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Porque callas...

Porque callas ese amor, que te atraviesa como un filudo cuchillo la garganta.

Porque callas ese amor , que te quema el alma como un volcán erupcionando…

Porque callas, ese gran amor que te eriza la piel, cada vez que estas cerca de ella

Porque callas ese gran amor, que te ahoga y te deja sin aliento,

Rompe tu silencio, grita tu amor al viento hasta que tus pulmones revienten.

Abre tu corazón y déjalo salir, deja que ese amor perfume tu vida como las rosas de tu jardín.

Sal, grita su nombre no importa que te digan loco,

Apresúrate , grita lo que callas antes que tu voz se apague.

Grita pronto, no vaya ser que sea demasiado tarde y las sombras de la noche oscurezcan tu vida.
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Jardín de la noche

La sombras de las flores
Dibujan en el suelo
Su lúgubre dulzura
Cuando intimas se abrazan
Entre pájaros dormidos

Aves de blancos sueños
Sobre negros nidos
Que van trinando sus cantos
Al unisono del viento

Así nos hacemos penumbra
Estrellas, luna y cielo
Hasta que el horizonte
Dibuja los albores del día
Y la noche calla
Su lenguaje sombrío
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También hay Ninfas en las calles

Tiembla de frío en las sucias calles de Guayaquil con un antojo desfavorecido que se inmuta ante la codicia permanente del placer que la rodea. Camina arrastrando una cobija de orgullo, mirando con rencilla la luz hosca de la calle. Desprecia las duras baldosas hasta convertirlas en inocencia y plasma su sonrisa tétrica en cada pensamiento que la abstrae a su mundo, de nuevo cae.

Pasan a su lado diez personas, luego siete, luego nadie. Todos la miran y se alejan porque su cabello huele a ficción y sus manos hurgan la soberbia que se infiltra en cada vena; en la médula que trepida de rabia y en la bilis que quiere brotar de enojo. Sigue caminando y con la mirada destruye todo a su paso; con un gesto circular en el aire precisa poseer todas las virtudes de las mujeres que gritan de hermosura superior a la de ella. Princesa bizantina que no encaja en ninguna canción. Que no palpita en ningún pecho. Que se burla en simetrías con su máscara belicosa de humildad, usando su perfume de poder , ocultando su frente triste y sensitiva como si fuera novela europea.

Para ella todos son tarántulas. Inútiles mortales venenosos que a la danza de cualquiera bailan. Hijos de Pirro bañados con gloria; en la mañana claman por la paz y la justicia, en la noche huyen de los monstruos que vivimos entre ellos, ignorando nuestro canto en las sombras. Nosotros los huéspedes purpuras; locos, dementes, estúpidos, vituperados por los predicadores de cuaresmas y de demonios. Enanos pesados, topos que dañan jardines de la memoria, que se ríen de estas musarañas que se defienden de los depredadores oliendo a inocencia, buscando albergue en la impetuosidad ridícula de los cobardes.

Sigue arrastrando su cobija que se llena de impurezas en contra de su voluntad. Vuelve a su casa dejando atrás el color de sus pensamientos, llevando consigo una luminosidad que ciega a todos. Las tarántulas venenosas hieden de temor ante ella; las baldosas se ensucian de sangre al estallar entre las personas y ese bombazo simpático se convierte en una fábula de Sócrates; en una historia nómada leída por fantasmas, leída por indios. Se vuelve en un diálogo de Apolo con Telfusa para engañar no solo a los hombres, sino a Dios.

Ella se convierte en un silencio inventor, no como el de Cage, ella inventa un silencio especifico, un vacío que la devuelve a las sucias calles de Guayaquil, ese vacío le alivia el dolor de lo lleno; el dolor de un torbellino de palabras que se cortan entre imágenes tontas de ninfas inmortales de primera clase. No necesita atención, sin embargo construye estos vacíos para acoger visiones perfectas que pasen su mirada, por cada palabra, para sentirse como un ángel exterminador a través de una fuga de silencio que se confunde con reinos construidos con naipes. Sin embargo, con tristeza, esta nereida dejará la puerta abierta por si acaso alguien quede lleno y quiera irse; en el caso de que quede vacío, que abucheen al teatro que se abre a su alrededor.
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El frío invierno de la vida

Sentado en la silla a la entrada de la casa, José, como cada mediodía, esperaba paciente a que su mujer terminara de arreglarse. Y es que ella, conservaba intacta su coquetería femenina y le gustaba acicalarse delante del espejo antes de salir a comer.
Un poquito de brillo en los labios y una rayita azul junto a las pestañas para dar un poco de alegría a la mirada.
"Que ni los vecinos ni nadie en la calle sepa de mis tristezas. ¡A nadie le importan!. Hay mala gente que, por delante te pone cara compungida, te da golpecitos en la espalda y luego, por detrás, critica y disfruta con los males ajenos. Además, tampoco me van a solucionar nada" solía decir. José, torcía el gesto. "Condenada mujer, si vas a tener razón" Pensaba para sus adentros.
- Carmen, date prisa o llegaremos tarde. Ya sabes que se forman largas colas y luego nos toca esperar al segundo turno, y yo, ya no estoy para aguantar tanto rato.

Los años y la vida se les habían echado encima a los dos. Cincuenta años de casados cumplirían en Diciembre, y sus vidas habían cambiado tanto que, ya apenas recordaban todos los sueños que se quedaron rotos en el cajón. Aún así, con los ochenta y dos años de José y los setenta y nueve de Carmen, que jamás reconocería aunque le clavasen astillas entre las uñas, todavía se las arreglaban para vivir solos en su casa.
Una casa vacía de los hijos que tuvieron y que, ya hacía tiempo que volaron del nido. María, la pequeña, trabajaba en una galería de arte en Boston. Junto a su marido George, un ingeniero americano, vivían en una preciosa casa con un enorme jardín, por donde ya empezaba a corretear el pequeño Andrea. Dos añitos y medio había cumplido. En las fotos que les envió María por correo electrónico, pudieron constatar que el niño, se parecía a su abuelo. Al menos, eso decía la abuela. “Ha salido guapo el nieto, tiene tu cara. La de antes, ahora estás viejo y arrugado” le decía con una media sonrisa.
Después, junto al documento gráfico, unas letras:
“Que si tenéis que venir… Que si estamos buscando la manera de ampliar la casa…Que si tenemos planeado hacer una pequeña construcción en una zona del jardín, para que podáis tener vuestro espacio… Un dormitorio, con una pequeña cocina y un cuarto de baño independiente para que estéis cómodos... Que ya os iremos diciendo... Que ir a España para veros está complicado porque George tiene mucho trabajo… Que lo sentía mucho, pero que estarían en contacto.” Y luego… “Que… ¿qué tal todo…? ¿que si estaban bien de salud? Y que un beso…”
Carmen, suspiró mirando a su marido.
– Todavía no hemos podido conocer y besar a nuestro nieto. Acuérdate de lo que digo, eso no va a suceder. No nos quieren allí. Somos viejos y les estorbamos.
José, entornaba los ojos recordando los sacrificios que habían hecho, para que su hija hubiera podido estudiar su carrera en Madrid; muy por encima de lo que se podían permitir, pero trabajando duro para conseguirlo.
Lo mismo que lucharon para ayudar a Carlos, el hijo mayor. Tanto, que dieron todo lo que tenían y más. Toda la vida tratando de sacar adelante ese pequeño negocio que José, heredó de su padre, y que luego, él, puso en manos de su hijo. Pero Carlos no supo hacerlo y lo arruinó. Lo perdieron todo, hasta su propia casa. El hijo, además, en su mala cabeza y en una huida hacia adelante, firmó pagarés por cientos de miles de euros. Una locura que lo llevó a poner pies en polvorosa. Hacía diez años que apenas sabían nada de él. Por algún conocido averiguaron, que andaba por Francia trabajando en hostelería.
El caso es que, Carmen y José, se habían quedado solos en una casa silenciosa y fría. Sobre todo, fría en invierno cuando había que tener apagada la calefacción, porque la pensión no daba para más, ahora que también, tenían que pagar el alquiler de la que un día fue su casa en propiedad. Y tampoco llegaba para la comida caliente del mediodía, porque si comían, no podían comprar los medicamentos que necesitaba José. Así que, cada día Carmen, se pintaba una rayita azul entre las pestañas y una sonrisa brillante en los labios. Escondía en el fondo de su bolso todas sus tristezas y agarrando a su marido del brazo, se bajaban a un comedor social que había a tres paradas de un tranvía, que no cogían.
Si salían con tiempo… no tendrían que esperar al segundo turno.
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Descontado... (Pseudoanticuento)

DESCONTADO...
((((Pseudoanticuento)))

____ ¡ Largo de aquí, cuento infeliz !.
La tristeza en maceta ya se siente jardín. Bien sabemos que carga el mar,
con las pestañas en las alas, y las noches frente al espejo quebrado.
Y a lo lejos está el cielo que cuelga como el milagroso ungüento... Más las
espadas blandas son ante las cósmicas entrañas hurañas como las noches
sin marido, en la luna enloquecida con el fervor espumoso del piélago ligero.
¡ Ah, cuento sin principio, historia inexistente, fraude vil a conveniencia !

___ ¡ Ondas ingenuas que entre sus muecas perece !... Sí, sí, mira con atención:
Allá está la luna montando la tarde, y recorriendo tardía la calle curiosa,
por no haber aceptado el sombrero ofendido, empecinado en agacharse
contando las estériles monedas con sus íntimos gusanos. ¿ Y lo cuentas ficticio ?.

___ No, sólo es una oferta. Real fantasía para los incautos... ¡ Oh, albergue pobre
de la gris materia !... Pálido recuerdo perdido poco a poco, en la urna helada de
los bolsillo ajenos.
__Pienso, me dices, aunque lo dude con frecuencia... Que quizá sea el momento
donde se sienten cercanas las fronteras del silencio que tratan de recoger todo
el contacto preocupado por el cambio... Por la ciencia desnuda con sus metálicas
veredas, en la humana estupidez que con ironía se regenera, y fabrica la insigne
inocencia huyendo.

___¡ No lo cuentes con calma !... Me dicen los silencios y las sombras que nada sé
de ellos, que nada es igual de peor en la mínima falsedad transformada en elíxir
veleidoso de lo verosímil sólo... ¡ Qué no lo cuente quitándole !... Ni ofertado.

Las gotas en la tormenta se elevan con el sol que se expresa desamparado en luz,
suplicante, y en la danza ritual de los gestos... ¿ Qué estoy diciendo ?
Dices callando... ¿ Acaso que he dicho algo ?. Y sobre todo, bajo esas figuras...

En los claros muros que murmuran, sin duda, y sólo a veces durante unos instantes
en los nidos de nieve que vuelan bajo el hielo con virginal rubor en las ánforas de arcilla
del aliento que se tiende acariciando lo que no se cuenta, lo que se quita de verdad,
lo que se confunde con gracia y se enreda sutilmente...

___ ¿ Qué tipo de vida hace la escena mortal del abuso más lleno de armonía ?
___Me dicen que digo, que la libertad de matar al débil y engañar a los ilusos, en
la razón incólume del engendro sin freno que se agita porque nadie lo quiere... Y que
sólo nadie debería contarlo, quitándole poco a poco la esencia que le evidencie en
la maceta que se ha creído jardín... Pienso, casi creo sentirlo, porque escucho que
en la lejanía lo dicen las montañas en la opaca quietud donde duermen los campos
de rodillas en la penumbra incierta que decora las ventanas abiertas...

No obstante, en este cuento, y no contando con mi ausencia momentánea que hace
bien a las cosas ya dichas, y que parecen iguales para que podamos distinguirlas
en cuanto están lejos los subterráneos urgentes, y que del sudor un trozo se derrumbe
como un sueño que se seca en las pasiones cotidianas, prolongadas y perennes.

__Dices sobre todo cuando duermes y no sueñas, y lo callas destejiendo los silencios
en el ramaje sonoro de los anónimos... ¡ Un simple pórtico de las puertas falsas realmente
colosales en el abismo de los rumores inventados en la impúdica certeza ! .

Hacía frío bajo la frente cálida de una vigilia pescadora de linternas... Y pensó: ¡ Tal vez
es mejor no contarlo !... Desdecirlo con desdén y desdoro, desdoblarlo hasta hacerlo
repugnante, como se pugna por descuajar la más mínima razón que esté en desacuerdo...
Se sentó, hizo un gesto que viajaba en un agujero angosto excavando cuatro horas en el techo
y luchaba a sus espaldas el terreno con la palidez de los obscuros fulgores...

Al final se fué feliz, soñando no haber dormido, tan despierto como la razón del último siglo.
Y muchos supieron que estuvo ahí nadie, como siempre, obligado a no decir nada.
¡ Y fué el mismo nadie de siempre !.
El que calla cuando la ausencia lo escucha y el que habla en la presencia de la nada.

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All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Joel Fortunato Reyes Pérez.
Published on e-Stories.org on 08/27/2017

Autor: Tanto del texto como de la imágen
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Suaves cuerpos desnudos

Suaves cuerpos desnudos de jóvenes mujeres fluyen entre la hierba y las flores que flotan,
jóvenes mujeres, están
fluyendo a través de decenas de miles de kilómetros, donde fluyen miles de siglos.

Estoy buscando el mar.

Estoy buscando un pirata que hace una linterna.
Buscando una criatura llamada hippocampus.
Buscando un besó de agua hexagonal.

Estoy buscando la cresta del caballo en el océano.
El verde encanto de los árboles.
El sol a través de mi pecho.
La arena sobre las raíces.
Busco oro en la arena.

Estoy buscando una promesa.
El caballo en la piedra que cantará más.
Tu canción está en las calles vacías del mar.

Escucha el poder del mar azul en medio de la noche.
Si soy rocosa
¿Qué es el agua en mi corazón?
Y qué clase de persona será la piedra del mar en el abrigo oscuro.

Lo que la voz del milenio nos cuenta.

Como la tormenta en el mar de miles de años.

Según el camino accidentado.
Rutas robustas.
Estoy buscando un océano de coral.
Es azul en la mente.
Un pescador le mostró la oscuridad de mi padre.

En mis ojos melancólicos más adecuados será como una alondra para vivir en el viento.
Como un cinturón en mi pequeño jardín al final de la cintura.

Cuando camino, me llevas al fondo de la sombra,
en sueños pequeños, eres mi sueño del
sueño de la vejez del frío.

Bloqueando el
sueño de la chica aferrada al cordero, la pradera tenía nieve a la deriva y, entonces, yo era un sueño de primavera.

Cuando camino de vuelta a la navegación de las veintidós estrellas
que me pediste, me reí del cielo ...

Como de la niebla,
golpeando los aretes en el pelo denso, para encontrar el camino,
con el más fino siseo, soplando las pestañas abiertas, alineadas a la luz del sol.

Cuando camino por el ecuador; es un rastro de la línea roja, usted ríe cuando no ve el
meridiano, es una cadena de perlas azules oscuras
cuando usted falta, cuando el tiempo se separa y gotea.

Cuando cincuenta y cuatro campanas en las nueve iglesias estaban repiqueteando en la ciudad, celebrando la nueva flor
en el corazón de la ballena, lo medite, lo pensé.

Voy a dedicar el tiempo de mi vida, para pedir perdón
a los dioses o al diablo.

Voy a declarar la paz a mi alma.

Che-Bazan.España

pidiendo perdón por sus pecados.

É tão frágil a vida,
tão efémero, tudo!
(Não é verdade, amiga,
olhinhos cor-de-musgo ?)

www.youtube.com/watch?v=ftyPAFt5RVs
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Argentina

Se me mueren los ojos.Renace mi noche.
Se me duermen las voces,que hacen visagra.Entre una socidad ciega,
y una esperanza que calla.

Se me mueren los ojos.
Se me pierde el alba.
Entre máscaras de colores,
Y sonrisas despiadadas.

Se me mueren los ojos....
Me atardecen jardines.
Se me opacan estrellas.
Se me pierden colores
Al ver celeste y blanco desteñirse.

Regrésenle a mi país su identidad.
con sol en el centro.
De batallas ganadas,
Con años de tortura y sacrificio,
Ganamos democracia

No hagas sociedad y potencia,
Que en unos giros de ruleta,
Mi país se pierda.Se vaya.

Se me mueren los ojos...
Regresenle a mi país
Sus capacidades,su potencial

Se me mueren los ojos....
Regrésenle a mi país su alma.
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Musa

El cielo se secó,
en la oquedad de mi vientre.
Llovieron mis ojos,
Pétalos de jardines celestes...

Un poco soy nostalgia
Un poco soy olvido....

Artilugio del mago,
al finalizar la función,para enfrentar
realidad y frío.

Soy Copa de vino,
a la vera del río,
donde corren miserias humanas.

Certeza en la canción del silencio.
Silvido del insomne transeunte
hambriento...

Aunque de la torre de parís,
también tenga reflejo,
por mis ancestros.

Soy un poco lágrima impensada,
del infierno arrepentido.

Soy musa. Escala,de aquel,que calla y se levanta,aunque herido.

Silencio lleno de ruido....

Un poco soy nostalgia.
Otro poco soy olvido......

Aveces soy hoja en blanco.
Aveces otoño deteñido.
Escalofrío del árbol,
Al sentir caer al suelo parte parte de su piel.

Un poco soy nostalgia.
Otro poco soy olvido....

Mitad realidad,mitad fantasía,
esta noche visto.

Un poco soy nostalgia,
Otro poco....
existo.
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Hombre, sé feliz

El hombre ese pequeño ser
que vive en su caja de fósforo existencial,
que lucha por saberlo todo
y al final resulta envuelto en enigmas.

Buscando tenerlo todo,
termina en su isla de soledad, hueca:
consigo mismo,
con sus miedos, con sus demonios,
con sus desazones, con su espejo.

Yo te saludo hombre,
que vives en el desierto de la vida,
que avanzas y retrocedes
que crees que vives,
pero al final no has vivido nada:
Por la prisa, por el estrés, por los avatares de la vida.

Hombre, dale estrellas a tu vida, dale brillo,
¡Qué sea verdadera vida!
Date un baño de esperanza e ilusión.

Hombre tienes las horas contadas;
el tiempo es tirano que no espera.

Hombre ¡Despierta!
Mira tus calles, a tus vecinos, a los demás,
¡Mira que el hombre nace, crece, se reproduce y muere!
¡Sí, muere!
Cada día cada hora, cada minuto
La vida se le escapa de las manos.
Muere como ser finito que es.
Muere, dejando huella o como un grano de arena más.


El hombre muere pero también vive.
Vive para construir, para soñar, para ser...
La vida es un regalo, hombre,
¡No la desperdicies!

Desconoces que la felicidad te roza cada día.
Te mira, te saluda y tú no la ves.
¡Ella, está más cerca de lo que crees!

Te besa, te acaricia:
en tu casa, en tu jardín,
en los momentos cotidianos
y no lo quieres ver
o no los ves,
porque te cegó los ojos,
la fantasía del tener,
y buscas tener y tener
y cuando tienes
descubres que no eres feliz.
Y reparas que era espejismo el poseer.

¡Hombre, te quiero tanto!
Quiero que verte feliz.
Mira el cielo,
mira el sol,
mira la creación.

Todos los días
te regala gratuitamente su esplendor.

Hombre,
¡Tú eres el rey de la creación!
Sé feliz hombre,
sé feliz.

El mundo te necesita feliz.
Lleno de esperanza,
Libre, libre de todo.
Dispuesto solo a vivir,
plenamente,
en tu realidad cotidiana.


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados-copyright ©y safe creative
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Siembra en un lienzo

Siembra con alas en tus pies un remolino
que le haga cosquillas a las piedras,
abriga entre las manos un pincel
que se impregne de acuarelas y de agua,
que cuente cómo descubres los colores
surgiendo desde el sosiego de tus ojos.

Vuela con los dedos calzados de viento,
desprende desde el cielo sin miedo tu plumón,
y cubre lienzos con la voluntad de tus óleos,
y sueña entre los círculos que dibujes
el milagro y el abrigo de tus vidas
y la sorpresa del caos en el orden de las ramas.

Hoy es día para que los hombres callen,
es jornada de jardines, de bancos vacíos,
día para pensamientos nutridos de fuentes
y espejos de silencio brotando de los suelos.

Hoy es jornada para conversar con los paraguas,
pedirles permiso para que nos instruyan
con sus frases revueltas de nubes alteradas
por la voluntad que rebosa en su bautismo.

Callemos y escuchemos.
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Busco mi templo

Escalinata
que no tiene fin,
donde descansa
la catedral de mi alma,
llena de caminatas
sin nombre,
puentes que se levantan
en silencio
retrasando
aeropuertos sin salida.

Contemplación
que busca
conversaciones eruditas,
bártulos encarnados
de sol poniente,
se desgranan
los contornos agitados
de insólitas formas,
sonidos perturbados
llenos de tortícolis,
y llanuras
de amplias extensiones
dibujan paisajes
nacidos de la nada,
derrochan sarcasmo
en mis ojos
y saliva de marrullerias
de índole incontable.

Se agotan mis sentidos
y me dejo esculpir
de sol y viento,
ondulando jardines
de frentes anchas
pobladas de imagenes,
arcos
buscando sus jinetes,
galopan por vertientes
de encendidos lagos
tras estrellas pálidas.

Ahí estoy yo.

Junto a mi templo,
donde guardo mis cipos
en mosaico,
junto a mis múltiples garabatos,
entre azules y rosados.

Ahí estoy yo.

Extasiada mi alma
corre calle abajo
por calles mágicas
de luces y sombras,
cruzan mis ojos
bóvedas de crucería
vetadas de pan de oro,
cubierta de cielos
que pisan prados al alba.

Ahí estoy yo

Agitada por los versos,
buscando mi estrofa
entre papiros
que nacen
en mi memoria.

Angeles Torres
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Erase una vez en la historia. Mesa Compartida: Alex Richter-Boix , Transmisor de Sinestesias & Miguel Adame

El día sabe a fotografía velada,
hay bellas despedidas en el posado,
piernas cruzadas, una mano jugando con el collar,
un rostro plácido mirando a la imagen,
formándose.
Aletean las cornisas de cualquier calle,
enamoradas,
hay un temblor en tus besos.

Las auras no saben despedirse
dejan ese abrazo eterno
plasmado sobre óleo infinito,
el tiempo y el espacio abren un túnel
donde se extravía ese último instante,
la explosión de las pieles,
y los labios en tu frente...
Gotean lluvias lacrimosas
y sobre un jardín,
yace arrodillado aquel recuerdo...
Hay un temblor de almas.

Es el tiempo que pasa sin darnos cuenta
ha juntado todas las miserias de nuestra vida
y sin ningún reclamo o remordimiento
simplemente nos da la mano,
son un montón de poesías como retrato hablado
de un pasado presente en un ayer amado,
ahí juntaremos la melancolía de un paseo soñado
también tendremos el son de la poesía
que trae mi sangre
es la aurora es la vida que no sabe esfumarse.

Erase una vez en la historia.
Mesa Compartida:
Alex Richter-Boix , Transmisor de Sinestesias & Miguel Adame

Muchas gracias amigos por estar en estas 500 poesías en Poémame.
Cierro un ciclo esperando que nazca otro nuevo.

Muchas gracias a mis lectores voluntarios e involuntarios.
A mis amigos y mis eternos cómplices.
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Venus

(Dueto Rubén Darío & Yaneth Hernández)

Rubén Darío
En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufrían.
En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.

Yaneth Hernández
Su mirar embriagante, fulgurante de luz me envolvía,
mi delirio y mis ansias fueron notas de absorto clarín,
ella erguida y desnuda, jubilosa y solemne sentía
mi pasión en la dulce ambrosía de un cielo sin fin.

Rubén Darío
A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante bajo el techo de su camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.


Yaneth Hernández
Sobrehumana y hermosa en la bóveda triste dormía,
con dulcísono encanto oscilaba como un volantín
y en fiero desaliento procurando alcanzarle quería,
¡qué infame desengaño no probar de su piel el jazmín!

Rubén Darío
¡Oh, reina rubia! — díjele —, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,
y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar».


Yaneth Hernández
Cuando el cielo del alba se entronice en ardiente diamante
y en el haz de una nube se refleje tu empíreo vergel,
zurciré con mil cirros el ardor de tu fuego constante
y en mi cántaro eterno beberás llanto, amores y miel.

Rubén Darío. Nicaragua.
Yaneth Hernández. Venezuela.
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El odio de un poeta se traga todas sus palabras vacías

Seremos libertad bajo palabra
una sombra clara en el horizonte que se alía con el instante,
un plural espejo sin cenizas que se ahogan
en los gritos de una garganta profunda y que nunca calla.

Verdadero júbilo enamorado de un torrente petrificado
por el sol y la bruma de una esperanza enamorada
de un tiempo que nunca aguarda
en el aire vacío de la nada.

Jardín de flores en el éxtasis
sin nubes extraviadas y a la deriva,
ahí voy brincando y de rodillas
en el follaje verde de los escombros que abonaron a la vida.

No hay profetas que no aprisionan
entre espinas ciegas
que no disuelva la presión de la espesura
de un pensamiento que duerme para amanecer sin rostro algún día.

Como una retórica que se derrama en el torbellino
de una espiral que nunca descansa
así voy huyendo de un espiral de mentiras,
fuimos esperanzas que sonríen en una canción que olvida.

El odio de un poeta se traga todas sus palabras vacías.

El Mute
18/06/2018.
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Quiero volar...

Quiero volar buscando las sirenas
para llenar de sueños y saudades
las almas de los hombres soñolientos
que miran a los faros en las tardes,
aunque ya sé que el vuelo es relativo
y que las playas tienen arenales
donde se ven los ciervos, temblorosos,
pastando entre marchitos tulipanes,
y es que los sueños tienen estas cosas,
colores muy diversos y brillantes,
y tonos apagados y nublados
que hielan y estremecen a la sangre,
pero al final el cuento y la leyenda
prosperan en la boca de los padres,
en esas nanas de infantil ternura
que por las noches dictan a los ángeles...

Quiero volar buscando las estrellas,
por encima del ancho de los mares,
para robar, en ellas, a sus faros
y conseguir la luz de nuestras calles,
porque sabré muy bien en donde piso
y adonde irán mis pasos vacilantes,
a ese jardín de rosas y violetas
o a la senda que lleva a los marjales;
puede que encuentre solamente bruma
que los sueños se tiñan de granate,
ya que la vida transcurre en un albero
sembrada de sonrisas y desplantes,
y aunque el faro me dicte tu presencia,
y pueda proseguir el largo viaje,
quisiera que termine el día eterno
para poder besarte y abrazarte...

"...Quiero volar, llegar a mi destino,
para entonar el rezo de la salve,
para sentir muy fuerte por mis venas
el beso que me libre de esta cárcel..."

Rafael Sánchez Ortega ©
04/06/18
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Tu Ausencia

Tu ausencia
I
La ausencia de esas sonrisas
Volvieron mi vida; un océano sin peces,
Un jardín sin flores y un corazón sin emociones.
II
La ausencia de esas miradas, en tus ojos desérticos.
Convirtieron a las mías, en un océano de lágrimas;
Un valle de lagos, en mar de tormentas.
III
La ausencia de tus pasos y la suavidad de tu andar;
Volvieron un camino de flores, en una calle de hormigón.
IV
La ausencia de ese aroma de violeta;
Perfuman mi habitación, con olor a rocío;
Donde la oscuridad de tus miradas, tiñen mi corazón sombrío.
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Buscándote amor de mis amores (soneto)


Si te buscaba, amor de mis amores,
en mi jardín, callado te observaba,
mi espíritu feliz se contentaba
sintiendo ya tus mágicos olores.

Esas fragancias beben tus candores,
recuerdan cuan enamorado amaba.
Esos besos que siempre te entregaba,
calmaban mi pasión entre las flores.

Esos jardines tan hermosos, bella,
serán las huellas del amor muy puro,
¡Hermosas brisas de felicidad!

Querida, brillas tú como la estrella,
yo te amaré por siempre, ¡te lo juro
ante Dios, que te digo la verdad!

*Autora: Edith Elvira Colqui Rojas - Perú
copyright ©
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10comentarios 90 lecturas versoclasico karma: 89

El lustrabotas

Como todos los días al rayar el alba, Juan sale a trabajar.
Tiene un hermano de cuatro años, muy juguetón y una madre enferma por quien velar.
Coge su caja con betún, cepillos y trapos y sale a la calle, buscando su destino, luchando por sobrevivir.

-¡A dos soles la lustrada caballero, dejo zapatos limpios como espejo!

-¡Oye muchacho, lustra mis zapatos, que queden bien limpios!

Muriendo a su infancia, Juan tuvo que dejar el colegio. Pues no le alcanzaba para los gastos de su casa.
Su madre vende golosinas en la puerta de su casa y cuida a su hermano pequeño.

- "Unos años más de trabajo y regreso al colegio,tengo que estudiar para trabajar en algo mejor, comprar las medicinas de mi madre y llevarla a un buen doctor, también para los útiles de mi hermanito que el próximo año irá al jardín".

Con estas esperanzas, Juan trabaja hasta muy tarde, con la sonrisa en el rostro cansado y la barriga medio vacía gritándole siempre su pobreza.

Lustrando zapatos y botas en una Lima indolente y sorda.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados/copyright ©
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Hojas de selva

Caminamos por las calles
perpetuando la mirada en los detalles
a la sombra de un rascacielos luminoso
extrañando el olor a tierra mojada.

Los hombres te hicieron así
con la mirada temerosa
que cuenta hasta las palabras
sin el agua de un cielo verdoso.

Con la falsa cercanía de una ventana
y el ruido odioso hasta el hastío
con el clamor y vértigo unánime
sin los jardines largos del tiempo.

Aquella mochila vieja sobre el hombro
es solo un trofeo del tirano sin reproches
es infame su inmortalidad silenciosa
zozobra cotidiana de un asfalto caliente.

Cierro los ojos y veo la piedad
es un tiempo pasado en el socavón de lodo fresco
ahí jugaba con los infinitos azares de la vida
en la tierra pobre que ilumina la fiesta por vivir.

Hojas de selva
mi aerolito
jardín temerario que hace patria
mi esperanza en la lluvia de médanos de mi corazón.

El mute
17/05/2018.

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12comentarios 219 lecturas versolibre karma: 102

El jardín de los locos

En el jardín de los locos
aprendí el arte de ser
esculpiendo mis noches de sueños
di a mis instintos poder...
alumbré este mundo incierto
y recordé...
recordé que el camino andado
resultó casi eterno
y que fue la noche de hielo
la que me trajo hasta él.
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19comentarios 85 lecturas versolibre karma: 138

Sinfónico Silencio... (Experimental)

SINFÓNICO SILENCIO ...
(Experimental)

De los cuatro tiempos
Insensibles
Alegro agrio del olvido
Andante desnudo de sandalias
Adagio de sufrirse polvo.

¡¡¡ Alegro muerto y movimiento lento !!!

¡Descolorido discorde!
Cratos
¡Qué nada sabe, pensando, cómo siente!
Cronos
¡Qué más puede, sentir, nadie, lo piensa!
Silencio
Sublimado de vapor gaseoso...

La menta en la mente, mantos,
óbitos tácitos mudables insonoros
numerosos engendros elocuentes depravados
marfileño marginal marejada ajado
alagadizo beodo berilo bermejo buitre ...

¡¡¡ Sinfónico !!!

Un perfume de sonidos triangulares
qué alfombran en el jardín
los párpados ahorcados
qué alfombran en el desván
las pestañas ahogadas
qué alfombran en el escritorio
los hogares destazados
qué tapizan en el cielo
las familias descuartizadas............

¡¡¡¿¿¿???!!!

¿Qué hueco quién a esta soledad no ahueca?
¡ Sinfónico silencio!

¿Qué dolor quién a estas pérdidas no duele?
¡ Sinfónico silencio!

En la pólvora de péndulos claveles
Desecados los latidos de los pechos
de los techos, hechos rojos desparramados...

¡ Sinfónico silencio !

En la manta manca la manada muge
perdulario pequén percudido rancajo
gorgoteo del gorigori...

Sinfónico, sinfónico, silencio...

Ignora si llorar ó reír es lo mismo
En la lengua de la cítara
Y en el canto de guitarra y cántaro.
Del
Dolor
Descabezado de los vientres...

Silencio, piedad obscura sinfonía...
El qué puede ver en las tinieblas
Sólo las tinieblas
Tiemblan blandas pesadillas
Cuando la desgracia ajena
Las pupilas de las propias

Lejanas
Se caen al secarse las ajenas
Y humedecerse las cercanas
Pintando____Ahora sí____Las tormentas
En...Las...Graves...Olas...
Saludando
Las arenas
Y las ranas...

¿Cuál pasión dónde a esos lagos no ahoga?
.......Silencio
...............Sinfónico
........................¡Silencio!

¡¡¡Sí es ninguno, es un latido
pero siempre palpitó por el cualquiera
y todos suben al pozo desdichados !!!

¿Cuál amor dónde a ésas nubes no vuela?
Ni sentir, ni pensar, más muerte...

Más ni piensa, ni siente, darse cuenta.
En
El
Sinfónico, silencio......

¿Tendrán ahora, los higos mañanas deshuertadas?

¿Quién qué fabulare un hueco sólo encarna ?
Con el fablar eritrocítico una mueca
Y el hablar atornillando una sonrisa...

Así ha sido y lo será siempre
Hilo desplatado de seis picos
Ser del sinfónico silencio.

Por el más allá
Del más allá de dónde vengo a decirlo...
De la nada

Un poco... ¡Del futuro ayer !.

El albo paralítico del gris
del pálido plomo abundante
óseo lóbrego y umbrío.

Adiós, de tres en tres también trayendo.
Con
Todo y todos
Los obstáculos de páginas versátiles...

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


Lea más: www.latino-poemas.net/modules/publisher/article.php?storyid=5769 © Latino-Poemas
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8comentarios 75 lecturas versolibre karma: 127

No hizo caso

Podría haber sido un gran jugador de fútbol, estrella en la cancha de baloncesto o campeón en las carreras de motos. Sentado en el jardín de su casa, cerraba los ojos y soñaba escuchando el sonido relajante de las hojas del chopo.
Se lo advirtieron, debería haber plantado otro tipo de árbol, pero no hizo caso, y ahora, sus raíces empujaban la tapia que, no tardaría mucho tiempo en venirse abajo. Entonces, se imaginaba escapando de su prisión. Dejaría atrás la silla de ruedas y saldría a cumplir sus sueños.
Siete años ya, desde el accidente en el que olvidó abrochar su casco.




Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/2018/10/07/escribe-tu-relato-de-octubre-ii-javiergar
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15comentarios 92 lecturas relato karma: 146

El jardín de girasoles...

El jardín de girasoles
que sembraste
con tus manos
cimbradas en el suelo
qué bonitas están…

Sus pétalos adormecidos
en las vacías tinieblas
en aquellos yazcamos tiempos
llenos de lúgubre
soledad.

Ahí estabas taciturna
aquietada con la suave brisa
del amanecer
sentada en el palacio del pintor,
pintando los cantaros oscuros
de un invierno que fallece
mientras los pájaros eclípticos
volaban sin cesar.

Frugal belleza
escondes detrás del velo de rosas
y tus manos blancas
como el cristal
terroso de la aurora.

Préstame tu claridad,
faro de luz
Ángel del roció
flor de otros mares
para salir de las enmohecidas sombras
de este puerto encadenado
y abandonado a su suerte

al lado del jardín de girasoles.

Ramón Pérez
@rayperez
Venezuela
Septiembre 2018
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16comentarios 87 lecturas versolibre karma: 154

Disfrutable...(Polipoesía)

DISFRUTABLE
(Polipoesía)

Esta manzana que siente lo que siento.
DIS
¡Naranjas en el durazno almendrado!.
FRU
Al asear asiduo asomo áspero áspid.
TA
Como patada en los cuá-cuá.
BLE
De tanto run run-y-pum pum-y-tun tún.

Si/si/si.
No/no/no.
¡Oh-oh-oh!.
¡Bueno!...¡Bueno!...¡Bueno!.
No, sí… No, sí…¡Nooo-sí!...
Por el miércoles donde el jueves hiede.
Hiedra hierro higiene hilarante hilera.

Ma me mi mo mu.
Um om im em…¡Má!.
Mú/mú/mú/…Mmmm…Muá/muá/muá.

Pacífico... Sí puedo.
Oyente... Sí leyera.
Recoleto…Sí fuera.
Quieto…Si horadara.
Umbrales…Si muriera.
Elocuente…Si encontrara.

Y en el jardín hubiesen llorado esferas.
DIS-FRU-TA-BLE…SSS.
Ecuánimes edificantes efusivas ejemplares.
DISSS-FRUUU-TAAA-BLEEES.
Ejem/ejem/ejem… Sana sed selecta semilla.
DIS
Protuberante
FRU
Obsequiosa
TA
Rutilante
BLE.

Por el azul de la palmera roja.
DIS-DIS
Resonante respetuosa responsable.
FRU-FRU
Donde la amargura bebe una copa.
TA-TA
Confortable congruente conmovedora.
BLE-BLE
Donde el tiempo espera un viaje.
Y disfruta… Y disfruta…
Virtuosa valija valiosa vela versátil.
¡Viva!... ¡Vá!...¡Vé!...¡Versátil...Dátil!.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)
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Silencios...

He roto tantos silencios
que me ha sentenciado la vida
silenciando mis pedidos…

y a los silencios los miro
no los llamo, y por no estar loca
yo no les hablo, sólo que a veces
me ganan y rrancándome una lágrima
mi boca callan…

y hoy eres tú mi silencio
y yo callo de nuevo
ni escribo cuentos
ni susurro tus cantos…

no tengo versos nuevos
de este corazón
que lento sigue latiendo
tengo poemas viejos
de amores que voló el viento…

viento amigo que trae besos
que me acaricia sin manos
que me ilusiona con que esa
que trae, es tu aroma, y le creo…

viento que a veces se enoja
penetrando hasta los huesos
por empujarme sus aires
de un Sur de hielo enojado…

viento
que otras veces me abraza
me adormece o me posee
con sus caricias de fuego
cuando me roza y te leo…

y en el viento las hojas
rompiendo contentas el silencio
imitando a veces a las olas
a la lluvia o abandonando tristes
su árbol…

he roto tantos silencios
porque la ausencia da miedo y duele
porque una palabra, una melodía
una llamada, un mirada
son el mismo silencio
cuando tan sólo se expresa
y se alborota su propia alma…

(y le sumo a mis caprichos por molestar el silencio, no empezar con mayúscula cada uno de estos versos)


soundcloud.com/lola-bracco/he-roto-tantos-silencios (Lola)
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4comentarios 123 lecturas versolibre karma: 140

En el jardín

¡Ah! Si pudiera perderme en el jardín
y convertirme en estatua
o banco
o libélula
y espiar a los amantes
en su instante de inmortalidad.

Me entretendría en la jacaranda
a contar flores caídas
o espinas
o monedas
y jugaría en el estanque a deslumbrar
a paseantes y mariposas.

Me escondería bajo el magnolio
para nutrirme de hojarasca
o musgo
o pétalos
bebería lluvia
de las tormentas de primavera
y sería brisa
o suspiro
en las noches de verano.

¡Ah! Si pudiera ser jardín
y convertirme
- definitivamente -
en olvido.


Foto: Antonio Marín Segovia (flic.kr/p/os8q8P, CC BY-NC-ND 2.0)
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22comentarios 143 lecturas versolibre karma: 105

La tierra calla

Triste amanece, baten fuerte las olas
la frialdad del mar mina los corazones
despacio palpitan, como apagados,
la tierra calla.
Lejano el barco en el horizonte
cual alma perdida va,
bravo ruge de rabia el mar
la tierra calla
como alma cansada dormita aletargada,
el mar bravo, ruge de rabia
la tierra callada y cansada, no habla,
como alma apresada no se marcha, sigue callada.
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20comentarios 124 lecturas versolibre karma: 119

Si callo muero

Ni doy ni pido,
y detesto a los que fuerzan
situación de compromiso.

Ni voy ni vengo,
lo que prima es el camino,
por sus lares me entretengo.

Ni tengo miedo,
a la muerte he conocido
y con ella creo que puedo.

Ni dios ni clero,
con culturas de castigo
todo ello es un receso.

Si caigo aviso,
reverbero en mis excesos
por si alguien no lo ha visto.

Si callo muero,
la mentira la desdigo
y el secreto te lo cuento.
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12comentarios 111 lecturas versoclasico karma: 144

La calle

Habito una esquina del tiempo,
vuelven las bestias a rondar
manchando con heces los espacios.
Orines calle abajo,
la sed asomada en una esquina.
El asfalto lamenta los golpes,
una red de jeringuillas
pinta el delirio despedazado.
Nada. La nada campa
entre edificios estremecidos.
Llorosas la siguen las bestias,
hombres despedazados,
vidas adormecidas
que se borran, frágiles.
Medusas. El suelo está lleno de medusas.

/
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20comentarios 102 lecturas versolibre karma: 142

Ustedes callaron cuando se los llevaron

Ustedes callaron cuando se los llevaron.
Permanecieron inmóviles como si no hubiera pasado nada.
Sin esperar noticias de ellos siguieron actuando hasta que lograron borrar en el último resquicio de la memoria sus vidas.

No fue la sonrisa nerviosa de un rezago de conciencia lo pudo sacar adelante el pudor de quién transita en la dignidad humana.

Fue la entereza de su recuerdo perdido lo que me mantuvo consiente todos los días.

Ustedes solo fueron capaces de ir desacreditado muy lentamente mi pensamiento crítico.
Hasta que casi de el ya no quedaba nada.

Fue la única verdad la que me salvó de los lobos feroces.
Y también fue porque no me conocen.
Nunca supieron la diferencia entre lo que en verdad soy y entre lo que solo les han contado.
Actuaron solo con la única fuerza que les deja la falsa mentira.

Olvidaron que el llanto es un poder.
El llanto real que derriba a todos.

Ustedes se los llevaron, ustedes callaron cuando los vulneraron.
Yo no me calle.
Y ese es el precio que gane al no olvidar nada.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
13/01/2017.
13
sin comentarios 307 lecturas versolibre karma: 48

La calle es este hormiguero

La calle es este hormiguero
de hombres-soldados
tristes y solemnes
que marchan a diario.

Pupas citadinas
expulsadas del vientre de la ciudad-reina
transitando en cada rincón
entrando y saliendo a cada momento
en cada espacio.

Luego colonia tóxica
plaga humana
que segrega maldiciones
y escupe soeces a su paso.

La calle es este hormiguero
de hombres-soldados
tristes y solemnes
que marchan a diario.


Heclist Blanco
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2comentarios 92 lecturas versolibre karma: 53

A la calle que ya es hora

Le puso un bozal a sus temores
y le hizo un guiño el escote del vestido.
Pasea tu dignidad recuperada,
cenicienta con alas de paloma.
Nadie corta la altura de tus sueños,
nadie mide lo corta que es tu falda.
El silencio no oscurece tu sonrisa,
el miedo ya no tiene cama,
en tu piel ahora hay marcas de caricias.
El amor es libertad, no es amenaza.
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5
2comentarios 32 lecturas versolibre karma: 81

Hay días en que nadie sabe nada, más que solo callar

Solo un pedazo de soledad
como un soplo de sueños con fe
de esos que se tejen en la noche
al pie de un vacío que se desmorona
brincando a la muerte.

El último favor que te pedí
fue que me dejaras un poco de tu amor
antes que la vida me pida el traje
y la vieja mirada se olvide de ver.

Como aquella vista que se interrumpe en la noche
cuando el párpado cerrado de la conciencia
vaga entre las lágrimas oscuras de la otra dimensión,
no me equivoco al pensar que todavía me quieres.

Aunque es incierta la desazón de un olvido
es injusto no tener un poco de vergüenza
es preferible vivir en el exilio
que verse en el espejo de la fútil vanidad.

Últimamente me he podido dormir en todas partes
con cada ronquido ahuyento a las horas
que en su rebeldía me roban la poca inocencia
de mi respiración agitada por el exceso de peso.

Tu amor era para mi la perfecta ancla
en un mar sin brisa
el mejor pretexto para olvidarme
de las hojas grises de un otoño.

Se acerca a toda prisa a esa infancia que se olvida
cada vez que la belleza de la vida se esfuma
en cada parpadear.

Te olvidaste de cerrar la puerta en tu partida
como un esposo me quede en la luna
esperando a una nube para poder retornar,
hay días en que nadie sabe nada, más que solo callar.

El Mute

20/07/2018.

Con Cariño para mi amiga Maulita.
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4comentarios 272 lecturas versolibre karma: 112

Entre marismas y jardines

Entre marismas y jardines.


Existen jardines óptimos para el descanso,
donde se permite tender la sombra sobre el césped
-depilado o no- pero exento de bichos.
Jardines, donde poder sentarse a leer y a pensar en usted;
justo al lado de la niebla, mientras el sentimiento
juegue pelota por entre la hierba mojada.
Jardines, donde los ya cansados,
nunca reposan sobre un banco de madera oxidado.
Un lugar para recrear los versos inexpresados,
bajo la luz de una vela llena de esperma;
las que por el efecto del alcohol se prende una vez al mes.
Santuarios, carentes de hombres lobos
ni monstruos ni aullidos ensordecedores.

Hay jardines calificados, donde se permite escuchar conciertos
lúgrubes de flores silvestres y de los llantos de los grilletes,
como en cualquier floristería agreste.
Jardines, para dilucidar acerca de la dirección que tomará la brisa estival,
durante el mes de septiembre otoñal.
Jardines, donde se prohiba la entrada al aire artificial.
Jardines, donde la llovizna inyecte con sus agujetas blandas,
el alma del alma y se disfrute de unas gotas de algodón de azúcar,
menos saladas, como aquellas que te ofrecen
en el parque de diversiones.
Jardines provistos de estanques agridulces;
entre lo cáustico y lo avinagrado.
Jardines seguros, donde no puedan hurtarse los anillos
que presumen las calas en sus dedos largos,
aquellos que valen menos que el rocío.

Jardines, cuyas flores denominadas "pensamientos"
pierden su memoria, y solo priva el recuerdo bonito,
donde no se despetalicen los te quieros
y acierten en sus reflexiones.
Jardines, donde las cascadas son una aleación
de agua, menta y hierbabuena.
Existe un espacio en el cual se altera todo;
porque es notorio que de vez en cuando
el pulso del jardinero tiembla y dada esa circunstancia
va podando fiscus y pinos de forma abstracta,
según los diseños que le dicta el alma.

Es evidente que los sauces tristes ya no lloran al trocear cebollas;
sino que gozan de las cosquillas que les profieren las hormigas cabezonas.
Es bien sabido, que los árboles de peras,
ya no ofrecen sus mejores óperas en diciembre.
Todo se transmuta. Hasta los bonsáis crecen de más
y adoptan su tamaño natural.
Las raíces de la hiedra amarga, alcanzan a las estrellas
de mar doradas y envenenan hasta las algas.
Las constelaciones de lotos no miden distancias,
se enredan y pierden el hilo de la fragancia que los ensarta.
Lo verde se torna cenizo, esmeralda y mohoso;
extremadamente, raro, fosforescente, frondoso y hermoso.

Hay Jardines dispuestos por toda la ciudad,
a los cuales se accede en metro, a pie, en tranvía...
y se encuentran a unos cuantos kilómetros subterráneos
y aéreos, cerca de la vía.
Nadie pide el carnet de identidad para el ingreso a la paz;
la entrada es libre, como lo impalpable.
Allí puedes transitar sobre los puentes de los cristales de aloe vera.
Pero hoy...y hoy techo de menos y hoy he hecho té de más,
porque el viento me regala hojas frescas de amapolas
para preparar infusiones escarlatas
y los jazmines blancos, no aromatizan a otros predios.

Se extraña aquel triste sonido del violín sobre las nubes.
Ya ni el ventarrón destribuye los sombreros de las setas por entre los plebeyos.
Las voces de las haches que no se pronuncian
se tornan cada vez más mudas y se mudan lejos.
Sí, se conocen de jardines en los cuales te van plantado
eternamente en vida; porque el destino te va diseñando varios oasis;
pero nos mantenemos parados frente a los alevosos espejismos
de una marisma sobre el concreto: desinteresados.
Jardines donde el silencio de la noche suele ahorcarse
por entre los helechos colgantes.
Sí...abundan vergeles para dormir bajo pretextos,
al lado de unas cuantas semillas de afrechos,
alejados de las malvas que intoxican el lecho.

17 de julio de 2017
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Ayúdame Belli

Hablas de una estrella perdida,
de la cesión de tus manos
brújulas salvadoras de mi noche.

Recitas correspondencia a la luz de mi faro
cuando nace una sima en el silencio
y resuena la palabra no entendida.

cómo escuchar tu tenue voz
si ya no participo en tus desvelos
y mis ensueños son de realidades?

Contradicción de curvas ajenas,
entre forma de reptiles
y agasajo de paisajes, de vida.

Me abandonan las diosas
que me hacen habitada,
me invaden las musas desconfiadas.

No llegué para desagradecer
ni para callarme.
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