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Soliloquio

SOLILOQUIO.

Me precio de haber sostenido hasta el último pétalo al terminar aquel otoño y de haber aguardado mientras se ocultaba la última estrella, de haber bebido hasta la última gota de aquel néctar que se hizo amargo cuando la espera fue inútil.

Contando las horas, aguantando, sintiendo en esta silla el temporal acariciar mis entumecidos huesos, incauto centinela de una morada vacía, a la vera de un camino sin comienzo y sin final.

Ya sabía desde la cuna que vendrían a mí tantas decepciones a lo largo de esta vida, que si no fuese hecho mi corazón de la tierra misma donde se siembran, florecen y mueren rosas, a mis veinte años mi alma ya se hubiera perdido en las arenas de algún desierto.

Entonces en mí ya no hay odio, desolación o pena, ni tiempo perdido, pues mutaron a pensamientos que me dan un sabor a paz.

Para mí simplemente es el despojo de otro ángel forjado en mi mente, que pierde sus alas, yo y esa manía de idealizar mortales, para así encontrar valor real a lo inexplicable que me deviene cuando escribo.

Al final no estuviste, ni mi premio fue ese enardecido beso, ni ese abrazo que uno sintiera que extinguía las ansias de verme, solo un silencio y una turba de cuestionamientos que fueron como paladas de tierra, llenando la fosa donde deposité esa ilusión ya acaecida.

Al final, este soliloquio que retumba como lamento de un recluso dentro de mí mismo, este pensamiento en voz alta que de repente decidió volverse escrito, para intentar en vano quedar como advertencia, para cuando un ángel de labios rojos vuelva a mi ventana.

David Felipe Morales
30 de noviembre de 2015
13
sin comentarios 48 lecturas versolibre karma: 102

Un beso

Un beso surge como el más sencillo de los actos para convertirse en ese sublime instante que suele desencadenar una serie de eventos que finalizan en donde la razón se esfuma y la calma se doblega.

Un beso y se abre ante mí su pecho rebosante y palpitante tan cerca de mi mano, trayendo consigo ese calor que envuelve a los sentidos en una sinfonía de suspiros y respiraciones profundas.

Un beso y comienzo a sentir que me ahogo en el perfume que de su cuello viene, las manos se hacen curiosas en el vacío de su ombligo y se abren campo hasta el encanto acogedor de su sexo.

Recurro a mi imaginación que cada vez se hace más corta, más famélica, más monocromática, pero no menos tórrida, para adelantarme en el tiempo y así preparar los sentidos para todo lo que desencadena un beso.

Beso correspondido, lenguaje de los sentidos y tras ese sutil choque una vez colmado todo, retorno a ese beso para perderme en lo inexplicable, en lo que las letras nunca logran describir.

David Felipe Morales
5 de Diciembre de 2015
11
2comentarios 65 lecturas versolibre karma: 91

El perfume

Yo aquí, buscando excusas para mirarla, preso del sortilegio que me viene desde su cuello. Aquí, viendo pasar el tiempo a cuentagotas, mientras sostengo la sombra de una rosa en una mano y las cenizas de una carta en la otra.

Yo aquí, como el sol que huye de la noche, escondiéndome de los miedos, de esos temores que suelen disfrazarse y colarse entre mis múltiples aversiones, para así lograr llevar mi mente a la neblina, para pensarla en paz y así lograr fijarme en exceso en esa belleza, como en el placer que en la soledad tiene el silencio.

¡Ay¡ de la perdición que flora cuando pernocta mi pensamiento en sus labios, en esos besos ya conocidos y tan lejanos, de vez en cuando cruzo las líneas, los límites, y me atrevo, me adentro en el laberinto cuya puerta emerge en esa mirada, en esos ojos.

El vino mas denso como la misma sangre, la noche más oscura, la caricia que trasciende la piel para corromper la carne y el perfume, ese malévolo olor que eriza los sentidos y corrompe los pensamientos y terminan por someter la razón.

Más tiempo quisiera aunque este se colmara de silencio, de afonía y miradas que como dagas se incrusten hasta el alma, sin palabras precisas ni adecuadas en ese momento, pero perdido en la estela de ese perfume que se torna en maldito, embriagado en ese aroma que emana de su cuello.

David Felipe Morales
17 de noviembre de 2015
12
2comentarios 101 lecturas versolibre karma: 93

Premonición

Si decidieras irte a otro planeta, la distancia que me tocara recorrer hasta encontrarte tendría una mínima parte del tamaño del amor que por ti yo siento.

Si te fueras, y entonces me tocara guardar estos besos que de mi ser brotan abundantes, ni las estrellas alcanzarían para contarlos.

Si te alejaras de repente, la arena del desierto no sería suficiente para llenar relojes en la impaciente espera que me agobia mientras a mí tu vuelves.

¡Oh, si te fueras!

Y si decidieras sacarme de tu vida, ni el agua que a raudales corre por las Cataratas del Niágara, podría borrar de este planeta las lágrimas que mis ojos derramaran.

Pero si me faltaras, si supiera que tus sentimientos no son míos, quedarían como la sal de un mar olvidado, depositados en mi alma, y mi corazón los desgajara y trozo a trozo los vertería en ríos que jamás se encontrarán, y en ese entonces haría que mi espíritu emigrara a otro planeta.

Goce de la primavera y premonición de un final e invierno inevitables.

David Felipe Morales
29 de noviembre de 2015
6
sin comentarios 53 lecturas versolibre karma: 84

Sin despedirme

Ya no me sorprende, ni es milagro para mí su existencia, ya no ilumina mis noches, ni calienta mis pensamientos el reflejo de esa sonrisa que fuera fulgor de mis tinieblas.

Ya entre sus labios grana y de buena fuente lo sé, no aguarda para mí un elixir que me de vida, ya no sé cómo desmembrar escritos inconclusos en su nombre, ya no.

Cuesta un poco hacerse con la realidad, amputar las alas de lo que se tenía por ángel, quitar la valía a lo idealizado y ver cómo sus pies también han de hundirse en el lodo de estas calles.

Difícil de vez en cuando despertarse en la mañana, máxime un lunes cuando hay frío, esencialmente cuando la llovizna está presente pero se hace obligatorio porque la vida sigue.

Abruma haber rociado incesantemente un rosal y que éste jamás floreciera, haber estado presente en sus alegrías y sus fracasos, siendo fortaleza cuando la vida le doblegaba las piernas, siendo recolector de sus lágrimas y cazador de sus sonrisas.

No hay lugar para antipatías, para un rencor que nunca será confesado, y que por el contrario ha de alojarse en el alma pudriendo todo a su alrededor, para qué hacerla perpetua en ese sentimiento nefasto que no sabe olvidar.

Palabras inconfesas quedarán sin que con ello estén pendientes, como los sentires que calentaron el alma, pero que fueron quizás cifrados en letras desconocidas para ella.

Simplemente mis pasos no estarán a su vera más, simplemente el corazón ya no le alojará con su imagen envuelta entre sonrisas tiernas, lejanía de ese su corazón que yo pinté y que más reflejaba el mío.

Lejanía y madrugada para este sueño que terminó siendo pesadilla, sin despedirme iré en sentido contrario a sus pasos, y un adiós que no tiene lugar donde jamás hubo un saludo.

David Felipe Morales
7 de noviembre de 2015
11
5comentarios 153 lecturas versolibre karma: 97

Confesión que nunca será

CONFESIÓN QUE NUNCA SERÁ.

Si tan solo supieras el anhelo que me alberga, la ilusión más tenue que me inunda y me deviene como rocío de alborada, necesidad de poder verte una vez más y poder sentir tu mirada sobre mí.

¡Ay! si supieras del deseo, de la avidez pujante, del anhelo de que fuese perpetuo y jamás termine ese sutil roce entre tu mano y la mía, durante un corto saludo que sin pretexto te sustraigo.

Si tan solo supieras que como excusa limpio de tu rostro imaginarias gotas de una lluvia inexistente, sin otra intención que sentir tu piel tersa en ese corto instante, cuando tu piel y la mía tímidamente se funden.

Si supieras que se anega el tacto de esa savia necesaria para este moribundo vehemente de ti, en un corto instante, en un destello de estrella fugaz.

Sed inagotable, que amenaza con fenecer estos labios, sed insaciable de tu olor y tu voz, sed que si supieras de su existencia, mórbidamente la mantendrías intacta para tenerme famélico tras tus pasos, sed que siempre me acompañará mientras a mi vera dejas migas, trozos suficientes para tenerme con vida, sed de ti, inalcanzable, imposible.

David Felipe Morales
2 de Noviembre de 2015
12
8comentarios 102 lecturas versolibre karma: 88

Mis Días

Entre pensarte, extrañarte, idealizarte e imaginarte me transcurren los días; transitan las noches taciturnas y llegan a mí famélicas madrugadas.

Siempre con este fiel apego e infinita esperanza, persistentemente surcando los cielos del edén, cancerbero de la entrada a esa utopía que construí en mi mente, para acortar de ti tanta distancia.

Sosegado, aguardando como centinela pasan mis días mientras termina esta espera, expectante al instante en que las aguas en las que navegas tomen su cauce y a mí te traigan.

Permaneciendo en este invierno con su gélido abrazo, sabiendo que la primavera me acariciará con su tórrido roce y vendrás entre flores y mariposas que despiertan de su letargo a la espera de lo que ha de ser; añorando que coincidas con mi anhelo y total querer, y que los astros se enfilen a mi favor, y dejen de ser mis días tan colmados de tu ausencia, tan rebosados de esta necesidad de ti.

Y así van mis días.

David Felipe Morales
28 de Octubre de 2015
5
6comentarios 51 lecturas versolibre karma: 76

Vislumbrandote

VISLUMBRÁNDOTE.

Sabes bien que entre mis líneas tus cabellos se han enredado, en esas noches cuando el sosiego me ha desamparado, sabes que de ti he robado un poco y lo he mimetizado entre letras, entre sensaciones que siempre han quedado cortas para expresar las explosiones que en mi cerebro se fraguan.

Sabes que entre estados de ánimo que fluctúan en los límites de lo lícito, en esa delgada línea que asoma cuando la locura está latente, has caminado desnuda.

Para ti de mí, amor puro, sentimiento que dentro de la gruta más recóndita de mi alma emana a gotas y que al emerger a la superficie de la rutina se vicia y se vuelve vino; amor de ese que termina siendo absurdo, de ese del que no se habla, pero en el que tanto se piensa.

Para ti la pasión más vehemente, brío de ese que no se delimita a las carnes, al sudor y a las caricias colmadas de pecado; pasión que quema lentamente el alma, que va más allá del éxtasis, efusión en la piel, de esa que logra erigir vías lácteas, que forja universos nuevos y que enloquece la poesía.

En ti recae esta fuerte fijación de lo desconocido, de tu aliento, del beso jamás dado, de tus labios irrepetibles e incomparables, esa fascinación sobre tus pensamientos que apenas evidencian poco y que si logras ahondar son solo la punta de un iceberg que hasta la enormidad de tu espíritu llega.

Sabes bien que quisiera amarte, sin mesura, de antigua escuela, de esas historias tórridas que ahora reposan enmohecidas en bibliotecas, sabes que contigo no hay lugar para débiles arroyos, sino mares y océanos, sabes tanto de mi interior, de lo que se cueceen mi alma, pero a la vez no dimensionas nada, de esta realidad que solo nos prenda lejanía.

David Felipe Morales
20 de Septiembre de 2015
8
9comentarios 104 lecturas versolibre karma: 89

Apaciguando

No evites mis palabras, ni escapes de mis abrazos, no impidas que mis besos se posen en tu mejilla, no me despiertes aún y déjame seguir soñado.

Entre la luna y el sol, entre el agua y las dunas, mis pasos se hacen indelebles y soy esa frágil línea que en el horizonte de un atardecer lleno de arreboles divide el mar y el cielo.

Vienes y vas como la marea que borra las huellas dejadas en la playa, vienes y vas como calor que seca las lágrimas que emergen desde el alma.

Parpadeas y haces que todo parezca castillos de arena y al final es esa inconstancia, esa falta de seguridad, esa promesa nunca dicha que no amarra, la que me roba la calma y logra incrustarte en mi corazón.

Y al final, cuando el despertador irrumpe, vuelvo a apaciguarme, aun cuando el mar, ese, mi paraíso personal, está tan lejos y siento calma al verte parpadear a mi lado.

David Felipe Morales
16 de Septiembre de 2015
11
6comentarios 71 lecturas versolibre karma: 104

Cuando no estás

Cuando no estás, suele quedarme la idea latente y ajustada entre palabras que no dije, con la premisa en la punta de la lengua, con el pensamiento en líos.

Cuando te vas, me dejas con la mano inquieta y atestada de caricias, con los labios en flama, sonrosados, conteniendo la furia de un volcán de besos pendientes, con la piel dispuesta y a la final desértica de tus manos.

Me queda tu espalda colmando el horizonte, un manojo de deseos enfurecidos golpeándome la mente, y un reloj que merma su velocidad cuando ya no estás.

Angustia, sinsabor y congoja suelen mezclarse con la carestía de esos labios, con la avidez de rozar esa piel, con el rastro tenue que siempre me queda de tu perfume.

La lejanía toma como forma tu rostro, ese mismo rostro donde se enclavan tus ojos, que son la entrada al paraíso.

Y en ese instante, cuando no estás, confluyen las sensaciones y emana esa elipsis que me mantiene ahí, incrustado como bolla en el mar de tu ausencia y en silencio disfruto de manera mórbida, pensar que volverás.

David Felipe Morales
14 de Septiembre de 2015
9
6comentarios 81 lecturas versolibre karma: 89

A mi musa

A usted le puedo hablar de la manera más fina, más perfilada, de viejo antaño, acicalando todo con una jerga cursi, encubriendo la avidez y erigiendo paraísos y edenes en su mente.

Para usted las palabras siempre me vendrán cortas y créame que por ello me recrimino, por la ignorancia; pero vuelve la calma al saber que quizá no sea falta de sensatez sino más bien que habitualmente no se habla de una belleza tan lozana que ante este ser nunca había venido.

Para usted tengo el corcel de mis letras y el torrente de aguas mansas donde navegan mis sueños, para usted las pesadillas pintadas de blanco y una mente inquieta que apacigua pernoctando mientras le admiro.

Para usted besos que le lleguen al alma, caricias que rocen el espíritu y miradas tiernas a su corazón, para usted que es sol de mis párrafos y la fuerza para esculpir e ir desnudando hojas, para usted todo, la vía láctea y mi taciturno corazón.

Cuanta sinceridad para quien inspira, cuanto sentir para quien libera el alma, corta siempre la letra para mi musa y siempre gratitud desmedida.

David Felipe Morales
24 de Agosto de 2015
9
7comentarios 67 lecturas versolibre karma: 98

Fragmento

#Fragmento

"Acá está en mi mano, remanufacturado, torpemente restaurado, temeroso, desconfiado, no hay más, ahora dime que harás con el"

David Felipe Morales
6
2comentarios 29 lecturas versolibre karma: 89

Frase

"Soñar contigo es lo que me mantiene despierto" David Felipe Morales
6
sin comentarios 36 lecturas versolibre karma: 108

Crisalida

Suena la música de Mendelssohn, anunciado una despedida, un alejamiento que me envuelve como brisa.

De mi brazo, una estrella fugaz irrumpe entre las flores y los seres amados que para la ocasión traen sus mejores atuendos.

Tu belleza engalana y el brillo de tu ser estremece el paseo hacia el altar, donde impaciente el nuevo hijo aguarda con la ilusión a flor de piel, con la mirada incrédula de quien ve a un ángel, entonces me viene sosiego al saber que Dios lo ha escogido para ti.

Entre cada paso que de mí te aleja y entre más extiendes tus alas, se me vienen a la mente esos ojos, esa mirada primera llena de magia que ante el canto de tu nombre se impregnó en mi alma y me enamoró.

Remembranzas de aquel día donde la alegría más inmensa y la angustia más honda, se juntaron en un cóctel de emociones que aun bebo en tragos cortos; recuerdo del amor y del sentimiento más grande que afloró sin palabras, y que aún hoy me embriagan con la emoción de tu sonrisa.

Me queda dejarte ir tras esa bendición, tras la promesa del amor eterno, tras la quimera permitida; ya convertida mi crisálida en mariposa, para que vueles junto a tu elegido.

David Felipe Morales

1 de Agosto de 2015
4
sin comentarios 25 lecturas versolibre karma: 69

Qué puedo decir que ya no dijera

Qué puedo decir que ya no dijera, liberé de mi estómago las mariposas que revoloteaban inquietas, cada vez que en mi pensamiento el color carmesí de esos labios tropezaba con algún anhelo.

Qué puedo ofrendar que ya de mis manos no saliera; mi rosal, el jardín de letras que tanto velaba, ahora yace desierto y trasplantado a sus manos. Ya no florecen lindas palabras, sólo lamentos plagados de desidia, de desdén.

Qué puedo sentir, si la noche sin estrellas fraguó un lamento y todas las luciérnagas se hicieron parte de su mirada, la luna se perdió en esa sonrisa, en esa que quise robarme un día y se me esfumó de repente.

Acudí al silencio, a la lejanía, a la sinceridad en exceso hasta quedar desnudo y sin armadura alguna; con todo eso, aún cautivo del desespero por encontrar salida a este laberinto que termine en una caricia.

Y qué puedo decir, o qué puedo liberar de mi alma que no hubiese hecho ya, o ya para qué hacerme el necio y dejar mal cerrada la puerta del espíritu, si nunca entrarás; si me custodian como en un sueño el imposible de esos adorables labios, la lejanía de esas caricias y cuando la niebla del amanecer envuelva con su manto helado, igual yo estaré expectante y quizás con el anhelo enmohecido pero no muerto.

Qué puedo decir que ya no dijera.

David Felipe Morales
27 de Diciembre de 2015
4
sin comentarios 58 lecturas versolibre karma: 41

Noche de Letanías

Noche de reconciliación, de confrontación con los miedos más enquistados, noche de tregua para detener momentáneamente la pugna que se ha tornado eterna entre los recuerdos y las metas olvidadas.

Ruego silente que surge como rosa al amanecer, apretado entre palabras que en el pecho parecen tomar forma de espinas, súplica para que en esta noche las pesadillas y la realidad queden en blanco, para que la mente descanse.

Noche para detener el transegar, para correr los velos que han salido con los días y darse la oportunidad de mirar hacia atrás, sin profundizar en exceso para no recaer en los pasos ya caminados y así no inundarse de nostalgias añejas, para mirar al horizonte sin que los ojos se claven insondablemente, para que no se obligue a ver las piedras que vienen con el camino, con cada paso.

Noche de letanías, de ruegos, de reclamos estériles para consigo mismo, nocturno propicio para inquirir la razón de esta soledad en la que habitan recuerdos, derrotas y dolores, que aunque dejadas atrás aún persiguen y agobian.

Cuántas noches dejando en desamparo la almohada, pensando en lo ya hecho y lo que se quedó pendiente, noche para recalcar en que el hoy es solo producto del ayer y con ganas inmensas mientras las lágrimas se hacen diluvio, buscando la manera de reiniciar la vida, de comenzar otra vez.

Noche de letanías, noche de vulgar trasnocho.

David Felipe Morales
23 de diciembre de 2015
4
sin comentarios 51 lecturas versolibre karma: 52

Entre la Razón y La Avidez

ENTRE LA RAZÓN Y LA AVIDEZ.

Conmoción aun latente de esos besos prohibidos quemando los labios, siento esas manos galopando sobre mi humanidad como corceles que recobran libertad, como famélicos náufragos buscando agua en medio de la mar.

Entre la razón y la avidez, el corazón agitado, la piel erizada y sometida en un sabor de ayer, fragmentos de ese único encuentro revuelan como golondrinas en pleno verano, con el bullicio de una jauría de niños en un parque.

Tanto silencio en el pensamiento para evocar, tanta sed de pasión, pero siempre un vacío autoimpuesto en el recuerdo, olvido que se me hizo preciso, y que erradicó de mi cerebro hasta su nombre, pero evocación ladina que persiste y que ha de vivir centelleante en mi cuerpo, en mis ganas, en el título de mis pasiones más obscenas.

Minutos de desenfreno que mermaron la razón, angustia que se desvaneció en un fugaz instante, paradigma de la culpa, mirada que ya no se mantiene, y el candado de las puertas que resguardan los cancerberos, abriendo lentamente para mí.

Una vez más me implora la piel un llamado desde el confín de la perdición, con esa voz que sentí tan cerca de mí oído, una mirada más y me condenó a pensarla hasta el fin de mis días, letanía al santo de los sordos, ruego a una estrella fugaz que vuela despavorida a encontrar su sepulcro. Media noche y el frío envuelve con un abrazo lúgubre.

Una vez más merecen los amantes atrapados por el sentimiento más límpido, una vez y temo mirar hacia atrás y que se forjen en estatuas de sal mis carnes, una vez más y firmo mi condena en el paraíso que deviene al interrogar su escote, en el oasis de su ombligo, y mi sepulcro lo descubro en su sexo.

Miedo, pavor, zozobra, somos ángeles, seres alados circundando y merodeando el infierno que el cerebro del hombre ha concebido ante algo tan natural y tan incontrolable, aversión por el tiempo que ya no es nuestro, vida en la pasión que destilamos en soledad.

Elijo recordar ese único encuentro, y con ello, con esas migas, nutrir mi mente para recrear encuentros fugaces que han de sucederse en la soledad de mis ideas, y tras el clímax, esbozar en escritos que emerjan cuando las cenizas de las pasiones ya estén frías, una vez más y venció la razón a esta colosal avidez.

David Felipe Morales
22 de diciembre de 2015
5
sin comentarios 24 lecturas versolibre karma: 73

De vez en cuando

De vez en cuando hablo en tiempo pasado, en evocación pretérita; de esas pasiones yertas que aunque sometidas por la distancia se mantienen latentes, en esas que pese al aplastante paso del tiempo, aún no encuentran resguardo en el olvido.

Momentos demasiado fuertes que marcaron la piel, los labios, las ganas; inolvidables pero tan difíciles de recrear en ellos nuestro hoy, cuando los corazones han sido pisoteados y nuestras almas fisgoneadas, como si lo vivido sugiriera que nos queda tan poco por ofrecer.

Con el pasar de los días sigue vivo un sentimiento que dejó huella en la isla abandonada donde rodaron desnudos nuestros cuerpos; como un volcán reprimido que espera el momento adecuado para estallar con desmedida lava, con inmensurable furia, esperando de manera inconsciente y con la esperanza sumergida en la inocencia, un nuevo encuentro.

Algo de magnetismo se siente en el aire, algo que no necesita palabras y que nunca se valió de ellas para existir, algo que aguarda el silente momento, el instante adecuado, algo que detona lo que debajo de la piel duerme.

De vez en cuando pienso en ello y tu rostro se esparce como neblina, sin poder evitar que me vengan recuerdos que calientan el alma y el espíritu, remembranzas que terminan con una sonrisa pícara y con un grito que contiene tu nombre.

De vez en cuando te recuerdo, de vez en cuando me pregunto a dónde hubiésemos podido llegar con la fuerza de esos momentos vividos que ahora calientan el recuerdo.

David Felipe Morales
16 de diciembre de 2015
4
2comentarios 55 lecturas versolibre karma: 61

Semiología

Hay conexiones inexplicables, personas que logran desmoronar en el mínimo cruce de palabras, las percepciones que tenemos por ciertas.

Hay noches sin estrellas y lunas demasiado llenas; contrastes en el cielo, sabores en el aire; lluvias yertas y después soles abrazadores que parecen concebir en un breve amorío los arcoíris.

Hay corazones que deambulan por la vida como estrellas fugaces, encarcelados dentro seres humanos que no desean arraigar, ni anidar, ni pertenecer a ningún lado, personas que mantienen en constate huida.

Y hay quienes sentimos no pertenecer a ningún lado, aquellos que no cabemos en lugares genéricos, aquellos que intentamos construir universos paralelos, los que sufrimos en silencio y no encajamos, los que esperamos la noche para pintar cielos oscuros, los que exprimimos letras en papeles sin destinatario para poder compartir nuestra óptica y depurar así el alma.

Hay contrastes, gente que sigue modelos, algunas cabezas averiadas y los que logramos la sinceridad sólo en este lenguaje mudo, símbolos que no inmutan los oídos pero que se clavan en el alma.


David Felipe Morales
10 de Diciembre de 2015
3
2comentarios 52 lecturas versolibre karma: 50

Codicia Imposible

CODICIA IMPOSIBLE.

Dime cómo prolongar esos instantes de fogosidad, cómo eternizar esos besos que logran acariciar el alma, cómo deshojar caricias de manera eterna sobre nuestra piel.

El tiempo no se detiene, la luna se hace perpetua tras las nubes de la noche fría, se mezclan nuestros suspiros, la respiración se hace una sola, y al unísono nuestros corazones laten.

El reloj de arena que nos mira se hace una sólida escultura de mármol inmutable, abandonada en el profundo mar, donde convergen sentimientos y pasiones, y nos queda parpadear mientras sus aguas nos asedian y nos ahogamos en estas con furia profana.

Vestigios de vida esparcidos entre las sábanas, dos cuerpos enloquecidos atestados de frenesí caminan a ese abismo, a ese precipicio que nos da vida.

Cómo no comerme ese corazón que tanto me aviva, cómo no beberme su espíritu en ese instante que siento morir ahogado en sentimiento, cómo no robarme esa alma que esculpe una sonrisa en mi rostro.

Me agobia esta codicia de lo imposible, este anhelo de lo absurdo, estas ganas de que no exista riesgo, de que exista final, deceso para esta locura que de a pocos me fascina, que de a pocos me adentra al edén.

David Felipe Morales
21 de Agosto de 2015
3
sin comentarios 99 lecturas versolibre karma: 36
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