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Amaneció el día gris...

Amaneció el día, gris y triste,
quizás como anunciando el otoño
que estaba a la vuelta de la esquina.

Salí a pasear y a caminar un poquito.
Caían unas gotas de lluvia, que se agradecían,
mientras resbalaban del cielo
para besar las mejillas.

Hoy no vi mariposas ni pude saludarlas,
aunque había otras, que eran las hojas de los árboles,
que volaban y caían a mis pies
con ese tono dorado y ocre del otoño.
Pasé entre ellas y las fui sonriendo
mientras pensaba en ti,
en tu nombre,
en el mar cercano y lejano
y hasta pensé en Salamanca.

Recuerdo que un día el mar abrió sus olas
y me dejó caminar por entre ellas
en una playa preciosa e interminable.

Entré y caminé, con mis sueños y fantasía,
por aquel mundo mágico de las hadas.
En él vi a los peces que, como en una enorme pecera,
me saludaban al pasar;
luego me detuve un rato con las sirenas
que tropezaba en el camino
y me contaban leyendas y relatos
de viejos marinos,
de viajes y de amores en las dunas
de la playa.

Fue un rato muy agradable
y pensé en dos niños, en su infancia,
caminando juntos y sorteando los pozos
que el mar había dejado entre la arena,
y aspirando el salitre y el yodo del mar,
que les llegaba con su aroma.

Cuando regresé y volví a casa
abrí los ojos nuevamente.
La playa había desaparecido
y las olas solamente eran recuerdo.
Miré a ver si entre la lluvia que caía
veía alguna mariposa
pero solo el viento, invisible,
daba muestras de estar cerca, con su abrazo,
y sus caricias
para emular a la lluvia con sus besos.

Rafael Sánchez Ortega ©
10/11/18
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Usted

Usted:
pronombre de segunda o tercera persona,
complemento directo o indirecto;
circunstancias de tiempo, lugar y de modo.

Usted,
cuya acepción y decepción
en primera persona denota.
Aquí, el único sujeto simple es usted.

Tratar de usted, ya no alude a jerarquía;
ahora se aproxima a lejanías,
irrespetos y a los recortes de cortesías.

Tratar de usted,
por la formalidad requerida en los eventos,
con ese tinte informal gomoso.
Tratar de usted, dado su estado civil(izado).
y su condición de adultez adulterada.

El "tratamiento" de llamarlo de usted,
sugiere a terapias intensivas,
que los internistas prescriben
a los pacientes que adolecen de prisas.

El usted a través del tiempo
fue simplificándose, abreviándose y encogiéndose,
por razones técnicas, lingüísticas y de espacio:
Ud. desaparecerá y también su mística.

Usted, de cuerpo presente cantaba en la misa
y a las coristas sumisas hechizaba con su fina sonrisa.
Usted, falsa conclusión de una premisa.

Usted,
una letra sin canción; una canción sin letra
y si hubo conato de declamarla o de tocarla.
a la basura se fue el contrato.

Usted, modelo precario y salvaje;
simulacro de sismo en el aire.
Usted, devorador de carnes y pescados en Carnavales,
sin atenerse a las creencias culinarias morales.

Usted, desarrolla aversiones infrahumanas e irracionales;
pero el amor de todos los pozos sale
y revierte todos los males,
sanando hasta el dolor que sienten los animales.

Usted, amarra con áncoras las almas
y procura que la flota de lotos navegue sin rumbo.
Llamarlo a usted, de usted,
no se ajusta al verdadero contexto:
mejor tratarle de "señor", "aquél" o "ése".





1 de octubre de 2018
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Sinfonía textil

Casi duermes,
te observo,
casi me observas,
duermo.

Armarios alquilados
para colgar el demacrado fiel,
recibo la carta de tu propia mano
con semillas de conferencia.

Mi sudor,
tus gritos,
ropa exterior
sinfonía textil.

Rosas falsas
en el baúl del amor,
palmos sin huellas
para los teloneros de Dios.

No lo puedes sentir
solo ver,
no lo puedes respirar
solo soñar.

Leones en deshielo,
ochenta melodías
de trastornos baratos,
ojos recién salidos
de pozos avergonzados
limpian toda la culpa
en cinco baños de paso.

Engendro malestar para olvidar
estaciones repletas de ausencia.

Amanecen gigantes
embriagados de miedo,
camino a mil pulsaciones
para deshacerme
de todo bello enredo.

Do botón
Re puño
Mi bolsillo
Fa lana
Sol algodón
La lino
Si tiras del hilo
Do besos descosidos.
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4comentarios 69 lecturas versolibre karma: 124

Antiquísimas Noticias... (Anticuento)

Antiquísimas Noticias.
((Anticuento))

Estos hechos se han perdido entre los tiempos, tanto, que nadie ha intentado recordarlos. Así que iniciaremos por el final, pues de saberse, sería imposible frenar los comentarios. Las noticias pasan como balas, y cambian el rumbo de las conversaciones, retan al sol y forman columnas densas empecinadas por la tarde demasiado temprana. El tiempo, solo proclama anárquico su tiranía, insensato, enloquecido como profética serpiente, que al clavo clava la canela del desprecio, con tinte purpurino, inaceptablemente borroso al marchitarse y querer ser simplemente belleza.

Esta vez, como muchas otras, nada pasaba y nadie podía impedirlo, mucho menos por el buen tiempo de lluvias a mares al otro lado de los cristales, y estando asomándose el silbido huracanado de un sapo atorado entre la puerta. Evidentemente él no lo sabía, ahí la gente continuaba repitiendo las mismas palabras: ¨¿Porqué todo debe ser tan diferente cada vez?¨.

Puedo asegurarlo, sobre todo cuando hay luna llena y no hay estrellas, éstas se detienen en los pinos, en las ruinas de algunas emociones y en los pozos sin agua: dicen que son los asuntos de la libertad de pocas piedras donde el polvo de los años está en los cables atados a la tierra.
Por eso, acompáñame entre palabras y dejemos que la luz del helecho rosa siga tan azul como siempre, con virginal decoro y sin contarlo.

En resumen, nada de que el viento implacable les agitó los significados a las palabras y se extinguieron las frases, casí podría decirse que nada es diferente siempre, y la incitación al retorno salta de la infancia como inocente camaleón, con los malos pensamientos inflamados mas no amenazantes, simplemente inalcanzables al retirar la piel de los relojes.

Entonces te voy a decir algo. En tanto, espérame un momento, que voy a ver mis notas. Las encontré aprisionadas en las profundidades de una adivinanza, las aparté a empujones y después sacudí el polvo vestido de humedad vieja. Ellas sonreían dándose por enteradas y se ubicaron trabajosamente cojín de por medio, sin embargo, emanaban simpatía y autoridad después de batir los renglones fuera de las hojas como la orquesta de ritmo tropical, lleno hasta el tope con el invierno en dos vasos.
Al final se enamoraron de la montaña, del bosque, de los relámpagos demasiado lentos, incluso excluyendo el verdor de las mañanas, sin discriminar, con el pecho ardiendo y la brisa pura de la paz del sol dibujado en una esquina. A pesar de todo ello, las casas estaban a punto de desplomarse y los alquimistas se intoxicaron con oro, otras habían desaparecido de la fantasía con el ataúd a cuestas. Desde entonces la avalancha de comentarios se apaciguó hasta convertirse en un viejo rumor.

Por eso, una vez más estoy soñando escribir, corrigiéndome por imprudente, al ignorar que las fuerzas del mercado fomentan el desarrollo degradante de los desequilibrios. Así que no espero merezca la aprobación de quien no lee. En caso de que sea todo lo contrario, agradeceré mucho, de cualquier forma, que el premio sea el silencio escondido en el primer olvido que salte.

Ahora bien, dos horas más tarde, todo será recordado, teniendo la impresión de haber abandonado el mundo injusto y tedioso, temblando con los prismáticos desventurados, en la visión glacial de los mismos ineptos, tropezando y lanzando las maldiciones más groseras, imitando vestidos vaporosos durante diez segundos en la noche oculta con voz ronca.

Por eso, desde el principio la multitud permaneció callada, y miraban con repugnancia la podredumbre extenderse en aquel montón de siluetas simulando madurez de escaparates. Mas ella le daba palmaditas en el vientre de los dátiles, con una hora de retraso, como algo vergonzoso e inconcebible por la más reciente antigüedad del último futuro entre las letras disfrazadas de fino arte.

******************

Autor del texto y la imagen.

Alle Rechte an diesem Beitrag liegen beim Autoren. Der Beitrag wurde auf e-Stories.org vom Autor eingeschickt Joel Fortunato Reyes Pérez.
Veröffentlicht auf e-Stories.org am 05.11.2018.
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La Estela de La calle siete

Hoy sin pensarlo me desvié por la calle 7 y pasé por la casa azul de pérgolas rojas con siluetas de color amarillo adornado por dos gigantes eucaliptos. Los olores de esas columnas verdes despertaron cálidas añoranzas y un vértigo me recorrió la espalda y vi a Estela, la alegre rubia que en mi adolescencia se apretujaba entre mis brazos y me hacía despertar una sinfonía de deseos semejantes a las bocanadas ardientes que expulsan los volcanes; impulsos orbitales que no podíamos postergar.

Me saluda con esa poesía que todavía brotaba de sus labios...hablamos sobre aspectos cotidianos, el trabajo, la familia y nos despedimos…y continúe la ruta hasta mi casa y al entrar al cuarto mi mente encarceló en el lóbulo temporal un sinfín de recuerdos que iban en todas las direcciones parecidos a las autopistas de las grandes ciudades con sus transversales pero convergían en el rostro de Estela. Tomé un lápiz y un papel desgastado y comencé escribir como para vaciar las ideas viscerales parecidas a las frecuencias oscilantes que mide el tensiómetro.

Dando vueltas, vueltas y vueltas, Estela en su cama la desconsuela su vejez. La primavera se ha ido en un ignorado atardecer, perdió todo brillo, sus cachetes rojos pintados con tintura de almendra caen como hilos tensores sobre la cubierta de sus labios.

Una migraña le atraviesa el Alma y se pliega sobre las faldas marrones de su rostro triste; ya el agua no corre sobre las blancas colinas que en antaño abrían profundos acantilados y los robustos almendrones crecían silvestres en el patio trasero.

Yo, con mi efervescencia juvenil aprovechaba cada amanecer le tocaba a su puerta y de un tirón nos consumíamos en la hoguera hasta ver el alba y con el sol golpeando la puerta, las pestañas oscilaban de un lado a otro.

Hoy la Estela se levanta de su jergón, y se mira en los pozos del desierto y deshoja los años perdidos atando las cuerdas de sus zapatos y muestra el espinazo acartonado por la sequedad del tiempo.

Y los amores que le juraron amor eterno? Naturalmente hoy están depositados en el altar del olvido. Estela se mira en el espejo ya no se reconoce, ayer le prendía fuego a la noche; hoy su discípulo está crecido. Y sin querer volví a pasar por la calle 7 me acordé de su jardín florecido.
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La vida

Arrastro calamidades en las axilas,
me enredo por las caderas
de las dudas infinitas.

Abrazo el goteo del mar en las lágrimas,
y el horizonte parece profundo
en los pozos que forman tus hoyuelos.

La piel raspa,
el frío engaña al calor.
Vuelvo hacia atrás,
la vida muerde.
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Aquelarre de sueños

Tus ojos son los pozos
donde cayeron sepultadas,
una por una,
Todas mis miradas.

Ninguna de las llaves
de la razón,
pueden abrir el candado
que tiene mi corazón.

Quiero que tu alma
como su tesoro, mi nombre guarde,
Como se guarda en el oeste
el último sol de la tarde.

Misterioso es el deseo
de la fortuna,
tan ávido de noche,
cuánto más lejana está la luna.

La brujería del mar
es la aquelarre de nuestros sueños,
el sentimiento nos hace naufragar,
como dos barcos pequeños.
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Demasiada información (¿tú quién coño eres?)

El predicador advierte
que se aproximan luces extrañas
en un tren de invierno.

(De dónde coño ha salido este tío)

Demasiada información
cuando es el turno
de hacer el amor
en esta habitación enmoquetada
hasta el techo.

Estantes con retratos prestados,
las manos agrietadas de fin de mundo
emiten sonidos desde los pozos
del carnaval prohibido.

El poeta susurra
a las musas dormidas
con la aspereza
de un edificio salvaje.

La carencia de botones
en este pantalón elástico
facilita el tecleo
de la belleza rosada.

Empapada la pulcritud
del respetuoso deseo,

se acelera el trote,

las uñas marcan tangentes
sobre la piel entregada.

De vez en cuando late el corazón
pausando el llanto,
de vez en cuando las palmas sin muro
rompen las cuerdas heladas
de los violines que chirrían sin alma.

De vez en cuando
vomito en el mirador
los látigos del día,
después me limpio la boca
creyendo que ha cambiado algo,
pero no, me voy a dormir
es lo mismo de siempre,
estatuas acomodadas...

Al despertar la autocrítica
también la de siempre
tendría que haber....
y si hubiera......?

Lo suyo a mi entender
descansar un poco y a media mañana
pedirse una birra para estabilizar
el alcohol que no ha sido eliminado....

¡Mola volvemos a empezar...que puntito ha dejado!
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Huesos

fulguran en la oscuridad de la noche,
como las formas sin sentido
de un fantasma dormido,
sus cuencas vacías
son pozos de sombras que beben
de la Luna,
una mano señala
caprichosa una constelación
en los cielos poblados de mundos distantes,
quién cargó con estos huesos?
qué criatura los cubrió
con carne y sangre?
ahí están,
testimonio de la finitud
de la existencia,
de lo que dejamos,
nadie sabe el nombre
y si supo de amores
y traiciones,
pero ese dedo señalando
el cielo es un grito
de esperanza,
o acaso un gesto de visceral rabia?
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Cuando te alejas

Cuánto me gusta
cuando te alejas de mí
y te inundas de mundos,
Con tu porte andrajoso
en ciudades de antaño,
y recorres virtuoso
sus puentes, sus pozos
a media lumbre,
dando vida en sus cielos
a impetuosos espíritus
de ancestrales empeños
y de infantiles miradas.

Cuánto me inflama,
cuando te alejas de ti,
y te infiltras en la tierra,
exprimiendo su esencia
con dedos de diablo,
escarbando en el lodo,
cubriendo la palabra,
y la buscas, la templas,
la enciendes, la lates
y caes derrotado
ante tanta belleza,
y mueres en cada verso,
y vives en cada poema,
Y te miro, te admiro,
¡y por Dios, cuánto te amo!
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Ѕоѓъіэиↁо аіѓэ

A empujones con la vida,
con ésta marabunta de saetas
ensartadas en cada pliegue
de mis latidos moribundos,
juglares de angustias.

A más tristezas, a más desalientos,
te percibo con mayor simplicidad,
aferrándome a la soga del ahorcado
con las manos del superviviente,
sorbiendo aire como náufrago
de decisiones herradas en la memoria.

A mayor certeza de que yerro como verbo
en pasado pluscuamperfecto,
de que aún comprando siete vidas,
todos los infiernos de Dante,
cuántas acequias abracen mis vísceras,
seguiré esperando ésa decisión,
la que custodie tu nombre
hasta nuestros dedos.

A pesar de que cada
partícula de aire sorbido
me aleja más aún de la costa,
sembrando niebla y extravío
en el quicio de un espíritu abatido,
de ésta gabarra que surca
espinos y arena,
ahogos y más ahogos.


A diario, en cada hoja que cae
como losa, como mirada de piedra,
en lágrimas peregrinas de tu ausencia,
en auroras boreales como ofrendas
del silencio por zurcir mis labios,
sorberé ésta última migaja de aire
que penetre las murallas del silencio,
cual cerrojo de mis pozos y tu inmortal olvido.

αмéη

[α ρєѕαя ∂є ۹υє ¢α∂α
ραятí¢υℓα ∂є αιяє ѕσявι∂σ
мє αℓєנα мáѕ αúη ∂є ℓα ¢σѕтα,
ѕємвяαη∂σ ηιєвℓα у єχтяανíσ
єη єℓ ۹υι¢ισ ∂є υη єѕρíяιтυ αвαтι∂σ,
∂є éѕтα ﻭαвαяяα ۹υє ѕυя¢α
єѕριησѕ у αяєηα,
αнσﻭσѕ у мáѕ αнσﻭσѕ.]
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Juego de luces

Diseños y redes,
patrones electrónicos obnubilan,
cielos pensando que la ciudad se excede,
desde farolas cuyos focos titilan,
hasta inmensos LEDs en avenidas cosmopolitas.

Es el juego de las luces,
miramos hacia arriba las pantallas,
lluviosa metralla nos introduce,
a ritmo de subwoofer en diminutas centellas,
producidas por la disolución de los semáforos,
meteoros de metáfora en rojo verde e indeciso ámbar,
surcando torrenciales en el diesel, a ver si escampa.
Marcan los destinos los rótulos fosforescentes,
de las marquesinas, los autobuses traen el gálibo,
impacientes,desde los porches, a recoger la dosis de rutina,
para los más humildes, lámparas de neón,
de tiendas vespertinas, ventanas de habitación,
tendederos bajo pálida bombilla de cocina,
saludan a faros de xenón.

Las luces y su juego,
miramos de frente caracteres y avatares,
continuas posibilidades caben en simuladores,
todos partícipes de estos universos virtuales,
que empiezan desde el fondo de escritorio,
con un decoro meritorio hasta las redes sociales,
donde poder ser populares y ganarse odios,
compañeros de partida de rol o shooters de criminales,
identidad dibujada en Paint o retratos,
con gráficas tridimensionales,
no es un fantasma,de nosotros,somos nosotros,
en acto de humildad negamos el sol nos vale con el plasma,
festejamos nuestro dominio luminoso con coloridos lásers,
hackers taciturnos son los mirones de turno,
de este virtual y virtuoso mundo,
entretenido y ensoñado,
obsolescencia programada,
o adolescencia en el umbral de lo alumbrado,
webcam integrada en el portátil,
cambio de realidades en un zapping,
así con suma celeridad,sumido en la tranquilidad,
que produce ver a la celebridad,
en esta casa dentro de otra casa,
no puede existir más comodidad,
si la tragaperras se hace hogar.
créeme que no es por su jugabilidad,
hacer magia con controles de los mandos,
coexistir online aparenta inocuidad,
vicio de personajes ficticios,
desde el pinganillo con profesionalidad,
comunica la amistad como un comando,
prende un cigarrillo que no haga real tu invisibilidad,
paga la factura pues un corte y sucumbiremos ambos.
Noches sostenidas por esta luminosidad,
hasta la hora de la cama,
cambio de programa,
o página blog de desahogar morralla,
hasta las tantas de la mañana.

Jugando con las luces,
miramos hacia abajo a los píxeles,
conexión sublime en unos toques táctiles,
elevamos el trofeo como mártires,
y nos capturamos posando en curvas de Praxíteles.

Nos emboba la luz,
pestañeo entrecerrado,genera tantos gozos,
para mí entre ellos son más bellos,
los que apuntan estelares emulando a Tales,
aunque nos estrellemos con los pozos.
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Vaga—cementerio

(Bebidas)


Querida compañera de viajes por los más insólitos lugares de un cementerio abierto a las tres de la mañana (saltarse significa estar abierto para nosotros; ya ves, nos gusta huir de las reglas), yo también estaba abierto a aquella hora de la madrugada. A veces los huracanes que se formulan en mi dermis estallan y me dejan al descubierto de un meteorólogo (huracán Elliot o huracán poseía tardía). Ya verás como volveremos a vagar por criptas, mausoleos, lugares sagrados, estatuas efímeras (cincelaremos nosotros una que dure más de quince mega—tormentas) y pozos con fondo de cementerio abierto a las tres de la madrugada.

(Y refrescos templados)
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Navicella

NAVICELLA
Por D. A. Vasquez Rivero.


Los ojos del gondolero parecen trémulos y distantes
en la Venecia atrapante de enmascarados y barcarolas;
oscilan como la pértiga que dirige al amor flotante,
oscilan igual que un remo cuando enmaráñase en la forcola.

(En cambio los del Barquero son como tajos de machetazo
que no le espejan el río del inframundo por el que bogan.
Un par de abismales pozos que quienes llegan a ver se ahogan,
dos patas de lobo negras que te desgarran en un zarpazo.)

Los ojos del gondolero son de montaña unos azulejos
que se acurrucan y ocultan bajo el viril canotier de paja,
hundiéndose en el recuerdo de carnavales y de cortejos,
en tanto que una pareja de su alargado bajel se baja.

(Del mismo modo que bajan (tarde o temprano) al funesto puerto,
al pestilente Aqueronte con una paga para su viaje:
El óbolo, cuya falta se considera el mayor ultraje
a vista del juez barquero que a errar cien años condena al muerto.)

Los ojos del gondolero tienen la hondura propia en canales
que suelen salar las anchas escalinatas de los palacios.
¿Acaso cuando se pierde su azul mirada en tantos vitrales
o entre balcones reales se piensa dueño de aquel espacio?

(¡Que piense si así lo quiere, de nada sirve, la sombra es sombra!
¿El hecho que se proyecte sobre las cosas la vuelve "dueña"?
El hombre es barro de dioses, humo y ceniza, ego que sueña
la ansiada inmortalidad hasta que el temible Carón lo nombra.)

Los ojos del gondolero guardan la véneta niebla adentro
por miedo a que se entrelace con el suspiro de un vaporetti.
"Questa è una bella giornata per passeggiare."*- Piensa al encuentro
y muestra su rostro alegre cuando del buque arrojan confeti.

(Paseo que no disfruta su desdichado colega en Hades.
¡Resúltale tan tedioso remar, flotar en olvido a tientas!
Murciélagos esqueléticos aletean sus osamentas
y en su volar selectivo le enseñan rutas y cavidades.)

Los ojos del gondolero van reflejando su recorrido
sobre el regazo tendido de aquel Adriático desgarrado,
pasando por edificios que con el tiempo se han convertido
en un gigantesco friso, cumbre de todo el arte creado.

Y en ésto sí están de acuerdo tanto el humano como el espectro:
El arte es el instrumento mediante el cual se les dió la vida;
al gondolero los óleos de los pintores romanticidas
y al viejo Caronte el verso de los poetas con lira y plectro.





Questa è una bella giornata per passeggiare: "Este es un bello día para pasear."
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Poémame

Poémame,
sí,
poémame en tu silencio,
en tus caricias.
Poémame en tu indiferencia,
poémame infeliz, en tus recuerdos.
en tu alegría compartida,
sí, hazme poema,
en las canciones que pedía que escuchases,
recuerda...
en los autores que ahora están prohibidos.
Poémame en tus besos, peregrinos,
aunque tus labios no sean míos,
ni tu lengua me descubra pozos de miel,
poémame tu raíz hundida,
aunque siembres en otra piel.
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Pozos y Tierra

Te perdí a ti,
pero me quedé conmigo.
Aquel día cojo,
casi a mitad de semana,
en que grotescos fantasmas del pasado
volvieron a mis entrañas.

¿Sabes de qué día hablo?
¿Te acuerdas cómo acabó el verano?

Fuiste la tierra que se hundió
bajo mis pies.
Fuiste el pozo que se cerró
para darme sed.

Y yo, yo me descompuse en mi campo de concentración,
mientras me mataban gigantes en mil intentos de evasión.
Volví a ese pasado opaco,
ese foso inhóspito y sórdido,
Que quebró mi alma con fragores agónicos,
y me desarmó de voluntad.
Fui árbol caduco arrasado por un violento otoño.
Y te perdí...

Te perdí a ti,
pero me quedé conmigo.

Excusas taciturnas y baratas.
Yo no me quiero a mí... sin ti.
Me acuerdo cuando no existías,
cuando no eras marrado ni errata.
Conmigo era suficiente,
que vacío estaba,
y que poco sabía de mis vacíos.
y llegaste tu, con tu luz y tu torrente,
y conmigo ya no era suficiente.

¿Te acuerdas de cuando llegaste?
¿Afilabas los puñales cada tarde?

Había brisas y risas, calma en nuestras espadas,
tú jugabas a creer que me matabas,
yo jugaba a dejarme matar entre semana.
La lana de tus miradas picándome en mi empeño,
los manjares de tus palabras que me alimentaban,
tropezaba, y pronto volvía a ganar el derecho de estar al acecho.

Y entonces llegó ese martes,
esa rabia que había olvidado,
volvió ese espectro mórbido,
ese cáncer extendido y crónico.
Quisiste verme lejos, y decretaste mi exilio.
Me turbé con tu aria lejana, y mi abandono umbrío.
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Sudán

Suda el pueblo por la codicia del oro negro.
Sudan los hijos de la tierra y la tierra cambia oro negro por cuerpos maltrechos
y sin gloria.
La lluvia de oro negro que brota desde el suelo pervierte al ingenuo,
dirigido por el poderoso desde su mando a distancia.
El cielo envía gotas de auxilio,pero los pozos de agua están cubiertos de cadáveres
por la codicia y la avaricia.
La madre noble como la naturaleza no puede entender cómo sus hijos mueren,
pero la madre noble como la naturaleza alimenta al niño
desde su pecho desnudo,
que el niño sin distingo abriga de esperanza…
¡Mirad infieles!
Dejad el sofá de piel carmín
y venid a alimentar al hijo de la tierra.
¿Por qué robáis y comercializáis con la savia de la vida?
Hay crisis, sí crisis, crisis humanitaria y de hermandad.
¿Quién respeta las etnias y sus diferencias? Perdonadme, ellos también
son hijos del sol viviendo entre paredes creadas entre el norte y el sur;
allí desterrados viven con su vianda vacía, porque alguien roba el oro
negro que brota de la tierra noble.
Venid a ver, dejad el sofá de carmín y venid a ver a los niños
con piernas como alfileres y rostros de momias
que desfilan en el desierto de penumbras,
porque los codiciosos criminales de guerra
los proyectan a la media luz por la codicia del oro negro.

Sudan los pobres inocentes en los bordes de un país maldito.
Sudan los niños de Sudán…
Mapas de venas en rostros vírgenes de inocencia,
rostros destinados al vivir marcados por la indulgencia..
Detened la codicia hombres malditos, los hijos de la tierra lloran.
Mercaderes de la tierra matáis al hombre que nació libre,
encarceláis y aturdís al hombre que nació sin mapas y fronteras.


¡Levantad vuestro pesado harapo, hombres infieles!
Por qué os sentáis en el sillón de la casita de los países enseñando vuestros
dientes bañados en oro burlándoos de vuestra sangre, vendiendo
esclavos al lobo estepario.

Vuestros bolsillos están repletos de estiércol y oro maldito.
Queréis hacernos creer que lloráis por los hijos de la pobreza, pero
estáis descubiertos, lloráis por vuestra ambición al oro negro.

JOSE LARA FUENTES.
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Esperanza hecha promesas

Huyendo de un futuro,
persigo un instante en el presente,
olvidando lo que ignoro,
recordando el silencio
de pensamientos no dichos.

Como plegaria llena de promesas,
de promesas no hechas,
de promesas no cumplidas,
promesas imposibles de prometer,
imposibles de borrar.

Cada día es idéntico al anterior,
mas distinto al siguiente,
mientras en mi interior
anido la esperanza de no sucumbir
a mis deseos, a mis instintos.

Entonces me invade la bruma,
la más gris y espesa de las brumas,
mi cuerpo pasa a un estado
de inmovilidad sentimental
paralizando toda motivación.

No tengo pies, ni manos
para escapar de mis alientos,
abandonándome a éste torrente,
procurando no chocar contra las rocas,
cierro los ojos en una oración.

Padre tu que conoces las fuentes
de todo sentido y sentimiento,
alumbra en mi oscuridad
los pozos de mi esperanza,
ayúdame a entender el porqué.

Mi cuerpo siendo arrastrado
por esta corriente enfurecida,
abro los ojos, mientras el agua
surca mi rostro enmudecido
por el cansancio y el dolor.

Me invento un futuro imperfecto,
porque tus ojos no requieren
de artificios para mirarme,
tu boca de disfraces para besarme,
devolviéndome la vida,
con tan solo un beso
o tan solo una mirada.

Amén
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Moneda de dos reveses

Ésta noche sale el sol
en cuarto creciente,
haces de luz cálida
bañando mis ganas de ti,
de amarrar el deseo
en puertos vacíos de promesas.

Moneda de dos reveses...

Copos de arena,
en éste imprevisible
invierno de soledades,
de ausencia agotadora,
pleamar desamparada
del movimiento de tus caderas.

Esperando levantar el vuelo,
lanzada al aire denso de mi aliento.


Algodón de azúcar salobre,
impregnando los dedos
de la felicidad viajera,
pulverizador de gotas de lluvia
como remedio para
la aridez silente de tu voz.

Moneda de dos reveses...

Moneda ciega de ti, vacía de suerte,
esperando la arista roma de tu boca,
sellando nuestro mañana en la mía.

Amaneceres en latas de conserva,
cuál salvavidas de lunas grises,
sollozos evacuados por el desagüe
del olvido canalla.

Pozos con el color de tus ojos,
lágrima que arrastra tu nombre
hasta empapar mi alma.

Moneda de dos reveses...

Amén
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15comentarios 173 lecturas versolibre karma: 103

De alambres y mimbres (Colaboración @JanaRivera & @sarrd8r)

Rasurando los años en minutos,
el niño que aún nace en cada primavera,
en cada flor inocente de marchitarse,
pasea de puntillas entre laberintos
de despedidas y tragos de olvido,
sin esperar boreales ni enredaderas.

Se acicala el cabello, como el que doma una fiera. Pero entra y sale de tantas casas con las puertas abiertas, que acaba rondando, despeinado de nuevo, por tristes aceras.

De adoquines sin alas,
de portales con barrotes,
de vidas ciegas para su llanto;
su primavera se lavó las manos
en manantiales de realidad,
destiñendo toda inocencia
en corbatas de alambre
cual grilletes de suspiros.

Estalla en pedacitos el cálido pecho. Bofetadas amargas envueltas en papel de lija. Regalos de experiencia, postres secos que raspan gargantas.

Puso un anuncio en su partida de nacimiento,
"canjeo años sin gastar, por recuerdos viejos".
Apretó los ojos , abriendo los puños,
con la piel en los universos,
jurándose no secar más sus pozos
plantó futuros,anhelando florecer en mañanas.

Y llegaron las noches en vela con cientos de cuentos (rápidos, curvos, lentos). Los juegos de mimbre (ligeros, mágicos, libres). Las tazas de chocolate (dulce, compartido, caliente). Los primeros amores (verdaderos, veloces, valientes). Desenvolvió el mundo; desplegó sus alas
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