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"Alas de hiedra"

En cada orilla de la tristeza
se maceran ojos remotos
se rebanan lágrimas en letras
se deshojan sueños de otoño
en la ventana de los poetas
¿dónde emergen
las flores de loto?
¿dónde se entierran
los ángeles rotos?.

Libélulas
con alas de hiedra
en la lengua de piedra
del abandono
mariposas de niebla
en el paladar incoloro
derrota del duende
festín del barro
orgía de sapos
y culebras.

Finales
de efímeras células
retales
de genes en guerra
tijeras de corazones
en mordida cabalgan
en herida abierta
se cierran.

Hemorragia
estampida de perlas
sacudida de palabras
malnacidas
buscando la buena muerte
que la tierra las redima
como se extingue la estrella
que en rubor se desmiente
en la atezada mejilla
del firmamento
la lluvia lírica
que en epífora arroyo
en retórica arcilla se convierte
cuando no hay quien te escriba
…cuando nadie te enciende.
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Velocidad retráctil

Zapatos de claqué
en un bosque chamuscado,
unas manos escondidas
entre almohadas de piel.

Cociné caprichos
sin labios de miel
y me largué.

La máxima velocidad es retráctil
y el teatro que hay entre tu ombligo
y el secreto infinito
está amenazado de derribo.

Perlas olorosas
emanan reflexiones
cristalizando tu tez
en mi perpetua memoria.

Lágrimas sin firmar,
láminas de control,
la fiebre guarda algo para llevar
a eternidades sin alicatar.

Tras la intriga
unas piezas espontáneas
experimentan en universos
con vocabularios musicales.

Mayormente,
la descoordinación
entre corazón y mente
es el desnivelado alquitrán
que indica mi camino.

Los ejemplares de la voluntad
han caído en bolsillos rotos,
las alas secas
de las antiguas mariposas
anuncian fin de partida.
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Letras Muertas...(Anticuento Dadaísta)

Letras Muertas
(((Anticuento Dadaísta)))

Eran las tres de la mañana. La noche nunca
había tenido la menor relación con esa luna,
mucho menos con el cortejo de estrellas,
seria y sorprendida, la lluvia se pegaba al
aire. La tierra permanecía dulce, áurea, en
medio de todo aquéllo. Entre la tinta seca.
Él estuvo viéndose dentro de la memoria,
unos minutos, unos instantes inmóviles,
duros con el pasado anunciándose. Hojas
secas perdidas en el otoño de los libros.
Tenía el rostro de la negación brutal, del
violento desamparo en el interior más
ignorado, el menos importante para el
total falto de cordura, con el mínimo ser
de los metales baratos. ..

Aquel tiempo que pretendía ser suyo, su
vida misma, su historia ; era el documento
de los desastres naturales del desequilibrio,
de las radiaciones infrarrojas endeudadas,
y el tema de las conversaciones oficiales de
unas mariposas con fiebre amarilla. Bajó a
la fosa con los vínculos rotos, y la esperanza
transfigurada en huecos, por cumbres ácidas
y volcánicas en la onda expansiva de la paz
más absoluta... Un aroma a cosas perdidas
tapizaba las paredes, no tenía cuerpo, ni color,
ignoraba incluso si el anterior era el mismo.

Una exclusión rotunda y espantosa le cubría
cada sentimiento como una masa noctámbula.
Me pregunto si es el lugar al que la soledad
conduce, letras mudas, palabras estridentes,
viajes fallidos a la pequeña muerte del día,
ideas erróneas de la felicidad incorrecta, dolor
que roba capítulos y novelas no escritas.
¡ Nunca había sentido algo semejante !. Sobre
todo por los tres estilos diferentes de uso
combinado en un único diseño aparentemente
contando con pocos recursos. Ahora callaba,
se contemplaba mientras dormía un pequeño
recuerdo entre los dedos, el último lugar en
estado salvaje.

¡ Quién lo dijera ! __ Sus ojos salían del espejo
frente a la ventana, trataba de conservar la
calma, ignoraba si había muerto difuminándose
en una dimensión gris, entre el tintero que solo
había contado en el cuento para atraer algunos
mamíferos a varios kilómetros a la redonda.
Por ejemplo, aquí el adax está casi extinto, y
también el arruí y el guepardo del desierto.
El último desafío es procesar los datos para
entenderlos, dejando a los camellos pasmados.
Impalpables, comparables a la belleza nunca
vista desde una altura de cincuenta metros.
Así, como el mundo de sus fantasmas disueltos
en la nada, donde el presente se amontona.

___________ 1 ____________

Estaba solo una vez más. Casi desde el despegue,
sufrió fallas en las rodillas, en el motor, en el piso,
algunas cámaras dejaron de funcionar y otras su
rendimiento fue excesivamente perfecto.
Los problemas pudieron repararse fácilmente,
también hubo calentamiento excesivo, besos,
movimientos de elefantes, pérdida de la presión
de aceite y una cámara vertical muy tímida.
¡ Nada se pudo hacer !. Pues a veces salía al estar
colaborando en observaciones locales con el
filtro de aire que había instalado. Entre tanto, la
gratitud no es un argumento infalible, y el agua
ha estado perdiendo la humedad progresivamente.

Como les decía, a veces tenía que salir al anochecer,
pero en esta ocasión lo había evitado ; y el anochecer
mostró su más trágica miseria, calzaba unos zapatos
de plomo dibujados en la calle que descendía al sótano
donde ahora se encontraba. Nos dijeron que la mayoría
nos volveríamos ricos, y que un árbol de mangos nos
alimentaría con manzanas, al ver la transformación mas
allá de la materia, principalmente en la región de las
imágenes. Sin embargo, el nuevo mercado no se había
utilizado por razones difíciles de determinar en las
condiciones de humedad del horizonte, y remendaba
el sillón de la tarde, con los hilos que formaban la bóveda
del refugio improvisado. Por lo que después tuvo que
sostener una vela y tomar unas píldoras entremezclando
historias de hechiceros, rebeldes y soñadores.

Esto creía, y quedaba completamente empapado de sudor.
El silencio tenía miedo de la noche, como si la noche fuera
capaz de arrancarle sus secretos. Y hoy más que ayer,
en que las palabras muertas sepultaban sus últimas letras
porque pensaban volverlas a la vida, inesperadamente,
de manera que la gente buscara entenderlas, olvidarlas
con rapidez, y provocar conflictos en otros lugares ;
luego ahogarlas nuevamente en la incomprensión más
absurda, con una escalada en la pugna por los recursos.
Sin embargo, a pesar de las calamidades, insisten en
que no pasa nada, desde hace dos millones de segundos
y la única reserva de helicópteros se fue a vivir a otra
ciudad, aunque no se les huele ni se les visita en el parque.

¡ No, no lo permitirían !...

Los fantasmas dispersan la coherencia del tema central,
en las orillas de un lago y con el régimen de un trato
amable ; mantienen el discurso en una estructura de
supralógica multidimensional rígida, y abajo de la
sombra de cualquier árbol. La superposición de hechos
permite combinar la fantasía encadenada a la libre
interpretación, sin lugar a dudas de manera inapropiada
y obligatoria. El final sacude la indeterminación del
inicio, quitándole cualquier confusión. Dentro y fuera
el cuento se desviste, la historia se renueva, pero los
sentidos encontrados compiten unos con otros.
De tal manera que al desaparecer un laberinto ya se
entra en otro, de tal manera que la intimidad incomoda
a las personas que no entienden.
Es así, que las letras muertas promueven el sentido
racional de una manera excesivamente excluyente,
y la prioridad es que cualquier lector les dé el significado
o se los quite a voluntad, dependiendo del número de
lecturas e interpretaciones que sea capaz de darles.
Y finalmente, bien pensado, nada de esto tiene sentido,
ni razón de ser contado, a nadie que no le interese.

Autor : Del texto y la imagen.
All rights belong to its author. It was published on e-Stories.org by demand of Joel Fortunato Reyes Pérez.
Published on e-Stories.org on 24.06.2014

Referencias útiles son...

www.youtube.com/watch?v=5AyxoPWUsqA
es.wikipedia.org/wiki/Dadaísmo
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6comentarios 76 lecturas relato karma: 113

Versos Peregrinos

A: Ella que nunca estuvo conforme y no quería dormir.
-Yo tampoco-.

Noche que llega para mitigar la fatiga de los obreros,
de los buscadores de oro y los políticos;
Cuerpo de mujer que se desviste y espera,
camuflada entre los ruidos del barrio
Cansancio que me golpea, ropa que me sobra y aire que me falta
– aún no he dejado de fumar-
Relojes que no dan la arrancada,
y yo que espero mi baño caliente y mi café recalentado.
La máquina de escribir yace serena,
con tres letras rotas y la cinta despintada;
- culpa mía que escribo a maratones-
Un pelo negro que pasa por el pasillo
y unas líneas tamaño perfecto que me desvían la vista.
¡Necesito escribir!,
acribillar una hoja de papel marcado con su nombre
Partir cincuenta lápices entre mis dedos, maldecir y ser fuerte.
¡Necesito no sucumbir!,
a lo mejor eso quiero hasta convertirme en losa de mármol;
Pechos que se regodean bajo el marco de la puerta,
firmes como acusándome de no tener suficiente locura.
¡Necesito escribir!, dejar de balbucear y olfatear tus hormonas;
Necesito crucificar los sentimientos de otros, los deseos de otros
– pero quiero lanzarte los míos-
¡Necesito escribir!,
acribillar la máquina de escribir con metáforas
Y tú qué esperas de mi otras mordidas,
otros soles y otras mareas de mi lengua;
¡Necesito escribir!,
domar los versos peregrinos que traje en la carpeta roja
Los intentos de crepúsculo que acechan
pendientes en mi mesa de trabajo.
¡Necesito escribir!, acribillar la máquina de escribir,
- mejor sería abalanzarme sobre tu cuerpo-
Y tú qué esperas,
bajo el marco de la puerta con la ropa que te quedaba en la mano;
Yo cierro los ojos,
me olvido del baño caliente y mi café recalentado
Aleteo hacia ti como gorrión despavorido,
busco anidarte de una vez y explotar.
Los dejo que sean lo que prefieran,
Hora pasada, disparo, gruta infernal, flor marchita,
o simplemente muslos de mujer;
Sean por una noche ustedes sus propios enjambres,
Porten por esta noche su melancolía o su amor de fin de siglo;
Vuelen, que yo estaré librando otras batallas
donde mi sol decidió apagarse;
Sean por esta noche,
ustedes inconclusos versos en mi máquina de escribir
Los golpes que daría sobre estas teclas gastadas,
Las historias de otros,
y por qué no también
nuestros gemidos desde el pasillo.
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6comentarios 94 lecturas versolibre karma: 126

6 Pares de Tacones y 4 Botellas

“De cuando era un mar y se ahogaban en mí,
penas y vírgenes de la plaza”

Abro los ojos y salto a lo desconocido,
el sol me molesta en la ventana
Tropiezo con seis pares de tacones y 4 botellas,
hay ropa de más y ganas de menos –mañana normal-
A penas puedo recordar nombres,
pero aún conservo sabores y tatuajes prestados;
Enfoco al sofá que pide silencio,
bastante ya tubo anoche con los excesos de Ana – y míos-
Sonya se retuerce,
me encandila con el As de Trébol
y unas nalgas que curan la nostalgia;
Yo me niego a declararme pendiente a juicio.
Aun no me aparece la Silvia;
la que colgaba de la lámpara
y pedía a gritos el Mástil del Titanic.
Estará perdida entre los muslos de Débora o de la Claudia;
y yo que aún no sé dónde las deje parqueadas.
Me revuelco con seis pares de tacones,
¿y quién falta?
Con cuatro botellas vacías,
y todo un pegote de licor de menta y chocolate;
Salta un asteroide desde el olvidado rincón,
¡Prepárate marinero!, que tenemos aún tempestades pendientes
y muebles sin utilizar;
¡Que cabeza la mía!,
me faltaba la Gladys, y su afición por la caza mayor
mis poemas al oído, y los muebles rotos.
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2comentarios 83 lecturas versolibre karma: 124

No me pises el silencio

No me pises el silencio,
que el viento arrastra recuerdos
que reposan olvidados
en los pliegues de mi boca,
y mis lunas yacen rotas
apresadas por el tiempo
que devora lo que toca.

No me pises el silencio,
déjalo atado a mis ojos
y a las piedras del camino,
en él se escudan las ganas
de desafiar los designios
que arrastra nuestro destino.

No me pises el silencio
sin él me siento desnuda,
déjalo ser mi muralla,
mi guardián, no digas nada.
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Mi infracción

Rugen las calderas
agua tibia en las aceras
y si te caes, y si te caes
no pidas perdón.

Señales en la nevera
programando situación,
notas en la papelera
la noche del jabón.

Fumar tranquilo
deslizándome por alas rotas
en algún rincón de la casa si luces,
veneno en forma de insomnio enjaula
la claridad de los pensamientos efímeros.

Redobles de tambores
desquiciados bajo el puente,
y si no vuelves, y si no vuelves
yo me abono a un resbalón.

Buscar nada por aburrimiento
hacer trozos de algo por diversión.

¿Quién se ha vendado los puños
para golpearme?
ni siquiera conozco mi infracción.

¿Quién ha encendido una hoguera
para quemarme?
ni siquiera he podido manifestarme.

Habladurías de resignados
especulando cuál mejor yo,
ahora hace estragos
la ruleta de la verdad.

"Reconstruyo tu imagen
con los retales
que apuntalan tu rostro
sobre la viga de un plato sin fondo".
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4comentarios 60 lecturas versolibre karma: 127

Mujer de calles húmedas

Quedan las estampas ciertas del plañir de tu pueblo,
la parábola inquieta de tu perfil
empapándose de las gotas voluntarias de tu lluvia,
tu propio llanto de meseta
dictándome razones para amarte
ante la mar rendida a nuestros pasos,
queda mi fuente abierta,
adivinada por ti
en las mañanas de aquel Julio adormecido.

Guardo de tus senderos rotos el perfume,
el equilibrio de los tiempos
en la pléyade inocente de tu garganta,
guardo y encumbro tus lamentos,
la sugestión perfecta de lo imperfecto
en nuestros ojos agotados,
hebras que fueron unidad de dos orilllas

Dejo dentro de mi un altar para el recuerdo,
mil secretos guardados
acostados en mi lado cauto,
tu calidez en una estancia de mi alma,
prendido me quedo en una llama
que me ayude a seguir viéndote.

Verte como eres,
contemplarte como siempre quise hacerlo,
como niña que creció involuntaria,
mujer alimentada de renuncias
y jirones de tormentas,
amamantada en unos pechos secos,
dama de combustión y dolor en la mirada
para el duelo insistente de su selva,
mujer de acorde suave
cubierta con su capa lánguida de historias,
mujer que siempre serás
niña y círculo generoso de tus calles húmedas.
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Refugio

Azul de ciudad
apátrida,
el cielo gris.

—El mismo dolor—

Se estremece de ausencias;
también de hogar
cesamos
de ir pesadamente, sólo
de recuerdos.

Cada domingo,
tierra verde caña, por naturaleza
quema un poco,
un nosotros
y el brillo en los ojos.

Verte aparecer en el sueño
conmigo,
la memoria lo dice todo:
estarás para siempre
(Si rezo como la otra vez)

¡De olvido nos hacemos nada!

Y te pierdo
como antes, y me pierdo
y todo sigue igual.

En el mismo cielo,
a tientas,
escindir el corazón.
Extraviado el edén
tiene otro precio;

de milagro
esta bendición: Nuestras
almas rotas
transmigran, juntas.
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7comentarios 103 lecturas versolibre karma: 118

La tristeza es tropezarse más veces con uno mismo que con las sombras que nos rodean

Que dolorosa puede ser la vida cuando un verso no llega para vaciar tu océano de miedos
y las inseguridades se arremolinan en torno a tu persona
tratando de encontrar salida a tanto rebumbio de futuros perdidos en el cielo de las dudas.

Aprender a caer es cuestión de la partida,
de este juego de azar y probabilidades que es el caminar a pesar de todo,
sin mirar atrás demasiado
no vaya a ser que la melancolía inunde el pecho
y ya no haya forma de salir a flote remando.

Acertar y fallar
es todo uno en el binomio existencial,
pero que cruenta puede ser la rutina cuando atenaza los instantes de calma,
cuando redundan sobre uno mismo los momentos de perderse,
cuando
por más que lo intentes
no puedes controlar los factores externos.

-Quizás por eso son externos,
porque no dependen de uno mismo-

Pero podría ser todo tan diferente y no dejaría de ser todo un cristo
padre señor nuestro
tiramos el reino de los cielos por el retrete y mejor
porque no había razón para creer en ello,
pero caminamos solos,
con nuestras dudas,
nuestros miedos,
y nuestra ausencia sistémica y sintomática de filosofía en vena.

Y ahí sí que falla todo,
sin religión
y sin filosofía
solo somos inertes cuerpos vacíos
carcasas sin futuros ni sueños
tratados de paz para los periodos de guerra interna
y miles y miles de hogueras ardiendo para cuando ya no hay luz que seguir
en la oscuridad de las miradas rotas.

Tengo un infierno de tinieblas listo para dispararse cuando sea necesario
-y autodestruirme,
convivir con el infierno es lo que tiene,
corres el riesgo de autodestruirte en cuanto lo liberes-.

Tengo un infierno de tinieblas listo para dispararse cuando sea necesario
y utopías y fe a partes iguales
para creer en el colectivo y en el amor propio a uno mismo,
todo lo demás son vacuos intentos de engañarnos,
rebaños de corderos trashumantes que desfilar de norte a sur,
de este a oeste,
cuentos de falsas banderas que nos impusieron,
cunetas de olvido que se nos remueven por dentro,
dolor,
dolor,
y olvido en forma de castigos que nos enseñaron a capa y a espada,
y represión
-así de claro y sin medias tintas-,
décadas y décadas de represión
hasta que callamos del todo por miedo a estar peor de lo que ya estamos.

Que dolorosa puede ser la vida cuando no hay forma de vaciar en el mar un océano de miedos
y dudas para las tardes de lluvia
y sueños para los días de sol,
y un reguero de pólvora preparada para explotar
en mil pedazos
y aún así,
a pesar de todo,
o quizás por todo,
lo que nos queda es seguir y caminar.

Soportar el dolor,
guardarlo bajo llave,
y seguir y caminar.
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2comentarios 102 lecturas versolibre karma: 115

Soneto. Pies sincronizados

Todo cuerpo se mueve, coordinado,
- en atroz caminata y pasadizo -,
bajo un danzar de pies, escurridizo,
que sostiene a cada plano inclinado.

Todo cuerpo es volumen activado,
- y es luz cristalizada de un hechizo -,
para un escenario de piel, macizo,
que sucumbe al subsuelo calcinado.

Eres zapatilla en baile que incide
en su rotar de pies, sincronizado,
que impulsa un giro efímero invisible.

Eres el paso clave que decide
sobre el centro de masa adelantado
de cada cuerpo ingrávido y sensible.
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8comentarios 134 lecturas versoclasico karma: 123

Décima I. "Zapatillas rotas"

Centurión de baile y giro
- en descabellado engendro -
que duerme en la flor de almendro
cuando descanso y respiro.

Tras mil piruetas,... me estiro.

Y si estoy triste o afligido,
se desploman, si te has ido,
mis pies. - Zapatillas rotas -.

Solamente tú lo notas ...
cuando tengo el alma herido.

© josemateoangulogarcia@gmail.com
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5comentarios 93 lecturas versoclasico karma: 132

Mueve aspas de molino

Busco mi cielo
en tus arenas movedizas,
entre tu cemento,
y sólo encuentro
pedacitos rotos
de un corazón sin alas,
con sus adoquines
en duelo,
moviendo el aspa
de molinos
en un soplo
que no aprendió
a nacer.

Ángeles Torres
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Silencios de una nota sola

Asumía silencios atractivos y de pigmentos novedosos;
de sabores pocos cítricos y menos amargos;
todos color humo, como aquellos
que ahúman todo el altar de madera profanado,
mezclado con incienso y azafrán en el día de su santoral.

Silencios brillantes, emanados desde el interior del viento
que recitan las veintidós letras de mi nombre completo.
¡Anda y cuéntalas en silencio!
Letras comprimidas, tendientes a la desaparición.
Silencios traducidos en numerus clausus.

Inventaba y reinventaba silencios tácitos,
como quien olvida la voz en alguna parte
y los acumula para hacer eco y conformar coros.
Silencios inadmitidos por los doctrinarios del idioma
y de la lengua menos larga;
doblados al sonido de la lluvia.
Guardaba versos sobre el guardarropa,
entre los ganchos del ajuar; apretados
y lucía dicho abrigo piel de musa
en las noches de terciopelo y gamuza,
todo hediondo a lunas de naftalinas,
que preservan los versos de las polillas.

Silencio de una nota sola: la que permanecía aislada.
La única nota que escribió.
La última nota modulada en las ondas hertzianas
La última canción abducida por alienígenas.
Ya no interesa cómo se escribe o interprete;
por lo menos, no se acentúan los silencios.
¡Uy! Confeccionaba silencios talla única americana,
modelados en el baño de la biblioteca.
Silencios desnudos, parados frente al espejo,
con la voz bien ajustada a la cintura.
Silencios visibles en las ventanas empañadas,
que se leen al revés y boca arriba.

Silencios bajo el tapiz de las paredes rayadas.
Silencios, como corchos inhibidores del propio silencio,
de la música alta y de la propia mudez.
Silencios de autistas, de artistas y de los originarios de la mística.
Se adjudicaba silencios hermosos y hostiles.
Sigilos rotos de tanto borrar.
Silenciosos como la letra H; impronunciables.
Sordinas para ella, la albacea literaria.
Afonías impronunciables.
Mutismos desentonados en un cantar.
Elipsis en una oración.
Audiencias desiertas. Veredictos en contra.

El diluvio traduce versos de reverso
cuando todo permanece silente.
¡Dichoso quien comparta la letra
y la tonalidad de sus malditos silencios!
El tiempo no reúne suficiente espacio
para retirar la inmunidad
de sus silencios prevenidos, aburridos e intensos,
cuyos preceptos riman con los desencuentros.
¡Quizá apostillen su silencio,
para que en otros mundos adquieran validez!




26 de agosto de 2018
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5comentarios 85 lecturas versolibre karma: 129

Café "sospeso"

Esas bocas de tragos amargos. Los empujes y decisiones que arrancaron hasta la lengua, dejaron en vilo las barbillas desoladas.

Huérfanos de alegrías,
malabaristas defectuosos de la suerte.

Bolsillos rotos por los que se precipitaron las ganas, los sueños y los platos llenos sobre la mesa.

Atrás quedaron los pulmones repletos de brisas, de risas.

Ojos aciagos, nombres sin identidad.

Perdidos en las sombras.

Bucles hacia lo gris, y del gris al negro.

Dejo pagado mi café sospeso en forma de letras, para las manos vacías que aún brillan por dentro. Para las bocas tristes sin espinas en sus besos.
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19comentarios 177 lecturas versolibre karma: 143

Confesiones

Me desnudé la noche
y me vestí la calma.
Abracé las balanzas
en las que pesé y sopesé
todo lo que fui acumulando en los bolsillos.

No sobra nada,
pero le faltan algunas notas a mi sonata.
Colgué el teléfono
a los vendedores de sueños rotos,
prefiero crear los míos propios.

Ya no abro la puerta
a las falsas realidades,
por más que aporreen con los nudillos.
Prefiero quedarme
con este espejo que no miente
y esta luz que no deslumbra.

Me quité por fin,
todos los vendajes de la cintura,
las cicatrices me recuerdan
que estoy más viva que nunca.




Hortensia Márquez
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Cuando la noche me susurra tu nombre

Cuando la noche me susurra tu nombre
Y la madrugada me sorprende desbordando un papel
Siempre termino con palabras rotas en la boca
Con el corazón al límite de una caída de besos
Con la esperanza empaquetada al vacío.
Se hace imposible conciliar el sueño cuando me falta
Tu silueta, cuando no está tu aliento ambientando mi espacio
Cuando tu sombra se desvanece en mis olvidos
Me escudo detrás de estas letras antiguas que saben añejo
Para que el vino de tu espera no afecte mi paladar
Tengo que acostumbrarme a dejarte en un rincón
Como se dejan lo que no se usa, para que nunca más
Vuelvas hacerme daño.
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16comentarios 133 lecturas versolibre karma: 130

Tantas veces

Tantas veces se perdieron mis ojos
entre los llantos del desierto
que nadie deparó su búsqueda
consumiéndose en sus soledades

Y mi piel se agrieto de frío
deambulando por la intemperie
en esas calles de lunas rotas
sin el abrigo de tu aliento

Y mi garganta se enmudeció
con los nudos de la distancia
con el desgaste de las voces
tan solo reinó, el impasible silencio

Y tantas veces emigraron mis sueños
a la intimidad de tu almohada
que las noches me secuestraron
de mis días cubiertos de tinieblas
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14comentarios 104 lecturas versolibre karma: 135

detrás de la noche

detrás de la noche
siempre
la luna iluminada
la lluvia llorosa
y tres únicas palabras
que brillan
     que lloran
que estallan

tal vez
un vaivén de rimas
    sin rimar
de versos rotos
de poemas que no saben regresar
de mis labios
     a tus ojos
de mí
  -de ti-
a nosotros
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12comentarios 110 lecturas versolibre karma: 144

Romanticismo moderno y algo endiablado

De cuando regalar flores y recitar poemas
no era la única manera
de hacerte polvo las inhibiciones.


No solo de flores y poemas se bautizan los juglares más modernos,
Los cantores de almas y paseos por las playas.
No solo de palabras con olor a caramelo se entornan los Te Quiero,
Y las caricias simples.
Hoy los cuerpos de mujer gustan de verdades desnudas,
De pieles desprovistas de motivos ocultos,
De palabrerías sin sentido y nortes que le hagan emprender viajes.
Hoy las almas de mujer traen otros colores en los ojos,
Vibran con otros suspiros,
Con otros ataques frontales a sus atributos más visibles.
Hoy tú, requieres de sobresaltos y muros rotos
Luces que no mueran y besos en el cuello.
No sé si mi universo sea para ti el más recomendable de todos,
No sé si mi olor a canela y azufre sea la contaminación que necesitas en los poros;
No sé!
Solo puedo escribirte a retazos historias entre los golpes de tu vida;
Solo puedo intentar saturar tus miedos a los hombres
Con la esencia misma de mi romanticismo moderno y algo endiablado.
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10comentarios 98 lecturas versolibre karma: 137
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