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La noche

Recuerdo aquella mujer entrar a un bar, pantalón jean y polo ajustado, presumiendo cuentas, no sé en que pensaba ella dentro del bar, mientras los mañosos miraban con lujuria, en la esquina los que apostaban quien es el primer en enamorar.

Todos tenemos historias que ocultar, la noche te trae sorpresas como la que le ocurrió a un borracho, se creía bratt pitt. Lo quería conquistar con piropos, a su belleza y su ropa apretada, aquella mujer me dijo estás tratando de enamorar, pero no insistas porque no creo en los hombres.

Me convertí ahora soy una nueva, busco el amor aquí, observo la ignorancia de los hombres, la noche te da sorpresas como la que me ocurrió aquel borracho, mientras los hombres de bar.

Aquella noche hubo un silencio piensa ser dueño de todas las mujeres, mientras observo en la esquina tomando mi tequila.
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Confesiones a una polilla (colaboración con @MotelK2)

Escafandras con pies de plomo
descienden haciendo eses por la acera.
Las calles están cerradas
y sólo los que han perdido los límites
respiran entre ladrillos mojados.

Beso mi amuleto
hecho con los restos de Martini
que los seres tridimensionales
han ido dejando,
los aderezo con especias
raspadas en la acera y
¡et voilá!.

Cáscaras de naranja,
pimienta y enebro para
cubitos de hielo rebeldes.
Doy saltos bicolores sobre
pasos de peatones a media luz,
¡mi chistera!
Debí perderla entre el balbuceo
de los amnésicos selectivos.

La penúltima farola
me cobija bajo sus alas,
le hablo de ti mientras me cura
los nudillos infectados
de noche confusa.

Una polilla con guantes
revolotea entre su luz,
escucha cómplice mis confesiones
y, de un plumazo, aclara mis dudas.
Se eriza mi piel,
te pienso en penumbra.

Me bulle la sangre de nuevo.
Las manos echan un pulso
al paladar, aún sabe a lima.
Dejo la máscara contra soldaduras
en un recodo con macetas...
ya no me sirve, bombeo suave.

Un rafagazo de continuidad
atraviesa el costado,
comienzo a caminar
por las líneas discontinuas del asfalto
como si fuera "Ian Curtis"
sobre el escenario.

Pateo algunas escafandras
que ya vienen de vuelta,
chapoteo en el charco
de los antiguos cubitos de hielo,
miro hacia atrás y con una reverencia
me despido de la farola.

¡Ostras qué guapo!
¡el Charlie's Bar está abierto!
voy a por mi chistera,
espero que esté tal como la dejé,
repleta de bebidas espirituosas.


Brindo por la alegría mental e imaginativa, escribir con K es como una atracción de montaña rusa, refrescante.
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La foto

Era un día lluvioso de finales de octubre, un día gris que liquidaba los restos del calor estival. Él llamaba la atención por esa chaqueta abotonada solo por botón inferior, lo cual le resaltaba la barriga. Llevaba en la mano el periódico doblado por la página de las esquelas con el que golpeaba a la gente que se le ponía por delante.
 Era media tarde, creo. Algo antes quizá. Yo ya había hecho la compra del día y me disponía a pagarla cuando le vi saliendo del supermercado. ¡Qué raro, hace un momento parecía ir hacia el metro! Su solitaria presencia me hizo elucubrar sobre él: ¿soltero, viudo, cuidará de su madre, ...?
 Andaba yo perdido en esas cavilaciones cuando me volví a fijar en su chaqueta al pasar por el otro lado del cristal del supermercado y vi que le faltaba el botón superior. Volví a casa. Seguía lloviznando y me había olvidado el sombrero en casa. Me molestaban las gotas de agua sobre mi calva. Empezó a arreciar y paré en un bar hasta que calmase un poco.
 Estaba solo frente a la barra del oscuro bar. El camarero, de rasgos orientales, estaba atendiendo a un cliente entre las sombras. Para mi sorpresa, era él otra vez. Y volvía a llegar antes que yo, o yo parecía su sombra siempre detrás de él.
 Me sorprendió haberme encontrado tres veces en un solo día con el mismo hombre. Así que me dirigí a él y se lo expliqué. No dijo nada. Me miraba mientras se bebía una cerveza. Salió del bar y le seguí sin más, si era su sombra, pensé, es lo que tenía que hacer.
 Entró en el metro dando papirotazos a la gente con el periódico. Vio un asiento vacío y se lanzó hacia él mientras le barraba el paso con el periódico a un señor mayor que intentaba sentarse. Nadie se atrevió a decirle nada. Yo tampoco.
 Llegamos a la estación del cementerio y bajó. Le seguí en silencio. No salió a la calle. Se sentó en un banco del andén y miró una foto que sacó de su bolsillo. Era la fotografía de una mujer.

–¿Su mujer? –me atreví a preguntar.

–Hoy hace un mes se tiró a la vía del tren de esta estación y desde entonces la vida no tiene el menor sentido para mí.

 Le toqué el hombro a modo de consuelo. Me miró y sonrió. ¡Qué extraño!, pensé. El silencio se hizo incómodo. Tomé el primer metro que llegó y le dejé ahí sentado con sus recuerdos y el sonido de los truenos.
 Yo estaba nervioso y deseaba llegar a casa y sentarme ante el ordenador para desconectar. Parecía como si ninguna de las personas con las que me cruzaba me viera. Llegué al edificio, quise tomar el ascensor pero no funcionaba, subí las escaleras, la luz de la escalera tampoco funcionaba. A pesar de la tormenta, no estaba mojado. El perro del vecino aulló en cuanto pasé por el rellano. ¿Por qué?, no lo hacía nunca. Abrí la puerta. Me sobresaltó el golpe de la puerta al cerrarse. Noté algo en el ambiente. No podía precisar qué era. Entré en el dormitorio. En el espejo-puerta del armario vi el cuerpo de otro hombre sobre mi cama, pero no me vi a mi. Me asusté, el hombre abrió los ojos. Me miró y sonrió. Era él con la foto de la mujer en la mano. La miré y fue entonces cuando me di cuenta, era yo el de la foto. Me quedé mudo y al instante solté el más aterrador de los gritos cuando reconocí que no solo había desaparecido mi imagen del espejo, sino que todo yo ya era una recuerdo de lo que fui.
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El café entero ahora está vacío

Una taza de café flotaba desde el otro lado del océano
*********************************************************************
Así que un café flotaba fuera del cielo, bajo la cubierta
de un gran edificio gris, era particularmente llamativo,
como la mezcla un pedazo de camisa blanca con un vestido
negro de noche .
Siéntese y pregunte acerca de las noticias del Periódico, que harán que ambos oídos se cuelguen hasta las rodillas
convirtiéndose en una tienda de relojes y una tienda de
comestibles a ambos lados del café. Calibre el tiempo,
luego ahorre dinero en la tienda de comestibles para comprar un paquete de cigarrillos baratos.
En ese momento, una persona entra en el café y se sienta
en el aire en posición de ver la ventana, donde a menudo se
sentaba en sus sueños. Pertenece a una generación que no
tuvo una infancia. Su vejez es la parte de un retrato a lápiz que se limpia suavemente con una goma.
En un café todo se repite.
Todo ha fallecido.
Un café salió de otro café.
Una persona entró en el café.
Caminó recta, como pasando
desde la suma hasta la resta. La mujer
que entró en el café detrás de él era una
mujer sospechosa, sombría, pero deslumbrante.
No sabía que había alguien en el mundo hace diez segundos.
Ahora, creo que nos hemos enamorado durante
muchos siglos.
Sólo los últimos años pueden traer consuelo. "Somos demasiado jóvenes para
pasar 50 veranos despidiéndonos de un mundo
para entrar verdaderamente en el café y
permanecer juntos durante diez segundos"
La
La cuchara plateada se agita lentamente en la taza del café vienes, los cubos de azúcar comienza a fundirse durante
diez segundos.
En solo diez segundos, hay una pasión de corta duración
como un golpe de calor, el tiempo se congela allí.
En este momento, no fue solo una persona la que entró al café, sino un grupo de personas. Todos los personajes en el juego de sombras, todos los ciudadanos de una ciudad títere.
Provienen del otro extremo del siglo
igual, del universo microscópico mostrado por el séptimo dígito después del punto decimal.
Consideran el café como la conciencia de una época.
Una taza de café errático entre el pasado y el presente.
Son una generación de personas que escriben y crecen en los cafés. Los nombres se transfieren a los verbos antes de que pasen por la fe
Todo se agita y se cambia.
Nada se arregla.
Poner mil pensamientos en la cabeza del pueblo puede
volverse tan ligero como un globo en el aire.
¿Puedes bajar al café del cielo? Si el café es solo un escenario..
Entonces un hombre se levanta y sale del café,
en medio de la noche. La gente está pensando en los edificios de la canción del café triste.
No paran de entrar. Es invierno cruzan la calle, el edificio.
Nueve personas en nueve años de invierno. Invierno en año 1825.
Una taza de café,
una mano, flotando en el aire rígido de menos 40 grados . "¿Cómo podemos atrapar
un dedo de este universo infinito?"
Tal vez no.
La fiesta de diciembre escondió su rostro en un abrigo negro.
Entonces una persona regresó al café, ante un espejo brillante se pregunta si el café realmente existe realmente. "Venga una botella de champán francés
y una sopa de remolacha roja".
Tras pasar por una cena celestial y un vaso de lágrimas,
Puning miró a una mujer rusa de habla francesa durante
diez segundos. Llevaba un par de zapatos aristocráticos pasados de moda, caminaba sobre los restos y la carta del Menú, era tan ligera como un gato.
En la otra esquina del café Jean-Paul Sartre aprovechó la pipa de Claudio Magris y Beauvoir para discutir sobre las sombrías perspectivas de Europa.
Dejando el diario al señor André Paul Guillaume Gide, el Sr. Roland Barthes subió a la Torre Eiffel y miró a su alrededor, vio todo París como un botón que caía del vestido de la noche negra. El círculo del tiempo es inhalado por un punto brillante infinitesimal, más pequeño que el botón.
En este momento el café esta lleno de invitados.
La luz se está volviendo más y más oscura. La silla a la deriva se deslizó hacia abajo desde el hombro y alcanzó la cintura oscura de una bella dama.
Un padre dialéctico de la era de Stalin reconoce a su amante
"Se parece más a Nana." El Dr. Zhivago sabe más sobre poesía y amor que sobre medicina. "
En este momento, las personas con pasaporte extranjero salieron apresuradamente de la cafetería.
Dos tazas de café se han tocado durante mucho tiempo
y no se tocarán en el futuro.
En este momento solo quedan unas pocas personas en la cafetería.
Quienes pueden irse se han ido, y hay menos personas alrededor.
Nunca incluso si no significa nada en ninguna parte, significa
que el punto decimal en la riqueza se ha movido tres veces hacia la izquierda después de agregar tres ceros.
El sueño del pasado ha cambiado la caras de las nuevas personas. Pase toda la vida gastando, cambiando la cara de las nuevas personas.
Una taza de café, luego otra taza de café y
caigo en cualquier bar.
No, no me prometas el futuro, dale al café, al pasado,
a las luces, a la música, los números de las casas, los bares
las sillas que vivieron tantas historias, las lágrimas
y las caras que lloraron, y se rieron . "Todos somos soñadores. No podemos despertar"
"No podemos movernos. No podemos soñar con un sueño anterior".
El café entero ahora está vacío.
www.youtube.com/watch?v=7heXZPl2hik
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Poema dedicado a Malu Mora @Malulita en su cumpleaños « 31 de Octubre »

Como bailarín del tejado
pintor de historias diseminadas
en páginas descolorídas y grises
o a veces moteadas con azulinos matices
en mi libro diario o en un papel calmado
 pintados en el jardín
de mis girasoles amarillos.

Hoy me llega de esa corriente etérea
donde descansa mi musa jilguera,
perfumes que arrancan aromas
para mostrar al mundo
su dúctil y suave confidencia.

Hoy me adentro en un paisaje
de flores hermosas,
de aves melodiosas,
de planetas y estrellas
Juglar de juglares
del México lindo
del México sufrido
envolvente y arcano.

Cuando sostengo tus manos
desde la distancia
como símbolo de amistad
y me hablas con tu tierna voz
que atraviesa las ondas hertzianas
sin tiempo y espacio
mis altavoces palidecen.

Mi dulce poetisa del norte
el laberinto de mis ojos se alimonan.

Malú la primavera ha llegado
al fin, el 31 de octubre
marca la fecha el calendario
y las hojas caen una por una
navegando por mares
de suaves calados.

excelsa poetisa
hoy estas de cumpleaños.

Viajemos por el universo estrellado
las estrellas nos sirven de hoguera
deja que mi luna llena me muestre
tu cara gentil, cándida y sonriente.

Naciste en una de la fechas
más tradicionales de México
desde su época prehispánica
celebran el día de los muertos
fiestas ancestrales
que desde el 31 de octubre
alegran los sagrados huesos
de la Catrina empolvada
y garbancera.

Hermosa calavera
benefactora y risueña
de los más bellos otoños
que brotan como hilos de plata
en calles y recodos
como ilustrada imagen
de un pueblo que sufre,
llora y que Diego Rivera en 1947
te colgara y envolviera
su sombrero de fina estampa.

Malu, hoy te dedico
la más bella luna
y te envuelvo
en mi alquitrana luna
para que se una con tus lunas
y camines abrazada cual
linda mariposa pareces.

De mi, tú dices que soy un romántico
pues yo digo de ti,
luna romancera
préstame tu candor
para encender la hoguera
que corre por la inmensa sabana
de mis llanos venezolanos
colmados de luceros
y estrafalarios nardos.

Y en el bar de los poetas
tomaremos una taza de café
acompañando la tertulia
con un bien vino francés
la poetisa de la blanca colina,

brinda por la dulce bohemia.

(« Aaah! y Octubre es un mes romántico
de lunas más hermosas,
de caminar abrazados,
( por eso de los vientos o brisas frías)
del café o un vino en bohemia,
de ir tomados de las manos
mes perfecto de pretextos
para estar más cerca.
Romántico Octubre. » )
Malu Mora 

Y en este tu mes de octubre
fundido con las bronceadas
efemérides de los sórdido ocasos,
rayos del sol matutino
atraviesan tu río Pánuco
de tu Tampico,
Huasteca que linda eres.

Malu feliz cumpleaños
y que sigas cumpliendo muchos
años más
son los sinceros deseos
de este servidor
que abraza la vida
y en especial
de tus compañeros
de la revista Poémame.

Brindemos por la vida
y a Dios por su infinita belleza.

Felicidades en tu día.


www.youtube.com/watch?v=Fo_Fg0I0CEs
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La habitación del pasado

Ahí estaba,
enmohecida, desvencijada,
sin candado,
decrépita…
la habitación del pasado.

Con telarañas de recuerdos,
con los goznes oxidados,
bisagras de mil historias,
de mi vida
y mis memorias.

¡Silencio!

Aún se escucha alguna risa,
pero sobre todo llantos,
llantos por la muerte cruel,
llantos por desencantos,
llantos porque los sueños
uno a uno se esfumaron.

En su interior encontré,
montones de mi tristeza
en un rincón apilados,
y entre el polvo y la carcoma…
las canciones de Mecano.

Allí estaba cada suspiro,
los amores marchitados
como flores del invierno,
antiguallas de otro tiempo,
más que nada…, desengaños.

Noté también las ausencias,
espectros que son cadenas,
fantasmas encadenados,
al corazón y a la pena.

Había imágenes y retratos,
paisajes de mi existencia,
olores a naftalina,
a barra de bar…,
y a tabaco.

Distinguí un reloj de arena,
casualmente parado,
parado en el dulce instante
en que probé aquellos labios.

Tropecé con un engaño,
vi un “te quiero” apolillado,
un verano muy lejano,
un sentimiento arrugado,
y algún verso…, ya olvidado.

Y sobre un cúmulo de noches,
encontré un último trago,
como antaño, de Dyc cola,
que bebí sin más reparo,
y salí de aquella estancia,
una vez más, embriagado,
olvidando un par de horas,
mi tristeza y mi pasado.
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Reflexiones a 50 céntimos

Demasiadas camisetas
y espumas de alto dominio,
demasiados monstruos de doble fe,
pocas tijeras para cortar
el hilo sobrante
de las tricheras de souvenirs.

Maniquies sin oxígeno
se avistan en el horizonte
de la sorpresa.

Tatúo amnesia
en la red inconclusa
de las avenidas del ridículo.

Caen espectros de un plumazo
sobre las espinas
de suspiros inertes.

Se solidifican las alas
mientras una pastosa bola
se instala en la boca.

¿Cuanto más podré flotar?

Necesito una cornisa
para reflexionar
sobre todas las luces de emergencias
que he omitido.

Lejanía para los perfumes
sacados de su zona de confort,
pedir socorro no procede,
la guardia está cambiada
así que correré en círculos por el ring
hasta que la campana de
¡vete a tu casa!
me salve de esta espiral
de prólogos infumables.

Me he acorralado a mí mismo
porque el aburrimiento
con su nueve milímetros
me ha apuntado a la cabeza.

¡Ostras!
en ese bar pone
cañas a 50 céntimos,
esta es la mía.

Compis yo me quedo aquí
en esta guardería para adultos,
si queréis luego me recogéis.
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Domingo (Después De Las Lagañas)

Una palabra por verso
el reverso de tus tragos
sorbo a sorbo
gravitando en los ojos claros
de aquel domingo después
de las lagañas
cuando el deporte penitente
era mirarse el ombligo
a costa del sábado ácido
en la oscuridad del tugurio
donde los viste nítidos.

Una pureza exacerbada
por la negrura de corazones
deshabitados.

Recordaste apoyada
sobre el fin de algún bar...

Una cerveza tibia
a medio terminar
con el estómago empecinado
en ser una laguna
en tu morada.

El punto fijo de aquel norte
meridiano mediante
un cigarrillo acalambrado
en tu boca
el gusto intenso
en tu paladar.

Ya olvidaste los ojos claros
pensando que el bosque
nunca anida libertad.
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La cosecha

Yo fui un campesino
de una tierra con un
pequeño río muy
lejos del mar.

Una noche paré
en un bar cerca
de la costa y vi
perlas entre el rosal.

Esa joya pertenecía
a una sirena que
me enseñó a navegar
contra viento y marea...

Me mantenía cerca de
su aleta caudal, yo
la empujaba cuando
la tormenta arreciaba...

Una vida tormentosa
no es cosa de sirena,
por muy intrépidas y libertinas
no se arriesgan entre rocas.

Nadan a playas de arenas
finas lejanas de estas aguas
frías que dominan
estas hostiles rías.

Y comprendí que
no se puede confinar
a una sirena en una
pecera lejos del mar.

Ella lo necesita.
Se ahoga entre el cristal,
no se reconoce en su reflejo;
no es el mismo de años atrás

Cuando saltaba sobre la
cristalina superficie y su
rostro alegre se reflejaba
sobre el espejo de mar.

Yo lo comprendí y la
dejé ir; dos almas
tan unidas con caminos
difíciles de confluir.

Y por sino fui campesino.
Aunque aprendí algo del
mar, tierra el cuerpo me pide
ahora mucho a mi pesar.

Y normal, entre tierra
descubrí los secretos
del rosal: cuánto regarlo
para su perla contemplar.

Tras años he cuidado
el rosal de mi sirena
y verlo marchitado
agrandaría mi pena.

Y en mi último suspiro,
te miro y dejo consejo:
Síguelo como el reflejo
al espejo.


No es un rosal normal
ni banal se riega con
agua de mar rica en sal;
sal de esta mentira de cristal.

Busca tu retrato
en la superficie del mar,
cierra los ojos mirando
tu fosa abisal.

Y verás aquel campesino
anteanaun regando tu rosal
ahí estaré por siempre
para bien y para mal:
tú, arena; y yo; cal.
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Te digo Amor mío…

A lo lejos se escucha
una canción de soul o blues,
suena como ensortijadas
guitarras
como espadas cortantes
o como otoño retorcido.
El aire,
un halo de humo escapa
en el metal bruñido
de este amanecer sombrío.

Te digo Amor mío,
extiende tu perfumada boca
y sustráeme
los años perdidos y
la bitácora del tiempo
que guardo
en el mástil de mis ojos tristes

y en mis cavernosas manos
cargada de surcos estacionales.


Pero…si… solo espera
que de mi guardarropa saque
el emblemático traje de Beetlejuice
y así nos vamos
por bares de poca monta
a beberle a la vida
su frugal hechizo
y su veneno corrompido.

www.youtube.com/watch?v=4pEMd1SdkAE
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Poeta I

Poeta I

Hay un fulano que veranea aquí. Que escribe muy bien, por cierto, y del que se dice que su vida y su obra van unidas a su sombra. Desde el principio de los tiempos. Incluso cuando llueve. Es glorioso en su creación literaria. De rima intensa sólo comparable al mar en ocasiones de tormenta. Un maestro que ha sabido domar su pluma y la tiene adaptada a su mente. Piensa y escribe. Vive y vuelve a escribir. Habla y sigue escribiendo. Su pluma se enamora del papel. Se insinúa. Se desliza sobre el folio con trazo firme. Como cuando acaricias. Ha llegado a afirmar que está enfermo de letras y rimas.
Pues resulta que Don Fulano, cuyo nombre no me ha permitido desvelar, a venido a recalar en el ya famoso pueblecito costero y pintoresco donde yo tengo una casita con porche y tumbona. Y Pepe regenta el bar desde el que puedes tomar café mientras ves amanecer. Ha sido mi vecino y ha estado viviendo un poco más cerca del mar que yo. Un lugar con mar, amanecer, montaña y bosque con acantilado. Donde se puede contemplar la puesta de sol porque el mar sí te deja. Con permiso de las olas y las nubes que no siempre colaboran.

Se ha hospedado en casa de Eugeni. Vecino mío. En la última casa antes de que empiece la orilla del mar. En el otro lado hay un solar de chumberas que ahora mismo están los higos para comer. Don Fulano va de poeta porque es poeta. Los poetas van de poetas o no lo son. En una de las tertulias a la sombra de una encina, que aquí abundan mucho, y el mediterráneo actuando de testigo, sorbió un café acompañado de una generosa copa de Brandy Suau. Al poco rato su mente se paseaba perdida tranquilamente entre tinieblas y penumbras. La lengua no le respondía y más que desenvolverse con soltura se arrastraba entre dientes y labios agarrotados.
Así las cosas, Don Fulano poeta, empezó a largar sin miramientos y sin rima. El resto de contertulios haciendo esfuerzos para entenderlo. Que lo que decía tenía que ser interesante. Los jubilados todavía hablan rumores de él porque fue memorable. Decía Don Fulano que había estado de contertulio en el Gran Café de Gijón. Hace tiempo. Después de venir del otro lado del atlántico y pasar por el Ministerio de Cultura de asesor. Soltero como concepto de algo natural y necesario para no perder espacios de libertad. Estuvo enamorado de una actriz de cine y que cantaba coplas en un corral. Y sigue enamorado de las letras de Chejov. Poca cosa más.
Tiene unos cuantos libros que llevan su firma. Ahora escribe columnas y colaboraciones en prensa. Tiene su punto de fama entre los círculos literarios. Habla y actúa mientras el sol se pone a sus espaldas. Una vez leí que Umbral había escrito de él que había dicho que leía las críticas un años después de haber sido publicadas. De tal forma que ya no le importaban tanto si eran buenas como si eran malas. Una forma de sobrevivir.
Sólo estuvo con nosotros poco más de una semana. Un día lo metimos en la barca y pusimos proa al horizonte. Al salir del puerto vomitó tanto como pudo. Lo devolvimos a tierra firme en estado agónico. Lo paseamos por el bosque de encinas, olivos y pinos. Algunos algarrobos y pocas higueras. Percibió el susurro del aire cuando pasa entre las ramas. Lo escuchó y le gustó. Más que el de las olas. Que es un poeta de tierra adentro. Tomó notas. Le procuramos una vida intensa. Escribió tanto como quiso o tanto como le dejamos. Pero eso fue cuando le escondimos el Suau. Que así son algunos poetas de fama. Dijo que también había hecho teatro. Sin duda. Hay una crítica que dice de él que el personaje que interpretó era mejor que el personaje del guión. A ver.
Hemos descubierto que es un clásico y un romántico. Un creador de textos con rima muy imaginativo. De izquierdas, claro. Ha venido a descansar invitado por Eugeni. Pero no le hemos dejado. Un poco de siesta en el momento en que el calor no te deja otra alternativa. Eugeni también tiene porche y tumbona. Y se la ha prestado. Los chavales más gamberros le tiran bolitas de papel ensalivado con un canuto de bolígrafo Bic. Él levanta la mano inconsciente como quien escampa moscas que no ve. De pequeño fue monaguillo. El cura se rompió un pié y las campanas de su pueblo no tocaron las horas durante veinte días porque él no tenía fuerza para moverlas. Los jubilados miraban al cielo como hace el pescador. Salud.
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En el bar de los moribundos...

En el bar de los moribundos

cuando, el corazón lleno de melancolía
hace alarde de haber vivido mucho

¿Quién lo condiciona en ésta existencia?

El dios de ti no fue bueno después de acuchillar 45 veces en un poema.

Entonces,
a qué distancia, el árbol crece sin importar la lluvia
mientras,
la noche declina en un pensamiento,
soy el hacedor de otras noches, más enteras.

¿Qué licor más extraño arde en las entrañas o en la multitud de palabras en el retrete?

Detrás o en el fondo
de la mesa vive desarmado de sonrisas un vaso lleno de oquedades.

A prueba de fallos y de todo,
soy el fanático que ha esperado el fin del juego
como un espectador negociable.

¿Sirve, acaso, escrutar un pueblo
empequeñecido
en los ojos, repleto de perdón y de olvidos?

Un hombre en su sombra hace lo que desea después de acicalarse
luego toma impulso
huyendo de esa inevitable encrucijada
que tienta un milagro a suerte

en la herida
casi, semidesnudo, a la mitad de un epitafio,
no queda otra
el de guardar secretos
en el silencio de unos ojos encendidos: tan vagabundo
desde el abismo de su tragedia.
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[Inevitable (pararse y ... mirarle )]

Ella ...
Amanece en mitad de la noche
desvistiendo el armario ...

Una brisa de plata
seca sus pestañas

La pinta los ojos

Y desnuda su alma ...

En el bar de la esquina
hay aroma a café
desvelando las ganas

Hay un gato llorando
en mitad de la plaza

Hay esencia de pie

Y una piel atrapada ...

Y los pasos tan cortos
Y la calle tan larga ...

Y el desvío tan lejos ...

Que la vida no alcanza

Y la noche ...

Y la noche que mira esa luz encendida

Que galopa entre nubes
Y se cuela en su cama ...

Y ya ...

Ya es inevitable

(Pararse ... y mirarle )

youtu.be/bUi6OaHt23E

@rebktd
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Rincón Profundo

ALFONSINA "RINCÓN PROFUNDO"

Vine a vivir a un rincón profundo
lleno de babas, rebosan mares
mísera costa de mar inmundo,

llenos estaban por más lugares,
supe que allí se abrazaban seres,
más que latidos sonaban lares.

Pérfida vida te deja y mueres,
basta la suerte que tienen esos
míseros dones, tendrán ayeres.

Sírvanse lástimas de este mundo,
lúdicas máquinas llenan bares,
ten por contados los días, ¿quieres?,
más despedidas tendrán confesos.


Alfonso J Paredes
Todos los derechos reservados S.C./Copyright
Imagen tomada de internet, cuya fuente es: www.google.es/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&a
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Siempre...

Siempre estarás conmigo en el recuerdo
y te veré tomando aquel café, de cada tarde,
en el bar de la plaza
y en la mesa que ahora
aparece vacía.

Siempre guardaré los largos ratos compartidos,
aunque algunos duelan
y otros sean más hermosos,
ya que fueron vividos intensamente
en un tiempo del pasado
y que nunca volverá.

Pero estoy seguro de que siempre
seguirá llegando, hasta mi lado,
la brisa del nordeste
y su caricia embriagará mi cara
dejándome el recuerdo de que un día
también te besó y acarició.

Por eso siempre seguirás conmigo,
aunque sea en el recuerdo.

Rafael Sánchez Ortega ©
04/09/18
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Dibujando entre olivos

Rodeado de olivos sin necesitar otra cosa del mundo, pasaba las tardes con su caballete de dibujo y entre los trazos que aquel lugar le inspiraba.
Hoja color sepia, lápices de piedra negra en el bolsillo y, escondidas bajo su camisa, un par de cervezas sustraídas del bar de su padre. Si Benita se enteraba, tendrían bronca por despistarse ante la pillería del hijo. El médico desaconsejó el alcohol y, mientras su madre era estricta, el padre hacía la vista gorda.
Desde el accidente, la mente de Pablo era esa hoja vacía de color sepia, que sus dibujos iluminaban con el rostro de una mujer y un niño que le sonreían. No sabía quiénes eran pero, cada tarde le esperaban entre los olivos.



Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/2018/09/16/escribe-tu-relato-de-septiembre-iii-lili-
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Se olvidaron de creer en ti y de mí…

Se olvidaron de creer en ti
>>>> y de mi...?
No importa…
Me alegra que me hables
me alegra que pienses en mí
me alegra que recuerdes
que seguimos aquí
recostados a las pérgolas del
infausto tiempo
que no nos perdimos
en los bizantinos caminos
de un día cualquiera
aun no,
no lo sé.

Me alegra que desde tan lejos
Más allá del empastado mar
estés para mí
y que la distancia
no puedan arrebatarnos
preciosos momentos
lo valemos y merecemos
es nuestro.

Recuerda que no podemos olvidar
que somos parte del templo sagital
Si… la línea que divide nuestro cuerpo.

Aguas de manantial
gotas de lluvia
besos en el parque
atardeceres en un bar.
@rayperez
11/09/2018
Venezuela
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Los jóvenes

Se besan, ¡ah!, se besan y se besan

los jóvenes en las calles, en los bares,

contra los muros,

se besan sin sosiego como si ellos mismos

no fuesen sino los extremos del beso.

Se besan, ¡ ah!, entre los autos que pasan,

en las estaciones del metro, en los cines,

en los buses, se besan desesperados,

con violencia como si la continuación

del beso

no fuera sino la vejez proscrita y la muerte.

Se besan, ¡ ah!, se besan los jóvenes esbeltos

y enamorados. Tan delgados que parece que

ignoraran la existencia del pan en la Tierra.

Tan enamorados,

como si ignoraran la existencia misma del mundo.

Se besan, ¡ah!, se besan como si estuvieran en lo obscuro,

en la más segura obscuridad,

como si nadie los viera, como si el sol fuera a iluminar

recién cuando las bocas, rotas a besos y sangrantes,

no pudieran besarse sino con los dientes.
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24/7 Poémame (a @osvid) (colaboración con @vsmc2002)

Genio titular de Poémame...
Cómo te explico,
que el alcance de este, tu proyecto
ha logrado un universo de letras
como las mismas estrellas...
lo nunca en tu mente esperado...

Han venido desde tierras lejanas
Desde Levante y Poniente
Los versos y poesías que iluminan
como el sol entre persianas...

Todos aquí gozamos de una hermosa
comunidad, sin importar distancias,
montañas, mares, muros, barreras
ni banderas...

Y lo más grandioso: no cobras
alquiler por dejar vivir la poesía
en este bello universo ¡¡¡
Tú vives en él porque estás
detrás de ellos...

24/7 se visitan los pasillos del gran
salón Poémame, llamado también
Bar de Letras...
Aquí en sus patios nos damos cita
poetas, poetisas, escritores, aprendices,
simpatizantes, lectores, conocedores,
curiosos y sin querer ofender,
hasta plagiadores...

Gran razón por la que todos
los días en este paraíso que se ha
formado, florece ricamente,
y sus jardines embellecen el universo
de la poesía, aún en medio de
un mundo casi devastado...

Que continúe con gran éxito esta
maravillosa galaxia de letras
donde la tinta y el papel no tiene
límites...

Ensalzado por miembros cuyos nombres
se encuentran leyendo noblemente este
humilde reconocimiento, y de quienes
prefiero mantener a discreción.
Y sin embargo sus nombres se visten
del grandioso abecedario...
desde la A hasta la Z.

Bendita la hora en que tuviste
la genial idea de crear este mágico
lugar, donde todos y cada uno
de los que formamos parte de él
tenemos una y mil historias
que contar....
Gracias Oscar David, mil gracias¡

L & V


Septiembre / 2018
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te espero (soneto)

te espero en casa, te espero en el bar.
te espero sin saber cuándo ni cómo.
te espero cuando pienso que te vas.
te espero en el coche fumando un porro.

te espero en compañía, en soledad,
noche y día, como quien está loco.
te espero, pero sin desesperar.
te espero, a mi juicio, más bien poco.

y no es porque no te quiera encontrar,
y no es que se me ocurra perderte,
ni porque peque de sinceridad.

es por el miedo a no reconocerme,
a no reconocerte, al huracán:
a no tenerte, y que baje esta fiebre.
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