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Caricias Con Palabras

Tú caminas despojada, de todas
esas máscaras a las que se aferran
esas tristes personas que
por miedo, vergüenza o por su propio
pudor de vanidad, ellas se pierden.

Tú te muestras abierta a descubrir,
siempre la mueca amable
de los buenos corazones.
Aquella que los ciegos arrogantes
rehúsan mostrar, por su peculiar
muestra de su orgullosa presunción.

Son gente como tú la que saca
la sonrisa de los bellos momentos,
esos en los que llegas a hablar con otros
con una profunda sinceridad.

Perdiendote en ese soñar
que muestran sus ojos,
acariciandolos con el sonido
de tus palabras, con el gesto suave
de una mirada tierna que con pasión,
amiga mía, tú siempre ofreces.

Iván A.
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Máscaras

Pienso en esto pocas veces,
pero hoy me he dado cuenta,
que soy como los cascabeles,
otras como los sauces del río.
Unas veces lloro y otras me río.

Me exalto como si los tuviera,
muchos pájaros haciendo trinos,
o me aburro y abro bien la boca
como esos grandes cocodrilos.

Pelear y hasta arañar puedo
como los bravos gatos monteses.
También puedo reflexionar y odiar
como un Hamlet y un Capuleto.

Sufrir como una pobre víctima
y ser como el más cruel verdugo.
Sentirme del todo o casi muerto
o ser taimado como el padrino.

Infinitas las máscaras que uso,
intérprete en este teatro griego,
que son los vidas de este mundo.
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El cadáver es bello y extraño

Un brote epidémico
de sintético arrepentimiento
ha ascendido a un carnaval
sin máscaras.

Los pájaros megalomaníacos
al final acabaron sodomizando
a todos los gatos renegados.

Una voz casual
alerta a los habitantes
del sofá cuarteado;

¡El cadáver es bello y extraño!

La cerveza es especial
pero está caliente,
en la nevera solo hay
flores inquietas por salir.

Fue ese beso de infortunio
entre los matorrales de ironía crónica
el que propagó la parada de latidos
que hervían en confusión.

En la puerta reparten
cápsulas, comprimidos,
calmantes de humo
que no necesitan prescripción.

Tengo un mortero y cartones de bingo,
si queréis preparamos un cóctel
para paliar el dolor
y de camino homenajear a su inventor.

"Doce de la noche
sigo sentado en esta escalera
cuatro chicas de negro
quieren encerrar mi vida
en una botella".
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Confesiones a una polilla (colaboración con @MotelK2)

Escafandras con pies de plomo
descienden haciendo eses por la acera.
Las calles están cerradas
y sólo los que han perdido los límites
respiran entre ladrillos mojados.

Beso mi amuleto
hecho con los restos de Martini
que los seres tridimensionales
han ido dejando,
los aderezo con especias
raspadas en la acera y
¡et voilá!.

Cáscaras de naranja,
pimienta y enebro para
cubitos de hielo rebeldes.
Doy saltos bicolores sobre
pasos de peatones a media luz,
¡mi chistera!
Debí perderla entre el balbuceo
de los amnésicos selectivos.

La penúltima farola
me cobija bajo sus alas,
le hablo de ti mientras me cura
los nudillos infectados
de noche confusa.

Una polilla con guantes
revolotea entre su luz,
escucha cómplice mis confesiones
y, de un plumazo, aclara mis dudas.
Se eriza mi piel,
te pienso en penumbra.

Me bulle la sangre de nuevo.
Las manos echan un pulso
al paladar, aún sabe a lima.
Dejo la máscara contra soldaduras
en un recodo con macetas...
ya no me sirve, bombeo suave.

Un rafagazo de continuidad
atraviesa el costado,
comienzo a caminar
por las líneas discontinuas del asfalto
como si fuera "Ian Curtis"
sobre el escenario.

Pateo algunas escafandras
que ya vienen de vuelta,
chapoteo en el charco
de los antiguos cubitos de hielo,
miro hacia atrás y con una reverencia
me despido de la farola.

¡Ostras qué guapo!
¡el Charlie's Bar está abierto!
voy a por mi chistera,
espero que esté tal como la dejé,
repleta de bebidas espirituosas.


Brindo por la alegría mental e imaginativa, escribir con K es como una atracción de montaña rusa, refrescante.
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FALCO en la tierra. Sigue acto primero

PRIMERA VIDENTE
(Lleva un espejo, se mira, hace una pausa y prosigue)
¡Oh, ilusos, llegad a mí! ¡Abrid vuestro maléfico tiempo
al crepúsculo de mis anotaciones! También exhibo
lujuriantes senos, mas esto bien poco interesa
a todo mestizo caballero que localiza jóvenes dispuestas.
Un buen catálogo satisfaría los deseos mortales
de muchos, lejos de la templada disciplina doméstica.
Estos aluviones en carne extremados, bien tentarían
a cualquier famélico de moral, incluso a Mefistos,
ese diablillo imaginario que a veces insufla cierto grado
civil al parentesco, infiel de espíritu, de mucha gente cívica.
¡Ah, su cavernosa estampa me recuerda la artimaña
de algunas famosillas para encumbrar el enredo!
Con clara mirada, a ese impulso alentador, las veo,
perdido el orgullo, en casos semejantes, cómo venden
de su intimidad hasta la mayor oscuridad y reserva
interior por tocarle los pelillos al diablo.
Y qué decir de algunos estadistas que frecuentan
en el más regocijado secreto el apretón voluptuoso
y la untura libidinosa del carnal deseo,
hasta moler todos los miembros de soslayo,
y escurrirse luego por la escalera furtiva, en tinieblas,
mientras se frotan la piel como caricias gatunas.
Pero esto dejemos que acuda a la suerte y al azar.
(Una segunda pausa. Se alza en pie)
Ahora, os llamo, ¡apareced voces del más allá!
¡Llenad mi entumecida mente con el sonido
de la brisa de otro mundo dentro de ese canto
por los atardeceres de invernales evocaciones!
Cansada estoy de la lira acompasada y brutal
que suena como conjuro de condenadas fogosidades;
existen aquellas naturales por los espacios sombríos
que irían mejor a esta maldita apatía.
Mientras venid, ¡continúe mi fácil arte engañando
y mi verbosidad a las incautas almas femeninas!
No menos al hombre que emboza el rostro
por la puerta de atrás, un punto más segura.
Aunque guardo con sus siluetas parecida fraternidad,
aborrezco la demolición fácil de sus ánimos,
incapaces de sustraerse al compinche erudito
de oscuro pelaje y variopinta prensa inexpresable.
Todo propicia que mis dotes, que alguna disfruto
original, aparte ciñan las viles esencias mensajeras
de la privacidad de muchas donaciones afamadas,
y acudan a sembrar el tiempo declinado
entre consumadas olas tormentosas, estafadas
por aquellas que brotan de mi real naturaleza.
SEGUNDA VIDENTE
Debiera esa práctica satisfacerme a mí también;
desternillarme de la ingenuidad clamorosa de muchas
que mis adivinaciones resignan al amor como brebaje.
No piensan, si este poder tuviera, el sumiller
cataría en primer lugar la botella de añejo licor,
antes que labios profanos macularan la copa.
Ya perdí la lozanía, mas, advirtiendo cómo algunas
de mi talla coquetean con fatuos advenedizos
y sesgan la legítima decencia con la desolación
publicitaria si anda entre las pantorrillas
el deslizadizo acaudalado, no juzgaría con error
que yo inventara lo mismo; de este modo indecente,
bramando contra toda calumnia, embutiría
mi arca familiar de boca estrecha y ancho pedestal.
Valdría esta idea si busco ilimitada posición
y suelto por mi lengua las confesiones del silencio.
Y como casi todas forjan lo propio, ahí lanzo
mi demanda a las profundas tinieblas, lugar
paradisíaco de las aves zancudas y cuellos largos.

(Escucha bullicio en la calle. Cree es gente que sube con
presurosa planta. Sólo es el viento que ruge en el hueco
de la escalera. Seguidamente interpelan las tres)
INVOCACIÓN DE LAS TRES
Espíritus que nos asistís, ¡permaneced no lejos
de los oídos que auscultan lo invisible!
Alguien de muchos se burlará, mas desconoce
que somos consumadas artífices en conectar
con formas impalpables y asumir su personalidad,
que, a través de alguna, hablan al mundo con potente
aviso de cosas indescifrables, ilusorias
para quienes replican negando lo que no saben,
aunque intuyen, haciendo de su máscara robusta
el sinsabor maléfico de su miedosa esencia.
Espíritus que nos rodeáis, ¡seguid aliviando
con vuestro aliento inmortal el nuestro mortal
aquí, acostumbrados como estáis a presentaros
con afables ejércitos sobre hechos misteriosos!
Respondednos en la forma actual, (alguna tenéis),
que no difiere, salvo en la luz, de la del mundo.
No hace mucho fuisteis interlocutores
personales que vivían dentro de frugales elogios,
pero nada más; concurrís luego a creadas sombras
alejadas de lo que somos, convirtiendo esa
potencia en aspiración melancólica de lo que sois.
Espíritus que os recreáis en los umbrales del aire,
encaramándoos sobre el vulgo del que emana
la oscuridad a las aspiraciones más nobles del ser,
contrariado aquél por los escombros de sí mismo
a través de su innata pesadumbre y nula gloria que solo
busca confusión e hipocresía en la existencia, de cuyo
señuelo egoísta, nosotras somos servidoras, Espíritus
que os reís reclinándoos sobre la seducción de los sentidos,
la escabrosidad de la esperanza, el ocioso anhelo mullido
de la insatisfacción sobre las cosas terrenales (letargo
de abajo que refleja lo que es arriba) a través de goces
y favores imperecederos del insensato prestigio,
Espíritus burlados del placer fugaz que, a muchos hechizan,
y a otros atormentan, en ruinas vagas y en prestaciones
someras de denso quehacer y sobresalto vital, balumba
interna donde odio y amor se mezclan, en proporción tal,
que no es posible saber qué curso, de las dos influencias,
dentro del pecho prevalece con mejores augurios;
Espíritus de la noche y día, que os insinuáis en los pliegues
de toda perspectiva contraria de corazón humano,
por recintos interiores y por lados de los hechos externos,
oíd la llamada y reposad en la alabanza, con paz
y quietud, por amor a lo que una vez fuisteis y ya no sois,
cuya unión no es sino la condición clara de cuanto
seremos,
o aspiramos como préstamo, si proseguimos en igual senda,
venid a nosotras, llenad la voz con fascinada presencia.
Aventad la puerta de entrada hacia este espacio,
aproximaos desde lo profundo majestuoso
y apareced, desterrados del fracaso, en nuestros
cerebros, que son vehículos de la mente sin corporeidad.
Ah, ¡venid a nosotras, envolturas de los ruegos!
Las palabras llegan hasta esos reinos lejanos
sobre los que nadie se adentra por temor
a ver parte de su auténtica sustancia amorfa.
Os sentimos. Ofrecednos alguna noticia o hecho
imperecedero de la existencia real que mantenéis.
Nada puede inquietarnos de ese concepto.
Que muchos abominen y nos tachen por locas,
así duerman; voces extrañas les despertarán
como visibles sueños habituados a serles fieles
a tanto eco y a la maldad que pesará como culpa.
Sabemos que no todos podéis traspasar la frontera
y llamarnos con labios invocados; algunos,
sin embargo, ofrecéis elocuencia al pensamiento
y le allegáis la ciencia de la que siempre os engalanáis.
Ea, pues, cambiad las lúdicas conciencias;
abrid el portón de este plano y musitad
sobre las espaldas el aliento de vuestros perfiles.

(Se desvanecen entre rápido sopor. Presencias Astrales las rodean)
PRESENCIAS ASTRALES
(Se hacen ostensibles en los cerebros)
Aquí nos tenéis, cuerpos mortales. Tal recorrimos
el mundo un día con terribles prohibiciones,
además de buscadas, por nosotras sentidas.
Tal fuimos sobre el aire del mundo que hoy entero
el corazón respira, al punto corroído por los males
que pueblan la sed no enseñada de otros
diversos elementos de los que en la tierra solo
se les supone errantes de la mente sin rumbo.
Hemos aproximado nuestro Universo al vuestro,
según consta en las paginas escritas sobre el hombre
al cual el espíritu cauteloso espera favorecer,
antes que descienda al rellano de la tumba.
Exhortamos a una a que sea fiel y valedera sustancia
para transmitir la gracia todavía disponible a esa alma
que estuvo abrasada de primitivo amor,
él, que engañosamente imploró sin inocencia
por una hija de la tierra, de cuya esencia somos
emisarios piadosos. Debéis saber que, nuestros collados
son más hermosos que los vuestros; ningún esquema
mortal nos envuelve con su mala onda material
ni los recíprocos ultrajes que os arrancan el pellejo,
crecen, con su alboroto y anomalía,
alterando la mitad de nuestro descanso,
ni se pronuncian palabras que se asocian con el tumulto
detrás de asociaciones querellantes, durante tiempos
de anarquía adulona por cómplices amotinados;
ningún peligro múltiple puede restaurar el miedo
razonable que se excusa en la injusticia,
cuando en la tierra da forma a la perplejidad.
Lo que no conocéis os enajena y cierra el cerebro,
el músculo flaquea y el peso os impide esquivar
la gravedad fuera de la espesa atmósfera, turbada
por la indecorosa y excesiva estima de vosotros mismos.
No percibís otras regiones lindantes con la vuestra;
esparcís vuestros átomos hacia la oscuridad
como cúmulos brumosos de expansivas edades.
Hasta aquí no venimos con la vista puesta en ninguna
para escaldaros con tormentos sulfúreos.
Las espirales de ese infernal desierto atrapan
mentes trastornadas por el fiero estudio
de sí mismas; arrebatan la cordura como juguete
impelido a ser manojo de fragmentos idóneos
del propio corazón ennegrecido.
(Dirigiéndose a la preferida entre las tres)
¡Despierta! Nos sentirás como algo palpable
que hará complacerse a tus palabras;
sabrás que el regocijo del viento
destilará la magia de nuestra enseñanza,
cercana a los dones que despliegas, y sembrará
complaciente quietud hacia quien, confuso,
no tardará mucho en acercarse a tu perfecto
estado dominado por tu misma conciencia.
Quiere saber si Alguien más poderoso que él
domina los destinos humanos, o si un solo hombre
de este mundo replica a ésta Voluntad
con la soberbia que impone su alocada acción,
prolongarse en la mano que empuña la mortalidad,
ataviado con el más insolente deseo que mirada
alguna lanzó fuera de la compasiva tierra,
a la que está unido por temores y desdichas suyas,
humeando, de ordinario, con secretas aspiraciones
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El beso de la muerte

Uno a uno, los turistas del crucero atracado en el puerto de Chetumal accedían al interior del barco. Terminaba la jornada de turismo, donde habían visitado las ruinas de Uxmal, en el estado de Quintana Roo (México), y en sus mentes aún bullían las historias de aquellos antiguos mayas devorándose en el juego de pelota, de aquellos enterramientos faraónicos que pretendían escalar hasta el cielo, historias del ciclo de la vida, historias de la muerte…. De la muerte, qué ironía.

A su entrada, los animadores les recordaban la fiesta que tendría lugar en el gran salón de espectáculos del barco, solo unas horas después, tras la cena de gala con el capitán del crucero. Todos ellos habían sido previsores, y durante sus horas en tierra por las calles de Chetumal se habían hecho con una de esas máscaras que llamaban catrinas o habían adquirido las pinturas necesarias para decorar su cara con la imagen de las famosas “calaveras garbanceras”. Solo Santos, había decidido que aquella fiesta de difuntos no iba con él, y no pensaba convertirse en un “adefesio”, como él decía, pese a la insistencia de Lydia, su flamante esposa, que estaba entusiasmada con aquella mascarada.

Apenas llevaban una semana casados y estaban disfrutando de su luna de miel en un espectacular crucero por la Riviera Maya. La vida les sonreía… ¿o no?

Tras engalanarse para la cena, el matrimonio decidió dar un breve paseo por cubierta. Hacía una noche maravillosa, iluminada con una radiante luna llena a la que escoltaban millones de brillantes estrellas. Lydia ocultaba su figura con un precioso y ceñido vestido de terciopelo, de color burdeos, con escote palabra de honor que dejaba sin aliento a cualquiera que posase su mirada en su pecho, a cada espiración de su tórax. Santos había elegido para la ocasión unos chinos de color caqui, y una vaporosa camisa de lino blanco.

Cuando se dirigían al restaurante, tras contemplar la serenidad de mar y cielo desde una cubierta iluminada por miles de luces, Santos se tuvo que poner la chaqueta de lino que llevaba en el brazo. Una ráfaga de aire le había helado la espina dorsal…

Durante la cena, que compartieron con otras dos parejas de recién casados, todos se mostraron animados. El vino hacía que los ojos de Lydia chispeasen más de lo habitual. Todos menos Santos, que no se sentía cómodo, quizás por los sutiles coqueteos de Lydia con los varones que les acompañaban en la mesa, quizás por el repentino frío que sentía. Algo en el ambiente no le gustaba.

En el instante en el que el capitán de barco elevaba su copa de champán para brindar con el pasaje y desearles una feliz estancia a bordo y un feliz viaje, el barco zarpaba del puerto.

Tras los postres y los brindis, todos se dirigieron al gran salón de espectáculos, donde ya se escuchaban los primeros acordes que entonaban los instrumentos de la orquesta. En el trayecto, algo llamó la atención de Santos. A través de los ojos de buey observó que el barco estaba envuelto en una densa niebla y apenas unas luces de emergencia daban algo de luz a la cubierta. Otra ráfaga de aire le congeló, esta vez, el corazón.

Los pasajeros ya bebían y bailaban cuando llegaron Santos y Lydia, acompañados de los dos matrimonios con los que habían compartido mesa y viandas. El ambiente era sumamente animado. El gran salón estaba decorado tétricamente para la ocasión, la popular fiesta mexicana de los difuntos, y todos ocultaban su cara con las coloridas catrinas.

Santos sentía como los ojos escondidos tras las máscaras le observaban. Incluso creía escuchar risitas y cuchicheos procedentes del hilván de los hilos que cosían la boca de esas calaveras. Ajeno a ello, Lydia seguía bebiendo, bailando y divirtiéndose. Todos, excepto Santos, lo hacían.

Al momento, uno de los cantantes de la orquesta tomó el micrófono. Debido a la gran cantidad de recién casados que se hallaban a bordo, les pensaba dedicar una romántica canción e invitaba a las felices parejas a salir a bailar a la pista. Les pedía que cuando terminase la canción se despojaran de las máscaras y se dieran un apasionado beso. Eso, les dijo, les traería felicidad y suerte en su viaje marital.

Lydia, a duras penas, consiguió arrastrar al reacio Santos a la pista de baile. Durante el danzón, mientras tomaba a Lydia de la cintura, y dejaba que ella envolviese su cuello con los brazos, sentía como cientos de lúgubres ojos negros se posaban sobre él. En el exterior, con el pasaje ajeno a ello, el barco se dirigía a la deriva, sin rumbo entre una gélida bruma, con destino a la noche eterna.

Las notas del insinuante y embriagador danzón cesaron. Lydia sonrió persuasiva. Santos la miró expectante. Con delicadeza procedió a despojar a Lydia de la catrina que cubría su cara para posar sus labios en su boca y culminar ese mencionado “beso de la felicidad”.
La cara de Santos era de espanto, palideció, su rostro tornó trémulo…, miró a uno y otro lado, a todos los pasajeros. No podía creerlo, un sentimiento de horror le invadió por completo.
Debajo de la catrina de Lydia, una fantasmal carcajada se dibujada en las mandíbulas de una verdadera calavera. Lydia estaba muerta. Todos los tripulantes del barco lo estaban.

Todos excepto Santos, que deseó estarlo también cuando la calavera de Lydia le susurró al oído…

Esta vez una ráfaga de aire le heló el alma, y el barco se perdió para siempre entre las tinieblas del mar Caribe…
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Ladrón de besos

Todas las noches salgo con afán de robar los besos

Más exquisitos de la ciudad, algunos quieren diamantes, dinero u oro.

Yo quiero besos, un acto que si robas, no te toca castigo alguno.

En las noches reviso a las damas solitarias, acechando el momento

Perfecto para que esos labios toquen los míos y sentir esa sensación

De extravagancias de éxtasis.

Unos me toman por loco, por dedicarme a ser ladrón de besos,

Pero ellos no entienden que soy un cazador de tesoros, de reliquias.

Hay damas que nunca han sido besadas, pero yo les enseño el sentimiento,

La sensación y sobre todo el enojo de sentir unos labios no deseados.

Unas se enojan, otras tienen diferente perspectiva que ni se molestan en seguirme.

Así distingues unos labios que tienen dueño de lo que nunca han sentido el calor de unos.

Damas en los callejones, damas en los paraderos, damas en los parques y en cualquier lugar donde Este una dama en soledad total.

Pero una noche me dieron mi merecido, al momento de tratar de robar un beso,

Note que la chica era la niña que me gustaba desde pequeño, partió hace años, pero

¿Regreso? …

¡Oh cielos! No sé si robarlo o quedarme con las ganas. Por primera vez deseo unos labios únicos Para mí. ¿Qué pasa hombre? soy un cazador no una presa. Mis piernas no responden, pero mis ojos no dejan de desearla.

Mejor ni me acerco, tal vez conozca la noticia del desquiciado que roba besos a damas solitarias en la oscuridad.

Guardo distancia, y noto a la chica que he amado desde años pasados en una banca reflejando su sombra por la luz del póster.

Ella resguarda ahí. Y ¿si me acerco a robarle un beso a cabo que tengo una máscara puesta? y la oscuridad es mi aliada, pero yo amo esos labios y porque con los ajenos soy tan libre.

¿Porque mi corazón me apresa de respetar esos labios, si ya he robado cientos de besos?

Me quede ahí, ya no me importaba desperdiciar la noche, pero ella seguía ahí. ¿Tal vez quería ser atacada por el ladrón de besos? O ¿tal vez quería conocer la sensación de uno?

Me quite la máscara y simule pasar por ahí, fingiendo que salía de mi trabajo le dije:- ¿Johana eres tú? Ella me contesto que si, tanto tiempo sin vernos. Volví a preguntar: -¿Qué te traer por aquí? Ella me respondió: - Tal vez te cause gracia, pero nunca he tenido novio, escuche el rumor de un ladrón de besos y quise que me demostrara lo que se siente.

Yo me sentía en la gloria, no supe que paso por mi cabeza ni quien era en ese momento y le solté la sopa, diciéndole que yo era el ladrón de besos. La tome de la cara con mis dos manos y preparaba para besarla como nunca había besado a una mujer, con amor verdadero. Pero ella actuó pronto y me lo robo, no pude sentir la sensación que quería experimentar comprendiendo que un beso robado es solo algo sintético, sin vida, sin pasión, lo sentía más como una abofeteada por la falta que les hice pasar a muchas chicas.

Ella me soltó y me dijo: -¡Ahora experimentaras lo que se siente robar un beso! Tal vez sea un capricho, pero nunca será un beso de verdad.

Y como se alejaba parecía que la oscuridad la cubría hasta desaparecer. Caí rendido sobre mis rodillas mientras ella ante mí se convertía en una silueta, solo llore porque tenía razón un beso robado nunca será un beso real.
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A la mierda la ir(realidad) virtual

Demasiadas máscaras enturbiando el mundo

Ella dice que hasta la poesía
Es alzada con mentiras

Y que...
¡Qué pena !
que los versos lleven máscaras
y disfracen las metáforas

Y que no ...
Qué no lo entiende

Que tiene que ser agotador cargar con quien no eres
los
trescientos
sesenta
y
cinco días del año

Que eso
es daño

Para ti
Para mi
Para todos ...

Que quién es capaz de eso
Para ella
valor
cero...

Y qué ...

Encerrar la verdadera esencia
en un rostro opuesto
y en un cuerpo deformado

Es como querer volar
habiendo cortado las alas al pájaro
Y qué...

Que la falsa moneda
Jamás podrá obtener cara
al mirarse en el espejo
Y eso ...
Eso es muy triste

que lo bonito de la vida
es ser uno mismo
con la ligereza de las virtudes
y la mochila de defectos

Y qué está harta
¡Harta !!!!!

Cansada
Agotada

decepcionada con esta mierda
de medio mundo
Que destruye al otro medio

Y qué ojalá
La (ir)realidad virtual
deje de ser un engaño

Y qué ojalá
las máscaras caigan al suelo

Y la realidad sea
quien toque los versos

@rebktd
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La casa de los rostros perdidos...

La casa de los rostros perdidos
palacio solariego de jardines colgantes
esferas de luces brillantes
con gárgolas medievales apunto de balbucear
adornaban toda la entrada sur principal.

Cada día conmemorativo los lugareños
y jefes de gobierno del Paris aristocrático
se acercaban y disfrutaban
de la mejor vista del campo
las grandes fuentes, jardines colmados
de rosas y estatuas al estilo greco romano
miraban el cielo en actitud desafiante
época esplendorosa
de las clases sociales alta.

Todo ese pasado quedó grabado en las rocas,
piedras silbantes, en los agreste arboles
abedules y cedros, en los anillos de metal
con olor a Jazmín, cortinas
y mosquiteros del gran salón.

Hoy la gran casona muestra su hastió,
la mascara oculta del silencio
lo cubre todo. Las enredaderas
alcanzan hasta el último aposento
y la alcoba nupcial todavía se escuchan
los espejos vítreos y gritos trinar.

Los amantes secretos envueltos en la infidelidad
fueron alcanzados por un rayo infernal,
pólvora humeante, maléfico y perverso fuego.
Aquellos amantes que se juraron amor eterno
traicionando la alcoba real y los faustos deseos,
no contaban que una tornasolada luz,
fosforescencia salvaje,
les iba descalabrar sus huesos
y retumbó perforando las entrañas
del deseo prohibido.

Y las paredes fueron salpicadas
por la herrumbre del tiempo.
Los amantes quedaron desnudos
en medio del tormento
con su rostro a medio sonreír.
Fue un escarnio amarse así
todo el Paris comentó.

La casa esta ahí, en ese rincón
hogar de leyendas,
quienes han osado entrar
comentan que se escucha
un sosegado eco de ultratumba ))))

(Possédez-moi, ayez-moi tous.
Ayant mes tissus et mes lunes pleines)
(Poséeme, tenerme toda.
Tener mis tejidos y mis lunas llenas)

Y luego de esas frases cargadas de pasión
se escucha un hipar agonizante
que punza y taladra los oídos.
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Un suspiro y un café

Intento ver lo que nadie ve,
la esencia,
sentir lo que quizás nadie siente,
las paradojas del tiempo…
y viajo, viajé…
y desde esa madrugada
viajé en mi sentir a ella,
reté a la distancia,
a lo normal,
solo sentí en mi mente el deseo de ir…
la visité cuando dormía,
le acaricié el cabello,
le di un beso en la frente con mi alma,
vi su figura de ángel,
con mis anhelos le besé los labios,
y desde aquella madrugada
siento que no regresé,
que allá quedo una parte de mis sueños,
un anhelo hecho piel,
un momento hecho belleza,
un universo hecho nombre y presencia de mujer.
Hoy suelo visitarla como la primera vez,
desde mi distancia,
sin que ella lo sepa o quizás si,
desde mi rincón del alma,
de ese rincón que ahora es de solo de ella,
y quizás éste suspiro se convierta en un café,
y ese café en su compañía,
y quizás su compañía sienta la mía,
sin máscaras,
y porque no,
un suspiro se haga café.
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Halloween.....

Escucha el tic tac
del reloj de cuerda,
la hora se acerca
cierra la puerta,
Escucha la tormenta
rugiendo ahí afuera,
Se masca la tragedia
cada vez mas cerca,

Y ahora... Tensa espera...
Silencio y calma.......

Cerraste las ventanas??
Nervios de acero sube corriendo
dejaste abierta la del trastero,
Pero no das un paso
ya eres prisionero,
Del terror que tienes dentro
del miedo sobre tu cuerpo,
Escuchas voces
o te engaña tu cerebro??
Se fue la luz te quedas sin tiempo
se dispara la adrenalina rezas al cielo,
saltas de la cama el corazón te da un vuelco.......

Despertaste,es real o quizás un mal
sueño??

Noche de halloween !!!!!
Bienvenido al infierno !!!
Ahahaaa jajajajaja
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Hipócrita

Maldito veneno que corroe por tus venas
te pavoneas diciendo que amas sin penas,
vacía siempre estas pues el odio no llena,
“amiga” te dices llamar gritando como Hiena.

Te quema la lengua víbora indecorosa,
La envidia te ha hecho ser rencorosa,
yo soy feliz y eso carcome tus entrañas,
y aunque quieras no me tocas con tus mañas.

Miserable ser con veneno que te mata,
cuidado con tu lengua, con ella te atragantas,
es tanto lo que escupes que parece serenata,
usaré tu lengua a ver si mi piso abrillantas.

Ser despreciable con doble cara,
increíble como te escondes tras una mascara,
pero siempre supe detectar a las canallas,
me regocijo ver que mi instinto no tiene fallas.

Te veré caer del trono en cualquier momento,
estaré lista para aplaudir en el primer asiento,
nunca le deseo el mal a nadie en la vida,
contigo haré una excepción mi amiga querida.
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Espejos casi disimulados

Yo caminaba por las aguas del tiempo
pero el reflejo de tu corazón
siempre llegaba tarde.

Tú tarareabas canciones
de olvidos que vagan mortificados
pero mi memoria encendida
se apagó en cada orilla.

Cada recuerdo vino disparado
en un camino de espejos
como pájaros furibundos
que buscan su cielo en los charcos.

Y volví a sentir la misma sensación,
la del que ya está enterrado:
ojos heridos,
máscaras de vértigos,
oscuridades, ciénagas
y viejos silencios ahogados.

Por eso, a veces, escribo
porque en ese eco confuso,
en los días de aguaceros,
pienso si volveré a sentir miedo
cuando cese el perfume de la lluvia.

Fotografía: Juan Barriola
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La Intimidad... (Dadaísta)

LA INTIMIDAD
( Dadaísta )

Atrás de aquella nube he dibujado alegre
la voz en la tarde voluptuosa del invierno
al estremecer la hierba con una sonrisa
que deja la mesa bajo el jardín anhelante.

Aunque las letras son de cera virgen rosa
los cabellos ya no traen pañuelos verdes
donde las frambuesas están llorando sal
en la procesión de las caderas ligeras.

He encontrado la tristeza danzando arrugada
en el atardecer de un clavo dormido con fiebre
acariciando los sueños con las palabras de una
hoja con el rostro de un insecto distraído.

Todos deseando traspasar la luna con miel
en la lentitud ondulando lubricada dulce
anudando anillos al suspiro azul erecto
con la frescura del clavel satisfecho.

Aquí ha llegado la calle inquieta obligada
hablando de los troncos secos al caerse
en la ventana que duele al techo indiscreto
por las dudas en traje de baño muy corto.

Ya ni el sueño del sombrero quiere más
que al miedo de las flores en camiseta
ni los muslos del fuego en una caja abierta
donde una oreja ladra a la luna por minutos.

Aún cuando los ojos están tejiendo al hambre
los sentimientos mascados en la orilla dura
cuando se fuma una naranja con las rodillas
al filo de una cama bajo el árbol temeroso.

Piensa cuando nada de esto sucede un poco
como al verlo sufre la leche al secarse roja
por oír llover los caballos con arena blandos
en la noche desnuda sabor a miel varias veces.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)

All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Joel Fortunato Reyes Pérez.
Published on e-Stories.org on 28.06.2014.

POST DATA:
Referencia útiles son...</i>

www.youtube.com/watch?v=bQo1lOHRqsE
También...
es.wikipedia.org/wiki/Dadaísmo
y
www.todacultura.com/movimientosartisticos/dadaismo.htm
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Los sueños azules

Los sueños azules
azules las estrellas
las estrellas marinas
el mar y sus colores
hipocampos
la luna en plenilunio
pintura al óleo
antiguedades
aromas fugaces
triangulos y escalas
fragmentos rotos
quimeras y galaxias
girando en hervor
viajero sin puerto seguro
por insolitos rumbos
mascaras ocultas

la cotidianidad.

En qué dimensión están los sueños?

a nivel sub consiente quizás,
o en el mundo astral.

Los sueños están donde deben estar
recluidos en la capa cuántica

de la existencia del Alma inmortal.
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Pincel de estaño

La música atraviesa la niebla,
barre los ojos intrusos
y fulmina los ladridos
del tapiz vacío.

Aún humea la cafetera
de los amantes proscritos.

¡Mira!
todavía conservo
el dado, el revólver
y los rastros de vino.

Imagina que volvemos a bailar,
imagina que el perdón
habita en medio de la butaca
que nos separa.

He mejorado mi caligrafía,
he levantado los ladrillos
que aprisionaban los brotes
de atardeceres engendrados
con manos furtivas bajo la mesa.

El viejo pincel de estaño
sigue con la labor
de maquillar las pálidas estrellas
que se quedaron a vivir en el techo.

"Ven,
dame tus manos
y toma un color,
yo haré lo propio
con otro distinto.

¿Ves esa pared?
es un nuevo lienzo,
podemos pintarlo
o jugar a descubrir
lo que hay detrás".

La música atraviesa la niebla
dentro de una pompa
de goma de mascar.

Aún están calientes las tostadas
de los murciélagos
que han bajado a pagar al taxista.

Imagina que nuestros pijamas
vuelven a compartir cajón,
imagina que no es demasiado tarde
para deshacernos
de la colección de desengaños.
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Tardíamente... (Texto Neosurrealista)

TARDIAMENTE
( Texto Neosurrealista )

Escribió tarde su tierna muerte y tarde su vieja
vida. Fuera de sí mismo en las letras se le veía,
saltando entre nubes escondidas en el bosque
tembloroso, con las manos en la luna, y el hoy
en los cabellos de los últimos recuerdos en el
patio que jugaba.
Con el fantasma de sí mismo,
por el cartón de la calle asolada, vivió poco, y
murió mucho, haciendo de su inmortalidad un
florero con pétalos ciegos, en la raíz seca del
fondo más alto, arenoso cuando duerme el olvido,
y se esconde un manojo de recuerdos en el
espejo del ropero que ya no soporta la escuela.

Y luego dice : La brisa ya no quiere el impulso
del fuego, así que tiraré esta noche en el bote
de basura, donde naufraga el acordeón pensando
en la guitarra de las tardes voluntarias.

¡ Claro que sí !... Porqué dejó la sal de soportar
al mar, el frío del hielo, y el pasar del tiempo...
Arrancándole cadáveres al grito del árbol que se
fuga, leyendo con un lago las últimas noticias de
la ruta más barata al cielo más cercano, con el
perdón en oferta, y la fé de invitado, sin sacar la
lucidez de los zapatos, ni las rodillas cautelosas
del aplauso.

Ningún infierno quiere ser ya su
nodriza, y la cárcel desdichada, huyó sin escribir
la lista que la libertad fuma, cuando corre el rojo
pedestal opaco.

Después, la soledad vuelve a su casa, y se queda
encerrada en el sueño de una alfombra, que pide al
cuarto las paredes confidentes del techo desterrado
por el piso, que a la lepra teme, y toca el perfume
repentino del marfil, y del café recalentado.

Aquí la fiebre se pregunta, y le grita en cada hueso,
del papel, y del dolor sin hacer nada, al salir por la
ventana que destella, y desconcierta al cuarto junto
al cuento rebelde, al saber de los trenes con la ropa
raída en un largo mes inmerso, con las palabras que
muerden las letras del cuarto más pequeño, lavando
al jabón con las burbujas.

Posteriormente, partió a la mitad el último recuerdo,
cruzando a pie lo años, como traficante del pasado,
muerto y amputado, en innúmeras leyendas relatado
con el futuro como prueba, y la miel del calcetín, que
una araña lujuriosa, dejó viudo al saberlo.

Así que pensó en el azul de la lengua ociosa, con la
mano de la máscara inválida, de acuerdo a la inocencia
que arrastra, y derriba la tapa sofocante del cielo, en un
frasco, con la comezón que merece ser hervida con la
pobreza más deseada, en la colina de las ricas plegarias,
del reloj que camina con malicia en los campos irritados
de una gota, empeñada en comprender al corazón sin
conocerlo, desgarrado por la consciencia en decadencia
condenada, y progresivamente desfigurada...

En esa tarde que llegó tarde hasta ahora demasiado.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


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Published on e-Stories.org on 05/31/2014.
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Domingo

Se escribe con más calma, se sabe que no habrá prisas, con un poco de suerte lloverá y tendrás la melodía perfecta.

Siempre he creído que el domingo es el día en donde las almas descansan, en donde nos tomamos un descanso del tiempo y de las sombras del desamor, el domingo encuentro la paz que en los otros días no, el domingo me sabe a que todo estará bien. Me abrazo a él para sentir que será eterno el descanso, me siento segura con él del brazo.

Los domingos me hacen escritora por el simple hecho de serlo, no necesito café ni tabaco, solo necesito la calma del día sin importar qué se este viviendo, el domingo me siento inmune a las flechas de cupido, ese día solo necesito ser yo por la necesidad de serlo, los domingos no hay mascaras, no hay disfraces, solo estas tú frente a ese día que aparentemente nadie quiere vivir, el domingo es conciencia y filosofía.

El tiempo se detiene, el domingo no hay rencores, el domingo parece ser el reflejo perfecto de lo que deberíamos ser, domingo no dejes de ser lo que eres, no dejes sin tu abrazo a las almas que necesitan descanso.
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El salitre ha secado sus costillas

Sombra de plumas amarillas
que empolló el otoño,

después de una larga travesía,
encaran –los peces
navegando por los espejos
–,
el paseo de hojarasca,

es un atardecer de lotos,
la luna es tirada por unos remeros,
recogen las redes los marineros,

el salitre ha secado sus costillas,

el cuervo se unta
con los betunes de la noche,
vuela sobre los mercaderes,

campanarios, relojes, antenas

relucen las máscaras, el aire
de distinción al que aspiran
los transeúntes,

visten pieles de serpiente,
observa el cuervo, su boca
es agua, llueve sin cesar

los poemas enmohecen,
se abandonan,
el cielo es una puerta
por donde huyen las estrellas,

ardieron vivas, cayeron
pintarrajearon el cielo,
lo demolieron, clausuraron la noche,
me dejaron sin imágenes

ciego

arrojo el anzuelo,
trato de pescar sirenas.

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Entre la primera y la segunda anda el juego (para @MarcZarzosa)

Me divierte perderme en tus versos.
Te gusta jugar a tejer telarañas con las palabras.
Buscar enredos y hacer mil líos
con las risas y las rimas
Frases que siempre dicen más de lo que cuentan.
Espero que ahora tú encuentres el mio.

Escondes el alma de trovador,
recitas en verso con máscara de payaso,
tus odas, tienen duende y cuentan cuentos.
Hermosos poemas con doble fondo y mucha miga.
Amigo , ahora te toca a ti mover ficha.




Hortensia Márquez



Jugando con las palabras como el amigo MarcZarzosa, en el título está la clave. Se puede animar a buscar quien quiera.
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