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Con ojos de otoño

Como fruta madura de final de verano,
voy mirando la vida
con los ojos de otoño.
Soy octubre templado derramando semilla
en parda sementera,
despejando silencios; deambulando
entre mis surcos con los ojos
cerrados.
Evocando primaveras…

Voy tomando la sazón del áspero
membrillo.
Rosa abierta de sangre de granada.
Son mis manos
sarmientos de las vides del tiempo.
Es mi piel
vino añejo, entre soles dorados.
Mi perfume,
el aroma de la tierra mojada.

Soy amiga del aire que estremece mi pelo
y salgo a los caminos a extender mis alas
contra la húmeda brisa que
presagia la lluvia.

A veces,
estoy triste y me visto de niebla
y me escondo en su manto y me vuelvo brumosa
como el cielo en el alba.
A ratos, luminosa,
como sol de mañana
o silente y profunda
como noche
cerrada.

Soy el fuerte aguacero que me inunda
por dentro,
esas gotas primeras que levantan
el polvo,
la llovizna suave que te cala
en el alma
o el torrente feroz de amarga
dentellada.

Soy noviembre que arrastra torbellinos de oro…

Me pierdo por senderos tranquilos y enredados.
(Crujidos de hojas secas
son mis pasos…)
Me diluyo lentamente entre las frondas,
con el pálido sol de la tarde.
Y me miro en el agua…y me siento lejana…
Y remonto
a lo más alto - blanca soledad de nubes -
en el vuelo triangular de las aves.

Unas veces me río. Otras veces me callo.
Y acumulo recuerdos del cajón
de mi olvido,
de batallas ganadas y de guerras perdidas.

Tiembla aún la mirada de la niña
que fui,
guardando mil secretos
entre los pliegues del sueño.
Y tirita mi cuerpo a la luz de la luna
irremediablemente inmerso
en los ciclos vitales de las estaciones.
Ese ritmo inclemente…
de inicios y finales…
Devenir eterno de
los días
y las noches.

Luego vendrá
el invierno
con su capa de armiño
y abrigaré mi corazón
(suspiro de madroño anaranjado)
Y volaré con las grullas a remotos lugares.
Más cálidos…

Partiré con el alba. Cuando nadie me vea…
(Y ese día
mis ojos
lloverán
estrellas.)

Texto y foto: María Prieto Sánchez
Octubre 2018

etiquetas: gente, naturaleza
1
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La musa

Mirad que no he podido estar sin ti.
Un cuerpo sin sombra en la oscuridad,
álgido rostro, cabellos de aroma,
mirada traviesa de sutil sonrisa,
el resplandor en cada paso sin un final.

Respiro tormentas halagos del viento,
olas que vuelcan añicos, huecos sin llenar.
No existe adjetivo a palabras sin letras
me convierto en brisa, puedo volar.

Se diluye la arena uniendo los pasos,
cubro las huellas de un alma rota.
Atajos que mienten, verdades y engaños.
Sin ser seguros, los quieres cruzar.

Búsqueda intensa, memorias vacías.
Detienen el tiempo sin despertar,
la falta de aliento de un existir.
Un grito al vacío, caída en picada.
La colisión del viento en mi cara.

Puedo sentir tu presencia.
Tremendo viaje dentro de ti,
distancias se unen al caer las hojas,
retoños de invierno.
La mirada tímida de fuerte armadura.
Temblor de los pasos con seguridad.

Toco tu alma sanando la herida.
Ensamble perfecto que forma la vida.
Dibujo de un rostro inevitable caída,
gobiernas los sueños en cada estación
Te has vuelto la musa en cada oración.

Anhelos se cruzan simbiosis perfecta.
Ansias tremendas por la oscuridad,
palabras de fuego me estampan de nuevo.
Un cierre de ojos hermosa locura,
que busca encontrarte en la realidad.

Corriges tu marcha de andar cadencioso.
Retornas tu viaje observas mis letras,
un beso de lluvia que moja los cuerpos.
Aliento de vida a mi alma perdida.
Te has vuelto la musa en mi soledad.





Por: WilyHache®

17 de octubre de 2018
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6comentarios 60 lecturas prosapoetica karma: 71

El frío invierno de la vida

Sentado en la silla a la entrada de la casa, José, como cada mediodía, esperaba paciente a que su mujer terminara de arreglarse. Y es que ella, conservaba intacta su coquetería femenina y le gustaba acicalarse delante del espejo antes de salir a comer.
Un poquito de brillo en los labios y una rayita azul junto a las pestañas para dar un poco de alegría a la mirada.
"Que ni los vecinos ni nadie en la calle sepa de mis tristezas. ¡A nadie le importan!. Hay mala gente que, por delante te pone cara compungida, te da golpecitos en la espalda y luego, por detrás, critica y disfruta con los males ajenos. Además, tampoco me van a solucionar nada" solía decir. José, torcía el gesto. "Condenada mujer, si vas a tener razón" Pensaba para sus adentros.
- Carmen, date prisa o llegaremos tarde. Ya sabes que se forman largas colas y luego nos toca esperar al segundo turno, y yo, ya no estoy para aguantar tanto rato.

Los años y la vida se les habían echado encima a los dos. Cincuenta años de casados cumplirían en Diciembre, y sus vidas habían cambiado tanto que, ya apenas recordaban todos los sueños que se quedaron rotos en el cajón. Aún así, con los ochenta y dos años de José y los setenta y nueve de Carmen, que jamás reconocería aunque le clavasen astillas entre las uñas, todavía se las arreglaban para vivir solos en su casa.
Una casa vacía de los hijos que tuvieron y que, ya hacía tiempo que volaron del nido. María, la pequeña, trabajaba en una galería de arte en Boston. Junto a su marido George, un ingeniero americano, vivían en una preciosa casa con un enorme jardín, por donde ya empezaba a corretear el pequeño Andrea. Dos añitos y medio había cumplido. En las fotos que les envió María por correo electrónico, pudieron constatar que el niño, se parecía a su abuelo. Al menos, eso decía la abuela. “Ha salido guapo el nieto, tiene tu cara. La de antes, ahora estás viejo y arrugado” le decía con una media sonrisa.
Después, junto al documento gráfico, unas letras:
“Que si tenéis que venir… Que si estamos buscando la manera de ampliar la casa…Que si tenemos planeado hacer una pequeña construcción en una zona del jardín, para que podáis tener vuestro espacio… Un dormitorio, con una pequeña cocina y un cuarto de baño independiente para que estéis cómodos... Que ya os iremos diciendo... Que ir a España para veros está complicado porque George tiene mucho trabajo… Que lo sentía mucho, pero que estarían en contacto.” Y luego… “Que… ¿qué tal todo…? ¿que si estaban bien de salud? Y que un beso…”
Carmen, suspiró mirando a su marido.
– Todavía no hemos podido conocer y besar a nuestro nieto. Acuérdate de lo que digo, eso no va a suceder. No nos quieren allí. Somos viejos y les estorbamos.
José, entornaba los ojos recordando los sacrificios que habían hecho, para que su hija hubiera podido estudiar su carrera en Madrid; muy por encima de lo que se podían permitir, pero trabajando duro para conseguirlo.
Lo mismo que lucharon para ayudar a Carlos, el hijo mayor. Tanto, que dieron todo lo que tenían y más. Toda la vida tratando de sacar adelante ese pequeño negocio que José, heredó de su padre, y que luego, él, puso en manos de su hijo. Pero Carlos no supo hacerlo y lo arruinó. Lo perdieron todo, hasta su propia casa. El hijo, además, en su mala cabeza y en una huida hacia adelante, firmó pagarés por cientos de miles de euros. Una locura que lo llevó a poner pies en polvorosa. Hacía diez años que apenas sabían nada de él. Por algún conocido averiguaron, que andaba por Francia trabajando en hostelería.
El caso es que, Carmen y José, se habían quedado solos en una casa silenciosa y fría. Sobre todo, fría en invierno cuando había que tener apagada la calefacción, porque la pensión no daba para más, ahora que también, tenían que pagar el alquiler de la que un día fue su casa en propiedad. Y tampoco llegaba para la comida caliente del mediodía, porque si comían, no podían comprar los medicamentos que necesitaba José. Así que, cada día Carmen, se pintaba una rayita azul entre las pestañas y una sonrisa brillante en los labios. Escondía en el fondo de su bolso todas sus tristezas y agarrando a su marido del brazo, se bajaban a un comedor social que había a tres paradas de un tranvía, que no cogían.
Si salían con tiempo… no tendrían que esperar al segundo turno.
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4comentarios 19 lecturas concursobac karma: 105

Señorita Ojos De Papel

Cantas a la soledad
Cuando estas sola
Dibujas paisaje en tu añejo cuaderno
Pintas colores entre las grises nubes

Disfrutas la calma
cuando se hace de noche
Disfrutas la calidez del verano
Para quitar viejos fríos
Del invierno

Contemplas la luna
y sus estelas
con tus ojos navegantes marcas el sur y el norte
con tus dedos creas el cosmos.

Con tus delicadas manos escribes un poema
En tus manos la lapicera
Se desliza sobre la liza hoja
Escribiendo bellas
Prosas

Con la tina
dibujas
El templo de tus rimas
El encantador poeta que te inspira
Sus palabras que te inspiran

Sus versos que te enamoran
Cada vez mas,
Señorita de ojos de papel
Le dedico este poema

Sin titubear
Basta con decir que es
La dueña de este corazón.
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Corazón de invierno (con @rebktd)

Las pestañas de las farolas despegan sus titilantes Luces. El viejo banco del parque extiende sus brazos entre la curiosa mirada de una gata solitaria, que mece sus sueños a lomos de un columpio azul. Un suspiro resbala por el tobogán, lanzando un gemido al cielo , las nubes se acongojan y en la inmensidad desbordada de su cielo hacen sonar los tambores sobre los labios de la luna.
Destila el manantial de tristeza en los ojos de la noche...

***********************
Y es en el cielo
La melodía de invierno
Negra y felina
***********************


Y la noche llora entre gemidos y maullidos de negra tristeza, y la luna con su pañuelo de plata seca sus lágrimas y le sopla su luz de esperanza. El jilguero duerme, dos ardillas se acurrucan en el hueco de un árbol que sufre de insomnio y murmulla sus desdichas desde las mil bocas de sus ramas. La quietud de la noche se inquieta ante el desasosiego de una esencia que sufre. Y caen perlas cual gotas de agua invernal sobre un suelo que ahora sabe a tierra mojada, igual que el alma.

************************
Frío invernal
congela hasta el espíritu.
¡Qué oscuridad!
************************


Un ejército de hormigas recogen las migajas de los acordes de la noche .
Danzan las primeras gotas del Rocío y el sol despierta acurrucado sobre la hierba... una mariposa traviesa aletea sobre sus mejillas robándole una sonrisa ...
los destellos de su melena se expanden sobre las montañas rocosas , sopla el viento alborotando la arena;
Repta la lagartija por su coraza de piedra....

******************
Y se deshace
el frío de la noche
en arreboles ...
******************



Silba la luz del alba, sus cantos de amanecer. Arde el bostezo del sol. Se entibia el corazón del mar que besa los labios de la arena, sobre la playa, una y otra vez. Hay cangrejos en la arena, bailando su danza al revés. Se afina la melodía, la dulce armonía, entre lo vivo, lo que se mueve y lo inanimado de lo inerte.

********************
Surge tibieza
en el corazón frío
del mustio invierno.
********************




~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Colaboración
con mi querida amiga ─R─ @rebktd

Poema compuesto
por 4 poemas japoneses tipo Haibun
(prosa poética rematada en Hokku)

@rebktd & @AljndroPoetry
2018-oct-16
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Invierno

Sabes,
conozco el frío,
es igual que cuando te vistes y te vas

y la casa se hace invierno.
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Madera

En el frío del invierno
barnizabas mi corteza,
cubriendo grietas que tengo
entre nudos de tristeza.

Si mi corazón se altera,
eres tú quien late dentro.
Cuando giro la cabeza
sólo veo tu recuerdo.

En mi savia está tu aliento,
y lo noto porque empieza
a cambiarme el argumento
en hojas amarillentas.

Si me quieres de una pieza,
no me claves tus deseos,
pues ya soy madera vieja,
y algún tronco tengo hueco.

Agitado por el viento,
cuando azotan tus rarezas,
se me tuerce el sentimiento
que me arraiga en la simpleza.

Yo era roble corpulento
entre pinos y maleza,
y pasé en proceso lento,
a serrín en tu cabeza.
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13comentarios 76 lecturas versoclasico karma: 159

La flor de otoño

Caen las hojas en mi corazón,
como caen los días en mi vida,
como se deshojan las margaritas
pensando en una sonrisa de verano,
como se deshojan los calendarios,
así, sin darnos cuenta de que estamos
tan lejos de la verdad, como cerca del fin.

Caen las hojas en mi corazón,
pero no se acumulan desordenadas,
sino que fabrican flores de otoño
como pétalos de amor no correspondido,
como síes que debieron responderse tal vez,
como para siempres que fueron de momento.

Caen las hojas en mi corazón,
y no caen solas, porque junto a ellas
se despeñan futuros incumplibles,
amores incompatibles,
miedos devastadores,
pretéritos insuperables
y verdades incontrovertibles.

Caen las hojas en mi corazón,
junto a mis cabellos de color,
puesto que en mi cabeza, firmes,
quedan mis canas, mi amor y tus labios,
que lejos de mis dedos se difuminan,
como lo harán los malos recuerdos.

Caen las hojas en mi corazón,
caen para pintar un otoño que está
lleno de colores que no entiendo,
de rojos que lo son porque van a morir,
como despedida de un verano
que abrasó mis entrañas y terminó
helando el conocido, recurrente y eterno
infierno de mi corazón de invierno.
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No recuerdo un octubre tan invierno como este

Me mata el frío.
Corre mi valentía —también llamada
imprudencia— hacia la ventana.
La abre de par en par, se asoma y mira:
todo es hielo, quema, duele.
No comprendo lo que no quiero
entender.

¿Por qué no seré gazania abrazada
a sí misma en la noche,
a la espera de luz siempre nueva
cuando amanece otro día?

No recuerdo un octubre tan invierno
como este y, sin embargo,
arden brasas en mi pecho, todavía,
porque es cierto que no llego a acostumbrarme
a lo gélido de ahora, pero llevo la memoria
apretada entre los muslos
y recuerdo, claramente, lo que nunca
ha ocurrido, pero siempre he deseado.
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Tiempos invernales...

Tiempos invernales
vibrantes
palpitantes
un Atlas los contempla.

El gélido frio queda
atrapado en las puntas
orbitales de los pinos
silvestres del bosque
virginal plantado.

Junté fuerza y abracé
tú desnuda pelvis
y toqué tus montañas heladas
de amplios valles
y azul turbulenta.

Y te fuiste de repente
en medio
de la pertinaz ventisca
y ya no pude verte
te perdiste como fantasma
antiguo y atravesaste
el blanco bosque
con tu holgazán verde

eras la flor del edén.

Y yo perturbado
en medio
de un ahogo repentino,
supuse que fue un sueño
provocado
por los tiempos invernales.

www.youtube.com/watch?v=Su9z9dddly8

Ramon Perez
@rayperez
Cabimas,
Venezuela
21 mayo de 2016
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Eróticamente hablando

Eróticamente hablando ha dejado
de importarme el roze de tu piel
y ya no espero con ansías a que llegue
la noche para ver modelar tu silueta
sobre mi cama.

Eróticamente hablando hay demasiados
silencios entre nosotros
demasiadas verdades en nuestras mentiras
y falta carne en nuestra mesa.

Eróticamente hablando hace tiempo que hicimos
invierno lo cotidiano y donde antes hubo fuego
solo queda hielo

Y digo eróticamente hablando, porque simplemente
ya no hablamos
porque dejaron de ser necesarias las risas compartidas
porque se volvió invisible la línea de la indiferencia
porque ahora vivimos al borde un beso que se ahoga

Eróticamente hablando he dejado de buscar en tu mirada
aquel azul que le faltaba a mi océano
y tu has dejado de buscar mi horizonte.
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Ya se duerme la luna...

Ya se duerme la luna
que está de antojos,
y los niños se pierden
aullar al lobo,
pobrecito el marino
que viaja a bordo
de la humilde trainera
que está orgulloso,
y aquel hombre, ya anciano
con paso cojo
que restaña el invierno
sin un sollozo,
y me queda un osito
muy pelirrojo
que dormita en la cuna
como un adorno...

Que se duerma el verano,
dijo el otoño,
sin saber que el invierno
estaba a un soplo,
mañanitas de nieve
de blanco tono,
animad a los bosques
que son de oro,
alfombritas divinas
con canto sordo,
acoged a los pasos
de los curiosos,
y si escuchas, mi luna,
ven aquí, pronto,
que yo quiero tu abrazo,
tu beso loco...

"...Ya se duerme la luna,
me siento solo,
y la quiere muy cerca
mi pecho roto;
¡pobrecitos los niños,
con tanto lloro,
ya que ansían su luna
del mes de agosto..."

Rafael Sánchez Ortega ©
24/09/18
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Mordiscos a papel

Tú que muerdes ombligos sordos,
yo que me inyecté terror
a espaldas de la suerte.

Tú que lapidas colchones vacíos,
yo que me esnifé la voluntad de todos
añadiéndole dosis de flagelación.

Al otro lado del teléfono
estrujo los nervios en plena actividad
la solución será pasar mordiscos a papel.

Perdido el norte ya nada importa
habrá otro invierno de imaginaria espera
cuadriculando las noventa salidas
del no sol.

Tú vertiendo pócimas en el aire,
yo que me engancho a todo
las quiero sin adulterar.

Tú queriendo llenar bolsillos de sueños,
yo intentando desprenderme de ellos,
la fuente no potable me hará bien.

La noche de viejas escopetas
cuento canales y verdades,
cuento como tus espadas
me dieron la espalda.
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5comentarios 67 lecturas versolibre karma: 132

Silencio…oh, silencio

Silencio…oh, silencio
tenue silencio, mutis
sutil silencio, mudez
exiguo silencio, callada
y leve silencio, elipsis.

Existe en la frontera de mis ojos
con los tuyos y palidece el viento
en las cálices del olvido.

el atardecer se ha ido por rumbos incierto
como Alma en pena vaga por el mundo
y rompe a llorar.

Igual llora el sauce cuando en invierno
sus hojas gravitan esperando el soplo
del universo.

Parecen de cristal
y hacen enormes agujeros
en los ásperos laberintos del suelo.

Así está el Alma mía
cuando leo tus cartas

con sabor a despedida…

www.youtube.com/watch?v=Ly6Rdi9dCXw

Ramón Pérez
@rayperez
Venezuela 
13 de octubre 2018
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Descrismarse Evanescente... (Cuento Experimental Neosurrealista)

DESCRISMARSE EVANESCENTE
_(Cuento experimental neosurrealista)_

Subió al lomo del viejo libro y rodeó la mesa,
de camino hacia el librero. Le acarició suavemente
con los dedos temblorosos. No tardó en llegar al
rincón por la cadena de penumbras que separaban
las sombreadas paredes por la moribunda flama
de aquella lámpara agotada. Una cabeza de lagartija
pálida salió suavemente como las plumas del gallo
declinando cantar de noche a la luna a medias entre
las piedras sobre las hojas más qué otra cosa...

Había qué pensar no solo en el dinero de la renta,
sino en la comida escasa al borde del camino
justo para cualquier hambre desesperada de la
impaciencia qué no se sacaba ni siquiera del bolsillo
más roto por no estar destinado a liberarla cómo siempre
antes de las primeras palabras.

Esta carta era de las qué no pedían mentiras
qué puntualmente le proporcionaba el más moderno,
y avanzado desempleo. En el gozo perdido de la vida
humedecida como arena desterrada que abrasa el
sol, y refresca las angustiosas noches. Dónde los
viejos sueños huyen como ruedan las hojas secas
por las brisas perdidas de los otoños cargando las
tardes en la sed del alma, niebla trás niebla.

No dejaba de correr de puerta en puerta violentamente
capturando el miedo de las ventanas en caso de caer
un meteorito... Allá, cual mariposa qué en los volcanes
se acrisola con las amarguras franqueadas por el buen
sol de los primeros días contemplando la tristeza
clandestina, haciendo contorsiones ávida de inmolar
ídolos solemnes de bronce sin rumbo ni veredas.

En aquel tiempo se produjo una pausa, y el vacío había
puesto su peor cara por algo qué nada tenía qué ver
con el asunto. Había sido un día fructífero, encontrando
muchos casos igualmente desesperados, urgentes
e ineludibles... Bien sabía qué con el paso de los años
esto será cada vez más difícil de olvidar, en las escalas,
en las nuevas formas de recordar, y con la simulación
del equipo adecuado el motor del mismo dejará su lugar
a uno distinto más allá de los sistemas de frenos frontales
qué con el tiempo no han querido modificarse. Entrando
en el futuro totalmente desarmada la consciencia, y en
partes múltiples fragmentada la más mínima atención.
La noche en miniatura corría por el bosque soberano,
buscando un consejero en el difraz de una almohada.

Así qué...
Recogió las goteras del techo, dobló la tierra del piso,
y cubrió el frío con los agujeros de una raída cobija en
el punto central dónde el desaliento aprieta la debilidad
de las noches anteriores. Pensaba irse al olvido de la
región desierta aislado en una lobreguez amarga.
No se permitiría consumirse en una lucha insana entre
las ramas indiferentes al deshojar sus flores en la cumbre
del granito de los pájaros sin trino, ni fundirse en los días
por el desconsuelo qué postra al mismo eco ruinoso.

Pasaba del olvido reciente a los viejos recuerdos recostado
como la espuma magnífica y distante allá en el valle del
fondo anochecido... Y se decía, vaya forma de alivio.
¡Mañana será otro día!... Y claro, con el desnudo torrente
y la fugaz sombra del sol en retirada en los empedrados,
con el desenlace inevitable cubierto de esperanzas en su
guarida... Estiró un bostezo sobre las piernas para demostrarse
lo qué nunca había soñado por falta de una perfecta toma de
consciencia de la decisión...

El insomnio sería completo proliferando de día, y agarrándolo
de los pelos en la prolongación de las nubes, en la rápida carrera
al colchón recorriendo las vagas siluetas de carcomidas esperanzas,
y cuándo esa primavera llegaba destrozando al invierno con sus
verduras, sin la piedad campesina del tamaño de unas gotas de
sobresaltos queriendo saludar la imagen deteriorada del espejo
indiferente, cuándo la angustia es tal qué se anticipa a la eternidad
más próxima y con más vitalidad.

Evanescente y racionalizando el dolor inmediato al morirse
plenamente, y adquiriendo las cualidades acumuladas por la
inmensidad de una acción hábil qué se capta instantáneamente
por el gesto clásico al percibir la importancia de la propia inexistencia.
La noche era cada vez más íntima en la profundidad qué estremece
y sacude las mismas procesiones de las pesadillas decoradas.
¡Y estaba sumergido en el descrismarse!...
Lo qué significa la libertad absoluta, distinta, totalmente transformado
fuera del tiempo dónde subyace la tristeza infinita... La tristeza de darse
cuenta de qué uno ya no es el florecimiento del ocaso, ni relativo, ni
comparativo, ni resultado de la influencia ambiental qué implica el
sometimiento al cruel sistema caduco...

Así transcurrió largo tiempo durmiendo en el sublime estado en qué
se encontraba, y pudo inventarse nuevamente en el peltre despostillado
de la vasija qué abrigaba su reciente incorporalidad, flotando al retornar
al botín de cosas inútiles qué se adueñan aniquilando la esencia de
los últimos indicios del orden... Con la luz de una sonrisa perdida.

___Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


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Aprendimos... (junto a @Satanasisalive_)♡

A ordenarnos los amaneceres,
a servirnos los besos,
a saborear el café
en nuestros labios,
a verter el amor
en un tazón de sexo.

A creernos,
que la piel
también sabe de memorias,
y que la eternidad
es una utopía
hecha a la medida
de una maleta.

Que las noches
también ríen,
y que,
no hay mejor forma de caer
si no es
en nuestras bocas.
Que el mejor lugar para un poema
es en nuestras pieles,
en ese lugar
donde nuestros cuerpos
solo saben de pasiones.

Que nuestros brazos siempre
serán abrigo
y estos cuerpos
un cálido lugar
en los días de invierno.
Que un día,
llegamos
como quien no anhela
huida
y espera quedarse


así fue...
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Despertad a oscuras

A los pies de la ciudad descalza
me desvisto las vertebras.

Creo un nido en el eco
de los silencios
acompasados.

Una niña y su vestido rosado
deshilachado por las heridas.

Una grieta y un rabo de nubes llorando.

Un cuento de hadas desprende hojas de otoño, un árbol desnudo que teme al invierno.

Abro los ojos,
a oscuras,
rocé el infierno debajo de mi cama.
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Primavera Das Belleza Y Temple

Oh primavera somnolienta
Es hora de despertar
El frió ya ceso
Y la helada se marcho

Oh querida primavera
Que naces de la ceniza
Dejada atrás por el cruel invierno
Mientras tus bellas flores invernan sobre tu cálido vientre

Entre tus bellas rosas forman tus delicados labios
Y los jazmines tus claros ojos
El clavel que se clava en tu rizado cabello
Y que seria la primavera
Sin aquella alegría de los niños corriendo libres como pájaros al viento

Es inigualable tu belleza
Y tu sincera sonrisa.
Eres la madre de estas tierras,
La guardia de los enamorados ,
La tonada en el medio día.

Das vida
Das cariño
Oh dulce primavera.
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En un pequeño pueblo de piedra azul, vivo con mi amante

En un pequeño pueblo de piedra azul, vivo con mi amante
************************************************************************
Cuando la paulownia flota como un eco lejano, es como una hoja ligeramente cubierta. El ambiente de la
escena vespertina se condensa en los ojos debido a la aniquilación de la luz de las velas.
Lo mismo
que viento y la lluvia, pero a partir de la memoria
de la vejez , el nuevo templo se puso en marcha, y adónde
fuimos o que intercambiamos por
pétalos de loto antes que
un hombre extraño, que llega en la noche de lluvia a
mi corazón, gastado en la construcción de las cuatro esquinas de las cornisas Zhang Qi con finas alas colgando el caballo suavemente.

La casa solía ser la antigua Iglesia de sedán,
la puerta temblorosa de las profundas ramas de sauce de la puerta, las cortinas estaban enrolladas en la sala vacía de Yan Yan en circulo.

Las cortinas estaban enrolladas en la sala vacía.
Cuando las ciruelas están siempre inclinadas ciruelas están siempre inclinadas, la cometa todavía esta en el escritorio,
la risa y las montaña cubiertas de nieve siguen siendo abrigos
anticuados de invierno.
Las lágrimas de los generales que han sido derrotados, las lágrimas de
los mercaderes que se han perdido, las lágrimas de los mercaderes
que han fallecido.
Las lágrimas de los eunucos que han desaparecido, las lágrimas de
las lágrimas escapadas.
Estoy aquí,
y estoy llorando sin lágrimas.
Las lagrimas del viento de la arena, no puede empujarte,
tus suspiros pesados y agrios.
En un pequeño pueblo de piedra azul, vivo con mi amante.
************************************************************************
Sólo hay un membrillo de margaritas y una ventana alta.
Tal vez, la soledad del cielo.
Soy el dios del sur, y el brazo desnudo está envuelto en la noche del hilo. Así que,
las estrellas que cuelga en mi muñeca es mi esclava.
La esclava de Dios que tiene nombre. Toma uno, olvídate de uno y, a veces, comete un nombre.
Retiraré el tiempo de mi vida.
Declararé la paz a los dioses o al diablo.
Dejen que la espada del ojo entre lentamente en
el cielo estrellado, o el mar, el odio del pasado, y
olvidaré el universo, dejare a mi amante.
Déjalo todo, el dinero, propiedades, poder de viejo poeta, tranquilamente para la oscuridad.
Soy más largo que la eternidad, menos que un polvo fino.
www.youtube.com/watch?v=6RTtzWZ6NCk
Che-Bazan.España
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" Tu sueño o mi realidad "

Que quién soy yo?

Soy como las flores
que crecen en tu invierno.

O como la nieve en tus veranos,
seré lluvia que empañe tus desiertos
y tal vez la marea que desciende
en tus montañas.

Ilógico verdad!!

Ahora dime tú querida mía…
si es lógico el que yo te ame en la forma que lo hago, dime tu porque te quiero tanto si no estas juntito a mi.

Cuéntame si mis suspiros,
algún día han llegado a ti.

Dime el porqué no sales de mis sueños,
desvelado estoy por ti.

Impregnada tengo tu esencia en mi mente y me haces divagar,
navegar y otras tantas llorar…
Llorar porque no eres mi realidad.

Que si soy un loco.??
si…

loco por amarte y no tenerte,
por pasar mis noches en desvelo…
solo soñando con tus labios
y morir en vida…
por querer probar tus besos.
Por vivir en estas fantasías,
que me hacen añorarte .

Quiero ser el brillo en tus ojos y el motivo, por el cual sonríes cada mañana.

Ser luz de luna…
que te abraza en las madrugadas.

Deseo y anhelo…
ser la persona que hace latir tu corazón,
ser el sueño que tenías perdido
y el que hoy lograste realizar.

Quiero ser tu realidad…
y ya nunca más…
una triste fantasía.


( J. Jesús Morales Churape) ©
Morelia Michoacán de Ocampo, México.
10 noviembre 2017 [15:30]pm.
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