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Hermana, este poema es para ti

Los rostros interiores
Son los disfraces
De nuestras cálidas tardes.
Andamos a ciegas
Por el desosiego
De sufrir la finitud de los instantes.
Cuidamos uno del otro,
Eso sí,
A nuestra manera.
Asfixiamos cada realidad
Hasta encontrar aquella
Que nos resista.
Colmamos los sonidos.
Gritamos.
Corremos.
Buscamos un millón de direcciones...
Y al final nos encontramos
En nosotros mismos.
Huimos de huir.
Me enseñas a insistir.
Yo que solía dormitar en las letras,
Con tu sonrisa me despertaste
Para empezar a vivir.
Nunca me has asegurado un siempre.
Entiendes el daño que genera
La expectativa de existir.
Sabes lo que me molesta
Y lo haces,
Pero con una gracia que enternece el devenir.
Vas por un camino paralelo.
Jamás tocas el mío.
No hace falta que seas tangible.
Yo ya te llevo en mis instintos.
Sé que tú no me darías la mano en el apocalipsis.
Me arrojarías a la fosa de los miedos.
Dime,
¿Dónde aprendiste a inquirir?
Tenemos un lenguaje secreto.
Ademanes,
Que por raros que sean,
Nos mantienen derechos.
Te ayudo con las tareas del colegio.
Tú a mi,
Con las de ser un individuo completo.
Cantas sin motivo alguno canciones de Queen.
Ciertamente,
Con tu agitada mirada,
A veces me pregunto si esto es la realidad...
O si es fantasía.
La acidez de mis actos
La curas
Con gritos de atención.
Vas con los pies descalzos.
Eres una niña,
Al fin y al cabo.
Tu inocencia contagia
Las tardes de verano.
Cuando ríes y lloras,
Todo en lapsos de tiempo
Especialmente rápidos.
Abnegada a cambiar,
Demuestras voluntad.
Solo queda quererte.
Es poco lo que te puedo dar.
Más que un verso,
Una dedicatoria,
Un segundo que te haga sentir especial.
Deseo acompañar tus desvelos,
Hasta el día
En que me debas incinerar.
Porque cenizas fui antes de que llegaras,
Risueña,
A mi vida.
Y cuando no te vea más,
Cómo cenizas,
En la enigmática soledad,
Voy a descansar.
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Caída Libre

Dar un paso hacia adelante
Y mirar el precipicio
Tan alto y a la vez tan lejano.

Tu mente se pregunta que locura,
Y tú corazón no duda sólo grita:
Salta desdé está altura.
Porque lo que importa:
"No es que tan bajó caes
Sino lo más alto que intentes llegar"

Y es cómo saltar
Al vacío sin dudar y
Dar el último paso
En el último suspiro
Sin pensar en nada...
Y en el último minuto
Lograr levantar tus alas...
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¿Bailamos?

Muerdo las venas
del amanecer,
con los ojos sacados
de injusticias,
un gato azul lamiendo la herida
de la vida,
sal dulce de unos labios partidos por el frío
del desamor,
cuánta angustia de la flor
que en un desierto sin calor
muere de soledad bajo el sol.
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Rosa Negra

Semilla nacida entre la brevedad
De la neblina, en un noche sin luna
Solo la oscuridad la acuna entre sus brazos
Mas cada uno de sus petalos
Se desprendio durante su frio andar
Oh rosa que buscaste salida entre la bruma espesa que te vio nacer con tristeza
Entre la maleza...
Oh rosa que buscaste refugio entre el silencio...
Mas el frió, marchito el color rojo
Que represento el amor que alguna vez alguien te brindo.
Mas el negro vestio tu vestido
Y encontraste cobijo entre la nostalgia
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No ha muerto la estrella

No ha muerto la estrella
que custodiaba este amor inmenso;
te busco y te encuentro en la niebla
blanca que ciega nuestros cuerpos.

Y si acaso ya no me pensarás,
mi osadía es llevarte vivo
en mi pecho florecido
¡Oh breve alivio y contento!

Eres lo que siempre
soñaba desde niña;
la perla preciosa de Dios
que adornaría mi alma...

¡Recuérdame!
En esta noche decembrina,
de mágicos cisnes evocando
ritos de transmutación divina...

Tinta de tu sangre sellando
con fuego mi corazón de flor,
¡Recuérdame! sobre tu escritorio
y ese cuaderno rojo,
donde tantas veces fui tuya.




Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos
Diciembre 2019.
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Suspiro

Dónde estarás ahora en que me acuerdo de tus ojos,
De tu sonrisa traviesa que se perdía en el eco
Dónde estarán tus pasos
Qué besará tu boca
Dónde estarás soñando
Ser reina en otro tiempo.

Recuerdo tu mirada inquisidora ahí en mis ojos;
tus pestañas rizadas escondiéndote toda
Ahí oculta tu alma
En la prisión que te ahoga
Cuáles serán tus nuevas celdas…
tu reinado en qué sombra.

Te pienso como un ave que está sufriendo en vuelo
quietita en la corriente, viajando a no sé dónde
ya es tiempo que despiertes
no hay caminos a la luna
tan sólo en las pupilas podrías atraparla.

Espero que me evoques en tus vuelos
y te invadan de pronto el rumor eterno de mis olas
y despiertes al mundo
sintiendo que te extraño.
Que pregunto por tus huellas
cuando nace el sol al alba.

Quiero que vuelvas suavemente como el viento que me invade
a llenar mis orillas, de arenas con tu nombre
seremos nuevamente dos desconocidos
furtivos en la noche, jurándonos al viento.
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1comentarios 16 lecturas versoclasico karma: 52

Así espero que mueras

Al final de mis días llegaré con la garganta seca,
con unos labios resecos que besaron la verdad,
con unas manos que profanaron la tumba de los dilemas,
con un llanto que me dejó a medias.
Al final de mis días llegaré con un hígado desecho,
con unos huesos nostálgicos a causa de la trágica partida del calcio,
con pulmones que ya no se inspiran en el oxígeno,
con unos riñones que la nefritis ha estropeado.
Al final de mis días llegaré con una piel que ha envejecido,
con unos ojos deshidratados,
con un cabello que se ha rendido al paso de los años,
con una nariz que se perdió en el aroma de un polen sagrado.
Sí, mi cuerpo en el último suspiro estará chirriando,
tosco y torpe en el aire danzando.
Sí, eso me espera, eso nos espera.
Y no podré evitar el desgaste,
todo aquello que habita en la finitud está destinado a degradarse.
Pero conservo pura y cálida una ilusión que anida esperanza.
Que mis hijos me quieran incluso cuando no pueda emitir palabra.
Qué haya honrado a mis padres y sus enseñanzas.
Qué mi amada hermana no haya conocido la soledad en ninguna de sus andanzas.
Que el verso que me desgarre el alma no se quede sin alabanzas.
Qué la lágrima que nunca desparramé pueda hallarse
en el anonimato de lo que se calla.
Que desde el cielo, confiando en que existe,
mi sangre no se desangre por un efímero despiste.
Que mis amigos quieran a las migas de mi ser,
inclusive después de que el trigo hubiera acabado su siembra.
Que la mujer que amé se haya sentido en la realidad,
que no me pidiera todo lo que necesitaba...
porque eso ya lo tenía al amar.
Que a pesar de no igualar a Neruda, Borges o Brandon,
que a mis líneas alguien se pueda aferrar.
Que la muerte no me agarre ya inmerso en su espiral.
Que la añoranza algún día se vuelva realidad.
Que Dios perdone las veces que le he llegado a defraudar.
Que mis abuelos disculpen las veces que olvidé contestar.
Que las veces que irrespeté las haya podido compensar.
Que me quieran no por lo que logré sino por lo que sería incluso si solo supiese fracasar.
Que exista algo en este mundo a lo que mi esencia se pueda sujetar.
Que mi cuerpo descanse en alegría, nunca en paz.
Que todo aquel del que me alejé por colmarme,
en el último destello se quiera acercar.
Que los sueños rotos se agrupen y sean el piano que suene en mi funeral.
Porque me angustian las pérdidas.
Mar de llanto, cascada de poema.
Humildad viva, enemistad muerta.
Y ya no quiero escribir más por este instante.
Quiero disfrutar de lo poco que queda antes de que se acabe.
No deberíamos temerle al deceso.
Nos enfrentamos toda una temporada a las circunstancias,
y como premio recibimos la muerte.
Y mi futuro solo será el capricho del presente.
No sé qué más decir.
Felicidades al que la llamarada de la fe conserve.
VIVE.
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7comentarios 79 lecturas versolibre karma: 110

Un poco de reflexión, creo que nada más

Quizás hoy sea feliz.
Quizás hoy una melodía me cambie la vida.
Quizás yo le cambie la vida a una melodía.
Ni lo sé.
Otras ni siquiera importa.
Pero siempre está,
Sí,
Está.
Esa necesidad de sentir que tú,
En el delirio del agobio,
Modificas la realidad.
Pero,
¿Puedes modificar aquello que sabe que la eternidad le depara Cambio y cenizas?
Para empezar,
¿Puedes modificar aquello que predice a la eternidad?
¿Puede un ser humano alterar a una deidad?
No.
Y la subjetividad,
Tan oportuna,
No hará mella en mis ideas.
Lo que te precede,
No lo cambiarás.
Y no solo un Dios,
Tu pasado en general.
Y hay necios,
Que con recordarles esto,
Coléricos,
Profieren insultos contra ti,
Contra ese ideal.
La raquítica moral,
Esa que habita en la mentira,
No está lista para estrellarse con la verdad.
Los efectos colaterales son,
Claramente,
Todas las expresiones soeces que hoy existen.
Si el bien y el mal chocan,
Ganará el bien,
Porque lo necesitamos,
Pero dejará huella el mal,
Porque es a lo que le acostumbramos.
De hecho,
Nuestra naturaleza,
Al llegar a su esencia,
Se bifurca,
Convergiendo sus dos esencias paralelas,
En lo que conocemos,
Hoy en día,
Cómo cotidianidad.
Esa palabra,
Contradictoria o no,
Es el mal del bien.
Porque cuando las espinas de las rosas,
Queriéndote,
Se rasgan las unas las otras,
Con el único objetivo de morir y no herirte,
Te lastiman.
Porque te crean una rutina,
La de siempre estar bien.
Y,
En efecto,
Esa es la cotidianidad.
Las circunstancias,
Líricas y poetisas,
Adaptando sus versos a la métrica de tu vida.
Para que así camines,
Confiado,
En la buena voluntad de las espinas.
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8comentarios 87 lecturas versolibre karma: 117

Misiva a los rastros de un amigo perdido

¿Donde estás?
Más importante que eso,
¿Estás bien?
Hace mucho que no se de ti.
¿Lograste adaptarte a ese nuevo país?
¿Cómo vas con el idioma?
¿Tienes amigos en la escuela?
¿Eres feliz?
Las preguntas que nunca te hice,
Cansadas y agobiadas,
Mueren en el desván de los recuerdos.
Por mi lado,
Estoy bien.
Al menos trato de creerlo.
Ya sabes,
Crees menos en ti...
Cuanto más pasa el tiempo.
Quizás no dejas de creer solo en ti,
Sino en tu entorno en general.
Eres la muestra de ello.
Bastó un viaje a Europa,
Y unos pocos meses,
Para que no te quisieras comunicar.
Pero no importa,
Dicen que la amistad es,
En parte,
Considerar.
Yo puedo considerarte.
Yo puedo aferrarme a nuestra risueña amistad,
Tan inocente como nuestra pureza de aquellos días.
Yo puedo convencerme de que cambiaste tu celular,
No que las circunstancias,
En su apremio,
Te desanimaron a llamar.
Yo puedo sentir que no te soy indiferente.
Que aún eres mi amigo,
No un ápice entre la gente.
Yo puedo hacer muchas cosas,
Y todas serían una forma de engañarme.
Porque le entregué a tu memoria,
Erróneamente,
La carga de no sucumbir al óxido del tiempo.
Quizás te confíe tal labor,
Cegado,
Por la arrogancia de creer que era eterno lo que habíamos creado.
¡Oh, delirio!
Si no somos eternos los humanos,
¿Cómo lo serán los vínculos?
Sé que no leerás esto,
Otras personas sí,
Pero tú no,
Y lo entiendo.
Solo te deseo que no sientas lo que siento,
Porque aún eres alguien a quien aprecio.
Solo te deseo que cuando mueras,
No hayas desperdiciado lo suspiros del viento.
Amigo mío,
Si aún vives donde me dijiste la última vez que vivías,
O si por el contrario,
Te mudaste,
Que todo vaya bien.
Eso era todo.
Ah, y por poco lo olvido,
Aún sigo en la cancha del viejo barrio,
Por si lees este verso y te apetece jugar un partido.
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13comentarios 85 lecturas versolibre karma: 106

Sin título

nunca le pongo títulos
a mis poemas
tampoco doy vuelta a la llave
ni reviso el buzón
digo buenos días
a la noche y
me despido cuando
sale el sol
tomo café y fumo tabaco
sin esperar nada a cambio
me siento a escribir
de pie
versos reverdecidos
de una humedad incoherente
yo no estoy en ningún papel
ya no hay ningún papel
y reboto entre las letras
y voy de salto en salto
buscando lo que otros
hace tiempo dejaron de
buscar.

*
Moi
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2comentarios 18 lecturas versolibre karma: 51

Mujer fugaz

Tus riachuelos,
silentes y adormecidos,
discurren por mi mejilla.
Te has quedado a vivir en el bohemio seno de mi tristeza,
resignando tu grandeza a atragantarse de heladas asperezas.
En una mañana irrisoria,
cómo cualquier otra que pueda ofrecer diciembre,
recuerdo tus pupilas desnudándose,
tus manos abriéndose para regalar su desopilante tacto,
en aras de egocentrismo,
y volverse el centro de mi temblor resquebrajándose.
Y es que tú, mujer fugaz,
vas y vienes entre sábanas de sangre,
como la vida del que no da más.
Y tocas cada introspección,
con tan prohibida facilidad.
Y habitas en las ruinas de aquel lirio que me vió crecer,
opacando el aroma que desprende,
con ese perfume barato que tu esencia expide en el ambiente;
el ayer oxidado de tantas veces que la eternidad le sucede.
Has destrozado las angustias de la paz,
pero inmolado tu riqueza espiritual,
porque te has atrevido a modificar
la propia membrana del tiempo,
membrana que hoy es tu hogar.
Y no sé si agradecerte u odiarte,
porque me has dado todo...
lo que antes me quitaste.
Porque ejerciste insano control sobre el destino de mi sien,
tan solo con chasquear la mirada y rebosarme de menester.
Ahora me pregunto en qué portal te ciernes.
En qué ápice de la cotidianidad vivirás.
Si en las ráfagas de viento que hacen dudar a los árboles,
o en mezquinas diagonales.
Porque desde la última vez que rocé el maná de tus labios,
de tu amargo consuelo jamás escuché.
Porque como mujer fugaz que eres,
en la resonancia de la luna...
sueles desaparecer.
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6comentarios 84 lecturas versolibre karma: 113

Poco más que una tristeza venezolana

Sus señales en la estela dibujan las añoranzas de mi consuelo,
pero para lo delgado del alma no hacen falta versos,
hace falta calor humano;
realidad, no ontología.
Hace falta ver a mis coterráneos, no pensar en ellos todo el día.
Porque no se reduce la vida a llenar neveras con comida.
Porque mientras almuerzas piensas en las carencias de tu familia.
Porque cambiar tus fronteras por unas nuevas implica también
ser tan desconocido como una estrella en el espacio infinito.
Porque no hay cultura que se adorne de tal manera que olvides
aquella en la que has crecido.
Porque quizás la discriminación afecta, pero más ver como el tiempo y la distancia
hacen extraño a un amigo.
Porque vives en una división permanente, vivir digno o vivir con tu gente.
Porque las redes sociales con fotos se llenan fácilmente,
pero la angustia de un fin de semana
sin el sol que recubría aquel cielo más azul cuando era tuyo,
no se disipa con un televisor o un buen salario.
Porque emigrar es hacerles saber a tus enfermedades que si te llevan a
un estadio grave,
la rígidez de un silencio desesperante será la que acompañe.
O al menos eso te depara si no hallas la manera de adaptarte,
porque la capacidad de hacer amigos la tienes en todas partes.
Pero la calidez de ese acento que nace de la garganta de tus compañeros,
quizás no quieras cambiarla por coloquialismos nuevos.
Porque amo a todas las naciones,
pero más a la que por primera vez,
con su tierra santa,
ensució mis talones.
Porque en este poema la profundidad o la filosofía no son importantes,
porque la labia al que viaja no le sirve de savia
para cerrar los portales de incipientes decepciones.
Porque pisar suelos nuevos es un proceso que se vive con el "yo",
fracasa quién intenta describirlo.
Porque cada persona sufre y ríe de distinta manera.
Porque acá, en latitudes extranjeras,
lo que soy ya no es lo que era,
no por decisión propia,
el entorno así determinó que sucediera.
Sin embargo, a lo lejos veo un esbozo de salida
en el que no estaremos todos,
faltarán abrazos y miradas más allá de que reneguemos.
Pero la abstracción de la nostalgia te enseña que la debilidad
se oculta en el recuerdo.
Y de eso vives cuando eres forastero.
De eso vives cuando tus playas calientes con arena escurridiza
se vuelve un desesperante invierno.
Y de eso vives cuando en navidades 6.000 kilómetros te dan el año nuevo.
Y de eso vives cuando debes aceptar el martirio de
separarte para enviar dinero.
Y de eso vives cuando llegas a un punto en el que estás tan roto
que la rutina se vuelve una eterna domesticación.
Es que fuera de tu nación la vida normal pasa a ser una utopía,
los nuevos hábitos sustituyen las viejas esquinas.
Es que la audacia del que se va es igual al coraje del que se queda.
Es que podrás amar los paisajes de tu país,
pero tus hijos,
con sus llantos y tardes de encierro,
te recuerdan que unos médanos o un salto
no alimentan a la familia.
Y debes elegir que contraste imperará:
pasar hambre en compañía...
o comer en soledad.
Y ahora quiero hallar la finitud de tan desgarrada poesía,
agradeciendo a la tierra que me acoje
en tiempos donde es errante mi tinta.
Porque arde muy dentro extrañar tu casa antigua,
pero solo queda amarte,
porque en precarias instancias,
ahora soy tuyo,
y tu mía,
risueña Argentina.
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7comentarios 75 lecturas versolibre karma: 109

Dispares

El desahucio de tus caminos es que conducen a la lozanía de mis soles.
¿Acaso odiarías ceñirte al ocaso en el que las nubes,
Coronas de Espinas,
Adornan tu plenitud?
Yo,
Sésil melancólico,
Extraño los instantes,
Esos que nos salvaban de la paranoia de ser finitos.
Cuando endosábamos nuestras copas de vino,
Y dábamos estragos de realidad que se teñían de tinto.
En cambio,
Tú,
Inquieta ingrata,
Solo quieres anidar olvido en tu conciencia,
Sin importar,
Que ínfimos rastros de mi ser,
En tus recuerdos prevalezcan.
¿Por qué?
¿Por qué mi amnesia selectiva no coincide con la tuya?
¿Por qué?
¿Por qué tus emociones no traspasan mis dudas?
He de regar yo mi propio jardín.
Esperar por el rocío de tus cuencas,
Por un indicio de que aún sigues ahí...
Es abandonar lo que soy,
Y de mi lado todo se ha ido,
Por eso no puedo permitirme abandonarme a mi.
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He amado

He amado,
porque soy efímero.
He amado,
porque necesito adormecer miedos e instintos.
He amado,
porque en la caverna de mi entrañable desgarro,
la plenitud se siente en soledad.
He amado,
para reflejarme en los ojos de otra existencia en angustia.
He amado,
porque en últimas instancias,
el descontrol no endulza la amargura.
He amado,
porque para arrastrar la calma del alma que carga consigo la paz del que no calla,
hace falta una boca llena de verdad en la que desembocar.
He amado,
porque mostrando el odio sus facetas,
el amor inocentemente se ha desnudado.
He amado,
porque los versos así lo disponen.
He amado,
porque dos seres rotos si se juntan forman uno solo,
y si no podré recomponerme porque el tiempo en mi hace mella,
el óxido de mis huesos será mordido por una risa inmensa,
más inmensa en el resplandor de sus hábitos y su rareza.
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8comentarios 106 lecturas versolibre karma: 104

Monotonía

Resbala
por las ovales aristas de su figura
el ropaje del embrujo novedoso,
desnudando los contornos del cuerpo
y los confines del alma.

Aquel vestido de ardores primitivos,
discursos seductores,
cortejo y galanura…

Un terno de brillos en los ojos
y cómplices miradas,
de sonrisas nerviosas,
delirantes,
del bobalicón rictus de la felicidad
y de los futuros ilusionados.

Se desliza,
liviano en su caída,
reincidente y sin remedio,
con sus reproches,
sus enojos,
su irritante discrepancia,
y su tediosa desazón.

Muestra,
en su desplome,
la estentórea inmediatez de la pasión,
su cruel fugacidad,
el montaraz hastío que la prosigue,
el pesado aburrimiento,
y lo más amargo,
la perpetua cotidianeidad.
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Todo y nada

Para decir nada

Movió un todo

Di de nuevo

Aunque ya

Lo hayas dicho

Repite en mi

La primera impresión

Deja al despertar

El perfume delicado

Y la picardía del sueño

Persígueme a contracorriente

El espacio es mar y costa

El aire y nuestra respiración


Somos eso
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"Muere el sol entre tus pupilas vivas de poesía" (A María Mercedes Solórzano @Erato en su cumpleaños)

Hace unos días fue el cumpleaños de mi mejor amiga y compañera de letras de Poémame, la gran poetisa de la fría Viena,María Mercedes Solórzano mejor conocida como @Erato, un poquito tarde pero quise honorarla con este humilde escrito, espero les guste.




Muere el sol estremecido
entre tus pupilas vivas de poesía,
con su dulce fulgor reviviendo
muertos y templos vacíos...
Ya las tardes son entrañables
con la voz de tu pureza
y siento al final de aquellas
calles enterradas de nieve y recuerdos;
un río de jade fluir rimas de pasión...
¡Oh amiga querida del alma!
¿Acaso tu reflejo no se ha percatado?
Que tus labios y sonrisa
pintan con el fuego del verano
todas las flores pálidas y heladas,
¡Todo renace si estás en gozo!
No hay espacios huecos
ni culpables del pasado,
sólo ruinas espléndidas
que enternecen tu corazón de lirio...
¿Qué dices, mejor volamos?
¡Entonces eterniza tus alas,
imprime el laurel en el papel y
no dejes de arrullarme
con tus liras de oro y amor!





Enid Rodríguez Isáis
Estados Unidos
Diciembre 2019.
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22comentarios 149 lecturas versolibre karma: 123

Amor mío

Tus manos rasgadas acarician la luna en su fugaz fulgor.
Te observo recitar una oda a lo añejo de la precariedad de nuestro amor.
Inmaculada conservas la seda que visten tus ojos.
Cristalino ese reflejo en el que me poso para escuchar al delirio,
Extasiado,
Entonar su lúgubre melodía.
Tú permaneces estoica, seduciendo al cinismo,
Pero alojando en tu escindido corazón la promesa del hedonismo.
Simplemente te pierdes en el vendaval de los astros,
Que en su vaivén desbordan savia bendita de tus ojos.
Las cascadas de tus manos rozan la vicisitud de mi desnudez.
Amante de los aromas prohibidos,
Hoy,
En la imperante noche,
Descubres ese olor a rocío del campo por la mañana,
Cuando aún no se oxida la esperanza,
Cuando aún hay un ruiseñor que canta.
Caminas en círculos,
Aguardas astuta por el quid de mi cuestión.
No sé con que mirada corresponderte.
Quizás con una en la que te puedas encontrar si ambos nos perdemos en ella.
O tal vez con una que escriba una quintilla en el aire que nos distancia.
No lo sé.
Jamás te he sabido saber.
Porque eres una incógnita,
Al igual que el Sol por las noches,
Cuando en soledad,
Cansado de calentar,
Se pregunta si habrá alguien que le pueda abrasar.
Eres un enigma.
Tal como te resolví.
Mantienes vivo ese misterio implícito en tus sentidos.
Floreces en la confusión de la bruma,
Cuando en vez de darle paz al silencio,
Le regalas suplicios.
Tú, que a veces profanas a la histeria,
Sueles contar su historia.
Porque antes eras fugaz.
Pero harta tu alma,
Te pidió que cambiaras.
Porque no soportaba,
En un mundo efímero,
Que buscarás la eternidad de nenúfar en nenúfar.
Habitando en Venecia,
Inundando con tus lágrimas sus canales.
Yendo a Madrid,
Cambiando los palacios por casas en árboles,
Por el mero capricho de no gustarte los lujos reales.
Porque tus dedos ya adornan el Universo lo suficiente,
Ellos no necesitan segundas partes.
Ya son la primera y la última.
Y para mí siempre eres la última de las primeras.
Es que cuando trato de atarme a tu tronco,
Ya ha movido el viento a su conveniencia,
Las mojadas hojas de tu esencia.
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Perdón por el delirio

La inspiración es un vaivén.
Se parece al destino.
Tú, que me lees,
También te pareces al destino.
¿Por qué?
Porque no te conozco.
Aunque bueno.
Yo no me conozco.
El reflejo del espejo,
Tan arrogante,
Quiere parecerse a mi.
Y a veces lo logra.
Cuando está vacío.
Porque soy frágil como el cristal.
Sí.
¡Claro que sí!
Soy el reflejo vacío del espejo.
Es decepcionante.
¿No puedo ser más?
Aunque,
¿Qué es más?
Digo,
Es una noción abstracta
Que siempre buscamos.
Más, más, más.
Sé que hay más,
Porque antes tenía menos.
¿Tener más es no tener menos?
No suena tan excelsa esa palabra...
Si la simplificas un poco.
Nada suena bien si lo simplificas un poco.
¿Tú sonarías bien como una melodía simple?
Una,
Por ejemplo,
Que fuera lineal,
Cómo la historia.
Nadie movería la cabeza por tus notas.
¿Pero eso es sonar bien?
El criterio humano es inverosímil,
Imagínate lo que son las ganas de mover la cabeza.
Sonar bien no es gustarle a las personas.
Todo lo contrario.
Sonar bien es serle indiferente a las personas.
Si no se preocupan por ti,
No te harán daño.
Y no padecerás el agobio de nuestra finitud.
Pero.
La indiferencia es díficil.
No se consigue fácilmente.
De hecho.
Es una utopía.
Serle indiferente a algo,
Es no existir.
Mientras existas,
Modificarás la realidad.
Eso te hará generar emociones,
Almas y cambios.
Y ya perdiste.
Porque se escapó la indiferencia.
Así que tú,
Melodía que suena bien,
No existas.
Si no existes,
Serás la epitome de lo indiferente.
Por favor.
No rompas la brecha existencial.
Habita en la deserción.
En los huecos.
En donde no hay nada.
Ya lo sabes.
No existas melodía...
O acabarás por acabar.
Lo siento si te asusté;
También tengo mis bemoles.
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Bienvenido, ¡Diciembre!...

Bienvenido
de nuevo,
¡Diciembre!
Otra vez
nos volvemos
a ver...

Eres el
último
mes del
calendario,
lleno de
color, ilusión
y nostalgias
también...

Bienvenido
de nuevo
¡Diciembre!
La navidad
ya ha entrado
por esa puerta,
llamada ilusión...

Las calles se
visten de color
dan luz, es ¡Magia!,
a tu alrededor!...

Ya se puede
escuchar el
tic, tac...
del reloj de
la Puerta del Sol,
preparándose
está ya, para
su gala final.

Despedir
un año que
pronto se irá,
para dar
la bienvenida
a un nuevo año,
qué en la puerta
espera con ansías
de entrar ya....

De pedir el
mismo deseo,
de todos
los años, para
ver si este año,
si se hace
realidad.

Bienvenido
de nuevo
¡Diciembre!
Otra vez
de vuelta
a CASA,
con la misma
ilusión, y
¡Magia!
pero alguna
qué otras
lágrimas
envueltas
de nostalgias
abrazando
a los recuerdos
del corazón...

¡Bienvenido
de nuevo Diciembre!...

© Derechos de autor
Isa García
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