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Sin título...

Dejaron
de ser
un sueño,
y como
estrellas.
detenidas
en el espacio.

Separadas a
kilómetros...

A ser una
realidad,
unidas por
un mismo
sentimiento...

© Derechos de autor
Isa García
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Rictus

Retazos de tela
pequeños pueblos
sobre la efímera superficie
el permeable tapiz
sobre el que estacioné
todo aquel recuerdo
subyugado al anaquel
sobre el frasco abierto
lleno de formol.

Una mirada
las caricias de las manos
una textura inconfundible
el sonido de los pasos
hacia el lugar.

El recuerdo es una astucia
con la que nunca se cuenta
cuando se trata de olvidar
en una precoz historia
el aullido de la memoria
en el ardid de un mirar.

Sobre todos los trozos
cosí despojos sobre lodos
los modos probos del amor
desde las lágrimas lloradas
sobre la mueca elegida:
la derrota
o la sonrisa.
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2comentarios 21 lecturas prosapoetica karma: 42

Recuerdo

Qué fue de los capiteles amargos
de sus amargas noches,
de sus coronas de miel
pintadas en las paredes.

Qué fue,
lloran los cantautores.

Qué fue de la brisa,
y de la prisa por acudir
al hotel Victoria,
donde el llanto laureaba, pausado,
los reflejos de la leyenda.

Ya no los canta nadie,
ya nadie sabe dónde están.

Están muertos.

Y estar muerto es lo peor
de estar enamorado.
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Tríada

...

En tres espacios han descubierto mi vida

Mi poesía, tu boca y tus manos y,
en tres oficios me han visto los poetas

Romántico, absurdo y literato.


Me miré desierto
lidiando con la tinta de la vida
Sin ti, para deshojar mi vida en doce segundos.

Hasta ahora había podido sostener
el peso de mis letras,
me había entendido con verbos y adjetivos,
con las demás letras que se esconden
debajo de la mesa,
esas letras que roían huesos y,
a las que ahora yo debo descubrir.

Sin ti
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#Escritoras - Entre todas en twitter

Trazos de vida en papel y tinta.

Instantes llenos de momentos mordiendo el tintero,
hacer de la carne letra, de cada latido un verso.

Pellizcando en el papel el lenguaje de los dedos.

Aplazando la siembra de dudas hasta mejores lunas.

Noches de nostalgia abrazando versos.

Y en los amaneceres
encuentre pintada el alma.

Lluevan los verbos, corra el vino.

Por la noche se me quedaron los versos bajo la cama,
esta mañana cuando he despertado los encontré en mi alma.

Celebremos la vida en unión de palabras
y brindemos por un parnaso que ponga puentes
y abra paso a la poesía escrita por ti, mujer.

Mujer que das vida a las palabras y con tu pluma lo haces versos.

Se derrama tu esencia en cada gota de vida que regalas,
en cada línea que perfilas y en la mirada que traspasa la niebla.



Este poema ha sido creado verso a verso por las personas abajo mencionadas en twitter, para celebrar el día de las escritoras.


@rebktd, @Pequenho_Ze, @garros_b, @Malulita_, @PoesiaTubercula, @chusmarbella, @constanzaeverd1, @_Sejmet_, @begona_hernand, @clemilla19, @horten67
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Aliadas

ALIADAS

Una luna en cuarto menguante,

una lluvia intensa y refrescante,

una noche ideal para fantasear

mientras un búho prefiere otear.

Y yo danzo al compás de las gotas,

porque en mi paraguas repican las notas

y todas juntas se vuelven mis aliadas

para mi alma llena de ideas soñadas.

¡Tantas fantasías vienen a mi mente

bajo esta lluvia nocturna y envolvente!.

Tal vez lo difícil sea volver a despertar,

¿será lo que el búho me quiere alertar?.

¿Y si nada es lo que parece en realidad?,

¿Y si la luna me contagia su inmortalidad?.

Noche lluviosa de luna menguante,aliadas,

que me permiten liberar fantasías ansiadas.

Autora: Marcela Barrientos
País: Argentina

Derechos de Autora Reservados 12/06/2018
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Te Creé Con Poesía

Te creé con poesía, con el sonido del viento de las noches frías.
Y es que aún sin saber si ya te había encontrado,
yo a ti ya te quería.
Imaginé tus ojos, tu boca y tu sonrisa
y es en mi alma donde correteas a escondidas
esperando de nuevo,
una nueva poesía.

Iván A.
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Una prosa con amor

Lo único que tengo
es una quietud que arriesga todo,
una esperanza por un triunfo incesante,
una voluntad.

Solo me queda la delicia por vivir
esa no ha muerto, lo que muere cada día
es el segundo que sé ahora sin aliento
ese expira con cada gota en el desierto.

¿Dónde quedaron las palabras?
no sobrevivieron a un abandono,
quisieron convertir el dolor sin odio
pero unas letras no pueden amar.

De eso soy creyente y fervoroso,
por eso quiero descifrar a un pensamiento
con el más puro aroma de un sentir,
con eso me deleito sabiendo que es lo bueno.

Solo quiero meditar con mucho tiempo,
sentarme en una silla y tomar un café
sentir observando, viendo pasar las cosas tan detenidamente que pareciera que sí me importaran.

Solo quiero ver a la gente que no conozco
esa que se órbita presurosa
comprando con dinero lo que no usará,
no lo necesita para disfrutar a un bosque.

Esa gente no inventa poesía nueva, para que
no leerán un verso joven,
es mejor ver internet y sonreír en una selfie
con un rostro más que vacío.

Es la moda no existir, no escuchar
pasarse de largo y no voltear,
para eso se inventaron los momentos
esos recuerdos plásticos que nacen con un botón.

Se venden el tiempo detenido en una foto
en una miserable foto que nunca dirá nada,
no m tendremos tiempo para recordar,
ya no recuerdo lo que es hablar.

Tiempo,
juventud,
soy joven,
solo quiero una prosa con amor.

El mute
14/10/2018.
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14comentarios 153 lecturas versolibre karma: 127

Madrigal...

Madrigal, rásgame la dulce vida
tú piel bronceada de escarcha mora,
pero no! no te quemes en mi ¡ llora,
y bésame con tu boca encendida.

Poesía, la pasión me despierta,
Alcanza la noche para dragarte,
el elixir candor y así ofrendarte,
un rosario de lirios de mi huerta.

Lírica, las auroras se han marchado,
por calles secas con aromas dulces,
llevan en su aliento un pesar marcado.

Dónde el céfiro sur viaja en zancada,
de un mar seráfico que lo recuerda,
como la lluvia se vino en cascada.

www.youtube.com/watch?v=bILQoikzFZo

(Soneto endecasílabo)
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7comentarios 96 lecturas versoclasico karma: 132

Se me secó la poesía

Se me secó la poesía...¡siendo aún tan inocente!
Se marchitó la belleza en mis manos, se me secaron las nubes...
Mis venas corrieron a transportar miedos secos, se apagó la luna...¡tan pronto!
¿Eh? Amada mía. ¿Dónde quedó tu sonrisa ahora?
Doy por muerta a la sangre inspirada que ya no me llena, huidiza,
como son las sombras negras que acompañan al olvido...
Se me congelaron los versos dentro de los dedos tumefactos a golpes de rutina y tedio, a conciencia...
La brisa ya no me transforma en estatua de sal, ni puede la espuma del mar trocarme en gólem de arena...así...¿qué me queda?
Si se me ha muerto tu rostro entre mis poemas...
¡Qué ahora el vino se convierte en tristeza!
En mis labios la sonrisa de su nombre queda ausente,
Y las flores son tan grises...y los sueños tan reales y de imagen tan potente...
Que no se sí estoy vivo o tú te mueres, si disfrutas o padeces, si conoces mis enjambres o te ríes si yo sufro un desengaño...-ya no puedo más pedirte- ¡he sufrido tanto daño!
Con la muerte del cimborrio...con los gritos de tejados...preguntándole a las nubes...con las lilas enterrado...en un barco bien borracho...junto al cielo parnasiano...entre fuentes y montañas...esperado por un gato...dirigiéndome a los canes...exaltado por los sueños...junto a mil neones blancos...cuando suenan las trompetas...¡ay!
El cielo...
¡desplomado!
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4comentarios 67 lecturas prosapoetica karma: 122

El daño del poeta

Mujer, tus ojos brillan y reflejan tu pena
Hombre, oculto tras una mueca forzada
Árbol, tus ramas delatan tu congoja
Yegua, relinchas a oscuras bajo la Luna
Perro, que tristemente bajas las orejas

Así mismo, como cuando escribe
Poesía el Poeta.
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Ven a mi poesía de mi alma

¡Poesía mía no me desampares! ¡poesía mía quiero que me perdones!
Deja que tus letras sigan penetrando a mi alma, no desampares mi lecho.
Y tú te vas sin decir adiós, no puedo escribirle a lo que es trivial, necesito el combustible de tu remolino atronador de letras.
Los días son monótonos, sin sentido alguno, las personas transitan exhibiendo únicamente rostros llenos de estertor y pocas veces de ventura.
No necesito eso, necesito un pequeño soplo de letras que deriven de tu alma, nada me importa, solamente tú, poesía mía, que te has empecinado en prescindir mi espíritu, no lo sé, puede que estés visitando otras almas en busca de ti, almas que al igual que yo, siguen rebuscando.
Ven y estréchame que no te dejaré ir más de mi vida, ven y persiste conmigo y seré tu cautiva leal.
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4comentarios 39 lecturas prosapoetica karma: 97

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Vamos a dejar
que el tiempo amarre
y mientras
escribiremos juntos
con flores y besos
dieciséis poesías nuevas
que narren el atardecer.
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5comentarios 90 lecturas versolibre karma: 137

Sabía la luna

Sabía la luna.
Que asomaria la fantasía.
Por los sueños del horizonte.
Sabía que traería poesías
Las alas de la madrugada.
Sabía que volvería el ocaso
A robar baladas de plata.
No había noche
Que no arropara el recuerdo.
Que no gritara el silencio.
Que no mendigara la memoria.
Que no lloviera la nostalgia.
No había noche...
Que no cerrara los ojos
A versos.
Sabía la luna.
Que el sol era bohemio.
Sabía que las quimeras
Encendían las estrellas.
Sabía que el corazón
Hilvanaba recuerdos.
Sabía que el alma era poeta.
Sabía la luna...
De primaveras.De otoños
Y de inviernos.
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Batlle siempre me ha recordado a batalla, supongo que por su espíritu incansable de luchadora

"Nosotros no somos de madre capitalista. Nosotros somos de madre obrera."


Avanza por el pasillo con el sumo cuidado de los pasos indecisos que buscan pisar sin caer, sin perder el equilibrio al borde del precipicio que es el vacío del fin de la memoria. Y yo, al verla alejarse así cada vez que me da las buenas noches, como que intento hacer memoria por ella, y recordarle continuamente a qué día estamos, qué instante de la semana es mañana y preguntarle si ha tomado las pastillas, los polvos y el jarabe, en ese orden, pero al revés, consciente de que si no la regaño cada día por la cantidad de comida que sobra nadie lo hará, pero intentando hacerla entender y razonar, porque los gritos nunca sirvieron de nada para educar y ella, tirando de refranero popular lo sabe y me mira y me lo recuerda: Que por un oído me entra, y por el otro me sale.

Que la nevera nunca esté vacía, y la despensa siempre llena, supongo que es la herencia directa de una posguerra que dejó más miseria que toda la grandeza moral que nos vendieron que iban a instaurar durante la última cruzada de la cristiandad, que por desgracia, tuvo que tener lugar en nuestro país. Cuando nos sentamos a cenar y ve alguna noticia de actualidad y me pregunta que este de quienes son, y yo le digo que es Garzón, que es de los rojos, de los nuestros, de los del Padrí; y ella sonríe, se ríe, y asiente con la cabeza, y dice, como me dice cada vez que voy a una manifestación, que al Padrí le habría gustado conocerme, que era de los suyos, de los que creen que vale la pena cambiar el mundo, y yo sonrío, y le digo que lo sé, que a mí también me habría gustado conocerlo, y es verdad, a veces echo de menos no haber conocido a ese bisabuelo del que solo tengo como recuerdo un recopilatorio de prensa soviética que se llama como el satélite Sputnik, pero en castellano -los artículos, no el nombre-.

En momentos como ese, ella hace memoria y me cuenta como iba a ver a su padre a los campos de concentración, a mí me llama la atención su conciencia de la situación vivida y como no llama cárceles, sino campos, a esos lugares en los que internaron a todos los luchadores por la democracia y la libertad que cayeron a manos del franquismo. Continúo, que me voy por las ramas. Ella recuerda, y entre esos instantes de su niñez, siempre me cuenta como a veces a los presos los dejaban nadar en la playa y me cuenta, con la ilusión de una niña, como lo veía saltar desde lo alto de una cala y zambullirse en el mar. ¿Pero tú sabes la altura qué era? ¡Como diez metros! ¡Y saltaba y hacía CHAF! Acompasando la explicación con grandes gestos, para ensalzar la magnitud de la hazaña.

Otras veces hablamos de la política y me pregunta que qué ocurre en Venezuela y yo le digo que gobierna el pueblo y a los ricos eso no les gusta y ella me dice que claro, que a esos nunca les gusta, que por eso hubo una guerra civil aquí, porque los que mandaban querían seguir siendo ricos. Y se queda pensativa mirando el infinito, y como pasándolo mal al recordarlo, pero consciente de que debe contarlo, me explica como un día vinieron unos con camisas azules a buscar a su padre. Que petaron en la puerta, y su madre, les mandó a ellas y a sus hermanas esconderse bajo la cama en la habitación. Vieron sus pies, y en medio de la noche se llevaron al Padrí. Y a ellas les tocó pasar hambre, más de la que pasaban, hasta el punto de tener que comer las mondas de las patatas si no siempre, sí con frecuencia.

Cuando me lleva al cementerio yo la sostengo del brazo, sé que necesita llevarme de vez en cuando, como mostrándome los procedimientos de esa especie de ritual con el que rendir cuentas con los que ya no están, y a ella eso le hace ilusión. Y cuando lleva mucho sin ir porque ha estado mal de la pierna o de la cadera, pide perdón y les lleva las flores más bonitas que encuentra, como excusándose por haber faltado a su cita semanal. Camina con calma, me pide que coja una regadera y se dirige a la tumba de su marido, la riega y la limpia, como cuidando todas las arrugas que no pudieron envejecer juntos, hablándole en catalán y en voz baja, contándole todas las novedades, y que mira, que ha venido el vigués, el nieto de Manolo, que que grande está y cómo cuida de su abuela, que qué bien que lo pasamos juntos, que la espere una miqueta, que todavía le falta para reunirse con él.

Después recorremos el cementerio, a mí siempre me han parecido lugares fascinantes y me pierdo observando los mausoleos, las fechas de las tumbas y respirando todos los recuerdos perdidos que viven entre los que ya no están por acá. Giramos en una esquina y luego en otra, y llegamos a la antigua zona republicana, ahora es una zona más, pero siempre me ha parecido bonita la idea de que mi bisabuelo esté allí, como una forma sencilla, pero importante, de recordar que se dejó la piel en el Ebro, en la cárcel y que se salvó de la muerte por un azar del destino, porque las celdas estaban llenas y porque España necesitaba mano de obra y Franco decidió que era mejor el indulto, que ya habían aprendido a callar, aunque siguiesen gritando en voz baja y escupiendo cada vez que pasaban al lado de los del club de Hípica, que eran todos falangistas de los de camisa azul en domingo.

Y nos detenemos frente a la tumba, y otra vez la conversación en catalán, que mira tu bisnieto, que es como tú, que ojalá lo hubieses conocido, porque es de armas tomar. Y que me riñe siempre, pero lo hace por mi bien y porque me quiere, y que lo pasamos bomba juntos y que está con una chica muy riquiña y muy maja, que viene mucho de visita. Que en muy poco estoy con vosotros, pero esperad unos años más, que los quiero ver juntos. Y no lo dice, pero yo estoy seguro de que lo piensa, que no se quiere ir hasta que me vea mayor, porque para él sigo siendo un niño, de 24 años, pero un niño al fin y al cabo, y que no se puede ir hasta que hayamos reído tanto como para no olvidarla.


Y luego volvemos, y vamos para casa, o al médico, o a la farmacia, y subimos las 95 escaleras de su casa -se sabe bien ese número y siempre que puede nos lo recuerda, sobre todo al doctor y a los otros viejos que se encuentra por la calle, entre quejas que más bien son muestras de orgullo propio-.


Otras veces vamos a por helados a la Torre, uno de chocolate para mí y uno de limón para ella, nos sentamos en un banco y vemos el cielo de Coruña despejado, mientras hablamos y disfrutamos, de los cucuruchos, de las pipas, de las vivencias, de los años. Y cuando volvemos estamos agotados, sobre todo ella, pero sonrientes y pensando en qué cenar en un rato.


* * *


La Yaya, que así siempre he conocido a mi abuela, pasó muchas penurias durante la posguerra, por eso yo cuando veo la nevera llena me enfado un poco, pero no mucho, porque me doy cuenta de que todo lo sufrido bien vale el tirar de vez en cuando algún yogur caducado, que lo importante es soportar las heridas del pasado y como siempre, intentar que el olvido no nos engulla la dignidad, que bastante nos hicieron sufrir como para que hoy en día tengamos todavía que callar.
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Un atrevido verso

Cuando los eruditos marcan el justo acento,
cuando la regla recta tributa lo correcto,
cuando el ábaco entrega puntual producto expuesto,
cuando harto monocordio golpea en pulcro tiempo.
emerge lo imperfecto de mi flojo intelecto,
que sueña en fina fuga del azul trazo al cielo,
que solamente muestra la ausencia de cimiento.

Desde el sol que me enciendes al despuntar mi día,
hasta el cobalto noble de noche enardecida.
Mi mano ávida vibra con el redondo rasgo,
en decir indolente de defectuosa pluma.

¿Cómo nombrar en nombre propio este amor tan bello?
cada vocal trazada contiene altivo verso.
¿Cómo escribir gozosa con una simple prosa
que eres la mejor parte de mi fresca locura?
¿Cuál el buen argumento sería el que daría
para amor escribirte con ésta poesía?

A.B.A. 2016 ©
Amalia Beatriz Arzac
Buenos Aires - Argentina
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4comentarios 101 lecturas versoclasico karma: 99

Dónde estás Amor ???

Dónde estás Amor
te busco y no te encuentro.

Dónde estás Amor
si te tenía en mis manos
y te escurriste
como río en crecida
dónde estás flor de paraíso
regresa a la cama del irreal mundo
te pido.

Regresa a humedecer tus dulces
labios con los míos
dónde estás Amor
en que periferia te encuentras.

Porqué tanto olvido
regresa estoy escondido
detrás de la puerta
encadenado en la ventana
durmiendo en el sofá 
en la cocina preparando algo
reparando el auto
pintando las paredes del cuarto
liando con el tráfico
calmando estos nervios miserables.

Dónde estás mi despojado Amor
te busco en la fuente,
en el retrato del cerezo
en las calles angostas de mi barrio
en los vericuetos trasnochados
de un libro de poesía
o en las hojas amarillentas
de este otoño cerril
que como cuchillo cortante
aguijona mi garganta
y me sobreviene una tos

y Pienso…

A lo mejor estoy
expulsando tu veneno mortal
y tus querencias enfermizas.

www.youtube.com/watch?v=Su9z9dddly8

Ramón Pérez
@rayperez
Venezuela
12 de octubre 2018
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10comentarios 79 lecturas versolibre karma: 125

Liberado

Dios me libre!!

De los amigos sabios
Las lentejas sin chorizo
Una ostia a destiempo
La cerveza sin alcohol
Del sombrero de playa
Del otoño sin lluvia
La hamburguesa de pavo
Los Santos sin pecado
La blanca navidad
La razón de ser
Los halagos con cuento
La bicis a motor
Los grupos de wsp
La sobremesa sin siesta
La radio del vecino
Cien años sin soledad
La jaula de oro
La poesía prestada
La foto borrada
Él verso versado
El dedo acusador.
Pensar para existir
El cuento con final
Él banquero a la puerta
La camisa de rayas
Él cumpleaños feliz
Él pan de los chinos
La verdad del barquero
Mi mentira cobarde
Las cuarenta cantadas
Un te quiero sin amor
Un siempre nos quedará París
Un Oporto sin ti
Y de a ratos de mi...
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4comentarios 51 lecturas relato karma: 74

Sin título...

Siente sus
caricias,
que le
acarician
cada poro
de su piel...

Qué le
embriaga
todo su ser.

Con esos
besos
sabor a
miel,
que le
sacian
la sed...

© Derechos de autor
Isa García
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sin comentarios 29 lecturas prosapoetica karma: 100

Barquito de papel

Zarpaba de mis manos
Con su carga de poesía
Un barquito de papel
Esa tarde que llovía

Navegaba sin rumbo
Sobre mareas bravías
Condenado al olvido
De una vieja alcantarilla
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