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Descifrando los códigos…

En el trasnocho, en el desvelo 
le pedí la mano a la condición 
cumpliendo con sus requisitos previos
tener valentía de entendimiento
cerrar el sueño prohibido
del continuismo,
descifrar los códigos binarios
de una sonrisa,
estar desprovisto de egos,
dogmas, falsas creencias
de ideologías y religiones.

De persistir en un estado de pureza
y conectarme con la fuente divina
como el cristal de cuarzo
que permanece intacto en las vetas
cargado de un halo de luz.

Lejos de la sociedad indeseable,
ficticia y claustrofóbica,
de George Orwell,
larvas rapaces
y mordaces
que carcomen la mente…

Oh, Franz mi querido Kafka
por qué ordenaste que
quemaran tus escritos
cada vez que leo
tu metamorfosis
pienso que lo hago
en contra de tu voluntad.

No obstante tener la conciencia
vacía de poder
y de viajar en el tiempo
o simplemente quedarme varado
en la vía equivocada,
maletín de recuerdos satisfactorio.

Protocolo matutino de la fragancia espiritual
quizás en el plano horizontal,
del lado izquierdo,
de la máquina de imágenes
y trasformaciones,
donde mis plegarias de milagros
sean tranquilidad y silencio.

Permanecer en tu palacio
y en tu jardín de ortigas y margaritas
y así encontrar la paz a mi existir,
la calma y poder sosegar
la mente de pensamientos,
maquina programada
cargada de pragmatismo.

Quiero permanecer
en la tranquilad de tus brazos
que me conduzcan a tú nirvana
volver a ser un niño radiante
conectado con las invenciones
de la naturaleza
deslastrado del miedo enfermizo
y poder abrigarme con el suave olor
de los vientos, de la lluvia
y el amanecer.

En tu casa solariega
te miro con la candidez y pureza
sin ambición y deseo
solo bajo la cobertura de tu mirada

girasoles para cada momento.
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14comentarios 192 lecturas versolibre karma: 213

Viaje en mi mente

Di una vuelta en mi cabeza y ahora estoy perdida
He entrado con mí imaginación pero no encuentro más la salida.
Mi mente es un almacén con trastos viejos,
con estantes llenos de recuerdos a lo lejos.
Aquí està desorden y un poco de confusión..
veo mis sentimientos dejados de lado en un rincón.
Tengo que estar atenta a donde pongo los pies
allí están mis dudas y los infinitos ¿porqués?
Ahí de lado están clavadas repisas con mis pasiones,
más abajo mi curiosidad, poesías y letras de canciones.
Quizás para salir desde este lugar sombrío
tengo que empezar a ordenar y a no temer el vació..
¡Si! Tengo que quitar el polvo, dar luz a la mente,
abandonar el pasado y dar la bienvenida al presente.
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etiquetas: imaginación, mente, pensamientos, conciencia, viaje
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Camino a la despedida

Cuanto pesa esta vida
Que traigo en la espalda
Por eso mientras vuelas
Mis pasos se arrastran

Me cobijo bajo la sombra
De tus alas cuando pasas
Y comparto tu rumbo
Aunque te marchas

En el largo viaje
Te echare de menos
Pero espera por mi
Sentada en mi arribo

Para volver a vernos

Si la vida me alcanza
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magia

Tengo el pretexto
de viajar por el mundo
para ver si mi camino
choca con tu destino
y así descubrir
que las estrellas
están en tus ojos
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2comentarios 23 lecturas versolibre karma: 94

Licenciado Vidriera

I

En todas partes del Mundo,
si se busca bien profundo

Tomás Rueda tiene un doble
así como él, que es muy noble;
aunque firme como el roble
mientras que no lo desdoble,

por estar enamorada,
una mujer despechada.

Porque loco y errabundo,
por una acción tan innoble
se convierte el hombre en nada.


II

Tomás, de Cervantes obra,
desde muchacho zozobra

para labrarse el futuro.
Ingenioso y muy seguro
logra con accionar puro,
de la ignorancia ancho muro

traspasar con gran empeño.
Y con hábil desempeño

cultura obtener de sobra
que repartió sin apuro,
sin interés ni desdeño.

III

De nada vale el talento,
cuando azota como el viento

el amor de una mujer,
incapaz de comprender
que no se puede obtener
cuanto procura tener:

Con celos y por despecho,
como un tigre al acecho

vuelca todo el sentimiento
haciéndolo revolver
hasta ver todo desecho.


IV

Por eso Tomás pasó,
porque no correspondió

al amor de una doncella,
que, sintiendo gran querella,
de membrillo, no grosella…,
un poco dio a comer ella

que le trastocó la mente,
de forma tan reluciente

que hasta el nombre se cambió
Y aunque no se creyó estrella,
sí vidriera, por demente.
V

Derecho fue la carrera
que estudió y le dio cartera

después de mucho bregar,
ser invitado a viajar,
conocer y disfrutar
de Italia su trajinar;

de sus guerras las historias,
la grandeza de sus glorias…:

Fue experiencia tan certera
que mucho solía hablar
sin llegar a vanaglorias.


VI

Se afirma bien que, de loco,
todos tenemos un poco.

Creyéndose de cristal,
se cuidaba como tal
la estructura corporal.
¡Para no sufriera mal!

El burgo lo que quisiera
al Licenciado Vidriera

preguntaba sin sofoco,
y el daba respuesta tal
que deslumbraba a cualquiera.

VII

A los muchachos traviesos
esquivaba por aviesos.

Los mayores lo cuidaban…
agradecidos estaban
de escuchar lo que contaban
y los consejos que daban

sus reflexiones tan sabias,
que a veces quitaban rabias

por vivencias de sucesos
que a algunos mortificaban
y el las hacía contrarias.





VIII

Mucho prestigio tenía,
porque con gran valentía

criticando era un arpegio;
elogiaba al buen egregio,
con la justicia era regio
haciendo gran sortilegio.

Descifraba el mal y astuto,
a veces se hacía el bruto

y con malicia reía…;
instruyendo era colegio
sin pensar en ningún fruto.


IX

Después de que con fervor
lo estudiara un buen doctor,

le devolvió la cordura.
Él, privado de locura
agradeció con premura
al médico, padre o cura.

Retomó su profesión
con debida devoción…

Pero era mucho el candor.
La sociedad tan impura
fue ingrata con su pasión.






X

Como el Quijote, demente,
lo fue Tomás claramente.

Con las historias narradas,
bien escritas e hilvanadas
con letras que eran espadas
por nadie más igualadas…

Don Cervantes nos legó
Grandes obras que regó

de forma muy eficiente.
Para que fueran contadas
al Mundo las entregó.


XI

De España, ¿quién no lo sabe…?
Es de Cervantes la clave

de lo mejor de su idioma,
de su lenguaje redoma
donde el universo toma
del español el aroma

gozando de gran disfrute,
cosa que nadie discute

al sentirse como el ave
que al volar ojos asoma
y ama todo lo que escrute.
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4comentarios 91 lecturas versoclasico karma: 98

Mi Calle

Esta será mí calle:
Donde pugna el polvo
Con las tenues luces.

Donde el perro ladre
A sujetos corvos
Que el alcohol produce.

Donde el cuerpo pague
El precio del morbo
Que el sexo traduce.

Esta será mí calle.
Anclaré mis sueños
A los sueños tuyos.

Pospondré mí viaje
Para ser tu dueño,
Mientras restituyo

El poco bagaje
Perdido en desdeño
Por cuenta de orgullo.

Esta será mí calle,
Mis nuevos amigos
Tocarán mi puerta,

Trayendo en la tarde
Sustancias de olvido
Con pena revuelta.

Infaustos mensaje
Albergan consigo
Amistades muertas.

Esta será mí calle,
De fiesta y de luto;
De risas y llantos;

De honra y de ultraje;
De amor absoluto
De miedo y espanto.

De hambre y coraje,
Del pan diminuto
Que en ella comparto.

Esta será mi calle,
Cubierta de granza
En invierno impío

Siluetas al aire
Inician la danza
Bajo un viento frío

Vienen anunciarme
Trazos de esperanza
Que van al vacío

Esta será mi calle,
En ella me pierdo
Por la madrugada

Recuerdo a mi madre
Sufro mi destierro
Sumido en la nada

Me sumo al paisaje
Cubriendo a mi perro
Con una frazada.

Esta será mí calle
Porque... no tengo
Más a donde ir

Cuan miserable,
Hoy lo comprendo.
Tendré que fingir.

Ella no sabe
Cuánto he
Llorado.

Diciembre 12/2018: foto anónima (posiblemente sujeta a derechos de autor)
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6comentarios 46 lecturas versolibre karma: 109

El final del arcoíris

Al cruzar en la avenida, una extraña sensación es percibida
en el cercano horizonte las figuras se abalanzan

Los cúmulos entintan el cielo
Anuncian el preludio del caudal que llena el cause
Memorable resoplar que agita el viento
Entre pétalos y arbustos un mensaje

El matiz de la piel que se sonroja
disminuye la intención entre dos cuerpos

Ha emprendido el petricor eterno viaje
la humedad entre raíces lo delata
con caricias que deleitan el olfato
el brebaje de fragancias se arrebata

Una escena con espejos de miradas que se atraen
Es el júbilo de sombras que se unen sin tocarse

Se resguardan entre hojuelas los acordes
De melodías de gota en gota, sintonía de los estruendos
La remembranza de nublados que no brillan
El asalto a los soleados acaecidos del verano
Un majestuoso escenario de invitados
Que se desprenden de las nubes sin remedio

Cuando invaden las decenas por millares
al toparse en el resguardo distorsionan los sonidos
Se traduce en vendavales de agua clara
Que al cruzar por la cortina esplendorosa que abre el cielo
nace un arco con efímeros destellos…

Te he tomado de la mano en su presencia
Siento el tibio proceder de tu inocencia

Majestuoso colorido de carismas que desatan los suspiros
Un infinito del beso sin aviso, rompecabezas que se une
en el intervalo del largo trecho, encogen los hombros se estrechan los brazos
inundados de fantasías por el tesoro que te lleva al paraíso

Se han omitido palabras, sin repliegue ante la lluvia
rayos de luz sobreviven junto a ella
dos siluetas de la mano han quedado
el final del arcoíris ha llegado…



Por: WilyHache ®

10 de Diciembre de 2018
22:21 pm
NLD, México
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2comentarios 92 lecturas prosapoetica karma: 88

¡Buen viaje!

Contengo la respiración
cuando el gas de la “noche sin tregua”
se abre paso entre los hedores de un día de cloaca.
Ni el cigarro con aroma de nostalgia
puede acabar con este nauseabundo olor.

Los primeros rayos solares
traen consigo la fragancia que un día voló de mi piel.
Desnuda recorro las estancias de ventanas abiertas,
esperando que me reconozca y vuelva a ser parte de mi epidermis.

El sombre de ala ancha voló,
alzó vuelo y el pelo anda como loco bailando al viento.
El árbol de los deseos está repleto de nidos de sombreros,
esperando la nueva remesa de huevos de sueños soñados.

Conviene hacer la maleta y emigrar a llanuras donde
las amapolas y los girasoles no le tengan tanto miedo
a la tormenta enferma de ideas.

¡ Buen viaje ¡




Hortensia Márquez


Imagen sacada de Internet
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17comentarios 115 lecturas versolibre karma: 106

Besos con suspiros

Si tus besos durarán lo que un suspiro,
alargarian mi existencia,
de solo pensarlos me llevan,
a viajar sin equipaje

Aunque de ellos se trate,
mi mente se invade,
en un sin fin de medidas,
que no caben sin anclaje

Entre mis dedos se alejan,
como el agua se asemejan,
cuanto más los anhelo,
más deprisa se despejan.

Si el imaginar se concreta,
y tus labios fuesen míos,
te juro que en un suspiro,
mi alma se doblega.

Al pensar en la carrera,
de alcanzar la meta de tus labios,
mi corazón hace trato,
para llegar a ser primera.

Cuando llegue serán míos,
o me hundo en este lío,
de caminar sin sentido,
imaginando tu boca.

Como un sueño profundo,
ellos se derrochan,
anhelando ser prosa,
de tus besos con suspiros.

Autor: Claudia Viviana Molina
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Reminiscencia de invierno (parte I) (B)

Cae la tarde, los vientos gélidos del norte soplan con fuerza sobre la estampa de plomizos y níveos colores del centro de la ciudad. Los pasos de Salvatore se hacen pesados sobre el pavimento glacial mientras libra una batalla épica contra la ventisca que escupe su ráfaga de furiosos copos de nieve. Recién salido del trabajo, se dirige a su estación del metro urbano, a unas pocas cuadras del altísimo edificio de cristal donde trabaja. Hoy no tiene ánimo de pasar a tomar su macchiato bien espeso en la cafetería de moda del centro que le queda en el camino, urge llegar a casa a atizar unos leños en la chimenea y entibiar un poco el espíritu.

A pocos metros de la cafetería, desde el otro lado de la acera, observa sin embargo a los grupos de amigos, parejas e individuos solitarios que beben los cálidos sorbos de sus bebidas a temperatura de ebullición, casi todos con un móvil en la mano y unos pocos con un libro. Y su vista se detiene en una figura en particular; una chica de mirada perdida que sentada en una mesita al lado de la ventana, observa la blancura del ocaso y se extravía en los laberintos espirales de algún fugaz remolino de viento. Sus ojos son de un café tan oscuro como la densidad del espresso en el macchiato que Salvatore suele tomar. Su cabello castaño claro es tan liso que la luz de la lámpara encima de su mesita resbala por su pelo hasta caer al piso. Sus labios carnosos sugieren que su sonrisa debe ser angelical, pero su expresión es más bien de tristeza, pero no de una tristeza llana y simple, más de esas que son complejas, envueltas por el misterio. El corazón de Salvatore, sin embargo, late ahora con una tibieza inesperada, y antes de darse cuenta se encuentra en la puerta de entrada; sus pies lo han llevado hasta allí sin notarlo, como deslizándose o patinando por el pavimento helado.

El lugar está abarrotado, no cabe un alma; el frío invernal obliga a los transeúntes a hacer parada obligatoria y pedir una bebida bien caliente. Pero ya está allí y voltea a ver a la chica de los ojos café profundo, ahora de espaldas hacia él; lleva un abrigo corto de un color tan blanco como la nieve, lo cual realza el rojo escarlata del lapiz labial sobre sus carnosos labios. —Me das un macchiato con leche de soya y un toque de caramelo por favor —le dice al cajero— ¿alto, grande o venti? —le responde el cajero— Mejor un venti. Que me dure un buen rato— y le da un billete de diez dólares. Ya con su café en la mano, da un par de vueltas por las mesas y barra de asientos individuales del lugar, sin encontrar un solo espacio, excepto por una silla disponible en una mesita pequeña donde una anciana de cabellos plateados que está absorta en la lectura de su libro mientras bebe un latte que parece inagotable; y otra silla al lado de un hombre de mediana edad —aunque por su cabeza calva parece mayor— con una abundante barba y cara de pocos amigos, como quien ha tenido un día muy cargado; y por supuesto, la silla libre en la mesita de la chica de los ojos profundos, absorta en el panorama invernal de la calle, con un libro abierto casi por la mitad al que no ha vuelto a mirar en todo el rato que Salvatore lleva observándola. —¿Te molesta si me siento aquí? —ella lo mira con semblante serio, con especial asombro, como quien quiere ver hacia adentro y no solo por encima, pero no dice nada— ¡Es que no hay un solo lugar disponible! Claro, si no soy inoportuno, y si no esperas a nadie —Y ella lo sigue mirando por breves segundos más, pero su boca no se abre, mas con sus labios hace un gesto tan leve, como el de una tímida sonrisa; y de alguna manera parece que asiente a que Salvatore la acompañe. Al menos así lo entiende él, que sin decir más pone su bebida sobre la mesa y jala la silla, inusualmente pesada y sin protectores de hule en las patas, haciendo un ruido particularmente enervante al hacerlo. Ella levanta una ceja, como diciendo: —¿Qué haces? —pero realmente no dice nada— Perdona, no ha sido mi intención— se excusa él.

La mirada de ella se zambulle ahora en la página actual de su libro, como queriendo esquivar la conversación con el chico; aunque en su interior siente, sabe, que debe, que necesita hablar con él. Mientras lee, sus ojos café parecen sumergirse en las páginas y éstas abren un portal que la transporta al mundo de la novela; al mismo tiempo, con su mano derecha y sus uñas semilargas, muy bien cuidadas, sin pintura; hace un sonido sobre la mesa que emula el cabalgar de caballos. —¿Qué lees? —pregunta él con sincera curiosidad. Y ella, en ese instante, es como sacada por un haz de luz del mundo de su novela y transportada en el acto a la mesita, con un par de bebidas calientes, un libro, y claro, un desconocido frente a ella. —No me despiertes del olvido —le responde, sin más— ¿Y de qué trata? —vuelve a preguntar, a lo que ella replica— es un cuento muy largo para contártelo, y aún no me decido si es ciencia ficción, o magia mística egipcia, o una combinación de ambas cosas; es intensamente romántica, eso si te lo puedo asegurar; pero, parece ser un romance que trasciende generaciones, eras, culturas y algo más— suena bastante bien —responde Salvatore— ¡es apasionante, no tienes idea! —concluye ella, y se sumerge de nuevo en su lectura. Mientras tanto él, bebe su macchiato lentamente, como disfrutando cada pequeño sorbo de alegría caliente; no sin notar que la alegría que siente no proviene del macchiato exactamente, sino de la contemplación de la hermosa chica que tiene frente a él. Su mirada se hace penetrante, sus ojos chocan contra el café oscuro de los de ella; por su parte ella, se siente observada, quizás contemplada más bien. Ya no logra concentrarse en el libro, se dedica a tomar su bebida, observarlo de vuelta disimuladamente, para luego envolverse con él en una charla trivial de desconocidos; de esas en las que hablas muy a grosso modo de tus aficiones, de tu trabajo, de que estudiaste, de que te gustaría hacer con tu vida más tarde, de alguna experiencia interesante vivida. Y hablan, y se observan, continuan charlando y se miran, casi como acariciándose con los ojos, hasta que en un instante inesperado, al unisono, ambos tienen una especie de flashback, una reminiscencia; una escena compartida, ambos caminando tomados de la mano, en una tarde de otoño, por una larga avenida de tiendas de moda en Milán. —¿Alguna vez has estado en Italia? —preguntan ambos al mismo tiempo— ¡Qué casualidad! Hacernos la misma pregunta en este instante —dice Salvatore— Nunca he salido de los Estados Unidos, dice ella —yo estuve de viaje en Alemanía hace unos pocos años, pero es el único lugar de Europa en el que he estado —responde él. Ninguno se atreve a mencionar nada de esa reminiscencia absurda que parecen haber tenido, para no atemorizar al otro.

En un abrir y cerrar de ojos, cae la noche con todo el peso de su oscuridad y la temperatura desciende unos cuantos grados más. Han conversado por dos horas y media ya. Ella se excusa, que debe salir corriendo, que tiene que pasar haciendo unas compras antes de irse a casa, que le cierran el supermercado. El quisiera acompañarla, quisiera pasar toda la noche conversando con ella, observando sus bellos ojos y sus carnosos labios que invitan a besarla. Pero no dice nada al respecto. —¿Te volveré a ver? —le pregunta— ¡Quiero creer que sí! —responde ella y le da un post-it de color neón, con algo anotado; se levanta de la mesa, le da un ligero beso en la mejilla y sale de la cafetería antes que Salvatore pueda siquiera decir adiós. La observa desde la ventana mientras se aleja, con sus jeans apretados y sus botas blancas de invierno; la ve caminar pero más bien parece que flota en el viento y se pierde en la oscuridad de la esquina donde dobla, para desaparecer.

Salvatore se queda sentado en la mesa unos minutos más, tratando de asimilar qué ha significado ese encuentro. ¡Qué significa ese flashback! ¿De dónde puede conocer a esta chica que se le hace tan familiar? Abre el post-it: "Alessandra, 493-2345. ¡Despiértame del olvido!". Es lo que ve al leerlo.

(continuará...)


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@AljndroPoetry - 2018-Dic-12

Quise recordar este relato
originalmente escrito a finales del 2017


Puedes leer la 2a parte en:
poemame.com/m/relato/reminiscencia-invierno-parte-ii
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11comentarios 132 lecturas relato karma: 117

Amar

Es arder en la llama más humana,
con febril esperanza en cada tiempo
de un decir quiero
… en ayer, en presente y en mañana,
viajando en cascabeles por el viento.

Es dar una esperanza a quien renuncia
al placer de vivir gozosamente;
incitarlo a seguir en alborozo,
ostentando la flor que nos anuncia
la dicha plena del sentir hermoso.

Es prender una estrella al sentimiento,
olvidando el rencor de los humanos;
cuando pare una madre en virtud de alumbramiento
estrecharnos en abrazos y medirnos más hermanos.

Es olvidar presagios del sentir,
es perdonar con fe y sin recelo;
aliviar el dolor de un sufrir
e ignorar el lenguaje de los celos,
haciendo dulce armonía el vivir.

Es andar por el camino florecido,
alineando plumajes en mil vuelos,
desechando orgullos desvalidos…
preparando ara amar en otro cielo.

Poema del libro “Amanecer crepuscular”
De Horacio F. Rodríguez Porto
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Leyendo poesía (a @Letizia) (jotabé)

Leyendo muchísimas poesías
te conocí amor mío un día

Hasta a componer rima jotabé
un día para ti yo me animé
pronto como niño me enamoré
y también un anillo te regalé.

Llevarte al mismo altar prometí
en cuanto tus lindos ojos negros vi.

Te juré también que por ti moriría
contra todo los pronósticos viajé
y ante tu gran belleza sucumbí.
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20comentarios 93 lecturas versoclasico karma: 104

¿Me soltaste?

...

Me espera un destino incierto
Hojas marrones y suelo gris;
un destino que está en mis manos y,
la única decisión que puedo tomar.

¿Dónde? ¿Cuándo?

Cuando el paisaje se torne desvencijado
y en mis manos ya no haya tinta.
A cierta hora, partiré contando las últimas gradas.

¿Solo?

Si. Estará en mí tu melancolía y me acompañará
será su voz, mi voz.
Sé que tantas lágrimas se disiparan
silenciosamente.

Vendrá la noche y su disparo
u otra forma de despido, seguro que sí.
Me acurrucará y dormiré
sin lamentos, descansado.

En los días que he vivido
me has vestido
y en los días de partir
me has ganado.
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A las 22:22 horas

Te encuentro y reencuentro en el mismo plano astral,
previa solicitud y anuencia de un Ser Supremo de Luz,
quien autoriza dicha reunión,
en el paraíso de una canción.
Hay acuerdos firmados en la tierra
y sus efectos surgen en un lugar secreto.
El reloj anuncia las horas 22:22,
y la estrella fugaz en la alfombra mágica se monta.
Se enciende el carbón de colores y el tranvía arranca.
Inicio el viaje y llego hasta él
y él brota por entre las nube y a veces,
como luz al final de un túnel
y mi alma reconoce sus grandes alas.

Las llamas violáceas nos envuelven,
los fanales se encienden al cerrar los ojos
y ejercemos las solemnidades de siempre
y no esperamos a que llegue diciembre.
Arribamos a nuestro refugio embrujado,
lejos de todos; cerca de la nada y no produce miedo.
Un espacio donde componen nuevas canciones,
y suenan de fondo y el amor bailotea bajo la lluvia.
Danzamos una melodía almística.
Una zona donde las flores de lotos se confunden con estrellas;
Una isla rodeada de un mar camaleónico,
que puede ser: verde, turqueza, aquamarino o azul;
revestido de arenas doradas ocres o plateadas;
de palmeras, pinos y cactus.

Diseñamos nuestro ambiente, nada permanece inerte y
tenemos surtidos de lluvia, calor, flores, piedras preciosas y nieve.
Nada se compra y el dinero no sirve para adquirir muebles y enseres,
basta soñarlos y por arte de magia se realizan todos.
Vivimos segundos momentos y quizá otras vidas,
desde nuestra morada de campo; cabaña de bambúes verdosos,
construida sobre la rocosidad del ego.

Accedemos a ella, por una escalera de piedras preciosas
y consta de un balcón sin techo, para que la lluvia nos moje;
el baño dispone de una bañera sin fondo;
la ventana con vista a la montaña nevada, nublada o despejada;
La habitación amplia, pequeña y acogedora;
la cama provista de cómodas nubes;
las cortinas y las sábanas detentan de motivos floreados rosas
y en el sillón colgamos el cuerpo cansado.
No posee chimenea; porque de nuestro volcán activo emana calor y vino.

Solo podemos comer frutas exóticas
y en cada reencuentro brindar con bebidas espirituosas.
Nunca falta el canto de algunos pájaros extintos.
Nadamos, volamos o caminamos por entre las nubes rosas o neutras.
Traspasamos los umbrales del universo.
Consolidamos nuestra unión espiritual-conyugal.
Meditamos, nos amamos y hasta en un dúo cantamos
y en verso libre nuestra historia escribimos.
Actuamos según lo convenido en el amar,
de acuerdo a lo prometido frente en la orilla del mar,
donde un par de ángeles fueron testigos.

Al pozo mágico vertemos sendos baldes de arenas,
repletos de impurezas, desequilibrios y suciedad
y en él arrojamos todo lo que deseamos transmutar.
Programamos el ejercicio de amor,
paz, repetuo mutuo, armonía y bienestar.
A las afueras, una fuente provista de jazmines blancos.
Nos adentramos en un mar de luciérnagas, de estrellas o de lentejuelas,
según lo fantaseado: llueve, hace calor, frío o nieve, si lo deseamos.

Pero al despertar recaemos en el mismo abismo y
dificil resulta mantener el compromiso del soñar
y no me identificas aquí en la tierra
y sigues aborreciendo mi presencia.
y parece que nunca el perdón tendrá lugar;
pero la fe nunca se pierde y los milagros aparecen
y en tu alma confío; por lo menos me acompaña y me enaltece
y el perfume de las flores, las nubes, la lluvia y el rocío,
que desde el más allá me concedes, cruzan la atmósfera
y esa energía negativa, en positiva se convierte,
en virtud del saneamiento del alma y del cuerpo.
Algún día el orgullo quedará sin repuestos y no
habrá culpabilidad, separaciones ni impedimientos.
Viajemos otra vez, hasta quedarnos de verdad.


23 de mayo de 2016
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Desiderata (colaboración con @Letizia)

El amor es como un diamante:
debes pulirlo, sin ambages;
no solo el conocimiento usar,
debes con él emociones mezclar.

El mundo es hermoso, divertido:
nunca, pero nunca, olvides lo vivido,
el tiempo es tan solo un engaño:
disfruta al máximo cada día del año.

Mantente del embustero muy, muy lejos:
esquiva su compañía, de noche y de día,
pues sus palabras como miel o ambrosía,
te dejarán sin un céntimo, tal vez en la vía.

No te tomes todo los males a la ligera,
algunos te servirán en el largo viaje;
aprecia siempre la mitad del vaso llena:
su contenido, vale más que el faltante.

Busca el sabio consejo en los viejos:
sus muchas experiencias, te dejarán
a veces mudo, otras atónito o perplejo.

Aprende de cada uno de tus semejantes:
evitar cometer tú también sus errores,
te permitirá salir siempre adelante.
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Viajé al éxtasis

Viajé al éxtasis de lo inimaginable
me embriagué con sus dudas,
exalté la belleza de la tristeza
y derrumbé los muros
que guardaban piezas complejas
de ataduras foráneas.
Viajé al éxtasis de lo inquebrantable
desdibujé los sonidos
jamás escuchados,
mi piel cicatrizó al sol naciente
y todos mis sentidos copularon
en el vértice del trance.
Viajé al éxtasis de la cordura
donde emanan las pasiones
perdí la brújula de mi vida
y ahí entendí…
Que en este trayecto
soy una pasajera más abordo
en este gran universo.
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en el bus

Diez seriedades y dos tristezas
Elevan una sonrisa hasta su altar.

Viaja lleno a las nueve el autobús
sabiendo cada quién dónde bajará.

Algunos, ya en la parada se apean
otros que llegan ocupan su lugar

Van cambiando y nada se nos cambia.
Contra las tristezas y seriedades
Las sonrisas por siempre triunfarán
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Ella y su reto de supervivencia

Ella dice
Que a veces el mundo se le queda pequeño

Que las calles se estrechan y las avenidas se convierten en callejones sin salida

Que no entiende porqué siempre hay un señal de prohibido impidiendo su paso

Y que si siempre la lluvia cae hacia abajo
cómo ser capaz de vaciar el océano
—y cruzar al otro lado—
Allí donde los suspiros no sean simple aire comprimido dentro de una botella añeja, que espera ser abierta...

Dice...
Que la vida es un viaje sin retorno
Que volver atrás nunca es fácil
Y que avanzar con una mochila a cuestas es todo un reto de supervivencia
—Pero no es vivir—

Y ella...
Ella que no es de rendirse...
se siente impotente cuando la debilidad acecha
Cuando el argumento se pone en contra
y la paradoja se torna incrédula

Cuando el ron con limón ha dejado de tener el sabor de hace veinte años
Y sin embargo el tequila aún arde en la garganta como una antorcha encendida, buscando, besar el podio, antes de consumir la mecha

y volverse cenizas

@rebktd
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Me tragué los insomnios… poema encadenado a su "Sueño "de Mary Peña

(«Si entras a mis sueños,
despertándome, por favor,
llévate también mis insomnios »)
Mary peña 

Ya estoy en tus sueños
no vengo a perturbar tu solas descanso
en esa heredad del etéreo
de amplios atardeceres, y oliente florecer
sembrado de girasoles y en la vertiente de tu mar
árboles de nogal como un ejército imperial
velan el descanso de tu halo solariego.

Camino más allá de tu sosegado descanso,
me asomo a un bosque colmado de abedules
y debajo de un nicho de hojas te encuentro
¡Eres la virgen de mis sueños! 
Te respiré, si, aspiré tu perfume
como la abeja lo hace con su flor
y no temblabas de miedo, ni de pasión.

Intenté fundirme en tu paraíso
lo tengo que decir
que el corazón me tiembla
y el tiempo se yerta sobre el infinito.
Acaso el viento no añora el atardecer
se juntan y viajan por el poniente
mis manos te contemplan, solo te contemplan
en un mágico atardecer.

No pierdas la memoria de este encuentro
el pasado calla su muerte
y la tristeza viaja al final del mismo
pobre la alegría tan efímera que es
un breve encuentro y pasa.
Vuelvo a ti
a manosear el aire entre mis manos
eres invisible y mortal
y sigues imperturbable.

En tu nicho de siglos
colgué el aire en una ventana
miré tu hora, el reloj prosigue. Tic-tac, tic-tac
dispuse de un soplo y sustraje
tus agobios, tus pesares, tus tristezas
y melancolías y tus insomnios me los tragué
aprovechando el haz de luna llena.

Y te mire tan blanca y hermosa flor del vergel
tu nicho desflora el amanecer,
las sábanas huelen a sándalo,
canela y naranja.

Es la hora de abandonar tu celaje
y me encuentro en este mundo finito
ya no estás en la cama ni en las almohadas
tampoco está el silencio que te acariciaba
todo se lo llevo la nada,
se fueron por los aires como oleadas
el frondoso árbol que te enamoraba
se fue en el verano
lo calcinó el sol en una mañana
ya no estás en mi presente
todo lo acabo la nada.

De ese viaje por el mundo de los sueños
solo me reconfortan que tus insomnio
me los tragué y los lancé por la ventana.
En el momento que despiertes
de tus sueños de unicornios y hadas
de grillos, de arroyos y manzana
incontinencia mía
tu Alma como fina cascada
se estará paseando imperturbable
por el gran lago del inconsciente.

Mientras tu “yo personal” estará mirando
un nuevo amanecer…
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El Óvulo de la luna

Un tropel de brillantes estrellas
fecundan el Óvulo de la luna
con jazmín, clavel y rosas bellas
me encontré con ella en la laguna.

Su sonrisa escapa el hilo que la suelta
es sutil, acuosa y casi no se nota
viaja por imaginarias esferas celta
sube alcores, corre, y hasta flota.

Como oda, no pesa, es frágil y fisgona
no hay sonido ni eco que la alcance
su mente ingeniosa nadie cuestiona.

El alma del poeta como saeta brota
su cuerpo me pide que la monte
sobre sus alas en forma de gaviota.
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