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Esta noche dale alas a la lluvia

Esta noche dale alas a la lluvia.
Para que se lleve la tristeza.
Dale alas al sol.
Para que baile con la luna.
Dale alas al corazón.
Para que arrope los sueños...
Esta noche llena de versos el aire.
Para hacer más dulce el silencio.
Viste con metáforas el cielo
Para volar sin miedos.
Llena de flores
El horizonte bohemio....
Esta noche dibuja ocasos
En la piel.
Pinta un arcoiris en la nostalgia.
Escribe baladas
En cada recuerdo....
Esta noche
Concédele la paz...al universo.
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De vuelta al pueblo

En una mano una taza de café, la otra apoyada en el pecho. Miraba por la ventana de aquella vieja y desvencijada casa, pensando en por qué la vida la había dado tan pocos momentos de descanso.

No se quejaba demasiado de aquella época, era la mejor que había vivido. Pero echar la vista atrás dolía demasiado. ¡Dolía tanto!
María había nacido en el seno de una familia humilde, hacía ya 68 años, en aquella misma casa del pueblo paterno. La pequeña de tres hermanos y la más rebelde (como decía su madre). Sus padres agricultores y buenas personas, no pudieron estudiar, la vida no les concedió ese regalo. De sus hermanos ya solo quedaba el recuerdo. Su hermano Pedro murió por una sobredosis hacía ya demasiado tiempo y su hermana se casó con un australiano, solo supo de ella durante algunos años, después nunca más tuvo noticias.

Cuando era joven quería escapar del pueblo a toda costa y no eligió la mejor compañía para este viaje. Un verano conoció a Juan y ya nada volvió a ser lo mismo. Su vida fue una sucesión de palizas y sinsabores. Durante años ocultó la realidad a sus padres por no hacerles sufrir. Trabajaba limpiando portales y casas, lo poco que ganaba, él se lo gastara en borracheras y amigos. A consecuencia de las palizas tuvo dos abortos pero con el tercer embarazo todo fue distinto. Cogió una maleta y se fue. Refugio para mujeres maltratadas, lo llamaban.
Estando allí, la vida le dio una de cal y otra de arena. Su marido murió en un accidente de coche, conducía borracho, como siempre. Y días después su padre, de un ataque al corazón.
Se la abrió una puerta de par en par a la que se aferró con todas sus fuerzas. Volvió a casa con su madre. Entre la pequeña pensión, lo poco que sembraran en la huerta y limpiar alguna casa les daría para vivir las tres (eso fue lo que su madre dijo).

Su niña nació sana y fuerte, era lo mejor que la había pasado en muchos años.

Durante algunos años vivieron las tres en aquella pequeña casa, sin tener de sobra pero sin faltar lo más básico. Lo bueno que tienen los pueblos es que todos se conocen y siempre recibían alguna ayuda.
La tienda de comestibles de la plaza, les guardaba algo cuando estaba próximo a caducar o la lechuga que ya no estaba tan fresca. Alguna que otra lata y el pan del día anterior.
Cuando había que limpiar alguna casona porque iban a venir los dueños de veraneo, siempre llamaban a María para ir a limpiar. Limpiaba la consulta del veterinario. Limpiaba, eso era lo que mejor sabía hacer, sin estudios es difícil conseguir otro trabajo.
Los días transcurrían y su nena (Ana) se iba haciendo mayor. Empezó a ver en ella las mismas inquietudes que ya tuvo ella años atrás. El pueblo la asfixiaba. Y por más que quiso quitarle la idea de la cabeza, estaba decida a irse de casa. Quería estudiar, decía su hija. María había perdido a su madre recientemente y perder a Ana le aterraba.
El pánico a que su historia se repitiera con su hija la llevo a tomar una decisión. Vendería lo que fuera y pediría si hacía falta para que su hija sí tuviera estudios y una vida mejor.

Habló con el alcalde del pueblo, Miguel, antiguo noviete de juventud, y le pidió ayuda. No tenía dinero para pagar a su hija un piso donde vivir mientras estudiaba, ni pagar los estudios.
Miguel le proporcionó una habitación en casa de unos parientes, allí podría dormir y comer a cambio de ayudar con la limpieza de la casa. Además Ana trabajaría los fines de semana en un centro comercial para sacarse algún dinero extra.
María trabajó de sol a sol. Limpiaba donde hacía falta, incluso en el pueblo vecino, vendía a la tienda de la plaza lo que podía de sus pequeñas cosechas. Aprendió a hacer gorros de paja, típicos de la zona y los vendía a los turistas…..todo con tal de que su hija pudiera estudiar.

Ana consiguió sacar su carrera de veterinaria. Pero encontrar trabajó en las grandes urbes no es tarea fácil. De nuevo el pueblo volvía a ser la mejor salida.
No fueron pocas las dificultades hasta poder abrir consulta, era mujer, joven y la desconfianza de los ganaderos la hicieron tambalear en más de una ocasión. Pidió trabajo al viejo veterinario, donde su madre seguía limpiando. Le ayudo en las tareas más difíciles. Iba de granja en granja asistiendo a partos o a lo que hiciera falta.

El viejo veterinario se jubiló y le ofreció su consulta por un precio módico. Todo empezaba a cambiar para mejor.

Ahora, María miraba por la ventana, con un café en una mano y la otra en el pecho. Su nieta jugaba entre los garbanzos y las patatas sembradas. Su yerno era una buena persona. Inmigrante, llegó a este país con los bolsillos repletos de ilusiones y el corazón encogido por el miedo. Ana y él se conocieron cuando ella estudiaba. Todas las mañanas le veía en el mercado descargando fruta.
Un saludo, una pregunta buscada para crear un primer contacto. Conectaron pronto y bien.
Ahora juntos en el pueblo con su madre, ella con su consulta veterinaria, él se quedó al cargo de la tienda de la plaza, eran felices y tenían una niña.
Su hija al fin si tenía una vida mejor y ella estaba formando parte de aquel comienzo tan esperanzador.

Cuando una puerta se cierra, siempre hay alguna ventana que se abre.




Hortensia Márquez
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Recordar el futuro

Recuerdo las nubes densas trayendo
la tormenta sobre el valle sombrío,
la lluvia venciendo la resistencia
de los tallos frágiles del valor.
Ya no podíamos ver las montañas
porque todo era noche negra y miedo,
y desamparo. En silencio, esperábamos
que volviera la calma, que de nuevo
amaneciera, volver a vivir.
Recuerdo el futuro que nos espera
y la luz que vendrá al terminar todo.
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Desaparecidos

Cada voz que se perdió en el silencio
ave obscura que bate sus alas al miedo
cuando los monstruos construyeron
vacíos en las almas de nuestros abuelos
huérfanas manos con hijos que desaparecieron
la nubes fueron grises y el llanto negro
tumbas sin cuerpos donde las flores crecieron
miradas blancas bajo blancos pañuelos
donde los sueños subsisten tercos
en la búsqueda infinita de los que se fueron.
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Hacer contacto, con tacto

Rompiendo en pedazos todos los momentos tersos
que la vida me fue proporcionando,
conseguí un sinfín de miniaturas dulces.

Sobrevivir a los arrebatos de desazón cardíaca,
y consumir los pocos latidos tenues.
Y con tacto aceptar el contacto
que no siempre eriza la piel.

No soy más que un montón de recuerdos
que al contacto con el sistema nervioso
me produce una descarga de contradicciones.
Desgarros y ataduras.
Calor y frío.
Amor y miedo.
………………………………y viento gélido……………..
…………………………………….y luz que calienta……. y con tacto apago otros brillos…………………..

Paseo una mano por las olas de un mar sin barcos,
y descubro que llevan enredados en los bucles
marineros sin puerto y sirenas sin cola.






Hortensia Márquez



Imagen sacada de internet
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Pequeña cicatriz...

Pequeña cicatriz
que afloras por el pecho,
oculta tras la ropa
que llevas en invierno,
preciso que me digas
la causa del tormento,
las llamas contenidas
y origen de ese fuego,
no quiero que te sientas
sumida en un infierno,
ni quiero que tus ojos
vacilen por el miedo,
por eso sé valiente
y acéptame este beso
del labio tembloroso
que busca el tuyo presto...

Pequeña cicatriz,
cual nudo marinero,
atrapa la mirada
del niño con tu verso,
será como un mensaje,
un hilo proa al viento,
la forma del cometa
que vuela y se va lejos,
quizás en esa huella
pululen los recuerdos,
y no muy agradables
y acaso no estén lejos,
pero de todas formas
tú tienes algo eterno
y así lo grita el alma
que vive en el desierto...

"...Pequeña cicatriz
escucha este lamento
del hombre que acaricia
el daño que te han hecho..."

Rafael Sánchez Ortega ©
27/09/18
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Se me secó la poesía

Se me secó la poesía...¡siendo aún tan inocente!
Se marchitó la belleza en mis manos, se me secaron las nubes...
Mis venas corrieron a transportar miedos secos, se apagó la luna...¡tan pronto!
¿Eh? Amada mía. ¿Dónde quedó tu sonrisa ahora?
Doy por muerta a la sangre inspirada que ya no me llena, huidiza,
como son las sombras negras que acompañan al olvido...
Se me congelaron los versos dentro de los dedos tumefactos a golpes de rutina y tedio, a conciencia...
La brisa ya no me transforma en estatua de sal, ni puede la espuma del mar trocarme en gólem de arena...así...¿qué me queda?
Si se me ha muerto tu rostro entre mis poemas...
¡Qué ahora el vino se convierte en tristeza!
En mis labios la sonrisa de su nombre queda ausente,
Y las flores son tan grises...y los sueños tan reales y de imagen tan potente...
Que no se sí estoy vivo o tú te mueres, si disfrutas o padeces, si conoces mis enjambres o te ríes si yo sufro un desengaño...-ya no puedo más pedirte- ¡he sufrido tanto daño!
Con la muerte del cimborrio...con los gritos de tejados...preguntándole a las nubes...con las lilas enterrado...en un barco bien borracho...junto al cielo parnasiano...entre fuentes y montañas...esperado por un gato...dirigiéndome a los canes...exaltado por los sueños...junto a mil neones blancos...cuando suenan las trompetas...¡ay!
El cielo...
¡desplomado!
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Desoír

Bendíceme, de andar por tus caminos
y estropearlo todo cuando llegue a casa;

sólo que, tengas escupiéndote desde una roca,
me darás alas por error:
te prometo traer santos a tu arena.

Y te dije mentiras mejor que nunca,

también, el arte (insurrecto) tiene algo de ti,
como prueba a ello
atisbaré a escondidas, el salmo que más odio.

Siempre,
siempre el rayo cayendo hasta convertirte
en un milagro;
no lo dudes rodaré a ti para no desaparecer,

mientras observo como duermes
me salto cada sueño que no soñaste.
Suicidamente en mi edad te maldigo
como recuerdo de estar en una oración
de mañana.

Esto fue hecho muchas veces,
y todo ha sido una farsa,
no estaré allí para consolarte;

una isla antes de nacer, y seré el mundo
después de todo.

Entonces,
piedra a piedra tu alma desterrado al desierto;
y tuve miedo perderte, miedo a sobrevivir sin ti.

¿Acaso, esoír a otro hombre santo?
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Juego de palabras

Se llama indiferencia
a esos ojos que MIRAN
Pero que no VEN.
Donde yo habite,
Estará tu olvido.

No se si el mundo es sordo
o si el dolor es inaudible.
La nostalgia es muda
solo el poema la hace hablar.

[AMOR] ES [ROMA]
Pero de atrás hacia adelante
Sus letras fueron cambiadas
todo los caminos conducen
a la persona amada.

Quema y brilla tu ausencia,
En eso se parece al fuego,
que hace de mi piel un infierno.

El pasado nunca pasa,
En eso se parece al agua estancada,
que hay en ese pozo,
que es mi corazón.

Necesitaria una cárcel de silencio
donde encerrar a mis palabras vanas.
Ya llegará el día en que la cobardía
Asuste al miedo.
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Descrismarse Evanescente... (Cuento Experimental Neosurrealista)

DESCRISMARSE EVANESCENTE
_(Cuento experimental neosurrealista)_

Subió al lomo del viejo libro y rodeó la mesa,
de camino hacia el librero. Le acarició suavemente
con los dedos temblorosos. No tardó en llegar al
rincón por la cadena de penumbras que separaban
las sombreadas paredes por la moribunda flama
de aquella lámpara agotada. Una cabeza de lagartija
pálida salió suavemente como las plumas del gallo
declinando cantar de noche a la luna a medias entre
las piedras sobre las hojas más qué otra cosa...

Había qué pensar no solo en el dinero de la renta,
sino en la comida escasa al borde del camino
justo para cualquier hambre desesperada de la
impaciencia qué no se sacaba ni siquiera del bolsillo
más roto por no estar destinado a liberarla cómo siempre
antes de las primeras palabras.

Esta carta era de las qué no pedían mentiras
qué puntualmente le proporcionaba el más moderno,
y avanzado desempleo. En el gozo perdido de la vida
humedecida como arena desterrada que abrasa el
sol, y refresca las angustiosas noches. Dónde los
viejos sueños huyen como ruedan las hojas secas
por las brisas perdidas de los otoños cargando las
tardes en la sed del alma, niebla trás niebla.

No dejaba de correr de puerta en puerta violentamente
capturando el miedo de las ventanas en caso de caer
un meteorito... Allá, cual mariposa qué en los volcanes
se acrisola con las amarguras franqueadas por el buen
sol de los primeros días contemplando la tristeza
clandestina, haciendo contorsiones ávida de inmolar
ídolos solemnes de bronce sin rumbo ni veredas.

En aquel tiempo se produjo una pausa, y el vacío había
puesto su peor cara por algo qué nada tenía qué ver
con el asunto. Había sido un día fructífero, encontrando
muchos casos igualmente desesperados, urgentes
e ineludibles... Bien sabía qué con el paso de los años
esto será cada vez más difícil de olvidar, en las escalas,
en las nuevas formas de recordar, y con la simulación
del equipo adecuado el motor del mismo dejará su lugar
a uno distinto más allá de los sistemas de frenos frontales
qué con el tiempo no han querido modificarse. Entrando
en el futuro totalmente desarmada la consciencia, y en
partes múltiples fragmentada la más mínima atención.
La noche en miniatura corría por el bosque soberano,
buscando un consejero en el difraz de una almohada.

Así qué...
Recogió las goteras del techo, dobló la tierra del piso,
y cubrió el frío con los agujeros de una raída cobija en
el punto central dónde el desaliento aprieta la debilidad
de las noches anteriores. Pensaba irse al olvido de la
región desierta aislado en una lobreguez amarga.
No se permitiría consumirse en una lucha insana entre
las ramas indiferentes al deshojar sus flores en la cumbre
del granito de los pájaros sin trino, ni fundirse en los días
por el desconsuelo qué postra al mismo eco ruinoso.

Pasaba del olvido reciente a los viejos recuerdos recostado
como la espuma magnífica y distante allá en el valle del
fondo anochecido... Y se decía, vaya forma de alivio.
¡Mañana será otro día!... Y claro, con el desnudo torrente
y la fugaz sombra del sol en retirada en los empedrados,
con el desenlace inevitable cubierto de esperanzas en su
guarida... Estiró un bostezo sobre las piernas para demostrarse
lo qué nunca había soñado por falta de una perfecta toma de
consciencia de la decisión...

El insomnio sería completo proliferando de día, y agarrándolo
de los pelos en la prolongación de las nubes, en la rápida carrera
al colchón recorriendo las vagas siluetas de carcomidas esperanzas,
y cuándo esa primavera llegaba destrozando al invierno con sus
verduras, sin la piedad campesina del tamaño de unas gotas de
sobresaltos queriendo saludar la imagen deteriorada del espejo
indiferente, cuándo la angustia es tal qué se anticipa a la eternidad
más próxima y con más vitalidad.

Evanescente y racionalizando el dolor inmediato al morirse
plenamente, y adquiriendo las cualidades acumuladas por la
inmensidad de una acción hábil qué se capta instantáneamente
por el gesto clásico al percibir la importancia de la propia inexistencia.
La noche era cada vez más íntima en la profundidad qué estremece
y sacude las mismas procesiones de las pesadillas decoradas.
¡Y estaba sumergido en el descrismarse!...
Lo qué significa la libertad absoluta, distinta, totalmente transformado
fuera del tiempo dónde subyace la tristeza infinita... La tristeza de darse
cuenta de qué uno ya no es el florecimiento del ocaso, ni relativo, ni
comparativo, ni resultado de la influencia ambiental qué implica el
sometimiento al cruel sistema caduco...

Así transcurrió largo tiempo durmiendo en el sublime estado en qué
se encontraba, y pudo inventarse nuevamente en el peltre despostillado
de la vasija qué abrigaba su reciente incorporalidad, flotando al retornar
al botín de cosas inútiles qué se adueñan aniquilando la esencia de
los últimos indicios del orden... Con la luz de una sonrisa perdida.

___Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


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vibración en tu sínfisis púbica

Tus palabras son
toques fugaces
de la eternidad
en la profundidad de mi alma,

mientras trato de navegar por las
minas terrestres y los
relojes rotos, intentando
dar sentido al infinito,

pero sabes que nunca nos enseñaron a
pensar más allá,
de la serpiente en el jardín de Edén,

la noche corre en nuestro
torrente sanguíneo y
nuestro corazón está hecho
de rayos de luna,

en lugar de correr
aprendimos a bailar
con las sombras
a devolverte la sonrisa
sin parpadear
en el vacío infinito,

tienes alas de ángel,

puedo ver el sol en tu sonrisa
mientras la luna se asienta en tus ojos,
por la vibración en tu sínfisis púbica,

el cielo y el infierno
derretidos juntos
es el campo divino
aún no muy definido por ella en
enésimo grado haciendo que
sus bordes sean más nítidos para
el placer,

enviando luz caliente, al hormigueo
de ambas arterias de mi corazón.

La lluvia rebota donde una vez se asentó la
luna y se ilumina llenando el vacío
con miedo,
todo lo que puedo recordar es el olor a
a tu piel, justo después del fuerte estallido
cuando las nubes cantaban la canción más alegre,
y me despertaba cubierto de sudor.

Che-Bazan.España
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4comentarios 64 lecturas versolibre karma: 110

Solo debieron amar

Bendito es el día en el que te conocí
no te escuchaba, había perdido la voz
era el silencio que aturdía
en el ocaso del amor.

Ahora escribo cuartetos
que solo se saben unas cuantas notas,
¿cuánto necesitas para soltar ese vicio
que solo huye de tu realidad?.

Escucha la música
es un remedio infalible
cuando has olvidado hablar
no importa que se te acabe la noche de tanto soñar.

Es corta la historia
cuando no se tiene nada que contar
es más sencillo voltear la vista ha otro lado
y dejar de mirar.

Yo solo quiero que aprendas a volar
sin caerte de tan alto umbral,
siempre tuviste miedo
de no saber callar.

Ahora solo escuchas voces
que no dejan pensar
es sencillo decirlo
solo tienes que respirar.

Todos los días nace una Estrella
solo es cuestión de observar
el mundo no tiene tiempo de amar
es por eso que yo te amo de verdad.

Es fácil dejar de girar,
conocerás esa mirada
que te intentó conquistar
fuiste una osada belleza que no me dejo respirar.

Bendito fue el día en el que te deje de ignorar
ese día descubrí en el cielo gaviotas
y nunca estuve junto al mar,
es la tierra que me habla y me enseñó a cantar.

Ya no canto ahora
los puedo despertar
es preferible no ser desierto
y en el agua nadar.

Algún día seremos prados verdes
una simple canción cantar
es más sencillo que olvidarlo todo
y un triste poema ignorar.

Miguel Adame
13/10/2018.

A todos esos artistas que ya no están, que no supieron cómo olvidarse de lo menos importante y solo debieron amar.
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Chistera

Un poema etílico
en papel de cocina
escrito con tu pequeño
lápiz de ojos.

Llevo mis bolsillos repletos
de banderas blancas
pero la molestia
no utiliza gabardinas.

Una chistera
llena de indecisión
guarda los azotes encriptados
de la tarde.

Los sueños repartidos
laten con miedo
a los monosílabos
que congelan el corazón.

Desnúdame
rompiéndome a tiras
mi otra piel.

A falta de pan
buen trasvase de mentiras,

a falta de tabaco
buenas son las heridas,

a falta de cuadros
manteles vacíos,

a falta de esperas
salas repletas de atendidos.

Caen timbres y paradas,
gente sube y baja
al antojo del día.
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Duele la ignorancia cuando no se tiene nada

Autolesionarse es como un silencio vacío,
hay silencios que hablan
cuando ignoras palabras
y solo intentas a la distancia seguir mirando.

Quizás es miedo a morir en cualquier parte
lejos de mi y de mi olvido,
en una eternidad siempre lejana
tan triste y tan abandonada.

Hay sueños que se rompen sin ninguna bala
que huyen de la realidad al solo pausarla
que se esconden confundidos
como si no pasara nada.

Pero pasa todo y no lo hablas,
has dejado de sentir con los años
ya no te asombra nada
la muerte te tiene viendo un rostro de tumba profana.

Nadie se atreve a decirlo
pero tu estela está escrita con letras amadas
ni el viento o los versos pueden borrarla
es como una intacta y uma solemne calma.

Tengo frío y me derrumbo
solo quiero volar a un abismo,
inmóvil sentir que no existo
sin la edad de unos minutos bandidos.

Lloverá y no me importa no mojarme
duele la ignorancia cuando no se tiene nada,
es la noche que se me metió
hasta en mis últimas verdades.

Es el hambre de no poder amar con nada..

El mute.
12/10/2018.
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Ya No Tengo Miedo

No me rendiré nunca mas,
Ya lamente tantas cosas en mi vida
Como confiar en gente que nunca le importe
A gente que solo busco quebrantarme igual que ellos
En vez de darle un giro a la historia y volverla polvo junto al viento
Siempre me han callado por lo que pienso

O por lo que soy, deje atrás aquella visión moribunda de mi
Aleje muy lejos las cosas que me marcaron
Deje de lamentarme y desquitarme con la pared
Ya no trato de llenar un vació que se desborda en un vaso de vidrio

Trato de dejar de sentirme
Que no puedo porque yo si puedo
No dejare que nadie me arrebate mis sueños
Tire al abismo el odio y el remordimiento
No pienso sucumbir al egoísmo

Que cegaron aquellas personas
Que alguna ves me odiaron
Porque ya no siento rencor
Y por mas que me hicieran mucho

Daño jamas pudieron quebrantar con sus palabras
Este muro de acero
Ya no me podrán hacer daño porque no importa
Los olvide los guarde en la caja de Pandora junto con
mis errores, mis temores, los tan anunciados quiero amigos
Nunca podrán decirme que tengo miedo
Y humillarme una vez mas porque me he vuelto mas fuerte
Con el mismísimo tiempo
Ninguno ya podrá decirme que soy un don nadie
Porque yo si soy alguien
Por mas que sea diferente en mi personalidad y pensamientos

Porque aprendí que tengo que recordar siempre ser yo mismo
Que ser una simple copia de los demás.
De ser la sombra de alguien mas
Y callar cuando me digan una vez mas que soy un peso mas en este mundo

Jamas cambies por el egocentrismo de los demás.
Jamas te mires al espejo te des asco
Ya no te crucifiques por ser igual a ellos
sino te aprecian por lo que eres es por que no te valoran

Porque eres mas especial de lo que tu crees
Que eres.
Deja de tener miedo,
Levanta ven toma de la mano
Del destino que te espera con brazos abiertos

Mientras tu mejoras y dejas a los demás que se traguen sus palabras,
Deja que el pasado quede pisado con la alfombra de la grandeza,
Por la única razón que no importa cuanto daño te hicieron
Porque una vez que te curas de sus atenuante gritos, golpes y heridas.
Te volverás mas fuerte y ellos serán los débiles leones
Molestos que creen que pueden quitarse su rabia contigo
Enséñales cuando te caigas y te levantes,
Demuéstrales
Que tu ya no tienes miedo.

El miedo no es mas que la representación misma de tus recuerdos, y una vez que dejas de sentir miedo puedes lograr mucho mas que las personas que te hirieron. es por eso que no vivas con miedo sigue al destino que el sabe mejor que tu seras mas grande que aquellos que solo te hacían daño y te causaban dolor, aprecia quien eres y nunca trates de cambiar por nadie.
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(In)quietud

I

Volé tan bajo
que al rasparme la piel contra el suelo de concreto,
al abrir la carne a la arena y piedrecillas,
al aterrizar herida y rodando,
las palabras se escaparon,
se perdieron en el vacío negro
de una mente estancada.

Quieta quedé,
a la espera del retorno de la paz.
Muda quedé,
tragué las palabras para que no
avivaran más el fuego
que comencé.

Millones de segundos,
cada uno trajo una interrogante.
Desfilaron atolondrados en el cerebro,
bailaron regocijantes de mi pasividad,
de mi ignorancia.

Escribí sin sentir,
escribí por que había que escribir
y cada palabra que tipeé
esperó al pálpito del pecho
que no llegó,
mas escribí.

Vi las caras ir y venir
Dicen nada, son nada para mí.
Escuché las risas vacías,
la conversación banal.
Como un fantasma la ciudad crucé,
en el día a día de quehaceres
en la misma ciudad,
por las mismas calles,
a la misma hora,
por las mismas razones.

Anestesiada e invisible,
drogada de ficción,
alérgica a la realidad,
intóxicada de música,
rumeante de azucar,
feliz para mí sola,
indiferente para los demás.

Callada por dentro y por fuera,
avanza el día y la noche trae nueva paz,
una pasajera,
una débil,
mas es paz.
Temeraria a la nueva mañana,
sonriente para el resto,
añejada en el interior.

Densa como el concho del vino,
el que nadie bebe,
rica como la miel,
esa opaca, esa dura,
grumosa,
esa relajante en el paladar.

Acorralada entre la silla y el computador,
entre la mente y el mundo,
entre él y la soledad,
entre el corazón y la razón.



II



Una búsqueda sin cara ni nombre,
la intranquilidad en el núcleo.
Segura de la rutina inamovible,
esa protegida por el miedo,
la búsqueda continúa.

¿Dónde está?
Veo sus ojos en mi mente,
sé como ha de lucir.
Escucho su voz en mi interior,
sé como ha de sonar.

Soy el sueño de nadie,
y Él, inexistente, me inquieta.
No puedo recorrer el mundo
para encontrarle.
Atada estoy,
y aquí sin más soy.

Se cobija en mi memoria
como un sueño que no puedo recordar,
escondido detrás de la siguiente esquina,
esa que temo doblar.

Que busque belleza obvia a su ojo,
esa en mí no encontrará.
Que pueda ver más allá de la fachada,
quizás no podrá.
Quizás no querrá.
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Romance De Un Norte

Una visión borrosa
un sueño aferrado
a la somnolencia.

Vislumbro en la estación
el bólido marchito
inscripciones en arameo
que no alcanzo a leer
por la velocidad
y porque no las entiendo.

Parado en el mismo punto
el cielo llora algo
no inunda el suelo
porque tiene miedo de pensar
la consecuencia de su ego
por llorar muertos
que no conocemos.

Los jinetes se aproximan
en el horizonte
ruidosos y notorios
abrazan el norte
con todo el sur sangrante
bajo sus manos.

A lo lejos un pájaro
anuncia el amanecer
un nuevo diapasón
despertar hacia un día
de redención.

El expreso no llega
y el regreso se alarga
como el adiós efímero
hacia la vida errante.

Una primavera
que nunca le perteneció
a Praga.
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Por Vitrificarse... (Anticuento Dadaísta)

POR VITRIFICARSE
((( Anticuento Dadaísta )))

El apetito, en la cama, no ha sido vendido regularmente.
Se le encuentra a veces hablando solo, escondido bajo
la mesa o en el patio callado... Entusiasta del reposo.
Entre los árboles, estaba la comida fría.
El horno estaba de vacaciones y el café era de colores
brillantes, incómodo al tacto en su profunda vida interior.
La noche no despertaba, pero salía por la nariz de esa mañana.
Los párpados nunca escuchaban la luna del espejo, y se
complacían levantando unas zapatillas del cajón de las
pestañas. Las sombras al franquear los vidrios tropezaban.
Pasaban dos horas sin que el reloj lo supiera.

El suelo arrojaba todos los objetos que las paredes verdes
despreciaban descuidadamente, imposibilitando levantarlos.
Las alas se lavaban diligentemente los pies.
Y los calcetines discutían con el sombrero sobre la última
disgregación del perfume bajo la sombra de un olmo.

__¡ Prudencia, prudencia !. No leas esto en voz alta.

Es difícil discriminar la confusión entre lo problemático,
y un tren desesperado nunca puede disciplinar las
primeras bicicletas que se le caen del cabello. Por lo demás,
la mesa ha cruzado los brazos y saluda a una taza enroscada
en la sed antipática, con el enmarañado aplauso comprado.
Cuando ésto sucede, las moscas de enero sepultan las calles
en túneles de alaridos excavados en las deudas que tiemblan.
Por otra parte, tal manera de actuar, curiosa y entretenida,
provoca a las arañas hostiles que han encontrado a la gente
indigna de confianza por desesperada e impaciente, sobre
todo por vender la paz en frascos y ensañarse con las cajas,
lo cual podría jugar un papel en la palidez de la tinta que
genera la ira del veneno. ¡ Oh, domésticos sentimientos !.

¡ El plástico llanto ya nada tiene que ver con el cristal !.

Por vitrificarse se quedó ahí, líquido, marinero en tierra.
Quizá recuerde las nubes, y los camellos consagrados al
delfín tomado de la mano y sin hablar...
Siendo así, no importa que tan lejos vayas, desenredar
la madeja solo se permite a las mentes brillantes, a los
espíritus de lucha y paciencia, de tenaz fantasía dulce.

Se ha notado también, que este tipo de lenguaje impide
la comunicación confusa en aquellos que lo ignoran,
además facilita el anestesiar a los fantasmas cuando se
les extirpa un lunar en la rodilla, por debajo de la calle,
y si se callan al regresar al pasado... Aquí también hay
un sentido de familiaridad con la recurrencia del rojo
futuro al sonreír al féretro que esconde un saludo, donde
los hechos tienen que ser registrados, luego retenidos,
y almacenados y después destruidos para ser vendidos
como nuevos. ¡ Todo es tan monstruosamente tremendo !.

En los niveles altos es necesario amputarse la
consciencia,
limpia y responsable en lo mínimo que aún conserve, y
ello evitando los efectos secundarios al ir al baño, pues
la regadera es dogmática, preocupada y desconfiada.

La suciedad desencastillada no deja de serlo por traer
corbata, faldas de seda o sonreír a los aplausos vanos.
¡ Si se vitrifica, todo está perdido !...

Si es así, más vale cuidarse de la vida eterna
más allá de la muerte a medias.

En ocasiones la culpabilidad enterrada es un
hecho en la astronomía, y el mundo lanza una
llamada de auxilio al silencio provocado, y a
la fuerza indomable que da la desunión organizada
y dispersa cuando intenta pensar por si misma.

El antiguo método de planear se ha vuelto inútil y
obsoleto, sobre todo con las propuestas del miedo,
en la emergencia de los préstamos que reprimen
severamente la configuración catastrófica de la
igualdad y justicia, considerada como una de las
culpables de la maldita paz que no deja riqueza.
El vitrificarse está tomando fuerza, gana en independencia,
se le ve caminando sonámbulo en el sueño febril de un
azucarado postapocalipsis de aluminio y drogas.
Una gran cantidad de materias primas ahora son
hermanas llenando los caminos salvajes de los encinos.
La especulación es más segura y se tiñe las uñas
largas en la competencia feroz por ser más incompetente.

No obstante, cuando el miedo descubre su debilidad
evoca las palabras, omisión y agregar, y recuerda
los
detalles temporales que demuestran todo, absolutamente
todo lo que rodea su permanencia tóxica en el poder vulgar,
con poco efecto sobre la fauna en la zona del epicentro,
excepto a cuatro mil metros de altura del cabello.

Así, como ha quedado dicho, todo esto es por ello.

Nada de que finalmente; apenas está empezando...

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


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por piedad

hace tiempo que duele
pero ya eres inmune a la lágrima

duerme, corazón, duerme...

y lo acunas en el centro de tus miedos
por piedad
que no le pase nada
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"Esa vida"

Desde aquel portal, vio pasar su vida
con hilos de una historia sin salida,

anestesiada con gotas de olvido
a un pasado nefasto que es temido
por un sueño, que fue tan reprimido
predestinado a vivir confundido.

Confundido con una pesadilla...
pesadilla que el miedo la gatilla.

esa alma de niña, estaba dolida
por un dolor que nunca fue fingido
su rostro de sonrisa muy sencilla

para el odio no tenía cabida.
Su frágil carita palidecida

no mostraba el carácter retraído
que fue, en su corta niñez concebido
por temor a traspasar lo prohibido,
sintiendo un resquemor palidecido.

En su alma, como una doliente astilla
Saco de ese dolor una plantilla...

Para que su pronta y, anhelada huida
su sentimiento fuera protegido
al pasado, que ahora ya no brilla.
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