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La noche de San Juan

Es la roja y brillante llamarada
que ilumina la noche a la alborada.

Es crepúsculo de la primavera,
que da paso al verano que no espera,
rodeando al calor de la madera,
el festejo en la noche sanjuanera.

Son pavesas que dicen hasta luego,
son vestigios de amores y de fuego...

Y entre sombras la llama apasionada,
besos de humo que brotan de la hoguera,
le promete a ese cielo mujeriego.
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"A ti"

Oh mar tan inmenso tu cuerpo
cargado de veleros
que parten de lejanos puertos
atesora en tus aguas
al navegante portugués que surcó
los australes paisajes
y piso la tierra donde
los vientos del Atacama
soplan la cabellera negra
de mi acorazada corsario
que camina con brújula en mano
hasta tierra de fuego
buscando su derrotero
Para así poder escribir
en la blanca arena aquí yace
la princesa con sus pechos inmensos
preñados de luceros.

Luceros errantes
venidos de las Pléyades
equidistante cúmulo de estrellas
que abarcan Las negruras montañas atipladas
de tus ojos color café
que como dos cuencas milenarias
perforan el tedioso atardecer
lluvioso y prolijo de caricias.

Revelado esta tu origen
Arica te dio cobijo
Hermosa ciudad portuaria
desde el morro se divisan
la catedral de San Marcos
y los arrecifes y corales extendidos
tocan los pies de los bancos de peces
que se pasean golpeando las
olas contra el
puente lacustre
oh san Marcos santo bendito
entrégame la miel que se desgrana
en las torrecillas de invierno
y mantén fresco el aliento peninsular
de la blanca princesa
blindada con su espíritu guerrero
por una noble causa:
Pilotar y guiar a miles de niños
a encontrar su propia identidad.
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Este poema me lo dedicó un gran amigo de poemame y lo publico porque me encantó.
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Diez Haykus para el día de San Valentín

En primavera,
enamorados besan,
¡Apasionados!

Cae la tarde,
pasean muy contentos,
¡Enamorados!

Luna redonda,
brilla el amor eterno,
entre sus ojos.

Noche estrellada,
hay besos y caricias.
¡Vinos de amor!

Cuántos suspiros,
arrancará la luna,
¡A los amantes!

Amor por siempre,
se juran entre besos,
¡Felicidad!

Las rojas rojas,
los osos de peluches,
¡Se venderán!

Noche estrellada,
Yo te juro que te amo,
¡Príncipe amado!

Enamorados,
en un cielo estrellado,
¡Juran amor!

Entre suspiros,
ya se entregan la vida,
¡San Valentín!

Autora:Edith Elvira Colqui Rojas - Perú

*Todos los derechos reservados***
(Se lo dedico a todos los enamorados del mundo)
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Sorpresa en San Valentín

María aparcaba el coche en frente del portal donde vivía con Juan, su marido. Por fin llegaba a casa después de ocho horas de duro trabajo. Subía en el ascensor y, al entrar en su hogar, se encontró con Juan en la cocina preparando la comida: unos canelones gratinados con queso, bacalao a la vizcaína y, de postre, una mousse de chocolate con fresas. Al verlo en la cocina, María se quedó con la boca abierta:

- Juan, ¿qué es esto? ¿tú cocinando? ¿quién te ha visto y quién te ve?
- Cariño, estoy haciendo la comida, ¿no lo ves? Te quería dar una sorpresa.-respondió Juan sonriendo.
- ¿Y quién te ha enseñado a cocinar si no agarrabas ni un plato?.-contestó María.
- Llevo unos meses haciendo un curso de cocina por Internet que me recomendó un amigo mío, Pedro, con el que tengo una gran amistad desde que éramos niños en el pueblo. -comentó Juan.
- ¿El que se había divorciado?
- Sí, el mismo. Le dejó la mujer porque era muy celosa y veía cosas donde no las había, por eso se divorciaron. Finalmente no tuvo otro remedio que aprender a cocinar. -le contaba Juan.
- Pero habrás cocinado ya en algún lugar, ¿no?
- Claro, en casa de Pedro. Me dio unas clases prácticas.
-¡Uy, Juan, qué alegría me has dado que estés aprendiendo a cocinar, menuda sorpresa! Ya sabes que tienes el colesterol y los triglicéridos altos, así que debes cuidarte para que no empeore tu salud, cielo.
- Veremos qué te puedo ir preparando.
- Bueno, poco a poco. No te preocupes. Te doy la libertad de hacer lo que quieras si no me quedas sin cocina.
- ¡Jajajajaja...! Tendré cuidado, mi amor.

María, al ver todo lo que había hecho Juan, le dio un beso y le dijo que le quería mucho. Juan le correspondió de la misma manera, recordándole que es la mujer de su vida y que ése era su regalo de San Valentín.



AUTORA: ALMAR.
Almudena del Río Martín.
DERECHOS RESERVADOS.
17/2/2018.
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De como sanar en versos

Llorar… ¡No, No lloro! Solo lluevo,
Riego auroras en himno y elegía
Las lágrimas vertidas me regresan
Convertidas en selvas de poesía.

¿Quien puede decir que me lamento?
No hay pesar en dolores merecidos
Que el justo precio en su balanza pesa
Lo mismo que los dones recibidos.

Sufrir… ¡No! No sufro: Solo escribo
De una tinta que sombras diafaniza
Plegaria en trazo diciendo bendiciones
Esta tinta demonios exorciza.

Y soy feliz pues queda tras la lluvia
Y tras secarse el trazo y las hogueras
Este amor despojado de rencores
Sereno avril, cantando primaveras.

Perder…¡No! ¡No pierdo! Mucho gano,
Del cristal roto en al alma que se irisa,
Fuerza solar ardente con que vuelvo
Mi tormenta violenta en suave brisa.

Y cae al verso lo triste de mi vida
Sin que en inútil nostalgia se extravíe
Mi espíritu en tristeza desmedida
¡Que llora más, acaso, quien sonríe!

Arder… ¡no, Para nada! Solo atizo
De esta hoguera este fuego que idealiza
Tantas glorias y abrazos naufragados
Por renacer cual fénix… de ceniza.

Y cada golpe me arranca gratitudes
Por levantarse en recuerdos redimidos
Hacen que en paz diciendo plenitudes
Puedan reír mis labios malheridos.

Y va mi barca surcando marejada
De amar tranquilo o bien de mar revuelta
Y pueda ser que si el dolor logre llevarme
Gritando amor, mi verso… ¡Me devuelva!
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Hoy es día de fiesta

Hoy es día de fiesta,
hoy el mundo celebra el amor
y yo aquí, sin usted y en silencio,
celebro amarle;

No habrá rosas, ni vino, ni cartas, ni tarjetas, mi abrazo seguirá vacío, pero mi corazón estará lleno,
de usted.

Hoy las estrellas me mirarán atentas, saben que volveré a hablarles de nosotros y volveré a contarles las mismas viejas historias.

Hoy es día de fiesta y le sonreiré a los recuerdos, tal vez me embriague de un poco de pasado imaginando sus besos;

Hoy le haré traer de vuelta en alguna vieja melodía y le encontraré en todas las canciones tristes, mientras saboreo cantando la sal de alguna lágrima.

Hoy creeré verle en la figura de alguien que cruza mi calle , giraré con nervios la cabeza al escuchar su voz en alguna voz ajena, seguramente hoy miraré el teléfono más que de costumbre

Y hoy al igual que cada día de cada uno de estos años de ausencia, usted, protagonizará mis pensamientos

Pero hoy es día de san Valentín

y en este día de fiesta, mientras el mundo celebra el amor

yo celebro amarle.
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Llorar (significado)

Llorar.
Acto de precipitar
gotas de lluvia,
verterla por los ojos ,
hasta limpiar y sanar heridas,
mientras se escribe una poesía
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8comentarios 148 lecturas versolibre karma: 78

Sanando su tristeza infinita

Salvado de sus propios demonios.. con el alma rota y el cuerpo maltrecho .. se lo han llevado, sin resisistirse, a una fria sala de hospital. ..
Donde ángeles terrenales velarán sus renacer y sanaran heridas pasadas y presentes. ..
Cree estar soñando su vida aletargado..
Acostumbrándose al silencio impoluto de
esas cuatro paredes, que ahora le acogen...
Bajo la tierna preocupación de su madre.. que sonrie aliviada...
El tiempo ni pasa, ni se queda... aislado y protegido de sí mismo...
Desde lejos .. imagino estar a los pies de su cama ... arreglandole las sábanas. .
Desde lejos.... mis anhelos ..
Hasta que esos ángeles piadosos... le devuelvan a este mundo...
Un cafè y mi sonrisa le darán la bienvenida.

- No tardes ... el café se enfría ..

*Estaré en tu mundo, en tu cielo y en tu infierno"
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Rock en San Isidro

Ámbar tiene el pelo suelto. Rubia con las raíces a la vista y estatura media. Algo despeinada y sus 23 años afloran en sus actos más rebeldes y elocuentes.

Creció en un conglomerado multinacional que perteneció a los abuelos y que ahora, son propiedad del padre. Lo niega, pero el apellido la delata. Intenta salir de la burbuja y visita los lugares más recónditos de Buenos Aires.

Planea un viaje con la guita de su laburo. Su laburo, se dice a si mísma a pesar de tener una black en la cartera. Los pibes la jodían mucho con eso y por eso decidió abrirse.

Quiso escapar de su esencia. De ser la piba de guita que la rockea. Se sienta en la plaza y quiere ser agradable con todos. Intenta tararear canciones en ingles y la delata su nivel de pronunciación. Ya ni lo intenta. Se deja llevar por vicios baratos y virginia Slim.

Se enrolla el pelo con el dedo índice y hace unos globos con el chicle que son desafiantes. No mide sus respuestas, traspasa la barrera y encara a los pibes que le chiflan en la calle porque son una manga de pajeros. Así de una. Sin mediar palabra. Los mira fijo y los manda a la mierda. Eso es de su viejo.

La madre de Ámbar duerme con ribotril únicamente y desayuna agua con frutas. Contradicciones de mi vieja, dice ella.

Mochila de cuero a donde vaya. Iphone 7 y auriculares. Se pinta la boca de rojo furioso y el delineado resalta los ojos verdes. Reconoce que quiere vivir otra vida pero que su esencia la persigue a donde quiera que vaya. Es como mi sombra, afirma. No entiendo porque los flacos tienen esa mirada sobre mí.

Ella sabe que es atractiva. Que rockerla tiene sus ventajas. Que escapar algunas horas tiene su recompensa. Que es una mina que va de frente porque así será toda su vida, según ella, directa y frontal. Atrevida y sexy.

Tiene un tono algo pausado. Dice que no lo actúa, que le sale natural porque su abuela viene de la provincia aunque nunca dice de cuál. Intimida un poco, es cierto, pero atrae a su mundo a cualquier observador atento de sus movimientos pausados pero firmes.
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Relato de un viaje

¿Qué falta? - Pregunté mirando a la ventana -
Nada - Respondió la Muerte.

¿Quieres ser la fuente de inspiración?
¿De estos escritos?
De proceso de comunicación
Entre la percepción de este cuerpo,
La mirada de tu frente,
El ansío de encender la mañana,
O cerrar la urna,
En donde no hago otra cosa más
Soñar que llega la noche,
Podría encender con llamas
Algunos humos,
Porque no puedo hacer algo mejor.
Que entre plena oscuridad,
Se sirva el brebaje de bienvenida
A la apertura de un ojo inquieto,
A punto de abrir:

Nos regalan un cactus en la falda del cerro, en pleno Valle.
Fatigado de conducir, me estaciono afueras de una casa abandonada, la última visible, era el fin de un camino.

Resentido de las heridas de hace algunos días. Nos disponemos a cocinar el San Pedro, un agua santa. Previo a esto, grité al cielo para alejar a la experiencia de mis ausencias, ¿qué más importaba?, si no nos escuchaba nadie más que el viento.

Durante el proceso, no cabían más preguntas, de las que este cuerpo recuerda. No había comunicación, solo la experiencia de lo peor.

Una vez listo el brebaje, algunos zumbidos se hacían manifestar.
'Bebe un poco más' - Oí en mi cabeza -
'Aun falta' - Seguía escuchando -
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El mar desde San Pedro

He dormido
sin demasiada paz
y ahogando los suspiros en agua de recuerdo.

Las esquinas
se han desdibujado
y ahora todo es una línea recta que ya no tiene que escondernos.
A raíz de los silencios,
he aprendido a tener sueños planos
que no atienden a deseos
y sólo soy
un pedazo más de muerte al viento
que no encuentra el regreso.

La vida nunca ha sabido lo que siento,
pero en mi fondo,
todavía soy capaz de imaginar
el mar desde San Pedro.
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San Valentín

No hay regla que impida
decirle a alguien “te quiero”
a sabiendas de que aún
no nos conocemos.

Porque sé que estás ahí
esperando a nuestro encuentro
por eso hoy te anuncio
que sigo aquí, y aún te espero.
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El camino de Santiago, el inmigrante

Santiago, después de pernoctar la noche en la ciudad Venezolana de Santa Elena de Uairén, Estado Bolívar, región que se ubica a casi 29,2 kilómetros de la frontera con Brasil donde se encuentra la ciudad de Pacaraima, y que esta, a su vez, está a 200 kilómetros de Boa Vista, ambas en territorio Brasileño; se levantó con la firme determinación de salir del país e ir en busca de un mejor porvenir, la suerte ya estaba echada. Pasó por una estación de servicio de gasolina y observó con un dejo de resignación una lucha encarnizada de los usuarios por hacerse del preciado combustible.

Un sexagenario señor discutía que los controles impuestos al racionamiento era el responsable de las inmensas filas, y una joven se atrevió a comentar y mirando a su derredor, que el problema de la gasolina en el país se debe al contrabando indiscriminado y que la guardia nacional permitía, por estar incursa en el delito. Y entre otras y más razones, tres patrullas de la guardia nacional llegaron a rauda velocidad y con sus armas de largo alcance y ataviados con sus trajes de escarabajo se encargaron de ordenar la trifulca.

Santiago vio la escena, pero sin asombro, el problema del desabastecimiento de combustible, es algo tan normal y sucede en cualquier parte del país. continuó caminando hasta llegar a los caminos o atajos, ahí le esperaban Jesús y Rafael dos jóvenes profesionales en carrera administrativa, amigos de la infancia, con los que emprenderá un largo camino que los llevará al objetivo primario llegar a la hermosa ciudad Brasileña de Boa Vista como primera gran escala.

Fijaron como hora de salida las 7 de la mañana teniendo como punto de encuentro la inmensa piedra apostada en las afuera de la ciudad, era una granítica y colosal piedra que nadie tenía una explicación veraz de cómo llegó ahí.

Santiago lleva a cuesta la cantimplora gris de la abuela, una mochila en su espaldar con sus papeles de identidad y su grado universitario, un bolso verde con sus pertenencias y tan solo 200 dólares que a duras penas pudo reunir y los cuales tendría que administrarlo bien durante el recorrido, pues los controles de cambio del país hace infructuoso conseguir los billetes verdes de manera fácil, siempre hay que acudir al mercado negro.

Santiago dijo _ Tenemos dos días para llegar a la frontera antes que el sol desaparezca. Y de ahí seguir por las márgenes del río Orinoco.

Rafael con un tono ya cansado contestó _ llegar hasta Brasil, la decisión, compañeros no ha sido fácil, atrás se quedan los recuerdos, los sueños, los amigos, las caras de tristeza; los amores y las fundaciones cargadas de querencias impartidas en el hogar.

Jesús con cierto asombro señaló _ Todo eso importa y nos debe dar fuerza para continuar, tenemos que huir del país, que ya no nos ofrece oportunidades.

Los hermanos Jesús y Rafael llevan como destino final llegar a Arequipa, Perú, ellos manifiestan la facilidad que ofrece el país en legalizar los papeles, y sumado a que ahí los espera un hermano que se adelantó. Mientras Santiago espera alcanzar a Argentina, el país de sus sueños, afecto trasmitido por su abuela.

Santiago, profesional universitario, titulado con honores. Se cargó de ilusiones al graduarse en la universidad de Mérida como Geólogo, padre de dos niños pequeños formado en un núcleo familiar de clase media ya deprimida, educado bajo el calor familiar que ofrece la idiosincrasia andina que hace hincapié en el respeto y la humildad. Santiago vio como sus esperanzas tomaron impulso y se apegó a un programa del gobierno pero quedo totalmente desilusionado al ver como la política hacia estrago dentro de sus filas, y una inflación que destroza el bolsillo del salario real del venezolano, terminó por ensombrecer sus ilusiones.

II

Al fin, después de caminar un considerable trecho consiguieron el camino de asfalto muy transitado por guardias nacionales que merodean la zona en búsqueda de garimpeiros, traficantes de valores, especies, madera y animales, siempre mostrando sus armas de acero y automáticas. Se animaron a seguir antes que el sol dejara su fulgor, y esperando siempre que una persona piadosa les diese un sorpresivo aventón.

El viaje o la travesía la planificaron por casi tres meses siempre reunidos en casa de los hermanos, ahí planificaban, colocaban puntos de referencia para llegar desde Mérida, la ciudad natal, hasta Santa Elena, casi 1748 kilómetros los separan, esta ruta la pueden hacer con moneda local, pero tampoco cuentan con mucho dinero en efectivo, debido al problema del circulante que ha hecho colapsar los bancos nacionales. Contaban los enseres necesarios para subsistir. Como geólogo Santiago es un probo lector de cartografía. Siempre discutían amenamente pero siempre concluían que la mejor decisión era abandonar el país, y no por ser desleal al país donde nacieron que por demás tiene una de las geografías más hermosas del continente y el calor de la gente es espectacular, sino por las condiciones que rayan en pobreza, delincuencia, inflación, poco crecimiento económico, controles políticos etc.

En una noche de intenso conversar Jesús dijo. _ Muchachos de que valen los estudios en el país si con ello no podemos realizar nuestros sueños. Tendrían que pasar muchos años para poder conseguir algo que nuestros padres en otra época y en poco tiempo lograron con su trabajo.

Santiago intervino _ Así es Jesús, veamos la cosa así, cuando en una familia el dinero que entra no supera el gasto necesario para mantenerse, la cosa esta mal y esto es lo que está pasando en el país con las reservas en oro y petróleo más grandes. Jesús un joven Economista, siguió relatando_ Un salario decente y aquí cito a una Economista clásico como David Ricardo debe ser suficiente para cubrir todas las necesidades.

Santiago apuntó, _Si. Educación, recreación, salud, alimentación.

Y Rafael que estaba absorto en la conversación puntualizó antes de que terminara de hablar Santiago_ Y debe alcanzar también para el Ahorro.

Jesús dijo _ahí está el secreto de la superación, el Ahorro, vean, esta variable es igual a Ingreso menos el Gasto. Si tú no puedes ahorrar en condiciones normales entonces no estamos bien, no es que el país este mal, son las políticas gubernamentales que no dan con la solución de los problemas.

Ya casi en víspera del viaje Jesús y Rafael no pudieron obtener su pasaporte, le fue infructuoso conseguirlo, debido a la alta restricción que el organismo hace para entregar tarjetas de identidad. Mientras Santiago, lo tenía vigente. La opción era entonces burlar el puesto fronterizo yendo por los caminos verdes hasta Pacaraima, ciudad Brasileña.

De vuelta al camino se encontraron con la noche y vieron un pequeño recodo y decidieron descansar siempre intercalando las horas de vigilia, son caminos peligrosos, y en esta hora aciaga los bandoleros es lo que más abunda. La naturaleza Amazónica ya en la oscuridad se sumerge en una sinfonía de colores y sonidos, los monos aulladores y los grandes árboles moviendo sus inmensas ramas que dulcemente chocan con el viento, las estrellas volcánicas colgadas en la bóveda celeste hacen de la noche un precioso cuadro de pintura rupestre. La noche pasó tranquila. Y ya cuando el alba despuntaba, los muchachos ya tenían todo preparado para continuar.

Prosiguieron su ruta hasta llegar a una inmensa carretera que los llevaría a Pacaraima y de ahí a Boa Vista, ambos territorios al sur de la frontera con Venezuela. El sol era sofocante y los carros pasaban a la velocidad del sonido, los pies dentro del calzado se comprimían, y la sed era insoportable. Descansaban y seguían caminando. Un conmovedor señor de una camioneta que transportaba forraje para los animales le ofreció el aventón, eso sí en la cajuela, y hasta el terminal de la ciudad brasileña de Boa Vista. Tamaña sorpresa se ahorraron una gran cantidad de kilómetros y dinero. Desde el terminal de Boa Vista los amigos continuarían la ruta hasta Manaos y Porto Velho, Brasil, hasta llegar a Arequipa, Perú. Santiago pasaría un tiempo acompañando a los hermanos antes de proseguir su ruta hasta Argentina…

Santiago desde niño soñaba con atravesar el mar e irse en búsqueda de sus sueños, llegar a una gran metrópoli con sus inmensos vitrales cargados de historia y también recorrer la espesa pradera y juntarse con lugareños a empujar el arado así como lo hacía desde pequeño en su natal Mérida, para ir abriendo surcos por el camino. Su abuela amante al tango siempre le impresionaba con las canciones de arrabal que hacía sonar en su viejo RCA Víctor.

Antes de salir Santiago le dijo a su mama_ No tengo otra salida, es cara o sello, pero el riesgo lo asumo. Ahora comprendo que la vida no es fácil.

Sigue Santiago exponiendo sus razones, mientras su madre se ahoga en llanto, junto con su esposa. Madre_ Trataré de ganarme la voluntad de la gente, puede ser que no sea bien recibido, un extranjero es una carga para los Estados Nacionales. Reconozco que la migración es un flagelo, una dura carga para el país receptor. Me llevo los consejos y principios morales inculcados en el hogar que tanto papá, la abuela y tú me supieron infundir.

La madre lo reconforta y le entrega un escapulario con la virgen del Carmen y una pequeña estatuilla de san Benito y así Santiago se abraza con sus hijos, su esposa y madre, que quedan con una tristeza rasgada y una ausencia que se proyectará por un largo tiempo.

Finalmente Santiago llega a Buenos Aires después de una larga travesía, desde su natal Mérida. En el camino para completar el pasaje o gastos relacionados con el viaje, vendió unas monedas de plata antigua y el anillo en oro que su abuela se los regaló en una noche de titilantes estrellas, teniendo a la alquitrana luna andina de testigo. Ahora tocaba poner de su parte guardarse la nostalgia, tragar grueso, trabajar honradamente y luchar por un mejor porvenir.
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La musa

Mirad que no he podido estar sin ti.
Un cuerpo sin sombra en la oscuridad,
álgido rostro, cabellos de aroma,
mirada traviesa de sutil sonrisa,
el resplandor en cada paso sin un final.

Respiro tormentas halagos del viento,
olas que vuelcan añicos, huecos sin llenar.
No existe adjetivo a palabras sin letras
me convierto en brisa, puedo volar.

Se diluye la arena uniendo los pasos,
cubro las huellas de un alma rota.
Atajos que mienten, verdades y engaños.
Sin ser seguros, los quieres cruzar.

Búsqueda intensa, memorias vacías.
Detienen el tiempo sin despertar,
la falta de aliento de un existir.
Un grito al vacío, caída en picada.
La colisión del viento en mi cara.

Puedo sentir tu presencia.
Tremendo viaje dentro de ti,
distancias se unen al caer las hojas,
retoños de invierno.
La mirada tímida de fuerte armadura.
Temblor de los pasos con seguridad.

Toco tu alma sanando la herida.
Ensamble perfecto que forma la vida.
Dibujo de un rostro inevitable caída,
gobiernas los sueños en cada estación
Te has vuelto la musa en cada oración.

Anhelos se cruzan simbiosis perfecta.
Ansias tremendas por la oscuridad,
palabras de fuego me estampan de nuevo.
Un cierre de ojos hermosa locura,
que busca encontrarte en la realidad.

Corriges tu marcha de andar cadencioso.
Retornas tu viaje observas mis letras,
un beso de lluvia que moja los cuerpos.
Aliento de vida a mi alma perdida.
Te has vuelto la musa en mi soledad.





Por: WilyHache®

17 de octubre de 2018
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Santa Rita de Casia

Un ángel del cielo anunció
a su buena madre Amada
que una hija iba a tener
de Jesús enamorada.
Cuando nació Margarita,
la niña fue bautizada.
Con cariño su familia
dulce Rita era llamada.
Blancas abejas salían
y entraban de su boca,
sin poder hacerla daño
el enjambre se convoca.
De sus padres aprendió
a hacer obras de caridad,
a ser devota de Cristo,
a rezar y a poner paz.
Siendo ancianos ya sus padres
a casarse fue obligada
con un hombre despiadado
por el cual fue maltratada.
Al tener dos bellos hijos
y con su incesante oración,
el marido de la santa
experimentó al Señor.
Estando todos felices
su esposo fue asesinado,
en su sufrimiento Rita,
el culpable es perdonado.
De una epidemia sus hijos
murieron por enfermedad,
perdonando al asesino
para su muerte no vengar.
Quería ser religiosa,
ésa era su vocación.
Tres veces las agustinas
la respondieron que no.
Durante una noche soñó
que tres santos la llamaban
y corriendo detrás de ellos
al convento se acercaban.
Elevada por San Juan,
San Nicolás y San Agustín,
las hermanas la aceptaron
ingresando al cabo allí.
Cual palo seco regar
la Madre la ha ordenado,
del que creció una parra
que dio un vino afrutado.
Margarita pidió al Señor
una señal del cielo,
si allí estaban sus hijos
entre sus ángeles buenos.
Un día del mes de enero
una parienta la visitó,
higos y una rosa roja
de su jardín la pidió.
Rita le rogaba al Señor
con una oración ferviente
sufrir el dolor que Él sufrió
manando estigmas en su frente.
Sus últimos cuatro años,
enferma Rita yacía
por múltiples infecciones,
esperando su agonía.
Su sepulcro exhala un olor
maravilloso de rosas,
santo divino perfume
de esta mujer amorosa.
Patrona de lo imposible,
tus devotos imploramos
que intercedas por nosotros
y que tu ejemplo sigamos.

AUTORA: ALMAR.
Almudena del Río Martín.
DERECHOS RESERVADOS.
13/9/2018.
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Un Romance por Morente (a Enrique Morente)

En silencio baja el agua,
de la sierra a la fuente,
triste dobla la campana,
de la Vela por Morente.

Alma del carmen vacío,
que derrama entre la piedra,
una voz de luna rota,
florecida entre poemas.

Bandera de la verdad nueva,
de tono incomparable,
donde cruzan los misterios,
del talento con el arte

El aire gime herido,
en un pellizco de esencia,
¡viva el rey de los reyes,
y de los tronos de anea!

Cien cantes de fuego tienen,
las duras sienes del alba,
y un bordado de oro,
con los hilos de Granada.

¿Qué importa el tiempo al tiempo
medido en arena y olas?,
latiendo vive tu herencia.
en los centros de la Aurora.

Bebiendo la acequia clara,
los toros de la dehesa,
sueñan lances naturales,
en armonía y cadencia

Duende de amor y nácar,
ni más grande ni más genio,
sangre lleva tu historia,
por las venas del flamenco.

En trece la calle duerme,
y a San Nicolás se asoma,
una libertad de viento,
que en los bríos trae tu forma.

Maestro de propia escuela,
brillante irreverente,
credo revolucionario,
de la memoria en suerte.

San Miguel enamorado,
al que Lorca conociera,
llena radiante tres copas,
y te da sitio en su mesa.

Fiebre fría de metales
nace escuchando el eco
no queda cabal ni fragua,
que no temple tu acero.

Ceñiste al compás la seña,
de tu gloria infinita,
nunca habrá grito que calme,
el dolor de tu partida.
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Pequeños gestos

Y dicen que a ese gigante
lo mataron los mosquitos.

Por tanto inconveniente pequeño
loco se lanzó al precipicio
largo, larguísimo del tiempo.

Nunca desprecies
a ese pequeño enemigo.
¿Te suena a ti
que me estás leyendo?

Y en la guerra como el amor
como la vida no pongas
en esos pequeños gestos,
que te proteja San Telmo,
porque a la mismísima fosa
tu solito irás derecho
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Laura

Un poema , Una lágrima
Te confunden en el atardecer
de un caduco recuerdo de un tiempo
que nunca quisiste desaparecer.

Forjarte de las penumbras
en la confusión de un tiempo
que parece eterno
porque llevas contigo ese espíritu materno.

A sabiendas de tu alegría
de sonrisas que esparces como semilla
sobre un fango de esperanzas
florece aquella mujer
la mujer que jamás descansa .

Tus palabras sanan, tus palabras curan
son un viejo libro de lecturas
que cruzan fugaces los campos espigados
viajan donde nadie ha llegado
y fecundan los desiertos olvidados
donde germinan los nuevos sueños
que los haces realidad solo con tu empeño.

Al mirar al cielo
contar cada una de las estrellas
ver en las nubes la forma de tu nombre
junto a cada una de ellas
observar extender tus alas
donde asoman tus recuerdos
entre poemas y escritos
de aquel roto cuaderno.

Tajar los rayos del sol
que marcas al amanecer
contemplar el espectáculo radiante del aura
saber que existes y eres real mi querida Laura.
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Ocaso de los ochenta

El ocaso y el mar, espacio escénico de un otoño eterno:
caminaban por la playa tomados de la mano del tiempo,
(aproximadamente como a los 80 años de edad)
mientras la memoria desdibujaba la furia de un mar platino.
Ella, mantenía su misma larga cabellera de las promesas incumplidas;
él, cargaba el mismo pantalón kaki con el ruedo recogido.

Los trapecistas de un sueño realizaban malabares
sobre las expresivas líneas imaginarias del meridiano cero,
para empezar de (a)cero y desde uno (01)
y dado el calor de la luna a medianoche,
las arrugadas marinas fueron alisadas todas
y del resultado se obtuvo uno menos uno y daba igual.

Fue en ese año bisiesto, sucesivo e inesperado.
Juntos, frente el ocaso de las cinco (05) de la tarde.
Se fue oxidando la cuerda sol que le faltaría al violín;
y al final se rompió.
Se escuchaba el último canto de los delfines azulados.

Acaecía la noche, el sol se iba arrastrando.
El mar, otorgaba menos olas y más holitas saludables.
El viento ya no jugaba al escondite;
porque nadie trató de encontrarlo nunca más:
ya no importaba si salía por el oeste o desapareciera por el norte
o si salía del confesionario como el sacerdote.

Dejaron de huir con los disfraces vampireces dentro del saco y
preferían ver películas francesas en blanco y negro todos los sábados.
En lo oscuro pintaban; en lo claro releían aquellos versos tristes.
Nunca se versaron bajo la sombra de las palmeras,
ni escribieron su nombre en la corteza del áloe vera en primavera.

Ella, recreaba sus versos sobre la arena,
cuay agua de la playa no alcanzaba.
Bordaba un te amo inmenso
con su dedal platino, para no pincharse con los erizos.
Fue restaurando letra por letra,
aquel te amo que él había arado en el pasado.
¡Cómo brillaba el anillo de compromiso
del planeta Júpiter al conocer su propuesta!

Dado el canto de una sirena,
el reloj de arena había explotado
y nació una orilla a su mar sin playa.
Podían divisar el crepúsculo con un telescopio
de bambúes sin rellenos y sin aumentos.
El mar no aparentaba estar tan molesto
y el agua se mantenía imberbe, poco crecida
y las piedras preciosas lograron despojarse de sus faldas verdes.

El mar se volvió tópico, naranja, agridulce y estrellado,
parecía que el mismo cielo se cortaba las venas
con el filo de sus nubes y se desangraba en lluvia oxigenada
sobre la herida infectada del mar abierto y hacía espumas.
Disfrutaban de ese cielo rojizo y quebrantable
y al viento lanzaron aquellos alucinógenos
prescritos para concebir el sueño y
apoyados de los bastones en flor de San José
caminaban y caminaban de una orilla a la otra orilla.
La silla se divisaba desde lejos.
Se sentaron sobre la misma piedra de los varios tropiezos
y lamieron las cicatrices que reinaban en sus rodillas.
Bajo la arena reposarían la mezcla de sus dos cenizas.

¡Era su ocaso de las cinco (05) de la tarde, único e intransferible!
Fue un flash, un disparo oportuno que la cámara del destino
accionó ante la insuficiencia de luz.
Era su playa, jarrón de sus sueños anclados, ahogados y
resucitados al único día
y subieron al cuarto del mismísimo infierno
e hicieron el ocaso sobre las escamas y entre las sabanas.

Un vía crucis exento de semáforos recorrieron;
un diadema de blandas espinas de peces muertos
que en el pensamiento lucieron.
Era su tarde, la tarde cuando las estrellas del alma enloquecían de deseos.
Era el instante de un infinito detenido en el cielo.
Era y será su ocaso breve y súbito.
El ocaso del Este, enfocado por el cielo Oeste,
visto desde la cordillera Sur.
El ocaso de un adiós en retroceso que se presenta sola una vez.
El amor solo dormía bajo las profundidades del agua, la arena y el cielo.
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Los sombreros viajan

Cuando yo era niño, allá por San Francisco del Rincón, Guanajuato., mi abuela aún tejía la trenza. Era de las pocas personas que recuerdo que lo hacían. Entrecruzaba las palmas como tejer historias con sus dedos, mientras platicaba con Sanjuana, una señora que vivía enfrente de su banqueta y a un par de casas hacia la derecha. Juntas tejían, cantaban, se contaban chistes, se peleaban y se contentaban en una misma exhibición. Con sus manos creaban de palmas secas e hirsutas sombreros que sabrá Dios hasta dónde irían a parar. Siempre me pregunté de manera interna: ¿Hasta dónde viajarán los sombreros?

Un señor me dijo que pueden ir a todo el mundo. Ya lo he constatado.


Los sombreros francorrinconses van por el mundo recogiendo muchos soles, bañándose en otras lluvias, sorteando otros vientos; aunque su creador esté sentado en la plaza comiéndose una paleta de cajeta.

Los sombreros guardan almas. Es posible decir: "ése sombrero era de tu abuelo" y al instante sentir una descarga de historias como si fuera Juan Rulfo quien las contara, se siente una conexión especial, se siente esa alma que le dió dignidad, personalidad y uso a ese sombrero, y todo un anecdotario que se ha quedado como escrito en él.

Debo confesar, que me retuerce un poco ese rincón del alma donde guardo a mi San Pancho, cuando en otro lugar veo un sombrero que mi corazón me dice ¡Es de tu tierra! ¡Huele a tu pueblo! Y por ningún lado de éste, encuentro siquiera una pizca de agradecimiento y orgullo por el terruño que diga: "Hecho en San Francisco del Rincón, Guanajuato". Algunos solo informan fríamente: Hecho en México, frase tan mercantil, hueca y sosa, impuesta seguramente por ente que carece de respeto por la creación regional, y que desvanece nuestra riquísima pluralidad cultural. Las guitarras son de Paracho ¡¡¡Los sombreros son de San Pancho!!!
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