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Azares y causas

Las casualidades encierran tanto misterio, que descifrarlo es imposible. Más aún, cuando la casualidad, por azar, se concatena a otra ocurrida muchos años antes.
Me costó convencer a Julio, pero finalmente accedió a acompañarme a la ciudad. Nunca sale de su casa, dónde se dedica a la reparación de calzados y por su seriedad y buen trabajo tiene gran clientela.
Mi interés en que fuera conmigo de compras era más bien por él, para sacarlo de la rutina de siempre, que respirara otros aires, y entrara en contacto con la realidad habanera, el bullicio, la gente, el tráfico…, en fin, estimular su existencia. Desde que enviudó dos años antes, vivía solo con y para su hija, apoyándola en todos los quehaceres de la casa, para que pudiera terminar satisfactoriamente el último año de la carrera de medicina.
Mientras recorríamos las tiendas, le pedí acabara de contarme la historia que meses antes me comenzó, anécdota de su juventud. Consistente en una bella joven del pueblo donde residía, que obligada a casarse con un francés de buena posición, pero que no le gustaba…, la madrugada del propio día de la boda, se le apareció en la casa a las dos de la madrugada pidiéndole le hiciera el amor, pues no quería entregarse virgen a su inminente futuro esposo.
Con lujo de detalles me relató que disfrutaron durante horas de mutua e incontrolable satisfacción, hasta quedar extenuados de tanto sexo. Ella regresó a su casa a dormir la mañana y él, por su parte, durmió hasta el oscurecer. No quiso ir a la boda. A la que asistieron muchos invitados. Los recién esposados, del Palacio de los Matrimonios salieron directamente para el aeropuerto a tomar el avión que los conduciría a Francia, donde vivirían juntos.
Ya habían transcurrido veinticuatro años de aquel suceso.
Entramos a una cafetería y nos sorprendimos al ver su hija Raquel, sentada junto a un joven, vestido de blanco. Nos lo presentó como compañero de estudios y pretendiente. Resultó ser buen conversador. Raquelita le dijo a Julio que su futura suegra estaba para el baño y que en breve la conocería.
Regresaba sonriente y al llegar a la mesa palideció, quiso apoyarse, pero cayó desmadejada sobre la silla.
Julio, enmudeció, mirando a ningún lugar con los ojos muy abiertos…
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Poema anécdota: El más lindo día de mi vida

El contexto de mi vida no es igual a
Como contesto de mi emoción.
Separar del cesto un sexto de
Mi corazón.
Conocer tu dulzura da dulzor a mi vida.

Todo comenzó un día de ingreso
Al colegio. Un nuevo curso y yo con
Mis nervios que desvió mi vista al notarte
Cuando entrastes.

Siempre tímido cual ave en su nido.
Temeroso que solo pienso en destrozos.

Por suerte la profesora pidió un trabajo
En equipo y me eliges sin cuestionar
El tipo que soy.

Tú me hablaste con calma para
Acercarte a mi alma y demostrar
Que no todas maltratan sentimientos
Como los desiertos donde la vida es
Escasa.

Yo no sabía cómo contestar….
Prefería estar solo; ya que la soledad
Es mi hogar, mi burbuja, mi identidad.
Solo recordar como rompieron mi corazón.
Por sucias intenciones…

Yo negaba y rechazaba tu presencia.
Entonces tomaste mi mano para darte
A notar.
Tú no tenías la culpa de mi comportamiento
Pues no sabías que heridas tenía mi corazón.

A pesar de que me alejaba tu no dejaste de tratar
Que te diera una palabra.
Ya no era por el simple trabajo del colegio sino
Que por azares del destino tú compartías la misma
Experiencia… que yo, el cual ignoraba en ese momento.

En ese tiempo no entendía tu insistencia pero por
Alguna razón tú comprendiste mi comportamiento mejor
Que nadie a mí alrededor.

Pasaban los días y la fecha de entrega del trabajo se acercaba…
Hasta que un día te presentaste a mi casa; jamás supe como
Descubriste donde vivo y al parecer ya no me importa pero
En ese momento sabias que necesitaba de palabras de aliento
Para salir de mi penumbra.
En mi habitación tratabas de que trabajáramos en el trabajo
Del colegio. Pero yo te negaba como peste.
En si no olvidare esas palabras:
-Yo algún tiempo pase por lo mismo que tu.
Volteé a verte y ahí captaste mi atención.
Comenzaste a relatarme tu historia. En ella
Relatabas los mismos comportamientos que
Yo presentaba en ese momento.

-“Olvidar y perdonar” para “Superar y poder de nuevo Vivir”
Y aunque lo que sigue es más privado solo les digo que
Ese fue El más lindo día de mi vida.
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Examen de conciencia

Como incógnita de este mundo
cuando las horas se precipitan
y las pestañas envejecen
me pregunto y os pregunto

Elige una opción

Dónde está la justicia social?
A) Aquellos que proclaman diatribas desde sus estrados o tribunas
B) Aquellos que dan la mano a la infancia, a la soledad o cualquier colectivo necesitado a costa de su piel, tiempo o trabajo.

Dónde está la ideología?
A)Aquellos políticos que lo defienden desde sus acomodados escaños.
B)Aquellos políticos que están en la calle compartiendo los problemas reales con los ciudadanos.

Dónde está el amor?
A)Aquellos que escriben versos y bellas palabras de amor desde el refugio de sus sillones.
B) Aquellos que hacen todo por amor e inclusive cruzan fronteras por un beso o una abrazo tan necesario como el oxígeno.

Que prevalece? o quizás seamos un poco de todo?:
palabra o hecho?
comodidad o sacrificio?
apariencia o fondo?

Parece fácil la elección pero no lo es tanto, sino el mundo sería mucho mejor,habría muchos más valientes, pero vivimos interrelacionados con factores personales, económicos, sociales o de cualquier otra índole. Hagan su propio examen de conciencia
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La muerte y yo ® ©

La muerte y yo nos conocemos un poco
seguramente ella me conoce más a mí
de lo que yo pueda conocerle a ella
yo como todos he perdido a alguien
que la muerte se llevó
al principio la maldije.

Pero con el tiempo comprendí
que no es ella la autora de los juicios
solo ejecutora de los mismos
pero no se puede negar que a veces
ella se lleva sin clemencia
a quien merecía vivir mucho más.

Recuerdo mi primer encuentro con ella
fue el peor y el más violento de todos
el que marco toda mi vida pero reconozco
que su abrazo puso alivio al dolor
de quien se llevó aquel día de septiembre
cuando vi con terror el toque de la muerte.

Después la volví a ver por accidente
un inconsciente manejo hasta chocar con ella
luego la vi en aquel hospital como cura infame
aliviando el dolor de toda una vida
siempre es mal comprendida la muerte
no por quienes se van con ella
si no por quienes se quedan.

Mis encuentros con la muerte siguieron
cuando ostente aquel trabajo que tanto amé
donde mi meta era preservar y proteger la vida
pero muchas veces solo fui testigo público
de los restos que deja la muerte
yo tenía qué levantar aquellos restos
y encontrarles un, ¿Por qué?

La muerte siempre es incomprendida
y aunque a veces solo en algunos casos
como cuando muere algún malvado
muchos la celebran como agente justiciero
aun así más de alguien sintió afecto
por aquella persona y lamenta su muerte.

Recuerdo la etapa de mi vida
donde me vi forzado incluso
a llevar a la muerte entre mis manos
donde tuve un momento
a solas con ella
y le pude preguntar y reclamar
por la pena que me causo alguna vez.

Fue ahí en ese momento crucial donde yo
me sentí en las manos de la muerte
y comprendí que no era ella
la que decidía a quien llevar y a quien no
en esa hora de violencia y tras sobrevivir
viéndome ileso vi distinta a la muerte.

Y recordé las palabras de un hombre sabio
que me dijo:
-Nadie muere cuando no le toca.
Claro como negar el dolor
que deja la muerte de un ser amado
sentimos un gran vacío
un desconsuelo infinito
extrañando al que se fue
yo no sé cuándo
ni cómo vendrá la muerte por mí.

Pero sin duda sé
que no dejare de vivir
por esperarla
o por temer su abrazo oscuro
tan cierta es la vida
su magia y su luz
como tan cierto es
que la peor desdicha
no es el morir, sí no
el no haber sabido vivir
porque la muerte
tan solo es
un cambio más de la vida.


Carlos Luis Molina Lara

Ángel de la muerte de Evelyn De Morgan
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Reminiscencia de invierno (parte I) (B)

Cae la tarde, los vientos gélidos del norte soplan con fuerza sobre la estampa de plomizos y níveos colores del centro de la ciudad. Los pasos de Salvatore se hacen pesados sobre el pavimento glacial mientras libra una batalla épica contra la ventisca que escupe su ráfaga de furiosos copos de nieve. Recién salido del trabajo, se dirige a su estación del metro urbano, a unas pocas cuadras del altísimo edificio de cristal donde trabaja. Hoy no tiene ánimo de pasar a tomar su macchiato bien espeso en la cafetería de moda del centro que le queda en el camino, urge llegar a casa a atizar unos leños en la chimenea y entibiar un poco el espíritu.

A pocos metros de la cafetería, desde el otro lado de la acera, observa sin embargo a los grupos de amigos, parejas e individuos solitarios que beben los cálidos sorbos de sus bebidas a temperatura de ebullición, casi todos con un móvil en la mano y unos pocos con un libro. Y su vista se detiene en una figura en particular; una chica de mirada perdida que sentada en una mesita al lado de la ventana, observa la blancura del ocaso y se extravía en los laberintos espirales de algún fugaz remolino de viento. Sus ojos son de un café tan oscuro como la densidad del espresso en el macchiato que Salvatore suele tomar. Su cabello castaño claro es tan liso que la luz de la lámpara encima de su mesita resbala por su pelo hasta caer al piso. Sus labios carnosos sugieren que su sonrisa debe ser angelical, pero su expresión es más bien de tristeza, pero no de una tristeza llana y simple, más de esas que son complejas, envueltas por el misterio. El corazón de Salvatore, sin embargo, late ahora con una tibieza inesperada, y antes de darse cuenta se encuentra en la puerta de entrada; sus pies lo han llevado hasta allí sin notarlo, como deslizándose o patinando por el pavimento helado.

El lugar está abarrotado, no cabe un alma; el frío invernal obliga a los transeúntes a hacer parada obligatoria y pedir una bebida bien caliente. Pero ya está allí y voltea a ver a la chica de los ojos café profundo, ahora de espaldas hacia él; lleva un abrigo corto de un color tan blanco como la nieve, lo cual realza el rojo escarlata del lapiz labial sobre sus carnosos labios. —Me das un macchiato con leche de soya y un toque de caramelo por favor —le dice al cajero— ¿alto, grande o venti? —le responde el cajero— Mejor un venti. Que me dure un buen rato— y le da un billete de diez dólares. Ya con su café en la mano, da un par de vueltas por las mesas y barra de asientos individuales del lugar, sin encontrar un solo espacio, excepto por una silla disponible en una mesita pequeña donde una anciana de cabellos plateados que está absorta en la lectura de su libro mientras bebe un latte que parece inagotable; y otra silla al lado de un hombre de mediana edad —aunque por su cabeza calva parece mayor— con una abundante barba y cara de pocos amigos, como quien ha tenido un día muy cargado; y por supuesto, la silla libre en la mesita de la chica de los ojos profundos, absorta en el panorama invernal de la calle, con un libro abierto casi por la mitad al que no ha vuelto a mirar en todo el rato que Salvatore lleva observándola. —¿Te molesta si me siento aquí? —ella lo mira con semblante serio, con especial asombro, como quien quiere ver hacia adentro y no solo por encima, pero no dice nada— ¡Es que no hay un solo lugar disponible! Claro, si no soy inoportuno, y si no esperas a nadie —Y ella lo sigue mirando por breves segundos más, pero su boca no se abre, mas con sus labios hace un gesto tan leve, como el de una tímida sonrisa; y de alguna manera parece que asiente a que Salvatore la acompañe. Al menos así lo entiende él, que sin decir más pone su bebida sobre la mesa y jala la silla, inusualmente pesada y sin protectores de hule en las patas, haciendo un ruido particularmente enervante al hacerlo. Ella levanta una ceja, como diciendo: —¿Qué haces? —pero realmente no dice nada— Perdona, no ha sido mi intención— se excusa él.

La mirada de ella se zambulle ahora en la página actual de su libro, como queriendo esquivar la conversación con el chico; aunque en su interior siente, sabe, que debe, que necesita hablar con él. Mientras lee, sus ojos café parecen sumergirse en las páginas y éstas abren un portal que la transporta al mundo de la novela; al mismo tiempo, con su mano derecha y sus uñas semilargas, muy bien cuidadas, sin pintura; hace un sonido sobre la mesa que emula el cabalgar de caballos. —¿Qué lees? —pregunta él con sincera curiosidad. Y ella, en ese instante, es como sacada por un haz de luz del mundo de su novela y transportada en el acto a la mesita, con un par de bebidas calientes, un libro, y claro, un desconocido frente a ella. —No me despiertes del olvido —le responde, sin más— ¿Y de qué trata? —vuelve a preguntar, a lo que ella replica— es un cuento muy largo para contártelo, y aún no me decido si es ciencia ficción, o magia mística egipcia, o una combinación de ambas cosas; es intensamente romántica, eso si te lo puedo asegurar; pero, parece ser un romance que trasciende generaciones, eras, culturas y algo más— suena bastante bien —responde Salvatore— ¡es apasionante, no tienes idea! —concluye ella, y se sumerge de nuevo en su lectura. Mientras tanto él, bebe su macchiato lentamente, como disfrutando cada pequeño sorbo de alegría caliente; no sin notar que la alegría que siente no proviene del macchiato exactamente, sino de la contemplación de la hermosa chica que tiene frente a él. Su mirada se hace penetrante, sus ojos chocan contra el café oscuro de los de ella; por su parte ella, se siente observada, quizás contemplada más bien. Ya no logra concentrarse en el libro, se dedica a tomar su bebida, observarlo de vuelta disimuladamente, para luego envolverse con él en una charla trivial de desconocidos; de esas en las que hablas muy a grosso modo de tus aficiones, de tu trabajo, de que estudiaste, de que te gustaría hacer con tu vida más tarde, de alguna experiencia interesante vivida. Y hablan, y se observan, continuan charlando y se miran, casi como acariciándose con los ojos, hasta que en un instante inesperado, al unisono, ambos tienen una especie de flashback, una reminiscencia; una escena compartida, ambos caminando tomados de la mano, en una tarde de otoño, por una larga avenida de tiendas de moda en Milán. —¿Alguna vez has estado en Italia? —preguntan ambos al mismo tiempo— ¡Qué casualidad! Hacernos la misma pregunta en este instante —dice Salvatore— Nunca he salido de los Estados Unidos, dice ella —yo estuve de viaje en Alemanía hace unos pocos años, pero es el único lugar de Europa en el que he estado —responde él. Ninguno se atreve a mencionar nada de esa reminiscencia absurda que parecen haber tenido, para no atemorizar al otro.

En un abrir y cerrar de ojos, cae la noche con todo el peso de su oscuridad y la temperatura desciende unos cuantos grados más. Han conversado por dos horas y media ya. Ella se excusa, que debe salir corriendo, que tiene que pasar haciendo unas compras antes de irse a casa, que le cierran el supermercado. El quisiera acompañarla, quisiera pasar toda la noche conversando con ella, observando sus bellos ojos y sus carnosos labios que invitan a besarla. Pero no dice nada al respecto. —¿Te volveré a ver? —le pregunta— ¡Quiero creer que sí! —responde ella y le da un post-it de color neón, con algo anotado; se levanta de la mesa, le da un ligero beso en la mejilla y sale de la cafetería antes que Salvatore pueda siquiera decir adiós. La observa desde la ventana mientras se aleja, con sus jeans apretados y sus botas blancas de invierno; la ve caminar pero más bien parece que flota en el viento y se pierde en la oscuridad de la esquina donde dobla, para desaparecer.

Salvatore se queda sentado en la mesa unos minutos más, tratando de asimilar qué ha significado ese encuentro. ¡Qué significa ese flashback! ¿De dónde puede conocer a esta chica que se le hace tan familiar? Abre el post-it: "Alessandra, 493-2345. ¡Despiértame del olvido!". Es lo que ve al leerlo.

(continuará...)


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@AljndroPoetry - 2018-Dic-12

Quise recordar este relato
originalmente escrito a finales del 2017


Puedes leer la 2a parte en:
poemame.com/m/relato/reminiscencia-invierno-parte-ii
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Metro

Salía de mi trabajo una noche, mi turno es nocturno, pero al menos consigo el último tren del metro para volver a casa...
Una vez dentro de la estación esperaba su llegada, había tres o cuatro personas esperando el vagón también, en el fondo me aliviaba un poco eso por la precaución a los asaltos que se sufren a tales horas.
Después de un largo rato de esperar el tren comenzaba a preocuparme, pensé en que quizá ya no pasaría ninguno y tendría que caminar hasta mi hogar, en medio de dichos pensamientos noto que las personas que habitaban el metro hace instantes ya no están, no explicaba como desaparecieron de un instante a otro... Bueno, quizá estaba muy distraído en mis pensamientos, decidí salir de ahí para dirigirme a pié a casa, pero el cancel de la entrada se hayaba cerrado y a candado visto digería la idea de que me quedé encerrado allí, tan tarde, cansado y confundido. El pánico que se intentaba apoderar fue interrumpido por algo que muy en el fondo me inquietaba más... El sonido del metro llegar, me dirigí a revisar y ahí estaba, parado, con las puertas abiertas como una parada común y corriente, después de un largo momento, por la desidia de entrar o no, la puerta no cerraba, se sentía casi como si me estuviera esperando...
Depronto la voz de, lo que parecía ser el chófer por el uniforme que traía puesto, me dice que suba, que aún es el último recorrido, confiado por el estrés que antes manejé decidí entrar, me senté en un asiento y el chófer volvió a los controles... Razonando toda la situación anterior el escepticismo se presentó, "Quizá sólo cerraron por precaución o algo así." "Puede ser que hubo un percance y por eso el tren tardó más de lo normal. " Pensaba... Mientras miraba por la ventana, de esas veces en que sólo ves las luces del túnel pasar, de un instante a otro ocurrió algo raro... Ya no había ninguna luz, todo afuera comenzó a tornarse oscuro, de nuevo me intentaba convencer de que quizá esa parte del túnel falta iluminarse, etc. Pero comenzaba a sofocarme mirar allá afuera, era como si la iluminación que emitía el propio vagón no pudiera penetrar la obscuridad que había... Sorpresivamente el tren se detuvo y se hizo más grande el terror que comenzaba a sentir al escuchar el motor apagarse y saber que ya no se movía en medio de esa pesadilla.
Asustado me levanté del asiento y corrí apresurado de vagón en vagón hasta la cabina del conductor para preguntar porque había parado la máquina y de cierta forma para calmarme y estar acompañado... Al llegar a la cabina, asomé mi vista por la ventanilla, no podía ver nada, la ventanilla estaba cubierta de una extraña sustancia desde el otro lado, toqué repetidas veces a la puerta y nada ocurría, desesperado y nervioso entre allí... Arrepentido estuve de haber hecho eso, la cabina lucía sucia, oxidada, el olor era insoportable, y era espantoso que en algunas partes de la misma había trozos de piel pegada a las paredes, piel que palpitaba y se movía... Cerré la puerta de inmediato, el horror ya no podía ser mayor, eso creía cuando veo que desde el último vagón del tren las luces empezaron a apagarse, una por una, acercándose, el pánico ya no cabía en mí, era tanto que cuando intenté gritar me faltaba el aire... Y todo se apagó... Mi vista era nula y la presión era enorme, totalmente perturbado escucho como algo va abriendo las puertas de cada pasillo, acercandose lentamente, en mi desesperación rascaba la lámina tratando de salir y cuando escuché que la puerta del vagón donde me hayaba abrió abrí los ojos y estaba en la estación del metro esperadolo, corrí lo más rápido que pude a la salida y cuando llegué se hayaba cerrada con candado, estaba en shock, cuando depronto... Escuché el sonido del metro llegar...
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Podía durar

“Y como debía ser duró
lo que era justo y podía durar…

Como el día al llegar la luna
siente su agonía,
como la noche cuando la luz
ciega a la Luna,
y debe marcharse…

Como el trabajo,
tiene un horario
una edad
un jubilado…

Como la infancia
con su inocencia
con alegría
e imprudencia
termina
con la rebelde
adolescencia…

Como ese Amor
primero
de lo imposible
que lo era todo
y hoy es recuerdo …

Como la vida
como el mundo
todo empieza
y acaba
todo sube
y a larga baja
todo como todo
cuando acaba
es solo nada…”
soundcloud.com/lola-bracco/y-como-debia-ser (Lola)
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El regalo

Jo, despertó sorprendido al ver una caja de regalos. Era su cumpleaños 80, pero… ¿quién la puso a su lado mientras dormía? La desenvolvió. Era un par de zapatos. ¡FELICIDADES PAPÁ!, decía la tarjeta. Lo colmó la incertidumbre… Su único hijo falleció años antes en un accidente. Se puso los zapatos. Sintió al erguirse un calor vertiginoso de los pies a la coronilla. Atónito, experimentó una frialdad lenta y en espiral desde el cráneo hasta los pies. Se estremeció. Fue a asearse y el espejo del baño le devolvió la imagen del hijo. Dio un respingo, lo remedó la misma figura. Debo estar loco, pensó. Regresó al cuarto y se puso los pantalones con los zapatos puestos, no pudo quitárselos. Terminó de vestirse y salió a la calle. Se sintió llevado por sus pies a la barbería de Lucas. ¿Se va a pelar Señor?, le dijo éste. ¡Claro, como siempre! Contestó al sentarse en el sillón. No lo he pelado nunca, afirmó el barbero. Jo se miró al espejo… ¡No es mi hijo! …Soy yo mismo 60 años atrás. Con trabajo se quitó los zapatos. ¡Vamos, Jo...!, le dijo Lucas… ¿Que broma es esa?
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Nos las arreglamos solos

Somos como trozos rotos intentando ser piezas únicas,
y así nos va que vemos lo que nos separa y no lo que nos une;
no es culpa nuestra, lo sé,
escuchamos tantas veces esa canción que nos la aprendimos
y preferimos buscar la libertad individual antes que la colectiva,
explotación, es eso,
y cientos de redes afectivas despedazadas en un tejido social perdido
en la catastrófica escena postapocalíptica de un mundo sin muro.

Celebramos el fin de todas las fronteras
como si pintar todo idílico evitaría que fuésemos nosotros la mercancía
cuando lo vimos ya era tarde
nos repetimos
para lavarnos las manos
y a otra cosa,
a seguir consumiendo netflix en vena
24 por 365.

Somos como trozos rotos intentando ser piezas únicas,
huyendo de la realidad a través de un filtro de instagram.

Y qué especiales nos sentimos
y cómo nos reímos de los que son iguales
creyéndonos diferentes.

Todas las derrotas suman puntos
y gana el que aprenda a dar la mano a su compañero de clase,
pierde quien juegue en solitario,
y es eliminado
el que se aprovecha del trabajo ajeno.

Somos como trozos rotos
que deben aprender a ser un conjunto de piezas únicas,
que se ayuden unas a otras.
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Con el soberbio soborno... (Neosurrealista)

CON EL SOBERBIO SOBORNO
(((Neosurrealista)))

Pasando por él la tierra inmóvil, ve como la calle por el sol muere
olvidando marcar, las sombras a su paso, donde el agua se evapora,
y una manzana ríe de pena, al caminar una escoba y renovarse las hojas
con que me abrigo,en periódicos agrios,
y te abrigo con la última nieve del fuego.

Pues es dado que cae, cargado, de cielo en cielo,
el país de encuentros en su pólvora,
y el país bajo cualquier volcán sin sueño,
convertido, a veces,
en el silencio de la piedra, en el grito de un algodón,
pues no hay salida fuera de sí mismo,
ni zapatos en la estufa,
es un hotel costero, de botes con botas abandonado.

Donde todas las puertas se hacen hilos y nos llevan hasta el mar,
atrapado en la punta de un cabello, sin caballo,
en el primer peine del vidrio.
Y se merma así el caudal, en la máquina de vapor envuelto en dulces,
memorias debajo del olvido de un escarabajo,
que viene a reponer al hombre en su trabajo, arenas movedizas,
aceite y navajas, días y noches, por el forro de los nimbos.

Ya cada cantar, es torre de Babel, en la piel de las orugas,
al perderse en línea recta, el especial triángulo del durazno en su almíbar.
Y en la que busco, una carreta, una pluma de pescado, en calcetines.

Sólo encontraré al bosque entero, ya lo sé,
con la sangre del tiempo,
y el pulso hecho teléfonos inquietos,
que devoran las ingenuidades con gusto,
y el latido secreto del cerebro,
en los sótanos con su fuerza.

Los gusanos se hacen árboles de la noche a la mañana,
y los libros perecen de ansia después de las letras,
escondidas en la tormenta.
Debo estar sana de pies a cabeza, dice la mano en el techo,
donde una paloma está en huelga,
por tener dorados rayos en la sangre,
y una violeta en la puerta tras la puerta,
donde la gasolina es más barata, con la que enroca
un humilde rey marmóreo, de vidrio silencioso,
que quiere terminar, sin polvo, ni sales,
entre los talones del juego,
de lo que reposa o se alza.

El hilo de luz sólida, crea una transparencia en la lejanía,
en la mano que hace alrededor del cuerpo nueces,
y estremecido, el soldadito,
ahora oigo duro en el nuevo patio.
Allá donde el descenso de la rueda termina,
y desteje a los sueños el vestido del segundo,
que hace a los minutos en un año.

La luz se hace y forja con estruendo la realidad, seca,
con hambre y frío,
y descubre de pronto que la fiesta,
está haciendo gestos a las almohadas.

Era casi imposible a las palabras de aquel día,
callarlas con las ventanas cerradas,
y el timbre en el vientre de una tortuga, pues
grabaste en unas hojas, a los ojos que te fecundaron,
y se fueron ciegos al río de frente.
Con la única camisa, por la noche, recomendando al camión,
cada hombre bueno, en las esquinas,
del último armadillo sin pintar.

¡Que queda, se ve la rapidez en las pantallas!.
Tanto, que te hace llorar hasta el fondo, en un dedo de ignorancia,
que crucificó al respeto con la primera arcilla,
que le sacó la lengua, y la inteligencia le secó el saco,
por estar la coliflor esperando ser clavel.
Nadie puede un río imaginar, con el trampolín,
entre las uñas sucias,
a dos seres tan frágiles,
con la mente de un ladrillo,
con el fulgor que había, como una hebra invisible,
en la hembra de un deseo capilar,
que quiere sentir varios centímetros de felicidad,
en el metal que deja calvo al yeso, y nada sabe,
del bastón por el mango entre ciruelas,
porque la cereza confunde con el membrillo,
y una pera hace al nogal con su tela.

De no tener más freno que la muerte,
el cuervo volará con las ranas.
Por ser tan raramente humano, como para decir,
claramente que es ahí donde hay mil contracciones,
en menos que canta un gallo,
y donde poner los ojos, adornando las rodillas,
para no perder el rumbo, y las distancias sean menos espesas,
cuando se moja bajo la lluvia, un litro de leche tibia.
Ni cuando, se convierte el carbón en diamante blando,
en una brizna de hierba seca,
quemada por el sol, en las calles,
al encontrarse hechicero,
tanto la sábana como el sudor del aliento.
Así alondrare los días, el busto que viene y se va péndulo.
Pues las leyendas que escuchaste, son verdades que
sollozan por la razón perdida, de las pastillas de plastilina.

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Der Beitrag wurde auf e-Stories.org vom Autor eingeschickt Joel Fortunato Reyes Pérez.
Veröffentlicht auf e-Stories.org am 07.12.2018
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La vocal …¿Cuál?

(Jotabém con estrambote/Lipograma)

No la hallo por ningún lado
Por todo lugar buscado,

juro, ni rastros consigo.
¿Andará con un amigo?
¡Por su falta…, yo lo digo!
Ha ganado su castigo.

Ya no la uso, por morosa,
por morada, color rosa.

No importa lo trabajado,
si oculta como un ombligo…,
o gusano mariposa.

¡Vaya cosa!
¿Podrá contar algún mortal
cómo firma la vocal?
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Hoy debo...

Hoy debo comenzar, salir,
y dar los pasos necesarios
para intentar llegar a puerto.

Hoy debo saludar a la vida,
al compañero del trabajo,
al anciano del parque,
al niño que va al colegio,
al limpiabotas de la esquina
al mendigo del supermercado…

Hoy debo repartir sonrisas
a las personas que encuentre,
a las gaviotas que están en el puerto,
a los cormoranes que secan sus alas en la playa,
a los barcos que, en bajamar, sestean, sobre la arena,
a la vida misma…

Hoy debo vivir, intentar ver la luz,
y que la misma se quede en mis pupilas.

Rafael Sánchez Ortega ©
17/11/18
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Carta al investigador

En cada rincón hay paz
y cada minuto es sosiego
al bello libro de vivencias
que trabaja como un niño
al orgullo de la albacea
y el café de cada mañana.
Esa que encuentra refugio
y delicada complacencia
en mi amante perfecta
la investigación heurística.
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Con zapatos de cartón

Pulverizo la ira
con la luz de tu invierno.

Veo tiempo que fue,
a través de tus ojos.
Una niña con zapatos de cartón
y eterna escritura infantil.
Sabiduría a golpe de esfuerzo,
trabajo sin descanso…….
…..miedo…………apenas unos sueños.

Y la vida me dice que tienes tanto que enseñarme
que nos faltan días para que nos aprendamos.




    (a mi madre y a todas las mujeres que vivieron lo difícil).




Hortensia Márquez



Imagen: Mi madre, mi tía y mi abuela....mujeres fuertes.
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El hombre debe ser…:

(Jotabeím)

1 —
El último en acostarse
Y el primero en levantarse.

Eso decía mi madre,
ratificaba mi padre
y el padrino, su compadre…
Que al hombre que no le cuadre
esa costumbre por norma,
verá como se deforma

sin que pueda cuenta darse
y aunque como perro ladre,
la familia en mala horma.


—2 —
Y no es cuestión de machismo.
Es el puro realismo

que nuestros antepasados
dejaron en sus legados,
para dejar allanados
los caminos ya trillados.

Por eso, sabios consejos,
siempre nos dan nuestros viejos.

Y nos dicen que lo mismo
que a ellos le brindaron vados,
nos lo muestran como espejos.


—3—
¿Por qué la familia existe?
Es pregunta que persiste,

aunque todo el mundo sabe
Y a nadie duda le cabe,
que hombre y mujer son la clave
de que se sustente y trabe;

se multiplique y extienda
y todas busquen prebenda;

y como toro que embiste…;
también carne, pan, casabe
sin importarle contienda.


—4 —
Así ocurre en todas partes
Las familias son baluartes

Que hay que atender y cuidar,
sostener bien y educar
para que su bienestar
como luz pueda brillar.

De eso es responsable el hombre
…y la mujer, no se asombre.

Unidos son estandartes
una cuestión medular
Para que nada se escombre


—5 —
Cuántos de familia son,
no es cosa de discusión.

Ya sea grande o pequeña,
lo importante está en su seña,
si al mostrarla es halagüeña
será su mejor reseña;

y el mérito se lo lleva
aquel que sirvió de leva

y esa es la causa y razón
por la que el hombre se empeña
en ser de ese barco vela.

—6 —
Dirigir a una familia,
al hacerlo bien afilia

a todos sus componentes,
cuya condición de gentes
los hacen tan diferentes,
a pesar de ser parientes.

Por eso con mano dura
y sin perder la ternura

el padre siempre consilia
las razones indulgentes
de su mujer, madre pura.


—7 —
Siempre debe estar al tanto
De los por qué y los por cuánto

hay en la familia alguno
Que no tomó el desayuno,
Y velar por que ninguno
Tenga que sufrir ayuno

Tampoco que alguna pena
Note a la hora de la cena

Que pueda provocar llanto
Pues sería inoportuno
Para una noche serena


—8 —
El padre es hombre que debe
Mostrar que siempre se atreve

A hacer grandes sacrificios
Y no caer en los vicios
Ni creer en maleficios
Solo en los buenos oficios.

Debe ser siempre un ejemplo
De conducta como el templo

Que inspire a su prole en breve
Recibir buenos auspicios…
¡Nada de contraejemplo!


—9 —
Garantizar debe y puede
Por mucho que el tiempo ruede

que sus hijos se encaminen
y ellos mismos determinen
estudios que los empinen
a lograr lo que definen

No es cómoda la tarea,
pero él hace lo que sea

procurando que no quede
A merced de que terminen
quemados como una tea


—10 —
Los padres crean la horma,
en que la familia forma

va cogiendo y se moldea…
Si la horma es mala, se afea;
Si es buena, se regodea
cumpliendo cualquier tarea

sea de noche o de día.
Y con total simpatía

al cumplir lo hace por norma
para quién la orienta vea
que hicieron lo que pedía.


—11 —
Para velarles el sueño,
el hombre se hace el empeño

de a todos ver acostarse;
no sin antes cerciorarse
de quién debe levantarse
bien temprano y prepararse

para asistir al trabajo.
Se acuesta y duerme a destajo.

E interrumpiendo el ensueño,
es el primero en tirarse
para a todos dar atajo.

*
6
4comentarios 36 lecturas versoclasico karma: 85

Escasez

Me embarqué en tus carencias
era tan escasa tu felicidad
que me costó trabajo pasar
por aquella garganta maltrecha.

Aún así no perdí la emoción
de navegar por tus brechas,
de tomar tus caudales
y remar con fuerza.

En algún momento pensé
que el río de tus aguas
eran una marea estancada,
me dormí en tus brazos acariciando la nada.

Ignoré por un momento tu vida
olvidé quién eras,
en esas aguas oscuras
volví a nacer como si no existiera el tiempo.

Llegué a escuchar
el placer que arrulla a mi dicha,
pero la calma murió
y el río en su bravura y coraje te hundió.

En la zozobra
la corriente te azotó con tanta fuerza
que en piedras de sangre
tu llanto se ahogó.

Nadie lo vio
el caudal de tus aguas
había aumentado con mucha prisa
el ruido era intenso.

Así que naufragó la cordura
como si te ahogaras en un grito
que nadie escucha,
solo eras tú y tu última soledad.

Desnuda es tu verdad
sin máscaras ocultas,
quedó la vergüenza
la atinaste a ocultar de tus ojos.


Era tu escasez
lo fué todo el tiempo,
aquello que habías descubierto
era la ausencia de un amor interno.


El mute
29/11/2018.
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8comentarios 132 lecturas versolibre karma: 135

Major J

Llamas queman lentamente, sudorosas y calmas, estridencia que nada apura,
Hacen el trabajo al que están acostumbradas,
Estas sombras me drogan culpándome de ser, me dicen que es otro el
que se lleva la culpa mientras creo tragar un sorbo de agua,
No recuerdo sitios ni palabras, si calmo mi ser, pensando, no temo a mi
destino; Estertores neuronales silban a esas imágenes que pronto serán
olvidos.

Sin recuerdos aliviaré mi mente, sin saber nada me importará, la
inteligencia a otro nivel me llevará, dejar de escribir me asusta,
añoro la posteridad.

Jonee quiere ser, Jonee quiere hablar, Jonee y su vigor desean aparecer.

En una ultrarealidad las sombras se hacen amigas que cantan mis coros
danzando ritmos desconocidos, manifiestos nublados por risas
estridentes que viajan doliendo en los pies, fijan visiones
estrepitosas en heridas indoloras, sin recuerdos toda cicatriz
simplemente queda.

Si la existencia cansa y el final demora en paralelo dibujaré mis
mundos, donde nadie moleste, donde a nadie moleste, donde pueda
sonreír sin cinismo.
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11
3comentarios 62 lecturas versolibre karma: 116

Nos quedó la ironía

Nos quedó la ironía,
humor que ilumina
que a veces lastima a la conciencia,
la llaman inteligencia, entonces ¿por qué te irrita?.

Nunca te quise conquistar
convencer es un trabajo de locos,
no te adulo, esa es la paradoja de la vida,
mi retórica sería terrible ante la falta de amor.

Tu historia es una historia de máscaras
la divulgas sintiéndote héroe,
siempre quise ser razonable
sin venderte humo o cuentos alegres.

Ya no tengo miedo a las palabras
no nos matan, no nos atan,
no quiero escuchar un verso que armoniza
por el simple hecho de rimar.

Mi felicidad nunca miente
es inquieta, insondable
irreverente ante las cicatrices
de lo que tú le dices alma.

Prefiero quedarme en la ironía,
paso a paso sentirme más amado
aunque sea a cuenta gotas,
es más fácil que decirle a la conciencia, adiós.


El mute
28/11/2018.
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7comentarios 138 lecturas versolibre karma: 104

Los Abuelos

Uno nunca sabe las personas que tiene,
uno no nota el trabajo que hicieron por nosotros.
Hablo de aquellas personas que fueron nuestros segundos padres,
hablo de quienes nos cuidaron noches y días.

De chicos los amamos y de mayores aun con amor los olvidamos,
por mi me arrepiento de tantas cosas.
Y una de ellas es no pasar mas tiempo con ellos,
y espero no ser así por siempre.

Estas personas fueron quienes lograron levantarnos el animo,
lograron hacernos reír, sonreír y ser felices.
Seria una pena no ver esas cosas,
seria una pena no disfrutar un poco mas con ellos.

Así que les digo que cuiden de ellos,
celebren con ellos,
vivan con ellos,
den felicidad a ellos.

Hablo de los abuelos,
aquellos que lo hicieron todo por nosotros.
Retribuyamos lo que nos ofrecieron,
y vivamos felices hasta el ultimo día con ellos...
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7
6comentarios 52 lecturas concursobac karma: 93

Que es un Poemiano(a)

Un Poemiano: es un persona sencilla
Tan defectuosa como la chatarra
Pero reinventable y reutilizable
Una persona compleja como los mismos algoritmos
Pero descifrable con un beso
Es alguien sobrenatural con el poder de ver más allá del horizonte
Y de escribir las cosas que no escribe nadie
Alguien solitario como los lobos
Pero capaz de guiar a una manada
Un Poemiano: es esa persona que llora cuando nadie lo ve
Y regala la mejor sonrisa para alegrarle el día alguien
Un hacedor de sueños que no duerme
Un melómano que escucha con el corazón
Un diablillo moderno, con costumbres antiguas
Posmodernista e influencer
Un youtuber que navega sin barco
Porque la vida no le ha puesto, puerto donde anclar
Un inevitable que juega con los versos
Y que el universo puso cada punto cardinal frente a su puerta
Un Quijote enamorado que cruzo sobres los molinos
Solo para ver a su amada con el riesgo de no ser correspondido
Un Poemiano: es tu vecino, tu amigo, tu compañero de trabajo
Tú, madre, tu padre, la persona al azar que topaste en un café y se dejó la cartera
Alguien que siempre está, detrás de cada frase para convertirla en poesía
Presta mucha atención porque puede ser
Que unos de estos días te lo encuentres por ahí.
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24comentarios 153 lecturas versolibre karma: 112
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