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Mi Calle

Esta será mí calle:
Donde pugna el polvo
Con las tenues luces.

Donde el perro ladre
A sujetos corvos
Que el alcohol produce.

Donde el cuerpo pague
El precio del morbo
Que el sexo traduce.

Esta será mí calle.
Anclaré mis sueños
A los sueños tuyos.

Pospondré mí viaje
Para ser tu dueño,
Mientras restituyo

El poco bagaje
Perdido en desdeño
Por cuenta de orgullo.

Esta será mí calle,
Mis nuevos amigos
Tocarán mi puerta,

Trayendo en la tarde
Sustancias de olvido
Con pena revuelta.

Infaustos mensaje
Albergan consigo
Amistades muertas.

Esta será mí calle,
De fiesta y de luto;
De risas y llantos;

De honra y de ultraje;
De amor absoluto
De miedo y espanto.

De hambre y coraje,
Del pan diminuto
Que en ella comparto.

Esta será mi calle,
Cubierta de granza
En invierno impío

Siluetas al aire
Inician la danza
Bajo un viento frío

Vienen anunciarme
Trazos de esperanza
Que van al vacío

Esta será mi calle,
En ella me pierdo
Por la madrugada

Recuerdo a mi madre
Sufro mi destierro
Sumido en la nada

Me sumo al paisaje
Cubriendo a mi perro
Con una frazada.

Esta será mí calle
Porque... no tengo
Más a donde ir

Cuan miserable,
Hoy lo comprendo.
Tendré que fingir.

Ella no sabe
Cuánto he
Llorado.

Diciembre 12/2018: foto anónima (posiblemente sujeta a derechos de autor)
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Insomnia

El mal sueño en una taza
de café.
Noche de insomnio,
derribaremos
la diminuta sombra de tu alma
sin temor a fallar.

Andarás con los pies descalzos
me dije un día,
si tú me hubieras sostenido
en tus sueños.

Y porque
fotogénica (te) descubres con asombro.

—sólo fue sacudir
el primer recuerdo
dónde tú no regresarás—

Y de nada me servirá
amotinar el corazón
—dentro— estamos desnudando una lágrima,
y por nada
toca dormir a las 3am.

En mí crece el temor a ti como un principiante.

Una estrella asoma
detrás
de un viejo susurro, inexplicable.
No todas las sombras
mueren de adiós.

Entonces,
Si anochezco en tus ojos
contaré hasta llegar a tu cumpleaños.

Juntos nos toca
empujar
una que otra hora: la barra de pánico.

Y así aprendí a soñar contigo,
despierto
y de despedidas.

Ahora me pregunto
por qué las horas
atrae
un rumor de palabras
en una noche de café e “insomnia”
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6comentarios 83 lecturas versolibre karma: 125

De nuevo

De nuevo vuelve la noche
y se asoman las estrellas
en el cielo que florece
con lucecitas pequeñas,
diminutas, solitarias
que parece que se acercan,
y otras veces, nuestros ojos,
observan como se alejan,
una amalgama de luces
y de sombras encubiertas,
una adagio sostenido
que da el cielo con su orquesta,
y el director, sin batuta,
es un ángel de novela,
ese juglar encantado
dando vida a tantas letras...

De nuevo busco en la tarde
a la noche tan diversa,
con sus manteles de plata
y los turbantes de seda,
en ellos cubre su cara
nuestra lunita lunera,
para guiar desde el cielo
a las humildes traineras,
éstas que van en las almas
tienen deshechas las velas,
y hasta precisan cuidados
y carantoñas diversas,
pero la noche que busco
llega y me abraza con fuerza,
para dejarme un susurro,
cual colofón de respuesta...

"...No tengas miedo a la noche
ni a las sombras traicioneras,
porque si buscas la vida
la tienes ya, en tu poema..."

Rafael Sánchez Ortega ©
17/11/18
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Escarban, Escarban

En el descanso entre vías donde el rocío hacia brillar el césped y el árbol joven alzaba su tronco a lo alto, en la plaza donde peones y alfiles luchaban a muerte o la pareja reñía con el tiempo por pasar tan rápido cuando estaban juntos... Hoy ya no queda nada o si... un túmulo, un montículo.

Un enorme montículo donde pútrida yace la esperanza, la dignidad y la alegría de muchos que como animales ciegos y sordos "escarban, escarban" ansiosos, sin prestar atención a las moscas que entre sus manos sucias realizan su asquerosa danza.

Hambrientos, buscan un hueso o la piel de una papa para correr a casa y hacer un consome de tristeza, deseando correr con la suerte de comerse un hueso con algo de carne o unos fréjoles solo un poco ácidos que por la emoción del momento comerían en el sitio.

Son una nueva raza hija de los tiempos funestos, extraños, mas fuertes... con una capa osteodermica que los protege de vidrios y óxidos. Con narinas diminutas que filtran la pestilencia del túmulo en el que se sumergen como si nada.

Ellos tienen menos dientes, si... pero con molares mas fuertes para masticar los tuétanos del hueso y moler panes verduscos con consistencia de piedra. Y de ojos oscuros, oscuros, oscuros que al mirarlos un segundo oscurecen engullen tu animo y te llevan a su mundo.

Ellos "escarban, escarban" haciendo galerías con sus uñas, tamizando cada centímetro del túmulo, sumergiendo sus pies en aguas que toda criatura sabe infectas... Buscando, pensando, soñando que caen y despiertan de pronto y viven, viven lo que antaño fue una vida, humilde pero digna, con sus necesidades pero sin tantas y tan variadas carencias.

Una vida en la que se sentaban a la mesa frente a pan con mantequilla, un café negro con azúcar para salir luego a la calle a un trabajo, del que volvían para darse un baño de jabón y agua limpia y luego acostarse en una cama vieja con una vieja sabana y una almohada mullida.

"Escarban, Escarban" y logran recordar a una madre, una hermana y una tía ya muertas, ya idas y a un tiempo pretérito donde todos los que querías estaban a la distancia de unos brazos abiertos. Deseando, deseando, deseando de que no sea eterno el negro instante en el medio vivos, medio muertos escarban, escarban el el pútrido montículo.

Uslar
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Tres respiros

Un respiro
Tanta indolencia ha dejado abiertas las heridas
cuesta mucho alzar la cabeza
cuando hay cicatrices por sanar.
Qué diminuto te ves
qué diminuto te sientes
qué ridículo es vivir así
el dolor no pasa
es una brújula buscando redención.
Dos respiros
Reminiscencias aparecen en el teatro blanco de la memoria
apuntando con finas dagas a las esperanzas
en los ojos hay un mar de sentimientos
navegando entre la tristeza e impotencia
¡Llora! ¡Grita! ¡Destruye todo a tu alrededor!
El dolor sigue ahí
adormecido está, preparándose para atacar.
Tres respiros
El cuerpo está deteriorado
alma quebrantada, queriendo ser salvada
la soledad es arrastrada por el tiempo
tiempo cruel, que no perdona los pecados
qué tortura son los pensamientos
qué difícil es conciliar el sueño
qué martirio es no poder olvidar
un, dos, tres respiros para vivir
y mil razones seguir.
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La paradoja de vivir

Tengo tantas certezas
como tengo incertidumbres,
preguntas sin respuesta,
respuestas sin que pregunten.
Contradicciones yuxtapuestas
poco a poco me consumen,
que metidas en mi cabeza,
a mi corazón lo confunden.
Tengo paz y tengo guerra,
sentimientos que se funden
como al fuego dos ceras,
como madera en la lumbre.
Tengo amor e indiferencia
el sabor amargo de la herrumbre,
tengo alegrías y tristezas
que se solapan por costumbre.
A veces mi alma desierta
millones de flores produce
diminutas, bonitas y bellas
a pesar de ser comunes,
otras mis fértiles tierras
porque al revés también ocurre
en un santiamén se secan
y áridas sin vida lucen.
A ratos ciénaga abyecta
a momentos inmensa cumbre,
Soy sol blanco y luna negra,
y así mi vida, discurre.
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8comentarios 105 lecturas versolibre karma: 122

Soy feliz

Si no fuera feliz
la tierra borraría mi nombre,
las aguas de la vida
se llevarían mis palabras para siempre.

Si no lograra ser valiente
la espada en la batalla
en su abordaje me tajaría
y en pedazos diminutos volaría por los aires.

Si no lograra labrar un camino
la mirada perpetua
se olvidaría de mis letras
y en un poema sin fin leería mis penas.

Si no lograra ser amado
el silencio indescifrable
me alojaría en la hendidura
de una noche que no sueña.

Si no consiguiera recordar
por lo menos una vez más tu nombre
viviría eterno en el limbo
de lo incierto que es tu vida.

Que los álamos
nunca dejen de tenerme paciencia
que su fragancia
nunca deje de ser infinita.

Que el universo
nunca deje de guardar mis secretos
y en esa luz se esconda mi sombra,
confío en el eco que repite lo que escucha de ti.

Soy optimista
feliz a pesar de los pesares,
la mejor vida
se vive en la paz que está en ti.

El mute
07/11/2018.
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4comentarios 139 lecturas versolibre karma: 119

Noche

Sobre la noche otoñal
teje sus frías gotas
la lluvia fugaz,
con regordeta madeja
hilada por el viento
desenmaraña
los sueños húmedos
que brotan de la tierra.

Sobre la noche marina
un tibio entramado
de punto entrefino
eleva sus enredos
y cubre las olas
con helado cendal.

Sobre la noche sibilina
de la impredecible ciudad
caen mantos bordados
de gris liviandad
que cubren su cielo
y lavan los resabios
de malos sueños
y blancos desvelos.

La noche descansa ahora.
Abre sus ojos y sueña,
limpia su cielo perlado
y extiende su calma
sobre los diminutos seres
que al fin pueden dormir.
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5comentarios 103 lecturas versolibre karma: 134

El rayo marfil y los cuervos en el cedro

Lejos del rayo marfil y estando en las horas aciaga
atrapado en un corredor sin salida por seguir las trazas
de una blanca princesa de rostro atávico y en las góticas ergástulas
del inframundo me conducen por caminos pedregosos.
La infausta luna me acusa y al verme tan trémulo
lanza sus dardos furiosos
y salen carrozas de hadas, silfos, ninfas y tronos
atravesando un sendero de plata y piedra caliza.

Estoy a la deriva lejos del rayo marfil.

En la roca fúnebre y sutil se me concede un tiempo,
un corto tiempo para pensar de qué tamaño y quijotesco
es el pensamiento senil que rueda en círculos pequeños,
las neuronas se descontrolan, he dejado todo…
atrás se queda la paradoja y la antítesis del verso.

Y pensar que el tiempo viaja en colgaduras de aire,
mientas el ser físico se mueve a paso lento.
Que su carrera no es contra los sueños
sino contra el indescifrable tiempo;
fatal juicio nos hacemos... creemos ser
la última bebida del desierto y somos tan pequeños
como hojas de nogal colgadas en un madero.

En el deshielo un átomo perfora un agujero.
El rayo marfil inunda al céfiro atardecer en su ocaso,
y se abren las galeras disipando el peso de la culpa,
mi cuerpo se distiende, solo es un frugal alivio.

Y pasé la noche en las mazmorras del inframundo
tratando de conversar con las estrellas
me sentía fatigado cargado de herrumbrosa
y pasmosa soledad. Gimieron las pléyades
y los agujeros negros.
Me han conminado a un exilio forzoso
en la catedral de los sueños;
ahí, mi Alma pasará la eternidad liada
y atada en crujientes y desvencijadas cadenas.

Estando en la cárcel y en la lóbrega oscuridad.

Miro por el ventanal y veo que se posa en el viejo cedro
dos cuervos de amplias alas y pico robusto
con su gritar áspero espantan las plagas de la noche
hasta suspenderse en la cornisa nocturna
uno de ellos en sus garras y con trémulo gesto
sostiene un diminuto cofre como sacado de un portal imaginario
y con mucha parsimonia baja de la cornisa
y toca la traslucida ventana de hierro forjado
y permite que mis dedos mortales
toquen su plumaje y mire por el cerrojo del objeto
y observo con asombro un acantilado infinito
cuyo eco silbante y calmo contiene al silencio
y una carga de aromas de bosques estallan
hasta fundir mi Alma con mi princesa medieval
y me transporta por caminos siderales
rutas imaginarias, mares inhóspitos, cristalinas aguas,
puertas angostas y acantilado de rocas
donde las palabras del mundo se ven como fragmentos roto
el pensamiento queda al desnudo.No existe el ego.

Solo la esencia del Ser en su palacio de estrellas
domina el mágico y trascendental encuentro
la hojarasca se levanta y el cuervo se aleja.

Y las ideas se disipan… un suave susurro me adormece,
y desperté con ganas de seguir viviendo.
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6comentarios 133 lecturas prosapoetica karma: 139

Libertad

Hola mis queridos amigos, hola mis tan amados silencios. La querida libertad, esa que todos anhelamos por fe. No podemos afirmar su existencia, mas podemos sentir su presencia. No podemos perderla de vista aunque su alma este difusa. La puedes encontar en un atardecer, en una poderosa luna llena o en un alma a la cual cuidar. Hay muchos caminos a la paz, mas nada eterno será. Tendrás que luchar a diario con esa sensación de soledad, al mirar el estrellado cielo y sentirte diminuto. Con dar más energía de la que recives, cual sol que muere lentamente. ¿Que es el cielo? ¿Que acaso no es la busqueda de nuestra creativa paz absoluta? ¿Que acaso no surge a partir de un infierno? Que acaso el simple ideal utópico a de ser.
O puedes ir más allá, dejar de creer en esta verdad que a medias te la han de dar. Tienes que soñar y no dejar que por las palabras de otros tu niño se valla a secar y tu mundo muera y comienzes a dormitar. Tienes que pelear por tu libertad la cual no es un sistema, sino es un estado de tranquilidad.
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Manojos

Hubo un día en el que sentimos
que encontraríamos,
inmersas en otras voces,
las vendas, respuestas y consuelos
para tantas y tantas cicatrices dolientes,
un día en el que pareció emerger,
con nuestra génesis en una mirada,
la resurrección de los acróbatas cobardes.

Creímos que,
hurgando entre los helechos secos,
con la luminaria de una lámpara de gas
asida con fervor por nuestras manos,
acertaríamos a consumar,
tras el halo de las hayas,
el incendio de sus ramajes muertos,
creímos que agitando los escombros
se esfumaría nuestro terror atávico
a las letras emergentes,
y que recobraríamos la fe
bostezada por los árboles.

Pero nos hicimos de hormigón y dinamita,
cerramos sueños,
trazamos caminos falsos
con el asfalto aprendido,
transitamos la mentira diplomática
de vivir en el límite discreto
de las vallas educadas.

Las heladas de este amanecer
nos harán recordar
el pudor con el que unos guantes
ocultaban sabañones diminutos
en aquella infancia de frío escatológico,
cuando queríamos alterar la aurora
sometiéndola mil veces
al vuelo alegre de cien pájaros
anunciantes de aleluyas de Cuaresma,
revueltos entre las cenizas de un Domingo,
pasajeros envueltos de pasado
para nuestro hogar presente.
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Restos de metralla

Me he subido al ascensor de lo sublime. En la azotea te he encontrado, entre pentagramas de luces y silencios que retumban sobre carcajadas de madrugada.

Un puzzle de plantas de madera y hierros oxidados, de trozos de fuego y lava en calma.

Aunque salte de dos en dos los peldaños de la escalera de incendios, siempre llego al origen de esta lengua de mariposa que se enrolla y regala sílabas azules.

Cuestión de equilibrio, tus brazos y los míos.

En el tejado observamos el mundo. Pequeño, cabe en nuestras retinas, hilos de cobre.

El cuento de nunca acabar, nos sobran los pretextos para que las bocas se encuentren al girar la esquina nocturna.

O diurna, qué más da.

Hilvanamos labios ansiosos por explicarse y también por callarse a besos.

No me apetece dejar de soñar. Es un chasquido de dedos, un parpadeo. Un gesto.

Rotundo.

A la velocidad de la luz hemos conquistado la elipse de nuestras ganas. Hemos dejado diminutos los restos de metralla.

Viajamos ligeros, repletas tiritan nuestras almas.
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15comentarios 111 lecturas versolibre karma: 129

Il cherche l'éternité.

Estamos hechos
de polvo
de estrellas.
La sangre que
corre por nuestras
venas.
La fragilidad
de nuestros
huesos.
La piel de lobo
que cubre
nuestra piel de
cordero.
Somos un
capricho del
universo
porque cuando
se trata de vivir
nada es
casualidad.
Somos el mero
juego de un
planeta aburrido,
la telenovela
que entretiene
a la luna
y
al sol.
Somos un diminuto
punto azul
girando,
esperando ese día
en el que
el tiempo se gaste
y
el cielo se canse.
Podríamos ser animales,
animales nocturnos.
Animales de
sangre caliente,
errantes, rezando
a un dios
más pecaminoso
que nosotros mismos.
Pero
ya
lo
somos.
Podríamos ser estrellas,
haber permanecido
en la oscuridad,
actuando como
deseos,
almas,
esperanzas
imposibles de cumplir
porque no tenemos
poder ni
permiso
para saber
dónde la
magia se
esconde.
Esperamos
que nuestro corazón
entone la
más completa
melodía,
que nuestra vida
sea recitada con
las rimas
más hermosas
del mundo.
Queremos ser
héroes
pero tenemos
miedo a
volar.
Queremos luchar
contra el titán,
derrotar a las
sombras
y quemar
los cuernos
del diablo
evitando hacernos
daño,
aunque resulte
imposible cuando
los demonios
somos
nosotros.
Queremos que todo
tenga sentido
de más
pero queremos
sentir de
menos.
Queremos que
nuestro cuerpo no
añore el tacto
de otro como
si fuese
un miembro
fantasma.
Queremos que
el aire
no se agote,
que ese momento
quedé intacto
y dure tanto
como tú crees
que tus pulmones
aguantarán,
pero ya lo sabes
y es que
nunca se sabe.
Queremos todo
lo que el universo
nos prometió al
darnos a luz,
al abrazarnos
entre sus brazos
estelares.
Queremos respuestas
a preguntas
invisibles,
buscamos la solución
que una vez
el cosmos
nos escondió.
Pero cegados,
frustrados,
corrompidos
y malditos;
en resumen,
humanos,
no conseguimos
verla.
Y es que
la repuesta,
la solución
y el problema
siempre estuvo ahí:
Il cherche l'éternité.
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4comentarios 70 lecturas versolibre karma: 127

Anfractuosidades

ANFRACTUOSIDADES

_____ ¡ Anfractuosa ! _____
Por la voz que a la pupila sigue
un relámpago en la sonrisa
brota un cielo extraño
a la tibia farola de la noche
del frío anudado en la ventana
del grano desnudo en la cocina
del pié inquieto de la silla...

_____ ¡ Anfractuosa ! _____
La voz sencilla está en la arena
con la soledad relampagueante
la voz siembra su lluvia
con la silencia tumba
la voz serena respira
con la sorpresa invisible
la voz sopesa cada labio...

_____ ¡ Anfractuoso ! _____
Porque ya nadie llueve llaves llenas
ni hay pudor pálido peinado
ni ya queda duda dable debida
ni hay simple muerte magra medida
ni ya fuera nueva nave negada
ni hay dentro suelo sano sedoso
Porque ya nadie turba tanto tendido...

_____ ¡ Anfractuoso ! _____
El bosque el árbol la rama
sobrecogida sobrelleva sobresaltos
El mar el lago la charca
diminuta discurre disgregando
El camello el caballo la cabra
contempla corredores cosechando
Esto eso aquéllo insufrible sinuoso.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


Lea más: www.latino-poemas.net/modules/publisher/article.php?storyid=16963 © Latino-Poemas
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Sucesiones convergentes en el infinito

Corría tan rápido como mis piernas me lo permitían hacia el infinito, hacia el objetivo marcado tantos años atrás, tantos que resulta imposible rastrear el origen del mismo. Está allí, es un objeto indefinido y brumoso en perpetua suspensión y punzamiento con el universo que gravita a su alrededor. Avanzo en su dirección pero nunca lo alcanzo, enredado en la paradoja de que al recorrer la mitad del camino, me queda todavía la mitad del camino restante, y que al avanzar la mitad de la mita restante me seguirá quedando la mitad de la mitad, y que así será siempre: mitades de mitades, medios caminos hasta el infinito.

Infinito,
que palabra tan vasta.

La primera visualización del mismo no tuvo lugar frente al mar o un horizonte recortado por numerosas montañas, sino algo mucho más banal. Imaginé un paisaje de dunas inmenso de pipas. Sí, aquella fue la primera vez que me enfrente a tan gran concepto. Tendría por entonces seis o siete años, y mientras mi padre miraba de explicarme aquel nuevo vocablo, yo pensaba como aplicarlo a la diminuta bolsa de pipas saladas que estaba comiendo a la salida del colegio. ¿Sería posible dar cabida al infinito en una de aquellas pequeñas bolsas de duro Churruca? Una que fuese inagotable, donde cada vez que se sumergiese la mano, o se volcase sobre la palma, uno obtuviese una buena cuantía de pipas de girasol. Que alcanzasen para cubrir todo el camino desde la escuela hasta casa.

De haber tardado un par de años más mi padre en definirme el infinito lo hubiese visualizado en forma de kikos, puesto que con el tiempo sustituí las bolsas de pipas por las de maíz tostado. Me gastaba las veinticinco pesetas que me daban, como paga mensual, en el kiosco de la plaza que cruzaba a la salida del colegio. Allí, todos nos abalanzábamos sobre el mostrador para obtener un par de bolsitas de ricos y crujientes granos de maíz inflado y tostado. Entonces los objetivos estaban claros, eran sencillos, realizables. Luego, en algún momento, todo empezó a complicarse, tanto, que al final los objetivos resultaron irreconocibles, lejanos y ausentes de la vida cotidiana, agotados en el limbo del infinito.

Cuando ya me había acomodado a la idea de que era imposible y ridículo perseguir una cosa cuyos límites no estaban bien definidos, que los objetivos eran una quimera sin sentido, y ante lo cual decidí vivir mi vida como un turista de mi mismo, dejándome sorprender por mis erráticos andares, eludiendo cualquier grupo guiado por un paraguas en alto entre las multitudes, descubrí que el infinito era posible. La suma de la mitad de algo más la mitad de la mitad de algo, y así sucesivamente converge en algo completo. Mierda, los objetivos volvían a ser alcanzables. Una fórmula, unos simples y estúpidos juegos aritméticos, me despertaron de mi letargo, de la ruta ociosa y caprichosa en la cual llevaba tiempo inmerso, y que ahora me repelía de nuevo. La felicidad de vivir sin un mañana, plenamente auto-convencido de haberme perdido en la inmensidad de lo inalcanzable, me fue despojada por una ecuación que debería haber sido capaz de resolver muchos años atrás. Así que volví a lo realista, que no por ello real, de perseguir un objetivo. De vivir en pos de un sueño.
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7comentarios 126 lecturas prosapoetica karma: 128

Ultimátum

El sueño de imágenes: las
salvas y el orden
de las cosas,

y cómo jugar en la memoria;

el marcador
cleptómano
como disculpa, y el huésped

pequeño ruiseñor
empuñando un diminuto
lazarillo,

y otra vez
en otro sueño el mismo sueño
(puñado de indiferencias)

paralíticamente

Nunca escuché decir, hasta aquí nomás.

Como animal a punto de morir: las zarpas
rugir y dar pelea
entre los escombros de la noche.
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9comentarios 86 lecturas versolibre karma: 128

Ahí estaremos

En un laberinto perdí el equilibrio
era el bullicio de un tumor que a mis ojos cegaron,
solo perdía la belleza de poder amar
en cada mañana con su luz cálida.

Frágil y espontánea es la línea del tiempo
que nos aleja de lo que verdaderamente amamos,
suspiros que caen con las hojas que anuncian el otoño
de una oscuridad tan verdadera que el aliento colapsa.

Somos más que un espacio diminuto
en un universo sin fin e inimaginable,
somos un deseo en una sonrisa débil
un abrir y cerrar de ojos en un resquicio pequeño.

Ternura que se fuga en el olvido
de esa fragilidad tan sutil que es la vida
cada vez que se hace un camino
y se aferra con todas sus fuerzas para poder vivirla.

Ahí,
ante ansiedades y falta de abrazos
vas como un lobo solitario
vagabundo de afectos.

Ciega y sorda no ves lo que amamos,
eres tú el amor verdadero,
solo falta que lo descubras
antes de que te falte el tiempo.

Montones somos como la arena del mar
los que te amamos con tanta fuerza y voluntad,
llegaremos mano a mano
a esa cima de la adversidad.

Y ahí,
desde las alturas,
voltearemos la vista hacia abajo
aprenderemos a nunca soltarnos.

Nunca más una vez más.

El mute
29/09/2018.
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EL regreso del olvido

Regresan los días lluviosos
que no mojan pero dejan sabor
a lluvia.
y se humedece hasta el silencio
y donde habita tu silueta
hay una gota de rocío haciendo un mar
no queda espacio para más fantasmas
ni para más misterios
que no sean aquellos que nacer de tu ser
regresan los dias con tarde de recuerdos
con domingos donde faltas tú
y sobra soledad
sobra sentimiento
ya se forman espirales en tu espera
y se lustran los lunas de la luna
no te hagas espera
no conviertas lo esencial en diminuto
ni dizfraces el perdón con la mezquindad
de la mentira
que el regreso a veces suele ser olvido
y el olvido se vuele eterno.
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Diminutivo amor

Átame al sol amable de tu recuerdo diario,
un recuerdito ufano de hombre solitario.
Llévame a la estación de vino que es tu mirada,
borrachita escalera que sube por mi alma.
Muchachita de cera, mírame suavemente,
que no pare de verte hasta la luz rompiente,
y que tu labio, entonces, resbale por mi boca
su saliva tan dulce, liviana y amorosa.
Sóplame con caricias hasta tu tiempo
que vaya pegadito a tu sentimiento,
figurita de papel cuando me arropas.
Linda aurora, bocadito de gloria,
préndeme como un tatuaje sobre tu piel
cogidito a tu aroma, por siempre fiel.
Pedacito de mar dónde buscar consuelo
que no esté muy alejado de tu misterio.
Cristalitos de escarcha son tus palabras
que clavaditas llevo en mis entrañas,
desde esa noche que fui sólo un sorbito
que tú bebiste poquito a poco.
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"Contigo Aprendí"

Contigo aprendí que el amor
es más que un tu y yo
encontrándonos en cada
madrugada
es más que tu mano
rozando cada diminuta
fibra de mi temblorosa
piel.

Contigo aprendí que el amor
es suma, pero también es resta
resta mis angustias, mis
debilidades y mis
temores.

Contigo aprendí que un beso
es la reencarnación in si tu
de los deseos más
fervorosamente
ansiados por mis tibios labios.

Contigo aprendí que el amanecer
sólo resalta su belleza
si se compenetra tu mirada
con la mía
si tu ADN se fusiona con el mío
si mi cuerpo subyace al tuyo.

Contigo aprendí que la complicidad
es un tesoro invaluable
que cada noche es un
misterio a descubrir
y que cada caricia proporcionada
es la llave maestra que abre
mis mundos y tus mundos.
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