Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 18040, tiempo total: 0.012 segundos rss2

Ojalá el aire hablara

Ojalá el aire hablara
cuantas cosas te diría, te diría que te extraño
que no se vivir si no estas.

Ojalá el aire hablara
te diría que vivo porque el me brinda de su aliento
que sonrió porque no se llorar, que gritó porque no se callar.

Ojalá el aire hablara
si el hablara te diría los sentimientos más escondido en mi, te diría cuanto te amó!!!
Te diría que eres la princesa de mi cuento encantado.

Ojala el aire hablara
te diría que mis labios extrañan tu piel, que mis manos tienen ansias de recorrer tu cuerpo, te diría que siento tu perfume cuando respiró.

Ojalá el aire hablara
te diría que te necesito, que necesito tu voz.
Que necesito tus pasos para encontrar mi caminó.
Que necesito tu compania para sentirme seguro.

Ojalá el aire hablara
cuantas cosas te diría, te diría que en mis sueños sólo estas tu desnudando mi alma.

Ojalá el aire hablara
te diría que me hace falta tu abrazo para sentirme vivo
leer más   
5
6comentarios 32 lecturas prosapoetica karma: 76

Nostalgia

Ahora leo los poemas
que ayer te escribí
donde te decía
que no podía vivir sin ti
Perdóname pues te mentí
tu no estas y yo no morí

Ahora encuentro
mil versos que te escribí
te dije que te amaba
te necesitaba, o eso creí
Y ya me di cuenta que no es así
yo no te amo a ti
Y dime...¿Cómo voy a amarte?
...si no me amo ni a mí
leer más   
11
13comentarios 71 lecturas versolibre karma: 103

El limbo de los sin ilusión

Si hoy la muerte, me viniera a buscar,
con todo gusto aceptaría,
que se llevará mi vida,
al limbo de los sin ilusión.

Estar aquí o alla, con mi alma en agonía,
esperando a que des señales de vida,
un condenado a muerte me sentía,
con una orden de fusilacion.

En un laberinto yo yacía,
perdida y sin poder hallar una salida,
entre los muros que le construiste a mi vida,
para segregarme de tu amor.

Cuál será el propósito de tu venida,
habrá sido solo para destrozar mi vida,
y llevarte, con tu partida,
la semilla de mi ilusión.

Querida muerte mi alma ya no es mía,
se la di a el, aquel día,
sin saber yo, que el partiría,
llevando consigo mi alma como cartón.

Deberás buscarlo a el primero,
y pedirle mi alma a su destierro,
cuando la tengas de aquel trecho,
llévatela al limbo de los sin ilusión.

Autora: Claudia Viviana Molina.
9
11comentarios 59 lecturas versoclasico karma: 113

En tus aposentos

En ese pequeño y sucio aposento.
inadecuado,
Solitario,
donde mi propia tristeza
se duerme en la oscuridad.
Atravesando ese desierto árido,
Infértil.

Cierro los ojos de mi alma.
Permanezco quieto mientras penetro en ese recinto donde cantare para ti,
y dejare que mi voz se una a la poesía de tu creación.
Es en ese momento cuando eres el centro de mí ser.
Sin tiempo.
Sin espacio.
Solo tus ojos posándose sobre mi mirada en la profundidad de mi alma.

Arrodillo mi andar ante este apacible silencio.
Donde el eco de tu voz resuena dentro de mí
Siento una suave brisa que susurra en mis sentidos,
Siento tu fuerza como un rayo ferviente que arde en mi corazón


En ese pequeño y sucio aposento,
dejare que en tu serenidad escuches mi clamor.
Entonces me despojare del tiempo.
Me arrancare la piel de las vanidades y me hundiré en tus pensamientos para estar a solas contigo.
Abriré mis ojos ensombrecidos por las lágrimas de la emoción.
Y allí,
Brillara tu luz,
Y hallare tus brazos placenteros buscando abrazarme

En ese pequeño y sucio aposento me quedare a solas contigo.
No quiero estar en ningún otro sitio.
Solo allí
Arrodillado
en tu presencia.
Desnudando mi alma al saber que estás conmigo.
Mi único y verdadero Dios.
leer más   
4
1comentarios 24 lecturas relato karma: 61

Si querréis verme

Ciertas veces, siento vuestro respirar cerca de los ganglios.
Ciertas veces, dispongo del don de clarividente
y puedo percibir tantas cosas ocultas; pero no verle,
y puedo escuchadlo cantar en el antro
ubicado detrás de la luna roja.

Desde alguna estrella podéis seguidme
y en cualquier pared blanca con tizne escribidme.
El adiós se convierte en enemigo silente del recuerdo
y el chocolate no aporta serotonina al cerebro.

A veces, siento vuestro regaño de padre,
y ando derechita, sin voltear el alma para atrás
y en mis ojos crecen flores acuáticas
y vuestra voz ingresa por cualquier orificio artificial
y grita cuánto ama.

Ciertos días, vuestra risa llega en mis nubes
y como cartas azules en los días pesados se abren.
¡Cómo odiáis el habedme hecho llorar!
Ciertos días, os imploro que me dejáis en paz,
que no me busquéis, porque ya estoy
y nunca podré regresar.

No os imagináis, cuántos dientes de leones he soplado
ni cuántos vinos desabridos he tomado
ni cuántos higos tuve con usted.
Si querréis verme, subid el volumen a vuestra canción
y sabré que estáis a punto de llegar.


13 de diciembre de 2018



www.youtube.com/watch?v=6PMH0Wtc0QE
leer más   
13
3comentarios 33 lecturas versolibre karma: 103

Estación templada

Las grandes victorias
mueren con colmillos oxidados.

Lo que quería para ti
no habita en mí.

Las gallinas tomaron la calle
a golpes de flautas dulces
documentando sin ajustes
las cuatro semillas chamuscadas
en mis zapatos perdidos.

Todos los datos huyeron
en un coche sin faros,
escondidos en el doble fondo
de una guantera
repleta de atrezos y miedos.

Repostar averías con alas,
despistar el cuerpo
con sándwich de máquina
antes de tomar la autopista del
"Pasado siempre vuelve".

Solo recuerdo que nubes y sol
firmaron un pacto de silencio
ante tres botellas de vino perro.

Lo que quería para ti
no habita en mí.

Cómo experto en estampidas
dejo un reguero de buenos actos
aderezados con heridas colaterales.

¡Lo siento!

Renegué de un infierno imberbe
para acercarme a un cielo de pureza,
este está acotado por llamas tránsfugas
que te queman la cabeza
y dejan helados los pies.

Lo que quería para ti
era una estación templada.
leer más   
9
3comentarios 30 lecturas versolibre karma: 119

"El don de las lágrimas" Autores: @CorazónDeFlor y @carlosmolina012

Érase una vez
allá lejos en el éter
donde se unen
todos los planos.

Una lagrima valiente
que sonriendo
quería ser tan solo
una sonrisa.

Ahí en donde
los quebrantados
esperan a que pase
generosa la cabra Amaltea.

Justo ahí
bajo el árbol astral
padre de todo lo pasado
lo presente y lo futuro.

Hay un jardín lejano
y escondido, donde duermen
muchas almas
entre las flores.

Y no perecerán nunca
aquellas almas poéticas
somnolientas que renacen
en la aurora rosada cantando arias.

Un diluvio de caricias
las empapa hasta extasiarlas
las vuelve blancas, las vuelve eternas
en esta alborada diáfana.

Donde los colibríes
son de seda turquesa
aleteando vivaces
a tan prístina presencia.

Rayos de oro
de un sol generoso
que no quema
que no lastima.

Resplandecerá sobre
estos pétalos bañados
en finos besos
de ternura infinita.

Brotando el bálsamo
del perdón
en los deshojados lirios
que derramaron su don de lágrimas.



Pintura: The Vision of Endymion
Por: Edward John Poynter.


Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos

Carlos Luis Molina Lara
Guatemala

2018
leer más   
5
4comentarios 17 lecturas colaboracion karma: 84

Modelado y vaciado

Volvemos al mismo lugar
a la estancia que fue,
colocamos los cuerpos
en idéntica pose,
misma mirada anfibia
doblaje de palabras,
manos, nuca y fricción.

Sincronizados
los ritmos cardiacos
y el plagio del instante
irrepetible
volviéndolo a llenar
con la carne fecunda
de aquella hora turbia,
igual que quien rellena
la moldura vacía,
derramando
saliva, caricias y piel
hasta sellar
esa grieta del tiempo.

Exactamente todo cuanto fue,
fielmente nada.
8
sin comentarios 23 lecturas versolibre karma: 105

Mis sueños sí que madrugan

Quiero que madruguen los sueños
que no habiten en una burbuja
como si la vida bailara gratuita
con invitaciones sin peajes

Que guarden sus legañas en el armario
y los bostezos se mezclen con el desayuno
disfrutarán de su hora del té
cuando la noche se ponga el pijama

Y que recojan entre las espigas su trigo
o aprendan a cosechar sus frutos
tolerando alguna que otra inclemencia
sin resignarse a tirar la toalla

Mis sueños sí que madrugan
aunque a veces se tomen vacaciones
los domestiqué desde mi tierna infancia
reconociendo así, el sacrificio de mis padres
leer más   
12
9comentarios 50 lecturas versolibre karma: 123

Reminiscencia de invierno (parte I) (B)

Cae la tarde, los vientos gélidos del norte soplan con fuerza sobre la estampa de plomizos y níveos colores del centro de la ciudad. Los pasos de Salvatore se hacen pesados sobre el pavimento glacial mientras libra una batalla épica contra la ventisca que escupe su ráfaga de furiosos copos de nieve. Recién salido del trabajo, se dirige a su estación del metro urbano, a unas pocas cuadras del altísimo edificio de cristal donde trabaja. Hoy no tiene ánimo de pasar a tomar su macchiato bien espeso en la cafetería de moda del centro que le queda en el camino, urge llegar a casa a atizar unos leños en la chimenea y entibiar un poco el espíritu.

A pocos metros de la cafetería, desde el otro lado de la acera, observa sin embargo a los grupos de amigos, parejas e individuos solitarios que beben los cálidos sorbos de sus bebidas a temperatura de ebullición, casi todos con un móvil en la mano y unos pocos con un libro. Y su vista se detiene en una figura en particular; una chica de mirada perdida que sentada en una mesita al lado de la ventana, observa la blancura del ocaso y se extravía en los laberintos espirales de algún fugaz remolino de viento. Sus ojos son de un café tan oscuro como la densidad del espresso en el macchiato que Salvatore suele tomar. Su cabello castaño claro es tan liso que la luz de la lámpara encima de su mesita resbala por su pelo hasta caer al piso. Sus labios carnosos sugieren que su sonrisa debe ser angelical, pero su expresión es más bien de tristeza, pero no de una tristeza llana y simple, más de esas que son complejas, envueltas por el misterio. El corazón de Salvatore, sin embargo, late ahora con una tibieza inesperada, y antes de darse cuenta se encuentra en la puerta de entrada; sus pies lo han llevado hasta allí sin notarlo, como deslizándose o patinando por el pavimento helado.

El lugar está abarrotado, no cabe un alma; el frío invernal obliga a los transeúntes a hacer parada obligatoria y pedir una bebida bien caliente. Pero ya está allí y voltea a ver a la chica de los ojos café profundo, ahora de espaldas hacia él; lleva un abrigo corto de un color tan blanco como la nieve, lo cual realza el rojo escarlata del lapiz labial sobre sus carnosos labios. —Me das un macchiato con leche de soya y un toque de caramelo por favor —le dice al cajero— ¿alto, grande o venti? —le responde el cajero— Mejor un venti. Que me dure un buen rato— y le da un billete de diez dólares. Ya con su café en la mano, da un par de vueltas por las mesas y barra de asientos individuales del lugar, sin encontrar un solo espacio, excepto por una silla disponible en una mesita pequeña donde una anciana de cabellos plateados que está absorta en la lectura de su libro mientras bebe un latte que parece inagotable; y otra silla al lado de un hombre de mediana edad —aunque por su cabeza calva parece mayor— con una abundante barba y cara de pocos amigos, como quien ha tenido un día muy cargado; y por supuesto, la silla libre en la mesita de la chica de los ojos profundos, absorta en el panorama invernal de la calle, con un libro abierto casi por la mitad al que no ha vuelto a mirar en todo el rato que Salvatore lleva observándola. —¿Te molesta si me siento aquí? —ella lo mira con semblante serio, con especial asombro, como quien quiere ver hacia adentro y no solo por encima, pero no dice nada— ¡Es que no hay un solo lugar disponible! Claro, si no soy inoportuno, y si no esperas a nadie —Y ella lo sigue mirando por breves segundos más, pero su boca no se abre, mas con sus labios hace un gesto tan leve, como el de una tímida sonrisa; y de alguna manera parece que asiente a que Salvatore la acompañe. Al menos así lo entiende él, que sin decir más pone su bebida sobre la mesa y jala la silla, inusualmente pesada y sin protectores de hule en las patas, haciendo un ruido particularmente enervante al hacerlo. Ella levanta una ceja, como diciendo: —¿Qué haces? —pero realmente no dice nada— Perdona, no ha sido mi intención— se excusa él.

La mirada de ella se zambulle ahora en la página actual de su libro, como queriendo esquivar la conversación con el chico; aunque en su interior siente, sabe, que debe, que necesita hablar con él. Mientras lee, sus ojos café parecen sumergirse en las páginas y éstas abren un portal que la transporta al mundo de la novela; al mismo tiempo, con su mano derecha y sus uñas semilargas, muy bien cuidadas, sin pintura; hace un sonido sobre la mesa que emula el cabalgar de caballos. —¿Qué lees? —pregunta él con sincera curiosidad. Y ella, en ese instante, es como sacada por un haz de luz del mundo de su novela y transportada en el acto a la mesita, con un par de bebidas calientes, un libro, y claro, un desconocido frente a ella. —No me despiertes del olvido —le responde, sin más— ¿Y de qué trata? —vuelve a preguntar, a lo que ella replica— es un cuento muy largo para contártelo, y aún no me decido si es ciencia ficción, o magia mística egipcia, o una combinación de ambas cosas; es intensamente romántica, eso si te lo puedo asegurar; pero, parece ser un romance que trasciende generaciones, eras, culturas y algo más— suena bastante bien —responde Salvatore— ¡es apasionante, no tienes idea! —concluye ella, y se sumerge de nuevo en su lectura. Mientras tanto él, bebe su macchiato lentamente, como disfrutando cada pequeño sorbo de alegría caliente; no sin notar que la alegría que siente no proviene del macchiato exactamente, sino de la contemplación de la hermosa chica que tiene frente a él. Su mirada se hace penetrante, sus ojos chocan contra el café oscuro de los de ella; por su parte ella, se siente observada, quizás contemplada más bien. Ya no logra concentrarse en el libro, se dedica a tomar su bebida, observarlo de vuelta disimuladamente, para luego envolverse con él en una charla trivial de desconocidos; de esas en las que hablas muy a grosso modo de tus aficiones, de tu trabajo, de que estudiaste, de que te gustaría hacer con tu vida más tarde, de alguna experiencia interesante vivida. Y hablan, y se observan, continuan charlando y se miran, casi como acariciándose con los ojos, hasta que en un instante inesperado, al unisono, ambos tienen una especie de flashback, una reminiscencia; una escena compartida, ambos caminando tomados de la mano, en una tarde de otoño, por una larga avenida de tiendas de moda en Milán. —¿Alguna vez has estado en Italia? —preguntan ambos al mismo tiempo— ¡Qué casualidad! Hacernos la misma pregunta en este instante —dice Salvatore— Nunca he salido de los Estados Unidos, dice ella —yo estuve de viaje en Alemanía hace unos pocos años, pero es el único lugar de Europa en el que he estado —responde él. Ninguno se atreve a mencionar nada de esa reminiscencia absurda que parecen haber tenido, para no atemorizar al otro.

En un abrir y cerrar de ojos, cae la noche con todo el peso de su oscuridad y la temperatura desciende unos cuantos grados más. Han conversado por dos horas y media ya. Ella se excusa, que debe salir corriendo, que tiene que pasar haciendo unas compras antes de irse a casa, que le cierran el supermercado. El quisiera acompañarla, quisiera pasar toda la noche conversando con ella, observando sus bellos ojos y sus carnosos labios que invitan a besarla. Pero no dice nada al respecto. —¿Te volveré a ver? —le pregunta— ¡Quiero creer que sí! —responde ella y le da un post-it de color neón, con algo anotado; se levanta de la mesa, le da un ligero beso en la mejilla y sale de la cafetería antes que Salvatore pueda siquiera decir adiós. La observa desde la ventana mientras se aleja, con sus jeans apretados y sus botas blancas de invierno; la ve caminar pero más bien parece que flota en el viento y se pierde en la oscuridad de la esquina donde dobla, para desaparecer.

Salvatore se queda sentado en la mesa unos minutos más, tratando de asimilar qué ha significado ese encuentro. ¡Qué significa ese flashback! ¿De dónde puede conocer a esta chica que se le hace tan familiar? Abre el post-it: "Alessandra, 493-2345. ¡Despiértame del olvido!". Es lo que ve al leerlo.

(continuará...)


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

@AljndroPoetry - 2018-Dic-12

Quise recordar este relato
originalmente escrito a finales del 2017


Puedes leer la 2a parte en:
poemame.com/m/relato/reminiscencia-invierno-parte-ii
leer más   
15
8comentarios 87 lecturas relato karma: 117

Besos con suspiros

Si tus besos durarán lo que un suspiro,
alargarian mi existencia,
de solo pensarlos me llevan,
a viajar sin equipaje

Aunque de ellos se trate,
mi mente se invade,
en un sin fin de medidas,
que no caben sin anclaje

Entre mis dedos se alejan,
como el agua se asemejan,
cuanto más los anhelo,
más deprisa se despejan.

Si el imaginar se concreta,
y tus labios fuesen míos,
te juro que en un suspiro,
mi alma se doblega.

Al pensar en la carrera,
de alcanzar la meta de tus labios,
mi corazón hace trato,
para llegar a ser primera.

Cuando llegue serán míos,
o me hundo en este lío,
de caminar sin sentido,
imaginando tu boca.

Como un sueño profundo,
ellos se derrochan,
anhelando ser prosa,
de tus besos con suspiros.

Autor: Claudia Viviana Molina
8
4comentarios 39 lecturas versoclasico karma: 101

Descenso de verdades

en la ventana se refleja las luces de colores
mediados de diciembre terminaron la clases
hay culpables y cómplices
que hacen que mis sentimientos alternen
variados como aquellas luces
que sobre mi cama cuelgan
sobre mi mesa pobre, llena de cenizas en sus 2 cajones
digo ser real aun que libre de pecado nadie esta
en mis acciones se refleja mi intenciones con los demás

por mas que ahí estés en situaciones complejas
ayudes a resolver y demuestres las moralejas
la mas real es que nadie esta por las noches
cuando triste te encuentras
solo haciéndote daño con un arma peligrosa llamada cabeza
la cual maquina y refleja sentimientos que se asemejan
a un balazo con la potencia de mil rimas
redactadas por un corazón roto que sin mas nada que dar
en ellas todo deja
mientras en el humo del cigarrillo observas
cuantas cosas deseas
como momentos con esa persona que ya no esta
y no hago referencia solo a la muerte
sino a la gente que se alejo
por conflictos con simpleza
o quizás en alguien que nunca se acerco
y con otra persona comparte lo que vos anhelas
viendo de lejos pensando que por ella todo dejas.
la falta de comprensión de la realidad
las personas que se quejan pero no hacen nada para cambiarla
no se dan cuenta que eso que tanto buscan
esta detrás de la puerta
que es tan fácil como caminar así ella
abrirla y mirar así afuera
que con esfuerzo y optimismo
no hay sueño que no se convierta en meta.
leer más   
2
sin comentarios 17 lecturas versolibre karma: 10

Dime

Yo solía verte a diario
sentada en tú sillón
jugando con tu pelo
tomando un café

Más ahora estando lejos
y sin saber de ti
que largo se hace el día
y yo vuelvo a decir

Dime,
si escuchas lo que el viento
dice,
al pasar junto a ti
Dime,
si puedes comprenderlo
que solo te amo a ti

Cierro yo los ojos
y me pongo a pensar
donde estés ahora
mi pensamiento es para ti

Así pasan las horas
sentado en un sillón
recuerdo aquellas flores
recuerdo aquel café

Dime,
si escuchas lo que el viento
dice,
al pasar junto a ti
Dime,
si puedes comprenderlo
que solo te amo a ti...
9
2comentarios 48 lecturas versolibre karma: 104

Juramento

Nunca vendrán mis palabras como virutas bajo la lima, ni serán espuma de olvido sobre acantilados de inconsciencia.

No derramaré de ellas decanto de orgullo, ni empobreceré entre líneas imprudentes mi poder innato de amar.

Jamás mi voz escrita será subasta cartesiana para espíritus lisonjeros o voraces de candor.

Aun del mejor postor, intoxica la lira que paupérrima improvisa su aridez repetitiva llevada al desboco por la frase trillada o la infamia cortada al más puro tijeretazo del ridículo.

Mi presencia cruda asignaré a los temores...

A esos traidores de sí mismos, que irreconocen del verbo diamante,

la identidad única,

del único que ama.







Yamel Murillo





Coartada©

D.R. 2018

leer más   

etiquetas: lírico, prosa poética, pureza, poesía
1
sin comentarios 5 lecturas prosapoetica karma: 7

Hito

Sé de un hito histórico
invadido por un musgo histérico
que amorosamente se aferra
a sus fijas e infinitas magnitudes.


Persevera en el asedio del almanaque
para adelantar los equinoccios,
catorce páginas y llega a él
despeinada y con zapatos de otra época.



Como en trance de gato
ojos abiertos como lunas
furor súbito de veleta temeraria,
no se sabe qué origen tendrá el vendaval.


Monumento a la distancia y a la constancia
conocen atajos entre crípticos sueños
donde son dueños de territorios
sin líneas divisorias y con libidinosos aranceles.


Sé de una pétrea señal que tiene sed
y fotogenia numérica e invernal,
que me va dejando pistas a pie de página
entre las hojas secas de la húmeda imaginación.
19
11comentarios 69 lecturas versolibre karma: 105

Terminemos

Tu ausencia, grito punzante
de un amor agonizante
que ya damos por perdido.
Los brillos de tu mirada
no se encuentran con los míos,
los secretos que he guardado
ya tienen otro destino,
mejor dar por terminada
esta farsa que vivimos.
Charly
leer más   
14
3comentarios 24 lecturas versolibre karma: 106

Máscara

Te veo y mi corazón palpita.
Te veo y mis ojos brillan.
Te vas y quedo con los cachetes rojos.
No sé qué harás con él, yo no lo conozco ni tu a él.
¿Será mi timidez? ¿será que no sé de qué hablar?
¿Será que tengo miedo a que me sigas rechazando?
¿Por qué a ellos los aceptas en tu cama y a mí no en tus brazos?

Te veo y mis hombros tiemblan
Te veo y mis piernas se aflojan.
Te vas a acostar con otro y yo paso otra noche solo.
Pensando qué hice mal, pensando que no estoy solo.

No te aguanto la mirada, miro para otro lado.
Miro para abajo y veo mi calzado pequeño.
Miro mis manos sucias, me veo abandonado
¿Será que no te agrada? ¿O será que no te agrado?

Bendito sea el que te haga sonreír.
Maldito yo que no lo puedo conseguir.
Trato y trato de ser un buen hombre.
Aquel que te merezca, aquel que te sí lleve
por el camino que nunca llueve.

Pienso en lo que pudo haber sido…
Perdón mamá, por haber nacido.


El hijo de puta.
leer más   
3
1comentarios 10 lecturas versolibre karma: 46

Adios

Adiós
Al verte mi corazón se siente vivo…
En tu ausencia la lentitud de su palpitar marcan mi tristeza…
Ahora que se que el final se acerca, temerosa quedo ante los recuerdos que no cesan dentro de mi…
Viviendo el momento contigo me encuentro, sin pensar en un mañana melancólico por tu ida…
Te siento dentro, son tan profundas estas emociones, que el mar se queda escaso…
Mis lágrimas derraman ira, una ira producida por la apatía de tus sentimientos…
Sola me quedo, pero escarmentada me siento…
Un querer que no quiera marcharse, me desafía en este reto donde el olvido queda como protagonista…
Mis manos se agarran con fuerzas a la nostalgia que dejas…
En la oscuridad se pierde tu rostro, cada vez más tenue porque ya no hay brillo en mis ojos…
Idealizada te encontré en mi imaginación, la cual fue puro engaño dentro de mi interior…
El sol se acerca, pero mi agonizante alma no le deja paso a esos rayos que solo tienen compasión por un cuerpo frágil y roto por tu adiós…
Sufro a solas y a escondidas, sigo esperándote…
Mi adrenalina quema mi cabeza, haciéndola inútil por tales sucesos….
Corrompes mi cielo que ahora se convierte en un infierno, donde todo lo que siento se quema a fuego lento….
Me das pena, me dicen los silencios de amargura…
Pero mi aura que aun tiene fuerzas, brillan por mí como brillan esta noche las estrellas…
Alzo la mirada al cielo, donde alzo mi cuerpo y yacen mis sentimientos…
Soledad cógeme en este silencio…
5
sin comentarios 12 lecturas relato karma: 73

"La respuesta"

En la cara rota del azul
titilan los misterios
deconstruyo las violetas
en un ramillete de culpas
lanzo la moneda púrpura
de la derrota
por una escalera de pétalos
hacia el claro azar del corazón
donde se resuelven tus ojos negros.

En tus ojos negros brilla
se remansa el mar de los secretos
salpicado de islas ignotas
lanzo los dados náufragos
del dolor
me tejo entraña de gaviota
me desentraño vuelo color
pintor de almas a la deriva
herida del corazón.

A la pregunta eterna de tus ojos negros
…la respuesta suicida
es el amor.

youtu.be/CRhvB0B95nc The KVB - Always Then
leer más   
17
9comentarios 53 lecturas versolibre karma: 117

En la esquina

En la esquina hay un bar que presume de adicciones, donde las monedas compran los indultos a sus penas, que se sienten prisioneras de inconvenientes pasiones.

En la esquina hay un bar que me alentaba pisar, porque guardaba en mi Alma el malestar de un adiós, fue tanto lo que dolió que me costaba olvidar

Y en ese bar dejé mi huella en cada copa, y junto a mi huella la marca de mi boca que de todo lo indebido se dejaba provocar

Con los ojos cerrados la amé, pero a ojos abiertos fue tanto lo que lloré que si una de mi lágrima del cielo callera, convertiría el seco otoño en la más verde primavera

Acompañado del alcohol llegan las tardes, porque en mil historias de amor fuimos cobardes, desamparados infortunios en las sendas más oscuras, con almas desnudas carecientes de ternura

Pero de recuerdos nos llenamos quienes de la rosas recordamos la más filosa de su espina, y las penas desahogamos en este bar de la esquina.
leer más   
13
5comentarios 80 lecturas versoclasico karma: 113
« anterior1234550