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Es bello amar

No hay secretos
lo más sencillo es lo más bello,
una letra que estalla en mil palabras
un abrazo y un beso sincero.

Es un lamento vivir un momento
donde el amor no se atreve a pasar,
no pido nada, he aprendido a estar despierto
inventando pérdidas solitarias para llorar.

Hace mucho que la nostalgia qué duele
abandonó a mis pensamientos
la extraño como el ave extraña a un insecto
es hambre por escribir no puede esperar.

Es curioso el mundo tan entero,
tanto universo y coincidir en sueños
sin enigmas personales
sin barcos a la deriva en un bosque de coral.

No hay secretos
nada de eso ya importa,
lo has ganado todo
sin soberbia y con estrellas que admirar.

Amanecerá y la noche que espera
te verá cara a cara,
el ritmo regresa
es un alivio vivir para contar.

Miguel Adame
18/10/2018.
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Apóstata

Porque no creo en ti
en el oficio de escribir me abandono,
entre la rutina
esconderé
mis secretos inconfesos
que me salven de toda culpa.

Porque aprendo a tener un nuevo dios
amnésico,
me levanto de la cama
y finjo cada día,
un nuevo recomienzo.

Leer de madrugada no me hace libre,
pero con los ojos cerrados
busco
el silencio que atrae un mal pensamiento;
disfruto del miedo
apenas una cicatriz deshecha.

Ahora, que soy el antagónico,
a veces rezo
para odiarte un poco menos,
indiferente
llevo el puñal en la otra mano.

Cómo fue que perdí la fe intacta:
en el confesionario
mientras leía un miserable
verso para ti.
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5comentarios 74 lecturas versolibre karma: 129

Nubes y niebla son la respuesta

Nubes y niebla son la respuesta

a una oración de hace cien años,

ni siquiera sabes qué labios tan animados

susurraron gravemente esta oración;

ahora yo el poeta, aprendo como el muérdago del lince,

la inconsistente, caridad tardía, de unos labios de mujer
de hace cien años.

Che-Bazán.España
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2comentarios 73 lecturas versolibre karma: 125

Seguiré bailando

Y cuando caigo a veces lloro
pero si me gana el corazón yo lo abrazo
y lloramos juntos la torpeza
por otro nuevo fracaso…

Pero siempre seguiré bailando
aunque ya no crea en el amor
porque he aprendido
y me he descorazonado el alma
y aunque no haya un sostén
tan fuerte donde aferrarme
caeré mil veces al suelo
para recordar como duele
caer, si tan sólo pensara
o quisiera otra vez
enamorarme…

Y me abrazo a mi
con toda mi alma
que aunque sufre
nunca me abandona
se baña en mi llanto
se olvida lo malo
se ríe conmigo
y a veces
desvía mi vista
para que no vea
bailando a las sombras….

Y yo sé que caeré
una y otra vez al suelo
cuando sueñe despierta
que el amor es real
que se puede creer
porque a veces
lo sentimos
una necesidad
y entonces bailaré
y bailaré sin parar
cerrando siempre los ojos
con los labios pintados de rojo
por si alguien en mis sueños
me besa poder sentirlo real…

soundcloud.com/lola-bracco (Lola)
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vibración en tu sínfisis púbica

Tus palabras son
toques fugaces
de la eternidad
en la profundidad de mi alma,

mientras trato de navegar por las
minas terrestres y los
relojes rotos, intentando
dar sentido al infinito,

pero sabes que nunca nos enseñaron a
pensar más allá,
de la serpiente en el jardín de Edén,

la noche corre en nuestro
torrente sanguíneo y
nuestro corazón está hecho
de rayos de luna,

en lugar de correr
aprendimos a bailar
con las sombras
a devolverte la sonrisa
sin parpadear
en el vacío infinito,

tienes alas de ángel,

puedo ver el sol en tu sonrisa
mientras la luna se asienta en tus ojos,
por la vibración en tu sínfisis púbica,

el cielo y el infierno
derretidos juntos
es el campo divino
aún no muy definido por ella en
enésimo grado haciendo que
sus bordes sean más nítidos para
el placer,

enviando luz caliente, al hormigueo
de ambas arterias de mi corazón.

La lluvia rebota donde una vez se asentó la
luna y se ilumina llenando el vacío
con miedo,
todo lo que puedo recordar es el olor a
a tu piel, justo después del fuerte estallido
cuando las nubes cantaban la canción más alegre,
y me despertaba cubierto de sudor.

Che-Bazan.España
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4comentarios 64 lecturas versolibre karma: 110

Solo debieron amar

Bendito es el día en el que te conocí
no te escuchaba, había perdido la voz
era el silencio que aturdía
en el ocaso del amor.

Ahora escribo cuartetos
que solo se saben unas cuantas notas,
¿cuánto necesitas para soltar ese vicio
que solo huye de tu realidad?.

Escucha la música
es un remedio infalible
cuando has olvidado hablar
no importa que se te acabe la noche de tanto soñar.

Es corta la historia
cuando no se tiene nada que contar
es más sencillo voltear la vista ha otro lado
y dejar de mirar.

Yo solo quiero que aprendas a volar
sin caerte de tan alto umbral,
siempre tuviste miedo
de no saber callar.

Ahora solo escuchas voces
que no dejan pensar
es sencillo decirlo
solo tienes que respirar.

Todos los días nace una Estrella
solo es cuestión de observar
el mundo no tiene tiempo de amar
es por eso que yo te amo de verdad.

Es fácil dejar de girar,
conocerás esa mirada
que te intentó conquistar
fuiste una osada belleza que no me dejo respirar.

Bendito fue el día en el que te deje de ignorar
ese día descubrí en el cielo gaviotas
y nunca estuve junto al mar,
es la tierra que me habla y me enseñó a cantar.

Ya no canto ahora
los puedo despertar
es preferible no ser desierto
y en el agua nadar.

Algún día seremos prados verdes
una simple canción cantar
es más sencillo que olvidarlo todo
y un triste poema ignorar.

Miguel Adame
13/10/2018.

A todos esos artistas que ya no están, que no supieron cómo olvidarse de lo menos importante y solo debieron amar.
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Aprendimos... (junto a @Satanasisalive_)♡

A ordenarnos los amaneceres,
a servirnos los besos,
a saborear el café
en nuestros labios,
a verter el amor
en un tazón de sexo.

A creernos,
que la piel
también sabe de memorias,
y que la eternidad
es una utopía
hecha a la medida
de una maleta.

Que las noches
también ríen,
y que,
no hay mejor forma de caer
si no es
en nuestras bocas.
Que el mejor lugar para un poema
es en nuestras pieles,
en ese lugar
donde nuestros cuerpos
solo saben de pasiones.

Que nuestros brazos siempre
serán abrigo
y estos cuerpos
un cálido lugar
en los días de invierno.
Que un día,
llegamos
como quien no anhela
huida
y espera quedarse


así fue...
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5comentarios 103 lecturas versolibre karma: 113

tal vez

vivo huyendo
para que mi vida
no sea una mentira
escrita en un guion
y yo sea su títere

y aunque tal vez
no la sientes diferente
a las otras vidas

voy buscando riqueza
en un amor
voy andando en mi presente
mostrado una sonrisa
con errores anteriores
y felicidades futuras

voy escribiendo para no olvidar
sino para recordar
miradas,besos, abrazos y golpes

voy con mis sentidos afinados
por si escucho su nombre
por si siento su presencia
por si el olor de su cuerpo me alcanza

y por si acaso tal vez la encuentre
voy afinando
las palabras que atesora mi corazón
y aprendiendo como amarte
por cada instante
con besos abrazarte
y caricias adorarte.

tal vez si
o tal vez claro que si
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2comentarios 69 lecturas versolibre karma: 118

cuando llega el alba

la miraba restregarse
con ese pobre chico
rico, diez años
mayor, y me asaltaba
un mar de preguntas.
las resolvimos
una noche por el Gótico,
allanando borrachos
los portales
a modo de respuesta
fácil. luego llegó
el día otra vez,
por más que pinté
con sangre oscura
el cielo para
que no amaneciese,
y volví a mi traje
de alumno aventajado
que duda y promete,
pero que no aprende
nunca.
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sin comentarios 44 lecturas versolibre karma: 124

Manojos

Hubo un día en el que sentimos
que encontraríamos,
inmersas en otras voces,
las vendas, respuestas y consuelos
para tantas y tantas cicatrices dolientes,
un día en el que pareció emerger,
con nuestra génesis en una mirada,
la resurrección de los acróbatas cobardes.

Creímos que,
hurgando entre los helechos secos,
con la luminaria de una lámpara de gas
asida con fervor por nuestras manos,
acertaríamos a consumar,
tras el halo de las hayas,
el incendio de sus ramajes muertos,
creímos que agitando los escombros
se esfumaría nuestro terror atávico
a las letras emergentes,
y que recobraríamos la fe
bostezada por los árboles.

Pero nos hicimos de hormigón y dinamita,
cerramos sueños,
trazamos caminos falsos
con el asfalto aprendido,
transitamos la mentira diplomática
de vivir en el límite discreto
de las vallas educadas.

Las heladas de este amanecer
nos harán recordar
el pudor con el que unos guantes
ocultaban sabañones diminutos
en aquella infancia de frío escatológico,
cuando queríamos alterar la aurora
sometiéndola mil veces
al vuelo alegre de cien pájaros
anunciantes de aleluyas de Cuaresma,
revueltos entre las cenizas de un Domingo,
pasajeros envueltos de pasado
para nuestro hogar presente.
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15comentarios 98 lecturas versolibre karma: 152

Sé mi cómplice

Dicen que no dejo de hablar
que solo me interesa ser escuchado,
tengo que aceptar que es verdad
no puedo guardar silencio.

Mi silencio se murió con el amanecer,
de mi boca salió fuego
una tras otra surgió la palabra,
a cántaros brotó a cada gota.

Nunca más dije no
hablé y hablé hasta desgastar a mis ojos
en un cuaderno sin fin
ganándole a mi mano al escribir.

Pasan tantas cosas,
sueñas tantas cosas,
piensas tantas cosas
qué he ofendido por no callar más.

Aprendí que de los errores
se construye de nuevo un camino,
esta vez el sendero será luminoso
lleno de flores y versos queridos.

Paz interior que quiero para vivir,
aún no me alcanza el silencio para cerrar la boca,
tal vez solo veas a un imbécil incoherente
pero es mejor huir de la soberbia que embriaga y seguir.

El mundo es una selva de demonios y muerte
con sinuosas serpientes mal querientes,
el mundo es una bola de fuego humeante
aún así aprendo a vivir sin las sombras del que solo acusa.

Es grandiosa la luz,
dulce es la memoria que habla,
si tan solo supieras que el amor lo cura todo
con amor no hay cáncer comiendo para morir.

Dicen que no escucho y que no aprendo
que es inútil intentar enseñarme
que me falta memoria para recordarlo todo,
escondamos la espada con un beso de amor.

El mute
11/10/2018.
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19comentarios 169 lecturas versolibre karma: 131

Con la fuerza de un ímpetu perfecto

Agresiva es la vana horda
que avanza con furia
queriendo convertir la tierna dulzura
en una caricia dolorosa.

Me dan náuseas tener que gritar por mi vida
cada vez que ellos quieren
que no llegue a ninguna parte
¿a dónde se fue su humanidad tan desprendida,
tan perturbada por la soledad que es su guía?.

Con sus resentimientos van golpeando a el alba
hasta que triste sangra,
con silencios y angustias
viven tratando de estresar mi tersa calma.

Huyen bajo la nube negra
esa que destruye todo y nada deja,
deambulan como mercader de la muerte
con la sombría angustia de no poder tenerme.

Nunca dejaré que lo maldito de su ebriedad
sea un bullicio que desborde a mis besos,
nunca dejaré que su voz sea un lastre profundo y eterno
sin ese paisaje hermoso con su playa blanca
y sus decenas de garzas bailando sobre el mar.

La cálida mañana vencerá a su palidez,
sin miedo viviré en una noche
que perdurará para siempre, seré un verano libre
lleno de rosas sin murallas elevadas
que en lo alto quieren dejarme solo y sin nada.

Seré lo que siempre he sido
en la fuerza de un ímpetu perpetuo,
ahí te amaré como siempre
porque no he aprendido en esta vida otra cosa
más que amar para sobrevivir.

El Mute
08/10/2018
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5comentarios 149 lecturas versolibre karma: 130

Nudillos (indicadores de sombras)

Al unísono se funden
la bombilla de la cocina
y los plomos de la cabeza.

Me alejo,
me alejo a disfrutar del caos
en la más estricta soledad.

Tras el vuelo abortado
me sonrío al recordar
la suspicacia con la que blindan
algunos círculos cerrados.

Llevo una caja
de decisiones controladas
por si la tormenta me incita
a sacar de los bolsillos
dardos envenenados

Los hermanastros del odio
tienen bien aprendida la lección,
desde el mestizaje
afilan guadañas de pureza
para segar
con limpios cortes sagitales
a quienes pretendan
irrumpir con cualidades
que no estén impresas
en su manual.

Mezclo desmayos
con germen de metralla,
inhalo la tarde
mientras espero la noche
bajo el bidón de punción seca.

Cuento de nuevo mis nudillos
al igual que los contaba
como indicadores de meses
pasados a la sombra
por no saber gritar.

Pasa una motocicleta,
me lanzan el pañuelo del abuelo,
treinta centímetros cúbicos
de cloroformo se dirigen
a la entrada de mis vías respiratorias.

¡Hasta mañana señores!

Hoy me apetece cortar camino
y así evitar que mis colmillos
traspasen las encías.
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Saber

He descubierto como
Entregarme al papel
Y entre frases
Ir conjugando fantasías
Con realidades irrefutables

Han pasado los años
Ahora sé tanto de nada
Y tampoco de todo

Que me inventé
El octavo pecado
Y aprendí como romper
El onceavo mandamiento

También aprendí de amores
Que son como rosas
Con pétalos en los labios
Y espinas sobre la piel

Tanto he aprendido
Que escribí un tratado
Sobre el álgebra de la poesía

Sé tanto y tan poco
Que perdido en mi saber
He llegado a sentirme
Profundamente ignorante
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Salvación (sucesión)

Entonces, esta tentación de pecar
como la otra vez,
desde un confesionario: de lectura
NO volver a rezar sobre una oración en penitencia;

ojo, quien se confiesa no es aprendiz
merodeando;
abajo
la sombra de una noche es como una salamandra
en una pecera de cartón.

Sobre la tierra el rechinar de dientes
tiene el poder de hacer milagros,
por ejemplo,
convertir a un mendigo
en soldado y a su vez en emperador.

Todos los rosarios asumen su posición de santo, en este reino.

Qué tan lejos se escuchará el bostezo, vicariamente,
de ardor imperceptible,
empieza a quemar
(inmortalidad del alma)

Una despedida en un adiós demasiado grande;
aunque los silencios saben arder a las 3 en punto.

¡Ninguna mentira barata: quién miente con la verdad!

Pero, saluda antes de morir, dolorosamente,
por donde se precipita
una lágrima embustera
¡Nunca una mirada tiene la exactitud de un cementerio!

Cuánto cuesta soñar a resurrección
desde una secta cualquiera;
en el mismo sudario, también, asfixiar el día
más pronto.

En el mismo rostro aprendimos
a redimir saltando al vacío, de un campanario azul,
copia fiel
de todo discípulo mitigando, salvación.
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Batlle siempre me ha recordado a batalla, supongo que por su espíritu incansable de luchadora

"Nosotros no somos de madre capitalista. Nosotros somos de madre obrera."


Avanza por el pasillo con el sumo cuidado de los pasos indecisos que buscan pisar sin caer, sin perder el equilibrio al borde del precipicio que es el vacío del fin de la memoria. Y yo, al verla alejarse así cada vez que me da las buenas noches, como que intento hacer memoria por ella, y recordarle continuamente a qué día estamos, qué instante de la semana es mañana y preguntarle si ha tomado las pastillas, los polvos y el jarabe, en ese orden, pero al revés, consciente de que si no la regaño cada día por la cantidad de comida que sobra nadie lo hará, pero intentando hacerla entender y razonar, porque los gritos nunca sirvieron de nada para educar y ella, tirando de refranero popular lo sabe y me mira y me lo recuerda: Que por un oído me entra, y por el otro me sale.

Que la nevera nunca esté vacía, y la despensa siempre llena, supongo que es la herencia directa de una posguerra que dejó más miseria que toda la grandeza moral que nos vendieron que iban a instaurar durante la última cruzada de la cristiandad, que por desgracia, tuvo que tener lugar en nuestro país. Cuando nos sentamos a cenar y ve alguna noticia de actualidad y me pregunta que este de quienes son, y yo le digo que es Garzón, que es de los rojos, de los nuestros, de los del Padrí; y ella sonríe, se ríe, y asiente con la cabeza, y dice, como me dice cada vez que voy a una manifestación, que al Padrí le habría gustado conocerme, que era de los suyos, de los que creen que vale la pena cambiar el mundo, y yo sonrío, y le digo que lo sé, que a mí también me habría gustado conocerlo, y es verdad, a veces echo de menos no haber conocido a ese bisabuelo del que solo tengo como recuerdo un recopilatorio de prensa soviética que se llama como el satélite Sputnik, pero en castellano -los artículos, no el nombre-.

En momentos como ese, ella hace memoria y me cuenta como iba a ver a su padre a los campos de concentración, a mí me llama la atención su conciencia de la situación vivida y como no llama cárceles, sino campos, a esos lugares en los que internaron a todos los luchadores por la democracia y la libertad que cayeron a manos del franquismo. Continúo, que me voy por las ramas. Ella recuerda, y entre esos instantes de su niñez, siempre me cuenta como a veces a los presos los dejaban nadar en la playa y me cuenta, con la ilusión de una niña, como lo veía saltar desde lo alto de una cala y zambullirse en el mar. ¿Pero tú sabes la altura qué era? ¡Como diez metros! ¡Y saltaba y hacía CHAF! Acompasando la explicación con grandes gestos, para ensalzar la magnitud de la hazaña.

Otras veces hablamos de la política y me pregunta que qué ocurre en Venezuela y yo le digo que gobierna el pueblo y a los ricos eso no les gusta y ella me dice que claro, que a esos nunca les gusta, que por eso hubo una guerra civil aquí, porque los que mandaban querían seguir siendo ricos. Y se queda pensativa mirando el infinito, y como pasándolo mal al recordarlo, pero consciente de que debe contarlo, me explica como un día vinieron unos con camisas azules a buscar a su padre. Que petaron en la puerta, y su madre, les mandó a ellas y a sus hermanas esconderse bajo la cama en la habitación. Vieron sus pies, y en medio de la noche se llevaron al Padrí. Y a ellas les tocó pasar hambre, más de la que pasaban, hasta el punto de tener que comer las mondas de las patatas si no siempre, sí con frecuencia.

Cuando me lleva al cementerio yo la sostengo del brazo, sé que necesita llevarme de vez en cuando, como mostrándome los procedimientos de esa especie de ritual con el que rendir cuentas con los que ya no están, y a ella eso le hace ilusión. Y cuando lleva mucho sin ir porque ha estado mal de la pierna o de la cadera, pide perdón y les lleva las flores más bonitas que encuentra, como excusándose por haber faltado a su cita semanal. Camina con calma, me pide que coja una regadera y se dirige a la tumba de su marido, la riega y la limpia, como cuidando todas las arrugas que no pudieron envejecer juntos, hablándole en catalán y en voz baja, contándole todas las novedades, y que mira, que ha venido el vigués, el nieto de Manolo, que que grande está y cómo cuida de su abuela, que qué bien que lo pasamos juntos, que la espere una miqueta, que todavía le falta para reunirse con él.

Después recorremos el cementerio, a mí siempre me han parecido lugares fascinantes y me pierdo observando los mausoleos, las fechas de las tumbas y respirando todos los recuerdos perdidos que viven entre los que ya no están por acá. Giramos en una esquina y luego en otra, y llegamos a la antigua zona republicana, ahora es una zona más, pero siempre me ha parecido bonita la idea de que mi bisabuelo esté allí, como una forma sencilla, pero importante, de recordar que se dejó la piel en el Ebro, en la cárcel y que se salvó de la muerte por un azar del destino, porque las celdas estaban llenas y porque España necesitaba mano de obra y Franco decidió que era mejor el indulto, que ya habían aprendido a callar, aunque siguiesen gritando en voz baja y escupiendo cada vez que pasaban al lado de los del club de Hípica, que eran todos falangistas de los de camisa azul en domingo.

Y nos detenemos frente a la tumba, y otra vez la conversación en catalán, que mira tu bisnieto, que es como tú, que ojalá lo hubieses conocido, porque es de armas tomar. Y que me riñe siempre, pero lo hace por mi bien y porque me quiere, y que lo pasamos bomba juntos y que está con una chica muy riquiña y muy maja, que viene mucho de visita. Que en muy poco estoy con vosotros, pero esperad unos años más, que los quiero ver juntos. Y no lo dice, pero yo estoy seguro de que lo piensa, que no se quiere ir hasta que me vea mayor, porque para él sigo siendo un niño, de 24 años, pero un niño al fin y al cabo, y que no se puede ir hasta que hayamos reído tanto como para no olvidarla.


Y luego volvemos, y vamos para casa, o al médico, o a la farmacia, y subimos las 95 escaleras de su casa -se sabe bien ese número y siempre que puede nos lo recuerda, sobre todo al doctor y a los otros viejos que se encuentra por la calle, entre quejas que más bien son muestras de orgullo propio-.


Otras veces vamos a por helados a la Torre, uno de chocolate para mí y uno de limón para ella, nos sentamos en un banco y vemos el cielo de Coruña despejado, mientras hablamos y disfrutamos, de los cucuruchos, de las pipas, de las vivencias, de los años. Y cuando volvemos estamos agotados, sobre todo ella, pero sonrientes y pensando en qué cenar en un rato.


* * *


La Yaya, que así siempre he conocido a mi abuela, pasó muchas penurias durante la posguerra, por eso yo cuando veo la nevera llena me enfado un poco, pero no mucho, porque me doy cuenta de que todo lo sufrido bien vale el tirar de vez en cuando algún yogur caducado, que lo importante es soportar las heridas del pasado y como siempre, intentar que el olvido no nos engulla la dignidad, que bastante nos hicieron sufrir como para que hoy en día tengamos todavía que callar.
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De edad; dieciséis

Estoy rara últimamente,
No sé me siento diferente.
Ha cambiado todo tanto,
Que siento mis esfuerzos vanos.

Tanto se dice que no es nada,
Que no tengo la edad apropiada
Para ser tan madura.
Que con dieciséis, vida, me queda mucha.

Pero me estoy hartando,
No saben nada de mi pasado.
No sé qué dicen sin hablarme o conocerme...
No tienen en cuenta aquel día de noviembre.

Me han llegado a decir,
Que soy joven para estar así.
Mis palabras son demasiado tristes,
Cuando en persona solo cuento chistes.

No entienden que los chistes son cuentos,
Cuentos que jamás serán verdaderos,
Por eso es que los cuento,
Pero sinceramente, nunca los siento.

Lo que menos pienso,
Es que alguien con dieciséis sea pequeño.
La edad es un número no importante,
La actitud es lo que hace que vayas adelante.

Siempre que seas fuerte y valiente,
Serás capaz de ir de frente.
Superarte y aprendiendo eres maduro,
No con un asqueroso número.

Por eso aprende de las experiencias,
Sonríe a todas las diferencias
Y si tu muro no puedes derrumbar,
Tan solo debes entrenar.

Haz caso a la niña de los dieciséis,
Aunque no lo penséis,
Puede ser un buen consejo,
Y con esas palabras se forma un buen verso.

No soy una cría pequeña, y te recuerdo,
Que ya no leo a las princesas de ensueño,
Aunque, en realidad, nunca lo he hecho,
Pero si no lo hice antes, ahora menos.
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A mis 29

Estoy feliz porque cada día envejezco
y me hago más sabia, más fuerte
más sexy.
Porque me encanta la persona en que
me convertido
Porque me rodea la gente que quiero
y los que no me quieren tambien
de ellos aprendo todos los días
A mis 29 años he aprendido a no dejar
nada por sentado porque la vida es de los
que se mantiene de pie
Estoy feliz porque tengo todo lo que quiero
y aún me falta mucho más
Soy feliz porque mi felicidad se compone
de los pequeños detalles que unidos
se hacen más grande.

Feliz cumple para mi.
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20comentarios 93 lecturas versolibre karma: 123

• efímero sesenta y seis •

No sé cómo explicarle al mundo que mi ausencia no es provocada por que no me importe nada lo suficiente o por que no me interese involucrarme con alguien demasiado.

No sé cómo explicar que estoy distante porque estoy encerrada en mi mente y no sé apagar el ruido constante que no me deja centrarme bien en nada de lo que ocurre en el exterior. Que muchas veces no sé enfocar a otro lado que no sea hacia el dolor, que muchas otra veces veo borroso allá donde no sienta vacío.

No sé explicarle a alguien que me siento como el ciego que se cura y ve por primera vez y le lleva un tiempo acostumbrarse a la luz... que sé que el túnel ya se ha terminado kilómetros atrás pero sigo entrecerrando los ojos por haber estado acostumbrada a la oscuridad, al dolor... al luto.

Y es que aún no sé mirarme al espejo y explicarme que todo ha pasado, que el reloj no se ha parado y la vida ha seguido su curso sin esperar a que me recupere. No sé aún cómo gestionar lo aprendido a base de golpes porque sigo todavía ocupada lamiéndome las heridas:no puedo exigirme el fijarme en el aprendizaje cuando aún estoy en la fase de curación.

Así que cuando alguien me pregunta en qué estoy pensando o me pide que baje a la tierra, le sorprendo y me sorprendo respondiendo que parte de mi alma ha ascendido con alguien hacia otro plano y que mi mente está intentando sanar a base de forzarse a estar en silencio e introspección aquello que mi corazón roto ya no puede.
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Un ovillo de esperas

Tengo a la esperanza
haciendo un ovillo con el tiempo,
la tengo a la espera del instante
donde aprendamos a mirarnos,
a la espera de los minutos
en los que nos quedemos prendidos
en el silencio de las carcajadas,
para cuando sepamos decirle al mundo
que ni nada ni cualquiera
nos pueden robar la voz.

Tengo a la ilusión
cantándome al oído.

Algún día nos haremos
propietarios de un único paraguas,
bajo él recogeremos,
a buen abrigo,
las edades que nos vienen,
nuestros nombres
serán disueltos por la mar,
y agarrándonos las manos
nos haremos transeúntes de los tiempos,
crecientes en el reposo de los árboles.
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