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Fragmento

"Puedes perdonar, sacarle jugo a las derrotas y construir sobre ellas, encontrar la anhelada paz para el pensamiento en el mismo abandono y sufrir hasta que la soledad se convierta en bálsamo para el espíritu, pero olvidar?. Puedes?..."
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Me Alejo

Me alejo en medio de la oscuridad yerta de tus silencios, me alejo y a cuestas me van pesando un poco menos estos besos que de ti no fueron dignos, me alejo y en cada paso voy tejiendo tu olvido, me alejo porque son cadenas mis anhelos y una cárcel tus lejanas caricias.

La lógica me sorprende en esta fría mañana, la razón golpea mis mejillas mientras tu mirada ya no calienta más que mis carnes y adentro un corazón sigue clamando el hechizo de vez primera.

Me alejo y en mi equipaje cada sueño va tomando forma de recuerdo, me alejo antes de que mis pasiones se tornen en añejas manías.

Me alejo con la derrota en mis ojos, en medio de semillas que si bien brotaron nunca lograron tener raíz, me alejo respetando tus espacios en los cuales jamás tuve cabida, me alejo porque eres un animal que camina solo y yo busco ser parte de una manada.

Me alejo porque finalmente entiendo que hablamos idiomas distintos, me alejo guardándote un cariño eterno porque fuiste tabla en medio del mar pero no pudiste ser más que ello.

Me alejo...

David Felipe Morales
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Fragmento

Y si pienso en sus caricias se hace cálida la noche y si evoco sus labios las más aterradoras pesadillas se vuelven plácidos sueños...

David Felipe Morales
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Fragmento

"Usted es como un café, ácida, oscura, corriente...pero usted esta endulzada con algo distinto y eso me fascina..."

David Felipe Morales
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3comentarios 56 lecturas versolibre karma: 84

Infiriendo

Parte del encanto que me contagia, quizá y radique en la distancia, el mismo embeleso que tengo por la inalcanzable belleza que de las estrellas y la luna se desprenden.

La imposibilidad de siquiera pensar en fragmentar el abismo que me separa de su perfume, de acercarme lo suficiente como para erizar la piel, me consume en pensamientos que titilan como estrellas.

Y entonces los centímetros se convierten en kilómetros, las palabras se contienen, los besos se anudan, el corazón casi que colapsa, el oxígeno se hace escaso y se pierde en silencio todo lo planeado.

Pensamientos que me mantienen en vela pululan en las esquinas de la cabeza, y taciturno no me queda más que concebir entre mis yertas sabanas qué haría en un posible nuevo encuentro.

Y al final, embriagado de resignación soy un admirador confeso de su belleza, un adicto a esas conversaciones cortas que logramos sostener, para después quedarme famélico en medio de la estela de su perfume, y sumiso me quedo con las ganas entre las manos y anhelos en los labios.

Tratando de inferir un por qué .

David Felipe Morales
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Mirada

Que manera de perturbar los pensamientos, que ansiedad tan mal encaminada esta que emerge en tu nombre, inagotable parece ser esta curiosidad que crucifica y es usurpadora de calma, que desperdicio de atracción, que malintencionada amistad la que mendigas.

Cada día la distancia golpea mi rostro mientras pienso, mientras ese silencio tuyo se hace eco en mi mente, mientras cavilo como sería, mientras busco maneras de acercarme lo suficiente para que se mezcle el aliento.

Perfume que no queda en la memoria, rostro que inspira y que me viene con tal fuerza que no logra encarjarse en palabras, una mirada que reaviva cuando ya me he rendido y que mata mis promesas de deponer armas, de lejanía.

Tanta certeza de poder perderme en esos labios y un ánimo suicida, un morbido gusto que somete la razón y que no entiende de negativas ni de porqués.

Platónico deseo que circunda la realidad, estrella fugaz que aún no parte, que aún no sabe su
destino, pero que en mis manos se convierte en el brillo de esa mirada con la que me atraviesas.

Al final, estoy mirando la Luna, en la soledad de mis anhelos que ya tienen tu nombre famelico de unos besos que inquietan, perdido en estas ganas que se hacen abstractas.

David Felipe Morales
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Sobreviviendo al fin del mundo

Caliente el café, y la ceniza de mi cigarro que no corta
afuera se escuchan los tambores de la destrucción
y yo acá sentado, apreciando el cuadro que colgué en mi pared.
Entre el humo y la melodía solo intento estar bien.
Sigo escuchando que afuera está muy mal, y yo acá sentado, apreciando las agujas de mi nuevo reloj.
Los gritos del miedo tocan mi ventana, y el solo de guitarra que suena en mis parlantes me eriza la piel
todo se derrumba todo se cae, y yo solo intento estar bien.
La última explosión se está por escuchar
acaba de morir la ultima luz
los gritos se evaporan en la tempestad
¿y yo? … y yo solo intento estar bien.
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1comentarios 38 lecturas relato karma: 56

Pensando

La imagen viene y va como ave de presa en plena búsqueda, la sed aumenta, el hambre también, y no consigo paz.

Sensaciones deambulan en la mente y te ponen a pensar en lo que has vivido, tesoros que encuentras sin buscarlos, obsesión que no se acalla y retumba en la mente.

Ya han pasado lunas, de arreboles se ha llenado el cielo y de amaneceres mis ojos, la abstinencia es incipiente.

Pretender borrar las huellas de la piel, soñar con arrancar los besos de los labios y otras premisas falaces devienen en una mente que no encuentra calma.

Y yo al lado de la puerta, pendiente de una llamada, de un texto que nunca vendrá.

David Felipe Morales
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• efímero diecisiete •

Para mí fue demasiado
el chocarme contra la realidad
de esa manera.
Necesitaba creer
que no era verdad
desconocer quién era.
Me había visto
en tus ojos
y sigo haciéndolo
aunque estén teñidos de rojo
por la cantidad de veces
que te hice llorar.
Éramos la niña que curaba,
aun estando rota,
y el niño que enseñaba a contar,
aunque él mismo sentía que no contaba.
Éramos la contradicción perfecta
en un mal momento.
Nos recuerdo esquivando piedras en ese parque,
nos hacían pensar que estaba mal amarnos,
y quizá éramos nosotros mismos quienes liderábamos el ataque,
parecía que queríamos matarnos.
Nos recuerdo perdiendo el control
en un banco
y aún así tu mano
no dudó en taparme por el frío.
No te aprovechaste,
tampoco te importó mi tristeza, mis vacíos.
Me abrigaste con tu alma,
aunque eso significaba perderla,
y llevas a la intemperie
demasiados años. Hoy he soñado contigo, león.
Nos abrazábamos en medio de una guerra,
y supongo que siempre he sido
así de dramática,
encontrarte en un campo de batalla
que incluso seguro habré empezado yo.
Creo que tengo la trágica facilidad
de atraer a niños como tú
para recordarme a mí misma
lo que es el amor puro,
y no el destruir y
lanzar mi corazón contra el muro,
hacerme sentir vacía,
aun teniendo la garganta
llena de nudos.
Recordarme que aún puedo sentir
algo que no sea pasión desmedida
o tristeza ilimitada.
Que puedo amar
como una vez tú me amaste a mí.
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• efímero veinte •

Hoy ha nevado
y no dentro de mí.
He vuelto a sentir
la niña salir,
y del invierno constante
en el que vivo
no me he sentido principiante
al tocar, hasta el corazón, el frío.
He sentido
una vuelta atrás,
cuatro años reviviendo
ese momento en aquel portal,
aquel sentimiento que
poco a poco
se convierte en olvido.
Ya casi no noto
las grietas de los pilares
que sostienen mis rotos,
porque el culpable de mis males
ya no es por quien brillan mis ojos.
Hace varias heladas
en este pueblo de ratas
que consigo respirar:
verte... ya no me mata.
Ese beso robado,
haberme convertido
en ira propulsada por cada latido,
haberme arrebatado
las ganas de ser yo,
de haberle quitado
importancia al egoísmo,
haberme entregado
con los ojos cerrados
al abismo.
Cada error que cometí
contra ti,
por ti
o contigo
ya no me quema,
el ardor de mis yemas
escribiendo este poema
ya no es por tu huída cobarde
o por mi manía a abrazarte
cuando menos lo merecías.
Es por el repentino calor
que surge por fin
después de tanta nieve aquí.
Cada "amor"
pronunciada [escondida] en tu nombre
ya no me hará echar en falta al hombre
que creí que eras.
Ya no.
★ //
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• efímero veintitrés •

Sé que el día que te enseñé mis demonios
fue el día en el que te convertiste en uno de ellos.
Eras el ángel que iba a salvarme
o eso creí yo que eras.
Me abrazaste con, te admito, un amor que nunca van a saber ofrecerme;
y me llamaste "loca" y dejaste de creer en mí y no quisiste acompañarme hasta el final con, me admito, una cobardía que jamás dejaré que vuelva a enamorarme.
Apareciste en mi casa,
tiempo después,
ese día llovía y supongo que era irónico, ¿no crees?
Entraste a mi cuarto
e intentaste besarme,
al igual que el que te sustituyó en penas
volvió este verano arrastrándose.
¿Por qué se rinden
cuando les amo
y por qué luchan
cuando ya no?
Supongo que sois tragedia personificada,
razón, debo reconocer, por la que os elegí en su momento.
Estar con alguien con luz
me hacía sombra
porque yo nunca creí que sabría lo que era no estar
muerta por dentro.
Sin embargo hoy,
brillo más que nunca.
Me matasteis,
león azul y lobo de hielo,
pero no podíais matar a quien ya estaba muerta, ¿no?
No empecé a ser fuerte
gracias a los pedazos en los que me convertísteis, más quisierais.
Siento deciros que
me alcé yo sola
de entre las cenizas
y ahora soy efímera
y cambiante
evoluciono a cada segundo,
y cada vez soy más indestructible.
Sé que el día en el que me enseñó sus demonios, dejé de querer ser su ángel.
Y supongo que muy a mi pesar,
al actuar de ese modo,
entendí por qué también tú te fuiste.
No me amaste.
Tampoco a ti mismo.
Y yo no le amaba.
Tampoco a mí misma.
Así que la lección, queridos,
es esta:
no puedes amar a los demonios de nadie
si no soportas los tuyos. ★//
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2comentarios 86 lecturas versolibre karma: 60

El anillo de Florencia

Minutos después de darse cuenta que había perdido su anillo, Florencia realmente entendió el Vacío que sentía su dedo.
El color de aquel anillo hacia un hermoso contraste con su piel, y aunque mucho no lo miraba sentía que estaba ahí.
Cuando con la luz chocaba expresaba un brillo sin igual
Pero ella solo lo entendió minutos después de perderlo.
Y al recordarlo no solo se lamentaba sino que así mismo se mentía al decir que nunca más le pasaría .
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sin comentarios 24 lecturas relato karma: 28

Corré, corré!

Hace diez cuadras que estoy corriendo sin parar, mí cuerpo está agitándose al máximo, mí corazón va a explotar y mis pulmones ya no pueden más...
Pero mí mente está calma, Serena y relajada.
No logro distinguir si vengo escapando o persiguiendo, si soy la liebre o soy el galgo.
Mí cuerpo se agota y mí mente lo motiva para volver a empezar.
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Añejos recuerdos

Añejo de tus recuerdos llevó en mi mente tus palabras de amor sobre salir de tu boca, caricias infinitas, besos sin parar y miradas sin cesar de aquellos días, dando un fruto de amor Prohibido, dándole a ambos lo deseable y lo entendible para nuestro destino.
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sin comentarios 36 lecturas versolibre karma: 6

Volaré contigo

"Me siento lejana, distante, ausente, no me siento de aquí.
Me llamas? - voy a escuchar tu voz. ¡ voy a ir! hace tiempo que te acercas, me rodeas y te vas, no dilates más este encuentro, ven!!! solo dilo, que yo acepto! tomaré tu mano y volaré contigo, cerraré los ojos en un suspiro, y despertaré en la inmensidad.
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1comentarios 31 lecturas versolibre karma: 56