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Desde de su orilla

Él me vió, me vió desde su mundo
desde la orilla de su vida, donde no llega el mar
donde no ha llegado, ni llagará ninguna carta en botella…

Pero el me vió
y mis pies en la arena temblaron
con el roce de la brisa acariciando lejano
en su nombre, cuando lo pensé…

Y el horizonte nos llamaba
despidiendo la tarde con su oleaje
ansioso por besar la playa, y yo en la arena
me sentía caracola amando el momento
de sentirlo atardecer en el viento y desnudándome…

Liberó la soledad y mis sentidos
haciéndolo mío en el viento
besando mi boca, y en la olas llegando
y bañando de espuma a mis pies
y en mi cuerpo el deseo desnudo
de pudores haciéndose arena
entregándose a la tarde
convenciendo al mar
que ahora somos
agua dulce y río
y en su corriente
cálida y fría
hacernos el amor
y noche, y bajo la luna
volver a despedirnos
otro atardecer…

soundcloud.com/lola-bracco/el-me-vio-me-vio-desde-su (Lola)
.
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etiquetas: poema, orulla, playa, oleaje, arena, botella, él, pies, tarde
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El Opúsculo vil de la aurora...Soneto

En mi vademécum azul guardé,
el Opúsculo vil de la aurora,
el triste cantico, velado implora,
el beso tierno tuyo que olvidé.

Ni un peso duro y céntimo fenicio,
nada tiene sentido por ahora,
buscar pretextos y efugios a esta hora,
¿Cuándo llegará el tiempo del juicio?


Si pienso con pasión, es por ti,
tal vez, si, nunca te lo he sugerido,
soy truhán, relator y empedernido.

y también el cuentista y escribiente,
que viaja por el espacio frecuente,
en búsqueda del último latido.

Soneto polimétrico...

www.youtube.com/watch?v=bILQoikzFZo

Ramón Pérez
@rayperez
Venezuela
10/05/2015
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Ya lo sé...

Ya lo se, que estas dormida

Ya lo sé, que sueñas y que tú frágil cuerpo vestido con esa prenda floja que arrulla tu sueño y vela tu aroma, son el motivo de este bello presente que llamó mi sentir.

Ya lo sé, que cuando duermes tu alma viaja a un paraíso y en ocasiones choca con mis propios deseos de tenerte entre mis brazos, entre mi colchón, bajo mis sábanas.

Ya lo sé, que tu ausencia me mata, pero lento...
Despacito, casi tentando al placer invitandome al placebo que provoca tu fantasma que vaga por el recuerdo de mis memorias, de mis sonrisas dibujadas por intangible aroma de mujer, por las perlas que se esconden tras tus labios .

Ya lo sé, que dormida estás, y al estarlo,
en algún punto...
coincidimos en nuestros latidos, en nuestro respirar

Ya lo sé...
Que mañana será lo primero que pienso, y en lo que pensaré el resto de mi día,
Hasta encontrarte de nuevo en mis sueños en mis fantasías...

Ya lo sé...
Ya lo sé, que estás Dormida
Y aún sin embargo que contigo, sin ti y a pesar de ti...
Te sigo amando
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Sentirte

Tengo el sol en los ojos,
Y me cubro en cada despedida,pues sigues amaneciéndome.
Destilo en cada paso,tu presencia,tu escencia.
Y en espejo silencio los rayos de nuestra piel.
Pureza eximia,isla selecta.Lugar que me sana y alienta.

Ignoraba que tanto podía sentirse en esta tierra.
Nuestra piel,traspasa épocas.

Y me tocas sin hacerlo,y cuando lo haces; es tu alma que me despierta.En tí caen los párpados de la noche mas profunda,poniendo fin a lo incierto.En tí punto de quiebre,origen,instinto puro.Alquimia derrumbando estructuras y muros.

Amor cubierto en fragancias inimaginadas
Amor al desnudo.Escencia sin substerfugios.

Como negar este elixir,esta copa de pecado redimido en llamarada de vida mas abundante.

Besarte casi sin tocarte,
Locura,
Paraíso,
Eterno instante.

En tí se rinde el mismo abismo,
Abriendo paso a un cielo distinto...
Amarte?
Ha!
Andinista
escalandome hasta en lo desconocido.
Eres lo mas puro
De mi onírico oxígeno...
Y de mis paisajes.
Tu me descubres,
Antes que la mañana.
Y me llevas a lo mas recóndito de mi noche,y de mi alborada.
Por tus horizontes me atrevo a sonreír y andar descalza.
En tí,pasión sin escenario.
En tí,
Sabor a extraordinario.

Te miro y se diluyen mis escudos
A sorbos te vivo,
Y me deslumbras.
habitándote lento
Y en penumbras.
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Pensamientos tormentosos

Tormentosos pensamientos
que rebozan al corazón
envolviendo los sentimientos
al declarar la fuente del tizón.

El tizón mantiene el calor
que recorre por la piel,
del panal escurre la miel
dando su delicioso sabor.

El amor en sus brazos
enciende la sangre
en esa sonrisa alegre,
caigo en deseo de los besos
de los labios sabrosos.

Mis pensamientos
cual larva recorren
por las venas,
llevando tu nombre
al corazón.

Mil pensamientos
me atormentan
por sentir tus besos,
tus brazos.

Solo mi almohada
sabe de mis noches
de mis sueños del deseo,
esta ansiedad de tenerte
en mi cama enredados en la sábana
amándote, y
despierto solo, gritando tu nombre
en suspiros de deseo.
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La musa

Mirad que no he podido estar sin ti.
Un cuerpo sin sombra en la oscuridad,
álgido rostro, cabellos de aroma,
mirada traviesa de sutil sonrisa,
el resplandor en cada paso sin un final.

Respiro tormentas halagos del viento,
olas que vuelcan añicos, huecos sin llenar.
No existe adjetivo a palabras sin letras
me convierto en brisa, puedo volar.

Se diluye la arena uniendo los pasos,
cubro las huellas de un alma rota.
Atajos que mienten, verdades y engaños.
Sin ser seguros, los quieres cruzar.

Búsqueda intensa, memorias vacías.
Detienen el tiempo sin despertar,
la falta de aliento de un existir.
Un grito al vacío, caída en picada.
La colisión del viento en mi cara.

Puedo sentir tu presencia.
Tremendo viaje dentro de ti,
distancias se unen al caer las hojas,
retoños de invierno.
La mirada tímida de fuerte armadura.
Temblor de los pasos con seguridad.

Toco tu alma sanando la herida.
Ensamble perfecto que forma la vida.
Dibujo de un rostro inevitable caída,
gobiernas los sueños en cada estación
Te has vuelto la musa en cada oración.

Anhelos se cruzan simbiosis perfecta.
Ansias tremendas por la oscuridad,
palabras de fuego me estampan de nuevo.
Un cierre de ojos hermosa locura,
que busca encontrarte en la realidad.

Corriges tu marcha de andar cadencioso.
Retornas tu viaje observas mis letras,
un beso de lluvia que moja los cuerpos.
Aliento de vida a mi alma perdida.
Te has vuelto la musa en mi soledad.





Por: WilyHache®

17 de octubre de 2018
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El frío invierno de la vida

Sentado en la silla a la entrada de la casa, José, como cada mediodía, esperaba paciente a que su mujer terminara de arreglarse. Y es que ella, conservaba intacta su coquetería femenina y le gustaba acicalarse delante del espejo antes de salir a comer.
Un poquito de brillo en los labios y una rayita azul junto a las pestañas para dar un poco de alegría a la mirada.
"Que ni los vecinos ni nadie en la calle sepa de mis tristezas. ¡A nadie le importan!. Hay mala gente que, por delante te pone cara compungida, te da golpecitos en la espalda y luego, por detrás, critica y disfruta con los males ajenos. Además, tampoco me van a solucionar nada" solía decir. José, torcía el gesto. "Condenada mujer, si vas a tener razón" Pensaba para sus adentros.
- Carmen, date prisa o llegaremos tarde. Ya sabes que se forman largas colas y luego nos toca esperar al segundo turno, y yo, ya no estoy para aguantar tanto rato.

Los años y la vida se les habían echado encima a los dos. Cincuenta años de casados cumplirían en Diciembre, y sus vidas habían cambiado tanto que, ya apenas recordaban todos los sueños que se quedaron rotos en el cajón. Aún así, con los ochenta y dos años de José y los setenta y nueve de Carmen, que jamás reconocería aunque le clavasen astillas entre las uñas, todavía se las arreglaban para vivir solos en su casa.
Una casa vacía de los hijos que tuvieron y que, ya hacía tiempo que volaron del nido. María, la pequeña, trabajaba en una galería de arte en Boston. Junto a su marido George, un ingeniero americano, vivían en una preciosa casa con un enorme jardín, por donde ya empezaba a corretear el pequeño Andrea. Dos añitos y medio había cumplido. En las fotos que les envió María por correo electrónico, pudieron constatar que el niño, se parecía a su abuelo. Al menos, eso decía la abuela. “Ha salido guapo el nieto, tiene tu cara. La de antes, ahora estás viejo y arrugado” le decía con una media sonrisa.
Después, junto al documento gráfico, unas letras:
“Que si tenéis que venir… Que si estamos buscando la manera de ampliar la casa…Que si tenemos planeado hacer una pequeña construcción en una zona del jardín, para que podáis tener vuestro espacio… Un dormitorio, con una pequeña cocina y un cuarto de baño independiente para que estéis cómodos... Que ya os iremos diciendo... Que ir a España para veros está complicado porque George tiene mucho trabajo… Que lo sentía mucho, pero que estarían en contacto.” Y luego… “Que… ¿qué tal todo…? ¿que si estaban bien de salud? Y que un beso…”
Carmen, suspiró mirando a su marido.
– Todavía no hemos podido conocer y besar a nuestro nieto. Acuérdate de lo que digo, eso no va a suceder. No nos quieren allí. Somos viejos y les estorbamos.
José, entornaba los ojos recordando los sacrificios que habían hecho, para que su hija hubiera podido estudiar su carrera en Madrid; muy por encima de lo que se podían permitir, pero trabajando duro para conseguirlo.
Lo mismo que lucharon para ayudar a Carlos, el hijo mayor. Tanto, que dieron todo lo que tenían y más. Toda la vida tratando de sacar adelante ese pequeño negocio que José, heredó de su padre, y que luego, él, puso en manos de su hijo. Pero Carlos no supo hacerlo y lo arruinó. Lo perdieron todo, hasta su propia casa. El hijo, además, en su mala cabeza y en una huida hacia adelante, firmó pagarés por cientos de miles de euros. Una locura que lo llevó a poner pies en polvorosa. Hacía diez años que apenas sabían nada de él. Por algún conocido averiguaron, que andaba por Francia trabajando en hostelería.
El caso es que, Carmen y José, se habían quedado solos en una casa silenciosa y fría. Sobre todo, fría en invierno cuando había que tener apagada la calefacción, porque la pensión no daba para más, ahora que también, tenían que pagar el alquiler de la que un día fue su casa en propiedad. Y tampoco llegaba para la comida caliente del mediodía, porque si comían, no podían comprar los medicamentos que necesitaba José. Así que, cada día Carmen, se pintaba una rayita azul entre las pestañas y una sonrisa brillante en los labios. Escondía en el fondo de su bolso todas sus tristezas y agarrando a su marido del brazo, se bajaban a un comedor social que había a tres paradas de un tranvía, que no cogían.
Si salían con tiempo… no tendrían que esperar al segundo turno.
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Mío

Estoy sola, pensado, pensado el porque de "esto", el porque de mi bipolaridad, el porque el aferrarme a querer tener un pleito cazado contigo, otra vez perdóname, no sé qué me pasa, me siento tan triste, tan vulnerable, tan sola, que solo quiero abrazarte y besarte, perdóname de nuevo, es que no puedo ni se estar sin ti, no puedo pensar en otra cosa más que en tu regreso. Un regreso qué tal vez solo está en mi mente, qué tal vez es mentira, qué tal vez lo nuestro ya está jodido o maldito, o qué tal vez esto en realidad es verdad. Perdóname otra vez, es que no se estar sin ti, no me hagas esto, no dejes de quererme, no dejes de pensarme, no dejes de mirarme, no dejes de tocarme, por favor amor mío, no lo soportaría. No soporto tu auncencia, y lo único que me une a ti en estos momentos son este pensar y estás manos que te escriben a diario, no dejes de escribirme, no dejes de buscarme porque me muero si no lo haces, sufro con toda el alma, sufro por tu auncencia, sufro por amor. Cuento los días, las horas, los mínimos para saber de ti. Perdona mi egoísmo, pero es que para mí tú me perteneces, para mí solo eres mío, para mí eres mi propiedad, para mí eres mi hombre, para mí lo eres todo. No sé qué maldita o bendita fuerza ejerces en mi que aquí estoy, derrotada otra vez, jurando que jamás volveré a escribirte, pasan las horas y no puedo y lo único que hago es extrañarte y amarte aún más. A veces pienso que esto no es correcto, a veces pienso que esto está maldito, pero me gusta. Perdóname de nuevo, por llorarte sin sentido porque debería de estar feliz porque estás vivo. Estoy cansada de tener discusiones sin sentido, estoy cansada de llorar por las noches y preguntarme porque pasó o más bien, que fue lo que pasó, cuando en realidad no pasó nada y no debo estar triste. Te amo y te odio, pero es más el amor que te tengo que no sé ni cómo empezar a odiarte, cuando me haz dado lo más hermoso y enfermo que he sentido por alguien, que es amarte con esta locura que siento.
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2comentarios 22 lecturas prosapoetica karma: 66

Loco amor

El velo que cubrió mi corazón
suavemente se deslizó
al ser ataviado con tu mirada y
la verdad descubriría,

El viento mi cabello acaricio
con tus manos,
la luna me sonrió cuando
me miraste,
en tu sonrisa se iluminó mi vida,
el sol mi piel toco cuando me abrazaste, y
el frio desechaste.

En tu sonrisa mi vida se escondio
entre el sonido del mar, los latidos del corazón se escaparon por amar

La noche me cubre con tus cabellos
entre las caricias de tus besos
suavemente me acuestas en tus pechos
las estrellas miran cual testigos
nuestro romance.

El silencio de la noche
delata nuestros corazones
como corcel desbocado
se escucha los latidos
en nuestro viaje en la nubes

Despierto en los brazos
de mi cama en la almohada
el sueño de amarte
en mi la mirada de la luna
sonriendo por el deseo
de este loco corazón
por sentir el amor .
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Luna de guadañas

Una noche me sonrió la Luna blanca.

Desde su cara oculta
oculta sentí la invitación de la guadaña,
el brillo atrayente de su plata
esperando afilada para mi,
predispuesta entre las sombras
a responder con sus rescoldos de violencia.

Guardé en la gruta de mis dudas su pregunta.

Me respondió la voz que suena
bajo el umbral de mis portales,
la que pronuncia el nombre
de los amaneceres en mi almohada solitaria,
aquélla que le grita en su enojo y su cariño
al alma grande de hombre pequeño
que aún no concebía en mí.

De su furia nació la persistencia
de nombrarme como soy,
humano aprendiz de las memorias rotas,
tránsfuga de mis cadenas.

Yerto he sido en las pasiones,
intenso e huidizo,
mil veces arrogante,
triste he sido para afrontar mis huellas,
mis surcos en labradíos inconclusos,
pero ahora sé que amo,
aunque entre tantos juegos
haya calcinado otros tantos sueños.

Ahora sé que no me iré,
aún no ha llegado el día de partir
de esta Tierra que pretendo
asaltar con mis pasos peregrinos.

Me esperan las pisadas del silencio
de mis temores y terrores fríos
pero al tiempo la fe
para transformarme en cuerpo fiel
que apriete los dientes y las manos
cuando el miedo los asalte,
me espera la vida completa con sus letras,
con mis versos no nacidos,
guardados en estancias de mi alma.

Queda tanto por contarme,
por contarte,
por contaros…,
tanto como el tiempo de todos los abriles
que han de florecer de nuevo,
queda el llanto que me espera
cuando no me escuche,
cuando no te escuche,
cuando me extrañe y te extrañe,
pero haré que se desplace esta montaña,
rígida roca que me linda,
hasta renacer en la cordura
de olvidar el pensamiento
y crecer en los incendios del ser pleno.

Pleno ser,
habitante en instantes de sus lágrimas,
de la lluvia que de mí brote,
necesaria redención de sal y de cristales,
plena vida,
deseada en el contraste de los mundos,
aceptada en mi sonrisa,
en tu sonrisa,
en la risa que a todos nos escueza
como patria completa de hermandades.

Arrancaré la corona de espinas
que yo mismo clavé sobre mi cráneo
en algún día de mi infancia nómada,
sangraré por mi costado,
abierto el corazón,
perdonando y perdonado,
honraré mi pasado y mi presente,
mi sentir, el tuyo,
el nuestro.

Seré amante desde este fuego intenso
que me roce,
que nos roce y que nos sane
transformado a través de la palabra nueva
que prometo pronunciarme
y pronunciarte.

Amar, amarme,
amarte,
conducir en mis mareas este barco,
dejar de naufragar en mi desidia,
abarcar en la mirada la piedad,
la comprensión de tu fuerza y de la mía,
gritar, llorar, reírnos,
habitantes de esta huerta
que adivinan la cosecha
de los frutos que han sembrado.
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Vienen nubarrones

Sentada a un extremo de la mesa,
confusas emociones me invaden,
y aunque trato de esquivarlas,
siempre me encuentran.

¡Ven a mí,
helada mirada azul
de charcos oscuros,
liberame de paredes deslucidas
que pintan signos
de senderos angostos!

¡Ven y libera mis ataduras
de sueños oscuros,
y dejame guardado
en mi cajón,
un único deseo!

Se tambaleó
la curva de mis labios
cuando trataba de contener
un pequeño gesto fruncido.

Las mejillas
quedan arreboladas,
una gota sobre la arena
de mi piel,
descorchando lágrimas,
una piedra humedecida
entre tantas piedras,
una flor
que intenta abrir
su vestido de puesta,
y la lluvia se lo niega,
un sueño resbaladizo,
un suspiro sentado
en el sofá.

Nubes gruesas,
que revientan
sobre resacas
de jardines atemporales
de mis contados segundos,
ríos de sangre
que rompen
sus bellas curvas
en tierras resquebrajadas
sin cauce,
en tierra de nadie.

Y yo aquí sentada,
en un extremo de la mesa,
con confusas divagaciones,
que invaden mis resacas,
que vienen y van,
dejando una mirada azul
de emociones enfrentadas
en charcos oscuros.

Angeles Torres
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Trataré...

Trataré de olvidarte, canción de la infancia,
con la gran inocencia que inundabas mi alma.

Trataré de que sigan las palabras sinceras,
en quietud y silencio, al compás de mis pasos.

Trataré de que brille el fulgor en tus ojos
como aquel, que recuerdo, del ardiente verano.

Trataré de que cese el temblor de tus manos,
aunque tiemblen las mías, al sentir el otoño.

Trataré que la vida te refresque las sienes,
y te cubra de rosas, con auténticos besos.

Trataré de que seas algo más que un recuerdo,
mariposa sin nombre, que alegraste mi vida,
aunque ahora estés lejos.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/09/18
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Zila

No existe sensación más grande en el mundo que el orgullo de haber nacido en la tierra que amas, el sentir que encajas perfectamente en ella y que no existe otro lugar donde quisieras haber nacido, eso sentió Zila la primera vez que abrió y los ojos y sus padres le dijeron "Bienvenida al mundo". La llamaron Zila que significa sombra y durante un tiempo fue la niña más feliz, pero la felicidad no comparte cuarto con el tiempo y las cosas cambiaron mucho en el país que para Zila parecía ser el mejor lugar para vivir.
El cielo de su casa de tiño de negro, y la noche se hizo eterna para ella y toda su familia, uno a uno de sus vecinos fueron desapareciendo y Zila veía como se quedaba sin amigos con quien jugar. Y a su familia también les tocos emprender el rumbo hacia lo desconocido. Zila tuvo que decir adiós a su hogar, su tierra, sus sueños, sus recuerdos porque en lugar donde solo existe muerte no es buen lugar para vivir. Así fue como conoció el mar y sus peligros, así fue como entendió que la vida no es fácil.
Un día el sol salió sobre sus cabezas y a lo lejos se vio un bulto que sobresalía sobre mar, era tierra, por fin tierra, al menos sus ruegos fueron escuchados por aquel que desde arriba todo lo ve, todo lo escucha y todo lo oye, mientras todo veían con alegría aquel puerto que parecía seguro, Zila veía cambio y el duro de tener que empezar de nuevo en un país donde no se sabía si serían aceptados.
El tiempo pasó y Zila jamás volvió a su pueblo, jamás dejo de sentir que había dejado un parte de su ser en otro lugar, que a miles de kilómetros dejo una vida. Ahora mira el mar con los ojos enjuagados en lágrimas, el mar le responde con una ola que trae el aire fresco de su antiguo pueblo. Hoy la vida es diferente para Zila y su familia pero nunca olvida de donde vino, porque eso es parte de su historia, hoy nacen flores donde antes hubo espinas y el cielo de Zila tiene otros colores, hoy los malos momentos son parte del recuerdo.
En un mundo donde sobran las guerras, viven niños y niñas como Zila que tienen que abandonar sus hogares y muchas veces son separadas de sus familias, en ese mundo vivimos y a veces miramos para otro lado para no verlo, me niego a dejarles ese mundo a mis hijos. Cada día son y más las inmigrantes y refugiados, los abandonados, los desalojados los que tiene que dejar y partir hacia otro país, la mayoría obligados por las guerras y la miseria. Zila puede ser cualquier niño o niña.
Existe una gran valentía en aquellos que dejan lo que tiene por una esperanza de vida, existe una gran enseñanza porque volver no es lo difícil, lo difícil es tener que partir sin saber cuándo se podrá volver.
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"Pasión" (jotabé con estrambote)

Las noches fueron... el edén eterno
paraíso prohibido, nuestro infierno

nos entregamos a nuestros pecados
por la lujuria fuimos alcanzados;
nada importó, nos sentimos amados
nuestros cuerpos desnudos, enlazados

fueron testigo, de la enardecida
pasión, en nuestras pieles ejercida.

Tu avidez, con la mía ¡Oh, lo discierno!
Tú y yo, totalmente compenetrados
la noche nos miraba enfurecida

por la pasión surgida
entre dos seres que mucho se amaban
compartiendo la cama en que se ansiaban.
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La Maleta

Se me va la vida.
En una maleta apretujada de tantos recuerdos inmensurables.
La arrastro por todo ese pasillo que conduce a la autopista perdida de cualquier aeropuerto
de tan apesadumbrada ciudad.
Se me ahoga la garganta ante las impotentes lágrimas del peso desbordado de la injusticia de partir a un lugar recóndito.

En esa maleta no hay espacio para tantas emociones desbordantes,
como ese primer beso en la torre oeste de Parque Central con las ganas agigantadas entre mis piernas,
teniendo la mirada fija en esa enorme valla publicitaria de la última presentación de Madame Butterfly en el Teresa Carreño.
Arrastro la maleta de la indiferencia dejando las pisadas en ese largo andar por el parque los Caobos, observando como la sonrisa de los niños se deslizaba en las aguas turbulentas de tan acostumbrada fuente.
Se palidecen los recuerdos en tan removida ciudad cubierta por la majestuosidad del Waraira Repano
Se desvanecen los recuerdos en los aires caudalosos de la grandiosidad del auyantepui ,
y la estrepitosa caída del majestuoso salto ángel.

Imperante.
Colosal.
Tricolor.

Como todos esos recuerdos.
Amontonados en tan singular maleta repleta de títulos universitarios apostillados en esa larga cola sin sentido que nos conducen a un futuro burlado.

Fruncidas las cejas,
con la rabia apretando por dentro,
y el corazón enaltecido.
Cierro la boca de la impotencia de seguir arrastrando la maleta por todo ese pasillo.

PASAJEROS CON DESTINO A…………………………….. ABORDAR……………….ABORDAR………………….

Me Detengo por un momento junto a mi maleta repleta de ensueños,
y allí logro divisar la estampa de tan nostálgica ciudad que se impone a no despedirse.

Mis ojos lloran,
lloran aun mas,
ante la incertidumbre de sentir la alegría de que algún día vuelva a encontrarme con mis seres queridos.

De vuelta.

De regreso a la vida.
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Un halo de esperanza...

Y sentada
en su balcón,
acompañada
de un café,
veía el
amanecer
acompañado de
un suspiro
alentador.

Dejando
así, sus
tristezas,
de aquellas
decepciones,
rotas que
aún quedaban.

Se sentó, en
un halo de
esperanza,
donde aquellos
sueños que
le parecían
imposibles, se
estaban haciendo
realidad...

Eran sueños
vestidos de
flores, desnudando
así, las frías
mañanas de
este Otoño...

Y en cada hoja
que caía,
un verso
escrito
por arte
de magia,
salía.

Donde
en los charcos
que la lluvia
dejaba.
Se reflejaba,
un bonito
camino,
lleno de color,
lleno de magia...

Para seguir
caminando
y luchando,
por ese sueño
que tanto
ella anhelaba...

© Derechos de autor
Isa García
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Voragine

Este amor es cual voragine
que arrastra mi razon
al sentimienro del corazón
nunca me lo imagine
que verte fuera anamorarme.

El viento fresco atiza
el pensar en abrazar
este deseo de besar
tus labios, escuchar tu risa
crece el amor por ti.

En cada noche la quimera
me lleva de los brazos
al idilio de tus besos,
gritando por primera
vez al universo tu nombre.

El viento frio despierta
la realidad del ensuño,
que con gran desenfreno
idialesé una cascada
de pasion que solo fue
mi mente un Extasis.
que mueren al despertar
por la realidad que solo
yo imagine este amor.

Este corazón enamorado
solo se ha ilucionado
o es esta necesidad
se sentir la felicidad
de sentirse amado.
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La hojas del otoño

Las hojas del otoño se han calmado,
se han frenado en el tiempo.
Siento palpitar mi corazón,
Cada hoja tiene un poco de mi.
Cada hoja veo que refleja sus ojos.
Cada amarillo destello me recuerda a ella.
Y mis pesados pasos por este camino sólo guían mis ojos al suelo,
lleno de esos dorados recuerdos.
Cada paso choca con hojas,
las cuales querría mirar y dormirme soñando con ellas.
Cada paso me aleja más de ti
Cada paso me hace recordar el viento y la luz.
Cada paso me acerca al cambio.
Cambio que no se si siento,
o es que las hojas me envuelven en dorado tormento.
Y levanto la mirada, de pronto veo tus ojos,
veo tu sonrisa.
y me auto engaño.
Pues no es mas que las sombreas hechas
por esos recuerdos dorados flotantes en el tiempo.
Esos luceros caídos de arboles que me a rozan y escudan.
Pero tu no estas.
Tú Nunca has estado.

Espero algun dia levantarme
y mirar el cielo,
y sus miles de hojas
y nubes flotantes
y volver a verte
Y volver a estar a tu lado.
Y Volver a sentir tu brisa.

Pero es que acaso no seras tú la que me abrace?
No será mas otro ensueño u otro recuerdo.
Pero sé que algún día miraré al otoño y pensare en ti.
Puediendo sonreir al ver las hojas flotando al viento.
Algún día mirare a las hojas
y no sentiré más ésta tristeza que hoy siento.
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Lunártico

Real,
quisiste ser
real.
Preguntar
a las
respuestas el por qué
de su existencia.
Buscar las huellas
del hombre en tus lunas
y trazar un mapa
(lunártico)
con las manchas de café
impregnadas en tu piel
para recordarle a tu astronauta
que el camino de vuelta
a casa
solo era posible
si pasaba entre tus
sábanas.
Quitarte el
abrigo de piel
para ver el
recorrido de tus
venas.
Enredarlas
y
cruzarlas
cómo destinos sin
nombre,
formando nudos
más fuertes que
los que se forman
en tu garganta cuando
tus planetas
llueven.
Apagar las luces
y observar
tu cuerpo,
el neón de tu sangre
y la oscuridad de sus nudos,
una pobre
imitación
de los agujeros
negros;
observar el brillar
de tus
átomos,
creyéndose más importante
que las estrellas que reinan
el cielo
y cumplen promesas y
deseos.
Real,
quisiste ser
real.
Todo lo real
que era imaginar
que eras el universo
en su forma carnal,
que tus carreteras
infinitas
y tus nebulosas
sin pintar
eran suficientes
para satisfacer
a la joven
eternidad.
Sí, quisiste
ser real,
pero descubriste
que estás forjada
del pecado
original,
que tus átomos no son
estrellas, sino historias
de vidas pasadas
sin contar.
Viste las
cartas sobre la mesa,
tu pasado,
tu presente y
tu futuro;
lo que fue,
lo que es y
el qué dirán.
Viste que tu sangre
no era real,
no era inmortal,
aquellos nudos
apenas se podían desatar.
Este es el final, has jugado
a ser universo
en el grano de arena
más pequeño del
multiverso.
Buscaste canciones
que siguiesen el compás
de los latidos de tu corazón,
pero encontraste sonidos
sin melodía y canciones sin voz
que se convertían en el eco
de toda una generación.
Buscaste poemas con rimas
capaces de hacer girar
el mundo
a su inversa,
pero encontraste palabras
vacías
y
arritmicas
que se desvanecían
a ser contadas, como
polvo y cenizas.
Buscaste pinturas que
pudiesen explicarte
las historias de los fantasmas
del pasado,
pero encontraste cuadros
llenos de formas
inconexas
y colores sin pulso
con nada que decir
y poco que callar.
Buscaste sentimientos
que pudieses abrazar,
pensamientos
que puedieses colgar en
tu pared
y atrevimientos
que pudieses enmarcar,
pero nada resultó
ser tan real
como para atraparlo
entre tus dedos.
No había alma
que salvar,
cielo o infierno
al que acudir.
Buscaste por
puertas de salida
bajo las piedras
y en todos
los rincones
que se atrevían
a ofrecerte algo,
buscaste soluciones
a problemas que aún
no se habían
creado.
Encontraste dos vías
de escape.
Sentir tristeza
por no ser
todo lo que tu mundo
quiso tener
o no sentir nada
y silenciar tus sentimientos
durante un mes,
una semana
o un año.
Real,
elegiste ser
real
y sentir.
Porque por
muy desgarrador
que el sentimiento
pueda llegar a ser
es mejor sentir algo
que no sentir nada
y
desaparecer.
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Entre el azul y el verde [Siempre tú]

vuelve a llover...

Y ella
odia el paraguas
Ella odia
que la lluvia la pille fuera de casa

Dice que los días grises son para escribir
Para indagar por dentro
y sacar todo lo que oprime
en el pecho

Dice que la melancolía es como un danza mágica
que te baila el alma
Y te sopla en la boca

Dice
que sabe a madera vieja
mezclada con el vapor de una antigua locomotora

Y que...

no sabe porqué

pero termina sentada frente a un solitario andén
con vagones de colores

Y dice
que cada color es un instante
Un recuerdo
Una imagen

—Un viaje —

Y que...
entre el azul y el verde

Siempre tú

@rebktd
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