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Estruendo

Me están saliendo las ideas a chorros, a cántaros: este amor que suena a sierra, esta necesidad que me zumba en el esternón, esta ausencia que necesitamos extirpar como quiste. No puedo más.
Ansío tu cuerpo; salir triunfante de tu cuarto como un gladiador del coliseo; desearte toda la noche al sentir tu respiración en mi cuello. Ansío hacerte un hijo: que de la semilla húmeda broten sus tallos como brazos.
Quiero, pero de querer recio, querer de hambruna, querer de tromba; quiero ver tus brazos sofocándome de tanta espera; que desgranes mi latir de tantos besos; que deshiles mis costras subatómicas con tus labios de aserrín.
Quiero hacerte mi mujer; salir de tu costilla; taladrar hasta tu magma para inyectarte saciedad.
Dejaré de ser el esclavo humillado que se arrodilla para levantar la cara y estrechar la mano de los hombres. Quiero estirarme, enlistarme y hacerle frente a todas mis guerras internas. . . .
Quiero llegar a ti; que los mil mares que nos separen nos aplaudan; las mil montañas que nos alejan nos envidien; los mil vientos que nos aprisionan nos converjan. Esta prohibido esconderse; retirar mi entrega sin salir triunfante.
Por ello tendré paciencia, seré cuidadoso de tus ritmos, pondré atención a tus silencios, te daré la libertad: el libre albedrío de elegirme.
Me comportaré como un hombre digno, sin ataduras, sin insultos, sin ladridos, sin martillazos. Digno de ser un buen amante, un conocedor de ti. Un conocedor de tu pecas y lunares, de tus habilidades cotidianas, de tus demonios y espantapájaros. Haré un doctorado en ti.
Mujer, te inundaré, te marcaré la vida. Mujer, dejaré en ti un sentir de hipergalaxia. Mujer, te llenaré de gloria, me impregnaré en tu olor, circunnavegaré tu dermis, habitaré tu sueño, tenderé tus anhelos al sol.
Estos son los pronósticos de los tiempos climáticos, el viento está en popa, he levantado las anclas, izado las velas. Ahora soy navío, soy marea, soy ventisca, soy huracán.
Ahora, soy el camino a Ítaca.
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Si te vas

Si te vas déjame la memoria llena de tus recuerdos,
déjame tu cuerpo tallado en mis brazos
y mis manos impregnadas de ti.
Déjame en la boca el sabor de tus besos,
y en el corazón el dolor de tu ausencia
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Eterno Anhelo

Aun recuerdo aquel día
en el que te encontré.
Caminabas serena
bajo un manto de miel.
Reflejando tus labios
dulces besos de amor.
Porque sólo con la mirada
tú ya me probocabas.

Yo no quiero que acabe
nunca éste momento,
que inunda por entero
cada centímetro de mi cuerpo.
Son destellos apasionados
lo que sienten mis deseos
y lo que hace brillar
en la insólita oscuridad
de mi siempre eterna soledad.

Dejame probarte en uno
de tus profundos besos,
que reviva siempre en mí
un anhelo perpetuo.
Aunque para ello me condene
a un tormento, de querer gozarte
y nunca poderte probar.

Iván A.
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De pié

Mientras no estás dejaré
que una sombra se apodere de mí
para recordar la luz
con la que te bañaba a ti;
te pensaré cada mañana
y esperaré de pie, como los árboles,
hasta que de nuevo...
regreses a mí.
Charly
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1comentarios 77 lecturas versolibre karma: 107

20:34

Sigo tu recuerdo
como un fiel sabueso

Te pierdo entre las grietas
y el tiempo espeso

Te sigo y te sigo
te sigo queriendo

Palabras de más,
te echo de menos.
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etiquetas: ///
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Hoy

Hoy he vuelto a tu lugar, sobrio y caliente,
al lado de tu blanquecina ceniza,
a respirar del cálido ambiente verde,
de tus duendes armoniosos y de tú fuente.

Que bien me siento en tu lugar,
más próximo a tí, no puedo estar,
que siento que me arropo en tu ausencia,
buscando tu aroma tan singular.

Yo te veo a lo alto de tu campanario,
déjame que me deje los dedos por tu trepar,
Para conseguir un nuevo mundo imaginario.

Déjame que sangren mis pupilas, te doy mí rogar
por la lucha del saber, a donde estás,
que quiero darte de nuevo, todo mi llorar...
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2comentarios 41 lecturas versolibre karma: 112

Mentalmente

No ha existido foto ni carrete
que te guarde
como yo te guardé en mi mente
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8comentarios 46 lecturas versolibre karma: 116

Que difícil

Mi corazón esta roto,
miles de pedazos cayeron en un foso.
Miles de momentos se perdieron,
mis ojos negros se enrojecieron.
Rojos por el dolor que sienten,
por las penas que todavía tienen.
Por los besos y abrazos que se pierden,
y por los "Te amo" que nuestras bocas se merecen.
Es difícil entender que ya no estas,
es difícil verte marchar,
es difícil no poderte besar,
pero es mas difícil que en mi corazón no puedas estar.
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etiquetas: muerte, y, despedida
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Promesas

No te puedo prometer la
luna ...

Pero te prometo que
pasaremos muchas
noches viéndola
juntos....
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• efímero setenta y ocho •

Siento que he estado toda la vida escondiéndome de la única persona que debería mirar de frente. Así que ahora he sido sorprendida cometiendo el peor error de todos: acostumbrarme a la herida. ¿O ha sido la mejor decisión?

He estado mis veinte años huyendo del duelo, sin permitirme estar triste por lo que iba perdiendo por el camino.
Nunca me había permitido detenerme por un segundo y aceptar en voz alta que necesitaba mi tiempo de luto por cada trozo de mí que iba muriendo. Me creía fuerte porque había conseguido un control emocional impresionante y lo que estaba haciendo era ser cobarde: ser la indiferente e indestructible no está mal, pero también necesitaba gestionar la tristeza. Quizá nada de esto habría dolido tanto si lo hubiera hecho.

Es cierto que gracias a todas las barreras y gracias a obligarme a no sentir nada, pude sobrevivir a cada batalla. Pero eran eso: simples batallas. La vida no te prepara para el comienzo de la verdadera guerra. No. Ahí dan igual cuántos escudos o de qué están hechos: se disipan y como polvo se escapan entre mis dedos frente al verdadero monstruo. Todo lo demás habían sido pruebas nimias, ahora la vida sí está retándome para que demuestre si puedo seguir. Ahora sí. Y sin escudos que valgan. Ya no hay barrera infranqueable. Ya no hay donde esconderme.
Y no puedo ganar esta guerra sin mirarle a los ojos a la única persona que va a ayudarme a ganar: yo misma. Mi verdadera yo. Sin caretas, sin indiferencias forzadas. Si este duelo tiene que durar meses cuando antes duraba cinco minutos, dejaré que mis ojos lloren lo que necesiten llorar el tiempo que lo pidan. Si esta lucha, la verdadera, la tengo que ganar desnuda, con el corazón al descubierto aunque eso me haga vulnerable y débil, voy a hacerlo.

Aquí me tienes, vida. No pienso rendirme. No vas a hacerme dar un paso atrás. Ya no. No voy a mirar hacia otro lado cuando mi verdadera yo me grite desesperada. Aquí nos tienes. La luchadora y la que se arrodilla. La sonriente y la que agoniza. No voy a negar a ninguna. Yo soy todo. La que me obligué a ser y la que asumo que soy.
Jaque mate.
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“Infierno y pecado” (Jotabé eneasílabo)

Nos embriagámos de dulzura
en la cama, sin más premura

tras cada roce y cada beso
tu cuerpo de mi estaba preso
y los gemidos en exceso
me permitían el acceso

a tu tesoro más preciado
Sólo quería ser pecado

en las curvas de tu llanura
mi encendida pasión te expreso
¡vivimos tu infierno soñado!





Clementina Bravo Rivera
Cleme_Eternamente
18 de noviembre de 2018
Arica – Chile.
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Entrañable

No niego estar huyendo,
en mi sombra
el viejo oráculo
aprendió a quererme.

Una hacienda de nacimiento
—sobre qué luz batir las alas—
En Cartavio
el mismo hospital encontró el corazón
de otro, un corazón mitad
y mitad
siempre.

Así,
llegaron cumpleaños,
juguetes de navidad
y un fin de año, más,
sin saber sonreír contigo.

Nadie recuerda que a pie nos atrapó:
lágrimas,
nostalgias y
recuerdos.

Y fue de fugar dentro de un mismo sueño
todos los días.

Arrancar de raíz lo conocido,
dolor,
rencor,
soledad.
El hambre traga todo y nada;
me quejo a veces cuando pienso
si vendrás un día.

Lo desconocido asusta,
pero mi sombra
siempre
abraza un poco de oscuridad.

El mejor regalo
contigo
huyeron todos mis fantasmas

Duele el tiempo perdido.
Te llamo desde un cielo azul
—aquí y ahora—
sin decir tu nombre.
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Móvil

Te… amo.
Te… espero donde siempre.
Te… muerdo todo.
Y es que es imposible escribir te odio con el móvil;
en cuanto escribo ”Te”
autocompleta otra frase.

Mi móvil te ama más que yo.
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Te vienes?

Cuatro esquinitas
Tiene mi cama.

Te espero
donde tú sabes.
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Rudyard Kipling: Los libros son manantiales

En 1958, trabajaba como ayudante de mecánico en un garaje de San Francisco de Paula, cuando llegó un auto con evidentes desperfectos, manejado por una mujer. Tras detectar el problema (bomba de freno y carburación), Benito, el mecánico, dijo que le tomaría una o dos horas arreglarlo. Ella, sin inmutarse, casi con estoicismo, le respondió que no importaba, que esperaría el tiempo necesario.
Mientras, la dama se acomodó dentro del automóvil, extrajo de su portafolio un libro, un diccionario y un cuaderno. Yo la miraba sin disimulo, porque me llamó la atención que siendo mujer y además monja, fuese chofer. Nunca había visto algo igual. Era de una personalidad atrayente, no solo por la pulcritud y elegancia con que llevaba su atuendo religioso, sino por la dulzura con que miraban sus grandes ojos verdes…
– ¿Cuántos años tienes? –me preguntó.
–Catorce –, respondí.
Quiso saber de mis estudios y le expliqué que estaba en una escuela preparatoria nocturna, que por el día laboraba en el garaje como aprendiz y a cambio, recibía cinco pesos a la semana; además de conocimientos. Me preguntó si me gustaba leer, y al contestarle afirmativamente, se interesó porque le dijera los títulos…
Le mencioné algunos, e incrédula, me hizo comentarle los temas de las lecturas. La impresionaron mis respuestas; pero mayor impresión fue la mía cuando me dijo que era alemana, escritora, poetisa, profesora, traductora, intérprete de varios idiomas… qué sé yo.
Su español era impecable. Me mostró el cuaderno donde tenía traducidos del inglés al español, varios poemas de un libro de Rudyard Kipling. Sacó de su grueso portafolio otro, editado en Argentina ―octubre de 1944―, del escritor alemán Goethe, titulado Werther.
– Es tuyo, te lo regalo, –y lo dejó en mi manos.
– ¿Te gusta la poesía?, –agregó todavía sin dejarme respirar
Se me ocurrió como respuesta, recitarle de memoria el poema: “Reír llorando”, de Juan de Dios Peza, inspirado en el actor británico David Garrick. Conmovida, me besó la frente, y la vi arrancar del cuaderno la página donde tenía traducido el poema de Rudyard Kipling: “SI”:
–Conserva esta joya, cada uno de sus versos es una lección.
Mientras, Benito terminaba la reparación y hacía las pruebas pertinentes:
–Ya está listo, –anunció.
Ella pagó el arreglo y le dejó una propina. No se me olvida. Tomó mis manos entre las suyas y las apretó: “Que Dios te proteja siempre”. Fue lo último que le escuché decir. ¡Cuánto lamento no haberle preguntado su nombre!
Benito, me tildó de negligente, de hablador; pero celebró el hecho de que entretuviera a la monja mientras esperaba.
– ¿Te dio algo? –, me preguntó.
–Una fortuna – le respondí enseñándole el libro y el poema. Su mirada fue pura indiferencia.
.
Aún conservo el libro de Goethe como un tesoro. Sus hojas, ya amarillas por la pátina del tiempo continúan enteras, pero muy frágiles. Han transcurrido los años, mucho tiempo, mas lo que narro, me ha llevado al convencimiento de que la vida es un combate continuo, en el que las armas del pensamiento son siempre las triunfantes.
La lectura estimula, enseña, orienta, ensancha los horizontes del pensamiento. “Ser culto, es el único modo de ser libre”, nos enseñó Martí. Hay que leer estas palabras, una vez y otra. Leer nos ata sutilmente al interés por conocerlo todo. En ese afán, sin darnos cuenta nos vamos haciendo más útiles, mejores seres humanos.
En el reloj infatigable del tiempo, todas las horas van pasando sin retroceso. Los instantes perdidos son irrecuperables. Debemos esforzarnos por aprovechar cada momento oportuno para leer: la cultura es necesaria, pero cómo la tarea de Sísifo, es un objetivo que se persigue, que se cree alcanzar…, y cada día exige nuevos esfuerzos.
Toda lectura, además de proporcionarnos instrucción, entretenimiento y placer, va dejando huellas. Algunas tan marcadas que pasan a formar parte de nuestra existencia. Los libros son manantiales...
La traducción del poema de Rudyard Kipling escrita de puño y letra por la religiosa, la extravié. No me lo perdonaré nunca. Doy por sentado en cambio, afirmo categóricamente, que: “SI”, fue la lectura que marcó mi vida. Y puede que me traicione la memoria, pero así recuerdo sus versos:

IF ⁄ SÍ
Si puedes estar firme, cuando en tu derredor
Todo el mundo se ofusca y tacha tu entereza
Si cuando dudan todos, fías en tu valor
Y al mismo tiempo sabes excusar tus flaquezas
Si sueñas, pero el sueño no se vuelve tu rey
Si piensas, y el pensar no mengua tus ardores
Si el triunfo y el desastre no te imponen su ley
Si sintiéndote odiado, no albergas rencores
Si viajando con reyes del orgullo has triunfado
Si aún logrando fama tu dignidad procuras
Si eres bueno con todos, pero no demasiado
Si puedes amar sin llegar a la locura
Si a todos tus amigos quieres como hermanos
Logrando sin embargo que ninguno te absorba
Si puedes lograr que tu frase sincera
Sea trampa de necios en boca de malvados
Si todas tus ganancias poniendo en un montón
Las arriesgas osado en un golpe de azar
Y las pierdes, y luego, con bravo corazón
Sin hablar de tus perdidas vuelves a comenzar
Si puedes llenar de la hora los minutos
Con sesenta segundos de combate bravío
Tuya será la Tierra y todos sus codiciados frutos
Y lo que más importa, serás hombre, hijo mío.
Autor.
Pedro M. Calzada Ajete.
*Gran Premio del Certamen: Caridad Pineda in Memoriam (2015) Santiago de Cuba.
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Lágrimas

Lágrimas de sangre, rojas derramadas
Sobre el lienzo blanco de tu partida
Claras como el agua, amargas como la vida
Te fuiste sin avisarme, te fuiste con mi vida

Mi alma sintió tu partida,
No quise hacer nada,
Si me amaste no te hubieras ido
Las aves ya partieron, llevándose mi alma adolorida

Las olas ya borraron, los rezagos de mi ira
Ya mi sangre fluye como fuente de vida
Ya otra el agua se ha tomado
Ella me ha dado vida

Fuente divina, que con la luz de Dios
En mi pecho se ha posado
Ya no me haces falta tú
Ahora es Dios quien tengo en mi vida.
EXMLXT (Marcos Moreu)
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Escarban, Escarban

En el descanso entre vías donde el rocío hacia brillar el césped y el árbol joven alzaba su tronco a lo alto, en la plaza donde peones y alfiles luchaban a muerte o la pareja reñía con el tiempo por pasar tan rápido cuando estaban juntos... Hoy ya no queda nada o si... un túmulo, un montículo.

Un enorme montículo donde pútrida yace la esperanza, la dignidad y la alegría de muchos que como animales ciegos y sordos "escarban, escarban" ansiosos, sin prestar atención a las moscas que entre sus manos sucias realizan su asquerosa danza.

Hambrientos, buscan un hueso o la piel de una papa para correr a casa y hacer un consome de tristeza, deseando correr con la suerte de comerse un hueso con algo de carne o unos fréjoles solo un poco ácidos que por la emoción del momento comerían en el sitio.

Son una nueva raza hija de los tiempos funestos, extraños, mas fuertes... con una capa osteodermica que los protege de vidrios y óxidos. Con narinas diminutas que filtran la pestilencia del túmulo en el que se sumergen como si nada.

Ellos tienen menos dientes, si... pero con molares mas fuertes para masticar los tuétanos del hueso y moler panes verduscos con consistencia de piedra. Y de ojos oscuros, oscuros, oscuros que al mirarlos un segundo oscurecen engullen tu animo y te llevan a su mundo.

Ellos "escarban, escarban" haciendo galerías con sus uñas, tamizando cada centímetro del túmulo, sumergiendo sus pies en aguas que toda criatura sabe infectas... Buscando, pensando, soñando que caen y despiertan de pronto y viven, viven lo que antaño fue una vida, humilde pero digna, con sus necesidades pero sin tantas y tan variadas carencias.

Una vida en la que se sentaban a la mesa frente a pan con mantequilla, un café negro con azúcar para salir luego a la calle a un trabajo, del que volvían para darse un baño de jabón y agua limpia y luego acostarse en una cama vieja con una vieja sabana y una almohada mullida.

"Escarban, Escarban" y logran recordar a una madre, una hermana y una tía ya muertas, ya idas y a un tiempo pretérito donde todos los que querías estaban a la distancia de unos brazos abiertos. Deseando, deseando, deseando de que no sea eterno el negro instante en el medio vivos, medio muertos escarban, escarban el el pútrido montículo.

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"Alas de hiedra"

En cada orilla de la tristeza
se maceran ojos remotos
se rebanan lágrimas en letras
se deshojan sueños de otoño
en la ventana de los poetas
¿dónde emergen
las flores de loto?
¿dónde se entierran
los ángeles rotos?.

Libélulas
con alas de hiedra
en la lengua de piedra
del abandono
mariposas de niebla
en el paladar incoloro
derrota del duende
festín del barro
orgía de sapos
y culebras.

Finales
de efímeras células
retales
de genes en guerra
tijeras de corazones
en mordida cabalgan
en herida abierta
se cierran.

Hemorragia
estampida de perlas
sacudida de palabras
malnacidas
buscando la buena muerte
que la tierra las redima
como se extingue la estrella
que en rubor se desmiente
en la atezada mejilla
del firmamento
la lluvia lírica
que en epífora arroyo
en retórica arcilla se convierte
cuando no hay quien te escriba
…cuando nadie te enciende.
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¡Al rincón! (carpe diem 3)

Tras escapar de la
niebla y saltar de
la muralla a escondidas
como un canalla.

A prisas de polizón
toqué al piano killer
queen con una niña
gitana sin afán de lana.

Las cosas que hice
por dinero...Pero
conservo aquí mi
alma así que todo
en calma.

Aún así al rincón del
tiempo me fui castigado
por chico malo y mil
veces copié:

"Es una cuestión de fe
aunque no sepas dónde
ir, now I'm here; now I'm
there...No hay nada que
temer ante al abismo
si te tienes a ti mismo".

Muy apropiado mis
papeles desordenados
y arrugados, como no.
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• efímero setenta y siete •

• efímero setenta y siete •

Me pasa un poquito como a Loreto Sesma en eso de que nada de lo que escribo le llega a mi tristeza ni a la suela del zapato. Y es que muchas veces el dolor es tan agónico que no puedo expresarlo por mucho que lo intente.
Y entonces me ahogo. Me ahogo porque esto no hay quien lo desahogue. Porque sigo sin aprender a nadar en este mar de verdades repleto de remolinos que no cesan en su afán de hundirme. Porque sigo sin saber respirar bajo este océano donde, ya cansada de patalear, miro hacia arriba en un último intento de pedir auxilio, mientras noto todo mi cuerpo descendiendo a las profundidades.

¿Sabes? Estoy segura de que nos habríamos unido aún más con el paso de los años y saber que ya no voy a poder vivirlo porque te han arrebatado de mi lado me causa una ira oscura que temo que me contamine el corazón para siempre.
Has despertado en mí a todos aquellos demonios que me pedías que dejara salir. Aquí los tienes. A mi lado. A mi espalda. Pero enfrente lo único que veo es un camino que se me presenta ya sin sentido y sin meta atrayente. ¿Cómo se supone que voy a liderar este infierno sin ti?
Me diste las herramientas y ahora has desaparecido. No nos dio tiempo a establecer las normas que limitaran a este fuego que surge en silencio pero con fuerza dentro de mi pecho. Me siento como Fénix explotando de adentro hacia afuera, provocando un caos irreversible. Siento que no era esto lo que me pedías que sacara. O quizá tenías demasiada esperanza en mí.
Debería haberme ido yo. No hay día que no lo piense. No hay día que no pregunte por qué tú y no yo.

Solo era una niña que se había acostumbrado demasiado rápido a tener la miel en los labios, y ahora que este sabor amargo me crea nudos en la garganta no puedo hacer más que castigarme por no haber hecho más, haber dicho más. Esta culpa y la injusticia del azar que decidió, sin pedir permiso, que te iba a llevar a ti, está acabando conmigo.
Lo estás viendo. Estoy segura. Estás siendo partícipe de este montón de cenizas que soy reconstruyéndose para crear a un monstruo carente de lo último que alguien debe perder: la esperanza.
★ //
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