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Cuando

Cuando rompan las olas entre el faro
de la desventura
y la patria que albergue
los pesares del cielo,
cuando los gruñidos
de los perros en las majadas
sean sólo un zumbido
en la roja espesura
de los bosques de otoño,
cuando por toda imagen remarcable
quede
la sangre de los ojos que lloran
lo que podría ser un nuevo mundo,
en la galería de un tunante
de ultraje orgulloso,
el entonces y el ahora
dejen de ser cuando,
y la saca venga cargada con
una lista
de macabras
tristezas:
No me llores.
No seas menos
de lo que ya es
el escarmiento
constante
y desquiciado
de
mi
propio
ser.
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Fábula

Aquí la vida es un misterio,
Y el cielo se eriza con un espanto azul,
Los pájaros se quejan desde siempre,
porque tienen los ojos vendados,
¡Despierta! ¡Despierta! ¡Despierta!
Que vienen los lagartos de cola de escorpión,
arrastrando un paisaje muerto sin astros...
Entre aquel niño muerto y este sólo hay un zapato,
una risa sin dientes,
Una mariposa asmática escupe colores verdes,
sobre una pared que orinaron cien perros y unas niñas,
La muerte llevará en carne viva el rostro y las rodillas,
y al que quiere ver le serán usurpados los ojos por gusanos amarillos...
Será la resurrección de los horrores del Mar,
de los místicos océanos y las bonanzas fallecidas,
...he visto roer columnas triunfantes de lechosos perfumes...
Yo soy la bestia primitiva que conoce la delirante noche,
no duerme nadie cuando respiro,
sin razón se extraña el ojo, el archipiélago...
cuando arrojo el huracán de algodones y violetas,
Soy el poeta convulso, la maravilla inclinada al desarreglo,
el viento que ata las bocas y cierra las tabernas orladas de siemprevivas...
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Ellas cantan («Riders on the storm»)

Como un relato
al estilo de Zaratrusta
salgo de la tormenta
y de la vieja caverna,
sacudo los archivos
muertos de mi cerebro
y solo mantengo
los registro de mi identidad,
<<aspecto no tan importante>>,
la canción del buen Morrison
(« Jinetes en la tormenta. »)
Ah y algunos vicios, difícil
de abandonar.

Vaciada mi cavidad craneal
casi por completo
me adentro en un paraíso
de valles perfumados
y dulces pájaros alegran la tarde
con sus cromáticos colores.

El humo del cigarro
y un sorbo de licor guardado
me sostiene
y mis botas de vaquero
pisan la húmeda hierba.

Casi atravieso el desfiladero
al otro lado del río
mi conciencia luce nueva
pero mi instinto se anilla
en el cofre del tórax
y afloran las bajas pasiones
al ver en el valle azul de los reflejos
a unas amazonas hermosas
y bestialmente sensuales.

Preciosas odaliscas
mi visceral cuerpo tiembla.

De entre las amazonas sobresale
una chica esbelta,
separada del grupo
con su cabellera
cubriendo todo su espaldar
con unos ojos negros alucinantes

fulminantes y humeantes.

De pelo negro
y rostro melancólico
su embrujo me hechiza
y entro en un pleito existencial
ente mis instintos
y mi cavidad craneal
pero algo noto en su caminar
al parecer el pie derecho
muestra una ligero esguince
producido por algo,
supongo.

Trato de ayudarle
pero ella retrocede
la calmo
con mis manos
entrelazadas.

De repente accede
mis manos tiemblan y toman su pie
y rayos de luz le atraviesan,
pienso ¡ y este poder
de donde ha salido !.
Su blanquecino pie
sana y mis ojos no lo creen.

La bella amazona me lleva
aun lugar contiguo
y la pasión nos arrastra
destrozando la hierba
mallugando las algas,
alborotando las codornices
y ahogándonos
en las aguas del poderoso rio,

y mi cerebro
se llena de esa bella música:

(« Jinetes en la tormenta
jinetes en la tormenta
en esta casa nacemos
en este mundo somos arrojados
como un perro sin hueso
un actor en un préstamo
jinetes en la tormenta»)

Ante el deseo desenfrenado
y compulsivo
somos descubiertos
que fatalidad…
y una lanza o flecha mordaz
atraviesa
mi desguarnecido cuerpo.

y los restos de mi conciencia
se ahogan en el rio
y mi sangre
salpica las piedras del camino.
Y ahora todas las amazonas
corean en su garganta yerta
(«Riders on the storm»)

www.youtube.com/watch?v=lS-af9Q-zvQ

Ramón Pérez
@rayperez
Venezuela
11 de octubre 2018
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La política del desarme...

Cada segundo…Cada minuto
no hay frase tan manoseada
en boca de dragones,
reyes y líderes religiosos.

El destierro de las balas…la caída de la metralla…
El humo blanco del cañón se engatilla
en la garganta.
La guerra sigue su andar:
En Gaza, Cisjordania, Siria,
Ucrania y Tel Aviv
o en algún suburbio
de esta Latinoamérica resistida.

Los bombardeos no cesan, sin importar
quien se encuentra detrás
en la muralla cementada, en la verja
o la alambrada.
La política del desarme muy lejos está.
Y forman un jolgorio
Los traficantes, mercaderes,
constructores de armas, hábiles timadores
y los sulfurosos políticos. Los bolsillos
se llenan del vil metal.

Mientras la esquirla no para, en un café
de la culta sociedad solo se escribe,
habla e informa.

Quien dispara no afloja su dedo
imbuido de estiércol.
La paz está cansada

que le soslayan su vientre.

Se escucha el ladrar de perros
una bomba se pasea por la alta montaña
no conoce la paz; solo sabe...
Que tiene que explotar en el corazón

donde el cristofué hizo su nido.

www.youtube.com/watch?v=K6K8lzUNvRE

Ramón Pérez
@rayperez
Agosto 2016
Venezuela
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El daño del poeta

Mujer, tus ojos brillan y reflejan tu pena
Hombre, oculto tras una mueca forzada
Árbol, tus ramas delatan tu congoja
Yegua, relinchas a oscuras bajo la Luna
Perro, que tristemente bajas las orejas

Así mismo, como cuando escribe
Poesía el Poeta.
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Sentir

Sí dejamos de comer
¿Moríriamos de hambre o de palabras?
Tal vez, lo primero o lo segundo...
Lo importante aquí, es que respiramos mucho y dejamos poco.
El perico ya no dijo nada
Y el perro dijo, ¡muu!
Las criaturas no tienen dedos o pezuñas o patas.
Solamente son criaturas, las cuales tienen nuestro respeto.
Ya que nunca sabes cuando pueden matarte.
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Donde Se Fue Aquel Niño

Donde estará jugando
Aquel pequeño
Que miraba mas allá de aquella
Pared que se alzaba ante su mirada

Aquel joven que se divertía con sus apreciados juguetes
Pensando ser un héroe y vencer al villano
Ser mas que un gran soldado de plástico
Que luchabas con dinosaurios de papel

Que sera de aquella sincera sonrisa
De aquellos viejos chistes
De los fantásticos mundos
De los cuentos

Que le hacían creer que no existía truco sino era magia
Era muy imaginativo en cuanto lo diálogos
En cuanto la creatividad en lo dibujos hechos con marcador
Pintando un cielo mas allá del celeste
Del cielo.
Un azul como
Del mar profundo de los mares.


Los altares
Los castillos
El noble caballero
Que luchaba contra el perro vestido
De dragón para rescatar a su princesa

Aquella inocencia
Que guardo con mucho aprecio
Muy dentro de mi corazón
Como un gran tesoro
Que un gran pirata aprecia.

Son en esos momentos
En que pienso
Lo bonito que es la infancia
Si le quitas lo malo
Solo dejas en tu mano lo bueno
Lo que te hizo una vez quitarte las lagrimas
Y solo te hizo reír.
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Amantes de amor henchidos

Comienza el paseo de los que viven sin cabeza,
Los que se apoyan en sus ojos para escuchar más cerca,
-De aquella estrella brotó un suspiro-
Al saber que te prefiero a leer un libro...
Te amo más que a mi pluma y sus giros, más que a la Inspiración que tantas noches pasó conmigo.
Te deseo más que todas las rosas, que temprano, anhelan el rocio...
Tú, mi estatua de bronce pulido, mi suerte y mi camino, el dulce sabor que transmite tu ombligo es inefable (y sin embargo tengo tanta ansia por describirlo) eres la felicidad llevada al extremo más desconocido , nadie sabe lo que es amor, no, no pueden, ¡no! Pues nunca estarán contigo. Ya me cuidaré yo de darte lo que es tuyo por derecho adquirido; mimaré tu sombra como si fuese un niño (no dejaré que nadie la pise , ni que se pierda entre tanto brillo ) , besaré tus labios cada amanecer como si fuese la última fuente de miel que conserva su sonido, lameré tu cuerpo (ya se que zafio y libertino pero no puedo callar o mentir, omitir sería insultante y mezquino) cada rincón, cada músculo tenso y cada oquedad donde se pueda ocultar tu sabor a inmortalidad y grandeza de espíritu, tocaré los dedos de tus pies cuando anochezca, como si fuesen las cuerdas de un arpa mientras mastico tu pelo, alimento de mi hombría y mi deseo. Pasaré el resto de mi vida asombrado por la suavidad de tus brazos y la fuerza celeste que desprenden tus manos hermosas y fuertes que saben tocarme como ni siquiera he sabido hacerlo yo antes.
¡Ay!, prometo cantarte siempre como si nunca se hubiesen escrito canciones y fuera yo el bardo loco que te grita desde los balcones.
Estaré cada día ausente hasta ver que sale el sol para verte, y con sus rayos haré un fuerte , grande y cálido, como a ti te gustan, para refugiarte cuando la noche se presente, ¡qué se que aunque la luna te admira y las estrellas repiten tu nombre, te mueves con gracia en lo oscuro pero de sol son tus huesos y en el sol te vuelves bello como un cristal labrado y excelso, reflejas La Luz por tenue que sea, y llenas con perfumes de tu pecho cualquier estancia allí donde llegas.
¿Sabes que jamás podría cambiarte por nada?
¿De qué habrían de servirme tesoros y lujos, carne y deseo?
Sin ti la boca me sabe a cenizas y en la cabeza me crece un nido, te vas unas horas y parece que me haya muerto y me siento como si saliesen de mi costado plantas y batracios , de colores tristes y horrorosos cuerpos deformes y feos ...
Sin ti rasgaría mis vestiduras y andaría por el mundo como un zombie que nada entiende y que camina sin destino, dejando a la suerte que guíe mis pasos como un perro abandonado que ladra al cielo...buscando a su amo perdido, buscando su rastro cegado...
¿Sabes que con solo leer mensajes que me envías con el móvil me imagino tu voz y se me acelera el pulso y se me ponen los bellos del cuello como queriendo huir de la nuca de un salto?
Es una locura esto del amor sincero, de la entrega absoluta a un corazón ajeno...es una vibrante sinrazón, un despropósito maravillosamente estúpido que condena tu vuelo al placer del viento más osado...
Este amor tan profundo que siento, Amor, es indudablemente culpa tuya, sin ningún asomo de duda, pues antes ya jugué a ser amante y nunca perdí los dados tan pronto quedando a merced del juego.
¿Sabes, Amor?
Cuando te vas un rato me quedo mirando la calle desde el balcón como un pájaro viejo y loco que espera comer de tus manos el tiempo que le queda.
Y trino como en un cante jondo cuando te veo erguido pasar entre las azucenas que llevan perfume y color a tu camino, trayéndote de vuelta a mis alas , al amoroso nido...
¿Te he contado alguna vez que cuando me desvelo observo el cielo y reordeno las estrellas para formar tu nombre en lo más visible del firmamento?
Somos como el cielo y las nubes , como el oro y el fuego abrasador que lo funde, como la noche y los besos furtivos, lo que a la madera es la hoguera, somos virtud y caballero y amor y celo, pañuelo y agua de seda que baña tu esbelta figura, rocio y primavera, siemprevivas y pintores exhumados , somos el Rodano y Arles , la muchedumbre y la soledad de un pie, el rescoldo final del morir una estrella y la noche total con eclipse y ceguera, somos el conjunto final, la dorada reliquia, el virtuoso instrumento que afinan Los Angeles al rugir del viento, somos la tromba imparable, el mar golpeando las rocas , la espuma brillante que crea arco iris danzantes ...
Somos el final de todo principio, la espiral que muerde el comienzo y vuelve a empezar , el sol que alimenta la hierba que crece salvaje y desnuda y muere volviendo a la tierra sin ninguna sensación de haber perdido. Somos El Niño curioso que trepa buscando respuestas y mira directo a los ojos del mago que mueve los hilos. La Luz que brilla oculta y eterna, la obscura sombra que alberga todos los odios y todo el caos , la llave que otorga el poder de hablar con las aves y que abre el pergamino. Somos el orden y el caos divino, somos dos almas y un solo silbido y una sola saeta. Somos el amor que siempre estuvo dormido...
¿Te he dicho alguna vez, Querido Mío , que te amo?
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Respirar

Respirar

Los minutos que más cuentan son los del descuento. O los de la prórroga. Los días de la vida pasan y se hacen viejos. También nos envejecen. Por eso procuro ser muy preciso en todo lo que digo y hago. Pienso y escribo. Dice mi amigo el poeta que mientras espera un destino adecuado aprovecha para vivir al máximo y hacer cosas. La vida debe tener rincones en los que todavía no he mirado. Y eso que me paso horas sentado en el escalón de la puerta de casa para ver cosas. Y También miro desde la ventana. Pero al final terminas por pisar calles y caminos. Aquí es dónde aprendes.
Un contertulio de las mañanas llegó, un día, con un caminar más lento de lo habitual. Luego sus ojos dejaron de mirar y de fijarse en las cosas. Luego perdió el habla y la sonrisa. Empezó a vivir sus días de prórroga. Se nos hacía difícil verlo así. Empezamos a verlo menos hasta que dejamos de verlo del todo. Ahora hay días que le recordamos. De todo lo que dura una vida hay pocos momentos que son de felicidad. Pero puedes aumentarlos o no. Todos sabíamos lo que quería decir cuando no decía nada. También cuando dejó de decir. Nosotros seguimos con las tertulias de las mañanas porque las costumbres no se dejan. Que ya sabéis lo que ocurre. El alma, un buen día, te deja.
Hay exposiciones sobre las edades del hombre. Pero hay otras edades que no tienen exposiciones. He leído que hay una edad para producir, otra para jubilarte, la de guardar los nietos o viajar y la de estar postrado en una silla sin hacer nada. La edad de vivir y la de vivir de recuerdos. Las de ver las lejanías como algo a conquistar y las de mirar los decorados y los paisajes con cierta opacidad. La línea del horizonte se mueve. A veces parece cerca y se ve asequible y otras se sitúa en la lejanía del tiempo. Así es la vida y su mar.
Pero los grandes males también tienen remedios. El mar. Su aire de salitre que todo lo cura. Menos a Frédéric Chopin que lo terminó de hundir. Tienes que respirar profundo sentado a la orilla. En la playa. Mientras el sol se pone en Deià. En la habitación de casa sólo amanece cuando retiro los visillos de las ventanas y abro las persianas. Entonces entra la claridad. Salgo de casa y me pongo a la intemperie para contactar con el mundo silencioso de las mañanas. Que poco a poco se vuelve ruidoso y tengo que seguir caminando por la acera que al principio es ancha. Los amaneceres nunca son iguales. Tampoco las puestas de sol. Ni siquiera los días.
Y yo te sueño cuando los perros no ladran. Cuando las calles están iluminadas por farolas. Que la negrura de la noche es propicia para los deseos y los enamoramientos. El erotismo de la penumbra o la oscuridad. A partir de cierta edad la vida brilla sólo en apariencia y dura hasta la vida finalizada. Después de la vida de prórroga. Por las noches las tertulias se hacen en la calle y se habla de intimidades. Cuando los niños ya se han ido a dormir. En mi infancia eso también pasaba. Pero yo escuchaba mientras me hacía el dormido. De las cosas que se entera uno cuando los mayores hablan de cosas de mayores.
La noche tiene sus sonidos. Yo ya los conozco. Recuerdo que descubrí la muerte siendo mayor. Cuando llevas tiempo sin ver a alguien y te dicen que se ha ido o se ha mudado. La inocencia no cuestiona. Así de simple. No recuerdo cómo pero descubrí que lo de irse era verdad. Pero se iban a ningún sitio para siempre. Eso era la muerte y sigue siéndolo. Así también aprendí que uno no puede dominar las lágrimas. Pero que las que son de tristeza saben amargas. Yo no tengo ninguna urgencia en llegar a la prórroga de la vida. O a los minutos de descuento. Como cafetero que soy me gusta saborear los buenos momentos. Salud.
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Aroma negro

Las caídas se lamentan antes de ser,
los cuervos visten de gala posados
en el mármol bendito del adios,
parece que el tiempo no es del tiempo
llegados aquí...
solo muerte se respira,
solo muerte se respira.
Espadas al cielo indican la partida,
azul inmenso de bocanada agria,
sueños despiertos se cuelan por las alcantarillas para pudrirse.
Roedores hambrientos aguardan el último latido en ayunas.
Mujeres y hombres con velos y gafas oscuras desfilan obligados bajo el arco próximo y lejano del sudario.
La muerte huele a muerte,
a dolor inmisericorde de entraña,
a paz deifnitiva horadada de silencio,
de rictus y lirios caducos en círculos.
Los árboles están desnudos de otoño y se adivinan vahos en las palabras.
Las palas afilan su borde, las uñas se llenan de mantillo sagrado y hay quien bendice la marcha.
Los niños gritan ausentes, sin conocer pero dolidos, sin conocer pero conscientes.
Tan solo el perro del alba huele el ir y venir de sombras.
Llegados aquí,
solo muerte se respira,
¡Ay!, !ay! y !ay!
que solo muerte se respira.
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Reverso

Reverso

Dice Caballero Bonald en un escrito que ha visto el reverso del aire. Que detrás del aire hay más aire. Seguramente lo ha dicho porque se ha fijado. Conviene fijarse en los días y en su reverso. Luego se habla y se escribe. Porque después de lo dicho y escrito habrá consecuencias. Tendría que ser así. No se si me he dado a entender pero eso quería decir.
El otro día amaneció. Me levanté y salí de casa para ir a otra casa. Era una hora temprana por lo que el día era reciente. Casi ni de día. Casi ni de noche. La otra casa es esta que está situada en un pueblecito costero y pintoresco y de la que ya he hablado en otras ocasiones. Le tenía ganas y el tiempo acompañaba. Unas temperaturas vacilantes de primavera y nubes y claros de temporada.

Me lo encontré casi todo igual como debe ser. En el apartado de mobiliario urbano y otros adornos había novedades. Como cada cuatro años. Que el alcalde parece que quiere repetir. He abierto la puerta y las ventanas. El aire ha entrado por las ventanas y ha salido por la puerta. Los aposentos, pues, se han ventilado. Es lo que hace el aire cuando le das margen. Esa noche hubo temporal y un mar picado. Dormí con la ventana abierta para no sentirme solo. Y me identifiqué con el viento.
He sacado la tumbona al porche. Me he sentado. He cerrado los ojos. He notado la brisa en la cara. He escuchado con atención el susurro de las olas. He oído sonidos lejanos de otras casas, cosas y sitios. Han pasado gaviotas hacia sus nidos en los acantilados del fondo. Me he fijado que detrás de las casas hay más casas. Detrás de las cosas hay más cosas. Pero detrás del pueblo está el bosque y el reverso es el mar.
Me he alegrado ver a mis vecinos de siempre y de casi siempre. Entre una ola y otra ola aguardaba el silencio. Igual que entre una palabra y la otra. Después de lo que se diga queda el silencio de pensar. O una pausa para escuchar. Pero el reverso de una ola es la misma ola.
El mar tenía un bonito color. El más adecuado de todos los posibles. Que puede cambiar muchas veces en un mismno día. Por eso siempre te sorprende. También por su aroma. Por su calma. Incluso por su brusquedad. He leído de uno de izquierdas que en el mar ya hay más muertos que en las cunetas. A los que mantenemos cierta sensibilidad nos impresiona. Como una alucinación.
El día ha sido rápido y el tiempo se ha hecho insuficiente. El café con leche de la mañana, con tertulia incluida, se ha alargado hasta mediodía. El momento café con brandy del almuerzo se ha alargado hasta la siesta. La siesta ha durado hasta el atardecer. Me pregunto cual será el reverso del horizonte o qué hay detrás del infinito. Pero no estoy para pensar la respuesta. Si el profesor Saoner estuviera entre nosotros nos ayudaría a resolver esto. Lo que hay detrás de esto. Y el reverso de esto.
El bosque y el mar son como la prosa y la poesía. Se complementan en las cosas que tiene la vida. Que después del tiempo hay más tiempo. Seguramente. Después de los días viene la muerte. Lo han dicho los obispos en su hoja dominical. Y además tendremos que afrontar un juicio final. Pues habrá que espabilar mientras dejamos pasar el tiempo. Lo sabe bien el poeta que continuamente coquetea con la historia.
Después de la memoria vienen los recuerdos. Aunque el reverso de la memoria es el olvido. Dicho lo cual me he planteado vivir espontáneamente y de forma muy seria. La rutina suple la planificación. Pero sólo me iré cuando sea noche cerrada. El reverso del día es la noche. Me marcharé cuando haya visto ponerse el sol. Detrás de la puesta de sol viene la oscuridad. Y los ladridos de perros anónimos. Quiero asegurarme de que las cosas siguen como siempre. La improvisación genera inseguridad.
Amaina el viento y el día, y el atardecer me seduce. Detrás de mi está la sombra que me sigue y las huellas que se quedan quietas. El reverso de la lectura es la reflexión y muchas cosas más. Una página colinda con otra y ésta tiene un reverso lleno de palabras por descifrar. Salud.
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Drina Krina

El hombre sin rostro se tatúa una expresión, sube al púlpito y predica sus gritos silenciados.
Siembra dentelladas al aire que propagan violencia
edulcorada en palabras que caen como espigas de agosto.

Carmesí fluye el río.
Meandro grana desde el cielo.

Plumas tintadas de bermellón aglutinadas en el suelo.
Picos desgastados en sus orillas, saciados de carcasas.
El Drina, río curvado, serpentea en sus noches.
Teñido. Rostros purpúreos en las orillas.
Corinto el pelaje del perro. Manchado.
Encarnadas las amapolas.

Gemidos que respiran mudos en sueños
compuestos por la cruel materia delicada de las flores.
Con el alba llora pétalos, pétalos blancos como de humo al recordar sus orillas.
El llanto inútil, invisible, bajo sus aguas.
Pétalos blancos de los que se alimenta.
Blanco sobre rojo.
Labios heridos.
Rojo sobre blanco.

Presente y pasado discurren paralelos.
Indisociables.

Dos paralelas que se cruzan.

/

poema escrito años atrás en uno de mis viajes a Bosnia, el primero para ser exactos. Aún estaban ahí las huellas del horror en sus edificios, sus carreteras y en el rostro de la gente. La belleza del paisaje y la amabilidad de sus gentes hacía difícil imaginar que en las orillas de esos ríos, cruzados por puentes tan hermosos, recogieron un día tanto horror. Quería decir que ojalá estas cosas no se repitiesen, pero me da vergüenza sabiendo que lo que pasa en Yemen, Palestina, Siria, Birmania, Somalia o Sudán del Sur, y otros muchos que me dejo. Aún así, mantengo la esperanza de un futuro sin conflictos ni odios.
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¿Por qué aúllan los perros, papá?

¿Por qué aúllan los perros papá?,
porque nuestra vecina, a la que llamabas abuela,
estaba muy cansada, se ha ido a dormir
allí donde las abuelas duermen siempre.

¿Y volverá algún día, papá?
tenía tanto sueño y estaba tan rendida
que no creo que vuelvas a verla reír
como cuando la besabas a regañadientes.

Pero ¿por qué aúllan tanto los perros, papá?
porque ellos ya lo saben que se durmió la abuela
y le cantan nanas de perros para hacerla feliz
como cuando tú le sonreías con esos pendientes.

¿Puedo yo aullarle a la abuela, papá?
si quieres puedes, pero no oirá tus aullidos la abuela,
pues no aúllas como los perros que la oyen roncar
y las abuelas dormidas, solo oyen a los perros aullar.

¿Dejarán de aullar los perros, papá?
dejarán de aullar los perros, si tu imaginación vuela
hacia el lugar donde está la abuela y dejarla dormir
como cuando tu duermes, pero ella ya no va a despertar.

Yo quiero ser perro y a la abuela aullar
como cantándole nanas para que a gusto duerma,
como cuando me mecía en la cuna que la oía venir
a darme un beso para poderme dormir.

Pon en tu cabeza a la abuela y aúlla en silencio
para que no se despierte y sueñe contigo,
anda duerme que mañana los perros cansados
los perros que cantan dejarán de aullar.

A la abuela Juana

Alfonso J. Paredes
Todos los derechos reservados, S.C./Copyright
Imagen tomada de internet, cuya fuente es: www.google.es/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&a
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La noche

No se nueve la noche.
Las estrellas,
como la noche las sostiene,
hacen lo mismo,
obedecen.
Sólo la luna está inquieta inquieta
como una tortuga.
Todo está silencio
acá abajo.
Sólo los perros
no dejan de ladrar.
Un viento apenas
leve,
mueve la cabellera
de los árboles,
y no los deja dormitar.
Todo está quieto,
o casi quieto.
Sólo deja
que llegue el día,
y serán otros,
los que empiecen
a ladrar.
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Te diré que no he de amarte

Te diré que no he de amarte,
y que hemos de enfrentar mi prisión a tus libertades;
y que al final, mis fangos no te tocarán.
Y tus hierbas no me tocarán.
Te diré que no me cubriré los oídos. Tus oídos.
Y que no habrá atardecer, ni brisa, ni canto de pájaros.
Que los perros ladrarán,
como siempre ladran.
Que mi frente sudará, y tus cabellos romperán sus pactos,
como siempre.
Te diré que no habremos de llorar,
y que no habrá glorioso instante, ni tiempos eternos.
Que tus ojos serán pálidos, y mis manos tibias.
Y tus zapatos apretados no dolerán más. Ni menos.
Te diré que no he de amarte,
aunque el amor no duela.
Que me iré, sin quererte, para no quererte.
Que nuestras noches fueron noches, y habrán más.
Y que mi mirada no mirará nada, solo tus ojos, tu nariz, y tu boca.
Como si no mirara nada.
Y el mundo no nos sobrará, ni el sol, ni la luna.
Ni morirán contigo. Ni conmigo.
Porque somos un atardecer, una brisa, y un canto de pájaros.
Y te diré que no habrá heridas, ni nubes negras, ni rosas marchitas.
Ni cantos, ni pausas. Ni desgarros, ni mordidas.
Y tú no dirás mi nombre, ni el tuyo.
Y no caerá la nieve, ni las hojas de los árboles. No habrá nieve, ni hojas.
Pero estaré yo. Y tú.
Te diré que no he de amarte.
Y te amaré.
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8comentarios 82 lecturas versolibre karma: 144

A mi perra negra...

Mi perra negra que surca en diáspora
la memoria desplomada en la acera
de las fibras retorcidas.

Mi singular perra que se esconde
detrás de la cuesta y de un susto
se sube en las enramadas taciturnas
de los sueños vencidos.

A mi dulce perra negra
que ladra con tono desfallecido
en los confines de las sombras
recodos purulentos y amarillos.

A mí noble perra negra
que vuela tras las rejas
del infame fuego desvanecido
y se transfigura en un volcán encendido
por defender la imagen dantesca
de un atropellado auxilio.

A ella me dirijo...
cada vez que suena el pito del junco
en las postillas del tren antiguo
se abalanza por la quebrada
a ladrarle a Rinconete y Cortadillo.

A mi perra negra que sufre de delirio

cuando escucha el retumbar de cohetes

balas negras lanzadas por los niños.

Ramón Pérez
@rayperez
Cabimas , Venezuela
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¡Oh, Puebla! En conmemoración a la tragedia del 19 de Septiembre de 2017 en Puebla, Méjico

Brama el vientre de la tierra en su locura,
mostrando altiva su poder desde el comienzo de los tiempos,
en estruendos lisonjeros a destajo,
en variantes pulsaciones incandescentes
prepara su rugido de años silentes.

Como acto ritual la tierra mece
su eterno giro de atracción que la conmueve
y entre ires y venires su faz renueva.
Sin querer lastimar, sin ser malévola,
siendo martes en septiembre…
a las 13.14… justo allí, se estremece.

Y comienza a rugir con voz felina
y parte la roca como broca diamantina,
sin saber que al temblar su faz divina,
traerá quimeras a una población que hasta hoy llora la pena.

Almuerza el infante recién llegado de la escuela,
la abuela duerme su siesta tempranera,
en la oficina los ordenadores calculan estadísticas de ventas
y el cartero reparte encomiendas.
Día igual al amanecer de cualquier día
que al llegar pasado el mediodía,
el grito de la tierra en hecatombe,
resonó su furia en todo Puebla.

Como papel cayeron las paredes
y la corteza se abrió en grietas sin finales,
donde los gritos de la gente no se oyeron
ante el bramar ensordecedor de sus entrañas
Fue un tiempo de eternos instantes
y momentos, como cuadros en cámara lenta, días de terror,
hielos de dolor y un sol sin lumbre…
Gente por ahí saliendo a correr, buscando algo firme,
que bajo sus pies no vibre otra vez el dios de las cumbres.
Llantos de terror, pánico, escozor… perpleja la gente…
Las bocas cerradas, los ojos incrédulos,
un frio en la piel que quema los huesos
y el corazón a mil en doble latir de supervivencia.

Los niños perdidos, llorando entre las piedras,
los perro aullando el dolor de una perdida.
Escenas repetidas en cada callejuela…
Tristeza de no saber si aun su amor vive,
desolación de ya no tener casa, ni techo , ni cama,
ni saber dónde estará nuestra querida Ana.

El futuro cierto se sepultó bajo tres metros de escombros
y nuestros corazones no salen de su asombro.
Toda la ciudad quedó reducida a nada
y nuestros hermanos perdieron lo que más preciaban,
el mundo entero los acompaña
y aun así la desolación invade sus almas.

Y en números se cuentan sus réplicas,
nos dicen de trescientas setentas las vidas hoy muertas,
heridos… de a siete se cuentan los miles,
las perdidas en billones
y el dolor de ausencias medidos en infinitos galones.

¡Oh, Puebla,
que hoy llora la pena de una destrucción injusta y certera!
¡Oh, Méjico de tantos embates,
desde las ruinas siempre muestras al mundo tu grandeza!

A.B.A. 2018 ©
Amalia Beatriz Arzac
Buenos Aires Argentina
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Müki

Se abre la puerta
corre feliz el perro
la anciana observa

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Müki | 2018
Transmisor d Sinestesias©
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Había una vez… “ 8 ” Cuentitos de error, Ironía, humor y doble sentido sin pudor…

Había una vez… “ 8 ” Cuentitos de error, Ironía, humor y doble sentido sin pudor… de una pareja muy despareja que se aman, pero siempre se quejan, y es porque…

Él vive de fantasías donde vuela y vuela,y ella le pincha el globo para que baje a la tierra, entonces llega la cigüeña con el globo pinchado en la mano, un niño con la cara del padre llorando, y ni un pan bajo el brazo…

Y le encantan las golosinas y cuando comen nunca convidan, porque si no se muere sin chocolate, y si no respiran…

Hay días que quieren mudarse a una isla, pero no se deciden por cual, y acaban ahogándose en discusiones boca a boca hasta la última gota de… saliva, es porque viven muy lejos del mar…

Ella vive de antojos y cuando quiere quiere, aunque sea fiesta y no haya súper abierto cercano, y si quiere huevos fritos en pleno verano, lo manda a tomar sol hasta que estén para salarlos…

Se amaban y deseaban tanto, que a veces hasta babeaban de pensarse como si fueran dulces, y comían todo el día paletas o chupetines, por no olvidarse lo dulce que era amarse hasta acabarse, sin darse cuenta, con la boca empalagada y pegoteada, pero sin vergüenza…


Él le miente, le miente siempre y ella lo sabe, como sabe que no hay forma de cambiarle, entonces le cree y también le miente, y él se lo cree…

Cualquier parecido con su irrealidad, no alcanzaba la ficción, y no tenía suspenso porque iba sin ropa interior, y no era degenerado, vivía solo y hacía calor, y algunas vecinas salían seguido y disimulando a mirar por el balcón…


A él le gustan los perros y a ella los gastos, y ya no hay dinero que alcance, en su cumpleaños él regala un gato y ella grita y maúlla, y ahora está sin dinero y peleando entre y como, perros y gatos…

Pero también hay noches de brindis y festejos, cuando duermen los niños que no tienen, y se saludan desde lejos, copa en mano balcones a 20 metros, y besos por chat en excesos…

Y así fueron los cuentos, cortos y malos, aburridos y mal educados, como ellos y sus malos hábitos…

soundcloud.com/lola-bracco/habia-una-vez-cuentitos-8-1 (Lola)
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A Lorca (Poema dedicado a Federico García Lorca)

A las cinco de la tarde
habló la voz del poeta,
entre forrajes y matorrales.
Buscando árbol de sangre
y en fiebre de arcilla.

Un poeta,
que no se ha muerto para siempre,
porque le visita un brazo de la noche
por su ventana.
Que se levanta para oír aullar al perro asirio.
y ama a Guadalquivir.
Ése que lleva una rosa de sangre,
con el corazón roído de culebras.

Lorca camina en una silla de arena,
se viste con la pluma de vidrio
y mira con ojos de estrellas.

Mira jinetes muertos,
en caballito fríos.
ansía una mano,
para su agonía.

El poeta
de las arriesgadas y creativas metáforas
y los sueños de lunas.
El poeta de las mil caras:
Lorca romántico,
Lorca político,
Lorca niño,
Lorca español,
Lorca del mundo.

Al que por amor,
le duele hasta el aire.
El de los romances canciones y baladas,
al creador de sublimes historias en los poemas.
Aquél, que veía dulzuras infantiles en la naturaleza.

Balas siniestras
pretenden enfriar su corazón de agua,
pero resurge con su pluma de sable,
con su voz que se columpia en las mentes de las gentes,
cual martillazo incesante.
Perdura sus letras en los oídos, en los papeles y homenajes.

Torero que no se dejó vencer en la plaza.
Aunque venía sangrando.
Que fue engañado por una casada,
que le dijo que era mozuela.

Hoy tu perfil en la arena,
es un viejo silencio,
con cara desolada.

Vuelve dulce cantor,
España te llora, en mantillas de puntillas...

Aurora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú
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