Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 1140, tiempo total: 0.008 segundos rss2

Otoño

Después de ti
hubo noches rabiosas, etílicas y melancólicas
(tan largas y húmedas
como lombrices bajo la tierra
y tan negras
como escorpiones entre las piedras),
en las que
con el alma y la razón emponzoñadas
vomité y me vomité
(a ritmo de canciones espinosas),
porqués y maldiciones
mientras algunas arañas tejían
su futuro.

Después de ti
hubo mañanas amargas, solitarias,
de ojos de caracol y naturaleza muerta
en las que empeñé
mi amor propio
por unas horas más de abandono.

Sí.

Después de ti
hubo tardes de comer y beber
junto a moscas y gusanos
aun a riesgo de ser vapuleado
en alguna calle o avenida.

¡Qué idiota!

Después de ti
había un valle de flores de Luna
y noches y mañanas y tardes
floreciendo mientras yo me marchitaba.

Aunque el naranjo
pierda sus frutos (y estos se pudran)
conserva su aroma.

De Sombras, 2012
leer más   

etiquetas: adiós, despedida, reencuentro, enojo, ponzoña
9
2comentarios 68 lecturas versolibre karma: 93

El amor es un juego

"Suspensión de la incredulidad "
se llama el juego poético en el destino.
Por más que con cartas sin marcar
Juegue la muerte como un adivino.

Cae el sueño
del lado de la mala suerte.
Pierdo al apostarle
a mis ilusiones tan fuerte.

Como un atroz jugador,
me juega su peor
carta el amor.
Se ve que mi corazón
siempre es un mal apostador.

Cada baraja como la última
Juego por su belleza,
Como todo enamorado,
voy jugando mi destino sin certezas.
leer más   
20
8comentarios 82 lecturas versolibre karma: 100

Motivos

Un verso inquieto
que susurra soledades.

El lúgubre gris
de una mirada dolorida.

Una herida abierta
que desangra el último abrazo.

El tiempo que perdimos
en querernos sin querer.

Ese aire viciado
de una huida hacia adelante.

Un grito que se ahoga
en un mar sin playa.

El tacto que se rompe
al roce de una piel gélida.

Un beso que se pierde
porque nadie lo reclama.

Una vida sin vivir,
y el tiempo, que siempre acaba.
leer más   
3
sin comentarios 21 lecturas versolibre karma: 44

Objetivización de lo invisible

No creas que la imagen tuya se ha ido de parranda:
simplemente se ha dormido con la esperanza cansada.

Un día, ¿madrugador?, estaba físicamente vivo
(pero aún estaba dormido),
y mi piel tenía espacios de preguntas,
no sabía si tenía que reírse o irse con las malas juntas.

El cuerpo sentía vida, pero solo se movía
cuando creía que la tierra estaba dormida.

Es cosa distinta cuando te veo:
quiero contarte ríos y seguirte con enredos aunque ya no te creo.

Pienso,
"el Estado es un viejito rico, cacreco, que come como un cerdo".

Y vos, que no te agrada la tristeza de las pequeñas almas (¿necesarias?),
irradias una justicia de dolor compartida y me encantas,
y no creo que sea el problema de tu credo.

Yo soy seguidor de tu abuela anarca,
la primera Lyra o la Emma triste que arranca la trampa de la inhibición
de las verdaderas fuerzas de la revolución.

(La misma que llevó hasta la infinitud aquella conversación)

¿Acaso no volcamos los mismos carros?
¿No estamos juntos riéndonos de los curules de payasos?
¿Acaso no tenés ganas de la fusión de las teorías sombrías
sin aquellos pasos?

Hoy que sigo las andanzas de los ausentes labios candentes,
creo que hace falta unas cuantas crónicas decadentes,
quiero tocarte el reloj y atrasarte hasta donde sientes,
para ver cuando mientes sobre lo que quieres.

Yo cuestiono toda idea segura sobre el inmenso pasado,
más aún si esta idea la inventó el pesado muro de los falsos pecados.


La hija del cerdo, la burguesía, no quería que la ira
tocara las puertas de tu manía de tirarme, sin cuantía,
lo que yo ya supuestamente temía.

Eso generaría la quiebra de la rutina.

Esta imagen tuya se borra cuando olvido esperar por la tristeza,
cuando el paso de un estado otro es pura fineza.

Es el tiempo convirtiéndose en reloj, es su tiempo.

Es pasarse a si mismo por inadvertido
(y el espejo se apaga a si mismo en el reflejo).

Ya no puedo esperar en la finitud de tu existencia
quiero idealizarte en la frecuencia de mi ausencia.

Estas ahí sintiendo el vacío del tiempo pausado,
es cuando las huelgas se duermen en los pesados
espacios de los sindicatos,
ahí en el tiempo que se pierde en los Estados,
y nada pasa, se cumplen todos los horarios...

Ya no hay forma más segura para la victoria
que ver la materialidad de lo invisible.
8
3comentarios 74 lecturas versolibre karma: 98

Mi Calle

Esta será mí calle:
Donde pugna el polvo
Con las tenues luces.

Donde el perro ladre
A sujetos corvos
Que el alcohol produce.

Donde el cuerpo pague
El precio del morbo
Que el sexo traduce.

Esta será mí calle.
Anclaré mis sueños
A los sueños tuyos.

Pospondré mí viaje
Para ser tu dueño,
Mientras restituyo

El poco bagaje
Perdido en desdeño
Por cuenta de orgullo.

Esta será mí calle,
Mis nuevos amigos
Tocarán mi puerta,

Trayendo en la tarde
Sustancias de olvido
Con pena revuelta.

Infaustos mensaje
Albergan consigo
Amistades muertas.

Esta será mí calle,
De fiesta y de luto;
De risas y llantos;

De honra y de ultraje;
De amor absoluto
De miedo y espanto.

De hambre y coraje,
Del pan diminuto
Que en ella comparto.

Esta será mi calle,
Cubierta de granza
En invierno impío

Siluetas al aire
Inician la danza
Bajo un viento frío

Vienen anunciarme
Trazos de esperanza
Que van al vacío

Esta será mi calle,
En ella me pierdo
Por la madrugada

Recuerdo a mi madre
Sufro mi destierro
Sumido en la nada

Me sumo al paisaje
Cubriendo a mi perro
Con una frazada.

Esta será mí calle
Porque... no tengo
Más a donde ir

Cuan miserable,
Hoy lo comprendo.
Tendré que fingir.

Ella no sabe
Cuánto he
Llorado.

Diciembre 12/2018: foto anónima (posiblemente sujeta a derechos de autor)
12
5comentarios 44 lecturas versolibre karma: 109

Adios

Adiós
Al verte mi corazón se siente vivo…
En tu ausencia la lentitud de su palpitar marcan mi tristeza…
Ahora que se que el final se acerca, temerosa quedo ante los recuerdos que no cesan dentro de mi…
Viviendo el momento contigo me encuentro, sin pensar en un mañana melancólico por tu ida…
Te siento dentro, son tan profundas estas emociones, que el mar se queda escaso…
Mis lágrimas derraman ira, una ira producida por la apatía de tus sentimientos…
Sola me quedo, pero escarmentada me siento…
Un querer que no quiera marcharse, me desafía en este reto donde el olvido queda como protagonista…
Mis manos se agarran con fuerzas a la nostalgia que dejas…
En la oscuridad se pierde tu rostro, cada vez más tenue porque ya no hay brillo en mis ojos…
Idealizada te encontré en mi imaginación, la cual fue puro engaño dentro de mi interior…
El sol se acerca, pero mi agonizante alma no le deja paso a esos rayos que solo tienen compasión por un cuerpo frágil y roto por tu adiós…
Sufro a solas y a escondidas, sigo esperándote…
Mi adrenalina quema mi cabeza, haciéndola inútil por tales sucesos….
Corrompes mi cielo que ahora se convierte en un infierno, donde todo lo que siento se quema a fuego lento….
Me das pena, me dicen los silencios de amargura…
Pero mi aura que aun tiene fuerzas, brillan por mí como brillan esta noche las estrellas…
Alzo la mirada al cielo, donde alzo mi cuerpo y yacen mis sentimientos…
Soledad cógeme en este silencio…
14
5comentarios 44 lecturas relato karma: 107

Reminiscencia de invierno (parte I) (B)

Cae la tarde, los vientos gélidos del norte soplan con fuerza sobre la estampa de plomizos y níveos colores del centro de la ciudad. Los pasos de Salvatore se hacen pesados sobre el pavimento glacial mientras libra una batalla épica contra la ventisca que escupe su ráfaga de furiosos copos de nieve. Recién salido del trabajo, se dirige a su estación del metro urbano, a unas pocas cuadras del altísimo edificio de cristal donde trabaja. Hoy no tiene ánimo de pasar a tomar su macchiato bien espeso en la cafetería de moda del centro que le queda en el camino, urge llegar a casa a atizar unos leños en la chimenea y entibiar un poco el espíritu.

A pocos metros de la cafetería, desde el otro lado de la acera, observa sin embargo a los grupos de amigos, parejas e individuos solitarios que beben los cálidos sorbos de sus bebidas a temperatura de ebullición, casi todos con un móvil en la mano y unos pocos con un libro. Y su vista se detiene en una figura en particular; una chica de mirada perdida que sentada en una mesita al lado de la ventana, observa la blancura del ocaso y se extravía en los laberintos espirales de algún fugaz remolino de viento. Sus ojos son de un café tan oscuro como la densidad del espresso en el macchiato que Salvatore suele tomar. Su cabello castaño claro es tan liso que la luz de la lámpara encima de su mesita resbala por su pelo hasta caer al piso. Sus labios carnosos sugieren que su sonrisa debe ser angelical, pero su expresión es más bien de tristeza, pero no de una tristeza llana y simple, más de esas que son complejas, envueltas por el misterio. El corazón de Salvatore, sin embargo, late ahora con una tibieza inesperada, y antes de darse cuenta se encuentra en la puerta de entrada; sus pies lo han llevado hasta allí sin notarlo, como deslizándose o patinando por el pavimento helado.

El lugar está abarrotado, no cabe un alma; el frío invernal obliga a los transeúntes a hacer parada obligatoria y pedir una bebida bien caliente. Pero ya está allí y voltea a ver a la chica de los ojos café profundo, ahora de espaldas hacia él; lleva un abrigo corto de un color tan blanco como la nieve, lo cual realza el rojo escarlata del lapiz labial sobre sus carnosos labios. —Me das un macchiato con leche de soya y un toque de caramelo por favor —le dice al cajero— ¿alto, grande o venti? —le responde el cajero— Mejor un venti. Que me dure un buen rato— y le da un billete de diez dólares. Ya con su café en la mano, da un par de vueltas por las mesas y barra de asientos individuales del lugar, sin encontrar un solo espacio, excepto por una silla disponible en una mesita pequeña donde una anciana de cabellos plateados que está absorta en la lectura de su libro mientras bebe un latte que parece inagotable; y otra silla al lado de un hombre de mediana edad —aunque por su cabeza calva parece mayor— con una abundante barba y cara de pocos amigos, como quien ha tenido un día muy cargado; y por supuesto, la silla libre en la mesita de la chica de los ojos profundos, absorta en el panorama invernal de la calle, con un libro abierto casi por la mitad al que no ha vuelto a mirar en todo el rato que Salvatore lleva observándola. —¿Te molesta si me siento aquí? —ella lo mira con semblante serio, con especial asombro, como quien quiere ver hacia adentro y no solo por encima, pero no dice nada— ¡Es que no hay un solo lugar disponible! Claro, si no soy inoportuno, y si no esperas a nadie —Y ella lo sigue mirando por breves segundos más, pero su boca no se abre, mas con sus labios hace un gesto tan leve, como el de una tímida sonrisa; y de alguna manera parece que asiente a que Salvatore la acompañe. Al menos así lo entiende él, que sin decir más pone su bebida sobre la mesa y jala la silla, inusualmente pesada y sin protectores de hule en las patas, haciendo un ruido particularmente enervante al hacerlo. Ella levanta una ceja, como diciendo: —¿Qué haces? —pero realmente no dice nada— Perdona, no ha sido mi intención— se excusa él.

La mirada de ella se zambulle ahora en la página actual de su libro, como queriendo esquivar la conversación con el chico; aunque en su interior siente, sabe, que debe, que necesita hablar con él. Mientras lee, sus ojos café parecen sumergirse en las páginas y éstas abren un portal que la transporta al mundo de la novela; al mismo tiempo, con su mano derecha y sus uñas semilargas, muy bien cuidadas, sin pintura; hace un sonido sobre la mesa que emula el cabalgar de caballos. —¿Qué lees? —pregunta él con sincera curiosidad. Y ella, en ese instante, es como sacada por un haz de luz del mundo de su novela y transportada en el acto a la mesita, con un par de bebidas calientes, un libro, y claro, un desconocido frente a ella. —No me despiertes del olvido —le responde, sin más— ¿Y de qué trata? —vuelve a preguntar, a lo que ella replica— es un cuento muy largo para contártelo, y aún no me decido si es ciencia ficción, o magia mística egipcia, o una combinación de ambas cosas; es intensamente romántica, eso si te lo puedo asegurar; pero, parece ser un romance que trasciende generaciones, eras, culturas y algo más— suena bastante bien —responde Salvatore— ¡es apasionante, no tienes idea! —concluye ella, y se sumerge de nuevo en su lectura. Mientras tanto él, bebe su macchiato lentamente, como disfrutando cada pequeño sorbo de alegría caliente; no sin notar que la alegría que siente no proviene del macchiato exactamente, sino de la contemplación de la hermosa chica que tiene frente a él. Su mirada se hace penetrante, sus ojos chocan contra el café oscuro de los de ella; por su parte ella, se siente observada, quizás contemplada más bien. Ya no logra concentrarse en el libro, se dedica a tomar su bebida, observarlo de vuelta disimuladamente, para luego envolverse con él en una charla trivial de desconocidos; de esas en las que hablas muy a grosso modo de tus aficiones, de tu trabajo, de que estudiaste, de que te gustaría hacer con tu vida más tarde, de alguna experiencia interesante vivida. Y hablan, y se observan, continuan charlando y se miran, casi como acariciándose con los ojos, hasta que en un instante inesperado, al unisono, ambos tienen una especie de flashback, una reminiscencia; una escena compartida, ambos caminando tomados de la mano, en una tarde de otoño, por una larga avenida de tiendas de moda en Milán. —¿Alguna vez has estado en Italia? —preguntan ambos al mismo tiempo— ¡Qué casualidad! Hacernos la misma pregunta en este instante —dice Salvatore— Nunca he salido de los Estados Unidos, dice ella —yo estuve de viaje en Alemanía hace unos pocos años, pero es el único lugar de Europa en el que he estado —responde él. Ninguno se atreve a mencionar nada de esa reminiscencia absurda que parecen haber tenido, para no atemorizar al otro.

En un abrir y cerrar de ojos, cae la noche con todo el peso de su oscuridad y la temperatura desciende unos cuantos grados más. Han conversado por dos horas y media ya. Ella se excusa, que debe salir corriendo, que tiene que pasar haciendo unas compras antes de irse a casa, que le cierran el supermercado. El quisiera acompañarla, quisiera pasar toda la noche conversando con ella, observando sus bellos ojos y sus carnosos labios que invitan a besarla. Pero no dice nada al respecto. —¿Te volveré a ver? —le pregunta— ¡Quiero creer que sí! —responde ella y le da un post-it de color neón, con algo anotado; se levanta de la mesa, le da un ligero beso en la mejilla y sale de la cafetería antes que Salvatore pueda siquiera decir adiós. La observa desde la ventana mientras se aleja, con sus jeans apretados y sus botas blancas de invierno; la ve caminar pero más bien parece que flota en el viento y se pierde en la oscuridad de la esquina donde dobla, para desaparecer.

Salvatore se queda sentado en la mesa unos minutos más, tratando de asimilar qué ha significado ese encuentro. ¡Qué significa ese flashback! ¿De dónde puede conocer a esta chica que se le hace tan familiar? Abre el post-it: "Alessandra, 493-2345. ¡Despiértame del olvido!". Es lo que ve al leerlo.

(continuará...)


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

@AljndroPoetry - 2018-Dic-12

Quise recordar este relato
originalmente escrito a finales del 2017


Puedes leer la 2a parte en:
poemame.com/m/relato/reminiscencia-invierno-parte-ii
leer más   
16
11comentarios 129 lecturas relato karma: 117

Misterio de la Rosa

El misterio es la rosa taciturna
marchita, mustia por sed y dolor
que aún así florece desnuda,
que aún así no pierde su color

Sedas sus pétalos oscuros y rojos
suaves al tacto impregnados de aroma
botones pequeños que parecen ojos
me envuelven y acarician mientras me toma

Rosa que no muere en el desierto
entre llanto y risa suspira alevosa
sabe que la belleza es solo cuento
que su mejor virtud es su alma piadosa.
leer más   
16
13comentarios 93 lecturas versoclasico karma: 104

Como la luz de otoño

A Julio Martínez Mesanza.

Mano sobre el cuerpo débil que tiembla,
paño que alivia la fiebre y el miedo,
tibia luz en las mañanas de otoño,
tímida luz como un faro en la noche
para quien en la tristeza se pierde.
Que seas un sueño vano no importa
si vienes para dar belleza al mundo.
Si en tu brillo está también la esperanza
dejaré la razón en el camino,
si esa mínima luz nos acompaña
daremos gracias aunque al fin nos mienta.
leer más   
10
8comentarios 116 lecturas versoclasico karma: 99

Mis tres recuerdos

Bajo el sol del horizonte
he guardado tres recuerdos,
de mi tierna adolescencia,
un verano allá en mi pueblo,
mis canciones, las de siempre,
y el tercero son tus besos.

Aunque queden algo lejos
calentitos los mantengo,
cuando pierdo la paciencia
a buscarlos voy corriendo,
al contrario que el presente,
me dan paz cuando los veo.

Y he notado que en la noche
el sol juega a protegerlos,
pues mirando las estrellas
también he podido verlos,
los mantiene así latentes,
como un brillo entre destellos.
leer más   
17
4comentarios 67 lecturas versolibre karma: 104

Control C+ Control V irregular

Mudarme a Casa Tarradellas
cuatro estaciones y almorzar
el verano y de la primavera...
Unas cuantas porciones.

De postre... Me gustaría
merendarme media luna
y dejarla con una sonrisa.

Después cabalgar sobre
la Osa Mayor hasta perder
el norte; mi caballo blanco
se pierde en el grafito gris
de este germánico corte.
12
5comentarios 81 lecturas versolibre karma: 105

Me rindo

Me rindo.
Sucumbo ante ti
y quedan colgados,
del perchero del cuarto,
mis prejuicios , mis complejos,
mi ropa y mi cansancio .
Me rindo .
Izo una bandera blanca
buscando aplacar mi deseo .
Mi rendición se firma en tu cuerpo,
no quiero amnistía ,ni conciliación,
hasta que nos venza el sueño .
Me rindo .
Esta mujer fuerte,
guerrera independiente,
es una prisionera que se pierde
en la comisura de tus labios,
en tus ojos ardientes .
Me rindo ....Haz lo que te plazca
con esta excombatiente....

Pilar José ⚘
leer más   
10
3comentarios 70 lecturas versolibre karma: 100

Nos las arreglamos solos

Somos como trozos rotos intentando ser piezas únicas,
y así nos va que vemos lo que nos separa y no lo que nos une;
no es culpa nuestra, lo sé,
escuchamos tantas veces esa canción que nos la aprendimos
y preferimos buscar la libertad individual antes que la colectiva,
explotación, es eso,
y cientos de redes afectivas despedazadas en un tejido social perdido
en la catastrófica escena postapocalíptica de un mundo sin muro.

Celebramos el fin de todas las fronteras
como si pintar todo idílico evitaría que fuésemos nosotros la mercancía
cuando lo vimos ya era tarde
nos repetimos
para lavarnos las manos
y a otra cosa,
a seguir consumiendo netflix en vena
24 por 365.

Somos como trozos rotos intentando ser piezas únicas,
huyendo de la realidad a través de un filtro de instagram.

Y qué especiales nos sentimos
y cómo nos reímos de los que son iguales
creyéndonos diferentes.

Todas las derrotas suman puntos
y gana el que aprenda a dar la mano a su compañero de clase,
pierde quien juegue en solitario,
y es eliminado
el que se aprovecha del trabajo ajeno.

Somos como trozos rotos
que deben aprender a ser un conjunto de piezas únicas,
que se ayuden unas a otras.
8
8comentarios 94 lecturas versolibre karma: 111

Rapsodia de un bar

Vaho denso
Envasado al cristal,
Madera y hielo
Cielo de volcán abisal.

Latente eco de vidrio
y lúpulo, cúmulo
De himno estruendoso.

Nos cansamos de
ser humo y ceniza
En el aire.

No seremos versos
Que se pierden en
La madrugada ni
solo risas y cuentos
De hadas...

Porque hoy somos
Todos, letras que
Suenan en la noche.

Porque hoy somos
Todos, letras que
Sueñan en la noche.
15
5comentarios 52 lecturas versolibre karma: 104

Amor

Amor y amar son un querer.
Amor es que tu me quieras
y ver rescoldos en tus ojos
cuando en tu mirar me pierda.
Amar es querer que los dos
estemos en la misma hoguera.
Amor es quererte a ti sola
Amar es estar solo a tu vera
y los dos solos abrazados
queriendo la misma quimera

Amor es lo que ya he dicho
las otras cosas no veas,
embustes, cuentos, engaños,
o si lo prefieres ardides.
Como cuando dicen mañana...
o ese desprecio grandisimo
de yo te aprecio muchísimo...
Todas las mismas artimañas.

En el amor no existen tiempos
y en el amar no hay distancias,
son cuando se come y se ayuna.
Son las noches, días y mañanas,
las tardes y las madrugadas.
Porque el amor es sin engaños
sin excepciones, ni mentiras
sin trolas, bulos ni patrañas.

Porque amor es amar contigo
juntos en un solo querer
y en ese solo amor y amar
andar los dos un mismo camino.
leer más   
17
6comentarios 48 lecturas versolibre karma: 129

El péndulo

En la llanura espesa del futuro
un péndulo se esfuerza por llegar
a la claridad que siembra en lo obscuro
el sol que asoma en este mar,
náufragos en tierras de tormentas
con noches sin brillo en el mirar
una lágrima se pierde sin que sienta
que también ella puede naufragar,
así la marea de esta vida
en sus aguas nos vuelve a acunar
aquí vamos a un puerto sin partidas
remando y remando, para no llegar.
leer más   
4
2comentarios 40 lecturas prosapoetica karma: 72

Silencio

Silencio.
Se clavan los vientos en la tijera del destino.
Los coches siguen su estela de blanco humo en la espesura de la noche.
Todavía me pregunto por qué sigo despierto a merced del recuerdo.

Silencio.
Se escucha el atisbo de una mariposa en el batir de sus alas.
El alféizar está vacío sin el rocío de tus lágrimas.
A veces pienso que los pájaros deben cansarse en el largo estío.

Silencio.
Ya no encuentro palabras para decirte lo que siento.
Te pierdo en cada paso que das; la respiración se me entrecorta.
Las luces de neón se pierden entre las perlas de tu abrigo.

Silencio.
Mis palabras mueren en un papel cargado de tinta.
Tu corazón ya no es la recarga que algún día fue.
En la letanía del atardecer, nos ofrecemos abrigo.
leer más   
5
sin comentarios 25 lecturas versolibre karma: 67

Corazón Roto

No existe dolor terrible, que el de un corazón roto.

Es tan fuerte que no se compara con un moretón o una maldición verbal y

Mucho menos con un insulto vago a nuestra persona.

Su dolor va más allá, que solo puede cicatrizar con el tiempo

Pero cada corazón roto es diferente y le puede tomar años en sanar.



Tener un corazón roto, es como un juguete que se estropea.

Pierde su magia, afecto, cariño y felicidad.

Él tenerlo, aun sea poco tiempo en que lo estrenamos.

Algunos tienen la desgracia de aprender a vivir con un corazón roto.

Otros son afortunados de tener alguien que logra repararlo.



Ten cuidado de que tu corazón se rompa. Es un dolor que no

Desearías que a tu peor enemigo lo sufra.

Pero sino pierdes la esperanza, tarde o temprano

Alguien aparecerá imprevista mente y

Unirá las partes rotas de tu corazón…
2
1comentarios 18 lecturas versolibre karma: 27

Me tragué los insomnios… poema encadenado a su "Sueño "de Mary Peña

(«Si entras a mis sueños,
despertándome, por favor,
llévate también mis insomnios »)
Mary peña 

Ya estoy en tus sueños
no vengo a perturbar tu solas descanso
en esa heredad del etéreo
de amplios atardeceres, y oliente florecer
sembrado de girasoles y en la vertiente de tu mar
árboles de nogal como un ejército imperial
velan el descanso de tu halo solariego.

Camino más allá de tu sosegado descanso,
me asomo a un bosque colmado de abedules
y debajo de un nicho de hojas te encuentro
¡Eres la virgen de mis sueños! 
Te respiré, si, aspiré tu perfume
como la abeja lo hace con su flor
y no temblabas de miedo, ni de pasión.

Intenté fundirme en tu paraíso
lo tengo que decir
que el corazón me tiembla
y el tiempo se yerta sobre el infinito.
Acaso el viento no añora el atardecer
se juntan y viajan por el poniente
mis manos te contemplan, solo te contemplan
en un mágico atardecer.

No pierdas la memoria de este encuentro
el pasado calla su muerte
y la tristeza viaja al final del mismo
pobre la alegría tan efímera que es
un breve encuentro y pasa.
Vuelvo a ti
a manosear el aire entre mis manos
eres invisible y mortal
y sigues imperturbable.

En tu nicho de siglos
colgué el aire en una ventana
miré tu hora, el reloj prosigue. Tic-tac, tic-tac
dispuse de un soplo y sustraje
tus agobios, tus pesares, tus tristezas
y melancolías y tus insomnios me los tragué
aprovechando el haz de luna llena.

Y te mire tan blanca y hermosa flor del vergel
tu nicho desflora el amanecer,
las sábanas huelen a sándalo,
canela y naranja.

Es la hora de abandonar tu celaje
y me encuentro en este mundo finito
ya no estás en la cama ni en las almohadas
tampoco está el silencio que te acariciaba
todo se lo llevo la nada,
se fueron por los aires como oleadas
el frondoso árbol que te enamoraba
se fue en el verano
lo calcinó el sol en una mañana
ya no estás en mi presente
todo lo acabo la nada.

De ese viaje por el mundo de los sueños
solo me reconfortan que tus insomnio
me los tragué y los lancé por la ventana.
En el momento que despiertes
de tus sueños de unicornios y hadas
de grillos, de arroyos y manzana
incontinencia mía
tu Alma como fina cascada
se estará paseando imperturbable
por el gran lago del inconsciente.

Mientras tu “yo personal” estará mirando
un nuevo amanecer…
leer más   
18
6comentarios 65 lecturas versolibre karma: 125

Gracias amigo

Como un toro castrado, como un Sansón calvo
frustrado, herido, cansado, agotado
el cabello puede crecer, ¡hay esperanza!
pero no las gónadas, quizás tampoco la fuerza
el arrebato, la agilidad, la rapidez han quedado
pero la madurez ha decidido frenarlas
dejar de competir, sentarse a observar y disfrutar.
Sin embargo cuando no hay gozo, anhelo y lujuria
lo demás pierde la magia y el sentido
sé es demasiado vanidoso como para quedarse a medias,
¡vestido y alborotado!
se seguirá respirando
aún queda un hermano.
5
sin comentarios 21 lecturas versolibre karma: 58
« anterior1234550