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Licenciado Vidriera

I

En todas partes del Mundo,
si se busca bien profundo

Tomás Rueda tiene un doble
así como él, que es muy noble;
aunque firme como el roble
mientras que no lo desdoble,

por estar enamorada,
una mujer despechada.

Porque loco y errabundo,
por una acción tan innoble
se convierte el hombre en nada.


II

Tomás, de Cervantes obra,
desde muchacho zozobra

para labrarse el futuro.
Ingenioso y muy seguro
logra con accionar puro,
de la ignorancia ancho muro

traspasar con gran empeño.
Y con hábil desempeño

cultura obtener de sobra
que repartió sin apuro,
sin interés ni desdeño.

III

De nada vale el talento,
cuando azota como el viento

el amor de una mujer,
incapaz de comprender
que no se puede obtener
cuanto procura tener:

Con celos y por despecho,
como un tigre al acecho

vuelca todo el sentimiento
haciéndolo revolver
hasta ver todo desecho.


IV

Por eso Tomás pasó,
porque no correspondió

al amor de una doncella,
que, sintiendo gran querella,
de membrillo, no grosella…,
un poco dio a comer ella

que le trastocó la mente,
de forma tan reluciente

que hasta el nombre se cambió
Y aunque no se creyó estrella,
sí vidriera, por demente.
V

Derecho fue la carrera
que estudió y le dio cartera

después de mucho bregar,
ser invitado a viajar,
conocer y disfrutar
de Italia su trajinar;

de sus guerras las historias,
la grandeza de sus glorias…:

Fue experiencia tan certera
que mucho solía hablar
sin llegar a vanaglorias.


VI

Se afirma bien que, de loco,
todos tenemos un poco.

Creyéndose de cristal,
se cuidaba como tal
la estructura corporal.
¡Para no sufriera mal!

El burgo lo que quisiera
al Licenciado Vidriera

preguntaba sin sofoco,
y el daba respuesta tal
que deslumbraba a cualquiera.

VII

A los muchachos traviesos
esquivaba por aviesos.

Los mayores lo cuidaban…
agradecidos estaban
de escuchar lo que contaban
y los consejos que daban

sus reflexiones tan sabias,
que a veces quitaban rabias

por vivencias de sucesos
que a algunos mortificaban
y el las hacía contrarias.





VIII

Mucho prestigio tenía,
porque con gran valentía

criticando era un arpegio;
elogiaba al buen egregio,
con la justicia era regio
haciendo gran sortilegio.

Descifraba el mal y astuto,
a veces se hacía el bruto

y con malicia reía…;
instruyendo era colegio
sin pensar en ningún fruto.


IX

Después de que con fervor
lo estudiara un buen doctor,

le devolvió la cordura.
Él, privado de locura
agradeció con premura
al médico, padre o cura.

Retomó su profesión
con debida devoción…

Pero era mucho el candor.
La sociedad tan impura
fue ingrata con su pasión.






X

Como el Quijote, demente,
lo fue Tomás claramente.

Con las historias narradas,
bien escritas e hilvanadas
con letras que eran espadas
por nadie más igualadas…

Don Cervantes nos legó
Grandes obras que regó

de forma muy eficiente.
Para que fueran contadas
al Mundo las entregó.


XI

De España, ¿quién no lo sabe…?
Es de Cervantes la clave

de lo mejor de su idioma,
de su lenguaje redoma
donde el universo toma
del español el aroma

gozando de gran disfrute,
cosa que nadie discute

al sentirse como el ave
que al volar ojos asoma
y ama todo lo que escrute.
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Gandalf "the magician"

He was a famous man among his people, ahead of his time, they all trusted him, he knew everything, nothing was missing, he knew everything, they called him "Gandalf" as the magician of the Lord of the Rings. One fine day, He fell on his legs and hit himself hard on the head; with time he was losing the magic, the wisdom, they could not trust him anymore and everyone was wondering - what happened to him ?, he has lost his magic ?,? the blow made him lose his charm?, it affected his memory, his knowledge! - he needs to be taken to the doctor to be cured and his fascination returned - and so it was; the great man called by all Gandalf was taken to the doctor, but it was not the blow !, it was Alzheimer's disease.
By balmasedayailin 11/28/2018
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Carta extraña a Vicky

A: Vicky cuando aún no sabía de qué iba nuestra relación

Confieso que el humo del cigarro no me ha dejado escribir bien,
Pero no temas, no hay letras venenosas en este sobre gris;
Trato – y lo sabes- de parecer lo más calmo posible,
No quiero tormentas que me ahoguen en mi propio vaso de vino.
Confieso que me gusta tenerte recorriendo mis espacios,
Que disfruto verte dormir desnuda en el sillón de la sala,
-y no te cubro con manta alguna-
Confieso que encuentro hasta graciosa tú falta de fluidez en la cocina;
- amen de las visitas al doctor y la cara de mi perro-
Admito que la música clásica que escuchaba ahora me suena diferente,
- me he adaptado a todos tus ruidos-
Pero hay algo que no he podido comprender aún en esta historia;
Algo que se me asoma a cada paso que doy,
- sobre todo cuando te miro en la ducha-
Que somos?
Una pareja normal!
¡O un intento surrealista de experimento emocional!
Al final no espero que me entiendas, o que cambies
– de hecho no lo quiero-
Solo necesitaba preguntarme a mí mismo,
¡Qué carajos somos!
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¡Taita! , yo quiero ser...

Mi hermosa tierra rodeada de rios lagos y cerros
Me mostró las puertas que abriria con una sola llave
El sol incandescente y las brisas suaves
Serían testigos de mi destierro
Hijo a buscar el éxito por otro lares
Taita me dijo con ese hueso a otro perro.


Pues crecí en los matorrales ; en la Serranía de la libertad
Entre pobreza , ponchos , mi chacra y mis cultivos
Entre grandes sueños de ser famoso en la capital
Donde los grandes diarios deseen comprar mis escritos.
Dejando de ser obrero para ser jefe de una editorial.
Exitnguir la frase en la sociedad « el serranito no puede ser rico»

Entre vallejo y sus heraldos , ni un golpe me dolería
Valdelomar y Carmelo , en un cabellero me converterian
Ciro alegria , me hizo ver la indiferencia de un mundo ajeno
Arguedas , me dijo que un amor de niño es puro y pleno
Llosa me haría domar a los perros de la ciudad
Ribeyro me demostraría lo desplumada que estaba la sociedad.

Asi que amaba escribir ; sentarme en la mesa y sentirme libre
Esconderme de mi Taita y su alto calibre.
Taita jamas iba permitir que su hijo fuera escritor.
Un ingeniero , arquitecto , medico , político o hasta un profesor
Pero, ¿escritor? Esos que ganan la vida escribiendo por amor
Amor de fantasia porque en este mundo pagano no sirve.

Me dijo fuerte claro : Hijo cres que con lapiz y papel vas llenar bocas
Crees que escondiendote detras de unos escritos evadiras la realidad
Solo te alcanzará para la semana entera comer sopa
¡Crees que una mujer de verdad te querrá!
Tus ideas no pasaran de media cuadra y tendrás que regresar
Las calles de Lima son muy duras para un escritor indígena.

Taita yo quiero ser escritor
Si taita , de esos que se ganan la vida escribiendo por amor.
Amor al arte y a las letras que son el inicio de las ideas
De aquellas que te impulsan a remar a pesar de la marea
Pues me dije ¡cuando las papas arden!
Son para perseguir mis sueños y no tildarme de cobarde

Tal vez muera en soledad y paupérrimo como muchos escritores
Tal vez taita , terminaré como una más de todos los pobladores.
Pero Tal vez , este en un escenario entre arengas y palmas
Talvez no llene bocas , pero nadie me quitara el placer de haber llenado almas
De vivir sin miedo , para darte calma y conmemores
Que el miedo es el declive de los soñadores.

Entonces me dijo:

Pudiste ser un gran ingeniero pero decidiste ser escritor
Ganar mucho dinero en un consultorio como doctor
Ser un gran político y apoyar a tu pueblo soñador
No vuelvas más triste impostor , mi apellido dejó ser el tuyo
Espero que no me mate mi orgullo. Y como dijo Calderón
No te olvides que los sueños sueños son.

Taita ,estaré soñando despierto en la capital
Tu oido se aturdirá y tu corazón palpitara al oir mi nombre
Seguro me buscarás , cuando deje de ser pobre
Y obres como obres , mis brazos abiertos estarán
Cuando sea un hombre te reprocharas
Por no dejar brillar el oro queriendolo hacer cobre.

Adiós mi pueblo querido , mi chacra , mis cañas y mi pampa
Me espero un futuro incierto , en un mundo de prejuicio.
El alcanzar un sueño siempre implica un sacrificio
Eres el ingeniero de tu destino y el mileto de tu mapa
Solo el tiempo dira ni canillita o lustrador mucho menos una lacra
Ni abogado , carpintero o cirujano, ESCRITOR TAITA.
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Las damas del bien

I
Divina flor de primavera
te ví por vez primera
lozana linda me atraes
frescura, candor que posees
II
Tesoro viviente más preciada
del mundo humano la más amada
sin ti no existo, que fatal muero
tú sientes y piensas, eres tesoro
III
Admiro vida, que salva vidas
mantiene vivas y son amadas
conciencia médica hace milagros
previene, cura no hay peligros
IV
Su parte brinda con amor
la vida amor con fervor
que bella de alma, espíritu
la dama del bien, si eres tú
V
Doctora, la flor perenne tierna
persona toda digna
cerebro cultural, poderosa
sí ama el saber, amorosa
VI
Excelsa dama florece
calidad humana reluce
benigna primavera renace
belleza, encanto, vida reverdece
VII
Es hada sublime de beldad
presencia angelical con deidad
tesoro viviente que dignifica
con su don de gente ya fructifica
VIII
Dama exitosa, radiante virtuosa
esencia de esencias, que miel de mariposa
difícil de olvidar ¡oh maravillosa!
provoca, atrae majestuosa
IX
Con flores colores matizados
en medio del campo verde color
con aire fresco purísimo
un cielo azul, todo límpido
resurge imagen tuya
es parte, grandeza ecológica
X
Las lagrimas gotas de cristal
que brotan del ser humano mortal
translucen hermosas con ojos atractivos
me miran muy dulces expresivos
XI
Circundan alegres mariposas
con trajes románticos revolotean
¡vistosas! colores mágicos
nos besan, abrazan cálidas
XII
Bendíceme mi dios a mi doctora
reliquia vidente nos adora
no falte jamás mi ángel de la guarda
nos jura y salva presto, nuestra vida
XIII
Aves cantoras deleitan tu ser
trinan alegres demuestran saber
llenas de encantos, ternuras están
dulces, melódicas mágicas cantan
XIV
Vidan tan verde existe con amor
brillan lozanas las plantas con verdor
con flores, cascadas de aguas cristalinas
con ímpetu bullen (rugen)bañan cariñosas

DEDICATORIA

CON EL MAS NOBLE GESTO CARIÑOSO SINCERO, DEDICO MI COMPOSICION POETICA A LA DOCTORA MARIA ANGELICA ADMIRANDOLA, VALORANDOLA GRATAMENTE SU PROFESIONALISMO, DE IGUAL MANERA PARA LAS DEMAS DAMAS CON TODO APRECIO CARIÑOSO EN ARAS DEL BIEN CONSTRUCTIVAMENTE.

AUTOR: JESUS EDUARDO PALOMINO ROJAS
DNI: 40125779
Fecha de Nacimiento: 14 de octubre de 1945
Lima 30 de septiembre del 2018
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Estruendo

Me están saliendo las ideas a chorros, a cántaros: este amor que suena a sierra, esta necesidad que me zumba en el esternón, esta ausencia que necesitamos extirpar como quiste. No puedo más.
Ansío tu cuerpo; salir triunfante de tu cuarto como un gladiador del coliseo; desearte toda la noche al sentir tu respiración en mi cuello. Ansío hacerte un hijo: que de la semilla húmeda broten sus tallos como brazos.
Quiero, pero de querer recio, querer de hambruna, querer de tromba; quiero ver tus brazos sofocándome de tanta espera; que desgranes mi latir de tantos besos; que deshiles mis costras subatómicas con tus labios de aserrín.
Quiero hacerte mi mujer; salir de tu costilla; taladrar hasta tu magma para inyectarte saciedad.
Dejaré de ser el esclavo humillado que se arrodilla para levantar la cara y estrechar la mano de los hombres. Quiero estirarme, enlistarme y hacerle frente a todas mis guerras internas. . . .
Quiero llegar a ti; que los mil mares que nos separen nos aplaudan; las mil montañas que nos alejan nos envidien; los mil vientos que nos aprisionan nos converjan. Esta prohibido esconderse; retirar mi entrega sin salir triunfante.
Por ello tendré paciencia, seré cuidadoso de tus ritmos, pondré atención a tus silencios, te daré la libertad: el libre albedrío de elegirme.
Me comportaré como un hombre digno, sin ataduras, sin insultos, sin ladridos, sin martillazos. Digno de ser un buen amante, un conocedor de ti. Un conocedor de tu pecas y lunares, de tus habilidades cotidianas, de tus demonios y espantapájaros. Haré un doctorado en ti.
Mujer, te inundaré, te marcaré la vida. Mujer, dejaré en ti un sentir de hipergalaxia. Mujer, te llenaré de gloria, me impregnaré en tu olor, circunnavegaré tu dermis, habitaré tu sueño, tenderé tus anhelos al sol.
Estos son los pronósticos de los tiempos climáticos, el viento está en popa, he levantado las anclas, izado las velas. Ahora soy navío, soy marea, soy ventisca, soy huracán.
Ahora, soy el camino a Ítaca.
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La eternidad en tu mirada...

Miro el reloj... 14:28... dos minutos de sobra antes de llegar puntual a nuestra cita, y cómo no hacerlo si yo siempre deseo robarle los nanosegundos al tiempo para poder estar un instante, sólo un pequeño instante más contigo. Lo que pasa es que contigo todo es atemporal, eres lo que en Física se conoce como "singularidad", contigo las reglas del tiempo-espació no se cumplen, pero así eres tú, las reglas no concuerdan contigo, eres un ser que va creando mundos a su paso y esos universos se van sumando a uno mayor hasta conformar el mío, donde yo existo, y soy... porque estoy contigo.

Por fin 14:30... toco el timbre de tu casa y a lo lejos, como si en la cima de una montaña te encontraras, escucho tu voz acogedora que desde ese punto geométrico desconocido lanza una promesa de felicidad con un simple "Ya voy". "Ya vienes"... pienso... y esa espera se vuelve un mundo de posibilidades. Decía la abuela "la espera desespera", y como siempre tenía razón, sin embargo, contigo mi amada "singularidad" eso a veces no aplicaba, si bien mis ansias de tenerte cerca crecían exponencialmente con el saber que estaba a unos segundos de verte, también se volvían material de novela, cuento o relato... llámale como quieras... me imaginaba tu rostro al espejo retocando los últimos (pero más importantes) detalles del maquillaje, mirando tu vestido por diversos ángulos, todo con prisa pero con su respectivo tiempo. El correr por las escaleras con ese tic tac de los tacones, el grito de "Mamá ya me voy" que te toma exactamente 1.66 segundos, la respuesta de tu madre "Sí, está bien, no llegues tarde" que dura 3.10 segundos... la última mirada rápida en el espejo pequeño de la sala y por fin las puertas de mi propio paraíso que se abren, con esa luz del fondo que entra por el jardín brindando una atmósfera celestial a la aparición de mi propio ángel de la guarda.

Te admiro de pies a cabeza, no porque te esté analizando ni mucho menos, sino porque es tu mirada lo último que me gusta ver en ti, la cereza del pastel, el último chocolate de la caja, la última nuez acaramelada de la bolsa... miro tus zapatos lindos, tu vestido rojo ceñido a una delgada figura, el pecho erguido y los hombros relajados, el cuello largo... y tu sonrisa en rojo carmín... y es ahí donde se genera mi propio Big Bang.

Me quedo absorto en la comisura de tus labios que se levanta levemente en un ángulo casi imperceptible, pero lo suficiente para irradiar una sonrisa sensual, pícara y feliz, las pequeñas líneas en tus labios que se vuelven un microsistema montañoso rojizo y seductor... 14:35:25. La caverna de los deseos se entreabre lentamente dejando ver el tesoro de perlas blancas que sellan una cueva aún más misteriosa.

En ese momento, aunque tú y yo no lo sabemos, está naciendo un pequeño niño en Étretat, en las costas de Pays de Caux, Francia; su nombre será Etienne y se enamorará de la hermosa Isabelle la cual será el gran amor de su vida; aunque terminará casándose con Anabell, una chica de París enamorada del color rojo. En la ciudad de Chiang Mai, Tailandia, el abuelo del pequeño Arthit lo lleva por primera vez al templo Wat Chedi Luang esperando que sienta su espiritualidad, es ahí donde el pequeño descubre que quiere ser un monje budista. En Chile, para ser más exactos en Futalefú, en la región de Los Lagos, en la Patagonia; Carlos le está proponiendo matrimonio a Lauren, una americana que conoció hacía tres meses en una cabaña para exploradores en el bosque. En Medellín, Colombia, una pareja hace el amor por última vez, antes de que ella parta a Inglaterra a terminar su doctorado. Más allá de nuestro sistema solar, dos estrellas chocan por la atracción gravitacional creando una nueva galaxia que no se conocerá sino hasta dentro de 600 años a partir de este momento. A seis cuadras de tu casa, en su departamento, un anciano acaba de dar su último aliento de una vida feliz y plena, dejando esta vida con un suspiro suave y una sonrisa en los labios. En la Ciudad de México, Claudia después de tres meses de intentarlo, por fin ha quedado embarazada. En un pantano en Florida, E.U.A. un cocodrilo pone un huevo dentro de su nido, y a escasos milímetros de mi zapato una hormiga lleva una migaja de la galleta que tiró un niño de cuatro años que juega en su triciclo a unos metros de nosotros.

El mundo sigue y siento la vida fluir entre mis entrañas y mi alma, siento explotar, deshacerse y reinventarse cada célula que me compone, una pequeña gota casi imperceptible de sudor recorre mi frente, un poco por el calor, un mucho por la emoción de verte... 14:35:30... veo tu nariz fina y afilada... 14:35:35... por fin llego a tus ojos castaños...


...y es ahí donde pienso tomarme mi tiempo.
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Mi pluma

A quién escribe mi pluma?
A nadie en cuestión.
Las palabras que ella escribe
las dicta mi corazón.
Me inspira la vida y, cómo no, el amor .
Las historias vividas
y otras de las que soy espectador.
Sin una pauta marcada ,
ni rima,ni numeración,
van saliendo las letras de su rincón.
Unas hablan de tristezas
otras de ilusión,
de mi casa, mi familia,
de la vida alrededor.
Mi pluma es mi terapia
y las palabras el doctor.
Tú que me lees mi medicina,
mi cura y solución.
Aquí te presento a mi pluma..
Pluma aquí un lector.

MI PLUMA.
Pilar José ⚘⚘⚘⚘
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Sobredosis

¡Ah! veo borroso... todo se desvanece ...
¡Ay! mi cabeza , da vueltas y vueltas ...¡duele!
!Ah¡ me mareo ...me caigo...y de pronto ...oscuridad
No veo nada...vacío... oscuridad...espera...escucha
Escucho voces ...dicen :"¡despierta!" "¡dime algo! "
Escucho ambulancias , escucho llanto ¡¿qué pasa?¡ ¡no entiendo!
No puedo moverme , no veo nada , solo...solo escucho
ruidos fuertes,camillas rodando , gente llorando ....
¡¿Qué esta pasando?!¡¿Qué sucede?! ¡Ah! , ¡Ay!
Abro mis ojos... despierto...miro alrededor ...
Hospital...enfermeras...doctor...¿Qué fue lo que paso?

Sobredosis .....eso te sucedió
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Falso poeta

He notado que me plagias,
mis ideas, mis aciertos,
le sustraes toda la magia.

No le veo mucha gracia,
si no le pones talento
se convierte en aerofagia.

Que no mires te aconsejo,
la rutina se presagia
en tus textos incorrectos.

Que te inspires, pero lejos,
el frescor no se contagia,
lo espontáneo nace dentro.

No reflejes en mi espejo,
que en mi mundo de dislexia
soy horrendo y no me quejo.

No me mires tan perplejo,
con tu impávida arrogancia
vas atrás como un cangrejo.

No se adquiere relevancia
inundado en pensamientos
que otros dan con elegancia,

no percibes la fragancia
natural de ciertos versos...

No concibes, sin lactancia,
que tu fin quede resuelto.
Una cosa sí está clara,
tú le pones mucho empeño,

pues resuena tu nostalgia
tanto en twitter como en facebook,
y se acusa mi neuralgia
por el robo sin remedio.

De mi afán no eres el dueño,
del ansiar vivir sin ancla,
del querer morir despierto...

Con tus celos no te basta,
no lo dudes, deja el miedo,
que no prime hacer canasta,
que se vea que es sincero.
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Rumores

Rumor de rumor constante,
vorágine de mentes subjetivas de opinión concreta,
información balanceante de lanzas ebrias,
lenguas muertas excesivamente vivas.

Persecución del diferente,
lapidación hiriente,
palabras como piedras,
lacerantes,
innombrables mentes,
innombrablemente efímeras,
dementes,
opinión latente entre los miedos
de los miedos aceptados sólo a medias.

Rumor preciso,
inagotable,
fruto de algún polvo irredente de ignorancia,
barro sucio del alfarero atormentado
que moldea con sus labios lo imperfecto.

Lenguas como navajas en batallas de tabernas,
incontinencia verbal,
obscenidad oral,
juegos mentales de quién nada pierde y nada gana,
del que piensa que se sienta en los altares
a impartir un cortés doctorado de venganzas
con su verdad absoluta repartida
en porciones onerosas de incierta verborrea.
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No hay tiempo para crecer

Martín tenía todos los años que su abuelo tuvo cuando empezó a trabajar, pero Martín todavía era un niño y sin embargo ya se confrontaba cara a cara con la muerte, día a día, hora con hora, al costado de la cama donde su abuelo agonizaba, resistiéndose a morir, pero con la certeza de un inevitable fin, que ambos conocieron desde aquella tarde en la que el médico les dijo que su cáncer de riñón había hecho metástasis y muy pronto consumiría al anciano, quien solo dos meses antes manejaba su camioneta y visitaba con frecuencia a sus parientes, a 70 kilómetros de la capital.

Martín no tenía que saberlo, no tenía que estar en el hospital cuidando a su abuelo. Ni siquiera tenía que saber qué cosa era un tumor canceroso o cuándo hacía metástasis, pero desde que se agravó el mal tuvo que hacerse cargo de su cuidado, abandonando el colegio, porque su madre no estaba con él sino fuera del país, tratando de ganarse la vida para enviar dinero a su hijo. Y su abuela apenas entendía lo que estaba pasando pues el cerebro de la mujer mayor se había deteriorado de tanto aislamiento y maltrato.

Y es que el viejo Samuel no era tan buen hombre como parecía. La condición de su esposa y el cáncer avanzado evidenciaban su descuido y su poco aprecio por la vida, situación a la que contribuyó una fe religiosa que los llevó a los extremos del fanatismo, pues su idea acerca de la predestinación y los designios divinos los mantuvo por décadas en la inmovilidad respecto a qué hacer con sus vidas (que no fuera orar), y en la resignación, frente a los hechos consumados. Ellos solo eran un “instrumento del señor”, y así se fueron entregando a su Iglesia Evangélica y a su Pastor, que cada día les exigía más señales de fe y más diezmos.

- Martincito reza por nosotros hijito. Seguro que si asistes al culto el señor te va a escuchar. Yo sé que el Pastor me puede sanar.

Martín vivía con sus abuelos, pero supo mantenerse alejado de las ideas y exigencias que los viejos tenían para él, y ello gracias a los reiterados reclamos que su madre hizo a sus padres, en ocasiones airados, y gracias además al dinero que ella enviaba, que condicionó el trato al nieto, por cierto, el único que tenían los ancianos, uno concebido del último “descuido” de su madre, pero que no quiso abortar (luego de dos “pérdidas” anteriores) para no perderse la oportunidad de “experimentar” la maternidad.

Él era un muchacho jovial, hecho para las redes sociales, pero también para los escasos contactos personales que el fútbol y las visitas al centro comercial posibilitaron. No conoció a su padre ni oyó hablar de él, pero recibió mucho amor de su madre, hasta los once años, cuando ella tuvo que partir a buscarse la vida en un bar latino de la costa mediterránea, de propiedad de una amiga de la infancia; lugar muy frecuentado por jubilados europeos, durante los meses de verano.

Y ahora que su madre parecía encontrar la forma de ganarse un dinero en esa ciudad española, ocurría esto con su padre.

La pensión de Samuel no alcanzaba para su tratamiento contra el dolor, por ello es que Martín trató de buscar la manera de apoyarlos y acudió a la iglesia a la que asistían los abuelos, pero el hijo del Pastor solo le dijo que pronto irían a visitarlo. Martín entonces habló con un tío policía que tenía allá en el sur, y éste habló con los parientes del abuelo, pero solo se pudo conseguir que organizaran una “pollada bailable” de la que se recaudó una suma de dinero que jamás llegó a casa de los abuelos.

- No te preocupes hijo, el hospital le va a dar medicinas a tu abuelo y lo van a visitar cada semana.
- Pero, tío, hay gastos extras.
- Muchacho, habla con tu mamá.

Luego de unos días en el hospital, el abuelo fue enviado a su casa a morir. Lo supieron del médico que recomendó darle calidad de vida al viejo para vivir sus últimos días sin sufrimiento excesivo.

- ¿Es que acaso no estaba en un hospital? ¿Por qué no lo podían curar?

En esos momentos, los sentimientos de Martín se confundieron, pensó en su madre y en medio de la noche, entre sollozos, la llamó, aunque solo fuese para echar fuera de sí el miedo y la rabia por no poder llevar una vida normal, igual que sus amigos.

- ¿Por qué me han jodido la vida reduciendo megas a mi móvil?

Unas horas después de andar cavilando y revisando la web, gracias al wifi del vecino, Martín ya tenía una idea de lo que tenía que hacer: velar por su abuelo, darle las medicinas prescritas para el dolor, esperar la visita de los médicos e incluso, si fuese necesario, aprender a inyectar.

Ya en casa las cosas se hicieron menos fáciles, porque empezaron a sufrir las carencias de implementos y atención que un paciente terminal requiere, sobre todo uno que empieza a perder la capacidad de movimiento. ¿Qué iría a hacer él para ayudar a ese hombre, si su cuerpo adolescente aún no había alcanzado la fortaleza para hacer frente a tanto esfuerzo?

Algunos días venía una pariente a dejarles comida, otros días la abuela pugnaba por cocinar, pero Martín, por consejo de su madre, se lo impedía, por ello es que se hicieron clientes habituales del restaurante de la esquina, que siempre enviaba una sopa que se debía licuar para ser deglutida por el abuelo. Fue entonces cuando descubrió las sopas instantáneas, que no tuvo reparo en usar.

- Total, ya no importaba si le terminaba dando cáncer por consumir esas sopas…. Además, tienen buen sabor.

Pero vaya que daba trabajo el ayudarlo a sentarse en la “chata” que se había traído del hospital, para defecar u orinar, por ello es que se agenció de una botella de boca ancha para usarla como “papagayo” y algunas bolsas para los vómitos, que inevitablemente se presentarán.

Dos semanas después de haber faltado al colegio vino su tutor; su visita lo inundó de sentimientos encontrados: pena, vergüenza, alegría, rencor, pero muchas ganas de extender su mano para recibir ayuda. Y así lo entendió el joven profesor que ya había pasado por una experiencia similar con un pariente, aunque nunca tan dura como la venía pasando el pobre Martín.

A los dos días llegaron unos compañeros, le contaron que en el salón se habían organizado para venir a darle una mano. La verdad era que el maestro aún tenía esperanzas que Martín volviese al colegio, por ello lo seguía considerando uno más de la clase y le enviaba ayuda para resolver las tareas. Pero su vuelta al colegio no dependía de él.

- ¿Acaso había alguien más que pudiese solucionarle el problema?

Coincidiendo con la llegada de sus amigos aparecieron nuevos parientes que acompañaron por horas al anciano. Martín tuvo la ocasión de tomarse algunos descansos fuera del cuarto donde dormía con su abuelito. Ya entonces una doctora había recomendado alejar a la abuela de su esposo, que se había tornado en un fastidio para ambos.

- Tiene que pasar sus últimos días tranquilo sin la presencia perturbadora de la vieja senil - Fue lo que dijo la doctora, sin mayor miramiento.

Por las noches su madre, tomando minutos al sueño, le escribía y en ocasiones realizaba video llamadas. Y lo que al comienzo fue un llanto compartido se tornó en rutina y dureza con el pasar de los días. Al cabo de unas semanas Lucía escribía menos y solo hacía video llamadas cada quince días. Eso sí con indicaciones precisas.

- Hijito lindo, si pasa algo grave o lo que tú ya sabes me escribes pronto para llamarte. Ya hablé con tu tío José para que se tomen las medidas necesarias. Te quiero mucho mi amor, pórtate bien.

Algunas noches el llanto tomaba por sorpresa a Martín y en esos momentos de desesperación llegó a querer que su abuelito muriese pronto, pero se acostumbró a su agonía, lenta, dolorosa, con vaivenes de lucidez, y dejó de hacer las tareas o dedicarle minutos al colegio, a pesar de las facilidades brindadas por el colegio.

Luego de algunas visitas esporádicas de sus compañeros, éstos dejaron de venir, pero quien no dejó de hacerlo fue Jimena, su mejor amiga. Venía unos minutos al salir de clase y luego vino un día que era feriado. Una tarde, cuando se entregaban al descontrol de sus cuerpos, junto al adormecido abuelo, apareció de pronto la abuela.

- ¡Muchacho del demonio que estás haciendo con el pantalón abajo, sal de aquí! -gritó la vieja- ¡Se lo voy a contar a tu madre!

Aquella tarde no pasaron de unas caricias, unos besos y un fallido intento de coito.

Pero tres semanas después Jimena dejó de venir. Y antes que Martín supiese la causa, Lucía se enteraba del retraso de la menstruación de la niña, porque la madre de Jimena se lo reclamó por whatssap. Martín nunca lo supo finalmente, pues Jimena no volvió a verlo y Lucía no quería perturbar a su hijo en estas circunstancias. Las dos mujeres habían coincidido en llevar a la niña a una curandera muy cumplidora, que la misma Lucía recomendó.

Después de todo la vida no hubiese tenido oportunidad alguna estando la muerte tan cerca.

Una madrugada, cuando Martín dormía al lado de Samuel, su abuela lo despertó violentamente.

- ¡Muchacho levántate, tu abuelo se ha metido en mi cuarto y me ha venido a despertar!

Martín quedó confundido por un momento y luego se levantó bruscamente para ver a su abuelo. Prendió la luz del cuarto, apartó a su abuela y como lo había ensayado varias veces observó el rostro del anciano que parecía dormir con los ojos bien cerrados, levantó las frazadas y observó su pecho y su abdomen, no se movían. Tocó su cuello para detectar su pulso y finalmente puso un espejo sobre su boca.

- Abuelita, se murió mi abuelo…

Se sentó al lado de la cama sin emitir sonido alguno, mirando al suelo, con la mirada seca y extraviada. Al cabo de unos minutos se puso de pie y buscó a su abuela, ya no estaba en el cuarto, la mujer había regresado a su cama, donde volvía a roncar, como cada noche, sin darse cuenta que había quedado viuda.

- Si pasa durante la madrugada no me llamen – Había dicho el médico tratante - igual no podré venir sino hasta la mañana, tápenlo y esperen mi llegada.

Por ello
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Historias , recuerdos y promesas

Estoy sentado en lo más profundo
de un bosque oigo como las hojas de
árboles hacen ruido al chocar con el viento
es realmente hermoso , es realmente necesario

Ver cómo tanta belleza está desapareciendo
ya no hay un lugar donde puedas oír a los
pájaros cantar , a los niños jugar , ni oír
a los jóvenes decirse a cada rato yo te amo más

Cada día algo cambia , cada día alguien muere
y vive , cada día alguien cumple años al igual
que otros cumplen sus sueños , la sonrisas son
cada vez más fuerte cuando oyes a un niño

Sonreir , para mí es lo mejor para mí es
algo que no se ve todos los días no casi siempre
ves a un niño reír con el trabajo y tus estudios
has perdido el interés en lo que realmente

Es importante, cuando fue la última vez en que
fuiste al parque y no te diste cuenta que alguien
más era feliz , miéntras tú ponías a pensar en
lo que estaba mal en tu vida hasta ese entonces

Dónde quedó aquel niño soñador en donde
quedaron aquellas promesas de ser bombero
doctor o policía , a dónde se fueron tus sueños
a dónde se fue aquella persona en que un día yo

Confíe y aún lo sigo haciendo dime a dónde fuiste Andrus en dónde quedó tú niñez , en donde murió tú amor y en dónde mori yo contigo A.L
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¿Y si nos tocara vivir de nuevo?

He planificado escribir de algo que nos una cada día, porque a veces, como humanos más nos une nuestra manera de sufrir, que nuestra manera de amar
¿Y si nos tocara vivir de nuevo? Esa fue la pregunta que nos habíamos hecho un grupo de amigos de la Universidad a finales del 2011 mientras estábamos sentados en una de las áreas verdes de la Facultad, el también recordado año de las crisis emocionales, el último en que todos fuimos más o menos parecidos, y también el último año en que pasamos todos juntos una tarde. Recuerdo que casi como al unísono respondimos sin titubear los 5 que haríamos las cosas diferentes, para nosotros que en aquel entonces teníamos entre 22 y 23 años el “qué hacer y no hacer” estaba bastante marcado por temas relacionados a los amores, desamores, la falta de dinero y la inminente ansiedad de saber que era el último año en que ser mantenidos estaba bien, y habría que hacer algo al respecto. Recuerdo mi respuesta particular y la de Kevin, cuando dijo que si pudiera devolver el tiempo no perdería la virginidad a los 15 y que hubiera sido ateo desde siempre, aquella respuesta me tomó por sorpresa, en especial cuando él era el “mujeriego” del grupo y si entrabas a su casa lo primero que te saludaba a la mejilla era un pulpito de 1 metro y medio con una biblia de 10 libras adornándolo, sin contar los innumerables cuadros enmarcados con imágenes de santos que vaya a saber Dios quiénes eran; y lo olvidaba… lo más importante, tenía escrito una oración a puño y letra en marcador sobre un cartón de al menos 2 x 1 metro pegado al techo de su litera. Esa particular respuesta me dio para pensar varias semanas después de aquel día, más allá de si había sido o no sincero, me preguntaba en si llegaría un día en el que quisiera convertirme en otro, o anhelara volver a vivir algo como consecuencia del arrepentimiento, yo estaba casi seguro de una de ellas para entonces, siempre me arrepentía de aquellas cosas que no hacía.
En el tiempo se había perdido aquel recuerdo como casi todas las conversaciones que solía tener, y a pesar de las semanas que me había tomado de esclavo aquella idea, un día soltó mis cadenas y se fue sin dejar respuesta y rastro, hasta el día en que murió mi abuelo…
Nunca había sido solicito ni especialmente cariñoso con aquel Sr. que para entonces cursaba los 76 años de edad, mi carácter y el suyo enardecían cualquier mañana o noche de aparente tranquilidad con todo tipo de discusiones y quejas, y claramente yo no era de los que me dejaba, el tiempo que había vivido junto a él no había dejado más que una profunda secuela de rencor por todas aquellas cosas que había visto y vivido.
Me encontraba trabajando aquella tarde de octubre del 2015, cuando recibí una llamada de mi abuela:
-tu abuelo está en el hospital, tienes que venir a verlo-
No era la primera vez que había recibido esa llamada, 6 meses atrás él había terminado en el hospital por una semana completa debido a complicaciones renales, así que supuse que tenía que tratarse de lo mismo. Sin embargo, no era consciente de que llevaba más de 2 días ahí. A la mañana siguiente salí muy temprano de casa rumbo al hospital más jodidamente lejano de esta ciudad, al llegar me enteré de que no estaba consciente ya, y el doctor presuponía lo peor. Aquello realmente no había creado una reacción adversa en mí y, de hecho, lo primero que susurré entre labios fue: -al fin mi abuelita estará tranquila; me acerqué a ella, que había dedicado ya dos días completos en cuidar de él y le aconsejé que regresara a casa a descansar y volviera al siguiente día, ella solo supo responderme: -él solo te está esperando a ti-. No puedo siquiera describir aquello que sentí en aquel momento, solo me acerqué al doctor que atendía su caso y solicité un permiso para poder entrar a la sala donde lo tenían, luego de dos o 3 horas me dejaron pasar. Estaba entubado y con cables por todas partes, lo tomé de la mano y me acerque esperando sinceramente que en el fondo me pudiera escuchar, dije: -aquí estoy abuelo, ahora ya puedes descansar, sé que llegué algo tarde y me hubiera gustado verte de ojos abiertos, ha pasado más de medio año que no nos vemos y sé que nunca nos pudimos llevar muy bien, sé que me estas escuchando, y quiero decirte que te quiero, aunque tú me quisiste más, ahora puedes descansar-.
3 horas más tarde murió. Meses después me entere de que había pasado los últimos 3 meses de su vida preguntando por mí, y yo, yo estaba perdido. Ese día lo recordé, ¿Y si nos tocara vivir de nuevo? Desde aquel día llevo claro aquel mensaje que mi abuelo supo darme sin saberlo (aunque a veces siga siendo terco): que en todo me podría equivocar menos en amar y perdonar, porque, aunque ambos probablemente no lo merecíamos, él lo hizo primero, pero yo, yo no pude regresar el tiempo…
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Entre la angustia, el castigo y soledad

¡Tic tac! a golpe de segundero la hora se aproximaba,

el tiempo como justicia inexorable, como carcelero en palas

atenea ígneas en derredor, los cuervos picaban

mi enjuta puerta, con inquina, y en el interior la presencia de Penelope…

esta vez el que fruncía era yo.

¡Oye!, escucha mi balada, la gesta de mi pasión

el corazón ya me late a tiempo, las penas son venas

de musicalidad y abrí las alas al ritmo de este compás,

anduve donde los ángeles no se atreven a entrar

entre la angustia, el castigo y soledad.

Abrí las alas para volar y de nuevo renacer

entre cenizas sacudidas en mi resurgir,

abrí las alas antes de partir, y abatir al querubín,

el cielo aguardaba las alas tronchadas de otro ángel;

pero el cielo siempre puede esperar, el final para los cobardes.

El punto final siempre puede esperar, siempre a tiempo de rubricar

no está escrito el final sino el principio en otro curso de mi universidad,

donde se doctoran acordes de mi latir, por el principio de los valientes

allá donde retumban en pecho firme y caletre,

cuando se abandona la partitura de un réquiem, el silencio

por plisar, esa inesperada melodía ausentada

que a cuchillo el romancero se abrió en canal

para destripar al penitente, el que sintió pena, angustia, y soledad.

Abrí las alas al ritmo de este compás,

entre la angustia, el castigo y soledad.

Gracias a ti no hay muerte sino mudanza,

allá donde vivo la vida, la de la esperanza…

Hacer posible lo imposible, es poder con esto y con mucho más;

y confieso que te amo no por amarte

incluso por ti amo como a mÍ mismo debo amarme,

como profundo credo ancorado que se encontraba

en el lacustre fango, de mis penas que tú ahogaste.

Confieso que podría amarte hasta lo inconfesable.

Incluso algún día, el de mañana, cuando ni vocales

ni consonantes rimen, confesaré que te amo, no por amarte.

Confieso que perdí mis memorias del pasado por presenciar

ya soy presente auxiliado, y a dentelladas

muerdo y trabajo en mi remedio de no ausentarme

con el fin de no aburrirme, porque solo se aburre el pasado

el presente ya es posible, el pasado olvidado, y el futuro por rubricar.
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En otro mundo

¡el año pasado he ido a ese lugar, y no me gusta! - dijo Lucila.
Cursaba el 5to grado de secundaria Y otra vez tendría que viajar a la ciudad en la que vivía su tía, ella quería disfrutar de sus vacaciones con sus amigos. Pero, tenía una madre "sobreprotectora", si se le puede llamar así a una mujer que no quería que su hija tuviera amigos varones, ya que había sido engañada por un hombre que la enamoró con palabras y la abandonó cuando quedó embarazada, entonces a sus 16 años tuvo que hacerse cargo de su pequeña, Sara había logrado estudiar con mucho esfuerzo la carrera de educación inicial, donde trabajaba doble turno, así que tenía poco tiempo para compartir con su hija, la cual habia crecido con su abuela y cuando murió tuvo que pasar mucho tiempo sola, el cual aprovechaba para leer y escribir en su diario. ¡No es normal decían sus compañeros de aula!
Durante toda la temporada que pasó en la escuela fue la mejor estudiante y este año no seria la excepción.

¡apresurate muchacha, que te deja el avión!- grito su madre desde el primer pisó.
Al rato apareció con un polo rojo y un pantalón de algodón, que no combinaba.
Camino con su madre afuera del edificio en donde esperaba un taxi para llevarla al aeropuerto.
De camino sólo miro dos veces por la ventana del vehículo, llevaba puestos los audífonos y iba oyendo Numb de la banda Linkin Park, siempre había disfrutado oír Rock.
Al llegar al aeropuerto notó que estaba lleno de gente, y en su fila habían muchos padres despidiendo a sus hijos, ya en el avión, se sentó al lado de una chica que se pasó todo el viaje durmiendo, Lucila aprovechó para leer "éxtasis" de Bill Houston, que era una novela para adolescentes.
A las 11 de la mañana llegó a la ciudad en la que vivía su tía, en el aeropuerto la esperaba el chofer de su tía, quien sólo le dijo: ¡Hola! Y todo el camino se concentró en conducir.
Al rato llegó a casa de su tía Lucía, una mujer de 35 años que estaba casada con un hombre de 75 años, ¡le dobla la edad! Decían todos ¡No puede ser amor, si no interés!
Lucila encontró a su tía saliendo, se dirigieron un saludo corto y hablaron de la salud de su hermana y le dijo que se acomodara como en su casa.
Janet la chica que se encargaba del servicio doméstico la llevo a una habitación en el segundo piso, tenía el doble de espacio que su habitación, empezó a desempacar hasta que quedó como ella quería.
Durante el almuerzo no estuvo Lucía, así que aprovechó para comer en la cocina con Janet.
En la cena no se hablo mucho en la mesa, Lucía dijo que estaba cansada, luego se fue a su habitación.
Media hora después Lucila se dirigió a su habitación, se recostó sobre la cama,pero no conseguía dormir así que sacó su diario de la mochila y se dirigió a la mesa, y escribió lo siguiente:

29 de junio de 2018

Este viernes fue muy ajetreado, estoy super cansada, no había querido venir nuevamente a esta casa, es muy grande y no hay con quien hablar. Además está tío Marcos que nunca sale de su cuarto, creo que el cáncer de pulmón está en su última etapa, conozco poco de él, sólo que tiene empresas agrícolas con las que logró amasar una gran fortuna, Pero ni todo el dinero que posee podrá salvarlo de la muerte.
Por lo que sé tiene dos hijos que viven en España y casi nunca lo visitan, con él sólo está tía Lucía que pasa los días fuera de casa, posiblemente gastando el dinero de su acaudalado marido.
Durante el almuerzo hablé con Janet, es una gran persona, "super amigable", me dijo que tenía 28 años aunque aparenta más, debe ser porque toda su vida a trabajado, por lo visto será mi única amiga estas vacaciones.
Me siento cada vez más sola estos últimos meses, en el colegio casi todas las chicas han tenido o tienen relaciones de enamoramiento, excepto yo que no puedo comunicarme con varones, ya lo sé "soy un poco introvertida", bueno el amor puede esperar, por ahora trataré de sobrevivir estas vacaciones ya que madre tendrá que trabajar y no tendrá tiempo para mí. Además es manipuladora, pero se que tiene sus razones, para ella no a sido fácil cuidar de mi, y no quiere que pasé por lo mismo que ella. Sé que es una gran madre, siempre está para mí en todo momento. Pero quisiera tener un poco de libertad.

Colocó el diario sobre la mesa de noche, pensó durante largo rato y se durmió.

Al día siguiente. Lucía se despertó temprano y fue a ver a su esposo, la enfermedad estaba avanzando alarmantemente. A las 8:00 AM, llegó un doctor, ya no era el mismo de siempre, ya que en los últimos meses habían cambiado a varios ya que Marcos no aceptaba que no pudieran hacer nada contra su enfermedad.
Después de ser un reconocido empresario, estaba desahuciado a causa de su adicción al tabaco y cuando se dio cuenta del daño que le hacía ya fue demasiado tarde.
A las 8:30, Lucila salió de su habitación, llevaba la misma ropa del día anterior, y cuando pasó frente a la puerta del cuarto del enfermo oyó voces. Continuó su marcha hasta la cocina, donde encontró a Janet.
Luego fue a la sala donde encontró un gran televisor, al rato bajó un hombre con bata blanca seguido de su tía Lucía.
Apagó la televisión y se dirigió a la cocina, donde ayudó a Janet en las tareas del hogar.
Durante el almuerzo conversó con su tía sobre los viajes que está había realizado y las fiestas a las que había asistido.
En la tarde leyó durante tres horas "extasis", luego decidió salir a pasear, regreso a las 5:00 pm.

Durante la cena no se oyó una sola palabra, luego ayudó a Janet a dejar todo limpio. Fue a su habitación y sacó del cajón de la mesa su diario y escribió:

30 de junio de 2018

Este día estuvo de locos, cuando desperté me dirigí a la cocina, pero cuando pasé frente al cuarto de tío Marcos sin querer oí que le quedaban pocas semanas de vida.
Continúe mi marcha, en la cocina encontré a Janet, parecía apresurada en prepara el desayuno.
-me quedé dormida-dijo.
Tomé un vaso de agua, seguido me dirigí a la sala, donde encontré un gran televisor, cogí el control y sintonize el canal 21, estaban pasando November Rain de Guns N' Roses, una de mis canciones favoritas, le siguieron canciones de DC AC, "gran música sin comparación a la que sale actualmente, que está muy sexualizada".
Después de 5 canciones apareció por las escaleras Un hombre con bata blanca seguido por tía Lucía en su rostro se dibujaba la tristeza, que iba en contra de los chismes de la gente que decían que había sido un matrimonio por conveniencia.
Fui a la cocina donde Janet estaba lavando los trastes, decidí ayudarla, cuando terminé me dirigí hacia ella, no Fue difícil entablar comunicación, pese a que yo no era demasiado sociable.
Janet me contó que tenía una hija de 7 años la cuál vivía con su madre, dijo que la había concebido con un hombre que apenas había conocido, y cuando le dijo que estaba embarazada la abandonó-"algo parecido a lo que le pasó a madre"- dijo que era de un caserío a tres días de distancia y venía de un hogar en pobreza extrema.
En el almuerzo tía evitó hablar de la enfermedad de su esposo, me contó de los viajes que había hecho: Cancún, París y Mónaco. Me pareció que quería olvidar por un momento lo que estaba pasando.
Me contó del baile en el que conoció a su esposo, dijo que ella trabajaba como Secretaría en la empresa de su esposo, y que cuando obtuvieron un millón y medio de soles, algo que nunca había pasado decidió organizar una fiesta en honor a sus empleados por ayudar a conseguir tal suma de dinero.
Aquella noche tía llevaba un vestido negro y era diez años menor, él ya rondaba los 65 años y hace poco había sido diagnosticado con cáncer, pero aquella noche olvidó todos sus problemas y disfruto junto a su hermosa Secretaría.
Me dijo que salieron juntos durante 7 meses antes de casarse, a ella le gustaba hablar con él que era un gran conocedor de filosofía, historia y poesía.
-hablar con él era como transportarme a un mundo de ficción- dijo.

En la tarde leí éxtasis-¡Me encanta esa novela!- luego salí a pasear, llegue al parque en donde vi a adolescentes de mi misma edad paseando a sus perros, a otros caminando de la mano y prodigandose amor.

Aún no pierdo la fe por descubrir que es exactamente el amor. Pese a todos los problemas de los que estoy siendo testigo, sé que pronto pasará, aunque duela debemos enfrentar la realidad, por que para ver la lluvia nos tenemos que mojar.
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Retornos de la infancia

A bocaradas sale el dolor…
Suelen ser suspiros profundos en un bosque de zorros.
La infancia fue eterna entre las penas…
Y en esta noche intento llenarme de lo honroso.
Los temores a los tacones son latentes.

Y sobre mi mejor refugio, no quiero volver, sin embargo perdura la admiración y ya no sé cuándo volveré a llorar debajo de la cama…
Así que mientras naufrago en mi alma; los triunfos son basura.
- ¡Felicitaciones doctor!

Navegando entre las letras pareciera el mismo lugar infantil.
Durante los abismos de este retorno, espero no llegar a la misma tumba.
Punzadas en el corazón y sus alrededores taponan la prosperidad.
Las ideas mortales se apoderan del desdichado ser.

Algo que no es de este mundo se asoma sin figura clara.
No son deidades milenarias, no son misterios sin resolver.
No son vientos fríos, no son tormentas eléctricas, ni tampoco ataques súbitos que pregonan dolor y anuncian el fin eterno.
En cambio; si son reflejos sin luz, si son deudos sin horror y son también vientres sin matriz.
Son sepulcros vacíos, son conquistas sin méritos y son casas sin familia.

Sollozo en la razón he pasado de niño a hombre y de tierno a terco….
Retornos de la infancia son los epitafios de fragmentos en los que sin saber, la vida es muerte y la mejor opción ha sido gritar el malestar.

Los suspiros me ahogan y sin razón continuo.
A bocaradas vuelve el dolor…
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El lustrabotas

Como todos los días al rayar el alba, Juan sale a trabajar.
Tiene un hermano de cuatro años, muy juguetón y una madre enferma por quien velar.
Coge su caja con betún, cepillos y trapos y sale a la calle, buscando su destino, luchando por sobrevivir.

-¡A dos soles la lustrada caballero, dejo zapatos limpios como espejo!

-¡Oye muchacho, lustra mis zapatos, que queden bien limpios!

Muriendo a su infancia, Juan tuvo que dejar el colegio. Pues no le alcanzaba para los gastos de su casa.
Su madre vende golosinas en la puerta de su casa y cuida a su hermano pequeño.

- "Unos años más de trabajo y regreso al colegio,tengo que estudiar para trabajar en algo mejor, comprar las medicinas de mi madre y llevarla a un buen doctor, también para los útiles de mi hermanito que el próximo año irá al jardín".

Con estas esperanzas, Juan trabaja hasta muy tarde, con la sonrisa en el rostro cansado y la barriga medio vacía gritándole siempre su pobreza.

Lustrando zapatos y botas en una Lima indolente y sorda.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados/copyright ©
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El cuento de la vida

Apenas tienen cinco años cuando se conocen. Es el primer día de colegio y sus madres los dejan en una clase llena de otros niños llamativos, pero menos. Menos niños no, menos llamativos los unos para los otros que como se atraían ellos entre sí.

Su historia empieza en una mesa verde llena de bolas de arcilla que, a diferencia de la plastilina, al quedarse seca se endurece, como la vida. Él moldea un unicornio, ella no sabe qué es. Él le explica que es un caballo mágico y ambos ríen ante aquella ocurrencia. Después da forma a un barco y le asegura que, cuando esté acabado, navegarán a bordo de él por el patio de recreo en los días de lluvia, y vivirán aventuras increíbles surcando lagos malditos, mares lejanos, el mundo entero. Ella sonríe con los ojos brillantes de ilusión.

Pasan los recreos siempre juntos, contándose historias imaginadas, cuentos recién inventados, fábulas en primera persona. Los demás niños los miran con recelo, observándolos a una distancia prudente, como si fuesen bichos raros que no conocieran. Aprenden a escribir juntos, a leer de la mano, a sumar y restar cantando... y cogen la costumbre de contarse el argumento de los libros en primera persona. Se disfrazan de los héroes de sus sueños, crecen dentro de sus mentiras, se abrazan de mentira, y se besan de mentira, como los novios de mentira.

Llega el último verano de colegio y ya no les quedan más septiembres. Se mienten, esta vez sin saberlo. Poco a poco, como planetas en distintas órbitas, se van distanciando irremediablemente. Siguen viéndose de manera casual por el barrio, pero cada vez conversan menos, se miran menos, se sonríen menos... hasta que el saludo se convierte casi en obligación.

Pasan los años de mentira y van conociendo a otros ellos. Llenan sus nuevas vidas de otras mentiras, aunque mucho menos cómplices, más mundanas, menos divertidas. Un día ella entra en una discoteca, ya decepcionada de esa nueva vida, y se lo encuentra. Entre tragos de alcohol recapacita: “de todos los que me han mentido, nadie me ha mentido como él”. Se acerca y le saluda. Al oído le confiesa que está en la discoteca porque el descapotable se le ha averiado, iba de camino a una cena con músicos, actores y gente del mundo de la moda. Él se ríe, se separa con los ojos brillantes, hace una pausa para mirarla. Se acerca a su oído y le miente. Así que ambos, mentidos de arriba abajo, salen a buscar al unicornio de arcilla, que con el tiempo ya está amaestrado, para que los lleve a la fiesta. Se besan y hacen el amor en un portal.

Siguen viéndose de vez en cuando para mentirse. Se mienten incluso sobre sus actuales parejas. Se van contando sus bodas programadas, los hijos que tendrán, sus viajes, sus mascotas... Poco a poco van dejándolo todo para mentirse con más frecuencia, hasta que ya casi se mienten en exclusiva. Y un día deciden irse a vivir juntos, para mentirse ya del todo. Es entonces cuando cada uno descubre todas las verdades del otro.

Salen por la mañana a trabajar a la ciudad, y vuelven corriendo por la tarde a mentirse en su reino recién conquistado, a lomos de su caballo mágico. Pero una noche ella se pone enferma, y acuden a un hospital muy falto de fantasía. Un doctor le diagnostica una enfermedad incurable, y le cuenta que apenas le quedan unas semanas de vida. Ella llora y maldice todas las verdades del mundo.

Él se quita los zapatos y se acurruca en la cama junto a ella, abrazándola con fuerza. Le aparta el pelo de la oreja para alimentarla de una última mentira. Le explica que ellos no existen, que son parte de un cuento, un relato nacido de la fantasía de un pensamiento. Le cuenta que son tan reales como los unicornios, y que al final del cuento no se muere, porque los cuentos no tienen final. Y le promete, sin más mentiras, esta vez ya de verdad, que puede estar segura de que vivirá para siempre en su recuerdo y su corazón.

Juanma
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