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Sol perdido

Sol perdido.

En Extremadura, se están cayendo las nubes al suelo.
Humedeciendo la tierra seca.
Cada gota un tesoro de vida.
Reparando la sequía herida.
Cuando el acharolado de las hojas verdes brillan.
Los colores ocres y amarillos lloran
en la campiña.
La naturaleza hermanada da vida.
La luz se esconde
tras las nubes.
Sobre el manto de gotas de lluvias
el sol perezoso se cuela, entre las hojas
humedecida de clorofila,
tímido celoso se oculta.
Los claro oscuros paisajes armonizan las siluetas del árbol.
Curvando las líneas entre los pájaros.
Sol perdido...
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Ciclópeo conjeturar... (Neosurrealista experimental)

CICLÓPEO CONJETURAR
(Neosurrealista experimental)

Fue allá donde comieron las alas fieles entre las olas las montañas.
Allí las botas dibujan el miedo del cartón.
Los esperados borradores del venado en flama de corta falda.
Y anuncia al hueso de la última lechuga.

Como úlceras de la madera milenaria, del fuego y la ignominia,
Espejo parabólico, espintariscopio, fluorescencia,
que habita en los suburbios calcáreos de la memoria.
Los pájaros son una despedida, árbol, antigua voz del arte,
en la insegura sombra de la suerte, la memoria se llena de caminos,
lágrimas recorriendo la monotonía de tejados y alamedas.
He reconocido con sorpresa y piedad, la permeabilidad,
del peróxido, del frío sonámbulo, en una tregua,
donde reconstruyo con extrañeza, paludrina,
usadas moscas de clorofila, quimiurgia,
como medalla, en cualquier ojo.
¡Resonancia termoquímica!.

Llenas las escaleras de inquietos féretros,
van sembrando gotas en el océano el verde,
de noche sin desesperación sigue verde,
tan verde como rojo y azul es el blanco.

Ya defendía lo muerto de su propio ruido, de las ruinas,
Factoriales fallas en fermentación, fauna del halógeno,
que desde que se escribe, son remotas, pesadillas del magneto.
Mira cómo se acerca hasta la cama: Viste de gris con herencias sigilosas,
de uno el tres hasta el nueve, que solía fabricar, seda viscosa y sepsis,
¿Dime si puedes, en qué piedra, por favor en qué ayer?.
Nadie me dijo que comenzarían, con cáustico caucho,
hoy, con roca plutónica, los siglos de la noche.
Entre lunes delgados, flautas para jurar que el pobre corazón,
De gravedad específica, gime en campos luminosos.
Debemos escucharle al bosque su nada, que importó nada.
Pero cualquier capítulo lo tengo, en rayos beta rojos.

En la tierra misma, que entre ellos forma un nicho,
de meteoritos con su metabolismo, a los aires y lluvias resguardando,
del huracán de huesos, que la naturaleza, por capricho,
fabricó en un terreno muy quebrado. Ya minado en letras.

Ríe, salta, corre, vuela, bebe y olvida. Al triángulo dinámico.
De los cobardes, letal veneno, con dulces esperanzas,
puesto que al vivir todo es un poco rosa, zorro hambriento y colorado.
Un hombre hecho y deshecho os habla. Del alivio suelto en un ciprés.
Porque distinto soy, cada año, en alguna cosa, arena ruda,
y a los pinos taciturnos veo con ósmosis y ozono,
Mientras las cortinas decoran los caminos prohibidos,
que se han cruzado de brazos en un teorema.
Porque llevamos el paraíso, una cadena, con voz de eternidad,
de vértebras de vidrio, esponja y espora, y de allá llama.
Del más allá, con su daguerrotipo invencible.
Porque le duele, inmensamente, al corazón divino, la soledad más mínima.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Del texto y la imagen)
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Arráncame de cuajo

Al final acabas desgarrando y triturando mis huesos, desintegras mis costillas de tanto apretarlas.

Ahogas hasta mis silbidos entre jardines sin pétalos.

Y llegas en la nube de arena y revientas mis retinas con cada impacto de esos granitos, pequeños pero destructores con la fuerza del viento.

Silencias mis tarareos, apagas mi vuelo, estrujas el último flujo de clorofila entre mis venas.

Cercenas.

Me apagas las estelas de los cometas, me enredas los anillos de Saturno.

Y me hundo.

Olvídame de una vez.

Deja caer de tu cabeza cada uno de esos momentos en los que me he instalado en ella sin querer.

Déjame saltando entre los tejados.

Arrullando las noches.

Ronroneando entre los gatos.
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Tus pigmentos

Tras veinte años marcándonos a pinceladas, llegas con tus acuarelas y tus temples, los óleos y pasteles.

Traes tu azul tranquilo e inquieto, mantengo mi tostado paciente y sereno.

Desgranamos la flor, descomponemos la hoja. Flotamos en su clorofila y morimos enredados.

Tu cuello erguido, mis ojos blandos.

Tu boca fluida, mi sonrisa enroscada.

Dibujo con los dedos, haces bocetos con los recuerdos, collage de papeles brillantes, envoltorios de vida sin puntos ni comas.

Y el reloj de arena no tiene cristales. No presenta embudos. Es un mar naranja estirado en el horizonte. Es un sorbo de té y cardamomo. Unas fresas maceradas en cerveza. Es jengibre al paladar.

Es.

Siempre fue.

Vuelves con tus pinturas.

Volé a mi lienzo. Dibujé mis días. Me diluí sin ti.
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Cuando se rompan mis alas

Tendré unas plumas guardadas. En los bolsillos de la paciencia. Entre los botones del ahínco y las costuras de mis venas.

Cuando no pueda alzar el vuelo tendré guardado, en un tarrito, un soplo de aire. Cálido. Limpio. Transparente.

El día que clave las rodillas en el suelo, tendré presentes los reflejos dorados del Sol. Un horizonte que no pesa. Un camino ardiente.

Tendré un cofrecito con la voz sin quebrar. El sonido del agua entre piedras, entre peces brillantes. El murmullo de las hojas de los árboles en verano, en plena catarsis de clorofila; grandes, como mis esperanzas.

El día que me pese el tiempo, le hablaré bajito al oído. Le contaré que mi vida no cae en embudos de arena, que es un paseo por las nubes y un campo de avena.

El día en que se cierren mis ojos, guardaré instantáneas de besos, de cejas sinceras. De carcajadas de invierno y abrazos en primavera.

Cuando se rompan mis alas, recuérdame que sólo se necesitan las manos y el alma para surcar el firmamento. Besa mi frente. No dejes que muera.


[Dedicado a Mary Peña, que siempre ve la vida desde la quietud y la armonía. Gracias por tu sugerencia para el poema. Gracias por regalar dulzura]
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Ramitas de vainilla

Cuarenta y cinco grados es el ángulo de mis pestañas sobre el horizonte. Posadas en páginas salpicadas de historias.

Rododendros mágicos en bosques perdidos son mis sueños. Nunca mueren. Nunca se apagan.

La imaginación camina de puntillas. Me trae ramitas de vainilla.

Helechos como antifaces entre el sotobosque. Me guardan de garras. Me refrescan los pensamientos.

Caigo entre cascadas con pájaros que las atraviesan, en picado, y con sus alas impermeables rebotan las gotas líquidas.

El vapor fresco inunda mis rizos. Mis hombros. Mi espalda. Recorre mi vientre. Mis dedos. Mis muñecas. Mis huellas.

Huelo a tierra mojada. A marrones rugosos de troncos que desafían las alturas. Líquenes como mantitas colgantes, mullidas sobre sus ramas.

Sabor a clorofila. Es la conexión entre mis neuronas. Pienso en verde. También en añil. En rojo fuego y en amarillo yema. Como la de los huevos de avestruces, enormes. Como los cráteres de la Luna.

Fotografío el universo con cada parpadeo. No quiero perderme el cielo por mirar sólo al suelo. No quiero dejar de abrazar la hierba por mirar sólo atrás. Sólo hay una vida. Una.

Y soy crisol de metales. Burbujas que surgieron en fraguas, incandescentes. Yunque tenaz, retumbo en el silencio de la noche, reluzco en el cenit del día.

A ti, lector, te regalo una página de mi diario que nunca escribo: el que siento y grabo por dentro. Contigo, cómplice lector, comparto un secreto. A ti, fiel amigo, te confieso que vivo.
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Un bocado de sandía

Reducida hasta lo más esencial, surqué los mares moleculares. Los golpes de elementos que chocan como por arte de magia. Y el Hidrógeno se enamora del Oxígeno, y en su abrazo implosivo se derriten en agua, y me fluyen como al morder una porción de sandía.

Con mis ojos bebo clorofila, me destella el verde más refrescante, me eriza toda la piel, es selva, es una sonrisa viva.

En las plumas de un jilguero despliego el vuelo, serpenteo, planeo, zigzagueo, goteo... ¡Tin-tin-tin!, y me escurro por rocas calizas, mis manos desnudas, la mente vestida.

Y me acurruco en los labios, suaves dunas en puestas de sol. Me deslizo entre curvas, la boca es un lienzo prohibido a pleno color.

Que me deslizo, me simplifico, me complico.

No sé si abrazar lo más pequeño o explotar al compás del universo entero. Igual me doy una vuelta en mi nube de barro, por si llueve chocolate, dulce y amargo.


[Porque ya sabes que lo pequeñito puede ser realmente espectacular]
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Cabo Boca nº5

Porque mis palabras,
nunca valen más que mi silencio,

coseré mis labios con enjundia,
con la aguja templada de la verdad,
y el hilo de la sabiduria,

abecedario de necedades,
papel mojado,

aprenderé a hablar con los ojos,
mirando bajo mis párpados
contigo.

Huerta,
ya sube la sabia savia,
ya triunfa la revolución clorofilica,
ya se viene el momento de la reconexión,
del reencuentro de la tierra
entre las uñas,

te doy cinco,
de mis cinco corazones,
de mis cinco corazones,
te doy cinco,

lombriz roja de Califas,
composta santo grial,

brota
calabaza,
brota.

_
N.S.
Los Cabos,
Abril de 2016
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Firmeza

FIRMEZA.


Hay caracola
que se unen a las estrellas.
De esa unión sale el reflejo del eco,
expandiéndose por el Universo.
(Sideralmente perdidos.)
Esos dioses
que, hoy, no nos reconocen
en este Planeta azul, roto y dolorido.

Somos diminutas espora, cabalgando en el todo.
Pensamientos grandes,
encerrados en un cerebro pequeñísimo de mutación lenta.
(Buscándonos a nosotros mismos.)
Pequeñas esporas en nuestras mentes.
Sin destino

He salido de ese espacio, cuando yo os contaba mi idea.
Me fui lento
A sentarme,
sentir que mi espacio terrestre se me había acabado,
un gran agujero se abrió a mi derecha.
Caí al abismo.

Entré en ese túnel
de rosas violetas y perfume acaramelado.
Yo fui feliz,
si bien fue por décimas de segundo
amado.
Os contemplé en una gran hoja seca de platanero clorofila,
ibais volando sin ningún destino.
Os abrazasteis porque la hoja se rompió.

No caísteis al abismo porque vuestra mente viajaba dormida
en ese espacio de deseo…!ternura¡
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Sol. Extremadura

En Extremadura, se están cayendo las nubes al suelo.
Humedeciendo la tierra seca.
Cada gota un tesoro de vida
reparando la sequía herida
cuando el acharolado, de las hojas verdes brillan
los colores ocres y amarillos lloran.
En la campiña.
la naturaleza hermanada da vida
la luz se esconde
tras las nubes.
Sobre el manto de gotas de lluvias
el sol perezoso se cuela
entre las hojas
humedecida de clorofila.
Tímido celoso se oculta
los claro oscuros paisajes armonizan las siluetas del árbol.
Curvando las líneas entre los pájaros.
Sol perdido...
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4comentarios 108 lecturas versolibre karma: 74

Humedad

Humedad.

Humedad silenciosa crear lo nuevo
gran plataforma calorífica
sonidos de sueños.

Patio grande donde juegan los viejos
sacar las antorchas junto al viento
dejad vuestros pensamientos libres.

Acariciar el agua
manantial del tiempo.
edad del hombre
sacada de un cántaro nuevo.

Humedad cántaro roto de sueños
seguí la estrella fugaz del desierto.

Agua de río eterno
orillas sonoras
de lo viejo y lo nuevo.

Frente a frente
compartiendo
el tiempo.

Luz del hijo camino del padre
manantial y sendero juntos.

Humedad incubadora de clorofila
sonido de lluvias.

Debajo de una piedra escondido
el descanso Amor.
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El Jilguero Sentido

El Jilguero Sentido.
En mi patio
Revolotea
De pared en pared
El jilguero del almendro.
Sube y baja
Por las ramas floridas
Musicalizando
Las hojas
Color verde oliva.
¡Sonidos metálicos…!
En el cántaro
Del patio,
Jilguero de mi árbol,
Flor del almendro,
Oasis dorado.
Pétalos.
Amado
Jilguero.
Hojas.
Cántaro.
Sonidos.
Revoloteo de pájaro.
Paredes de mí
Patio
Enamorado.
Almendro
Deseado.
¡Sueños…!
Jilguero sentido,
Jilguero amado.
En mí patio,
Amor.
Florido almendro.
Sonoros musicales en el aire.
Arreate color.
Buganvillas olor.
Amor de patio,
Sentido, amado.
Mí pájaro jilguero
En el árbol.
El ambiente perfumado.
La reja de hierro blanco.
El azul, en la pared,
De mi patio deseado.
La fuente, agua plateada.
Brillo de charol, en el charco.
Amor, luna, noche.
Nuestros abrazos.
Ternura y besos
Que salen de los labios.
La hoja clorofila perfuma la tarde
Y los colores amarillos, verdes y negro
Vuelan sin posarse.
El jilguero
Pájaro,
De mí patio amado.
El cántaro lleno de lluvia,
Rojo, lleno de vida,
Humedecido por el llanto.
Parpadeos de las alas.
Vuela, vuela, vuela
Por el árbol perfumado.
Se escondieron los rayos de sol
Que iluminaban las paredes azules cobalto.
Mi patio, mí almendro, mí cántaro, mí buganvilla, mi pájaro,
Sin luz natural quedaron.
La noche viene de nuevo.
Cabalga sin grupa, sin velocidad, sin retraso
Oscureciendo el alma de mi patio
Amado y deseado.
Se ha encogido el espacio;
Me oprime mi cuerpo
Con fría y oscura noche
Sin tu cuerpo.
En esta noche,
Como bravío jinete
Que exaspera de amor,
De nuevo
En loco torbellino.
El jilguero vuela al árbol florido.
Picotea las hojas del almendro.
Giran sus alas en un galope.
Bando de aves diminutas
De color plateado de luna.
En el espacio resbalan
Las penas y angustias.
En este patio de agua
Lleno de ternura,
Lleno de caricias,
Volando desde mis labios
Mis besos
Hacia los tuyos.
Alborada, a media luz
Viene amaneciendo en el patio feliz
Y la tenue luz ilumina el cántaro rojizo,
Buganvilla rosa, la pared azul cobalto,
Y mi pájaro jilguero negro, rojo, dorado.
El silencio se hizo ruido
Cantando armoniosas melodías.
El silencio habló y el ruido
Cayó.
El horizonte ardía con los rayos de sol.
Se refugió la noche de nuevo
En el patio cobijo de mis sentimientos.
Alas de libertad envuelven mi mente
Para de nuevo verte,
Corazón, patio de mi florido almendro.
Y yo musicalizando las caricias y los besos
En los recuerdos sentidos de mi pecho.
Descanso de mi mente, sitio saturado de amor,
Perfumado de tu olor permanente,
Con la fuerza de los sentimientos
Impregnando las paredes.
Patio de ausencias presentes, de amor, sexo, ternura y besos.
La mañana limpia, romántica y tímida
Da luz al volumen del espacio deseado.
Pasión amorosa que sale del alma
Del pájaro.
Fantástico sueño devoró mis fantasías.
De nuevo
Busco entre mis manos, tus caricias y tus recuerdos,
Almendro florido de mis deseos.
Pastor soy de este rebaño sentido
Sin ovejas ni perros.
Color claro, amado en las mañanas
De mi patio.
Como brillan las plumas del jilguero,
Volando de nuevo,
Posándose en el cántaro rojo.
Hoy la vida se me pondría oscura
Si de mi patio imaginario
Volaras hacia otro destino, jilguero
Sentido.
Como una luz siempre en tus manos,
Guiándome sobre ellas sin fin
Hacia caminos donde lograr la eternidad.
Espero junto al árbol azul la esperanza de mí vivir…. ¡y morir!
Como no me di cuenta de ti
En las calles, triste, sin esperanza ninguna.
Como no me di cuenta de mí
En el agujero sin luz, y sin ti.
Ahora caminamos juntos.
Los caminos se unieron
Por amor.
Y solo un destino fatal
Nos separará para siempre.
Y allí
De nuevo buscaremos esa luz
En el más infinito
Para ser, mi amor,
Eternamente felices.
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1comentarios 92 lecturas versolibre karma: 32

Flower decoupage

Flower Decoupage

Farta da pele que habitava-me
Definitivamente rasguei poros
Corporal perímetro terra preparei
Concebi horizontes pro semeio
Cobrindo meus verticilos com
A clorofila desta natural atitude
Envolvi perianto distinta fórmula
Prolonguei funcional carpelo para
Conduzir apenas positivas vibrações
Propicei condições ao polínico tubo
Estigma recptivo veio edificar-me
Abracei pólen e reguei universos
Obtive frutos de grata intervenção
Contemporânea doce customização
Inesquecível esta flower decoupage


Jonnata Henrique
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Humedad

Humedad.

Humedad silenciosa crear lo nuevo
Gran plataforma calorífica
Sonidos de sueños

Patio grande donde juegan los viejos
Sacar las antorchas junto al viento.
Dejad vuestros pensamientos libres

Acariciar el agua
Manantial del tiempo.
Edad del hombre
Sacada de un cántaro nuevo.

Humedad cántaro roto de sueños
Seguí la estrella fugaz del desierto.

Agua de río eterno
Orillas sonoras
De lo viejo y lo nuevo.

Frente a frente
Compartiendo
El tiempo.

Luz del hijo camino del padre
Manantial y sendero juntos.

Humedad incubadora de clorofila
Sonido de lluvias

Debajo de una piedra escondido
El descanso Amor
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La Realidad

•~Como el conocimiento nulo del por que; igual al crujir y la desintegración del mañana o la sangre al resbalar de la vida.

Como quien rompe la caña de pescar sin saber y termina muriendo por el hambre nocturna.

El cuarto oscuro es grande tan grande como la vida en si,pero es lindo o tal vez he comenzado a encontrar la felicidad en los males.

Tengo una confusión mental,a veces deseo que vuelva quien era en ese tiempo y otras deseo que muera junto con todo lo que siento.

La tierra mancha mi ropa como sangre a un país corrupto y como mar lleno del profundo verde de la contaminación.

Todo es tan brillante en mi alucinación como la clorofila en marzo,y el despertar en julio.

Pero todo el entorno me lleva a la pregunta,¿Quien era?...por qué ahora que tengo la respuesta del presente deseo la del pasado.

Los misterios son tan profundos que la obsesión por ellos me llevan a realidades perfectas y brillantes,pero todas estas me llevan al fin y al cabo a la artificial que es tan falsa como quien desea romper la barrera del deseo propio del saber quién eres.

El aparecer y el no es la contradicción del quien es ella y quien soy yo.~•

-RB
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