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Por favor, no me hagas atender a la muerte, es tiempo del último cigarillo

En la luz de la noche
me perdí
creyendo ver en la mirada del niño perdido
todos los sueños que un día murieron
y ya no hay salida
por favor
ya no hay salida
para la existencia
solo podemos mirar hacia el último paso
y fumarnos el último cigarro
tratando de asumir el presente
y convivir con la ausencia
el dolor nunca se va del todo
pero se atenúa cuando aprendes a sobrellevarlo.

¿Lo entiendes?

El final está cerca
y lo sagrado ha ardido en mil pedazos
y por favor
no mires
por favor
no mires
solo quiero que se folle sobre mi tumba
como un monumento a la vida
como un monumento a la vida
y ya no queda humo
en esta ciudad perdida bajo el mar del Atlántico.

En la luz de la noche me perdí
creyendo ver entre sueños rotos
y los acordes se recomponen
tratando de salir a flote
y no hay piedad
no hay piedad
por favor
no dejes de escribir
por favor
no dejes de escribir
es lo único que te queda para sobrevivir día a día.

¿Lo entiendes?

Echo de menos Coruña.
Echo de menos la ciudad.
Echo de menos el barrio.
Echo de menos la libertad de un quinto piso.
Echo de menos su paz.
Echo de menos.
Echo de menos.

Adiós
mis amigos
adiós mi país
adiós mis sueños
adiós la luz.

Adiós
mis esperanzas
adiós
mi infancia
adiós
mi presente
adiós
mi foto en blanco y negro.

Adiós
mis amigos
adiós
mi país
adiós
mis sueños
adiós mi luz

Adiós mis esperanzas
adiós mi infancia
adiós mi presente
adiós mi foto en blanco y negro.

Adiós.
Adiós.
Adiós.

Solo quiero aprender a convivir con la ausencia.

Para poder sonreír.

Por ti.

etiquetas: poetry, poesía, soledad
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Máscara

Te veo y mi corazón palpita.
Te veo y mis ojos brillan.
Te vas y quedo con los cachetes rojos.
No sé qué harás con él, yo no lo conozco ni tu a él.
¿Será mi timidez? ¿será que no sé de qué hablar?
¿Será que tengo miedo a que me sigas rechazando?
¿Por qué a ellos los aceptas en tu cama y a mí no en tus brazos?

Te veo y mis hombros tiemblan
Te veo y mis piernas se aflojan.
Te vas a acostar con otro y yo paso otra noche solo.
Pensando qué hice mal, pensando que no estoy solo.

No te aguanto la mirada, miro para otro lado.
Miro para abajo y veo mi calzado pequeño.
Miro mis manos sucias, me veo abandonado
¿Será que no te agrada? ¿O será que no te agrado?

Bendito sea el que te haga sonreír.
Maldito yo que no lo puedo conseguir.
Trato y trato de ser un buen hombre.
Aquel que te merezca, aquel que te sí lleve
por el camino que nunca llueve.

Pienso en lo que pudo haber sido…
Perdón mamá, por haber nacido.


El hijo de puta.
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"El don de las lágrimas" Autores: @CorazónDeFlor y @carlosmolina012

Érase una vez
allá lejos en el éter
donde se unen
todos los planos.

Una lagrima valiente
que sonriendo
quería ser tan solo
una sonrisa.

Ahí en donde
los quebrantados
esperan a que pase
generosa la cabra Amaltea.

Justo ahí
bajo el árbol astral
padre de todo lo pasado
lo presente y lo futuro.

Hay un jardín lejano
y escondido, donde duermen
muchas almas
entre las flores.

Y no perecerán nunca
aquellas almas poéticas
somnolientas que renacen
en la aurora rosada cantando arias.

Un diluvio de caricias
las empapa hasta extasiarlas
las vuelve blancas, las vuelve eternas
en esta alborada diáfana.

Donde los colibríes
son de seda turquesa
aleteando vivaces
a tan prístina presencia.

Rayos de oro
de un sol generoso
que no quema
que no lastima.

Resplandecerá sobre
estos pétalos bañados
en finos besos
de ternura infinita.

Brotando el bálsamo
del perdón
en los deshojados lirios
que derramaron su don de lágrimas.



Pintura: The Vision of Endymion
Por: Edward John Poynter.


Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos

Carlos Luis Molina Lara
Guatemala

2018
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11comentarios 99 lecturas colaboracion karma: 112

Me echo de menos

Este no va a ser un poema vacío,
Es cierto que no va a tener rima,
Ni métrica alguna,
Y si encuentras alguna,
Será pura suerte.

Quería contarle a alguien
Que me echo de menos.
Esta persona no soy yo,
Es otra disfrazada de mi.
O es mi yo verdadero,
Pero prefiero el anterior.
Me costó construirme,
Fue duro escribir mi historia,
Y difícil continuarla sonriendo.

Quería que supiera alguien,
Que mi anterior yo... Era de diez...
Bueno de nueve...
En realidad de cinco...
Por no sé si decir su o mi autoestima...
Pero comparada conmigo...
Es que ella era tan responsable,
Sonriente, amable, dulce...
Y así con todos...
Era la yo perfecta que como defecto
Solo tenía esa nota baja en ciencias...

Quería describirle a alguien,
Como a pesar de todo, sonreía,
Y no paraba de sonreír...
Era tan bonita su sonrisa...
Y aguantaba, un día,
Otro... Y otro más.
No era débil, para nada,
Era fuerte, lo controlaba todo,
No había posibilidad que no veía.
Vamos... Era... Comparandome con ella...
Era un ángel...

Pero ya no soy ella.
Y lo echo de menos y no me pasa nada...
Solo duele al respirar.
Solo marea pensar de más...
Solo quiero que regrese,
Que coja las riendas
De esta vida que tengo,
Y haga que mi Sol,
Para poder concentrarme
Y volver a ser ese yo...
Ese yo...
Que era tan imperfectamente perfecto,
Que aunque no sea mi yo real,
Honestamente hablando...
Prefiero, porque para algo me eduqué...
Y de verdad, ese yo,
No fue ningún sueño.
Pero... ¿Qué sabré yo,
Si soy joven para eso?

Y tal vez el poema esté vacío
De métrica y rima...
Pero no de sentimiento...
Que supuestamente es su definición...

Y no sera lo más compartido en Twitter,
Ni lo compartiré en Facebook o Instagram,
Pero quería desahogarme...
Y como no podía por papel,
Lo hago a digital y ya.

Esti
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4comentarios 83 lecturas versolibre karma: 105

Quincallera de recuerdos

Minúscula partícula
escupidos de sal
marea alta
latidos del corazón
naci perdido en las nubes
caí en un campo de flores
cultivé mil lunas
y con la sutil fragancia de sus destellos
tapé el sol
con tus manos
quincallera de recuerdos.

Me enamoré de la libertad.
Te entregué un hogar con melodías
y ventanas en perfecta armonía
para dejarte libre.
Mi Alma
al soñar
se desconsoló.

Sonreír cuesta tanto.
Atrapado
en una jaula de oro
arropado entre sabanas
de lagrimas…
tenemos un trato…
no hurgar entre las cenizas

y un silencio llora.
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4comentarios 64 lecturas versolibre karma: 119

He...

He vuelto a navegar por la bahía
desplegando la vela
y tomando los remos de mi barca.

He intentado ser yo mismo, nuevamente,
al fundir mis ojos con la inmensidad del cielo
y de las aguas.

He vuelto a ver las olas cantarinas,
vestidas con su blanco inmaculado,
pasar bajo la quilla, al ser cortadas por la proa,
de mi barca.

He intentado sonreír a las gaviotas
y buscar en las estrellas los suspiros
que le mandan, en la noche,
al universo.

He vuelto a escuchar el tic-tac
acelerado de mi pecho,
cuando intenté tomar
estos versos con mis labios.

Rafael Sánchez Ortega ©
19/11/18
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9comentarios 101 lecturas prosapoetica karma: 99

La casa de muñecas

Mariana vivía en una casa de muñecas. Despertaba todas las mañanas con una enorme sonrisa. Peinaba minuciosamente su rubio y lacio cabello. Desayunaba estrictamente los alimentos permitidos por su dieta y veía a sus padres portar la enorme y contagiosa sonrisa.

Todo era perfecto. Ella era perfecta.

Hasta que llego La niña. Se llamaba Lily y tenia 8 años, pero no jugaba como las demás niñas que Mariana había conocido. Lily tenia ojos tristes que la entristecian también, y la amplia sonrisa ya no era tan grande. Solía sentarse todas las noches frente a la casita de Mariana a mirarla por largo rato antes de comenzar a preguntar: ¿Que se siente ser de plástico? Seguro no sientes nada. Debes ser muy holgazana ¿no?...No deberías serlo. Me gustaría ser como tú, siempre estas feliz.

Luego de la charla lily se iba a dormir. Mariana la observaba. Sentía curiosidad. Una niña no deberia estar triste. Así que, por primera vez desde que llegó a su adorada casa de muñecas, observó a su alrededor. Era una habitación fea y oscura, de colores opacos y desprovista de mobiliario. La niña dormía en un colchón desgastado y lleno de manchas. Vivía en la miseria si lo comparaba con su casita. Mariana deseó que Lily fuese mas pequeña, así podría hacerle espacio en su hogar y entonces sería más feliz. ¡Claro! Para eso eran las muñecas. Mariana decidió ese día que haría feliz a lily.

A la mañana siguiente, Mariana se esmero más que nunca en perfeccionar su aspecto. Se vistio con su mejor ropa y sonrió tanto que le dolieron las mejillas. Nunca le había dolido nada.

Cuando Lily llegó, Mariana estaba alegre y dispuesta a todo para llamar su atención. Pero esa noche Lily no la visitó. Se quedó en su cama, cubierta con una fina sábana que no lograba espantarle el frío. Se movía mucho y hacia ruidos raros. Fue esa noche cuando por fin descubrió que era llorar. Y de la gran sonrisa solo quedeba un débil asomo de melancolía.

La niña se presentó la noche siguiente, con rastros de lagrimas en la cara, la ropa rasgada y salpicada de misteriosas manchas rojas. Tenia una marca en la mejilla con una mezcla de colores extraña: era negro, morado, quizás azul, con un leve toque rojizo. Lily hizo ademan de hablar cuando golpes muy fuertes aporrearon la puerta. La niña se estremeció y apuño los ojos como si eso la hiciera desaparecer. Los sollozos casi no le permitían respirar. La puerta paró de sonar y la niña abrió los ojos. Sin embargo, la cerradura comenzaba a crujir al ser insertada una llave. Lily estaba más blanca que un papel, tenia un color enfermo con moradas ojeras.

Por la puerta entro un hombre al que Mariana ya conocía. Y supo que era hora de despedirse de Lily. Siempre era así cuando Él aparecía. Pero no quería despedirse, no esta vez. Y recordó en ese instante que era de plástico y debía sonreír. Eso hacian las muñecas. Mientras Lily era llevada a la fuerza lejos de aquella vieja, y ahora que podía ver, horrible casa, ella se quedo allí, sentada en su cama oyendo los gritos de auxilio de una chiquilla aterrorizada. Nunca los había oído. Tal vez no los había querido oír. Deseó poder ser ciega y sorda de nuevo. Deseó que su sonrisa no fuera una terrible mueca de desesperación y abundante tristeza. Deseó volver a sentirse de plástico.
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Simplemente bailar

Siempre seguiré bailando
Aunque se desgasten mis pies
Es todo lo que necesito
Mientras bailo me miras de forma rara
No sabes por qué hago esto
No entiendes
Solo necesito sonreír, sentir la música
Dejarme llevar sin pensar en nada más
Nadie puede quitarme eso
Vives en otro mundo
Sientes felicidad, rabia
Y sigues bailando, te mueves
Hasta que se desgasten mis pies
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sin comentarios 35 lecturas prosapoetica karma: 85

Extraña tarde de abril

Aún recuerdo lo ocurrido aquella tarde de abril.
Me encontraba reposando en el mismo viejo árbol de febrero y marzo, esperando el ocaso, en busca de una inspiración un tanto febril.

De pronto de golpe note un ambiente extraño, mi cuaderno portador de mi rima, mi verso y mi prosa, se sintió ajeno a mi mano, ajeno a mi pluma, ajeno a mi alma.

¿Cómo no note algo así antes?

Miles de aves danzaban al son del sol que quemaba como sueño de súcubo.
Los arboles sonreían porque creen que las llamas todo purifican, y aunque ellos jamás han pecado, la letra profunda a sus pieles nunca fue poesía.

Y qué decir de los suplicios del hombre aquella tarde,
aun sin verlos se sentían en tornadillos de deseos, tan vacíos, siempre déspotas,
arrullando recuerdos alterados para dormir ameno luego de probarle la boca al diablo.

Y admirando rarezas entre llamas me inundó un terror, una duda, una traición.

“Y es que, ¿Qué importa si traemos poesía? Si las lágrimas siempre afloran, siempre te abrazan y te recuerdan que son tus damas o caballeros desde el primer día”.
“¿Qué importa si regalamos poesía? Si los árboles te gritan “vete al infierno” por escribir en sus pieles toda tu sed de melancolía”.
“¿Qué importa sentir poesía? Si el suplicio del hombre se inspira en la poesía negra que garabatea la navaja en la piel de la desdicha”.

Si todo este terror es correcto y mi verso es incorrecto…
¿Qué queda en el mundo para desvelar una verdadera sonrisa?
¿Qué debo hacer para que los árboles avalen mi triste rima escrita con sangre pensando que esto particular la volvía?

Y mientras dudaba de mi rima, sesgado hacia el lado oscuro donde el dolor carece de método piadoso…
Como a Newton la manzana, la casualidad jugó sus cartas, dejando en mi regazo una hoja peculiar.
Por supuesto la sorpresa no debió ser lo que fue...
¿Cómo debía?
Si estaba en el sur en un abril, donde todas las hojas se despiden para volar y ser libres como colibrí…

Y sin darme cuenta tenía dicha hoja en mi mano, la tenía, y la veía, y la admiraba como lo que era y como lo que fue, un sistema nervioso tostado por los destellos y aun así me parecía que era dulce… dulce tal vez porque su color me recordaba a la miel.

Y entonces lo comprendí.
Comprendí que la gravedad no solo atrae masa, sino también versos manteniéndolos vivos y dejándolos ser vagos por la eternidad de cada universo.
Comprendí que, aunque duela saberlo, mis lágrimas siempre jugaran conmigo a ver quién aguanta más el sostener la verdad. Una verdad de la que huyo, pero quiero.
Comprendí que, aunque la poesía negra de la navaja sea concreta, quizá mi verso haya hecho a la desdicha ver a otro lugar. O quien sabe y la desdicha fue dicha, quien sabe. Algunas cosas no se sabrán jamás...

Y aún recuerdo, aunque no entiendo, que fantásticos fenómenos ocurrieron aquella tarde de abril.
Al terminar mis versos, las aves se fueron, mi cuaderno volvió a ser mi amigo y los árboles dejaron de sonreír burlescos.
Y aunque reflexioné entre fantasías, una duda aún se presenta en momentos no oportunos…

¿Qué importa si traemos poesía, si al mundo parece gustarle más la letra rudimentaria sin escrúpulos?

Con culpa a veces le entrego a la copa mi voluntad, otras, siento que ni aun con eso lo podre descifrar o siquiera olvidar.
Pero, aunque los versos al final son solo palabras al viento sin rumbo ni lugar,
siento que siempre importará, aun sin explicación, aun sin lugar fijo para reposar,
yendo de boca en boca y de clamor en clamor.
Entonces si importará… si al menos unos suspiros en la noche fría de tu alma logran apreciar.
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sin comentarios 48 lecturas versolibre karma: 113

Oculta

He buscado la manera de ocultarme, no quiero hacerme notar
es fácil camuflarse entre el ruido que genera pensar
es sencillo rodearse de gente sin contenido
la zozobra aumenta en sus miradas
cuando no quiero hablar
pero, heme aquí
oculta
en este lugar
donde la hipocresía
juega con sus cabezas de lana
escupen palabras estúpidas/huecas
mientras yo los miro sonriendo, maldiciendo
una vez más, tratando de esconderme de esta sociedad engañosa.
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6comentarios 82 lecturas versolibre karma: 99

Sin título...

A pesar del
tiempo que
no se veían...

Solo les
bastó,
mirarse
y sonreírse.

Para saber
que todavía
se querían...

© Derechos de autor
Isa García
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11comentarios 88 lecturas prosapoetica karma: 114

Voz

Sigo siendo parte
De esa voz cada vez más fuerte
Que grita impotente
Ante la pose de cada gobernante
Sigo siendo uno de tantos
Que juntos somos la mayor fuerza
Quienes inspirados por el llanto
Queremos ver rodar cabezas
Sigo queriendo lo mismo
Que tantos hemos exigido
El fin de su sucio cinismo
Y que dejen de pisotear al más jodido
Sigo siendo de esos
Que exigen el regreso de los desaparecidos
De los millones de deseosos
De justicia para nuestros asesinados
Sigo siendo aquel
Que no es parte de un partido
Y que lleva a flor de piel
La sed de libertad para un pueblo oprimido
Sigo siendo uno de tantos
Que ya no cree en las noticias oficiales
A los que ya no tomarán por tontos
Ninguno de nuestros “representantes”
Sigo siendo uno de miles
A quienes ya no le darán atole con el dedo
A quienes no les verán la cara de imbéciles
Queriendo culpar de todo al pueblo
Sigo y seguiré siendo
De aquellos que luchan por algo mejor
Porque no sirve de nada seguir sonriendo
Para aliviar este dolor
Sigo sintiéndome vivo
Cuando veo a un político desempleado
Y para luchar yo escribo
Expresando sin parar mí desacuerdo
Sigo viviendo el día a día
De la mano de no estar conforme
Con esta cruel tontería
Y jamás dejar que me su inseguridad me dome
Sigo sin sentirme de esos
Que piden ser socialistas
Pero soy de los que pedimos
Que mueran sus políticas corruptas
Sigo siempre preguntando
Si una reforma puede servirnos
O si solo la están creando
Como una nueva forma de exprimirnos
Sigo siendo de los que no votaron
Pero fueron para anular su voto
Para protestar por la mierda que nos presentaron
Que solo nos llevan por un futuro incierto
Sigo sin creer ni un poco
En esas consultas ilegales
Que fueron apoyadas por esos
Que son solo larvas serviciales
Y solo sostengo un gran megáfono que apunta a mi gobierno
Ya que la voz del pueblo arde porque sale del infierno…
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Los años

Que larga se ve la vida cuando contamos los días
Entre los diez y los quince, o somos adolescentes.
Que corta de ve la vida cuando al pasar de los veinte
La juventud se nos va diciendo adiós para siempre
Y sonriendo va viajando dándole paso a los años.
Que largos se ven los años cuando después del otoño
Comienza a llegar el invierno y sonriendo va viajando
Después que se fue el verano y caen los copos blancos
Donde un día fue primavera, cuando las flores hermosas
Cubrían mi cabellera.
Y sin darnos cuenta un día ya la ancianidad nos llega
Dejando atrás el camino del invierno, del otoño del verano y primavera
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sin comentarios 38 lecturas versolibre karma: 103

Cruzar el umbral

No temo cruzar el umbral
el que divide en dos el mundo
pues eres promesa pendiente
que el sicario del tiempo
cumplirá sine qua non

Me inquieta más el tránsito de tu aroma
ese aroma que ignora mis venas
y que trepará por mis pieles
tal cual enredadera
ahogando mi aliento
sin saber cómo ni cuándo

Aún no me sobrecoge tu presencia
en ese preciso éxtasis
con el beso de tus labios eternos y fríos
quizás sea una espera hambrienta
o tal vez, robada y súbita
no sé entonces, si llorar o sonreír
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7comentarios 92 lecturas versolibre karma: 112

Ausencias

Un trago por los que ya no están,
por los que se fueron y no volvieron
Un trago por los que quedan
Por los que están y permanecen
Un trago por el que está ahí,
y es un zombie sin sentidos.
Brindo por todos
brindo por ti, por mí,
Por ellos y por vosotros;
La noche es nostálgica
la música suena fuerte
el corazón se me quiere salir
y mis lágrimas quieren formar un río.
Diciembre ya está aquí
hay un nudo en mi ombligo.
Sonreír es de valientes
reírse mientras todo se derrumba es de mezquinos;
la tranquilidad no se negocia
al dolor hay que dejarlo sentir.
Yo me raspé las rodillas
tratando de levantarme,
la sangre no me asustó
sin embargo, me quebré mil veces
al final, estar de pie no es malo
así tenga que caminar sobre una línea fina
al borde del abismo.
Hay ausencias que matan,
otras que liberan
Hay ausencias fortuitas,
[esas que llegan
cuando menos las esperas]
Deliberadas ausencias
causan llagas en el alma…
Ausencia de mí
[autodestrucción]
se posa en mi soledad,
cuando el mundo me da la espalda
Busco a la persona que más me conoce…
YO.
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De tiempo y relativos

Hay algo en sus ojos, que me hace permanecer ahí, intentando descifrar qué pasa por su cabeza y aunque al final no lo entiendo, lo cierto es que no quiero que me mire con esos ojos, no quiero que piense que puede quedarse y habitar mi cuerpo e irse apoderando de mis recuerdos.

Me niego a que me mire de esa forma, con ese brillo en los ojos; es que quizás él no lo nota, pero me hace querer correr hasta sus brazos y al mismo tiempo huir lo más lejos que pueda, y no, no quiero huir y tampoco quiero anidar en su pecho como quien al fin encuentra refugio.

Está mal, todo mal, no tiene pies ni cabeza. Sin embargo, cuando estoy con él, es decir, cuando estamos ahí frente a frente todo parece encajar, incluso nuestros cuerpos ‘rebeldes’, tan parecidos como diferentes.

Y no, no es como dice Cortázar que… andábamos por ahí sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos... porque no, no quiero, muy romántica la frase, muy linda sí, muy de todo, pero no.

Yo no quiero pensar que estaba destinada a encontrármelo en el camino, en cambio quiero pensar que decidí por mi cuenta, sí, por mi cuenta y no la del "señor destino" que esa tarde nos juntáramos para tomar café (por cierto, fue una tarde hermosa, hacía mucho que no sentía un abrazo como ese ¡Y vaya lluvia tan conveniente, tan precisa! No casualidad sino un pretexto).

Como venía diciendo, quiero creer que sí hubiese sido diferente y nos cruzáramos cualquier otro día por la calle y por casualidad alguno de los dos fijara su mirada en el otro, lo primero que haríamos sería girar la cabeza hacia el lado contrario.

Sí, es que por más loco que resulte, no siempre es fácil sonreír a los extraños, (aunque deberíamos naturalizarlo), yo por lo menos me hubiese intimidado un poco, por la misma razón del principio, esos putos ojos y su maldito brillo que parece estar hablando a gritos sin decir una palabra.

Es probable que no me entiendan, créanme yo escasamente lo consigo, la cosa es que quiero verlo y saber que el tiempo juntos puede ser tan largo como corto y que así como suena de fácil leerlo, sea de fácil creerlo, a fin de cuentas, el tiempo es relativo y estar juntos también.

Hablando de tiempo y de relativo, y esa manía mía por contar los días y sacar cuentas sin sentido, ya superé mis expectativas en tiempo de estar con él y no sé si me asusta o me gusta (la verdad es que me encanta).

Quiero que él lo sepa, y me miré sin respuestas, que se dé cuenta que no tengo certezas de nada, que me he hecho una y mil ilusiones al tiempo que las he hecho desvanecerse, que no espero nada suyo y que aun así me sorprende siempre.

Es que me muero (sigo hablando de relativos) por decirle que no me hacen falta compromisos porque de esos tengo bastantes conmigo misma y ya suelen agobiarme lo suficiente, que con él quiero todo y nada (y en todo incluyo los orgasmos ya sean en el baño, en la sala u en la cama… donde sean pero que sean).

Ya le he dicho que lo quiero, y lo cierto es que esa no es la palabra correcta, porque si algo siento por él, es algo que se sale de lo posesivo que puede resultar un ‘te quiero’, esa frase que para mí en tantas ocasiones ha significado encierro…

… A él lo veo y lo siento libre y me encanta así; tan feliz, tan hombre y tan niño, es un misterio. Me fascina pensar que con él todo es nuevo; es como ir aprendiendo a gatear y de pronto estar corriendo o mejor aún montando en bicicleta sin las manos en el timón y con los brazos abiertos (como eyacular en medio de un oral y reír sin aliento).

Así me siento, con los brazos abiertos, con el corazón galopando en cada respiro; con ganas de decirle que se vaya lejos, que vuele tan alto como quiera, que suba la montaña y que también camine desnudo por la playa, mientras se fija en la flaquita de cara linda y bonitas nalgas.

Me encantaría que sepa lo bonito de sentir que puede enamorarse de cualquiera, que puede querer pasar su tiempo aquí o allá; me gustaría que sepa que no importa si mañana se va y ya no regresa nunca más, porque me habrá quedado todo y nada. Y la nada que me da, es más que todo lo que he recibido antes.
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9comentarios 141 lecturas relato karma: 102

Afuera llueve intensamente

Afuera llueve intensamente, aquí yo y mi café,
solo miro caer las gotas, y la oscuridad se aleja.
Las mariposas azules que poblaban mi estomago
escaparon, ahora viven en mi mente, silenciosas…
…reciben clases de razón y a veces se asoman,
sigilosas a mis ojos.

Afuera llueve intensamente,
hoy no quiero sonreír, solo un café amargo,
y mirar las gotas caer en mi mar sin olas,
donde solo se escucha el llanto de las caracolas,
y el batir de rocas cayendo al fondo roto, con su carga
de silencios, que producen un eco sordo.

Afuera llueve intensamente, y yo,
me sumerjo en los recuerdos, donde mora,
punzante tu cielo, veo el despertar de tus palmas,
mecidas en un adiós, y callo…
…es tan devastadora la ausencia,
que, hasta el roce leve del agua, raspa la piel,
y hace brotar un eco silente.

La lluvia cae intensamente,
desbordando, anegando todo,
callando la oscuridad,
esa que domina cada respirar, cada sueño,
cada intento de pensar,
llenándolo todo, de silencios que gritan,
sofocando gargantas presas, de silencios atrapadas.

Seco la lluvia de mi cara, y logro una sonrisa,
ahora soy libre, aunque vivas para siempre
enroscada en mí, dueña de mí, ya puedo hacer olas,
aunque el mar sea prestado,
y el eco de tu silencio duela tanto…


…isla mía, duele mucho,
pero creo que un día ya no seré tuya,
aunque siempre sigas siendo mía,
caminaré por el mundo, sonriendo libre,
pensamientos sueltos, vibrante el alma.
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26comentarios 138 lecturas prosapoetica karma: 107

Con su aroma

Quizá la lluvia paralice tu tiempo,
y con ella hagas colecta
de las luciérnagas perdidas
en un postrer verano
repartido por las musas pasionales,
quizá su viento rasgue aún con rabia
los sueños de tu blusa,
y en un lugar,
entre tus lágrimas,
o recogida en una llama de silencio,
queden las mariposas blancas
que hicieron sonreír tu vientre.

Entonces será su olor a otoño
el que impregne de deseo tu ventana,
se alargará tu desnudez
sobre el vaho en los cristales,
mientras tus ojos
seguirán a algún paraguas lejano,
a su tela brillante,
hecha memoria
en el incendio de tus cejas.
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Debo o no?

Debo cantar con las aves,
Debo reírme con el viento,
Debo llorar con la lluvia,
Debo lucirme con el sol,
Debo llorar con la luna,
Debo fluir con las aguas,
Debo sonreír con el arcoiris,
Debo crecer con los árboles,
Debo volar con las nubes,
Debo amar con la vida,


No debo llorar si no corresponde,
No debo cantar si no lo siento,
No debo amar si no llora por mi,
No debo sonreír para ocultar la realidad,
No debo fluir si sé cuál es mi destino,
No debo crecer si no se controlarme,
No debo lucirme si no es necesario,
No debo reír con falsedad,
No debo volar si no sé aterrizar,

" Solo debería tomar lo necesario"
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Major J

Llamas queman lentamente, sudorosas y calmas, estridencia que nada apura,
Hacen el trabajo al que están acostumbradas,
Estas sombras me drogan culpándome de ser, me dicen que es otro el
que se lleva la culpa mientras creo tragar un sorbo de agua,
No recuerdo sitios ni palabras, si calmo mi ser, pensando, no temo a mi
destino; Estertores neuronales silban a esas imágenes que pronto serán
olvidos.

Sin recuerdos aliviaré mi mente, sin saber nada me importará, la
inteligencia a otro nivel me llevará, dejar de escribir me asusta,
añoro la posteridad.

Jonee quiere ser, Jonee quiere hablar, Jonee y su vigor desean aparecer.

En una ultrarealidad las sombras se hacen amigas que cantan mis coros
danzando ritmos desconocidos, manifiestos nublados por risas
estridentes que viajan doliendo en los pies, fijan visiones
estrepitosas en heridas indoloras, sin recuerdos toda cicatriz
simplemente queda.

Si la existencia cansa y el final demora en paralelo dibujaré mis
mundos, donde nadie moleste, donde a nadie moleste, donde pueda
sonreír sin cinismo.
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