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"Dichos"

Dijiste que la distancia era levedad
las abruptas rocas
pájaros ingrávidos celestes
dientes de pluma en el paladar
arpegios de espuma
en el acantilado agreste
de la orquesta soledad.

Dijiste que la saliva era manantial
embestida sorda de fluidos
vuelo líquido de néctar prohibido
en la lengua desnuda de la verdad
colores de menta comprimidos
en las alas abiertas de un quetzal.

En este delirio ungido de eternidad
mezo las espigas del momento
con las yemas de un suspiro sin edad
asciendo en el gemido de las amapolas
hacia tus labios de salvaje trigo
te callo me siembro beso hasta el olvido
y no me importa lo que digas
ni lo que dirás….

www.youtube.com/watch?v=QEphsKl1g9M God Is an Astronaut - Forever Lost
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Sentirte

Tengo el sol en los ojos,
Y me cubro en cada despedida,pues sigues amaneciéndome.
Destilo en cada paso,tu presencia,tu escencia.
Y en espejo silencio los rayos de nuestra piel.
Pureza eximia,isla selecta.Lugar que me sana y alienta.

Ignoraba que tanto podía sentirse en esta tierra.
Nuestra piel,traspasa épocas.

Y me tocas sin hacerlo,y cuando lo haces; es tu alma que me despierta.En tí caen los párpados de la noche mas profunda,poniendo fin a lo incierto.En tí punto de quiebre,origen,instinto puro.Alquimia derrumbando estructuras y muros.

Amor cubierto en fragancias inimaginadas
Amor al desnudo.Escencia sin substerfugios.

Como negar este elixir,esta copa de pecado redimido en llamarada de vida mas abundante.

Besarte casi sin tocarte,
Locura,
Paraíso,
Eterno instante.

En tí se rinde el mismo abismo,
Abriendo paso a un cielo distinto...
Amarte?
Ha!
Andinista
escalandome hasta en lo desconocido.
Eres lo mas puro
De mi onírico oxígeno...
Y de mis paisajes.
Tu me descubres,
Antes que la mañana.
Y me llevas a lo mas recóndito de mi noche,y de mi alborada.
Por tus horizontes me atrevo a sonreír y andar descalza.
En tí,pasión sin escenario.
En tí,
Sabor a extraordinario.

Te miro y se diluyen mis escudos
A sorbos te vivo,
Y me deslumbras.
habitándote lento
Y en penumbras.
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4comentarios 44 lecturas prosapoetica karma: 126

Mientras busco la paz

Mientras busco la paz
el caos me encuentra en cada esquina,
Ninguna guerra ya me importa...
ningún frente forzará la ira
La intención de conflicto
es menos que porquería, a mi izquierda

Busco instantes
esa calma cómo parpadeo

Me mantengo
sobre la corola marchita
bebo la gota de vinagre
mitigo la sed
mas la agonía continúa

Mientras persigo la paz
el rostro es lleno de salivas
escupe la serpiente
el Ángel mira
falsos maestros dan la espalda

Es necesario
pasar por el molino
desgranarse
ser prensado por las masas
filtrarse
extraer la esencia
la sustancia...

La suposición ajena
hiere cómo daga
La presunción de los más ‘cercanos’
es un bisturí extirpando entrañas
es el ácido
la sosa
calcinando lento...

He de guardarme
mientras arranco
la piel vieja de mis pupilas
He de guardarme
de aquellos que se dicen 'indispensables'
He de guardarme
del insensato
de la lengua larga
de la vista cortante
de quién aparenta paz
de quién pide mi partida...

Más al salir
no caerá ante ti la mirada
te tomaré por el cuello
atándote con tu lengua
subiremos a la montaña de tu ego
contemplarás lo profundo de tu vacío...
y caerás...
trayéndote eterna sordera
el estrepitoso eco...

Para entonces
veré la estrella de mi norte…
Para entonces habrán florecido
mis níveos jardines...

*****************
Mientras busco la paz
2018
Transmisor d Sinestesias©
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15comentarios 104 lecturas versolibre karma: 133

Zila

No existe sensación más grande en el mundo que el orgullo de haber nacido en la tierra que amas, el sentir que encajas perfectamente en ella y que no existe otro lugar donde quisieras haber nacido, eso sentió Zila la primera vez que abrió y los ojos y sus padres le dijeron "Bienvenida al mundo". La llamaron Zila que significa sombra y durante un tiempo fue la niña más feliz, pero la felicidad no comparte cuarto con el tiempo y las cosas cambiaron mucho en el país que para Zila parecía ser el mejor lugar para vivir.
El cielo de su casa de tiño de negro, y la noche se hizo eterna para ella y toda su familia, uno a uno de sus vecinos fueron desapareciendo y Zila veía como se quedaba sin amigos con quien jugar. Y a su familia también les tocos emprender el rumbo hacia lo desconocido. Zila tuvo que decir adiós a su hogar, su tierra, sus sueños, sus recuerdos porque en lugar donde solo existe muerte no es buen lugar para vivir. Así fue como conoció el mar y sus peligros, así fue como entendió que la vida no es fácil.
Un día el sol salió sobre sus cabezas y a lo lejos se vio un bulto que sobresalía sobre mar, era tierra, por fin tierra, al menos sus ruegos fueron escuchados por aquel que desde arriba todo lo ve, todo lo escucha y todo lo oye, mientras todo veían con alegría aquel puerto que parecía seguro, Zila veía cambio y el duro de tener que empezar de nuevo en un país donde no se sabía si serían aceptados.
El tiempo pasó y Zila jamás volvió a su pueblo, jamás dejo de sentir que había dejado un parte de su ser en otro lugar, que a miles de kilómetros dejo una vida. Ahora mira el mar con los ojos enjuagados en lágrimas, el mar le responde con una ola que trae el aire fresco de su antiguo pueblo. Hoy la vida es diferente para Zila y su familia pero nunca olvida de donde vino, porque eso es parte de su historia, hoy nacen flores donde antes hubo espinas y el cielo de Zila tiene otros colores, hoy los malos momentos son parte del recuerdo.
En un mundo donde sobran las guerras, viven niños y niñas como Zila que tienen que abandonar sus hogares y muchas veces son separadas de sus familias, en ese mundo vivimos y a veces miramos para otro lado para no verlo, me niego a dejarles ese mundo a mis hijos. Cada día son y más las inmigrantes y refugiados, los abandonados, los desalojados los que tiene que dejar y partir hacia otro país, la mayoría obligados por las guerras y la miseria. Zila puede ser cualquier niño o niña.
Existe una gran valentía en aquellos que dejan lo que tiene por una esperanza de vida, existe una gran enseñanza porque volver no es lo difícil, lo difícil es tener que partir sin saber cuándo se podrá volver.
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12comentarios 83 lecturas concursobac karma: 128

!!!Esclavo Fiel¡¡¡

Aun recuerdo aquella tarde
en la que por vez primera te ví
tu mirada encegueció la mía
tu saludo quemó mi piel

Cuanto impacto causaste a mi vida
la vez primera que te llegue a ver
el deseo corría por mis venas
literalmente... quemaba todo mi ser.
____Diosa del eterno cielo___
Ángel que desde allí has bajado
déjame amarte por siempre
déjame estar a tu lado

Déjame recorrer tu cuerpo... y amarte
que el fuego que recorre mi ser
encienda la llama
de tu amor sagrado

____Probar de tu néctar____
y recorrer el universo entero de tu alma
Posarme en ti
sentirte y hacerte mía
como nadie mas lo haría

!Déjame aunque sea un instante
ser vasallo de tu ser
dejame aunque sea un instante
ser tu esclavo y serte fiel¡

Pablo J. Aguilera G.
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6comentarios 38 lecturas versolibre karma: 111

"Pasión" (jotabé con estrambote)

Las noches fueron... el edén eterno
paraíso prohibido, nuestro infierno

nos entregamos a nuestros pecados
por la lujuria fuimos alcanzados;
nada importó, nos sentimos amados
nuestros cuerpos desnudos, enlazados

fueron testigo, de la enardecida
pasión, en nuestras pieles ejercida.

Tu avidez, con la mía ¡Oh, lo discierno!
Tú y yo, totalmente compenetrados
la noche nos miraba enfurecida

por la pasión surgida
entre dos seres que mucho se amaban
compartiendo la cama en que se ansiaban.
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17comentarios 98 lecturas versoclasico karma: 134

El jardín de los locos

En el jardín de los locos
aprendí el arte de ser
esculpiendo mis noches de sueños
di a mis instintos poder...
alumbré este mundo incierto
y recordé...
recordé que el camino andado
resultó casi eterno
y que fue la noche de hielo
la que me trajo hasta él.
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22comentarios 106 lecturas versolibre karma: 138

En mil pedazos de un olvido

Lo han destrozado
la luna bajo la sombra es testigo
se esconde en la penumbra
enmudecido por el ruido de la lluvia bajo su sombra.

La tierra está triste por esos sueños perdidos
el alba ha caído en la batalla
en la vana noche lejana
con un reloj despuntando el tiempo que calla.

El polvo que fue piedra
ahora vuela hasta hasta la memoria
llora en su desasosiego
es soberbia irreversible en una tarde oscura.

Queda una joven muerte, sin belleza
sin la esperanza de aliento de los mortales
ciega y fugitiva
como el recuerdo eterno de un día que acaba.

La noche ya no rinde tributo como antes
está cansada
en los ojos refleja su cansancio
son sueños pasados que no volverán jamás.

Solo el verdadero amor no se olvida
por su sonrisa, sin un corazón traicionero
por pedir lo que busca
como si de veras no sintieras el tiempo.

Sin misterio y perdón, solo un pasado
perdiendo el ancla y navegando hundido,
la brújula la ganaste ayer
al juntar mis pedazos de un olvido.

El Mute
16/10/2018
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11comentarios 143 lecturas versolibre karma: 137

Allí nos vemos

Hoy separaremos el alma de la mente,
Como separa un carnicero huesos y vientre,
Con una prosa desnuda y peligrosamente adictiva,
Sacada del loco sucio que me domina cuando desciendo...
Con la guitarra , una balada de "Pantera" y la certeza de encontrarte como siempre mirando al otro mundo...
Olvidando que fuiste amigo, te marchas sin ser amado suficiente, sin ser odiado lo justo y necesario...
No hay derrota en esta derrota, no hay más lagrimas ya para la muerte ni más gritos desesperados que alimenten su ego desmedido,
Ya no hay nada, y sin embargo todo sigue, tú mordiendo la tierra y yo caminando erguido,
Tu rostro, olvidado ya a fuerza de dolor y podredumbre, de laxitud en la condena y palidez de flor extinta, tu rostro que tantas sonrisas regalaba se encuentra ahora...¡cenizas! ¿Puedes creerlo? Sin parpadear el mundo soltó una bofetada asesina y maldita, -vaya si fue maldita- ,que rasgó tu espacio-tiempo dejándolo frío y sereno, neutro, eterno y cíclico.
Tú vives más allá , en otra espiral de vidas y sueños , donde las caracolas no dicen ya más tu nombre y la espuma del mar no ahoga los deseos.
Allí donde el Parnaso se mira hacia abajo, allí descansa tu noble ser de alegría infinita y de amor verdadero. Allí nos encontraremos, amigo que nunca consigue borrar el olvido...
Allí nos vemos , allí seremos de nuevo niños que juegan a ser famosos y dan conciertos y fuman porros para reírse y estar contentos. Allí nos vemos, querido amigo, allí nos vemos...
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3comentarios 37 lecturas prosapoetica karma: 68

Del viejo mar...

Entre cúspide y nexo una luna en cumbre
se derrama como aceite de olivo en pastas
como cera en la eterna certidumbre,
una presente nocturna deja infinitas charlas castas.

Sabia hoja anuncia su llegada en verso
dos sombras tintan en salsas
dan entrada de aquello llamado universo
sin duda alguna nos cubría las almas.

Un pan con ajonjolí en grano
nos viste el paladar
una mirada con geometría del viejo mar
nos honra el lunar en mano.

El viento dado
a favor del vino tinto
nos ha acompañado
en mínimos placeres de lo distinto.

Como no creer en el paraíso
si los olores y aromas
nos cantan al oído
con cítaras y arpas.


Mykonos
12 Octubre 2018
21:10 horas.
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3comentarios 36 lecturas versolibre karma: 77

Con ojos de otoño

Como fruta madura de final de verano,
voy mirando la vida
con los ojos de otoño.
Soy octubre templado derramando semilla
en parda sementera,
despejando silencios; deambulando
entre mis surcos con los ojos
cerrados.
Evocando primaveras…

Voy tomando la sazón del áspero
membrillo.
Rosa abierta de sangre de granada.
Son mis manos
sarmientos de las vides del tiempo.
Es mi piel
vino añejo, entre soles dorados.
Mi perfume,
el aroma de la tierra mojada.

Soy amiga del aire que estremece mi pelo
y salgo a los caminos a extender mis alas
contra la húmeda brisa que
presagia la lluvia.

A veces,
estoy triste y me visto de niebla
y me escondo en su manto y me vuelvo brumosa
como el cielo en el alba.
A ratos, luminosa,
como sol de mañana
o silente y profunda
como noche
cerrada.

Soy el fuerte aguacero que me inunda
por dentro,
esas gotas primeras que levantan
el polvo,
la llovizna suave que te cala
en el alma
o el torrente feroz de amarga
dentellada.

Soy noviembre que arrastra torbellinos de oro…

Me pierdo por senderos tranquilos y enredados.
(Crujidos de hojas secas
son mis pasos…)
Me diluyo lentamente entre las frondas,
con el pálido sol de la tarde.
Y me miro en el agua…y me siento lejana…
Y remonto
a lo más alto - blanca soledad de nubes -
en el vuelo triangular de las aves.

Unas veces me río. Otras veces me callo.
Y acumulo recuerdos del cajón
de mi olvido,
de batallas ganadas y de guerras perdidas.

Tiembla aún la mirada de la niña
que fui,
guardando mil secretos
entre los pliegues del sueño.
Y tirita mi cuerpo a la luz de la luna
irremediablemente inmerso
en los ciclos vitales de las estaciones.
Ese ritmo inclemente…
de inicios y finales…
Devenir eterno de
los días
y las noches.

Luego vendrá
el invierno
con su capa de armiño
y abrigaré mi corazón
(suspiro de madroño anaranjado)
Y volaré con las grullas a remotos lugares.
Más cálidos…

Partiré con el alba. Cuando nadie me vea…
(Y ese día
mis ojos
lloverán
estrellas.)

Texto y foto: María Prieto Sánchez
Octubre 2018
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1comentarios 33 lecturas versolibre karma: 57

Laura

Un poema , Una lágrima
Te confunden en el atardecer
de un caduco recuerdo de un tiempo
que nunca quisiste desaparecer.

Forjarte de las penumbras
en la confusión de un tiempo
que parece eterno
porque llevas contigo ese espíritu materno.

A sabiendas de tu alegría
de sonrisas que esparces como semilla
sobre un fango de esperanzas
florece aquella mujer
la mujer que jamás descansa .

Tus palabras sanan, tus palabras curan
son un viejo libro de lecturas
que cruzan fugaces los campos espigados
viajan donde nadie ha llegado
y fecundan los desiertos olvidados
donde germinan los nuevos sueños
que los haces realidad solo con tu empeño.

Al mirar al cielo
contar cada una de las estrellas
ver en las nubes la forma de tu nombre
junto a cada una de ellas
observar extender tus alas
donde asoman tus recuerdos
entre poemas y escritos
de aquel roto cuaderno.

Tajar los rayos del sol
que marcas al amanecer
contemplar el espectáculo radiante del aura
saber que existes y eres real mi querida Laura.
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2comentarios 15 lecturas prosapoetica karma: 60

Domingo

Se escribe con más calma, se sabe que no habrá prisas, con un poco de suerte lloverá y tendrás la melodía perfecta.

Siempre he creído que el domingo es el día en donde las almas descansan, en donde nos tomamos un descanso del tiempo y de las sombras del desamor, el domingo encuentro la paz que en los otros días no, el domingo me sabe a que todo estará bien. Me abrazo a él para sentir que será eterno el descanso, me siento segura con él del brazo.

Los domingos me hacen escritora por el simple hecho de serlo, no necesito café ni tabaco, solo necesito la calma del día sin importar qué se este viviendo, el domingo me siento inmune a las flechas de cupido, ese día solo necesito ser yo por la necesidad de serlo, los domingos no hay mascaras, no hay disfraces, solo estas tú frente a ese día que aparentemente nadie quiere vivir, el domingo es conciencia y filosofía.

El tiempo se detiene, el domingo no hay rencores, el domingo parece ser el reflejo perfecto de lo que deberíamos ser, domingo no dejes de ser lo que eres, no dejes sin tu abrazo a las almas que necesitan descanso.
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Poémame incandescente (colaboración @vsmc2002)

Poémame está que arde
hemos encendido hogueras
difíciles de apagar;
que opacan vanidades
que esconden alardes;

Es verdad cariño,
¿qué podemos hacer?
dice un dicho
que el dinero y el amor,
no se pueden esconder...

Pasajeros de un mismo tren
en nuestras noches de aquelarre
aquellas donde el paseo por CDMX
hiciera que soñara con besarte

Y donde en cualquier oscuro rincón,
dejamos aquel ritual de espejos
y miro tu voz de frente
que me hace desvanecer
hasta el amanecer...

Lágrimas derramadas
sobre inexistentes cálices
susurros intermitentes
que surcaron los aires

Abriendo horizontes que
no tienen principio ni fin
pero en el punto medio
hicieron encontrarnos...

Besos prometedores
que no nos dejaron
incólumes,
en un tranvía de deseos
que partía cada tarde

Y que de tanto delirar
Buscamos cada mañana
Encontrarnos en el
mismo lugar...

Tú en Ciudad de México
y en mi añejo corazón
contando yo las horas
para subir al avión

Esperándote en el
Umbral de las esperanzas
pretendiendo anidarte
en mi corazón...

Tú en Montevideo
encendiendo mi pasión
con promesas adornadas
por el tic tac del reloj

Al que una vez
sentados frente a frente
decidiremos perpetuar
en una sola dirección...

Vestime de orlas nacaradas
para avivar tus deseos
de mi abuela anillo de plata
hecho de diamante su camafeo

Donde en dicha piedra lleva
"Nuestro amor"
como relieve eterno...

Gargantilla de oro
mi más preciado tesoro
que guardaba primorosa
cual si fuera una rosa...

Así superando tu pasado
y el mío, conjugando el
verbo amar, en el libro
nuevo de historias Infinitas...

Maestre en el viejo arte
de envolver con palabras
en esas tardes aciagas;
púseme camisa almidonada

Cuyo cuello perfumado de
tanto sollozar, me permites
con mis labios besar,
enredando mi silencio
y tu penar hasta esas
tardes apaciguar...

Con traje y corbata,
de charol mi calzado
buscando te gustara
mi sombrero alado...

Desde luego, Caballero¡
No obstante, para la noche
en la cima conquistar,
mi estremecer, es suficiente
de tu interior, ese,
tu sutil destello...


L & V

CDMX - 13/10/2018
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24comentarios 149 lecturas colaboracion karma: 135

Lunártico

Real,
quisiste ser
real.
Preguntar
a las
respuestas el por qué
de su existencia.
Buscar las huellas
del hombre en tus lunas
y trazar un mapa
(lunártico)
con las manchas de café
impregnadas en tu piel
para recordarle a tu astronauta
que el camino de vuelta
a casa
solo era posible
si pasaba entre tus
sábanas.
Quitarte el
abrigo de piel
para ver el
recorrido de tus
venas.
Enredarlas
y
cruzarlas
cómo destinos sin
nombre,
formando nudos
más fuertes que
los que se forman
en tu garganta cuando
tus planetas
llueven.
Apagar las luces
y observar
tu cuerpo,
el neón de tu sangre
y la oscuridad de sus nudos,
una pobre
imitación
de los agujeros
negros;
observar el brillar
de tus
átomos,
creyéndose más importante
que las estrellas que reinan
el cielo
y cumplen promesas y
deseos.
Real,
quisiste ser
real.
Todo lo real
que era imaginar
que eras el universo
en su forma carnal,
que tus carreteras
infinitas
y tus nebulosas
sin pintar
eran suficientes
para satisfacer
a la joven
eternidad.
Sí, quisiste
ser real,
pero descubriste
que estás forjada
del pecado
original,
que tus átomos no son
estrellas, sino historias
de vidas pasadas
sin contar.
Viste las
cartas sobre la mesa,
tu pasado,
tu presente y
tu futuro;
lo que fue,
lo que es y
el qué dirán.
Viste que tu sangre
no era real,
no era inmortal,
aquellos nudos
apenas se podían desatar.
Este es el final, has jugado
a ser universo
en el grano de arena
más pequeño del
multiverso.
Buscaste canciones
que siguiesen el compás
de los latidos de tu corazón,
pero encontraste sonidos
sin melodía y canciones sin voz
que se convertían en el eco
de toda una generación.
Buscaste poemas con rimas
capaces de hacer girar
el mundo
a su inversa,
pero encontraste palabras
vacías
y
arritmicas
que se desvanecían
a ser contadas, como
polvo y cenizas.
Buscaste pinturas que
pudiesen explicarte
las historias de los fantasmas
del pasado,
pero encontraste cuadros
llenos de formas
inconexas
y colores sin pulso
con nada que decir
y poco que callar.
Buscaste sentimientos
que pudieses abrazar,
pensamientos
que puedieses colgar en
tu pared
y atrevimientos
que pudieses enmarcar,
pero nada resultó
ser tan real
como para atraparlo
entre tus dedos.
No había alma
que salvar,
cielo o infierno
al que acudir.
Buscaste por
puertas de salida
bajo las piedras
y en todos
los rincones
que se atrevían
a ofrecerte algo,
buscaste soluciones
a problemas que aún
no se habían
creado.
Encontraste dos vías
de escape.
Sentir tristeza
por no ser
todo lo que tu mundo
quiso tener
o no sentir nada
y silenciar tus sentimientos
durante un mes,
una semana
o un año.
Real,
elegiste ser
real
y sentir.
Porque por
muy desgarrador
que el sentimiento
pueda llegar a ser
es mejor sentir algo
que no sentir nada
y
desaparecer.
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Desde que cogí tu mano

Que importa el tiempo
si el amor es eterno.....
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Voluntad de Amor

Lágrimas de ácido
Destruyen nuestro amor
Bajando sin miseria
Hasta mi corazón.

Un dolor de cabeza
Abruma nuestros recuerdos
De aquello momentos
Que juramos amor eterno.

Sin aviso
Van parando mis latidos
Es por que sin ti
Yo siento un vacío.

Recorriendo tus labios
Me transportan al cielo
Es como volar
Sin un descenso al infierno.

Buscando un instante contigo
Finalizando nuestro destino
Pensamientos vagos
Terminando a tu lado.

Un futuro incierto
Esperando en el presente
Estaremos juntos
Cueste lo que cueste…
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La flor de otoño

Caen las hojas en mi corazón,
como caen los días en mi vida,
como se deshojan las margaritas
pensando en una sonrisa de verano,
como se deshojan los calendarios,
así, sin darnos cuenta de que estamos
tan lejos de la verdad, como cerca del fin.

Caen las hojas en mi corazón,
pero no se acumulan desordenadas,
sino que fabrican flores de otoño
como pétalos de amor no correspondido,
como síes que debieron responderse tal vez,
como para siempres que fueron de momento.

Caen las hojas en mi corazón,
y no caen solas, porque junto a ellas
se despeñan futuros incumplibles,
amores incompatibles,
miedos devastadores,
pretéritos insuperables
y verdades incontrovertibles.

Caen las hojas en mi corazón,
junto a mis cabellos de color,
puesto que en mi cabeza, firmes,
quedan mis canas, mi amor y tus labios,
que lejos de mis dedos se difuminan,
como lo harán los malos recuerdos.

Caen las hojas en mi corazón,
caen para pintar un otoño que está
lleno de colores que no entiendo,
de rojos que lo son porque van a morir,
como despedida de un verano
que abrasó mis entrañas y terminó
helando el conocido, recurrente y eterno
infierno de mi corazón de invierno.
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Ocaso de los ochenta

El ocaso y el mar, espacio escénico de un otoño eterno:
caminaban por la playa tomados de la mano del tiempo,
(aproximadamente como a los 80 años de edad)
mientras la memoria desdibujaba la furia de un mar platino.
Ella, mantenía su misma larga cabellera de las promesas incumplidas;
él, cargaba el mismo pantalón kaki con el ruedo recogido.

Los trapecistas de un sueño realizaban malabares
sobre las expresivas líneas imaginarias del meridiano cero,
para empezar de (a)cero y desde uno (01)
y dado el calor de la luna a medianoche,
las arrugadas marinas fueron alisadas todas
y del resultado se obtuvo uno menos uno y daba igual.

Fue en ese año bisiesto, sucesivo e inesperado.
Juntos, frente el ocaso de las cinco (05) de la tarde.
Se fue oxidando la cuerda sol que le faltaría al violín;
y al final se rompió.
Se escuchaba el último canto de los delfines azulados.

Acaecía la noche, el sol se iba arrastrando.
El mar, otorgaba menos olas y más holitas saludables.
El viento ya no jugaba al escondite;
porque nadie trató de encontrarlo nunca más:
ya no importaba si salía por el oeste o desapareciera por el norte
o si salía del confesionario como el sacerdote.

Dejaron de huir con los disfraces vampireces dentro del saco y
preferían ver películas francesas en blanco y negro todos los sábados.
En lo oscuro pintaban; en lo claro releían aquellos versos tristes.
Nunca se versaron bajo la sombra de las palmeras,
ni escribieron su nombre en la corteza del áloe vera en primavera.

Ella, recreaba sus versos sobre la arena,
cuay agua de la playa no alcanzaba.
Bordaba un te amo inmenso
con su dedal platino, para no pincharse con los erizos.
Fue restaurando letra por letra,
aquel te amo que él había arado en el pasado.
¡Cómo brillaba el anillo de compromiso
del planeta Júpiter al conocer su propuesta!

Dado el canto de una sirena,
el reloj de arena había explotado
y nació una orilla a su mar sin playa.
Podían divisar el crepúsculo con un telescopio
de bambúes sin rellenos y sin aumentos.
El mar no aparentaba estar tan molesto
y el agua se mantenía imberbe, poco crecida
y las piedras preciosas lograron despojarse de sus faldas verdes.

El mar se volvió tópico, naranja, agridulce y estrellado,
parecía que el mismo cielo se cortaba las venas
con el filo de sus nubes y se desangraba en lluvia oxigenada
sobre la herida infectada del mar abierto y hacía espumas.
Disfrutaban de ese cielo rojizo y quebrantable
y al viento lanzaron aquellos alucinógenos
prescritos para concebir el sueño y
apoyados de los bastones en flor de San José
caminaban y caminaban de una orilla a la otra orilla.
La silla se divisaba desde lejos.
Se sentaron sobre la misma piedra de los varios tropiezos
y lamieron las cicatrices que reinaban en sus rodillas.
Bajo la arena reposarían la mezcla de sus dos cenizas.

¡Era su ocaso de las cinco (05) de la tarde, único e intransferible!
Fue un flash, un disparo oportuno que la cámara del destino
accionó ante la insuficiencia de luz.
Era su playa, jarrón de sus sueños anclados, ahogados y
resucitados al único día
y subieron al cuarto del mismísimo infierno
e hicieron el ocaso sobre las escamas y entre las sabanas.

Un vía crucis exento de semáforos recorrieron;
un diadema de blandas espinas de peces muertos
que en el pensamiento lucieron.
Era su tarde, la tarde cuando las estrellas del alma enloquecían de deseos.
Era el instante de un infinito detenido en el cielo.
Era y será su ocaso breve y súbito.
El ocaso del Este, enfocado por el cielo Oeste,
visto desde la cordillera Sur.
El ocaso de un adiós en retroceso que se presenta sola una vez.
El amor solo dormía bajo las profundidades del agua, la arena y el cielo.
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