con el, para verlo.

A veces el amor es eso,
es... eso.
Simplemente eso.
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Llovizn(ana).

Contacto de pupilas y mi apocalipsis
se congela.
Las agujas del reloj se atrancan,
mi invierno se para
y me plantas primavera en la tierra de mis lunares.
Floreces de antemano en mis semillas
más estériles y muertas;
previenes mi sequía.

Pintas paisajes sobre mis hojas de otoño
apunto de resquebrajarse
y así das color a una estación que creía perpetua.
Mientras tanto nuestras raíces se entrelazan,
una arrebolada nos abraza
y me siento inefable.

Yo intento compensar tus chubascos
llevándote unos cuantos sobre mis hombros
—como tú con los míos—,
ya que el fuego compartido causa menos incendio.
Te escribo poesía desde los tallos
hasta los pétalos;
lluvia de ósculos,
poco a poco,
aún con ese reloj estático,
dejando que la tormenta truene lo que quiera
porque ahora mandan más nuestras fuerzas.

Amor, gracias por ser llovizna en plena ola de calor.
Juro que siempre seré rocío en cualquiera
de tus desiertos.
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Amor de Juventud

Y si lloviera?...
Ay! Si lloviera...
Nos bañaremos como pardillos en la corola de una flor.
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El coraje de la vida

Ni un vestigio de vida.
Ni un leve recuerdo.
Ni una mirada suspendida en otra mirada.
Nada...pero existo; despúes muero.
Menos que un soplo.
Un grito.
Una milesíma de segundo, sin haber odiado ni querido.
Una vida sin sentido.

PREFIERO!

Arrastrarme por dunas desierto.
Arañar el arcoiris.
Volar en contra del viento.
Vaciar mares a sorbos.
Que digan, lo que digan.
Viviré con intensidad mi vida!
Despúes muero.
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3comentarios 96 lecturas versolibre karma: 84

Hoy

Hoy opté por ponerme;
El vestido de la esperanza.
Enfundarme las medias de la alegría y los zapatos de la pasión.
Hoy opté por pintarme como una cavaretisa y tener aptitud de diva ( sin olvidar mis gafas de sol).
Que nadie mida mi tristeza.
Ni entrevea mi dolor...
Me atomizaré un perfume, con notas altas de ámbar y rosas de Japón.
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4comentarios 99 lecturas versolibre karma: 78

Tan miserablemente humana

Soy tan extrema; como un puente construido en la cima de una montaña
que lleva a otro lugar.
infinito...

No quiero ya nada!

Solo..volverte a abrazar.

_ y si a ti ya no te tengo( todo es vanidad)

Tan efímero todo
Tan corto el respirar.

Me he vuelto más humana,
TAN MISERABLEMENTE HUMANA!
Que ahora sé, que soy mortal.

El aire puede matarme
El agua, me puede ahogar
Hasta tús dulces palabras... me pueden lastimar.

A mi no me des ya nada, nada material.
Ni te atrevas a mirarme
No me verás!

O me la devuelves a esta vida, o me dejas vivir en paz!
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Profético y real

Si envidias mis cielos

es por que jamás

estuvistes en mis infiernos...

Y!!

Llegará el día,
en que mi conciencia pese menos
que una hoja seca.

Y ese día llegó.
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6 Pares de Tacones y 4 Botellas

“De cuando era un mar y se ahogaban en mí,
penas y vírgenes de la plaza”

Abro los ojos y salto a lo desconocido,
el sol me molesta en la ventana
Tropiezo con seis pares de tacones y 4 botellas,
hay ropa de más y ganas de menos –mañana normal-
A penas puedo recordar nombres,
pero aún conservo sabores y tatuajes prestados;
Enfoco al sofá que pide silencio,
bastante ya tubo anoche con los excesos de Ana – y míos-
Sonya se retuerce,
me encandila con el As de Trébol
y unas nalgas que curan la nostalgia;
Yo me niego a declararme pendiente a juicio.
Aun no me aparece la Silvia;
la que colgaba de la lámpara
y pedía a gritos el Mástil del Titanic.
Estará perdida entre los muslos de Débora o de la Claudia;
y yo que aún no sé dónde las deje parqueadas.
Me revuelco con seis pares de tacones,
¿y quién falta?
Con cuatro botellas vacías,
y todo un pegote de licor de menta y chocolate;
Salta un asteroide desde el olvidado rincón,
¡Prepárate marinero!, que tenemos aún tempestades pendientes
y muebles sin utilizar;
¡Que cabeza la mía!,
me faltaba la Gladys, y su afición por la caza mayor
mis poemas al oído, y los muebles rotos.
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2comentarios 83 lecturas versolibre karma: 124

1 de Noviembre

Todos los días 1 de Noviembre, Ana se ponía su vestido de seda negro, medias con costuras, su abrigo de paño y sus zapatos de tacón y se iba al cementerio a pasar la mañana.
Desde que murieron sus padres, estaba sola en la vida. Nunca se casó, no tenía hermanos y solo sabía de la existencia de un hermano de su padre que se fue a vivir a México hacía muchos años. Ella solo le conocía por fotos, de cuando era joven.
Por eso, cada 1 de Noviembre se vestía de gala para hacer una visita a sus seres queridos.
No tenía amigos, apenas algunos conocidos. Era bibliotecaria, y su vida era la lectura y los largos paseos en soledad. Algunas veces pensaba que su vida no tenía mucho sentido.
Antes de salir, se miró al espejo, se abrochó el abrigo y se dijo para sí.

- Que pintas tú aquí, quizá lo mejor sería que te quedaras a vivir en el campo santo. Allí al menos están los únicos seres que te han querido.

Salió de casa con el paso tranquilo, no tenía prisa. No le importaba tardar más, si perdía un autobús ya cogería el siguiente. Al doblar una esquina vio a una mujer que vista por detrás le pareció familiar. La siguió con la mirada hasta que dobló la esquina.
Una vez en la parada del autobús, sentada esperando, al mirar de frente volvió a verla, estaba parada mirando un escaparate, pero esta vez sí se percató, de que el abrigo y las medias eran exactamente iguales a los suyos, y el peinado también.
Con una mezcla de curiosidad e incertidumbre, subió al autobús. Se sentó en el primer asiento que vio libre y no dejó de pensar en aquella mujer tan similar a ella.
Al llegar al cementerio, y bajar del autobús, lo primero que vio fue de nuevo a la mujer, pero esta vez de perfil, y no salía de su asombro al ver que efectivamente era igualita que ella.
Asustada y aturdida comenzó a correr para alcanzarla, pero en su ceguera momentánea, no vio el coche que venía a cierta velocidad, llevándosela por delante.
Quedó tendida en la calzada y vio a la mujer junto a ella que le decía en un susurro:

- Deseo cumplido, ya te quedarás en el campo santo a vivir para siempre. Cuidado con lo que deseas, algunas veces se cumple.





Hortensia Márquez



Imagen sacada de internet
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19comentarios 245 lecturas relato karma: 159

Papá

Tuve que aprender a respirar este aire sin tu olor.
A mirar el cielo sin tus mapas explicativos, con mis ojos llenos de un vacío que duele y se hace agua goteando lento, apretando en mi garganta.
Tuve que crecer y ser. Desde la unidad de mi principio, genética que dejaste. Aprender de lo bueno y los errores. Intentar corregir para equivocarme mejor una vez más.
Recordar no es difícil, muchas otras es divertido. Como cuando guardé en una cajita a la pobre chicharra victima de mis ocurrencias. Fue mi regalo de cumpleaños… y vos creíste sin abrir ese obsequio que el sonido era una alarma. Sorprendido con su vuelo te dejé cuando lo abriste.
No hay reglas para esta vida, cuando pasan los años descubrís que no te hamacaste tan alto, y no lloraste tantas veces de risa. No te dije cuanto te amaba y esperaba un guiño cómplice cuando te dabas golpecitos en la panza… todos en casa sabíamos lo que sucedía después.
Pude llorar y reír, seguir pero cada día de mi vida te necesito. Me faltó esa foto familiar con mis hijos y vos… me faltó verte en una mecedora junto a tus jardines contar historias a mis hijos, a mis nietos. O cantando alguna melodía para endulzar los oídos de mi madre.
Seguro estarán juntos bailando al compas de una canción. Y yo acá intentado ser el mejor resultado de tu aporte a este mundo lleno de cambios.
Sería tan feliz si estuvieras. Sé que todo tiene una razón y mientras pueda respirar estarás en cada latido de mi corazón. Con tu sencillez, pulcritud, ese porte que caracterizaba.
Tengo que decirte lo buen padre que fuiste. Nos enseñaste a ser libres, honestos, constante, seguros, humildes y sobre todo solidarios.
Reconozco que no te fuiste completo, porque aquí quedó lo mejor de vos!!!!
Lo que solo se puede observar con la inteligencia de pensar tu estrategia…
Se fue el cuerpo de un hombre cansado de dar lucha a esa traicionera enfermedad. Quedó tu esencia, tu ser, en cada planta, canción del litoral nota de acordeón, río crecido… vos estas, en las Tres Marías, en el sol de cada día, en el colibrí que siempre volvía…
Estas en la sonrisa de tu descendencia, en los ojos de mi hermano. En el café de las mañanas, en las noches de verano…
Charlemos una vez más, contame otra anécdota, como rescataste de la crecida esa planta de plátanos y la plantaste, los frutos que te regaló eran muy grandes!!! Planta original de Brasil decías. Cuéntame cuando con tu primo iban a comer sandia de la plantación y elegían la mejor. Dale una vez más… cuando comían y en ves de agua tomaban leche en sus latas identificadas con el nombre. Cuando la abuela Ana te hacía lavar las manos con el marlo de maíz…
Charlemos una vez más…o espera yo algún día tomaré el mismo tren que te llevó a vos, espérame en ese anden junto a mamá. Te prometo que te seguiré escuchando!!!
Hoy solo quiero decirte feliz cumpleaños!!! Te amo papá.

Vilma.V. Galarza
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1comentarios 49 lecturas relato karma: 40

De vuelta al pueblo

En una mano una taza de café, la otra apoyada en el pecho. Miraba por la ventana de aquella vieja y desvencijada casa, pensando en por qué la vida la había dado tan pocos momentos de descanso.

No se quejaba demasiado de aquella época, era la mejor que había vivido. Pero echar la vista atrás dolía demasiado. ¡Dolía tanto!
María había nacido en el seno de una familia humilde, hacía ya 68 años, en aquella misma casa del pueblo paterno. La pequeña de tres hermanos y la más rebelde (como decía su madre). Sus padres agricultores y buenas personas, no pudieron estudiar, la vida no les concedió ese regalo. De sus hermanos ya solo quedaba el recuerdo. Su hermano Pedro murió por una sobredosis hacía ya demasiado tiempo y su hermana se casó con un australiano, solo supo de ella durante algunos años, después nunca más tuvo noticias.

Cuando era joven quería escapar del pueblo a toda costa y no eligió la mejor compañía para este viaje. Un verano conoció a Juan y ya nada volvió a ser lo mismo. Su vida fue una sucesión de palizas y sinsabores. Durante años ocultó la realidad a sus padres por no hacerles sufrir. Trabajaba limpiando portales y casas, lo poco que ganaba, él se lo gastara en borracheras y amigos. A consecuencia de las palizas tuvo dos abortos pero con el tercer embarazo todo fue distinto. Cogió una maleta y se fue. Refugio para mujeres maltratadas, lo llamaban.
Estando allí, la vida le dio una de cal y otra de arena. Su marido murió en un accidente de coche, conducía borracho, como siempre. Y días después su padre, de un ataque al corazón.
Se la abrió una puerta de par en par a la que se aferró con todas sus fuerzas. Volvió a casa con su madre. Entre la pequeña pensión, lo poco que sembraran en la huerta y limpiar alguna casa les daría para vivir las tres (eso fue lo que su madre dijo).

Su niña nació sana y fuerte, era lo mejor que la había pasado en muchos años.

Durante algunos años vivieron las tres en aquella pequeña casa, sin tener de sobra pero sin faltar lo más básico. Lo bueno que tienen los pueblos es que todos se conocen y siempre recibían alguna ayuda.
La tienda de comestibles de la plaza, les guardaba algo cuando estaba próximo a caducar o la lechuga que ya no estaba tan fresca. Alguna que otra lata y el pan del día anterior.
Cuando había que limpiar alguna casona porque iban a venir los dueños de veraneo, siempre llamaban a María para ir a limpiar. Limpiaba la consulta del veterinario. Limpiaba, eso era lo que mejor sabía hacer, sin estudios es difícil conseguir otro trabajo.
Los días transcurrían y su nena (Ana) se iba haciendo mayor. Empezó a ver en ella las mismas inquietudes que ya tuvo ella años atrás. El pueblo la asfixiaba. Y por más que quiso quitarle la idea de la cabeza, estaba decida a irse de casa. Quería estudiar, decía su hija. María había perdido a su madre recientemente y perder a Ana le aterraba.
El pánico a que su historia se repitiera con su hija la llevo a tomar una decisión. Vendería lo que fuera y pediría si hacía falta para que su hija sí tuviera estudios y una vida mejor.

Habló con el alcalde del pueblo, Miguel, antiguo noviete de juventud, y le pidió ayuda. No tenía dinero para pagar a su hija un piso donde vivir mientras estudiaba, ni pagar los estudios.
Miguel le proporcionó una habitación en casa de unos parientes, allí podría dormir y comer a cambio de ayudar con la limpieza de la casa. Además Ana trabajaría los fines de semana en un centro comercial para sacarse algún dinero extra.
María trabajó de sol a sol. Limpiaba donde hacía falta, incluso en el pueblo vecino, vendía a la tienda de la plaza lo que podía de sus pequeñas cosechas. Aprendió a hacer gorros de paja, típicos de la zona y los vendía a los turistas…..todo con tal de que su hija pudiera estudiar.

Ana consiguió sacar su carrera de veterinaria. Pero encontrar trabajó en las grandes urbes no es tarea fácil. De nuevo el pueblo volvía a ser la mejor salida.
No fueron pocas las dificultades hasta poder abrir consulta, era mujer, joven y la desconfianza de los ganaderos la hicieron tambalear en más de una ocasión. Pidió trabajo al viejo veterinario, donde su madre seguía limpiando. Le ayudo en las tareas más difíciles. Iba de granja en granja asistiendo a partos o a lo que hiciera falta.

El viejo veterinario se jubiló y le ofreció su consulta por un precio módico. Todo empezaba a cambiar para mejor.

Ahora, María miraba por la ventana, con un café en una mano y la otra en el pecho. Su nieta jugaba entre los garbanzos y las patatas sembradas. Su yerno era una buena persona. Inmigrante, llegó a este país con los bolsillos repletos de ilusiones y el corazón encogido por el miedo. Ana y él se conocieron cuando ella estudiaba. Todas las mañanas le veía en el mercado descargando fruta.
Un saludo, una pregunta buscada para crear un primer contacto. Conectaron pronto y bien.
Ahora juntos en el pueblo con su madre, ella con su consulta veterinaria, él se quedó al cargo de la tienda de la plaza, eran felices y tenían una niña.
Su hija al fin si tenía una vida mejor y ella estaba formando parte de aquel comienzo tan esperanzador.

Cuando una puerta se cierra, siempre hay alguna ventana que se abre.




Hortensia Márquez
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Sin morir en el intento

[...] Matar un dragón es cosa de un instante.
Resolver un acertijo es un relámpago
de inspiración. Son actos determinantes
pero escindidos del acontecer. Sin embargo,
los peligros de la realidad no los resuelve
un lance. Desentrañar la vida no significa
vencerla. Sortear un escollo no libra del
siguiente...

Érase una vez - Ana Rossetti


Del vientre del tiempo nacieron tantas
púas más que flores,
guerreras de mandil y descosidos,
las sombras de las sombras que obtuvieron
el triunfo, que no era para ellos.

De olvidos se llenan los libros
que hablan del miedo al instinto, a lo frágil.
Yace la capacidad en los brazos
de la ignorancia
—¿o será de la conveniencia?—.

Soy emoción, ingenio, deseo, razón;
debajo de mi pecho,
en mi cabeza,
entre mis caderas, dentro.

Desde siempre, me he asomado a la imagen
que quería de mí, completa,
sin mitades que encontrar para ser yo.
Y sé que la muerte me espera
para dejarme caer en la misma oquedad
que al resto.

¿Tanto pido?
Solo quiero ser paisaje de ambiciones
para mí, hombro, oído, mano, risa.
Ser la pieza que me falte.
Serme toda...
sin morir en el intento.
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