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La Venus arrepentida

Hermosa , radiante , bella
desfilaba por la calle,
como si cada detalle
estudiado fue por ella;
parecía ser la estrella
en la premier de la vida,
provocaba la estampida
de miradas lujuriosas,
que en caderas cadenciosas
le daban la bienvenida.

Su templo era su belleza,
todo el mundo era su altar,
la tenían que adorar
esa era su certeza.
Poseía la firmeza
de lozana juventud,
y con grácil actitud
despertaba las pasiones,
que olvidando las razones
obviaban la rectitud.

Era pues el sol naciente
que en su inmensa majestad,
prodiga solemnidad
a un deseo ya creciente.
mostrando ser indolente
ante nobles sentimientos,
carecían sus momentos
de alma y de corazón,
y fue en esta situación
que empezaron sus tormentos.

la idónea seguridad
que adornaba su existencia,
en mermada resistencia
sucumbió a la realidad.
la vacía vanidad
que regía su destino,
no parecía el camino
que sabiamente escogiera,
del mundo idea pareciera
y no un designio divino.

Libidinosas miradas
que alimentaban su ego,
y que encendían el fuego
de sus razones pasadas;
agredían despiadadas
un rubor recién nacido,
que solo buscaba un nido
para su amor aun no nato,
que su proceder ingrato
le negó haber existido.

Aquellos que la adoraron
frívola ,cruel e indolente,
por necio cambio vigente
unánime condenaron.
Hoy todos se preocuparon
por la falsa castidad,
cuando la única verdad
es que fueron descubiertos,
en sus instintos perversos
y en su irracionalidad.

La humanidad insolente
en su auto destrucción,
siempre busca la razón
de culpar al inocente.
La premura de la gente
por castigar la cordura,
a este mundo solo augura
una justicia a la inversa,
premia persona perversa
y castiga a la más pura.

Osvaldo B. Páez ©
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Arrepentido

Siempre le ame en silencio
mi cómplice fue el anonimato
mas su amor se volvió mi vicio
en este amargo relato.

siempre me atormento decirle
para mi era mas fácil huirle
me escabullía entre la multitud
mientras perdía mi juventud.

Fui testigo oculto de sus aventuras
pero sobrevivía a mis propias torturas
mi delito fue no confesar que le amaba
mi castigo era ver como se marchaba.

Jamas volví a ver su sonrisa de luna
porque como ella no hay ninguna
he visitado miles de lugares
en busca de esos lunares
mas se que no tengo disculpa
pues no decir cuanto le ame fue mi culpa
daría lo que fuera por verle un segundo
y decirle que ella fue mi mundo.
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de Venus aMarte

Yo es que soy de Marte
en busca de una vereda
de losas de luz lunar
o de una jungla
de lianas de polvo sideral
que me lleven hasta allá,
hasta ti.

Y galoparé por las avenidas plateadas
de las estelas de cometas
en lomos del centauro de Sagitario
hasta llegar allá, a Venus,
hasta llegar a ti, mi Venus.

Y eclipsaremos
todas las lunas satelitales
y todos los soles astrales
con el fulgor de nuestros besos
de millones de lúmenes de intensidad;
y nos bañaremos en la tina
de leche tibia de la Vía Láctea
con los pétalos de luciérnagas
que tintineen
desde la poética oscuridad
de la bóveda celeste.

Tú y yo.
Venus y Marte.
Sinfonía cósmica.



@AljndroPoetry
2018-Ene-10
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Venus

(Dueto Rubén Darío & Yaneth Hernández)

Rubén Darío
En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufrían.
En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.

Yaneth Hernández
Su mirar embriagante, fulgurante de luz me envolvía,
mi delirio y mis ansias fueron notas de absorto clarín,
ella erguida y desnuda, jubilosa y solemne sentía
mi pasión en la dulce ambrosía de un cielo sin fin.

Rubén Darío
A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante bajo el techo de su camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.


Yaneth Hernández
Sobrehumana y hermosa en la bóveda triste dormía,
con dulcísono encanto oscilaba como un volantín
y en fiero desaliento procurando alcanzarle quería,
¡qué infame desengaño no probar de su piel el jazmín!

Rubén Darío
¡Oh, reina rubia! — díjele —, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,
y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar».


Yaneth Hernández
Cuando el cielo del alba se entronice en ardiente diamante
y en el haz de una nube se refleje tu empíreo vergel,
zurciré con mil cirros el ardor de tu fuego constante
y en mi cántaro eterno beberás llanto, amores y miel.

Rubén Darío. Nicaragua.
Yaneth Hernández. Venezuela.
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Finding Venus

Entró a una librería
- se desnudó por entero -
preguntó por mitología
- un pañuelo primero -

Buscó en las estanterías
- revolvió en los libreros -
de la blusa se desprendía
- después del liguero -

Luego quedó sorprendida
- dejó la falda en un esquinero -
cayó entre libros rendida
- halló la imagen de sus sueños -

La Venus estática sonreía
- sus senos igual de bellos -
la curva de sus caderas era alegría
- el encuentro fue eterno -
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Noches

Noches quizá en una especie de lucro
de duelo y de soledad.
Vacías palabras escriben y regresan
solemnente sin tener siquiera prosperidad.
Noches oscuras, escasas, raudas y sin ánimo a brillar
Así son las mentes de muchos los cuales no se atreven a caminar.
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La misma mujer

Esta mañana te amé diferente.
Fui serena
a nuestros demonios asustados
a nuestros ángeles insolentes
los escudriñé en cosquillas reencarnadas.
Te amé diferente
en trance de libélula
con ojos vidriosos
de pucheros y muecas.
Te amé con nostalgias
de vidas pasadas
momificadas
asfixiadas……….
Hasta que llegó el crepúsculo
trayéndome
en una palabra tuya
un puente de guirnaldas
sobre Venus.
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Máscara

Cayó el acero de mi cara,
como sobre la noche, cae la madrugada,
como hombre ya no llevo máscara,
lo que soy y lo que he sido, si fui cruel,
si bebí, si maltraté, si vejé, si me drogué,
todo ha quedado a flor de piel.

He desnudado mi cuerpo y mi ser,
he desnudado mi alma,
llevo limpia la mirada,
ojos llenos de esperanza
porto estigmas en la cara.

Voy con mochila de recuerdos,
a manos llenas, llevo los silencios,
con la lista de errores y de arrepentimientos,
voy cabalgando, cabalgando los sueños
muerto de miedo, ante ti, me presento.
Ayer yo vivía, pero hoy, ya fui muerto.
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La piedra de Venus (con @Sarrd8r)

La neblina me cubre,
la arrastra
una bandada de lubinas
ladrando a un vacío
perseguido por un gato
que hace sonar la flauta
del mundo silencioso.

Suena el coro
de coral gris de voces
cuál manto de hojas cenizas,
saltamontes de Hamelin
que bailan al son de la flauta,
violines y demás música
tarareada por el sombrero
huérfano de conejo.

Se abre la madriguera
perforando el cielo,
la cavan setenta y tres mariposas
que me aspiran
con sus espirotrompas desplegadas
como matasuegras de feria.

Huracanes aleteados
en el pecho de los buenos días,
margaritas con olor a camelias
dibujando sonrisas en las nubes
que balan lluvia entre los rincones
de éste prado donde tumbado
sobre tu sombra,
mis ojos dibujan tu recuerdo
entre ranas cantarinas y lagos de alegría verde.

Me fundo con tu sombra
a la luz de las luciérnagas,
somos oscuridad brillante,
manchas negras
en la piel de una salamandra,
seres anfibios,
puntos de fuego bajo aguas
que respiran a través de lirios.

Purpurina de sentidos en peregrinación,
cual procesionaria funambulista,
tu rostro envuelto en mantilla
tejida por las libélulas de mis silencios,
manto tupido en planetas fugaces
donde los dos fundiremos nuestros futuros
amalgamando el acero de la memoria
con la esmeralda de nuestro deseo.


Be3Al2(SiO3)6

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En colaboración con Santiago (@sarrd8r) para quien en el mundo sobra mundo y falta cielo, y con lo que no puedo estar más de acuerdo. Gracias por permitirme cavar este cielo sobre el mundo con tus letras.

.
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Estrellas fugaces

Y bordar con este
hilo de voz ese
relato de "aquí
te pillo aquí te mato".

Mientras cuento
las pecas del
cielo, besar
la luna del
centro
del
universo.

Atarte con el
cinturón de Orión
y taparle los ojos
a la Osa Menor.

Cazar el jabalí
que Ares mandó
y deberle así a
Venus un favor.

Devorarte, media luna
y dejarte una sonrisa
sin pausa pero sin prisa
sacarte el misterio, Mona Lisa.
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Quiero ser el humano promedio

A: Ella que gozaba de mis imperfecciones
y mis momentos de loca lucidez.

Prefiero que dudes de mí
a que solo me mires y siempre sepas mi color;
Que te saques palomas del bolsillo y pañuelos de los ojos.
Prefiero que seas cursi hasta los huesos
y no que pretendas que no hay vida en esta taza de café.
Que las gaviotas no se suicidan los Viernes
y que mis Domingos son tan breves
que no se si respiro ya el Lunes.
Te prefiero así,
Toda una Revolución sin tiempo para vestir rutinas,
Que seas asesina y rehén
en algún hotelucho sin agua corriente y sin cortinas.
Prefiero que me barajes los momentos felices,
- así no pienso en lo que no soy-
Que me incendies el arrepentimiento
y también mis tesis de grado.
Nunca seré para ti lo que me propongo,
pero al menos lánzate del puente
Maquíllate y duerme desnuda sin temor a nada;
Simplemente hazme el favor de no dejarme ir a ninguna parte
De abrazarme y no dejarme dormir,
De derrumbar esta habitación tan pobre y sin amigos,
De enfriarme los miedos de ser yo mismo;
¡Hazme solo un favor!
Desvístete y se mi única música
Mi perfecta forma de vivir estos espejismos
que más de una vez me invento,
Para poder parecer un humano promedio.
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Mi sostén

Todos conocemos la sensación que recorre por nuestro cuerpo cuando, de niños, una ola nos golpea desprevenidos. Caemos bajo el remolino de agua que nos arrastra sobre la arena, raspando nuestros brazos, golpeando nuestras piernas, metiéndose en nuestra boca y en nuestros ojos. Ahí, sumergidos en el agua, nos arrepentimos de haber querido entrar.
No hay nada más placentero que esa primera bocanada de aire que uno toma apenas puede salir a flote y sacar la cabeza al exterior. Esa sensación abrumadora de sentir entrar en el cuerpo todo el oxigeno perdido por culpa del golpe de la ola.
Hace un tiempo yo era ese niño que, desesperado, buscaba recuperar el oxigeno. La vida era la ola que me golpeaba una y otra vez dejándome cada vez más cansado, incluso hasta llegar al punto en el que estuve a punto de rendirme, de bajar los brazos y dejar que el agua me tapara y la corriente me llevara a su merced.
Pero entonces apareciste.
Fuiste mi ancla, poniéndole fin a la fuerza de la corriente. E incluso mejor que eso, fuiste el oxigeno entrando en mí, devolviéndole la vida a cada célula y a cada órgano de mi cuerpo. Te abriste dentro mío como si supieras el camino de memoria, poniendo cada cosa en su lugar, sacando lo que no servía, reparando todo lo que estaba roto y dándole vida a todo lo que yo pensé que estaba muerto.
Desde ese día te convertiste en mi sostén.
Lo único que necesito es voltear la cabeza y ver que estas a mi lado, para saber que todo está bien, y que todo saldrá de acuerdo al plan.
Desde el momento en que llegaste eres el oxigeno que entra a mi cuerpo y me devuelve la vida día a día, con cada acción y cada gesto. Con cada caricia y con cada beso. Eres lo único esencial. Lo único que necesito para vivir.
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El cadáver es bello y extraño

Un brote epidémico
de sintético arrepentimiento
ha ascendido a un carnaval
sin máscaras.

Los pájaros megalomaníacos
al final acabaron sodomizando
a todos los gatos renegados.

Una voz casual
alerta a los habitantes
del sofá cuarteado;

¡El cadáver es bello y extraño!

La cerveza es especial
pero está caliente,
en la nevera solo hay
flores inquietas por salir.

Fue ese beso de infortunio
entre los matorrales de ironía crónica
el que propagó la parada de latidos
que hervían en confusión.

En la puerta reparten
cápsulas, comprimidos,
calmantes de humo
que no necesitan prescripción.

Tengo un mortero y cartones de bingo,
si queréis preparamos un cóctel
para paliar el dolor
y de camino homenajear a su inventor.

"Doce de la noche
sigo sentado en esta escalera
cuatro chicas de negro
quieren encerrar mi vida
en una botella".
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Zombies

La mano agrietando la superficie
saliendo de su madriguera
buscando el oxígeno para
unos pulmones colapsados de
alquitrán, aquí arriba cuesta respirar.

La tierra no para de llover,
el cielo se reblandece, nada crece
aquí arriba; soterrados,arran-
camos todo de raíz y roemos
lo poco que queda para sobrevivir.

Devoramos todo lo que un día
fuimos, hasta el punto de
desconocer de donde resurgimos,
sin sensibilidad en la carne,
sin fluir en la sangre...

Pequeñas pulsaciones en un cuerpo
dormido de píldoras para calmar
la conciencia de la gente
castigada por imágenes del
demiurgo subconsciente.

Violamos todo lo que alguna
vez intentamos a base
de sangre derramar,
creer y proteger.

Admiramos todo lo que
malinterpretamos, creemos
en todo lo que inventamos
nuestras mentiras son nuestros amos;
otro clavo entierra otro esclavo.

Quemamos nuestros puertos,
ante la realidad nos volvemos tuertos,
sin darnos cuenta nacimos vampiros,ya muertos;
nuestros medios explican nuestro final,
olvidamos nuestros principios, ahora son flashes y resquicios.

Recompramos lo que un día vendimos,
regocijados, siempre nos arrepentimos,
delante del espejo del payaso nos reímos
y sin saber cual es nuestra función
de amarillo llegamos a la última función.

Determinados a nuestro punto ciego
no vemos lo paupérrimo de nuestro ego,
se colapsa en el cerebro el riego
y volver a despertar es nuestro riesgo
porque se sale del parámetro de nuestro sesgo.
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EL POEMA DE YALMAR. Poema épico en 17 cantos

EL POEMA DE YALMAR

CANTO PRIMERO

LA FUENTE VIVA

Dulcemente una fuerza se define.
A cada cosa anima un solo principio,
que así es sostenido. Todo es espíritu,
energía pura que a sí misma se descubre
al manifestarse en todo ámbito creado,
lo mismo en cada vida a la vez latiendo
por cada frecuencia que al nutrirla expande.

Un cosmos mana de un solo impulso
del que se sustenta. De ahí partió todo,
la primera fuente como lluvia incesante
que cada universo llena con sus huéspedes.
Así un tallo florece en el desierto
y en los claros oasis. Combina los dones
de aquel Espíritu, mezcla variedades
imperceptibles de formas lo mismo átomos
que amontona por la senda de los cielos.

Es un núcleo animado que constante cabalga
con veloces vientos en soledad potente,
hasta mezclarse en todo lo que existe
con sus bellas aguas, aguas eternas,
al que un jinete veloz dispersa en el espacio
llenándolo de interminables alegrías.
Un corazón vibra, es el infinito único
que da vida a los valles de lejanos mundos.
Desde un perfume emergiendo, las flores
reciben su amable luz. Ese es el resultado,
efecto querido de una meditación.

Lo que es surge de una expresión dinámica
de continúo proceso. Todo es frecuencia
y movimiento, geometría de existencia:
el rocío que alivia a la gacela salvaje,
la fecunda serenidad explosiva
de la materia creadora.
La bella emoción de las causas simples,
la lucha de átomos, organismos de vida,
el gozo de la oscuridad que todavía persiste,
emisarios veloces que son vientos tenaces
por nebulosas dispersas y pobladas esferas,
galaxias siempre brillantes, renovadas fugaces.
Se distingue por la felicidad exuberante,
explosiones de rica alegría y equilibrio.

Burbujas se inflan con lujo inconcebible,
repueblan los cimientos de la noche
con sus brillos, hasta difundir el albor,
filtrando balsámicos alientos respirables
en toda indisoluble acción de bella alegría.
Se forman los astros rutilantes en sus cubiles
mientras todo firmamento brilla inmune.
Y toda luz, amiga de las tinieblas,
bate el frío con bocanadas ardientes,
el mágico estampido creador de la materia.

Pasa la época primera y brama la tierra,
auroras y expresiones de su aura;
cielos densos y exclusivos, impulsan
melódicas canciones de los vientos activos,
que hacen altiva, diferente, cada naturaleza,
cada ámbito de cada universo, el cosmos,
por olas expansivas de ese fuego colosal.

Coros augustos de regiones insólitas
pueblan la luz y la oscuridad;
multitud de seres con afanes evolutivos,
forcejean dentro de ese torrente vital
alejados de la primera turbación insólita.
Nació la frecuencia en el principio.

Amadas nieblas, nieblas siempre amables,
expanden la existencia al enfriarse el fuego,
entre halos de música y polvo cósmico.
Dan sus primeros acentos las ciudades
forjando edificios bruñidos de metal y oro.
Y los valles copiosos y manantiales
diáfanos por orillas placenteras,
resbalan por los muros de los reinos
en la quietud de un sueño tan sagrado.

Un lugar del Cosmos, gobernado por la figura
majestuosa de una silueta, sujeta
un bello Espíritu, cuyo trono fue el primer Paraíso.
Las montañas, muy elevadas, exhuman igual
clima, siempre cálido y ameno; las praderas bullen
con formas magnánimas en todos los seres.
Elevando tibios aromas del mismo pulso,
las cumbres montañosas vierten por sus laderas
ligeros acentos, los cuales permanecen suspensos
dentro de cada prado suntuoso, ocupado por flores
y almas latentes que al oír el tono incesante
de cristalinas fuentes, con la claridad
excitada de los astros sublimes,
reciben sonidos de cantos tan dulces.

¡Oh, sagrada inspiración! Concede
la fortuna de la sinceridad honorable,
no huya la mía de tu influencia benéfica.
Nunca mi eco se estremezca hasta que burle
el flácido corazón su entera debilidad.
Alza de la mísera entonación lúgubre,
la tristeza ruin de la meditación, acerca
el haz de luz que vague por laberínticas
ilusiones y cálidos espacios.
Ningún recurso altivo acuda a vanas
palabras; callen para siempre.
El vasto universo conoce la certeza.

Los males con otros males mayores,
no son males en sí mismos
sino bienes disfrazados de mal
que son la esencia de muchas cosas,
arbitrio de almas tiranas sobre seres
a los que no quieren revelarse.

La sustancia de Saikiel es buena;
brillante es su fondo, incólume espíritu
en su inmortalidad. No actúa en tentación
ni es tentado por la soberbia del poder.
De este modo, grandes intrigas los dioses
presentan como evocadas maniobras
contra la acción de su ser, huésped eterno,
destructor de la voluntad de muchos
que se hacen pasar por lo que no son.
Fue deseo mantenerlo en muda sombra
porque no alzara la vista fiel del hombre
a sus presencias reales, no temidas.

Renuevo con tenue acento las noticias
de ese universo; veladas con propósito difuso
entre aires de la tierra, difunden lo mismo
en mundos destruidos entre creencias dadas
por lenguas perversas y malas lenguas.
Deshago la historia primigenia
que le hizo sufrir la marca del destierro
porque pareciera en maldad crecido.
Así el hombre sumido en arrepentimiento
por dejarse posar en el hombro amiga mano,
se ataría a la culpa eternamente.

De nuevo su nombre empuja este deseo
a elogiar la grandeza de su esplendor.
Los rayos cósmicos serán mis sonidos,
guiarán mi tarea, alejarán las insidias
que lenguas mentirosas y lenguas vagas
impulsan con los vientos de la tierra
sobre aquella entidad de infinita belleza.

Es tema de mi canto, aún más el hombre
Yalmar, pacífico y amable
que gobierna un mundo lleno
de sublimes alegrías,
belleza incesante repartida por cada
ámbito salvaje y ciudades pobladas.
Tuvo la rebelión en sus manos
por liberar a los hombres de su pueblo,
aquellos con esencia inviolable,
nunca sumidos en vana adoración
ni en voluntad sin nombre.

Conoce la fuerza de la ciencia
que la injerencia frena de otros seres
y no acepta leyes que no son justas, y son males,
- y en esto sí que está convencido -,
para despejar a la mente de la adoración fatua
a entes que no son sino espíritus como él mismo.
Será su firme aliado en su carácter,
restituida la cólera hacia la lucha
por la casa saqueada, la muerte de amigos
y de tanta gente amada, bajo el delirio del furor
de los dioses y de cuantos pueblos se aferran
a vanas creencias de sometimiento y yugo,
rota la esperanza, el sosiego quebrado.
Será su voluntad la llamada de Saikiel.

Oh, tú, hijo de esta época, que pisas el suelo
trillado por la sangre de tus antepasados,
oh, tú, espíritu residente entre moles de odio,
todos aquellos aupados por la injuria
a versículos anquilosados en su grandeza,
auspicio de la satisfacción sobre dolor ajeno,
oh, tú, oyente de derramados gritos,
sin que abadía, aljama o templo búdico
agiten tus ideas con prolíficos bienes,
bienes y obras buenas sobre el hombre,
en voluntad crecida, en soledad pensada,
conduce a tu cerebro mis palabras dóciles,
dale cobijo, cual nubes en sus vientres, al agua
que arrebatan del mar vapores fértiles,
regando el secano hasta brotar semillas;
retén los hechos que ilustran los guerreros,
aunque ahora en el silencio existan los coros.

En este punto quedo para seguir el poema.
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Cuando dos almas se besan

Cuando dos almas se besan/
crean un universo entero
miles de estrellas detonan
en los labios,
partículas del cosmos
se fusionan entre lenguas
y la órbita del deseo
conduce al marte inesperado.
Cuando dos almas se besan/
no existe el tiempo
cada beso está años luz del otro,
el cuerpo se derrite
y las manos son espirales
recorriendo el viaje galáctico.
Cuando dos almas se besan/
la Tierra es Venus
abrasador destino es este viaje,
calientes están las comisuras
hay un eclipse fugaz
en cada beso que das.
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La danza del sol que nunca termina

La danza del sol que nunca termina
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Durante muchos años, todavía puedo recordar vagamente,
los ondulantes picos azules bajo la luz de la luna fría,
gradualmente blanca, roja, en algunas aldeas alejadas de las montañas, besando el sol de la mañana, como una estrella
que brilla intensamente: una muralla.

Un grupo de arenas grises arremolinan una ráfaga de viento otoñal, precipitándose por la antigua muralla desprendida,
una puesta de sol colgando diagonalmente en el cielo occidental.

La antigua muralla dobló silenciosamente la vieja cintura, y
miró hacia el frente con mucho tiempo.


Los huesos de ladrillo convexo y cóncavo parecían serios y
contemplaban las vastas llanuras en silencio, las antiguas casas estaban llenos de desolación y los antiguos muros resistían la baja ira.


La piedra aplastada de flores silvestres apretaba su talón, el
viejo cofre estaba atado en un agujero de la cueva,
cuando la aplastante baldosa derramó tristeza, las
lágrimas en la cara de la antigua muralla no se podían ver.

En el desierto, dormía en los antiguos héroes. Las
antiguas murallas pasaban con sus caballos y,
rodaban a través de sus carros triunfantes. Los
jubilosos tambores sacudían el desierto.

El tiempo pasó la gloria de la antigua muralla, el
viento sopló la bandera del aleteo, el
antiguo héroe fue enterrado en el loess,
como una niebla de humo desapareció en el cielo.

La antigua muralla tiene un brazo fuerte, y
ha sido erosionada durante muchos años por el viento y la lluvia, la capa de tierra gris cae gradualmente, y la
antigua muralla recuerda que no hay arrepentimiento.

La tormenta de la ira golpeó su enorme cuerpo, y la
arena y la piedra soplaron el sonido del llanto, la hierba
desapareció de lo verde al amarillo,
y se estremeció en el desierto del frío.

¡La antigua muralla ejerció una resistencia obstinada, y la
tormenta se precipitó a través de sus restos!
La vieja cintura estaba inclinada por el dolor, y
su cuello estaba estirado y miraba la puesta de sol.

La puesta de sol brilla silenciosamente en el color púrpura, la
oscuridad mata la última gloria, y cuando todo es despiadado y arrogante, en la naturaleza está el muro de la perseverancia.

El torrente de la realidad arruinó la muralla. Se escondió en el vacío. Todo estaba evidentemente descolorido. Todo estaba enfermo y vacío.

El lirio floreciente del mármol tembló en el deseo del
suelo. El deseo del suelo estaba desnudo. Y rojo, pero es nuestro amigo, cuando la vida se convierte en una brisa, y el viento se desplaza en la melancólica fragancia del lirio.

El calor del verano es muy rápido, es la estación del humo y la lluvia densa, estoy envejeciendo, puedes verme alrededor del fuego todo el día y la noche.
Murmurando como una pesadilla, como una piedra de la muralla aislada en la marea.

Deja que el viento te lleve a vagar abiertamente, como el
canto de los pájaros, la esperanza de las nubes, el balanceo de los árboles, que mi aliento se funda con la naturaleza.
Que la risa y el luto se derramen en mi corazón de piedra.

Cuando llegues a la puerta de la muralla, en el umbral del misterio, sentiras el calor de la piedra, el sonido de las hojas
muertas, en el absurdo de la mitología. Toca el sonido de la música, no tapes tus oídos.

¡La naturaleza se ríe contigo,
no puedes ver el flujo del destino,
de la vieja muralla de piedra!

Che-Bazan.España

www.youtube.com/watch?v=5gKhnvPDrbY&t=1s
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Te espero (continuación)

Y ahora... los dos tumbados en la cama,
el temblor vuelve la pasión en besos,
las caricias no conocen de excesos
y tu piel... como ardiente flama.

Suave y delicada... ya no hay vestido!
te siento…eres desnudamente bella,
mis labios en tus senos dejan huella
y hacen que pierda mi sentido.

El éxtasis de muslos tersos…blancos...
en un abrazo envuelven mi cintura,
y en tu cima de venus hace pactos...

y en un trepidar logra la locura...
y los dos en la cama suspirando...
mientras mis manos sienten tu blancura
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Observando la nada

Sentado en ese banco veo pasar el tiempo,
mis pies están adoloridos,
cansados de caminar entre tantos pinchos,
entre tanto ruido necesitaba desconectar
mi mente un segundo,
tomar un pequeño descanso,
no caer rendido al abismo.

Arboleda que te mueves,
pocas hojas tienes,
a mi lado siempre permaneces,
tonos verdes y amarillos,
el sol penetrando en mis ojos,
mis oidos idos por sentir la triste melodia sonar,
me hace sentir como el prisionero queriendo
alcanzar la libertad,
sin poder escalar lo más alto de la cima de
aquella montaña,
el calor que siento es el frío más verdadero,
imaginando el amor de un niño inocente,
siempre sincero.

Eres tú, arboleda,
capaz de alumbrar en el más estrecho de los caminos,
en la oscuridad me alumbras cuando mis pensamientos
son confusos,
pasos que hacen ruido en mi soledad,
observando a mi alrededor puedo conectar con mi interior,
pude decir tantas cosas en el pasado que ya ni recuerdo,
arrepentido por callarme,
por ser otro cobarde.

Oh, corredor que corres,
huyes pensando en tu futuro,
corriendo concentrado y decidido,
intentando ahuyentar a lobos
en el bosque más remoto,
rodeando la niebla que te dificulta ver el obstáculo,
soñando en la persona que más amas,
en ese mismo instante puede ser él mismo sin
importar nada,
el tiempo fluye más lento en ese instante,
porque sin pensar, el corredor solo vive.

Cansado de no entender demasiadas cosas,
por más hablar dentro de mi tengo una espina clavada,
me atraviesa la garganta, me sangra,
mi canto hace tiempo que se apagó,
pero mi corazón sigue latiendo,
sigue latiendo por que suena más fuerte que mil te quieros.

Nubes grises acercan el fin,
por dentro muero, por fuera mi sonrisa miente,
sin poder reaccionar ante la tormenta tengo que alejarme
de ese lugar para no mojarme.

La inspiración volverá en otro lugar,
no hay motivo por el cuál llorar.
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