Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 1161, tiempo total: 0.006 segundos rss2

El calabozo

Se rompen las palabras en las manos
en el vano intento de volcar el alma
sobre el desierto preñado
de una hoja blanca,
el obscuro corazón repica al alba
una gota de versos llovió tan escasa
como limosna en la tinta del poeta
que sobre la arena derrama,
cansados sus ojos nublados
sus dedos temblando de calma
resignados poemas en el pecho
susurrando libertad reclaman.
leer más   
8
sin comentarios 16 lecturas prosapoetica karma: 91

Amar: un arte infinito

¨ Ella tenía razón. Nunca se veía bonita.
se venía como si fuera arte, y el arte no tiene que verse bonito;
tiene que hacerte sentir algo. ¨

Sentarse a contemplar el perfil de la luna y la elegante mirada que nos entrega
es tomarse una taza de café con la mezcla perfecta entre azúcar y sal.

Hacia una presencia
que se derrama por la ventana de una sonrisa
sentarse a observar la esencia
de una inquietante brisa:
nos hace ver la necesidad de explicar el arte.

Ella tenía razón…el arte
tiene que hacerte sentir algo…
el algo que conlleva a plasmar
con el ojo de Dios
en una plataforma en blanco
la existencia del cálido mensaje
que sus ojos penetran en la frágil arena del alma…

Basta ver caer la lluvia en las calles
de la ciudad para respirar el espíritu
que en su pasado fueron intensos valles.

En voces silenciosas del mito
de aquella tormenta
las letras en conjunto con la música de la noche
permiten hacer arte más que belleza.

Que si ella tiene razón,
claro que la tenía
pues la belleza anestesia la mirada
pero el arte desmalla el lago del verso.

Rezando una tras otra,
el camino andando
conecta a las huellas
en la fragancia de arenas
para como guerrero andante
vigilar el algo para no perder el arte.

Vaya manera de decir: tenías razón…
el arte no tiene que verse bonito;
tiene que hacerte sentir algo…
12
5comentarios 49 lecturas versolibre karma: 101

mar sin fondo

me nace mujer
y guardo el mar
en las venas.

semillas de arena
fértil, mojadas, cuidan de mí
sin vacilar ni dudar.

escucho
su ir y venir:
mi primera canción es de sal.

no hay ropa, solo viento
y el planear ondulante
de las gaviotas.

un cordón me une
al fondo silente de la marea
y en la raíz:

una soledad
abierta.


ɐ u ǝ ɹ o L
ǝ l ɐ ɔ o ı C
leer más   
15
10comentarios 95 lecturas versolibre karma: 111

Tal vez lo mío no era avanzar (A dos plumas @Gabriel70792469 & @maricelpena4211)

A veces encuentras personas a las que pareciera que conocemos de toda la vida, aún sin habernos visto nunca, eso me sucede con Gaby, nuestras letras se encuentran y se reconocen, parecen salir de una misma pluma…

A dos plumas @Gabriel70792469 & @maricelpena4211

Tal vez lo mío no era avanzar, pero me había quedado
en medio de la nada...
…y entonces la brisa, el aroma del naranjo, la luz de la luna llena,
que parece la pupila del mar, y la balada de la brisa, ya no pensé, solo en seguir…
Me castigaba la soledad, el miedo, los silencios recurrentes.
Tuve que avanzar de prisa, porque el frío, me invadía la piel...
Y los portones del silencio encierran penas calladas y cicatrices
bordadas que cuentan los dolores que guardan…
Esas puertas cerradas de silencios caminan conmigo;
no se quedan, no se van, aunque a veces, se asoman por la mirada,
desechando las brisas del alma...
…y no logro sustraerme del atisbo de la tristeza sobre mí,
del infinito abismo que guardan las penas antiguas,
heredadas de ancestros, que dormitan en las capas de mi piel…
Añejos recuerdos disfrazados de arena, aires feroces
que jalan mi vida a los mismos desiertos,
aprisionando los sueños, convirtiéndolos en pesadillas,
en tormentosas olas que, arrastran todo a la penumbra
triste donde habita tu recuerdo…
…Y cuando avanzar es lo único que queda,
las piernas toman fuerza, buscando una salida-
20
21comentarios 133 lecturas prosapoetica karma: 114

Con el soberbio soborno... (Neosurrealista)

CON EL SOBERBIO SOBORNO
(((Neosurrealista)))

Pasando por él la tierra inmóvil, ve como la calle por el sol muere
olvidando marcar, las sombras a su paso, donde el agua se evapora,
y una manzana ríe de pena, al caminar una escoba y renovarse las hojas
con que me abrigo,en periódicos agrios,
y te abrigo con la última nieve del fuego.

Pues es dado que cae, cargado, de cielo en cielo,
el país de encuentros en su pólvora,
y el país bajo cualquier volcán sin sueño,
convertido, a veces,
en el silencio de la piedra, en el grito de un algodón,
pues no hay salida fuera de sí mismo,
ni zapatos en la estufa,
es un hotel costero, de botes con botas abandonado.

Donde todas las puertas se hacen hilos y nos llevan hasta el mar,
atrapado en la punta de un cabello, sin caballo,
en el primer peine del vidrio.
Y se merma así el caudal, en la máquina de vapor envuelto en dulces,
memorias debajo del olvido de un escarabajo,
que viene a reponer al hombre en su trabajo, arenas movedizas,
aceite y navajas, días y noches, por el forro de los nimbos.

Ya cada cantar, es torre de Babel, en la piel de las orugas,
al perderse en línea recta, el especial triángulo del durazno en su almíbar.
Y en la que busco, una carreta, una pluma de pescado, en calcetines.

Sólo encontraré al bosque entero, ya lo sé,
con la sangre del tiempo,
y el pulso hecho teléfonos inquietos,
que devoran las ingenuidades con gusto,
y el latido secreto del cerebro,
en los sótanos con su fuerza.

Los gusanos se hacen árboles de la noche a la mañana,
y los libros perecen de ansia después de las letras,
escondidas en la tormenta.
Debo estar sana de pies a cabeza, dice la mano en el techo,
donde una paloma está en huelga,
por tener dorados rayos en la sangre,
y una violeta en la puerta tras la puerta,
donde la gasolina es más barata, con la que enroca
un humilde rey marmóreo, de vidrio silencioso,
que quiere terminar, sin polvo, ni sales,
entre los talones del juego,
de lo que reposa o se alza.

El hilo de luz sólida, crea una transparencia en la lejanía,
en la mano que hace alrededor del cuerpo nueces,
y estremecido, el soldadito,
ahora oigo duro en el nuevo patio.
Allá donde el descenso de la rueda termina,
y desteje a los sueños el vestido del segundo,
que hace a los minutos en un año.

La luz se hace y forja con estruendo la realidad, seca,
con hambre y frío,
y descubre de pronto que la fiesta,
está haciendo gestos a las almohadas.

Era casi imposible a las palabras de aquel día,
callarlas con las ventanas cerradas,
y el timbre en el vientre de una tortuga, pues
grabaste en unas hojas, a los ojos que te fecundaron,
y se fueron ciegos al río de frente.
Con la única camisa, por la noche, recomendando al camión,
cada hombre bueno, en las esquinas,
del último armadillo sin pintar.

¡Que queda, se ve la rapidez en las pantallas!.
Tanto, que te hace llorar hasta el fondo, en un dedo de ignorancia,
que crucificó al respeto con la primera arcilla,
que le sacó la lengua, y la inteligencia le secó el saco,
por estar la coliflor esperando ser clavel.
Nadie puede un río imaginar, con el trampolín,
entre las uñas sucias,
a dos seres tan frágiles,
con la mente de un ladrillo,
con el fulgor que había, como una hebra invisible,
en la hembra de un deseo capilar,
que quiere sentir varios centímetros de felicidad,
en el metal que deja calvo al yeso, y nada sabe,
del bastón por el mango entre ciruelas,
porque la cereza confunde con el membrillo,
y una pera hace al nogal con su tela.

De no tener más freno que la muerte,
el cuervo volará con las ranas.
Por ser tan raramente humano, como para decir,
claramente que es ahí donde hay mil contracciones,
en menos que canta un gallo,
y donde poner los ojos, adornando las rodillas,
para no perder el rumbo, y las distancias sean menos espesas,
cuando se moja bajo la lluvia, un litro de leche tibia.
Ni cuando, se convierte el carbón en diamante blando,
en una brizna de hierba seca,
quemada por el sol, en las calles,
al encontrarse hechicero,
tanto la sábana como el sudor del aliento.
Así alondrare los días, el busto que viene y se va péndulo.
Pues las leyendas que escuchaste, son verdades que
sollozan por la razón perdida, de las pastillas de plastilina.

*******

Alle Rechte an diesem Beitrag liegen beim Autoren.
Der Beitrag wurde auf e-Stories.org vom Autor eingeschickt Joel Fortunato Reyes Pérez.
Veröffentlicht auf e-Stories.org am 07.12.2018
Autor: Del texto y la imagen
leer más   
18
15comentarios 99 lecturas versolibre karma: 105

Orologio di Sabbia...Arena del reloj... ( Italiano-Español).

OROLOGIO DI SABBIA
Arena del reloj

E il tempo verso il basso. La strada.
Giorno lento. La mano lontana.
Il tempo sul ponte.
L'orologio in basso la tabella vi.
Stava camminando nel deserto.

¡Arena, Sand, areia, sable, sabbia!

Y la hora bajo. El camino.
Lento el día. La mano lejana.
La hora sobre el puente.
El reloj bajo la mesa.
El desierto caminaba.

¡Arena, Sand, areia, sable, sabbia!

Più che il paesaggio. Era il momento.
Era il crepuscolo della notte.
Un enorme acqua. Little sete.
Intrappolando il mare. Una bottiglia.
Lontano il tempo. Stavo camminando.

Más que paisaje. Era tiempo.
Era el crepúsculo de la noche.
Una enorme agua. Poca sed.
Atrapando al mar. Una botella.
A lo lejos la hora. Caminaba.

¡Tiempo, tempo, temps, wetter, weather!

Volando durante la notte. Gialla speranza.
All'alba sopra. La strada.
Una tartaruga tesse le onde con le nuvole.
Un cuscino, sogni. Vino.
La copertina del verbale.

Volando la noche. Amarilla esperanza.
Al amanecer arriba. El camino.
Una tortuga teje olas con nubes.
Una almohada sueña. Vino.
La funda de los minutos.

¡Vino, vino rosso, Rotwein, vin rouge!

E ' venuto dopo aver lasciato.
Vino. Añejo. Il giorno.
Ai piedi dell'albero. Radice di anni.
E il tempo.
Distant... altri sole in senso orario!.

Vino después de irse.
Vino. Añejo. El día.
Al pié del caracol. Raíz de años.
Y la hora.
Lejana. ¡Otro sol del reloj!.

¡Reloj, clock, Uhr, Wanduhr, relógio, pendule!.

Ha abbassato il ponte.
La tabella. L'orologio.
Bajó el puente.
La mesa. El reloj.

¡Arena, sabbia, sable, areia, Sand!

Il deserto.
Era il momento. Sabbia e orologio.
Uno solo. Ora molto di più!.
El desierto.
Era tiempo. Arena y reloj.
Uno solo… ¡Ahora mucho más!.

*************
Publicado originalmente en italiano.

Ha sido publicado en e-Stories.org a solicitud de Joel Fortunato Reyes Pérez.
Publicado en e-Stories.org el 17.04.2012.
Autor: Del texto y la imagen
leer más   
15
14comentarios 106 lecturas versoclasico karma: 108

Manto

Manto de olas,
para cubrir la noche
de espuma blanca.

La luz florece
entre lirios de luna,
sombras chinescas

de arena blanca,
sobre el mar de tus pechos,
luz de mis manos.
22
2comentarios 94 lecturas versolibre karma: 134

Caprichoso tiempo

El tiempo nunca se detuvo
no se detiene aunque sostengamos las agujas
aunque no giremos el reloj de arena
y da vueltas nuestro mundo
sin que caigamos en el mismo extremo
sin que te vea…

Es el tiempo caprichoso y loco
ese que a veces me aburre con su silencio
tan mudo, con su hora en punto, y yo tan suspensiva
le marco dos detrás, mareando a sus segundos…

A veces quiero ganarle
cuando a la tarde quiero escapar de mi playa
y me regresa subiendo su marea
y no me deja escapar al designio de mi orilla…

Y me somete, con la oscuridad de la noche
vigilando mi desvelo en la mañana
y si pretendo ir contra corriente
me sumerge en la espuma de las olas
me seduce con espuma
atormentando con su sal y su iodo
los caprichos de mi cuerpo…

El tiempo nunca se detuvo
y yo a su ritmo tampoco
ahora lo persigo, lo acoso
y a veces hasta creo
un poco me enamoro
de su rutina, tan aburrida
del silencio de sus horas…


soundcloud.com/lola-bracco/el-tiempo-nunca-se-detuvo-1 (Lola)
.
.
18
6comentarios 99 lecturas versolibre karma: 133

Hoy debo...

Hoy debo comenzar, salir,
y dar los pasos necesarios
para intentar llegar a puerto.

Hoy debo saludar a la vida,
al compañero del trabajo,
al anciano del parque,
al niño que va al colegio,
al limpiabotas de la esquina
al mendigo del supermercado…

Hoy debo repartir sonrisas
a las personas que encuentre,
a las gaviotas que están en el puerto,
a los cormoranes que secan sus alas en la playa,
a los barcos que, en bajamar, sestean, sobre la arena,
a la vida misma…

Hoy debo vivir, intentar ver la luz,
y que la misma se quede en mis pupilas.

Rafael Sánchez Ortega ©
17/11/18
13
4comentarios 82 lecturas prosapoetica karma: 110

Perdida

Deambulo por desiertos
sin rumbo ni destino
acompañada por mi sombra
y la soledad
para encontrarme a mi misma
entre arenas de dunas
y gotas de mar

En la noche, como manto celestial
las estrellas que brillan celosas
me arropan para soñar
por el día, los rayos del sol
llenan mis ojos
me empujan
para encontrarme a mi misma
entre arenas de dunas
y gotas de mar

Dejo huellas de vida
testigos de mi caminar
esparciendo el alma
como trozos de cristal

¡Un oasis! a lo lejos
vergel que calma la sed
para sentir y vivir de nuevo
o quizás un espejismo
que al abismo me precipite
y no me encuentre
entre arenas de dunas
y gotas de mar
leer más   
14
8comentarios 113 lecturas versolibre karma: 117

Consejos anaranjados

::: CONSEJOS ANARANJADOS :::

De la mano
Pide
La infecundidad se vaya
Cómo los otoños
En las hojas... ¡Nuevas parejas!

Naranjas los melones
Los duraznos jóvenes...

Es la concentración de las tortugas,
Una floreada cautela de rosales,
Forma, color, inmortal sonrisa,
De submarinas memorias,
¡Lucha y descubrimiento, legítimo!...

Pero, luces nuevas, de maniobras endulzadas,
No engaños... ¡Qué aturden y alucinan!,
¡Es del vulgo luz funesta !
La perla, plástica, sin concha...
¡Única carencia del triángulo redondo!
Forma simple del ciprés...

Se despedazan, las arenas y los trigos,
Deben esgrimir, escudos y espadas,
¡Sacar promesas de la madera!
De bosques, desempleados... ¡ Sacrificadas!
Ellas, en las calles de cereales...
¡Ciertos arenosos suplicios!
Principios, de corteza, largas uñas...

¡Qué el zumo
No
Se amargue
Por el tanto de exprimirse
La naranja!... No es toronja, ni mandarina.

Por el zumo... ¡A veces agridulce!
¡Cuidado!...

Y saciar, la cruel indolencia, allí.
¡Evitar, envilecerse y corromperse!
La desnudez, monstruosa y retorcida,
Repetición, onerosa... ¡De termitas y gusanos!
De pañales, cirios y cuchillos...
Los profundos vendavales amasados.
¡Errores, de granos y escualos!...
El deber evitarlos, es también... ¡Honorable!.

Es
En la memoria,
Lucha de principios, prudencia, del membrillo,
En
La huerta del manzano...
¡Cada fresa!
Como la naranja
En dulce almíbar...

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
Del texto y de la imagen.

Lea más: www.latino-poemas.net/modules/publisher/article.php?storyid=5485 © Latino-Poemas
leer más   
13
3comentarios 67 lecturas versoclasico karma: 128

Flores en las manos

la voz se quiebra
había farolas encendidas
pero no vi nuestros pasos
alejarse del instante fecundo
mientras se abría la tierra a nuestros pies

se tragó la vida
vomitó la muerte
-los restos de un corazón
dejado a su suerte-

y aun así
te escribí tantas caricias en la frente...

se hizo arena el mundo
llovió tristeza
y de las flores que clavaste en mis manos
nacieron todos los poemas
19
6comentarios 87 lecturas versolibre karma: 109

Alas que no vuelan

Y por más que le pinte
alas a mis sueños,
el vuelo no se inicia
si yo no me lo creo.

Espejismos en este desierto de tiempo,
abrumadoras imágenes que me cautivan
y se desvanecen cuando las toco.

Y me empapo de luz blanca
si la tormenta es de arena.
Empuje fuerte y empaque en las decisiones.
(No cedo aunque me bloquees)

Proyectar proyectos que no llegan a cumplirse….
y a pesar de todo seguir diciendo que sí a la vida.




Hortensia Márquez



Imagen sacada de Internet
24
22comentarios 164 lecturas versolibre karma: 107

Ocaso de los ochenta

El ocaso y el mar, escenario de un otoño eterno.
Caminaban por la playa tomados de la mano del tiempo,
(aproximadamente, a los 80 años de edad, menos seis)
mientras la memoria desdibujaba la furia de un mar platino.
Ella, soltaba sus cabellos largos de promesas incumplidas;
él, un pantalón blanco, con el ruedo recogido.

Los trapecistas de un sueño realizaban
malabares en los malos bares y mares.
Allí, entre las líneas imaginarias del meridiano cero,
el uso horario empezaba desde (a)cero y desde uno
y dado el calor de la luna a medianoche,
las ondas marinas se alisaron todas
y del resultado uno menos uno o más uno: daba igual.
Un año, tal vez bisiesto, sucesivo e inesperado,
juntos, frente el ocaso de las cinco (05) de la tarde.

Se fue oxidando las cuerdas de un violonchelo.
Recreaban versos y los te amos arados en el ayer,
emergían a la superficie, los bordaba con dedal,
para evitar los pinchazos de los erizos traviesos.
Se escuchaba el susurro de los delfines enamorados.
El mar devolvió lo que el viento llevó.

Acaecía la noche.
El sol se iba arrastrando horizonte abajo.
El mar, otorgaba menos olas y más "holitas" saludables.
El viento ya no jugaba al escondite;
porque nadie intentaría encontrarlo nunca más,
ya no importaba si salía por el este
o desapareciera por el oeste
o si salía del confesionario del sacerdote.

¡Cómo brillaba el anillo de compromiso
del planeta Júpiter al conocer su propuesta!
Dejaron de huir con el disfraz vampirizo dentro del saco
y de ver películas francesas en blanco y negro.
En lo oscuro pintaban; en lo claro,
releían aquellas misivas lúgubres.
Nunca se versaron, bajo la sombra de las palmeras.
Jamás escribieron su nombre
en la corteza del áloe vera en primavera.

Dado el canto soprano de una sirena,
el reloj de arena había explotado
y nació una orilla a su mar rocoso.
Con telescopios de bambúes y sin aumentos
podían divisar la felicidad de un ocaso inquieto.
El mar aparentaba estar menos molesto.
Las piedras estrenaban sus faldas verdes.
El mar se volvió tópico, naranja y estrellado,
parecía que el cielo se estaba cortando las venas
con el filo de alguna nube y la lluvia como agua oxigenada,
desinfectaba las heridas del mar abierto y burbujeaban.

Disfrutaban de ese cielo rojizo e inquebrantable
y los alucinógenos para concebir el sueño,
fueron lanzados al mar y el bastón en flor no hacía falta.
Caminaban y saltaban de una caracola a otra.
La silla de colgar la ropa se divisaba desde lejos,
la piedra de los varios tropiezos encontró su pieza y
sin reprochar nada, cada uno sabía hasta dónde nadar.

¡Era su ocaso de las cinco (05) de la tarde, único e intransferible!
Fue un flash, un disparo oportuno que la cámara del destino
accionó ante la insuficiencia de luz.
Era su playa, jarrón de flores ancladas.
Amor ahogado y resucitado al único día
y subieron al cuarto del mismísimo infierno
y revivieron el ocaso sobre las (es)camas.
Un vía crucis exento de semáforos recorrieron,
un diadema de blandas espinas de peces muertos,
en el pensamiento lucieron.

Fue su tarde, la tarde, cuando dormidos se vieron despiertos,
cuando las estrellas, el deseo juvenil desempolvaban,
ya no importaba el tamaño del alma
ni las dimensiones del cuerpo ni qué comía la luna.
Fue la repetición de los ochenta, cuando se conocieron.
Ese término fijo llegaba, un lapso infinito detenido en el cielo.
Fue su ocaso breve y súbito.
El ocaso de latitud oeste, donde todo latía por última vez.
El amor solo dormía, bajo las profundidades del agua,
de la arena y en la puesta del sol.
Luego compartirán el amanecer crepuscular y así...


23 de abril de 2017
leer más   
19
12comentarios 122 lecturas relato karma: 102

El ahogado

-Tras la lectura de un cuento de G.García Márquez-

Las gaviotas se posaban en algo que flotaba para descansar. Eso extrañó a los habitantes del pueblo y se sorprendieron al ver cómo una cosa extraña asomaba entre las olas. Los primeros que se refirieron a ese islote flotante decían: ¡Es un cocodrilo!, ¡no, es una tortuga!, ¡no tenéis ni idea, es un tronco flotando a la deriva! Los niños jugaban con la idea de que fuera un barco pirata que se iba acercando. Los comentarios cesaron cuando quedó varado en la arena de la playa, entre piedras y algas.

 Se acercaron temerosamente, poco a poco. El más valiente fue, no, la más valiente fue la chica pelirroja. Ella fue la primera que se aproximó y le apartó la masa de poseidonia que le cubría la cara, y sólo entonces descubrió que era un ahogado.

A partir de ese momento, los hombres se acercaron. Los niños fueron corriendo al pueblo para dar la voz de alarma. Lo llevaron hasta la primera casa del pueblo y advirtieron que pesaba mucho más de lo normal y comentaron que tal vez estaba hinchado por haber estado demasiado tiempo flotando a la deriva. Apartaron la mesa de la sala para dejar el cuerpo en el suelo, fue ahí cuando se dieron cuenta de que era grande y negro. Uno de ellos dijo que los negros crecían después de la muerte.

Nadie le conocía, no era del pueblo ni de los alrededores. ‘No podía ser, no hay negros por aquí’, comentaron. Pero su negrura era especial, al tiempo que tenía algo desconcertante, también había algo de reconocible en esa cara. Sí, sus rasgos recordaban a alguien, pero era imposible. No había negros en esas latitudes.

Aquella noche los hombres decidieron averiguar si no faltaba alguien en los pueblos vecinos, las mujeres, encabezadas por la pelirroja, se quedaron velando al ahogado. Le quitaron la poseidonia que le cubría el cuerpo, le cepillaron el cabello, le sacaron los restos de ropa que aún le tapaban y descubrieron que sobrellevaba la muerte con dignidad aunque con manchas claras y oscuras por toda la piel. Solo faltaba sacarle el harapo que hacía las veces de taparrabos. Se miraron con picardía y la pelirroja se aprestó a reclamar su derecho. Así lo hizo. Lo que allí apareció no era negro y tenía una envergadura que las dejó atónitas, lo estaban viendo y no les cabía en la imaginación.

Entró un vecino a buscar un cubo y como con un reflejo instantáneo, las telas que tenían diversas vecinas taparon la imagen que avergonzaría a los hombres del pueblo. Asombradas por su proporción o desproporción y su color o no color, las mujeres decidieron entonces remendarle algo de ropa para que pudiera tener un funeral respetable. Mientras cosían sentadas frente al cadáver, lo miraban entre puntada y puntada con picardía. ¿Por qué aquello era blanco si él era negro?, se preguntaban. Lo compararon entre risas con sus propios maridos, pensando que ellos no serían capaces de hacer en toda una vida lo que aquél habría sido capaz de hacer en una noche.

—Tiene cara de llamarse Nacho, como el actor porno.

Y todas entre risas, asintieron. A la mayoría le bastó con mirarlo otra vez para comprender que no podía tener otro nombre. Las más atrevidas, que eran las más jóvenes, se mantuvieron con la ilusión de que al ponerle la ropa, el roce pudiera despertar aquel milagro de la naturaleza, aunque fuera por un instante. Pero fue una ilusión vana.
Por la mañana, cuando le taparon la cara para que no le molestara la luz, lo vieron tan muerto, tan indefenso, tan parecido a sus hombres, que empezaron a sentir pena por él. Fue una de las más jóvenes la que, habiendo consultado internet por la noche, les explicó su descubrimiento:

«El color de la piel es un carácter que cambia con relativa facilidad por la selección natural. Los primeros humanos, al salir de África, son de color, pero empiezan a perderlo en cuanto emigran a latitudes altas. Y esta pigmentación no fue igual para los que fueron a Europa y los que fueron al norte de Asia. El sol - continúa explicando- es el factor que hace que nos tengamos que proteger de él en latitudes donde hay más; donde no hay sol, la piel clara es mejor, porque necesitamos la energía solar para fabricar vitamina D».

 Es decir, continuó, el ejemplo es muy tonto, pero puede explicar los cambios de color que, con el paso de millones de años, pudieron llevar a los primeros hombres de África a ser primero blancos, después negros y a que, más tarde, algunos volvieran nuevamente a ser blancos. Es decir, Nacho era blanco y mientras su cuerpo flotó en el mar, se oscureció para protegerse, a pesar de estar muerto.

 Todas ellas se miraron con incredulidad. Pero la chica continuó, lo que debemos hacer ahora es volverle a mirar y tratar de verlo como a un blanco y no como a un negro. Quizás así le reconoceremos.

 Al rato, los hombres llegaron con la noticia de que el ahogado no era tampoco de los pueblos vecinos, ellas se mantuvieron calladas. Los hombres, sorprendidos ante aquel silencio, creyeron que no era más que cosa de mujeres y se marcharon al bar.

 La pelirroja, mortificada por tanta duda, le quitó entonces al cadáver la tela de la cara. Empezaron a mirarlo con ojos diferentes, le iban aclarando la piel mientras le escaneaban de arriba a abajo. A medida que pasaban los minutos, las mujeres se mostraban más inquietas, no se atrevían a poner palabras a sus pensamientos. No podía ser, se decían a sí mismas, pero se les notaba en las caras que iban llegando a una conclusión.

 Nacho solamente podía ser uno en el mundo, y allí estaba estirado frente a ellas. Las facciones que tenía por la mañana habían cambiado. Las mujeres se iban mirando unas a otras hasta que a la más joven se le escapó la risa y todas estallaron en una carcajada conjunta y deshinibida.

 ¡¡Es el sustituto del cura que se marchó del pueblo el mes pasado!! Gritaron alborozadas.

Decidieron no decírselo a los hombres del pueblo para poder así vivir en paz. Fue un secreto de mujer. Solo ellas se llevarían el recuerdo de aquel mástil vigoroso que les alegró la vista durante unas horas.

 Al día siguiente, le hicieron los funerales más espléndidos que podían concebirse para un ahogado huérfano. Las mujeres fueron a buscar flores y lo cubrieron con tantas flores que los hombres no entendían nada y seguían pensando: ¡cosas de mujeres!

 Ellas no tuvieron necesidad de mirarse las unas a las otras para darse cuenta de que todo sería diferente a partir de entonces. Sabían que, desde ese momento, los encuentros amorosos con sus maridos iban a eternizar la memoria de Nacho.
11
5comentarios 172 lecturas relato karma: 105

Reloj de Arena

todos hoy pronuncian
que nada dura para siempre
y siempre nunca existe,

y hoy
Un día como cualquier otro
El sol atormentaba las rutinas,
la nubes iban
cogiendo la formas que le dieran,
el tiempo seguía atado
en mi reloj
como si fuera un adorno,
todo parecía igual
si, todo parecía normal.

hasta que me tope con tus pupilas
y mi tiempo sin ti, comenzó a perder
sentido en mi vida.

ese preciso momento
en que precise contigo,
las nubes tomaron tu forma
el sol bailaba
con tu sombra
el reloj comenzó
a latir con el ritmo
de tu corazón
y mi corazón
dejo de ser mi corazon
para huir contigo.

el reloj volvió a ser adorno
para saber el tiempo exacto
en la que me exalto
en tu vida
y aprendo de tu amor.
leer más   
9
2comentarios 48 lecturas versolibre karma: 103

Y emerge la Flor

El destello
ese dejo de esperanza
cortando un minuto
granos de arena
respiro irrecuperable
cayendo

Ah!, la esperanza...

ese segundero
clavado al latido

Rueda la mirada
tras el suspiro

Vaso turbio
fría sopa
de reflejos gastados

Trago de astillas
Ceniza sobre la lengua
hoja seca en la garganta

La nada
ese reino de agujas
de corolas pinchadas...
Fragancia caduca
obscuro hálito
fondo cenagoso

Y emerge la flor
de entre las espinas
ojalá venga la mano
que le exima...

******************
Y emerge la Flor
2018
Transmisor d Sinestesias©
leer más   
15
18comentarios 134 lecturas versolibre karma: 112

Sevilla una tarde de abril

Tarde de Toros; hace calor por las calles de Sevilla, dos amantes se dirigen a la plaza... Se van a despedir, no queda otro remedio, sabían que su aventura sólo duraría unas horas, se habían citado allí.

¡Sevilla en primavera!, el azahar y el jazmín en flor. Los olores rememoran viejos sueños...

Pasean de la mano, muy prietas, entrelazadas, los dos saben que el tiempo se agota y su piel pretende fundirse en un abrazo eterno.

La puerta de la Maestranza está abierta, la plaza vacía. Acceden al ruedo por la Puerta de Príncipe, aquella que solo utilizan los triunfadores. El albero ocre, muy ocre, impoluto. Los amantes llegan al centro del ruedo bajo un sol radiante y un silencio sepulcral. Se miran, se besan, un beso infinito..., saben que la hora está cerca y no quieren desperdiciar ni un segundo de sensaciones, los ojos cristalinos por las lágrimas que afloran. Entonces el silencio se rompe y suena una melodía a lo lejos, el vello se eriza y las caricias surgen, sus ojos se clavan en el deseo mutuo y ambos saben que jamás volverán a estar juntos.

Lentamente, cual si el tiempo se hubiera detenido, rozan ya la arena con sus cuerpos en un baile de sensualidad extrema, el ruedo de la Maestranza acostumbrado a poseer en su vientre armónicas faenas inmortales, les abraza en los medios. Sudor, pasión y arena en tantas tardes de gloria, hoy no es diferente, los amantes se entregan cual matador al toro bravo en un sinfín de cites y embestidas.

Creen oír los tendidos, la gente enardecida aplaudiendo su amor explicito con la fusión de sus cuerpos, el sexo interpretado en un muestrario de figuras imposibles, muletazos perfectos para un entorno inolvidable.

Al final la música cesa, ha caído la tarde y el tiempo ese compañero que nunca estuvo de su parte reclama el trofeo, los tendidos vacíos son ahora los testigos de su despedida, un último beso y el paseo de regreso a la salida, después la Puerta del Príncipe se cierra tras ellos.

Quizá algún día en otro lugar...
leer más   
15
1comentarios 39 lecturas prosapoetica karma: 124

Mi alma te ha escogido

Esperarte mi amor,
se ha convertido en mi castigo,
¿Qué he hecho yo
para haberlo merecido?

Cuento los minutos
en mi reloj de arena,
y ellos desaparecen
sin levantar sospechas.

Miro tu imagen,
en el bolsillo de mi corazón,
muy cómoda ella llace,
mientras yo muero de amor.

Esperarte mi amor
es mi condena,
por desear amarte,
sin que tu lo sepas.

Tu agudizas
todos mis sentidos,
has logrado ser el latido,
que da pulso a mi corazón.

Quisiera que te des por aludido,
de mi alma que te ha escogido,
y que vengas a tomar partido,
de todo lo que te espera mi amor.

Autora: Claudia Viviana Molina.
4
sin comentarios 37 lecturas versoclasico karma: 50
« anterior1234550