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Requiero

Requiero un poco más de esas gotas de encanto, que de tus labios prófugos bebí.

Requiero acercarme nuevamente para entre tus besos al infierno de este presente prohibido lanzarme.

Requiero un poco más de esa luz de la constelación de tus mejillas que me hechiza, para sentir la piel nuevamente.

Requiero sentirme vivo respirando en tu cuello mientras erigimos este secreto.

Ya han pasado los días y al contrario de tu pefume en mi piel, la tormenta de sentires aún resposa en mi alma, anhelo ansiedad y sosobra me consumen en una sinfonía que me quita el sueño.

La débil premisa de caminar entre el bien y el mal y esta débil hoja que guarda nuestro secreto amenaza ruina, requiero un poco más, un instante sublime que se tatue en mi recuerdo.

Requiero.

David Felipe Morales
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Callaré

Yo callaré y guardaré sepulcral silencio, permitiendo que esos besos ya tatuados en sus labios, diseminados en sus hombros hablen de la vehemencia de esta pasión que me despoja la razón.

Que el facineroso anhelo que corrompe el pensamiento sea mi intérprete, para que encause cada uno de nuestros futuros encuentros por los senderos del efímero transitar, caminos de las carnes donde el pensamiento es un accesorio.

Y es que las palabras sobran cuando la fijación de la mente se enclava en tibias humedades y pieles desprovistas de abrigo, en respiraciones pausadas y almas famélicas.

Así en adelante me procuraré silencio, me obligaré a callar para que con caricias sea más fácil la lectura en braille de mis pasiones más sinceras, mis deseos más enquistados.

Callaré para no estropear momentos con acotaciones que el corazón y la razón supuran.

David Felipe Morales
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Mientras Vuelves

Mientras vuelves se destila la noche y de la Luna caen lágrimas, gotas de tu perfume que van regando mis anhelos.

El olor entre las sábanas ya se ha esfumado, me es preciso adentrarme en la selva de estos pensamientos sórdidos para hallar tu fantasma y robar un pétalo para alimentar este deseo que amenaza con tornarse en frustración.

La lentitud de este anochecer que ahuyenta el sueño me dibuja la silueta de tu seno desnudo y mis labios claman en silencio como canes aullando a la Luna.

Quizá y si gritara en el nocturno mi pecado, y si tal vez enumerara las estrellas y los besos pendientes, quizás ahí sí la sed del alma se sosegaría.

Contando minutos mientras las saetas punzan el espíritu, la angustia como las rosas que jamás llegarán a tus manos germinan y me veo atesorando esos besos que traspasaron mi piel, imaginándote a mi lado mientras vuelve ese momento donde traigas contigo ese no sé qué que me da vida.

David Felipe Morales
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Secreto

Secreto

Hechizo o embeleso, curiosidad que aflora y se cincela en este presente que nos acerca tanto y nos atrae hasta el punto de fundirnos en una mezcla de pensamientos que no logran ver luz y se esconden tras los anhelos del futuro.

Momento inadecuado quizá, el tren incorrecto, vuelo truncado, la novia que viste de virginal blanco tras la convivencia, la entrada al paraíso cuando se agoniza.

Azarosa la vida que ante mis ojos cruza esa mirada suya que cautiva, cuando ya estoy ciego, besos que emergen huérfanos, una fuerte intención que existe pero que se desvanece ante los compromisos vigentes.

Malintencionadas conversaciones bajo esta luna que es cómplice, confesiones que estremecen el pensamiento y lo turban, vuelve el insomnio con su guerra eterna entre el bien y el mal.

Ojalá que mis pensamientos y anhelos se explayaran en ese espejo que desnuda le contempla, ojalá y se dislocara la razón para sentirnos menos impíos, ojalá y fuéramos presa de la avidez para no sentir culpa.

Ojalá el animal que dentro de sí habita aflorara y rasgara las vestiduras, ojalá nos despojaramos del miedo que nos procura el pecado, para saciar el gusto, para matar la curiosidad, para que retorne la calma y pueda fundirme por una sola vez entre sus brazos.

Lejanía y fuga tan inadecuada ahora, cuando las armas están a la vista y el amanecer dejó en evidencia lo que las miradas no ocultaron, ya se ha irrumpido y profanado el secreto, ya el camino será evitar y seguir sumidos en lo inconfesable.

David Felipe Morales
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Fragmento

"Puedes perdonar, sacarle jugo a las derrotas y construir sobre ellas, encontrar la anhelada paz para el pensamiento en el mismo abandono y sufrir hasta que la soledad se convierta en bálsamo para el espíritu, pero olvidar?. Puedes?..."
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Me Alejo

Me alejo en medio de la oscuridad yerta de tus silencios, me alejo y a cuestas me van pesando un poco menos estos besos que de ti no fueron dignos, me alejo y en cada paso voy tejiendo tu olvido, me alejo porque son cadenas mis anhelos y una cárcel tus lejanas caricias.

La lógica me sorprende en esta fría mañana, la razón golpea mis mejillas mientras tu mirada ya no calienta más que mis carnes y adentro un corazón sigue clamando el hechizo de vez primera.

Me alejo y en mi equipaje cada sueño va tomando forma de recuerdo, me alejo antes de que mis pasiones se tornen en añejas manías.

Me alejo con la derrota en mis ojos, en medio de semillas que si bien brotaron nunca lograron tener raíz, me alejo respetando tus espacios en los cuales jamás tuve cabida, me alejo porque eres un animal que camina solo y yo busco ser parte de una manada.

Me alejo porque finalmente entiendo que hablamos idiomas distintos, me alejo guardándote un cariño eterno porque fuiste tabla en medio del mar pero no pudiste ser más que ello.

Me alejo...

David Felipe Morales
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Fragmento

Y si pienso en sus caricias se hace cálida la noche y si evoco sus labios las más aterradoras pesadillas se vuelven plácidos sueños...

David Felipe Morales
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Fragmento

"Usted es como un café, ácida, oscura, corriente...pero usted esta endulzada con algo distinto y eso me fascina..."

David Felipe Morales
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Me Provoca

Me provoca contemplar tus labios cuando la noche parece eterna, dialogar con tus rodillas al amanecer mientras tus ojos aún no abren, de mañana envolverme en ese cabello lacio rogando que no te vayas y sumergirme en tu ombligo mientras el cielo de arreboles se pinta.

Me provoca, dejar besos regados en tus desnudos hombros cuando aún no se secan las gotas del rocío que te baña, para que te acompañen mientras la rutina con su hálito de ciudad te envuelve.

Me gustaría, posarme en tu pensamiento como ese algo que sea la llave del candado de tu sonrisa, para que siempre que recuerdes mi voz, a ti venga una suave brisa que hasta mis brazos te traiga.

Me gustaría entonces, acompañarte todo el día, porque son placenteros esos momentos cuando tu aliento está cerca, cuando tú pálpito retumba en mis oídos.

David Felipe Morales
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Aguaardando por el eclipse

La lejanía les convocó en esta incomprensible tonada de la vida.

La existencia les puso en el mismo lugar, en aquel adecuado segundo, en aquella mirada ya oportuna, aún cuando entre los dos siempre habría distancia.

En el ambiente el hechizo, como polen en campo de girasoles, el magnetismo activo y una necesidad de incorporarle a la rutina surgió sin advertir.

Un gusto que sobrepasó la carne y la imagen, para darles como resulta un sentir de añorar que sería la antesala a un inconfesable dolor.

Y estaban allí, después de las letras, tras caminar por los umbrales de la sinceridad, enamorados como quien se adentra en el mar pero no advierte la orilla. Enamorados como quien se adentra en una selva desconocida conservando la mirada fija en ese rayo de luz por donde se entró, pero por el cual ya es imposible salir.

Pero eran sol y luna, eran agua y braza, eran tan opuestos e ideales para Shakespeare, que fueron historia y fueron secreto.

Los amantes esperando un eclipse.

David Felipe Morales
27 de noviembre 2016
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Estas Ganas

Estas ganas, estos anhelos eternos, deambulan como almas en pena sobre las sábanas que resguardan aún tu perfume.

Estas ganas que limitan en el confín de la cordura, en la frontera de lo permitido, donde gotas de amarga realidad y el destilado de una mente poseída por la pasión se combinan formando el elixir del clímax.

Ganas, urgencia de un fugaz instante de vida, de carne, de piel y sudor, donde se funden los cuerpos y se alcanza a rozar la silueta del alma encumbrada en estrellas fugaces.

Esas, que menguan pero no se quitan con besos lentos, ni con la premura de un último deseo, una última mirada ni un último suspiro.

Estas ganas que aún y cuando beso despacio tu espalda y el cansancio de mi cuerpo hacen que me hinque, no se acaban...

David Felipe Morales
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Absurdo

Recurrí a ella para salvaguardarme de estasequía de letras, de caricias y de besos.

Recurrí a ella para encontrar una adicción más que purgara esta alma caprichosa y estremeciera un poco el espíritu.

Recurrí a ella buscando eternidad, quizá lo mejor de mí, quizá ese ser de luz que se supone sostiene estas carnes, pero aún sigo con el mismo vacío, aún sigo vivo.

Pinté cada uno de mis fantasmas con su rostro como buscando culpables y quise regar los despojos de mis jardines ya olvidados, pero ya el desierto que consigo trae la madurez se había encargado de ellos.

Ahora después de otro fallido intento no puedo más que regocijarme como cerdo en el lodo, sobre los desperdicios de detalles pendientes, de besos que sobraron en esta línea de producción que ella activó con su mirada, cuando le resultaron insuficientes.

Recurrí a ella para buscar razones, para encontrar ese poco de mi mismo que yacía extinto, y a la final el cometido fue exitoso, y los mejores y más lindos recuerdos quedaron diseminados por doquier, y surge un dolor alimentado por el procaz deseo de un "para siempre" que aún no controlo.

David Felipe Morales
3 de diciembre e 2016
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A mi musa

A usted le puedo hablar de la manera más fina, más perfilada, de viejo antaño, acicalando todo con una jerga cursi, encubriendo la avidez y erigiendo paraísos y edenes en su mente.

Para usted las palabras siempre me vendrán cortas y créame que por ello me recrimino, por la ignorancia; pero vuelve la calma al saber que quizá no sea falta de sensatez sino más bien que habitualmente no se habla de una belleza tan lozana que ante este ser nunca había venido.

Para usted tengo el corcel de mis letras y el torrente de aguas mansas donde navegan mis sueños, para usted las pesadillas pintadas de blanco y una mente inquieta que apacigua pernoctando mientras le admiro.

Para usted besos que le lleguen al alma, caricias que rocen el espíritu y miradas tiernas a su corazón, para usted que es sol de mis párrafos y la fuerza para esculpir e ir desnudando hojas, para usted todo, la vía láctea y mi taciturno corazón.

Cuanta sinceridad para quien inspira, cuanto sentir para quien libera el alma, corta siempre la letra para mi musa y siempre gratitud desmedida.

David Felipe Morales
24 de Agosto de 2015
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Cuando no estás

Cuando no estás, suele quedarme la idea latente y ajustada entre palabras que no dije, con la premisa en la punta de la lengua, con el pensamiento en líos.

Cuando te vas, me dejas con la mano inquieta y atestada de caricias, con los labios en flama, sonrosados, conteniendo la furia de un volcán de besos pendientes, con la piel dispuesta y a la final desértica de tus manos.

Me queda tu espalda colmando el horizonte, un manojo de deseos enfurecidos golpeándome la mente, y un reloj que merma su velocidad cuando ya no estás.

Angustia, sinsabor y congoja suelen mezclarse con la carestía de esos labios, con la avidez de rozar esa piel, con el rastro tenue que siempre me queda de tu perfume.

La lejanía toma como forma tu rostro, ese mismo rostro donde se enclavan tus ojos, que son la entrada al paraíso.

Y en ese instante, cuando no estás, confluyen las sensaciones y emana esa elipsis que me mantiene ahí, incrustado como bolla en el mar de tu ausencia y en silencio disfruto de manera mórbida, pensar que volverás.

David Felipe Morales
14 de Septiembre de 2015
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Apaciguando

No evites mis palabras, ni escapes de mis abrazos, no impidas que mis besos se posen en tu mejilla, no me despiertes aún y déjame seguir soñado.

Entre la luna y el sol, entre el agua y las dunas, mis pasos se hacen indelebles y soy esa frágil línea que en el horizonte de un atardecer lleno de arreboles divide el mar y el cielo.

Vienes y vas como la marea que borra las huellas dejadas en la playa, vienes y vas como calor que seca las lágrimas que emergen desde el alma.

Parpadeas y haces que todo parezca castillos de arena y al final es esa inconstancia, esa falta de seguridad, esa promesa nunca dicha que no amarra, la que me roba la calma y logra incrustarte en mi corazón.

Y al final, cuando el despertador irrumpe, vuelvo a apaciguarme, aun cuando el mar, ese, mi paraíso personal, está tan lejos y siento calma al verte parpadear a mi lado.

David Felipe Morales
16 de Septiembre de 2015
11
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Vislumbrandote

VISLUMBRÁNDOTE.

Sabes bien que entre mis líneas tus cabellos se han enredado, en esas noches cuando el sosiego me ha desamparado, sabes que de ti he robado un poco y lo he mimetizado entre letras, entre sensaciones que siempre han quedado cortas para expresar las explosiones que en mi cerebro se fraguan.

Sabes que entre estados de ánimo que fluctúan en los límites de lo lícito, en esa delgada línea que asoma cuando la locura está latente, has caminado desnuda.

Para ti de mí, amor puro, sentimiento que dentro de la gruta más recóndita de mi alma emana a gotas y que al emerger a la superficie de la rutina se vicia y se vuelve vino; amor de ese que termina siendo absurdo, de ese del que no se habla, pero en el que tanto se piensa.

Para ti la pasión más vehemente, brío de ese que no se delimita a las carnes, al sudor y a las caricias colmadas de pecado; pasión que quema lentamente el alma, que va más allá del éxtasis, efusión en la piel, de esa que logra erigir vías lácteas, que forja universos nuevos y que enloquece la poesía.

En ti recae esta fuerte fijación de lo desconocido, de tu aliento, del beso jamás dado, de tus labios irrepetibles e incomparables, esa fascinación sobre tus pensamientos que apenas evidencian poco y que si logras ahondar son solo la punta de un iceberg que hasta la enormidad de tu espíritu llega.

Sabes bien que quisiera amarte, sin mesura, de antigua escuela, de esas historias tórridas que ahora reposan enmohecidas en bibliotecas, sabes que contigo no hay lugar para débiles arroyos, sino mares y océanos, sabes tanto de mi interior, de lo que se cueceen mi alma, pero a la vez no dimensionas nada, de esta realidad que solo nos prenda lejanía.

David Felipe Morales
20 de Septiembre de 2015
8
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Mis Días

Entre pensarte, extrañarte, idealizarte e imaginarte me transcurren los días; transitan las noches taciturnas y llegan a mí famélicas madrugadas.

Siempre con este fiel apego e infinita esperanza, persistentemente surcando los cielos del edén, cancerbero de la entrada a esa utopía que construí en mi mente, para acortar de ti tanta distancia.

Sosegado, aguardando como centinela pasan mis días mientras termina esta espera, expectante al instante en que las aguas en las que navegas tomen su cauce y a mí te traigan.

Permaneciendo en este invierno con su gélido abrazo, sabiendo que la primavera me acariciará con su tórrido roce y vendrás entre flores y mariposas que despiertan de su letargo a la espera de lo que ha de ser; añorando que coincidas con mi anhelo y total querer, y que los astros se enfilen a mi favor, y dejen de ser mis días tan colmados de tu ausencia, tan rebosados de esta necesidad de ti.

Y así van mis días.

David Felipe Morales
28 de Octubre de 2015
5
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Confesión que nunca será

CONFESIÓN QUE NUNCA SERÁ.

Si tan solo supieras el anhelo que me alberga, la ilusión más tenue que me inunda y me deviene como rocío de alborada, necesidad de poder verte una vez más y poder sentir tu mirada sobre mí.

¡Ay! si supieras del deseo, de la avidez pujante, del anhelo de que fuese perpetuo y jamás termine ese sutil roce entre tu mano y la mía, durante un corto saludo que sin pretexto te sustraigo.

Si tan solo supieras que como excusa limpio de tu rostro imaginarias gotas de una lluvia inexistente, sin otra intención que sentir tu piel tersa en ese corto instante, cuando tu piel y la mía tímidamente se funden.

Si supieras que se anega el tacto de esa savia necesaria para este moribundo vehemente de ti, en un corto instante, en un destello de estrella fugaz.

Sed inagotable, que amenaza con fenecer estos labios, sed insaciable de tu olor y tu voz, sed que si supieras de su existencia, mórbidamente la mantendrías intacta para tenerme famélico tras tus pasos, sed que siempre me acompañará mientras a mi vera dejas migas, trozos suficientes para tenerme con vida, sed de ti, inalcanzable, imposible.

David Felipe Morales
2 de Noviembre de 2015
12
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Sin despedirme

Ya no me sorprende, ni es milagro para mí su existencia, ya no ilumina mis noches, ni calienta mis pensamientos el reflejo de esa sonrisa que fuera fulgor de mis tinieblas.

Ya entre sus labios grana y de buena fuente lo sé, no aguarda para mí un elixir que me de vida, ya no sé cómo desmembrar escritos inconclusos en su nombre, ya no.

Cuesta un poco hacerse con la realidad, amputar las alas de lo que se tenía por ángel, quitar la valía a lo idealizado y ver cómo sus pies también han de hundirse en el lodo de estas calles.

Difícil de vez en cuando despertarse en la mañana, máxime un lunes cuando hay frío, esencialmente cuando la llovizna está presente pero se hace obligatorio porque la vida sigue.

Abruma haber rociado incesantemente un rosal y que éste jamás floreciera, haber estado presente en sus alegrías y sus fracasos, siendo fortaleza cuando la vida le doblegaba las piernas, siendo recolector de sus lágrimas y cazador de sus sonrisas.

No hay lugar para antipatías, para un rencor que nunca será confesado, y que por el contrario ha de alojarse en el alma pudriendo todo a su alrededor, para qué hacerla perpetua en ese sentimiento nefasto que no sabe olvidar.

Palabras inconfesas quedarán sin que con ello estén pendientes, como los sentires que calentaron el alma, pero que fueron quizás cifrados en letras desconocidas para ella.

Simplemente mis pasos no estarán a su vera más, simplemente el corazón ya no le alojará con su imagen envuelta entre sonrisas tiernas, lejanía de ese su corazón que yo pinté y que más reflejaba el mío.

Lejanía y madrugada para este sueño que terminó siendo pesadilla, sin despedirme iré en sentido contrario a sus pasos, y un adiós que no tiene lugar donde jamás hubo un saludo.

David Felipe Morales
7 de noviembre de 2015
11
5comentarios 183 lecturas versolibre karma: 97

Premonición

Si decidieras irte a otro planeta, la distancia que me tocara recorrer hasta encontrarte tendría una mínima parte del tamaño del amor que por ti yo siento.

Si te fueras, y entonces me tocara guardar estos besos que de mi ser brotan abundantes, ni las estrellas alcanzarían para contarlos.

Si te alejaras de repente, la arena del desierto no sería suficiente para llenar relojes en la impaciente espera que me agobia mientras a mí tu vuelves.

¡Oh, si te fueras!

Y si decidieras sacarme de tu vida, ni el agua que a raudales corre por las Cataratas del Niágara, podría borrar de este planeta las lágrimas que mis ojos derramaran.

Pero si me faltaras, si supiera que tus sentimientos no son míos, quedarían como la sal de un mar olvidado, depositados en mi alma, y mi corazón los desgajara y trozo a trozo los vertería en ríos que jamás se encontrarán, y en ese entonces haría que mi espíritu emigrara a otro planeta.

Goce de la primavera y premonición de un final e invierno inevitables.

David Felipe Morales
29 de noviembre de 2015
6
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