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"Zafiro Rosa, Alma Preciosa".

"Zafiro Rosa, Alma Preciosa".

-A ti alma preciosa,
-A ti fuerte destello de valentía.
-A ti, la que lloras, con cada inyección.
-A las de lágrimas de cristal, que soportas las noches de dolor.
-Que aunque el tratamiento te amargare la garganta y la boca, pero con tu sonrisa irradias mucha dulzura y esplendor.
-Sí, a ti, que pasan las primaveras, los otoños y los inviernos, con el corazón en congoja, pero con la esperanza, de que todo pasara.
-Que aunque te quiten cada parte de tu ser, tu bella esencia no dejara de ser.
-Me dirás: ¿No me gusta verme en el espejo?
-Lo sé, preciosa, difícil, pero tus ojos reflejan el mejor reflejo, de fe, esperanza y valentía.
-No le tengas miedo al ver tu reflejo, mira el espejo, mira tus ojos y veras la preciosura del reflejo de tu mirar.
-Mi zafiro rosa, que hermoso es besar tu cálida frente, eres tan fuerte y digna de admirar.
-Te asemejo como aquellas joyas preciosas…
-Eres como la turmalina rosa, la espinela rosa y el circón rosa.
-Fuerte, resplandeciente, y entre más estés en este proceso, más te pulidas, mi piedra preciosa.
-Recuerda esto.
-A ti alma preciosa.
-Que no se rinde, que no se deja vencer ni derrotar.
-A ti alma preciosa.
-Digna de admirar.
-Sé que vencerás.
-Zafiro rosa y alma preciosa.

Por Magdiel Guevara.

(Dedicado a las mujeres guerreras diagnosticadas por cáncer, un bello poema escrito por un joven para ustedes)
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sin comentarios 12 lecturas prosapoetica karma: 6

Como todos los poetas que sueñan con ser caballos

Como todos los poetas que sueñan con ser caballos.
Es una suerte sostener tu mano y morir.
Este es el pulso del silencio, del día y la noche.
¿Lo has oído?
¿Oyes?
Ese tono.
A menos que todos los vientos sean desviados,
se quiten las campanas, se derritan las torres.
Es una suerte sostener tu mano y morir.
Hay primaveras después de la muerte de la primavera, pero al menos, hubo un mayo que nos perteneció.
Cuando el sonido de las olas incomode al mundo,
suavemente convertido en un sueño: el barco en el puerto,
en la calle bajo la montaña, la asfixia en el caso de ser sonido del agua.
Conmigo por una larga noche;
donde quiero contar los secretos del mundo,
como un susurro crítico, que se ahogara en el viento que ronca,
para explorar el mundo perdido durante mucho tiempo, acompáñame al filo de los sueños.
Este fuego es grande,
florece en la patria sagrada.
Toma el fuego de tu cuerpo desnudo para pasar mi vida en la noche oscura.
Como todos los poetas que sueñan con ser caballos.
Corriendo por los campos de trigo verde, los rayos de nieve y sol; poeta, si te lo puedes permitir, el sabor del campo de trigo y la luz, un deseo, una amabilidad, una estrella brillante solitaria abriéndose sobre tu cabeza.
O simplemente soy una rama, que solía dormir en un caparazón oscuro, en el techo del otoño amargo y fragante.

Tu debes ser mi corona.
de laurel abierto y almendra amarga.
La llevaré como los grandes poetas del mundo,
que sueñan con ser caballos.
Ahí es donde nunca he soñado, no preguntes, ve a la tierra
de trigo, a la virgen, a los osmanthusde olor dulce.
Apaga la antorcha delante de la estatua.
Estamos en silencio juntos.
Eres un hada que vive en las profundidades de la mansión.
La luna, tu llama fría, vestida como una flor, en el cielo del sur.
Che.Bazan.España
www.youtube.com/watch?v=OHx4SyN7UWc&t=488s
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Son poco los otoños...Poema dedicado a @Cleme_Eternamente en su cumpleaño « 19 de Octubre »

Clementina cumple años
Son poco los otoños

« Ya es primavera »

Sol y luna arando
Las celliscas de octubre.

Las estrellas,
Aún titilan
En la bóveda celeste

Y el mar danzando.



www.youtube.com/watch?v=qEXhPSEdBAE
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La magia de la vida

La magia vive en ti
Vive en lo que nos rodea
El sol y la luna, su brillo y encanto
La planta que nace y el fruto que se pudre
Los cristales rotos, el tiempo detenido en las fotos

Existe magia en el aire
Magia en las nubes porque nos dan la impresión
de que algo interpretan
El agua que fluye, los pájaros que cantan su dolor
El dia que pasó y el que queda por venir

Verano e invierno
El fuego que refleja nuestro infierno
Primavera y otoño
El amor que rompe fronteras
El girasol guiado por una luz cegadora
Errores por cometer y hambrunas por pasar

Es la magia de las cosas
Porque no hay hoja que no baile al son del aire.

~Steven Carreño
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Tanka

el sol derrama
sus afrutadas perlas
rojos destellos

las cerezas ya lucen
ramas primaverales
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El rojo (de sus botas)

Ella
Hoy ha despertado vistiendo al otoño de margaritas

Ha deshojado cada pétalo
Y se ha deslizado sobre la hierba

dice
que hoy el día...
tiene un olor
Un sabor
Un color

Indescifrable

Dice que es como inquietante
Y a la misma vez fascinante

Y qué ...
que los ojos que se miran
Siempre
Siempre
provocan una reacción en el cuerpo

Y qué hoy
el rojo de sus botas
se ha mudado a sus mejillas

Y qué todo el azul del cielo
Se lo ha inhalado
su pecho

Y espera, que también dice ...

Qué mientras el verde de su camisa
haga juego con sus ojos

En su piel la Primavera

Y en su latido
<~~~~~~~~~~~~ (é l)
verano


@rebktd
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Corazón de madera

Hoy se han desviado
mis ojos, y te he visto
escondida en un rincón
con tu vestido rojizo,
solitaria y llena de polvo.

He vuelto a ver tus cielos
arropando los míos,
he visto tu profundidad
de nubes blancas
cubriendo mis aceras átonas.

Ella,
sólo quiere
que roce sus desiertos
y llene su vientre
de partículas de sueños,
se deja mesar sus cabellos,
y extravia sus besos
de ámbar.

Ella quiere soñar
sobre mi retina,
la esencia de un Sol
que se esfuma y desvanece
en busca de un Do,
y ve caer una lágrima
sin pena ni gloria.

Su corazón, tiembla
cuando la toco,
con mi mano derecha,
suave pluma
mecida por el viento,
y rozo su cuerpo,
recorriendo sus valles
y laderas,
con mi mano izquierda.

Surgen latidos entrecortados,
de tinta, danzando
versos grises de humos
plomizos y metálicos,
en busca de sus colores perdidos.

Ella sobrevive,
con un soplo
de mi aliento.

Ella,
sólo pide
el contacto con mi cuerpo.

Ella,
quiere unir su palpito
al mío.

Deja caer sus hojas secas,
desprendiendo sus inviernos,
y viste de flor de primavera.

Se desprende de sus notas,
pariendo notas nuevas.

Le susurro con voz
entrecortada,
besando su boca,
buscando como conquistar
su bello continente,
y profundizar
en su alma gemela
llena de extensiones.


Angeles Torres
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18comentarios 102 lecturas versolibre karma: 134

Quimera

Sembraste el olvido
del amor en tu huerto,
por eso entre tus frutos
está mi corazón muerto.

Salen en mi jardín
las flores de tu flagelo,
llenando de espinas
todo mi cielo.

Crece la desilusión,
como tallo en ojal.
Quedo temblando en el silencio,
como agua en un vendaval.

Fuimos tan inseparables,
Como lo son los colores con la primavera.
Deja de brillar el sol
que alimentó con su luz una quimera.

Sembraste en mi huerto
la esperanza con todos sus letargos,
por esos mis frutos
tienen sabores amargos.
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24comentarios 129 lecturas versolibre karma: 142

Con ojos de otoño

Como fruta madura de final de verano,
voy mirando la vida
con los ojos de otoño.
Soy octubre templado derramando semilla
en parda sementera,
despejando silencios; deambulando
entre mis surcos con los ojos
cerrados.
Evocando primaveras…

Voy tomando la sazón del áspero
membrillo.
Rosa abierta de sangre de granada.
Son mis manos
sarmientos de las vides del tiempo.
Es mi piel
vino añejo, entre soles dorados.
Mi perfume,
el aroma de la tierra mojada.

Soy amiga del aire que estremece mi pelo
y salgo a los caminos a extender mis alas
contra la húmeda brisa que
presagia la lluvia.

A veces,
estoy triste y me visto de niebla
y me escondo en su manto y me vuelvo brumosa
como el cielo en el alba.
A ratos, luminosa,
como sol de mañana
o silente y profunda
como noche
cerrada.

Soy el fuerte aguacero que me inunda
por dentro,
esas gotas primeras que levantan
el polvo,
la llovizna suave que te cala
en el alma
o el torrente feroz de amarga
dentellada.

Soy noviembre que arrastra torbellinos de oro…

Me pierdo por senderos tranquilos y enredados.
(Crujidos de hojas secas
son mis pasos…)
Me diluyo lentamente entre las frondas,
con el pálido sol de la tarde.
Y me miro en el agua…y me siento lejana…
Y remonto
a lo más alto - blanca soledad de nubes -
en el vuelo triangular de las aves.

Unas veces me río. Otras veces me callo.
Y acumulo recuerdos del cajón
de mi olvido,
de batallas ganadas y de guerras perdidas.

Tiembla aún la mirada de la niña
que fui,
guardando mil secretos
entre los pliegues del sueño.
Y tirita mi cuerpo a la luz de la luna
irremediablemente inmerso
en los ciclos vitales de las estaciones.
Ese ritmo inclemente…
de inicios y finales…
Devenir eterno de
los días
y las noches.

Luego vendrá
el invierno
con su capa de armiño
y abrigaré mi corazón
(suspiro de madroño anaranjado)
Y volaré con las grullas a remotos lugares.
Más cálidos…

Partiré con el alba. Cuando nadie me vea…
(Y ese día
mis ojos
lloverán
estrellas.)

Texto y foto: María Prieto Sánchez
Octubre 2018
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Hermosa Mujer

El sol brilla al amanecer
La luna alumbra al anochecer
Así irradia tu belleza linda mujer
Y como la flor que en la primavera florece así tu hermosura resplandece.
Tan linda y especial que con tus palabras me puedes apaciguar, pues tu mujer eres lo que todo hombre puede soñar.
Porque No hay letra si no hay canción así es en nuestra vida no hay alegría si no está tu corazón;
Miles de estrellas brillarán, miles de rosas florecerán, pero solo tú con tu ternura al alma triste impresionaras.
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Qué será de mí?

Me acostaré con el día
al igual que el reloj parará mis horas
tan solo viviré en los olores
de los capullos de una primavera

Y como fugaz destello
recordarán mi tenue aroma
que se evaporará
como las hojas secas de los otoños

Qué será de mí?
con los paisajes de los nuevos tiempos
quizá tan solo una fotografía
una mueca en una boca curiosa
preguntando: quién es esta?

Y me perderé, sí
y me olvidarán, sí
difuminando mis huellas
entre las páginas de mi historia
mientras me cuestiono: qué será de mi?
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Sabía la luna

Sabía la luna.
Que asomaria la fantasía.
Por los sueños del horizonte.
Sabía que traería poesías
Las alas de la madrugada.
Sabía que volvería el ocaso
A robar baladas de plata.
No había noche
Que no arropara el recuerdo.
Que no gritara el silencio.
Que no mendigara la memoria.
Que no lloviera la nostalgia.
No había noche...
Que no cerrara los ojos
A versos.
Sabía la luna.
Que el sol era bohemio.
Sabía que las quimeras
Encendían las estrellas.
Sabía que el corazón
Hilvanaba recuerdos.
Sabía que el alma era poeta.
Sabía la luna...
De primaveras.De otoños
Y de inviernos.
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Ocaso de los ochenta

El ocaso y el mar, espacio escénico de un otoño eterno:
caminaban por la playa tomados de la mano del tiempo,
(aproximadamente como a los 80 años de edad)
mientras la memoria desdibujaba la furia de un mar platino.
Ella, mantenía su misma larga cabellera de las promesas incumplidas;
él, cargaba el mismo pantalón kaki con el ruedo recogido.

Los trapecistas de un sueño realizaban malabares
sobre las expresivas líneas imaginarias del meridiano cero,
para empezar de (a)cero y desde uno (01)
y dado el calor de la luna a medianoche,
las arrugadas marinas fueron alisadas todas
y del resultado se obtuvo uno menos uno y daba igual.

Fue en ese año bisiesto, sucesivo e inesperado.
Juntos, frente el ocaso de las cinco (05) de la tarde.
Se fue oxidando la cuerda sol que le faltaría al violín;
y al final se rompió.
Se escuchaba el último canto de los delfines azulados.

Acaecía la noche, el sol se iba arrastrando.
El mar, otorgaba menos olas y más holitas saludables.
El viento ya no jugaba al escondite;
porque nadie trató de encontrarlo nunca más:
ya no importaba si salía por el oeste o desapareciera por el norte
o si salía del confesionario como el sacerdote.

Dejaron de huir con los disfraces vampireces dentro del saco y
preferían ver películas francesas en blanco y negro todos los sábados.
En lo oscuro pintaban; en lo claro releían aquellos versos tristes.
Nunca se versaron bajo la sombra de las palmeras,
ni escribieron su nombre en la corteza del áloe vera en primavera.

Ella, recreaba sus versos sobre la arena,
cuay agua de la playa no alcanzaba.
Bordaba un te amo inmenso
con su dedal platino, para no pincharse con los erizos.
Fue restaurando letra por letra,
aquel te amo que él había arado en el pasado.
¡Cómo brillaba el anillo de compromiso
del planeta Júpiter al conocer su propuesta!

Dado el canto de una sirena,
el reloj de arena había explotado
y nació una orilla a su mar sin playa.
Podían divisar el crepúsculo con un telescopio
de bambúes sin rellenos y sin aumentos.
El mar no aparentaba estar tan molesto
y el agua se mantenía imberbe, poco crecida
y las piedras preciosas lograron despojarse de sus faldas verdes.

El mar se volvió tópico, naranja, agridulce y estrellado,
parecía que el mismo cielo se cortaba las venas
con el filo de sus nubes y se desangraba en lluvia oxigenada
sobre la herida infectada del mar abierto y hacía espumas.
Disfrutaban de ese cielo rojizo y quebrantable
y al viento lanzaron aquellos alucinógenos
prescritos para concebir el sueño y
apoyados de los bastones en flor de San José
caminaban y caminaban de una orilla a la otra orilla.
La silla se divisaba desde lejos.
Se sentaron sobre la misma piedra de los varios tropiezos
y lamieron las cicatrices que reinaban en sus rodillas.
Bajo la arena reposarían la mezcla de sus dos cenizas.

¡Era su ocaso de las cinco (05) de la tarde, único e intransferible!
Fue un flash, un disparo oportuno que la cámara del destino
accionó ante la insuficiencia de luz.
Era su playa, jarrón de sus sueños anclados, ahogados y
resucitados al único día
y subieron al cuarto del mismísimo infierno
e hicieron el ocaso sobre las escamas y entre las sabanas.

Un vía crucis exento de semáforos recorrieron;
un diadema de blandas espinas de peces muertos
que en el pensamiento lucieron.
Era su tarde, la tarde cuando las estrellas del alma enloquecían de deseos.
Era el instante de un infinito detenido en el cielo.
Era y será su ocaso breve y súbito.
El ocaso del Este, enfocado por el cielo Oeste,
visto desde la cordillera Sur.
El ocaso de un adiós en retroceso que se presenta sola una vez.
El amor solo dormía bajo las profundidades del agua, la arena y el cielo.
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Descrismarse Evanescente... (Cuento Experimental Neosurrealista)

DESCRISMARSE EVANESCENTE
_(Cuento experimental neosurrealista)_

Subió al lomo del viejo libro y rodeó la mesa,
de camino hacia el librero. Le acarició suavemente
con los dedos temblorosos. No tardó en llegar al
rincón por la cadena de penumbras que separaban
las sombreadas paredes por la moribunda flama
de aquella lámpara agotada. Una cabeza de lagartija
pálida salió suavemente como las plumas del gallo
declinando cantar de noche a la luna a medias entre
las piedras sobre las hojas más qué otra cosa...

Había qué pensar no solo en el dinero de la renta,
sino en la comida escasa al borde del camino
justo para cualquier hambre desesperada de la
impaciencia qué no se sacaba ni siquiera del bolsillo
más roto por no estar destinado a liberarla cómo siempre
antes de las primeras palabras.

Esta carta era de las qué no pedían mentiras
qué puntualmente le proporcionaba el más moderno,
y avanzado desempleo. En el gozo perdido de la vida
humedecida como arena desterrada que abrasa el
sol, y refresca las angustiosas noches. Dónde los
viejos sueños huyen como ruedan las hojas secas
por las brisas perdidas de los otoños cargando las
tardes en la sed del alma, niebla trás niebla.

No dejaba de correr de puerta en puerta violentamente
capturando el miedo de las ventanas en caso de caer
un meteorito... Allá, cual mariposa qué en los volcanes
se acrisola con las amarguras franqueadas por el buen
sol de los primeros días contemplando la tristeza
clandestina, haciendo contorsiones ávida de inmolar
ídolos solemnes de bronce sin rumbo ni veredas.

En aquel tiempo se produjo una pausa, y el vacío había
puesto su peor cara por algo qué nada tenía qué ver
con el asunto. Había sido un día fructífero, encontrando
muchos casos igualmente desesperados, urgentes
e ineludibles... Bien sabía qué con el paso de los años
esto será cada vez más difícil de olvidar, en las escalas,
en las nuevas formas de recordar, y con la simulación
del equipo adecuado el motor del mismo dejará su lugar
a uno distinto más allá de los sistemas de frenos frontales
qué con el tiempo no han querido modificarse. Entrando
en el futuro totalmente desarmada la consciencia, y en
partes múltiples fragmentada la más mínima atención.
La noche en miniatura corría por el bosque soberano,
buscando un consejero en el difraz de una almohada.

Así qué...
Recogió las goteras del techo, dobló la tierra del piso,
y cubrió el frío con los agujeros de una raída cobija en
el punto central dónde el desaliento aprieta la debilidad
de las noches anteriores. Pensaba irse al olvido de la
región desierta aislado en una lobreguez amarga.
No se permitiría consumirse en una lucha insana entre
las ramas indiferentes al deshojar sus flores en la cumbre
del granito de los pájaros sin trino, ni fundirse en los días
por el desconsuelo qué postra al mismo eco ruinoso.

Pasaba del olvido reciente a los viejos recuerdos recostado
como la espuma magnífica y distante allá en el valle del
fondo anochecido... Y se decía, vaya forma de alivio.
¡Mañana será otro día!... Y claro, con el desnudo torrente
y la fugaz sombra del sol en retirada en los empedrados,
con el desenlace inevitable cubierto de esperanzas en su
guarida... Estiró un bostezo sobre las piernas para demostrarse
lo qué nunca había soñado por falta de una perfecta toma de
consciencia de la decisión...

El insomnio sería completo proliferando de día, y agarrándolo
de los pelos en la prolongación de las nubes, en la rápida carrera
al colchón recorriendo las vagas siluetas de carcomidas esperanzas,
y cuándo esa primavera llegaba destrozando al invierno con sus
verduras, sin la piedad campesina del tamaño de unas gotas de
sobresaltos queriendo saludar la imagen deteriorada del espejo
indiferente, cuándo la angustia es tal qué se anticipa a la eternidad
más próxima y con más vitalidad.

Evanescente y racionalizando el dolor inmediato al morirse
plenamente, y adquiriendo las cualidades acumuladas por la
inmensidad de una acción hábil qué se capta instantáneamente
por el gesto clásico al percibir la importancia de la propia inexistencia.
La noche era cada vez más íntima en la profundidad qué estremece
y sacude las mismas procesiones de las pesadillas decoradas.
¡Y estaba sumergido en el descrismarse!...
Lo qué significa la libertad absoluta, distinta, totalmente transformado
fuera del tiempo dónde subyace la tristeza infinita... La tristeza de darse
cuenta de qué uno ya no es el florecimiento del ocaso, ni relativo, ni
comparativo, ni resultado de la influencia ambiental qué implica el
sometimiento al cruel sistema caduco...

Así transcurrió largo tiempo durmiendo en el sublime estado en qué
se encontraba, y pudo inventarse nuevamente en el peltre despostillado
de la vasija qué abrigaba su reciente incorporalidad, flotando al retornar
al botín de cosas inútiles qué se adueñan aniquilando la esencia de
los últimos indicios del orden... Con la luz de una sonrisa perdida.

___Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
(Tanto del texto como de la imagen)


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Suaves cuerpos desnudos

Suaves cuerpos desnudos de jóvenes mujeres fluyen entre la hierba y las flores que flotan,
jóvenes mujeres, están
fluyendo a través de decenas de miles de kilómetros, donde fluyen miles de siglos.

Estoy buscando el mar.

Estoy buscando un pirata que hace una linterna.
Buscando una criatura llamada hippocampus.
Buscando un besó de agua hexagonal.

Estoy buscando la cresta del caballo en el océano.
El verde encanto de los árboles.
El sol a través de mi pecho.
La arena sobre las raíces.
Busco oro en la arena.

Estoy buscando una promesa.
El caballo en la piedra que cantará más.
Tu canción está en las calles vacías del mar.

Escucha el poder del mar azul en medio de la noche.
Si soy rocosa
¿Qué es el agua en mi corazón?
Y qué clase de persona será la piedra del mar en el abrigo oscuro.

Lo que la voz del milenio nos cuenta.

Como la tormenta en el mar de miles de años.

Según el camino accidentado.
Rutas robustas.
Estoy buscando un océano de coral.
Es azul en la mente.
Un pescador le mostró la oscuridad de mi padre.

En mis ojos melancólicos más adecuados será como una alondra para vivir en el viento.
Como un cinturón en mi pequeño jardín al final de la cintura.

Cuando camino, me llevas al fondo de la sombra,
en sueños pequeños, eres mi sueño del
sueño de la vejez del frío.

Bloqueando el
sueño de la chica aferrada al cordero, la pradera tenía nieve a la deriva y, entonces, yo era un sueño de primavera.

Cuando camino de vuelta a la navegación de las veintidós estrellas
que me pediste, me reí del cielo ...

Como de la niebla,
golpeando los aretes en el pelo denso, para encontrar el camino,
con el más fino siseo, soplando las pestañas abiertas, alineadas a la luz del sol.

Cuando camino por el ecuador; es un rastro de la línea roja, usted ríe cuando no ve el
meridiano, es una cadena de perlas azules oscuras
cuando usted falta, cuando el tiempo se separa y gotea.

Cuando cincuenta y cuatro campanas en las nueve iglesias estaban repiqueteando en la ciudad, celebrando la nueva flor
en el corazón de la ballena, lo medite, lo pensé.

Voy a dedicar el tiempo de mi vida, para pedir perdón
a los dioses o al diablo.

Voy a declarar la paz a mi alma.

Che-Bazan.España

pidiendo perdón por sus pecados.

É tão frágil a vida,
tão efémero, tudo!
(Não é verdade, amiga,
olhinhos cor-de-musgo ?)

www.youtube.com/watch?v=ftyPAFt5RVs
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La distancia

Segundos que se alargan al sentir que el alma se conecta con cada parte de tu cuerpo. Como espacio entre un cálido vibrar y el frío del viento cuando avecina una tormenta; el clímax, agitado respirar que enloquece los sentidos. Una ola que vuelca y nos arrastra al éxtasis interminable que eriza poco a poco cada rincón inexplorado.

El otoño es testigo del suceso, las hojas rompen el silencio. A que equivale la distancia cuando se revela frente a frente para coincidir en un aroma matizado de dulzura, plagado de placer que se tatúa en la piel.

El calor que recorre nuestros cuerpos, acorta la distancia entre el brillo de tus ojos y los míos. Un susurro que denota la ansiedad. Lo inefable se presenta ante los dos, los tonos de piel se mezclan en un ir y venir desmedido entre seres compatibles la expresión más radical; un solo uno que se forma entre los dos.

Un más dos conjugado de un más uno que camina de la mano resultado de un destello de miradas; la divina serendipia, que destierra lobreguez arribando luz intensa que refleja las siluetas fundidas, inmersas entre el placer de un te amo, de un te quiero, un te extraño que trasciende al infinito.

Ha dejado de existir la distancia, no hay espacios, hueco alguno. Crecen hojas primavera, las recoge nuestro otoño. Hoy convergen estaciones en profundo sueño hemos caído, al hacerlo, dos palabras un sigilo; Te amo.



WilyHache ®

11 de octubre 2018
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Primavera Das Belleza Y Temple

Oh primavera somnolienta
Es hora de despertar
El frió ya ceso
Y la helada se marcho

Oh querida primavera
Que naces de la ceniza
Dejada atrás por el cruel invierno
Mientras tus bellas flores invernan sobre tu cálido vientre

Entre tus bellas rosas forman tus delicados labios
Y los jazmines tus claros ojos
El clavel que se clava en tu rizado cabello
Y que seria la primavera
Sin aquella alegría de los niños corriendo libres como pájaros al viento

Es inigualable tu belleza
Y tu sincera sonrisa.
Eres la madre de estas tierras,
La guardia de los enamorados ,
La tonada en el medio día.

Das vida
Das cariño
Oh dulce primavera.
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Oh!Primavera

Oh!Primavera,
restringe tu flujo tu ofrenda ;
¡no des todo lo que tienes!

Quédate un poco
para humedecer mi corazón
que puedo oler la tierra
bañada en lluvia;
que puedo sentir
los rayos dorados del sol

que puedo sentir la vida vibrando
por todo el resto de mi estancia
en esta tierra y más allá del sol.

Primavera quédate un poco más
alimenta con tu flujo este árido ser.

MMM
Malu Mora con Giasuddin M q.e.p.d

imagen tomada de internet
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Haiku

Nubes oscuras
rodeando la sierra.
Es primavera.




Maricel 06/10/2018 (Serra do Rio do Rastro)
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sueños ocres

hoy
una primavera tenue
va envuelta en tallos verdes
que apenas se sostienen

-se estremece-

el Otoño hierve
en cuatro asaltos invisibles
pero sabe que tiene la fuerza
de las tormentas
y la tristeza de todas las canciones dedicadas
a la memoria

-la que está rota-

una grieta en el rostro de la tierra
y los pies que se hunden
en esa inestabilidad
    pero el lodo
nunca ha sido firme de día
y sólo toma rehenes por las noches

al cerrar los ojos
la luna pálida lo sabe
todos los sueños son ocres
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