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El camino de Santiago, el inmigrante

Santiago, después de pernoctar la noche en la ciudad Venezolana de Santa Elena de Uairén, Estado Bolívar, región que se ubica a casi 29,2 kilómetros de la frontera con Brasil donde se encuentra la ciudad de Pacaraima, y que esta, a su vez, está a 200 kilómetros de Boa Vista, ambas en territorio Brasileño; se levantó con la firme determinación de salir del país e ir en busca de un mejor porvenir, la suerte ya estaba echada. Pasó por una estación de servicio de gasolina y observó con un dejo de resignación una lucha encarnizada de los usuarios por hacerse del preciado combustible.

Un sexagenario señor discutía que los controles impuestos al racionamiento era el responsable de las inmensas filas, y una joven se atrevió a comentar y mirando a su derredor, que el problema de la gasolina en el país se debe al contrabando indiscriminado y que la guardia nacional permitía, por estar incursa en el delito. Y entre otras y más razones, tres patrullas de la guardia nacional llegaron a rauda velocidad y con sus armas de largo alcance y ataviados con sus trajes de escarabajo se encargaron de ordenar la trifulca.

Santiago vio la escena, pero sin asombro, el problema del desabastecimiento de combustible, es algo tan normal y sucede en cualquier parte del país. continuó caminando hasta llegar a los caminos o atajos, ahí le esperaban Jesús y Rafael dos jóvenes profesionales en carrera administrativa, amigos de la infancia, con los que emprenderá un largo camino que los llevará al objetivo primario llegar a la hermosa ciudad Brasileña de Boa Vista como primera gran escala.

Fijaron como hora de salida las 7 de la mañana teniendo como punto de encuentro la inmensa piedra apostada en las afuera de la ciudad, era una granítica y colosal piedra que nadie tenía una explicación veraz de cómo llegó ahí.

Santiago lleva a cuesta la cantimplora gris de la abuela, una mochila en su espaldar con sus papeles de identidad y su grado universitario, un bolso verde con sus pertenencias y tan solo 200 dólares que a duras penas pudo reunir y los cuales tendría que administrarlo bien durante el recorrido, pues los controles de cambio del país hace infructuoso conseguir los billetes verdes de manera fácil, siempre hay que acudir al mercado negro.

Santiago dijo _ Tenemos dos días para llegar a la frontera antes que el sol desaparezca. Y de ahí seguir por las márgenes del río Orinoco.

Rafael con un tono ya cansado contestó _ llegar hasta Brasil, la decisión, compañeros no ha sido fácil, atrás se quedan los recuerdos, los sueños, los amigos, las caras de tristeza; los amores y las fundaciones cargadas de querencias impartidas en el hogar.

Jesús con cierto asombro señaló _ Todo eso importa y nos debe dar fuerza para continuar, tenemos que huir del país, que ya no nos ofrece oportunidades.

Los hermanos Jesús y Rafael llevan como destino final llegar a Arequipa, Perú, ellos manifiestan la facilidad que ofrece el país en legalizar los papeles, y sumado a que ahí los espera un hermano que se adelantó. Mientras Santiago espera alcanzar a Argentina, el país de sus sueños, afecto trasmitido por su abuela.

Santiago, profesional universitario, titulado con honores. Se cargó de ilusiones al graduarse en la universidad de Mérida como Geólogo, padre de dos niños pequeños formado en un núcleo familiar de clase media ya deprimida, educado bajo el calor familiar que ofrece la idiosincrasia andina que hace hincapié en el respeto y la humildad. Santiago vio como sus esperanzas tomaron impulso y se apegó a un programa del gobierno pero quedo totalmente desilusionado al ver como la política hacia estrago dentro de sus filas, y una inflación que destroza el bolsillo del salario real del venezolano, terminó por ensombrecer sus ilusiones.

II

Al fin, después de caminar un considerable trecho consiguieron el camino de asfalto muy transitado por guardias nacionales que merodean la zona en búsqueda de garimpeiros, traficantes de valores, especies, madera y animales, siempre mostrando sus armas de acero y automáticas. Se animaron a seguir antes que el sol dejara su fulgor, y esperando siempre que una persona piadosa les diese un sorpresivo aventón.

El viaje o la travesía la planificaron por casi tres meses siempre reunidos en casa de los hermanos, ahí planificaban, colocaban puntos de referencia para llegar desde Mérida, la ciudad natal, hasta Santa Elena, casi 1748 kilómetros los separan, esta ruta la pueden hacer con moneda local, pero tampoco cuentan con mucho dinero en efectivo, debido al problema del circulante que ha hecho colapsar los bancos nacionales. Contaban los enseres necesarios para subsistir. Como geólogo Santiago es un probo lector de cartografía. Siempre discutían amenamente pero siempre concluían que la mejor decisión era abandonar el país, y no por ser desleal al país donde nacieron que por demás tiene una de las geografías más hermosas del continente y el calor de la gente es espectacular, sino por las condiciones que rayan en pobreza, delincuencia, inflación, poco crecimiento económico, controles políticos etc.

En una noche de intenso conversar Jesús dijo. _ Muchachos de que valen los estudios en el país si con ello no podemos realizar nuestros sueños. Tendrían que pasar muchos años para poder conseguir algo que nuestros padres en otra época y en poco tiempo lograron con su trabajo.

Santiago intervino _ Así es Jesús, veamos la cosa así, cuando en una familia el dinero que entra no supera el gasto necesario para mantenerse, la cosa esta mal y esto es lo que está pasando en el país con las reservas en oro y petróleo más grandes. Jesús un joven Economista, siguió relatando_ Un salario decente y aquí cito a una Economista clásico como David Ricardo debe ser suficiente para cubrir todas las necesidades.

Santiago apuntó, _Si. Educación, recreación, salud, alimentación.

Y Rafael que estaba absorto en la conversación puntualizó antes de que terminara de hablar Santiago_ Y debe alcanzar también para el Ahorro.

Jesús dijo _ahí está el secreto de la superación, el Ahorro, vean, esta variable es igual a Ingreso menos el Gasto. Si tú no puedes ahorrar en condiciones normales entonces no estamos bien, no es que el país este mal, son las políticas gubernamentales que no dan con la solución de los problemas.

Ya casi en víspera del viaje Jesús y Rafael no pudieron obtener su pasaporte, le fue infructuoso conseguirlo, debido a la alta restricción que el organismo hace para entregar tarjetas de identidad. Mientras Santiago, lo tenía vigente. La opción era entonces burlar el puesto fronterizo yendo por los caminos verdes hasta Pacaraima, ciudad Brasileña.

De vuelta al camino se encontraron con la noche y vieron un pequeño recodo y decidieron descansar siempre intercalando las horas de vigilia, son caminos peligrosos, y en esta hora aciaga los bandoleros es lo que más abunda. La naturaleza Amazónica ya en la oscuridad se sumerge en una sinfonía de colores y sonidos, los monos aulladores y los grandes árboles moviendo sus inmensas ramas que dulcemente chocan con el viento, las estrellas volcánicas colgadas en la bóveda celeste hacen de la noche un precioso cuadro de pintura rupestre. La noche pasó tranquila. Y ya cuando el alba despuntaba, los muchachos ya tenían todo preparado para continuar.

Prosiguieron su ruta hasta llegar a una inmensa carretera que los llevaría a Pacaraima y de ahí a Boa Vista, ambos territorios al sur de la frontera con Venezuela. El sol era sofocante y los carros pasaban a la velocidad del sonido, los pies dentro del calzado se comprimían, y la sed era insoportable. Descansaban y seguían caminando. Un conmovedor señor de una camioneta que transportaba forraje para los animales le ofreció el aventón, eso sí en la cajuela, y hasta el terminal de la ciudad brasileña de Boa Vista. Tamaña sorpresa se ahorraron una gran cantidad de kilómetros y dinero. Desde el terminal de Boa Vista los amigos continuarían la ruta hasta Manaos y Porto Velho, Brasil, hasta llegar a Arequipa, Perú. Santiago pasaría un tiempo acompañando a los hermanos antes de proseguir su ruta hasta Argentina…

Santiago desde niño soñaba con atravesar el mar e irse en búsqueda de sus sueños, llegar a una gran metrópoli con sus inmensos vitrales cargados de historia y también recorrer la espesa pradera y juntarse con lugareños a empujar el arado así como lo hacía desde pequeño en su natal Mérida, para ir abriendo surcos por el camino. Su abuela amante al tango siempre le impresionaba con las canciones de arrabal que hacía sonar en su viejo RCA Víctor.

Antes de salir Santiago le dijo a su mama_ No tengo otra salida, es cara o sello, pero el riesgo lo asumo. Ahora comprendo que la vida no es fácil.

Sigue Santiago exponiendo sus razones, mientras su madre se ahoga en llanto, junto con su esposa. Madre_ Trataré de ganarme la voluntad de la gente, puede ser que no sea bien recibido, un extranjero es una carga para los Estados Nacionales. Reconozco que la migración es un flagelo, una dura carga para el país receptor. Me llevo los consejos y principios morales inculcados en el hogar que tanto papá, la abuela y tú me supieron infundir.

La madre lo reconforta y le entrega un escapulario con la virgen del Carmen y una pequeña estatuilla de san Benito y así Santiago se abraza con sus hijos, su esposa y madre, que quedan con una tristeza rasgada y una ausencia que se proyectará por un largo tiempo.

Finalmente Santiago llega a Buenos Aires después de una larga travesía, desde su natal Mérida. En el camino para completar el pasaje o gastos relacionados con el viaje, vendió unas monedas de plata antigua y el anillo en oro que su abuela se los regaló en una noche de titilantes estrellas, teniendo a la alquitrana luna andina de testigo. Ahora tocaba poner de su parte guardarse la nostalgia, tragar grueso, trabajar honradamente y luchar por un mejor porvenir.
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Trece Rosas

Me encontré rosas
en el mar.

Pedí que se deshicieran
tantas mentiras injustas,
que dejarán respirar
a las rosas sobre el mar.

Voy pisando rocas
escondidas en mi arena.
Tengo a Occidente
cargado de nubes
llenas de baladas
de tristes estrellas,
y a Oriente,
el miedo enquistado
que no logro desgranar.
Sólo el horizonte,
se llena de estrofas
de quietud
y brotes de libertad.

En mis pies
textos demostrativos
que revolucionan
mis dedos,
ajenos
a unas piernas
que sólo me llevan
a pisar rocas.

Balanceos de la mar
dentro de cañas huecas ,
y las rosas cortadas
con sus espinas
en bosques de lluvia,
como labios sedientos
con sus vestidos rojos.

Voy sembrando rosas
en el mar.

El sonido de mis pasos
abrirá la puerta
a otros pasos
que vienen empujando.

Voy a sembrar rosas
que salven olvidos
de sangre derramada,
envuelta en hojas
de camisas verdes,
que revivan sentimientos
de una libertad sin alas.

Voy sembrando rosas
en el mar.

Se revuelven
entre alfileres,
atravesando la noche,
con puñales de filo,
con sus rezos
de cruces
y sábanas de rosas
de cuna y sepulcro.

Angustia en levitacion,
sobre humo de polvo,
reclamando una justicia
trepadora sin sellar
sus labios,
rozando con sus dedos
las colinas
de botones perdidos
y no hallados.

Voy sembrando rosas
en el mar.

Lleno de ondas
de frente,
sin vocablos inventados,
del color de las nubes,
con aire de libertad.

Angeles Torres


Trece mujeres entre 18 y 29 años fueron fusiladas en 1939 , después de finalizar la Guerra civil española.
Se les llamó las " Trece Rosas" llevada al cine de la mano de Emilio Martínez -Lázaro.
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Amor invencible ® ©

No hay distancia,
fronteras ni sombras,
pasadas o presentes,
ni mil inviernos juntos,
podrían apagar,
la llama de mi amor,
por ti, mi niña.

Carlos Luis Molina Lara
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La musa

Mirad que no he podido estar sin ti.
Un cuerpo sin sombra en la oscuridad,
álgido rostro, cabellos de aroma,
mirada traviesa de sutil sonrisa,
el resplandor en cada paso sin un final.

Respiro tormentas halagos del viento,
olas que vuelcan añicos, huecos sin llenar.
No existe adjetivo a palabras sin letras
me convierto en brisa, puedo volar.

Se diluye la arena uniendo los pasos,
cubro las huellas de un alma rota.
Atajos que mienten, verdades y engaños.
Sin ser seguros, los quieres cruzar.

Búsqueda intensa, memorias vacías.
Detienen el tiempo sin despertar,
la falta de aliento de un existir.
Un grito al vacío, caída en picada.
La colisión del viento en mi cara.

Puedo sentir tu presencia.
Tremendo viaje dentro de ti,
distancias se unen al caer las hojas,
retoños de invierno.
La mirada tímida de fuerte armadura.
Temblor de los pasos con seguridad.

Toco tu alma sanando la herida.
Ensamble perfecto que forma la vida.
Dibujo de un rostro inevitable caída,
gobiernas los sueños en cada estación
Te has vuelto la musa en cada oración.

Anhelos se cruzan simbiosis perfecta.
Ansias tremendas por la oscuridad,
palabras de fuego me estampan de nuevo.
Un cierre de ojos hermosa locura,
que busca encontrarte en la realidad.

Corriges tu marcha de andar cadencioso.
Retornas tu viaje observas mis letras,
un beso de lluvia que moja los cuerpos.
Aliento de vida a mi alma perdida.
Te has vuelto la musa en mi soledad.





Por: WilyHache®

17 de octubre de 2018
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• efímero sesenta y cinco •

Estoy aquí de nuevo. Pero no soy yo en absoluto.
Tengo recuerdos de quizá cosas que no existieron, momentos que no han pasado, personas que nunca estuvieron.
Miro hacia el cielo y un trueno retumba, siento mi pecho acompasarse con el vibrar y tengo que coger algo de aire para no ahogarme con tanta realidad revelada. Y es que estoy cansada.
Cansada de no encontrar las palabras. El dolor ha dejado muda a la escribana.
¿Qué hago yo ahora con este montón de nada?
Ya no sé cómo ordenar lo que siento para expresarlo porque a veces parece que nada siento.
Ya no sostengo destrucción en las manos porque me he obligado a asumir que las ruinas las llevo dentro.
¿Esta antítesis agónica y esperanzadora que soy va a acabar conmigo?
El dolor cambia a la gente y no hay día en el que no acarree con las consecuencias de los destrozos.
Soy tormenta que rompe, caricia que adormece. Tengo en mi poder la única arma que puede matarme y la única cura que puede salvarme.
Estoy aquí de nuevo. Pero no soy yo en absoluto. Sin embargo, comprendo: mi tristeza y mi fortaleza residen en todo este cambio e, irónicamente, son precisamente mis grietas las que me hacen indestructible.
Soy mi propio enemigo y soy mi mejor aliado. Quien no quiere invertir su tiempo en entenderme juzga mis cambios, quien de verdad me quiere defiende y admira esta evolución de fénix que ha resurgido de todas aquellas cenizas.
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Con ojos de otoño

Como fruta madura de final de verano,
voy mirando la vida
con los ojos de otoño.
Soy octubre templado derramando semilla
en parda sementera,
despejando silencios; deambulando
entre mis surcos con los ojos
cerrados.
Evocando primaveras…

Voy tomando la sazón del áspero
membrillo.
Rosa abierta de sangre de granada.
Son mis manos
sarmientos de las vides del tiempo.
Es mi piel
vino añejo, entre soles dorados.
Mi perfume,
el aroma de la tierra mojada.

Soy amiga del aire que estremece mi pelo
y salgo a los caminos a extender mis alas
contra la húmeda brisa que
presagia la lluvia.

A veces,
estoy triste y me visto de niebla
y me escondo en su manto y me vuelvo brumosa
como el cielo en el alba.
A ratos, luminosa,
como sol de mañana
o silente y profunda
como noche
cerrada.

Soy el fuerte aguacero que me inunda
por dentro,
esas gotas primeras que levantan
el polvo,
la llovizna suave que te cala
en el alma
o el torrente feroz de amarga
dentellada.

Soy noviembre que arrastra torbellinos de oro…

Me pierdo por senderos tranquilos y enredados.
(Crujidos de hojas secas
son mis pasos…)
Me diluyo lentamente entre las frondas,
con el pálido sol de la tarde.
Y me miro en el agua…y me siento lejana…
Y remonto
a lo más alto - blanca soledad de nubes -
en el vuelo triangular de las aves.

Unas veces me río. Otras veces me callo.
Y acumulo recuerdos del cajón
de mi olvido,
de batallas ganadas y de guerras perdidas.

Tiembla aún la mirada de la niña
que fui,
guardando mil secretos
entre los pliegues del sueño.
Y tirita mi cuerpo a la luz de la luna
irremediablemente inmerso
en los ciclos vitales de las estaciones.
Ese ritmo inclemente…
de inicios y finales…
Devenir eterno de
los días
y las noches.

Luego vendrá
el invierno
con su capa de armiño
y abrigaré mi corazón
(suspiro de madroño anaranjado)
Y volaré con las grullas a remotos lugares.
Más cálidos…

Partiré con el alba. Cuando nadie me vea…
(Y ese día
mis ojos
lloverán
estrellas.)

Texto y foto: María Prieto Sánchez
Octubre 2018
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Rictus

Retazos de tela
pequeños pueblos
sobre la efímera superficie
el permeable tapiz
sobre el que estacioné
todo aquel recuerdo
subyugado al anaquel
sobre el frasco abierto
lleno de formol.

Una mirada
las caricias de las manos
una textura inconfundible
el sonido de los pasos
hacia el lugar.

El recuerdo es una astucia
con la que nunca se cuenta
cuando se trata de olvidar
en una precoz historia
el aullido de la memoria
en el ardid de un mirar.

Sobre todos los trozos
cosí despojos sobre lodos
los modos probos del amor
desde las lágrimas lloradas
sobre la mueca elegida:
la derrota
o la sonrisa.
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Mío

Estoy sola, pensado, pensado el porque de "esto", el porque de mi bipolaridad, el porque el aferrarme a querer tener un pleito cazado contigo, otra vez perdóname, no sé qué me pasa, me siento tan triste, tan vulnerable, tan sola, que solo quiero abrazarte y besarte, perdóname de nuevo, es que no puedo ni se estar sin ti, no puedo pensar en otra cosa más que en tu regreso. Un regreso qué tal vez solo está en mi mente, qué tal vez es mentira, qué tal vez lo nuestro ya está jodido o maldito, o qué tal vez esto en realidad es verdad. Perdóname otra vez, es que no se estar sin ti, no me hagas esto, no dejes de quererme, no dejes de pensarme, no dejes de mirarme, no dejes de tocarme, por favor amor mío, no lo soportaría. No soporto tu auncencia, y lo único que me une a ti en estos momentos son este pensar y estás manos que te escriben a diario, no dejes de escribirme, no dejes de buscarme porque me muero si no lo haces, sufro con toda el alma, sufro por tu auncencia, sufro por amor. Cuento los días, las horas, los mínimos para saber de ti. Perdona mi egoísmo, pero es que para mí tú me perteneces, para mí solo eres mío, para mí eres mi propiedad, para mí eres mi hombre, para mí lo eres todo. No sé qué maldita o bendita fuerza ejerces en mi que aquí estoy, derrotada otra vez, jurando que jamás volveré a escribirte, pasan las horas y no puedo y lo único que hago es extrañarte y amarte aún más. A veces pienso que esto no es correcto, a veces pienso que esto está maldito, pero me gusta. Perdóname de nuevo, por llorarte sin sentido porque debería de estar feliz porque estás vivo. Estoy cansada de tener discusiones sin sentido, estoy cansada de llorar por las noches y preguntarme porque pasó o más bien, que fue lo que pasó, cuando en realidad no pasó nada y no debo estar triste. Te amo y te odio, pero es más el amor que te tengo que no sé ni cómo empezar a odiarte, cuando me haz dado lo más hermoso y enfermo que he sentido por alguien, que es amarte con esta locura que siento.
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Tardíamente... (Texto Neosurrealista)

TARDIAMENTE
( Texto Neosurrealista )

Escribió tarde su tierna muerte y tarde su vieja
vida. Fuera de sí mismo en las letras se le veía,
saltando entre nubes escondidas en el bosque
tembloroso, con las manos en la luna, y el hoy
en los cabellos de los últimos recuerdos en el
patio que jugaba.
Con el fantasma de sí mismo,
por el cartón de la calle asolada, vivió poco, y
murió mucho, haciendo de su inmortalidad un
florero con pétalos ciegos, en la raíz seca del
fondo más alto, arenoso cuando duerme el olvido,
y se esconde un manojo de recuerdos en el
espejo del ropero que ya no soporta la escuela.

Y luego dice : La brisa ya no quiere el impulso
del fuego, así que tiraré esta noche en el bote
de basura, donde naufraga el acordeón pensando
en la guitarra de las tardes voluntarias.

¡ Claro que sí !... Porqué dejó la sal de soportar
al mar, el frío del hielo, y el pasar del tiempo...
Arrancándole cadáveres al grito del árbol que se
fuga, leyendo con un lago las últimas noticias de
la ruta más barata al cielo más cercano, con el
perdón en oferta, y la fé de invitado, sin sacar la
lucidez de los zapatos, ni las rodillas cautelosas
del aplauso.

Ningún infierno quiere ser ya su
nodriza, y la cárcel desdichada, huyó sin escribir
la lista que la libertad fuma, cuando corre el rojo
pedestal opaco.

Después, la soledad vuelve a su casa, y se queda
encerrada en el sueño de una alfombra, que pide al
cuarto las paredes confidentes del techo desterrado
por el piso, que a la lepra teme, y toca el perfume
repentino del marfil, y del café recalentado.

Aquí la fiebre se pregunta, y le grita en cada hueso,
del papel, y del dolor sin hacer nada, al salir por la
ventana que destella, y desconcierta al cuarto junto
al cuento rebelde, al saber de los trenes con la ropa
raída en un largo mes inmerso, con las palabras que
muerden las letras del cuarto más pequeño, lavando
al jabón con las burbujas.

Posteriormente, partió a la mitad el último recuerdo,
cruzando a pie lo años, como traficante del pasado,
muerto y amputado, en innúmeras leyendas relatado
con el futuro como prueba, y la miel del calcetín, que
una araña lujuriosa, dejó viudo al saberlo.

Así que pensó en el azul de la lengua ociosa, con la
mano de la máscara inválida, de acuerdo a la inocencia
que arrastra, y derriba la tapa sofocante del cielo, en un
frasco, con la comezón que merece ser hervida con la
pobreza más deseada, en la colina de las ricas plegarias,
del reloj que camina con malicia en los campos irritados
de una gota, empeñada en comprender al corazón sin
conocerlo, desgarrado por la consciencia en decadencia
condenada, y progresivamente desfigurada...

En esa tarde que llegó tarde hasta ahora demasiado.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Joel Fortunato Reyes Pérez.
Published on e-Stories.org on 05/31/2014.
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Como todos los poetas que sueñan con ser caballos

Como todos los poetas que sueñan con ser caballos.
Es una suerte sostener tu mano y morir.
Este es el pulso del silencio, del día y la noche.
¿Lo has oído?
¿Oyes?
Ese tono.
A menos que todos los vientos sean desviados,
se quiten las campanas, se derritan las torres.
Es una suerte sostener tu mano y morir.
Hay primaveras después de la muerte de la primavera, pero al menos, hubo un mayo que nos perteneció.
Cuando el sonido de las olas incomode al mundo,
suavemente convertido en un sueño: el barco en el puerto,
en la calle bajo la montaña, la asfixia en el caso de ser sonido del agua.
Conmigo por una larga noche;
donde quiero contar los secretos del mundo,
como un susurro crítico, que se ahogara en el viento que ronca,
para explorar el mundo perdido durante mucho tiempo, acompáñame al filo de los sueños.
Este fuego es grande,
florece en la patria sagrada.
Toma el fuego de tu cuerpo desnudo para pasar mi vida en la noche oscura.
Como todos los poetas que sueñan con ser caballos.
Corriendo por los campos de trigo verde, los rayos de nieve y sol; poeta, si te lo puedes permitir, el sabor del campo de trigo y la luz, un deseo, una amabilidad, una estrella brillante solitaria abriéndose sobre tu cabeza.
O simplemente soy una rama, que solía dormir en un caparazón oscuro, en el techo del otoño amargo y fragante.

Tu debes ser mi corona.
de laurel abierto y almendra amarga.
La llevaré como los grandes poetas del mundo,
que sueñan con ser caballos.
Ahí es donde nunca he soñado, no preguntes, ve a la tierra
de trigo, a la virgen, a los osmanthusde olor dulce.
Apaga la antorcha delante de la estatua.
Estamos en silencio juntos.
Eres un hada que vive en las profundidades de la mansión.
La luna, tu llama fría, vestida como una flor, en el cielo del sur.
Che.Bazan.España
www.youtube.com/watch?v=OHx4SyN7UWc&t=488s
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Mientras busco la paz

Mientras busco la paz
el caos me encuentra en cada esquina,
Ninguna guerra ya me importa...
ningún frente forzará la ira
La intención de conflicto
es menos que porquería, a mi izquierda

Busco instantes
esa calma cómo parpadeo

Me mantengo
sobre la corola marchita
bebo la gota de vinagre
mitigo la sed
mas la agonía continúa

Mientras persigo la paz
el rostro es lleno de salivas
escupe la serpiente
el Ángel mira
falsos maestros dan la espalda

Es necesario
pasar por el molino
desgranarse
ser prensado por las masas
filtrarse
extraer la esencia
la sustancia...

La suposición ajena
hiere cómo daga
La presunción de los más ‘cercanos’
es un bisturí extirpando entrañas
es el ácido
la sosa
calcinando lento...

He de guardarme
mientras arranco
la piel vieja de mis pupilas
He de guardarme
de aquellos que se dicen 'indispensables'
He de guardarme
del insensato
de la lengua larga
de la vista cortante
de quién aparenta paz
de quién pide mi partida...

Más al salir
no caerá ante ti la mirada
te tomaré por el cuello
atándote con tu lengua
subiremos a la montaña de tu ego
contemplarás lo profundo de tu vacío...
y caerás...
trayéndote eterna sordera
el estrepitoso eco...

Para entonces
veré la estrella de mi norte…
Para entonces habrán florecido
mis níveos jardines...

*****************
Mientras busco la paz
2018
Transmisor d Sinestesias©
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Luna de guadañas

Una noche me sonrió la Luna blanca.

Desde su cara oculta
oculta sentí la invitación de la guadaña,
el brillo atrayente de su plata
esperando afilada para mi,
predispuesta entre las sombras
a responder con sus rescoldos de violencia.

Guardé en la gruta de mis dudas su pregunta.

Me respondió la voz que suena
bajo el umbral de mis portales,
la que pronuncia el nombre
de los amaneceres en mi almohada solitaria,
aquélla que le grita en su enojo y su cariño
al alma grande de hombre pequeño
que aún no concebía en mí.

De su furia nació la persistencia
de nombrarme como soy,
humano aprendiz de las memorias rotas,
tránsfuga de mis cadenas.

Yerto he sido en las pasiones,
intenso e huidizo,
mil veces arrogante,
triste he sido para afrontar mis huellas,
mis surcos en labradíos inconclusos,
pero ahora sé que amo,
aunque entre tantos juegos
haya calcinado otros tantos sueños.

Ahora sé que no me iré,
aún no ha llegado el día de partir
de esta Tierra que pretendo
asaltar con mis pasos peregrinos.

Me esperan las pisadas del silencio
de mis temores y terrores fríos
pero al tiempo la fe
para transformarme en cuerpo fiel
que apriete los dientes y las manos
cuando el miedo los asalte,
me espera la vida completa con sus letras,
con mis versos no nacidos,
guardados en estancias de mi alma.

Queda tanto por contarme,
por contarte,
por contaros…,
tanto como el tiempo de todos los abriles
que han de florecer de nuevo,
queda el llanto que me espera
cuando no me escuche,
cuando no te escuche,
cuando me extrañe y te extrañe,
pero haré que se desplace esta montaña,
rígida roca que me linda,
hasta renacer en la cordura
de olvidar el pensamiento
y crecer en los incendios del ser pleno.

Pleno ser,
habitante en instantes de sus lágrimas,
de la lluvia que de mí brote,
necesaria redención de sal y de cristales,
plena vida,
deseada en el contraste de los mundos,
aceptada en mi sonrisa,
en tu sonrisa,
en la risa que a todos nos escueza
como patria completa de hermandades.

Arrancaré la corona de espinas
que yo mismo clavé sobre mi cráneo
en algún día de mi infancia nómada,
sangraré por mi costado,
abierto el corazón,
perdonando y perdonado,
honraré mi pasado y mi presente,
mi sentir, el tuyo,
el nuestro.

Seré amante desde este fuego intenso
que me roce,
que nos roce y que nos sane
transformado a través de la palabra nueva
que prometo pronunciarme
y pronunciarte.

Amar, amarme,
amarte,
conducir en mis mareas este barco,
dejar de naufragar en mi desidia,
abarcar en la mirada la piedad,
la comprensión de tu fuerza y de la mía,
gritar, llorar, reírnos,
habitantes de esta huerta
que adivinan la cosecha
de los frutos que han sembrado.
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Obsequio de Otoño

Este otoño brillante de follajes que retoñan,
brota un universo de titilantes astros nuevos,
escándalo inaudito de explosión de brisa cálida.
Reproches negados de errores plasmados de tiempo.

Como si no importaran nada los lustros pasados:
el rostro ensancha, la mirada redonda se anima,
el rubor estalla en calor, la voz honda se empasta,
los poros se dilatan, el sudor brillante asoma.

La piel marchita y ajada simplemente revive,
el deseo extinto cual volcán ladino, se activa.
En calma lúgubre vive el resignado abandono,
calma... la ignorante del sabor del néctar sagrado.

En la serenidad de nada, la urgencia no importa.
El pudor adorna la realidad de este otoño.
Realidad distinta a una burla del destino...
el Amor, éste obsequio de otoño merecido.

A.B.A 2016 ©
Amalia Beatriz Arzac
Buenos Aires Argentina
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Trataré...

Trataré de olvidarte, canción de la infancia,
con la gran inocencia que inundabas mi alma.

Trataré de que sigan las palabras sinceras,
en quietud y silencio, al compás de mis pasos.

Trataré de que brille el fulgor en tus ojos
como aquel, que recuerdo, del ardiente verano.

Trataré de que cese el temblor de tus manos,
aunque tiemblen las mías, al sentir el otoño.

Trataré que la vida te refresque las sienes,
y te cubra de rosas, con auténticos besos.

Trataré de que seas algo más que un recuerdo,
mariposa sin nombre, que alegraste mi vida,
aunque ahora estés lejos.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/09/18
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Sombras

Hay una sombra que se proyecta
desde un tiempo lejano.
Cubre la mano que palpa,
el ojo que mira
y la boca que besa.
La piel acariciada,
el horizonte visto
y el beso grabado.

Sombras chinescas en la pared
que relatan un cuento sin moraleja.
Retratos de seres que pasan sin peso.
Historias banales que nada dicen.
Proyecciones que se escurren por la pared
como fantasmas huecos y secos.

Sobre la cama se divisa la silueta
de la sombra de tu cuerpo.
Quiero para el tiempo
y dejar imborrable esta imagen.
Cuando ya no estés será esta la forma seguir contigo.

Hay una sombra que acecha tras el viejo armario,
donde se guardan todas las emociones,
en los bolsillos de un abrigo de tiempo.



Hortensia Márquez


Imagen sacada de Internet
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Un deseo, una estrella

Le pedí un deseo a una estrella,
que yo te pudiera volver a ver,
sé que ya no seremos los mismos de antes,
porque fue el mismo tiempo
actor de nuestra separación
quien se encargó de cambiarnos.

Fuiste mi primera motivación,
y no quiero decir que lo dejaste de ser,
aún estas en lo profundo de mí,
pero prioridad única dejaste de ser.
No es crueldad,
nada más es que he encontrado a otros como yo,
quienes hoy me apoyan y me dan de su empujón.

He pasado bastantes noches en velas,
con la inquietud de:
¿estarás pensando en mi o al menos me recordarás?
antes me importaba,
ahora simplemente me da igual,
ya que con el sólo hecho
de que yo siga sintiendo lo mismo por ti,
eso me basta para seguir.

Alguna vez quisiera hacerte llegar
aquella despedida que no se pudo concretar.
Me habrás odiado,
al verme sonreír con personas nuevas
que llegaron y siguen hoy aquí.
Lo único que he podido gritar en mi interior,
y que no te pude hacer llegar
por más que a pocos metros de distancia
te encontrabas, fue el hecho de:
"que siempre me dueles, tanto que no te puedo olvidar"

Voy a pedir mi deseo,
más que un secreto que sea una realidad.
¡Qué seas feliz, desde lo más profundo de mi corazón!
Por favor espera por mí,
al menos a las palabras que esperaste alguna vez recibir.

Y en ese precioso "alguna vez",
donde sea que estemos, lo podrás escuchar
y sentirás todo lo que siempre te ha correspondido a ti.
¡Gracias por darme motivación de seguir!
__________________________
Créditos al autor por la imagen.
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La hojas del otoño

Las hojas del otoño se han calmado,
se han frenado en el tiempo.
Siento palpitar mi corazón,
Cada hoja tiene un poco de mi.
Cada hoja veo que refleja sus ojos.
Cada amarillo destello me recuerda a ella.
Y mis pesados pasos por este camino sólo guían mis ojos al suelo,
lleno de esos dorados recuerdos.
Cada paso choca con hojas,
las cuales querría mirar y dormirme soñando con ellas.
Cada paso me aleja más de ti
Cada paso me hace recordar el viento y la luz.
Cada paso me acerca al cambio.
Cambio que no se si siento,
o es que las hojas me envuelven en dorado tormento.
Y levanto la mirada, de pronto veo tus ojos,
veo tu sonrisa.
y me auto engaño.
Pues no es mas que las sombreas hechas
por esos recuerdos dorados flotantes en el tiempo.
Esos luceros caídos de arboles que me a rozan y escudan.
Pero tu no estas.
Tú Nunca has estado.

Espero algun dia levantarme
y mirar el cielo,
y sus miles de hojas
y nubes flotantes
y volver a verte
Y volver a estar a tu lado.
Y Volver a sentir tu brisa.

Pero es que acaso no seras tú la que me abrace?
No será mas otro ensueño u otro recuerdo.
Pero sé que algún día miraré al otoño y pensare en ti.
Puediendo sonreir al ver las hojas flotando al viento.
Algún día mirare a las hojas
y no sentiré más ésta tristeza que hoy siento.
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Lunártico

Real,
quisiste ser
real.
Preguntar
a las
respuestas el por qué
de su existencia.
Buscar las huellas
del hombre en tus lunas
y trazar un mapa
(lunártico)
con las manchas de café
impregnadas en tu piel
para recordarle a tu astronauta
que el camino de vuelta
a casa
solo era posible
si pasaba entre tus
sábanas.
Quitarte el
abrigo de piel
para ver el
recorrido de tus
venas.
Enredarlas
y
cruzarlas
cómo destinos sin
nombre,
formando nudos
más fuertes que
los que se forman
en tu garganta cuando
tus planetas
llueven.
Apagar las luces
y observar
tu cuerpo,
el neón de tu sangre
y la oscuridad de sus nudos,
una pobre
imitación
de los agujeros
negros;
observar el brillar
de tus
átomos,
creyéndose más importante
que las estrellas que reinan
el cielo
y cumplen promesas y
deseos.
Real,
quisiste ser
real.
Todo lo real
que era imaginar
que eras el universo
en su forma carnal,
que tus carreteras
infinitas
y tus nebulosas
sin pintar
eran suficientes
para satisfacer
a la joven
eternidad.
Sí, quisiste
ser real,
pero descubriste
que estás forjada
del pecado
original,
que tus átomos no son
estrellas, sino historias
de vidas pasadas
sin contar.
Viste las
cartas sobre la mesa,
tu pasado,
tu presente y
tu futuro;
lo que fue,
lo que es y
el qué dirán.
Viste que tu sangre
no era real,
no era inmortal,
aquellos nudos
apenas se podían desatar.
Este es el final, has jugado
a ser universo
en el grano de arena
más pequeño del
multiverso.
Buscaste canciones
que siguiesen el compás
de los latidos de tu corazón,
pero encontraste sonidos
sin melodía y canciones sin voz
que se convertían en el eco
de toda una generación.
Buscaste poemas con rimas
capaces de hacer girar
el mundo
a su inversa,
pero encontraste palabras
vacías
y
arritmicas
que se desvanecían
a ser contadas, como
polvo y cenizas.
Buscaste pinturas que
pudiesen explicarte
las historias de los fantasmas
del pasado,
pero encontraste cuadros
llenos de formas
inconexas
y colores sin pulso
con nada que decir
y poco que callar.
Buscaste sentimientos
que pudieses abrazar,
pensamientos
que puedieses colgar en
tu pared
y atrevimientos
que pudieses enmarcar,
pero nada resultó
ser tan real
como para atraparlo
entre tus dedos.
No había alma
que salvar,
cielo o infierno
al que acudir.
Buscaste por
puertas de salida
bajo las piedras
y en todos
los rincones
que se atrevían
a ofrecerte algo,
buscaste soluciones
a problemas que aún
no se habían
creado.
Encontraste dos vías
de escape.
Sentir tristeza
por no ser
todo lo que tu mundo
quiso tener
o no sentir nada
y silenciar tus sentimientos
durante un mes,
una semana
o un año.
Real,
elegiste ser
real
y sentir.
Porque por
muy desgarrador
que el sentimiento
pueda llegar a ser
es mejor sentir algo
que no sentir nada
y
desaparecer.
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En mil pedazos de un olvido

Lo han destrozado
la luna bajo la sombra es testigo
se esconde en la penumbra
enmudecido por el ruido de la lluvia bajo su sombra.

La tierra está triste por esos sueños perdidos
el alba ha caído en la batalla
en la vana noche lejana
con un reloj despuntando el tiempo que calla.

El polvo que fue piedra
ahora vuela hasta hasta la memoria
llora en su desasosiego
es soberbia irreversible en una tarde oscura.

Queda una joven muerte, sin belleza
sin la esperanza de aliento de los mortales
ciega y fugitiva
como el recuerdo eterno de un día que acaba.

La noche ya no rinde tributo como antes
está cansada
en los ojos refleja su cansancio
son sueños pasados que no volverán jamás.

Solo el verdadero amor no se olvida
por su sonrisa, sin un corazón traicionero
por pedir lo que busca
como si de veras no sintieras el tiempo.

Sin misterio y perdón, solo un pasado
perdiendo el ancla y navegando hundido,
la brújula la ganaste ayer
al juntar mis pedazos de un olvido.

El Mute
16/10/2018
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La esencia de la vida

Permíteme enseñarte el alma al descubierto,
verás que no tiene mucho peso ni valía.
Los envoltorios engalanan la imagen,
el pulido de las capas,
las líneas suaves,
el contorno bello…….
pero en el centro está la esencia viva.
Lo que cuenta,
lo que vale,
lo que pesa su peso, no por su masa
si no por lo que abarca.

Permíteme mostrarte los acantilados
donde vengo a buscar las ráfagas de viento
que me limpian los ojos y airean los besos.
El abismo me regala un eco
que yo atesoro en cada susurro gritado.

Permíteme enseñarte las calles angostas,
los caminos viejos, entre viejas casas y viejas puertas.
Llenitas de pasados, repletas de tiempos añejos
y desprovistas de tiempos venideros.
Me recreo en sus relatos guardados
entre las piedras y las maderas carcomidas.

La esencia de la vida está donde tú quieras buscar.



Hortensia Márquez



Imagen: Dibujo hecho por mí.
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