Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 6, tiempo total: 0.003 segundos rss2

¿Dónde estás cariño mío? (Cuarteta glosada)

¿Dónde estás cariño mío?

mi lucero predilecto,

sin ti siento ¡tal vacío!

mi pretendiente perfecto,


No te veo por mis valles,

ya no te siento en mis rosas,

ni en mis notas melodiosas,

ni en la acera de mis calles.

Ya no veo tus detalles,

ni te escucho en mi bohío,

ya ven a calmar mi frío,

¿No ves que sin ti me muero?

Ven pronto que desespero,

¿Dónde estás cariño mío?


Mi dulce guardián del alma,

¿Por qué fugaste tan pronto?

Regresa sin ti me atonto;

tú mis ansiedades calma.

Baja señor de tu palma,

torna en bella luz mi aspecto,

arroja de mí lo abyecto

que me mata y envenena

con su cruel daga punzante;

mi lucero predilecto.


Si no estás me desespero,

hundida en el pavimento,

me lleno de sentimiento,

la muerte pronto prefiero.

Yo te extraño caballero,

necesito de tu río;

sin ti el camino es sombrío,

no existe luz encendida,

y te extraño sin medida,

sin ti siento ¡tal vacío!


Extinguida tu mirada,

de mi jardín y mis huertos,

se duermen mis sueños muertos;

soy huérfana abandonada.

Mucho ansío tu llegada,

¡Ven pajarillo dilecto!

Mi dulce vino selecto,

te he reservado mis flores

con matizados colores,

¡Mi pretendiente perfecto!


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos Reservados

Conformada por cuatro décimas todas glosadas a una cuarteta. Así, se suman en total cuarenta vocablos octosílabos.
Mas la décima de despedida serían cincuenta.

En ambos versos, se puede observar que cada décima termina con un vocablo de la cuarteta, es decir, termina con una línea contenida en la cuarteta inicial. Eso significa que "el verso está glosado a una cuarteta"
En la última décima de despedida, al final incluye la cuarteta inicial.
leer más   
11
8comentarios 74 lecturas versoclasico karma: 117

Gotas traslúcidas

Este día vigésimo primero,
llueve mucho...tanto, diría el alma.
Constante líquido evocando morriñas.
Liquidez del desamor en demasía.
Se manifiesta con la lluvia,
que no ingresa a la cabina.

Los dos ante el mismo diluvio,
esperando a que escampe;
bajo diferentes toldos de un cafetín,
mirando las gotas brillantinas retenidas en el garoé
y los granizos de swarovski entre las ramas.
Uno con el estuche del instrumento;
el otro, su maletín ejecutivo.

Lloverá y lo que falta por
garuar te engrasará aún más.
Ofrenda lluviosa que por la noche se rasga;
homenaje al ser que al amanecer se espanta
y no se entiende el porqué
del paralelismo del habla.
No puede resumirse más.

Las estrellas estarían cromándose
y al día siguiente aparecerán tendidas
sobre la arena dorándose.
Dionisíaco raudal; apolínea glosa.
Otra forma de vocalizar y de contar las gotas
¡Son mimos, si hablan, termina la magia!

Llovía durante el trasnocho y no la oía;
ameritaba salir a verla, a sentirla en el rostro.
Llovía...¡Mañana llegará tarde!
Sin duda los grillos concertinos
impedirán que los arcángeles
y el mismo demontre dormiten
hasta que la lluvia que arde cese,
y el embalse se colme de poesías.




21 de octubre de 2018
leer más   
19
5comentarios 104 lecturas versolibre karma: 121

Calíope y el poeta

¿Porque me siento poeta?
oigo el susurro del viento,
las voces en el silencio
siento tu actitud coqueta.


En charla muy emotiva
Calíope entusiasmada,
con su discurso animada
disertaba muy altiva.
Dirigió muy alusiva
como si fuera una treta,
una mirada repleta
de una ambigüedad sin par,
y me vino a preguntar
¿Porqué me siento poeta?.


Atónito y sorprendido
por la pregunta tenaz,
de una musa perspicaz
que piensa haberme vencido;
Le respondo persuadido
porque como dios,ostento
estar vivo y con aliento
veo el mar, manto de ensueño,
y cual si fuera su dueño
oigo el susurro del viento.


La irrefutable verdad
de la certera respuesta,
varió la actitud expuesta
por la elocuente deidad.
Y con insigne bondad
preguntó ¿como sentencio,
si es que acaso diferencio
lo que puede o no inspirar?,
le respondí; -Al escuchar
las voces en el silencio.


Mi argumento satisfizo
a la impoluta beldad,
que con grácil sobriedad
mi voluntad ahí deshizo.
Con apolo rivalizo
en enemistad secreta,
no es la norma de un poeta
me reclama la deidad,
le digo -es que en realidad
siento tu actitud coqueta.

Osvaldo B. Páez ©

Copyright ©
leer más   
14
7comentarios 102 lecturas versoclasico karma: 87

Fue en una noche fría

Pasó en una noche fría,
tan negra como sombría,
la de la herida mortal
cuando me clavó el puñal
de que ya no me quería.

Quedó el alma tan vacía
al cumplir la profecía:
Hundiría el vil metal,
bajo la niebla otoñal,
sin ninguna cortesía.

Si fue con alevosía,
tan solo ella lo sabía,
del amor quedó un erial,
ese desierto abismal,
una pasión tan baldía.

Se acabó la fantasía,
y todas mis utopías,
que tras tu cuerpo sensual,
no se esconde el santo grial,
más bien mucha hipocresía.

De la feliz alegría,
tan solo la melodía,
solo el triste memorial
de lo que fue un funeral,
de una amarga letanía.

Que en esta dura porfía,
rendí tanta pleitesía,
como a un Dios en su ritual,
alzada en un pedestal,
la primera en jerarquía.

Pero lo que más dolía,
el porqué de mi agonía,
fue la farsa, el carnaval,
aquella glosa letal
de que ya nada sentía.

Si me quisiste algún día,
fue cara a la galería,
sentimiento tan frugal,
en este amor tan fatal
que guardo tras celosías.
20
5comentarios 63 lecturas versoclasico karma: 66

A un alma frustrada

Rosa, querida Rosa
Tu silencio hacia mí
Se comporta como imperio reinante
Donde la incógnita se traza,
Donde la imperturbabilidad es estrepitosa
Cuando la frialdad se hace presente.

Con mi madre
Es la contienda en pleno ser,
Emular es tu maniobra predilecta
Piensas que es tu antagonista
Y se vuelve difícil esclarecer
Tu vocablo y glosa,
Tu palabrería parece niebla
Totalmente intrincada
Laboriosa al inferirla
Y muy arduo tolerarla.

Tus actos demuestran tu inseguridad
Estás toda atiborrada de odio,
En tu vida no hubo consonancia
Y tu vil y cruel mentalidad
Se llenó de desprecio
Y de gran adversidad.

En tu guerra, el miedo te ganó,
Tu vacilación te conquistó
La advertencia no escuchaste
Y tu ser se nubló,
Nada al fin pudiste hacer
Por al menos salvarte.

A tu esposo dudo le quieras
Él te hizo el tránsito manejable,
Él para tí fue la ocasión perfecta
Para que lograras casarte.

Después de 50 años
El olvido tocó a tu puerta
Y te mostró tu desesperanza,
No creo que tus hijos te quieran
La burla en ellos se manifiesta
Por lo tanto al respeto ahuyentan
Y el amor se cuartea.

No quisiera estar en tus zapatos
Pues tu conciencia te sabotea,
Tu risa está llena de llanto,
Tu rutina es un profundo hastío,
Tu dependencia es un mar de tormento
Colmada de caos y huracanes.

Honorio te inquieta
"Te das todo el postín"
Y tu lo niegas,
Él mil veces lo repudia
Y lo acepta,
Tú mil veces lo gozas
Y lo disfrutas.

Ambos son abnegados
Pero ninguno lo admite,
Le temen a estar solos
Y se han vuelto obedientes,
Su subordinación no los deja vivir
A cada momento les aparta la paz
De seguro preferirían morir
Que en estas anarquías existir.
2
sin comentarios 66 lecturas versolibre karma: 32