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La hojas del otoño

Las hojas del otoño se han calmado,
se han frenado en el tiempo.
Siento palpitar mi corazón,
Cada hoja tiene un poco de mi.
Cada hoja veo que refleja sus ojos.
Cada amarillo destello me recuerda a ella.
Y mis pesados pasos por este camino sólo guían mis ojos al suelo,
lleno de esos dorados recuerdos.
Cada paso choca con hojas,
las cuales querría mirar y dormirme soñando con ellas.
Cada paso me aleja más de ti
Cada paso me hace recordar el viento y la luz.
Cada paso me acerca al cambio.
Cambio que no se si siento,
o es que las hojas me envuelven en dorado tormento.
Y levanto la mirada, de pronto veo tus ojos,
veo tu sonrisa.
y me auto engaño.
Pues no es mas que las sombreas hechas
por esos recuerdos dorados flotantes en el tiempo.
Esos luceros caídos de arboles que me a rozan y escudan.
Pero tu no estas.
Tú Nunca has estado.

Espero algun dia levantarme
y mirar el cielo,
y sus miles de hojas
y nubes flotantes
y volver a verte
Y volver a estar a tu lado.
Y Volver a sentir tu brisa.

Pero es que acaso no seras tú la que me abrace?
No será mas otro ensueño u otro recuerdo.
Pero sé que algún día miraré al otoño y pensare en ti.
Puediendo sonreir al ver las hojas flotando al viento.
Algún día mirare a las hojas
y no sentiré más ésta tristeza que hoy siento.
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Noche estrellada

Bóveda celeste
por faros iluminada
de este a oeste
aparentaba la nada.

Cierta constelación,
cuerpos de energía,
elementos de ilusión
en el cielo regían.

Astros, estrellas, planetas
en torno a uno,
decenas de cometas
simulando rasguños.

El firmamento oscuro,
¿escondía secretos?,
pareciendo impoluto
se veía perfecto.

Ojos melancólicos
posaban sus miradas,
cientos de recuerdos
el cielo eclipsaban.

Noche estrellada,
¡fantasía, ensueño!
Ya nada le faltaba
al cielo, nuestro dueño.
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Suaves cuerpos desnudos

Suaves cuerpos desnudos de jóvenes mujeres fluyen entre la hierba y las flores que flotan,
jóvenes mujeres, están
fluyendo a través de decenas de miles de kilómetros, donde fluyen miles de siglos.

Estoy buscando el mar.

Estoy buscando un pirata que hace una linterna.
Buscando una criatura llamada hippocampus.
Buscando un besó de agua hexagonal.

Estoy buscando la cresta del caballo en el océano.
El verde encanto de los árboles.
El sol a través de mi pecho.
La arena sobre las raíces.
Busco oro en la arena.

Estoy buscando una promesa.
El caballo en la piedra que cantará más.
Tu canción está en las calles vacías del mar.

Escucha el poder del mar azul en medio de la noche.
Si soy rocosa
¿Qué es el agua en mi corazón?
Y qué clase de persona será la piedra del mar en el abrigo oscuro.

Lo que la voz del milenio nos cuenta.

Como la tormenta en el mar de miles de años.

Según el camino accidentado.
Rutas robustas.
Estoy buscando un océano de coral.
Es azul en la mente.
Un pescador le mostró la oscuridad de mi padre.

En mis ojos melancólicos más adecuados será como una alondra para vivir en el viento.
Como un cinturón en mi pequeño jardín al final de la cintura.

Cuando camino, me llevas al fondo de la sombra,
en sueños pequeños, eres mi sueño del
sueño de la vejez del frío.

Bloqueando el
sueño de la chica aferrada al cordero, la pradera tenía nieve a la deriva y, entonces, yo era un sueño de primavera.

Cuando camino de vuelta a la navegación de las veintidós estrellas
que me pediste, me reí del cielo ...

Como de la niebla,
golpeando los aretes en el pelo denso, para encontrar el camino,
con el más fino siseo, soplando las pestañas abiertas, alineadas a la luz del sol.

Cuando camino por el ecuador; es un rastro de la línea roja, usted ríe cuando no ve el
meridiano, es una cadena de perlas azules oscuras
cuando usted falta, cuando el tiempo se separa y gotea.

Cuando cincuenta y cuatro campanas en las nueve iglesias estaban repiqueteando en la ciudad, celebrando la nueva flor
en el corazón de la ballena, lo medite, lo pensé.

Voy a dedicar el tiempo de mi vida, para pedir perdón
a los dioses o al diablo.

Voy a declarar la paz a mi alma.

Che-Bazan.España

pidiendo perdón por sus pecados.

É tão frágil a vida,
tão efémero, tudo!
(Não é verdade, amiga,
olhinhos cor-de-musgo ?)

www.youtube.com/watch?v=ftyPAFt5RVs
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Ellas cantan («Riders on the storm»)

Como un relato
al estilo de Zaratrusta
salgo de la tormenta
y de la vieja caverna,
sacudo los archivos
muertos de mi cerebro
y solo mantengo
los registro de mi identidad,
<<aspecto no tan importante>>,
la canción del buen Morrison
(« Jinetes en la tormenta. »)
Ah y algunos vicios, difícil
de abandonar.

Vaciada mi cavidad craneal
casi por completo
me adentro en un paraíso
de valles perfumados
y dulces pájaros alegran la tarde
con sus cromáticos colores.

El humo del cigarro
y un sorbo de licor guardado
me sostiene
y mis botas de vaquero
pisan la húmeda hierba.

Casi atravieso el desfiladero
al otro lado del río
mi conciencia luce nueva
pero mi instinto se anilla
en el cofre del tórax
y afloran las bajas pasiones
al ver en el valle azul de los reflejos
a unas amazonas hermosas
y bestialmente sensuales.

Preciosas odaliscas
mi visceral cuerpo tiembla.

De entre las amazonas sobresale
una chica esbelta,
separada del grupo
con su cabellera
cubriendo todo su espaldar
con unos ojos negros alucinantes

fulminantes y humeantes.

De pelo negro
y rostro melancólico
su embrujo me hechiza
y entro en un pleito existencial
ente mis instintos
y mi cavidad craneal
pero algo noto en su caminar
al parecer el pie derecho
muestra una ligero esguince
producido por algo,
supongo.

Trato de ayudarle
pero ella retrocede
la calmo
con mis manos
entrelazadas.

De repente accede
mis manos tiemblan y toman su pie
y rayos de luz le atraviesan,
pienso ¡ y este poder
de donde ha salido !.
Su blanquecino pie
sana y mis ojos no lo creen.

La bella amazona me lleva
aun lugar contiguo
y la pasión nos arrastra
destrozando la hierba
mallugando las algas,
alborotando las codornices
y ahogándonos
en las aguas del poderoso rio,

y mi cerebro
se llena de esa bella música:

(« Jinetes en la tormenta
jinetes en la tormenta
en esta casa nacemos
en este mundo somos arrojados
como un perro sin hueso
un actor en un préstamo
jinetes en la tormenta»)

Ante el deseo desenfrenado
y compulsivo
somos descubiertos
que fatalidad…
y una lanza o flecha mordaz
atraviesa
mi desguarnecido cuerpo.

y los restos de mi conciencia
se ahogan en el rio
y mi sangre
salpica las piedras del camino.
Y ahora todas las amazonas
corean en su garganta yerta
(«Riders on the storm»)

www.youtube.com/watch?v=lS-af9Q-zvQ

Ramón Pérez
@rayperez
Venezuela
11 de octubre 2018
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Pintor de nostalgias

Otoño sombrío,
cubil de tinieblas,
ajado y marchito,
plectro de poetas.

En el horizonte,
el cielo nublado
dibuja con ocres
el campo más lánguido.

Pintor de nostalgias,
de lágrimas grises,
de tierna añoranza,
de suspiros tristes.

Los ojos traslúcidos
por nubes y lluvias,
y el corazón mustio
calado de brumas.

Desnudas el árbol,
por vestir el suelo
con hojas y pámpanos,
y difuntos pétalos.

Portal del invierno,
paisaje de cuentos,
camino de vientos
de pena y lamentos.

Así es el otoño,
desmayo del tiempo,
jardín melancólico...
romántico verso.
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Has sido poesía

Has sido poesía, de la triste y de la alegre, la del verso y de la prosa, de la extensa y de la que ha tomado forma con apenas dos palabras, pero no por ello dejó de ser la más cierta, la más sentida, la que brotó desde lo más profundo de las entrañas.

Entiendo que no te atrae aquello que habla de aflicciones, pero debes saber, mi musa, que en el dolor también es poseedor de cosas tan hermosas como el júbilo.

Has sido letras hechas de carne y su erotismo, versos de melancolía, cantares de esperanza, historias de enseñanzas, composición surgida del suave toque de tu piel.

Has sido fuente de creación en líneas, que algunas veces, se asomaron a través de la visión borrosa empañada por lágrimas, en otras ocasiones de una furia indescriptible con la vida que nos puso en mundos paralelos, y hubo unas más en las que se desbordó la alegría, tapiada en sueños materializados por horas a tu lado que parecían ser eternas.

No sé si mañana alguien más te escribirá en su historia como yo lo he hecho, o serás tú quien, quizá por una cuestión de aprendizaje que el ego atribuya a mi persona, plasmarás nostálgicos reseñas, enamoradas rimas, esperanzadora prosa, porque sé que los escritos melancólicos no van contigo.

Has sido poesía y lo serás por siempre porque son mis letras tu legado, porque cada frase te contiene, cada palabra te refleja, eterno homenaje del amor que te profeso. Quizá las circunstancias te obliguen a borrarlas en algún aniversario, ya no con descontento, quizá ni tanto apego, pero estoy casi seguro que nunca olvidarás que las leías y en ellas te encontraste nuestra vida.
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Decíase el poeta...

Decíase el poeta en la noche veraniega, melancólica, triste, por no tenerla a su lado:
¿Para qué sirve la poesía? Si era mirarla y ver poesía.
Era mucho más que un sentimiento; es más que un sentimiento plasmado sobre papel, es más un simple esbozo sobré el mismo.
Era algo cosmogónico, pero realmente fascinante cuando la miraba.
La poesía no existe sin ella, o quizás sí, porque el amaba por encima de todo cielo, y todo universo.
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Verso Nómada

Tantas veces migraron mis versos
Entre sueños
Entre pieles
Que se quedó sin hogar
Mi poesía nómada
Melancólica, indigente
Enamorada
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Libertad…

Navegaste en el subterráneo lúdico de efímeros atardeceres
sin sentir la brisa suave del céfiro silbido resoplar.

En tu encofrado palpitar, madera fina, de roble antiguo
latía el vencido tiempo y la aurora vespertina.

Poco a poco fuiste remando, creciendo y consumiendo
la borrasca que desató el diluvio o el invierno de cierzos.
Y recorriste todo el entramado etéreo de la época más oscura
en un océano socio-cultural de raíces infranqueables;
periodo tan antiguo como la hoguera y la sepultura de almas
en pena

y que el viento apostilló en el atril de la insipiente comuna.

Libertad…
Le diste sosiego al jornalero y sediento labriego
y al desterrado iluminaste su herrumbroso camino.
Son tus ojos tan profundos como la luna estacionada en el tiempo
convenciste al letrado, al guerrero y al siervo

que la silla del monarca estaba tallada con clavos de destierro
de agonía y sufrimiento.

En aquella tarde del Paris melancólico el verdugo hizo de cabezas girar
y la sangre derramada puso fin a la servidumbre.
Ahí estabas con tu entramado rostro en pleno festín
de castillos y mazmorras
de reyes y reinas
de príncipes y princesas
con el vulgo de testigo
con la noche atrevida y corriente
gozosa por el placer que te da ser una heroína ejemplar
Diosa encarnada
de luz y sombra.

Son tus pendones brotados del ancho mar
del vértigo y la pluma del pintor que calló postrado
y te hizo pintar en la acuarela parisina.

Luchadora y poetisa
llegaste en un carrusel de sonrisas
para sembrar fe en los oprimidos

contra el miedo, la tiranía
y la falsa democracia.

www.youtube.com/watch?v=qEXhPSEdBAE

Ramón Pérez
@rayperez
01/08/2016
Cabimas, Venezuela
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Inefablemente

17 de febrero de 2018

Donde guardo esa mirada brillante y profunda,
impregnada en deseo,
que hace juego con tu sonrisa imperfecta,
casi perversa, casi mordible,
que descubre y delata
el rubor en mi escote
sin marcha atrás.

Y donde se sacian mis manos
que deliran el mapa,
de tus curvas y líneas,
tu perfil,
tus esquinas y rincones
tus bordes, tu silueta
y toda forma humana
que de tu “arquitectura exquisita” emana.

De donde saco las palabras
para describir la obsesiva forma
en que tu aroma
me perturba la nostalgia,
me escarba en la memoria,
dejando cada vez mas zanjas,
dejando cada vez mas vacío.
Y en un intento fallido
por darme un respiro,
abro las ventanas de mi mente,
tomo una bocanada de aire
y adivina…
Me sigue sabiendo a anhelo,
que me sigue sabiendo a ti.

En este punto, ya me resigno,
Me entrego a la idea y me dejo llevar.
Vuelvo a mirar la ventana,
y allí estas.

¿Cuantas veces van?
¿9, 18, 75? He perdido la cuenta.
Fantasearte es un don masoquista.
Pero igual te voy a contar:
Que llego siempre sin avisar,
a convidarte "risas y porros"
a escuchar tus secretos,
a deleitarme con tus defectos perfectos,
memorizando tus gestos,
tomando nota de los detalles de tu voz,

Te observo hipnotizada (idiotizada)
como quien mira un atardecer,
de esos que te hacen guardar silencio
y detienen los segundos como susurros en el aire…

Y como quien no quiere interrumpir,
procuro irme antes de que notes
que me perdí esculcando en tus lunares,
revolviendo en tu cabello,
buscando la pista que falta,
el ingrediente secreto,
el arma infalible,
la estrategia mas astuta.

Tu punto más débil.
Tu entrada más frágil.

Absorta y distraída,
ya a lo lejos,
veo como te levantas,
perfilandote el sombrero,
ya de salida,
como quien lleva prisa
y pienso "se me hizo tarde"
y no me queda mas que escuchar
las melancólicas canciones,
en un jardín de girasoles,
junto a las damas de tu vida.

infinitamente inefable.
Inefablemente mi arquitecto magnético.
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Ausencia

Todo desierto es pasajero,
y la lluvia se adormece
en tus recuerdos,
busco una vida en el
espejo,
de mis manos se ha
escapado la ilusión.

Miro la tarde y aún
te espero,
el sol también conoce
mi respiración.
Llega la noche, y no te veo
las cartas de verano
fueron sueños.

Pensarte agotan las
agujas del reloj,
me quedo con tu audio,
me quedo con tu voz.

Aún existe cartas sin un adiós,
cartas que fueron semillas
floreciendo desde la pasión;
pero de ti ya no hay más remedio,
no hay exploración, no hay rumor.

Sólo queda el suspiro,
la dulce espera ficticia,
el añejo recuerdo dominguero,
el pensar melancólico del café,
y la suave brisa que trae la
lluvia al caer entre sus colmenas.
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El hombre de mente libre con sueños libres se ha ido a la desolada Islandia

El torrente de realidad arruinó el puente, se escondió en un vacío.
Todo está obviamente desvanecido, todo está enfermo y vacío.
El lirio floreciente en el mármol temblando en el deseo del suelo.
El deseo por el suelo, es desnudo y rojo, pero es nuestro amigo.
Cuando la vida se convirtió en una brisa ligera,
y el viento ondeaba en la melancólica fragancia del lirio.
El viento sopla hacia el este, el viento sopla hacia el sur y el viento gira en una calle baja.
Naturalmente, puedo seguirla señora y caminar en un misterioso laberinto,
ahí, como un gusano de seda que está silenciando, extrae el jugo de la juventud y se enlaza;
hablando de películas, comiendo en restaurantes, organizando familias decentes; por favor venga a la fiesta del té de los amigos más educados.
Sin embargo, estoy esperando con ansia el grito de la señora salvaje, y estoy agazapado en la nostalgia sin fin.
Y el calor del verano ha desaparecido, casi tan rápidamente, las estaciones con humo denso y lluvia fresca;
y, me estoy haciendo viejo, me puedes ver alrededor del fuego todo la noche;
murmurando como una pesadilla, como una piedra aislada en las olas, cuando pienso señora en los recuerdos, siento un poco de calor en el fuego.
El aire fresco penetra en mi habitación.
Un hombre de 61 años se para en el puente de la realidad y los sueños.
Estoy cansado, voy a encontrar un sueño extraño.
¿Hay un desierto verde con fruta madura y un cielo claro,
en el cual siempre exuda la atmósfera de mi cuerpo?
En ese momento estaré libre, para dormir bajo el cielo azul.
¿Quién dijo que esto es verdad?
El vórtice interminable te hace vagar, me dejas recostarme en tu pecho.
Cuando la tarde se fundió en la niebla de la noche, la sombra del furtivo subió silenciosamente.
Voy a buscar el sueño del lado opuesto. Quiero salir del lugar donde todo está volando.
Debido a que mi corazón a menudo tiene la lluvia a principios de primavera, ahora estará claro.
En las grietas de las nubes, vi una elevación, como un sueño,
estoy de rodillas, en la posición de la oveja destinada.
Después del nacimiento aprendemos a arrepentirnos.
También lloramos por nuestra propia soledad.
Año tras año.
Como un pájaro fugitivo.
Solo, siempre con miedo.
En la soledad.
Es allí donde se congela nuestra sangre, lágrimas y sombras.
Y el mar en nuestros sueños, esto nos salva.
Disuelve para siempre, susurra para siempre.
Silbando a los niños separados entre las olas.
Ya sea en el camino al atardecer o desde el corazón roto,
He oído su sonido irresistible,
Bajo, temblor entre el sueño y el somnus más profundo.
En sueño del pasado, el oscuro templo de Buda estaba lleno de soledad.
El quemador de incienso plateado se extinguió hace mucho tiempo.
Todavía brillamos con luz racional y brillante,
contando el pasado y el futuro.
Los comentaristas políticos gritaron: ¡Queremos ser libres!
El hombre de mente libre con sueños libres se ha ido a la desolada Islandia;
extendiendo las dos manos hacia el día, del asesinato del destino: "¡Dame calor! ¿Por qué no me das calor?
Estoy deseando gran amor en vano.
"Sin embargo, se congela en los glaciares que fluyen,
ríete de mí cada segundo, cada segundo que ha pasado en
esa muerte irreparable y esperanza inalcanzable;
¡dame consuelo! déjame saber.
"Mi propio miedo, cuando estoy feliz,
y, mi alegría, cuando tengo miedo,
déjame saber si estoy vivo o muerto.
Che.Bazan.España. Poema
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Somos como dos mariposas al viento: con el alma congelada. En Colaboración con Che-Bazan Sancho @Chebazan_Sancho

Somos como dos mariposas al viento
en un tiempo azul
donde las esferas caen
desde cada átomo de lejanas estrellas,
miro al infinito perpleja,
con la mirada que atraviesa como láser los cometas.
Estalla la voz vibrante que moviliza la tierra,
llevándonos a otras esferas,
de seres alados que imperan detrás de las fronteras
en donde reinan las letras.

En cósmico escenario me detengo,
aferrándome a tu imagen que late en mi alma,
en un lugar recóndito del confín del universo
donde tus ojos me miran profundamente, desnudando mi intelecto.

Desde la bruta explosión del comienzo de los tiempos,
surgió está atracción del abrazo fraterno,
siendo la colisión en el éter intenso
la que en destellos gestó el encuentro de dos seres
más allá de los tiempos en el éter inmenso .

Somos como dos mariposas al viento.

Veo explotar las estrellas en supernovas
miro en mi corazón y mi alma mientras me siento tragado por un agujero negro.
Tengo frío, hielo congelado de la noche dividida en píxeles
como los disturbios de la noche están en movimiento
entre los dioses en los cielos montando carros
prendiendo fuego a los océanos mientras el cielo está ardiendo.

Las oscuras guerras de las estrellas
suenan en mi oídos como notas de muerte,
si tan solo quisieran silenciar todos los colores
y cubrir el mundo en silencio frío

Pero lo que queda del pasado es pura ceniza
para clocar en las flores en el jarrón,
riégalas con tus lágrimas.
El techo está alto, pero ¿por qué no te sientes brillante?
¿Por qué tienes que mirar en el espejo dos veces solo para obtener tu imagen?

Escucho demonios susurrando
¿Qué más llamas la resistencia culturalmente arraigada?
fragmentando tu mente en pedazos
- separación- exclusión - intento de echarlos,
y los harás más fuertes porque tu ilusión se convierte en tu realidad
y sí, la matriz es una simulación digital de realidad virtual falsa
"pero tu mente lo hace realidad"
- como tus demonios, mis pensamientos estaban ocultos,
profundos, en las sombras de ondas gamma
integrando en partículas porque la luz es oscura.

Estaba tratando de explorar
qué mentiras detrás de nuestras percepciones
y encuentro su esencia,
pero estoy perdido en el dimensiones nebulosas de mi pensamientos
y pensé que te vi cruzar en la intersección del amor
y temer el anhelo de jardín donde estamos libres
flotando por encima de la sociedad con esperanzas de heredar
más allá de la luz de los anillos de Saturno

Somos como dos mariposas al viento.

Estoy hecho de palabras que tienes miedo de decir palabras,
pero componen la mayor parte de tu lista de reproducción
cuando rezas porque no puedes enfrentarte el día,
que rompe tu alma en una niebla gris,
estás herido y no puedes escapar de esta etapa de desarrollo estancada,
porque no puedes despertar de la matriz,

incapaz de formar un solo pensamiento de grandeza como una estrella quemada,
tu días se han desvanecido…

Buscas la salvación y hiere tu orgullo,
sientes la profundidad del dolor,
el daño a tus nervios dentro tu cerebro
y no puedes hacer planes para que te pierdas dentro de la versos de las canciones
que buscan la cerca de la puertas sin salida,
sintiendo demonios arrastrándose sobre su pulso
y sientes que tu mente está trastornada,
como darse cuenta de que no eres perfecto
y sabio como te han pintado y duele dentro y te quemas.

Somos como dos mariposas al viento.

Pero lo que está mirando hacia atrás no te reconoce
y no importa lo duro que intentas ser,
intentas que tu valía no lo haga diferente,
de mi única guía son las estrellas y la luna;
no hay farolas solo mis luces altas con tramos de caminos estériles
en la tranquilidad vacía,
abrir caminos en el medio de la noche con el luna
en mis venas bombeando mi corazón con mareas.

Sé muy bien lo que es ser destrozado.
Pensé que tal vez si volviera a los orígenes
podría descubrir cómo estar completo de nuevo pero ahora entiendo,
lo de esta ciudad oscura que tiene un reclamo.
Una parte de mí por sí mismo,
y para ti esto es solo una historia no estoy buscando tu ayuda
ahora estoy conduciendo de nuevo pero lejos de esta ciudad.
No puedo hablar de las cosas que vi incluso si quisiera, no podría ...
ellos han secuestrado mis pensamientos.
Está lloviendo a cántaros y estamos perdidos,
almas que nos encontramos en los corazones de los demás
cuando compartes un beso en la acera
- bajo las nubes melancólicas que se rompieron en lágrimas,
un mundo elevado más allá de expectativas de la vida diaria y
las cadenas y las responsabilidades de la convención del infierno

En el amor divino perdido el uno del otro
pero perfectamente en casa en nosotros mismos
Puedo decir cuando estás perdido en tus pensamientos
pero ahora estás a salvo, ya no estás en un hogar extraño,
incluso si estás bajo la lluvia,
en mis brazos siempre estarás en casa, seguro, besaré todo tu dolor

Buscando el camino original de la fuente divina
antes de que fuese secuestrada y desviada por nuestra historia,
está enterrada en las sombras y hemos perdido
Tocamos con quiénes somos en verdad
y todavía encontramos un motivo sonreír
porque incluso si el mundo se derrumba en la nada…
todavía nos tendremos el uno al otro.

El miedo no te permitirá que enciendas la vela en la oscuridad;
no quieres ver el elefante en el cuarto
- cuando estás a la deriva a través del tiempo pasando
realidades paralelas incapaces para,
Respirar, como un fantasma flotando más allá del lado oscuro de la luna,
como una chispa de calor en la profundidad de un alma congelada.

Somos como dos mariposas al viento, con el alma congelada.

Título:

“SOMOS DOS MARIPOSAS AL VIENTO: CON EL ALMA CONGELADA”

Autores:
Amalia Beatriz Arzac – Argentina
Che-Bazan – España
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Un ángel vi de niño en la mirada

“EL CANTO DEL AUTILLO EN LA BUHARDILLA”

Los troncos de los árboles, ya muertos, les sirven de mansión a los mochuelos que habitan lo profundo de los bosques. El cárabo es más tímido, si acaso, pues vuela sigiloso, entre los robles, cazando ratoncillos y batracios. En cambio, la lechuza y el autillo no temen instalarse en las buhardillas de las casonas viejas de la aldea.
El mes de abril, que suele ser lluvioso, también tiene sus tardes encendidas de sol y luz, de magia entre los árboles. Mas, al llegar el brillo del ocaso, se escuchan los autillos en los parques, que llaman al amor en plena noche. Los más supersticiosos tienen miedo, y dicen que convoca al aquelarre de brujas en los montes colindantes.
De niño, en la buhardilla de la abuela, sentí la voz crispada del autillo, su grito lastimero, para algunos. Jamás pensé que fuera una criatura maligna cuyo grito desgarrado volara, amenazante, con la brisa. Tal vez, al ser un niño, imaginaba que su llamada dulce, vivaracha, tenía el colorido de otros trinos.
Los niños tienen grandes cualidades para formar su imagen de las cosas, a costa de ignorar tantos secretos. Y quiso mi inocencia caprichosa pensar que era el autillo, entre las sombras, como el cuclillo, oculto en la hojarasca. Difícil es, no en vano, ver cuclillos, por más que en primavera se les oye cantar entre las densas arboledas.
No es raro en la niñez ser tan curioso pues es, en esta edad, cada detalle como un descubrimiento inesperado. Por eso pregunté a la vieja anciana, de rostro bello y pelo blanquecino, pendiente del fogón en la cocina. Y dijo que era el pájaro del agua, criatura singular que, cada noche, las lluvias prevenía en su llamada.
Y cuántas veces, siempre fantasioso, tomaba, en la mesilla de mi tío, cuartillas de papel, y dibujaba siluetas del autillo y la lechuza. Y viendo ya cercanos esos meses que llegan calurosos, en verano, por la ventana abierta, los buscaba. Mis ojos exploraban en la sombra los vuelos que rizaban en la nada sus grandes alas ricas en sigilo.
La anciana falleció dejando un hueco que no podré llenar en muchos años, y no podré volver a la buhardilla: sus dueños la arreglaron y vendieron a nuevos propietarios que no quieren amar el canto viejo del autillo. Mas, al llegar abril, siempre lo escucho, y anima en mí a ese niño que otras veces hurgaba en los misterios de la sombra.
El mundo cambia y cambian los lugares, y pueblos de otras épocas lejanas se fueron transformando lentamente. Las villas de los viejos pescadores también han alterado su apariencia, tomando un aire acaso más urbano. Y es fácil recordar esas fachadas antiguas y las calles empedradas que fueron dando paso a otros ambientes.
No son las mismas ya, tras tantos años, las vistas de rincones apartados donde se admiran altos edificios. Pero según nos vamos, caminando, sin prisa, a las afueras, ese tiempo parece conservarse en el entorno. Los campos, las colinas, el arroyo, los densos eucaliptos en el monte se pueden contemplar igual que entonces.
Llegado junio, en días despejados, es grato deambular cuando oscurece, mirar el sol, hundido en la distancia. Es bello deleitarse con nostalgias de tiempos que, si no fueron mejores, tal vez imaginamos más felices. Es la niñez que vuelve, es el momento de revivir al niño que no existe, pues lo hemos encerrado en lo profundo.
Y, tras ponerse el sol, con sus dorados, sentado sobre un banco en San Antonio, descubro las estrellas en la altura. No hay duda de que es todo un espectáculo, cuando la brisa baña ese montículo, borrando los rigores de la tarde. Y, entonces, encendiendo el cigarrillo, regreso por veredas que la luna me deja adivinar entre la sombra.
En la estación existe un parque humilde, sereno, con sus sauces melancólicos, que lloran desde el brillo de la aurora. Allí se escucha el canto del autillo, quimérico y extraño, casi mágico, y entonces el recuerdo se hace intenso. La brisa ha refrescado el aire puro y el grillo, en su concierto interminable, le da acompañamiento al viejo autillo.
Llamando a los amores, el reclamo de la rapaz nocturna nos sugiere los sueños de las noches de la infancia. Poblado de dragones y de gárgolas, el mundo era tal vez más sugerente, mirado con los ojos de un chicuelo. También el mar, entonces, era abismo de rémoras, marrajos y piratas, y las mansiones eran un castillo.
Después se esconderá el viejo mochuelo, y el canto de los cárabos del monte se irá apagando allá, en lo más profundo. La Fuente de los Ángeles murmura, risueña en primavera, mientras canta feliz, entre las ramas, un jilguero. La calma llena el aire y el paisaje se admira con el alba que despierta con claras llamaradas de alegría.
Al fin se pueden ver, en cualquier parte, cuando el hurón se esconde y los raposos, el pardo de la piel de los tritones. No suelen esconderse en lo profundo del manantial alegre y vivaracho, donde los capturaban los muchachos. También, de niño, yo jugué a cazarlos en los abrevaderos de las bestias y en las corrientes claras de las fuentes.
El canto del autillo se ha perdido, pero es posible ver, y las urracas, los cuervos y arrendajos recortan con sus alas cada soplo. El aire se hace amigo del cuclillo, del raro picachuelo y sus colores, bajo la vigilancia de la aurora. También acechan, rápido, el cernícalo y, fuerte, el poderoso ratonero, desde el tendido eléctrico, en los campos.
Pasaron esos años tan idílicos de casas encantadas, de misterios, de juegos infantiles en el patio. Y entonces era bello el sol al alba, la lluvia en los cristales y los charcos formados en la vieja carretera. El universo entero se enseñaba cuajado de sutiles maravillas en los lugares más insospechados.
El canto del autillo en la buhardilla, la luz de las estrellas en los cielos y el ruido de los grillos son promesa. Y el tiempo transcurrido se ha perdido, mas vuelve a suscitar, en la memoria, vivencias que conserva el alma vieja. Herido ya el espíritu cansado por una juventud tan agitada, la infancia sigue viva, sin embargo.

2010 © José Ramón Muñiz Álvarez
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Dulce inspiración…

Tu inmaculada sonrisa juguetea con el viento.
Letargos que se han ido por inverosímiles lugares
Y valles melancólicos perdidos en el campo silvestre.

Lúcida poetisa allende de los mares la brisa tibia
De tu aliento inspira y hace crecer las arpas refulgentes
De los antiguos árboles atestados de azul savia.

Tus ojos pedernales y brillantes frente al teclado
Moran y hacen de las letras hilos de plata cargados
De nostalgia, morriñas, añoranzas y vestigios de
Esperanzas en los claroscuros del paisaje
Y en el espejo marino escondido en tu almohada.
Dulce poetisa de sonrisa calma
Los verdes olivos guardan tu fragancia.

Pintas en las paredes y en las rocas de los mares
Con hojas invernadas de un otoño refulgente
Tus angélicas alas desatan aromas, dulce fragancia.
Poseidón te reclama como su musa encarnada
Y si algún día sueñas con un mar sin cielo
Y despoblado de luceros no te alarmes
Piensa que los pájaros que se fueron
Regresan cargados y preñados de sueños.

No te preocupes si el sol no resurge
O si la luna no cumple con su ciclo...
Las blancas azucenas plantadas
En otoñales tardes sus bañadas espigas
Brotan contentas del sutil suelo
Luego que tus manos las abonaran
Con tierra cruda y salvaje
De los cantaros derretidos en invierno.
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Toda La Vida

Sé que te amaré toda la vida,
lo sé por los hoyuelos melancólicos en tus mejillas,
por tus frías manos en mis nudillos,
por la forma roja como me miras.

Te amaré toda la vida,
con todos tus estornudos escandalosos,
con las palabras con que aniquilas,
y el pulsar cuando cierras los ojos.

Te amaré aunque falten centavos en el arte,
y nos lleven presos por locura y desenfreno,
al defender nuestro roble frondoso,
donde moriremos sin perder el coraje.

Y beberemos de nuestros labios quemados,
por tanto besarnos, por tanto desearnos,
la miel que se destila al encontrarnos,
ardiendo en lo estrecho de nuestro abrazo.

Porque sé que te amaré toda la vida,
esta vida ignorante y pervertida,
con este pecho que no se enfría,
con esta voz que te nombra en mis suplicas.

Te amare toda la vida,
porque así lo he decidido,
porque en tus manos encuentro un camino.

Niorv Ogrin
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El hombre triste

Una vez conocí a un hombre triste, su vida estaba llena de sombras y el misterio rodeaba todo cuanto tocaba, cuando me dió su mano se presentó como "Soy un fantasma que deambula perdido por la vida" yo le dije a modo de broma "Soy una mujer que no le teme a los fantasmas".
Una noche, a través de la ventana, lo ví venir en silencio, con las manos en los bolsillos, arrastrando cada paso como si le doliera una pena, se detuvo en la escalinata que lleva hasta mi casa, se sentó un rato mirando hacia el cielo y se devolvió tan lentamente como había llegado, con las manos en los bolsillos y sin mirar atrás.
Cada noche volvía, subía un par de escalones, pero se arrepentía y nuevamente se perdía entre las sombras. Tal vez un día tenga el valor de tocar a mi puerta, pensaba, pero no fué así.
Llegó el mes de abril y una tarde nos encontramos cerca de la iglesia, me abrazó de repente, me dió un par de besos en las mejillas y me dijo -Estás preciosa - y mi corazón latió a mil por segundo cuando me regaló una dulce y enigmática sonrisa.
Así comenzaron nuestros paseos, dos o tres veces por semana, en un ambiente cómplice, rodeados de la magia de lo no conocido y absortos el uno en el otro ante la incertidumbre de un quizás.
Le gustaba usar gabardinas muy largas y sombreros de pana, siempre vestía de negro, un día le pregunté, un poco para romper el hielo, si se había peleado con los colores y me contestó que los había guardado en un viejo baúl de madera que tenía al lado de su cama.
No se si fueron nuestras animadas conversaciones sobre poesía, nuestras largas caminatas entre los árboles tomados de la mano o sus serenatas en la madrugada, siempre acompañados de su guitarra, sentados en la escalinata con dos copas de vino tinto que fuí descubriendo su pequeño mundo, el gran vacío que lo habitaba, su miedo a entregarse y a vislumbrar las profundas heridas escondidas entre su piel y su alma.
Poco a poco fuí penetrando en su melancólica mirada y descubrí que a veces la tristeza puede llevar otro nombre, en sus ojos fluían ríos enteros y selvas impenetrables, casi se podría decir que el dolor era su morada y que sólo la música lo acompañaba, cuando cantaba, su voz era tan dulce que rozaba el alma.
Cuando comenzó a sentirse algo mas cómodo a mi lado me invitó a escucharlo tocar el piano en un hotel de una ciudad cercana, recuerdo claramente que me puse un vestido floreado con muchos colores para ver si lo impresionaba, cuando llegué al hotel ya estaba en el piano tocando "Para Elisa", desde la barra contemplé como sus manos y sus dedos finos recorrían el teclado como si lo acariciasen, recuerdo que esa noche, deseé con vehemencia que esas manos acariciaran mi cuerpo de la misma manera como lo hacían con las teclas del piano.
No se en que momento ni en que hora fatal comencé a amarlo, me entregué a su ser con un torrente de pasión, sin lucha y sin sentido, fué un amor diferente a cuantos había tenido, con flores, serenatas, poemas y mucho vino, eramos como hojas de otoño que bailabamos sin rumbo ni destino, sin que nos importara ni un segundo a donde nos llevaría el viento.
Una noche, después de varios meses de serenatas, fogatas en el río, guitarra y poesía, se acerco a mi con su mirada triste y me dijo - Perdóname, no estoy acostumbrado a que me amen - un frío recorrió cada uno de mis huesos y hasta el día de hoy no se explicar porque comencé a temblar de aquella manera que me dejó sin palabras.
Lo vi partir en silencio, con sus pasos lerdos y sus manos en los bolsillos dejando a su paso una estela de sueños rotos y esperanzas perdidas, se llevó consigo mi ansiedad de besos, mi incipiente locura, mi musa y mi universo.
Nunca màs supe de el, se lo tragó el mundo que tanto temía, pero el recuerdo de su voz perdura en cada dulce trino que llega a mis oídos y cuando la vida me acerca a unos ojos negros, recuerdo nuevamente a mi hombre triste, contemplo como en sueños aquellos días y pienso, aún en medio de esta terrible ausencia, que una soleada tarde, así, como al descuido, he de encontrame de nuevo con sus ojos y volveré a perderme en esa mirada borrascosa, de sueños escondidos y soles infinitos.
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El amor correspondido no tiene límite…

El amor correspondido
no tiene límite...
la pasión se labra a pulso sostenido
somos las huellas almacenadas en el tiempo
que solo buscan en una noche divina
embalsamar el aliento de fresa orgásmica.
El amor correspondido no tiene límite
es tierno
callado,
inocente
y consecuente.


Cuando llega la quietud
y reina la calma el deseo se retrae
y vuelve a su cúpula de cristal
la llama ardiente que alumbra
es el cáliz cuya luz no se extingue.

Un valle de aromas campestres
nos espera, donde crece la hierba
el sol que brilla no te quema
y la lluvia que cae
parecen gotas de rocío
todo es perenne...

Recuerda...
que el deseo esta oculto
detrás del cristal de tus ojos,
esperando que la pasión
se desborde y encender
algo tal vital…el amor
la chispa divina
que lo envuelve todo
el amor es natural…
salvaje y melancólico.
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Hokku (copos)

Los copos blancos
en aire melancólico,
se hiela el alma.





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@AljndroPoetry
2018-jul-26
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Delicadez

Hoy llevo ropa interior de color negro
¿Y debajo que?
Tengo kilómetros y kilómetros
De piel

Y apesar de que puedas pensar
Mi piel no es áspera
Ni es aprueba de balas

Mi piel es suave delicada y fácil de marcar
Tras mi ropa interior
Hay tanta piel
Para Tapar mis sentimientos
Por esa manzana
Que intento cojer
Pero nunca llegaré.
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