Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 51, tiempo total: 0.006 segundos rss2

Te lluevo...

Cada vez
Que tú te vas
Yo me quedo
Un poco más. .

Me quedo
Como una nube
Que enjaulada
Va rompiéndose
Hasta llorar. ..
leer más   
32
35comentarios 155 lecturas versolibre karma: 156

Solitario

Solitario corazón traicionero,
vigilante en la sombra nocturnal,
protagonista de cuento infernal,
despiadado amante consejero.

Solitario corazón…fugaz amor,
susurrante su voz me acaricia,
luego se aleja…y su fragancia...
deja honda huella amarga sin sabor.

Tu... solitario corazón con ruego,
cual si fuera de amor limosnero,
al acecho sin entender su juego,

sentimiento de amor prisionero,
danzante entre nubes se acerca luego,
fantasía amante... magia del te quiero
leer más   
11
2comentarios 61 lecturas versoclasico karma: 122

Tú eras mi puente

Sabes que cuando estás en un automóvil y está lloviendo a cántaros, pasas por debajo de un puente y todo se detiene; todo se calla y es casi pacífico. Luego finalmente sales de debajo del puente, y todo te golpea un poco más fuerte que antes.
Tú eras mi puente.

Che-Bazan.España
leer más   
13
4comentarios 81 lecturas versolibre karma: 125

Del invierno y de la infancia

Es hoy,
para el poeta,
un día como de infancia,
de lluvia tolerada sobre su frente
y saetas de memorias
en casi invisible vuelo raso,
día para resguardarse
bajo el techo de pizarra
de su atrio de paredes longevas,
iglesia antigua
escoltada a su diestra por tejo rudo,
a su izquierda por abeto esbelto.

Es tarde engendrada con pan,
mantequilla y nata,
para soñar vocablos nuevos
en la velada
de una habitación cárdena,
abrigo de musgos que en un quejido
enciende una fuente
de hiedra creciente que escala,
ocultando los ojos,
la ventana abierta al saber del deshielo,
es instante de voces
de dignas madreñas brillantes de lodo
entonando canción de meandros,
de piedra oscura
y de puente de hierro.

Es vuelo de copos,
mariposa posada en sus canas,
viento de recuerdo del techo ceniciento
de su hogar de montaña,
juegos infinitos ante el fuego,
y cariño de un quinqué
acercando las caricias
de unas sábanas de lino.

Son las horas
recostadas sobre el calor de la paja
como quien reposa
en abrazo largo de sus nuevas Lunas,
atesorando el calor
ante puertas traseras de invierno,
minutos de la medianoche
temidos por temblor de cristales,
miedos a las sombras de cuentos.

Pervive el poeta en sus huertos
como entre acuarelas
de amarillo y púrpura,
inhala su día en la cima de un árbol,
imita el batir de olas
en las hojas que caen
como copos dorados,
dormita en las aguas,
se escurre en la atmósfera
cortada en carámbanos.
14
4comentarios 82 lecturas versolibre karma: 122

?¿Qué pasó, amor

Quiero que me mires a los ojos
Y me digas qué pasó.
Confía en mis te añoro
Pues sólo tu oído lo oyó.

Tengo triste el corazón
Con la voz alegre
te digo adiós, sintiendolo
porque no soy yo.

¿Por qué insistir si no
puedo encontrar tu voz?
Y si lo hiciera, debiera
devolverte a quien movió.

Te añoro, confía en mí
Por qué tú eres calor
El que se que está ahí
sólo cuando tiene valor

Confía en mí, como
en ti lo hago yo.
Por que así quiso el destino
Qué te quisiera, amor.
leer más   
11
1comentarios 55 lecturas versolibre karma: 116

Quien como tu pudiera... (Dedicado al bonito poema de Carmen "Solo aspiro a...")

Quien como tu pudiera...

de intranquila pluma, compañera,
tirar por la borda lejanos recuerdos
que a algunos, atar nos atan
a profundos infiernos.

Quien como tu pudiera
compañera de versos alados
vivir en el vivir.

Aspirar sencillamente
a "estar".

Sentir sin exceso,
dormir en colchón de nube,
limpia el alma,
sin volver la vista atrás.

Sin morir a mordiscos
de pasados ni de ayeres,
persiguiendo los apegos,
sintiéndose vivo,
sin desear por jamás

volar.


Quien como tu pudiera
querida compañera
sentir la delicada y fría brisa
de satinadas noches.

Quien como tu pudiera
sentir que no hay
hierro en las entrañas...

que ha desaparecido
del espíritu la maraña...

mirar a la luna...

y saber que no te engaña.


Quien como tu pudiera
poeta de aires nuevos,
apartar objetos inservibles.

Todos esos, que herrumbrosos
y harapientos,
absurdos y obsoletos...

nunca enseñaron a amar.


Quien pudiera compañera,
pintora de versos sabios
olvidar el recuerdo amargo

mirar a la luna blanca

y saber que no me engaña.

Saber que hoy por fin,
pasados los pasados...

para bien o para mal...

soy el único dueño...

de mi libertad.


J. Robles
leer más   
21
11comentarios 103 lecturas versolibre karma: 126

Y ....

Entorno los ojos
A esta añoranza

¡Que no pase pena
El amor de mis palabras!
leer más   
19
12comentarios 157 lecturas versolibre karma: 97

Tiempo y recuerdos

El ayer descubierto en el ahora
en el pequeño enjambre
de recuerdos que tú añoras...

Tiempo detenido en un segundo,
aquel en el que los extremos
tal vez
y sólo quizás, se tocan...

en tu pequeño submundo de historias viejas
tan tuyo y tan nuestro,
tan profundo.... el que nos toca.

Realidad difusa...
espacio no acotado de soñadores.
leer más   
19
18comentarios 136 lecturas versolibre karma: 103

El guiño en el ojo, el pellizco en el brazo

En el cajón sin cerradura
se quedaron las postales sin valor.
Las que pesan, las tengo en un bolsillo
cerca del estómago del alma
y del corazón del tiempo.

¡Cómo voy a contarte lo mucho que te extraño
si te fuiste y no me dejaste dirección!
(Por qué me pesa tanto, si ya hace tanto)


No hay tiempo ni distancia que separe tu yo de mí.
Sobrecoge el miedo al recuerdo
en la misma medida que alegra.
Tu mano que acaricia,
tu guiño en la mirada,
tu pellizco en el brazo que lo noto en el alma.

¡Cómo voy a decirte lo que siento
si no llego a encontrarte!
(Me pesa porque todo lo que importa
nunca deja de pesar,
así pasen cien años)



(a mi padre que perdí demasiado pronto)



Hortensia Márquez
16
15comentarios 97 lecturas versolibre karma: 110

Penas astilladas

Clavo tu futuro en mi corazón de madera.
Y se me astillan veinte recuerdos
y unos cuantos por qués en mi ventrículo derecho.
El tiempo no entiende de besar a ciegas,
de olvidar a medias pretendiendo tenerlo todo
cuando hasta los segundos se nos escapan de las manos.
Y yo, para serte sincera,
no entiendo de otra cosa que no sean teorías y estrategias
de cómo tender tu mano sobre mis miedos
pretendiendo que soluciones algo que ni yo misma entiendo.
Se me ha olvidado dónde buscar tu nombre
y mis viernes saben a lo mismo que mi almohada desde que no huele a ti,
a nada.
Las paredes de mi cuarto ruegan derechos
para volverte a ver nacer
y los espejos me escupen en la cara
porque mi gesto cansado
no tiene nada que ver con tu cara desenfadada.
Cojo las pinzas de la caja de emergéncias
y me quito una a una
todas las astillas que llevan escrito tu nombre y todos sus sinónimos.
Si no olvido tu eséncia
no te olvidaré a ti.
leer más   
11
8comentarios 85 lecturas prosapoetica karma: 106

Tiempo, olvido y un servidor

Ah...el tiempo, el tiempo
¡poderoso enemigo!
el señor don tiempo...
Siempre elástico y sin conciencia
absorbiendo historias
trocando pasados por presentes.

Contestando a veces
algunas preguntas
y preguntando machacón
por respuestas que no existen.

Rajando interiores
como navaja afilada.
Desfaciendo entuertos
y entuertando líos.

Tratando siempre
con malas artes
de promover
a su triste socio.
Señor olvido.

Incluso a veces
levantando muertos.
Y minuto a minuto
enterrando vivos.

Desvaneciendo leyendas.
Olvidando amores.
Olvidando momentos.
Recordando olvidos.

Inmenso océano
tragicómico.
El puto tiempo
y su querido amigo.

Esta noche de borrachera
no le haré preguntas
ni respuesta le daré.

Esta noche oscura
como buenos compañeros,
o como si lo fuéramos,
beberemos hasta caernos redondos
en una absurda esquina.

Beberemos juntos, los tres.
Tiempo, Olvido y yo.

Eso sí.
Antes pagaré la cuenta.



Refranillo popular: "Si bebes para olvidar
paga antes de empezar."

J. Robles
leer más   
19
18comentarios 123 lecturas versolibre karma: 102

MI DOLOR. (Carta para ti).

Duele.

Duele
lo que me rodea.
Duele
el exterior.
Duelen
los gritos ininteligibles de horrendos seres
desperdigados por voluminosas burbujas...,
ancladas en esquinas
donde sufridas meretrices se ganan el sustento.
...llenas de cualquier cosa
que no pueda definirse como vida.

Duele.
El interior.
Dentro de mi propio inframundo
abarrotado de torrenciales tormentas de infundios.
Demoníacas heladas de sinsabores.
Viciosos huracanes de torturadas virtudes.
Interminables desiertos de despecho.

Descomunales incendios de añoranza.

Todos y cada uno, reacios a dejar salir
o a compartir lo poco que me queda de:
espiritualidad,
sensibilidad,
amistad.
De comprensión.
De algo que pueda parecerse
a eso que llaman amor.

Duele.
El cuerpo. La carne.
Duele físico.
Pero aún duele mas lo imperceptible,
la no sustancia ni forma.
Duele.
El entramado de espacio - tiempo
en el que parece ser
me columpio.
Duelen los espacios entre átomos.
Duele la razón. O la sinrazón.
Duelen fuerte los intangibles pasados.

Los pasados.
Algunos mas que otros.

Duelen.
Y tengo que seguir subiendo a duras penas
a los everest diarios e inconcretos.
Sin traje para el frío.
Sin botella de oxígeno.
Y bajar todas las noches
al menos en mi imaginación,
a la apacible ribera de florecillas de colorines
y verde musgo
de mi (nuestro) querido y secreto río.
A desinfectar un poco los interiores.
A revivir los buenos momentos.
A llorar y a reir,
donde nadie pueda verme.

Duele la memoria.
Duele el recuerdo.

Me dueles.

Y tengo que abrir de vez en cuando un paréntesis
de arpegios limpios y satinados,
de sostenidos profundos y misteriosos.
Y hacerme el muerto en ellos,
de vez en cuando.
Para olvidar el dolor por unos momentos.
Hasta que la alimaña que me persigue
se aleje por un cierto tiempo.
Para poder seguir rindiendo pleitesía
a esta vulgar existencia.

("Necesito a alguien en quien creer, alguien en quien confiar.
Necesito a alguien en quien creer, alguien en quien confiar."

The Chamber of 32 Doors. Génesis)

Y solo te tengo a tí.
A quien poder rendirme.
A quien confesar mis pecados.
A quien poder abrazar en mis sueños.

Y solo me quedas tu.
Quien me haga sentir un abrazo.
Quien me dé un poco de consuelo.
Quien me ayude a subir mis everets.
Quien me proteja de las alimañas.
Quien me anime a dejar de ver las
amenazantes burbujas de las esquinas.

En quien poder creer y poder confiar.

Duele.
Despues de todo este tiempo
me sigues doliendo tanto...

Solo te tengo a tí.
En mi memoria.

Siempre seguirá doliendo.

Me seguirás doliendo.
leer más   
15
10comentarios 101 lecturas versolibre karma: 109

El llanto de las mariposas. (Carta para ti)

¿De olvidar?
No puedo.

Resuena con dolor
en el rocío de la hierba fresca.

Me sangra la corteza del árbol,
y yo no puedo permitirme olvidar.

Murió de paso del tiempo
el corazoncito grabado a navaja,
y yo no puedo permitirme olvidar.

Resuena con dolor
en las pisadas de antaño,
en la tierra recién mojada.

Resuena con dolor
en el eco perdido de las piedras,
en el repiqueteo de la lluvia,
en el trino efervescente de los pájaros.
En la suave tranquilidad
que se convirtió en infierno,
y yo no puedo permitirme olvidar.

Resuena con dolor
en el ayer perdido
y en el hoy que necesita ser conquistado.

Instintivamente.
Continuamente.

Tengo que seguir observando.
Y observándome.
Analizando
y analizándome.
Remasterizando
y remasterizándome.
Reprogramando
y reprogramándome.
Equivocándome.
Corrigiendo,
y volviéndome a equivocar.

Recordando.

Resonando.

Superando como puedo
cada trocito de tiempo.

Tengo que seguir irremediablemente
distorsionando la realidad
para poder digerirla a través
de mi propio filtro.

Y si puedo,
vomitarla.

Entonteciéndome o enloqueciendo.
Saltándome las reglas,
o pisoteándolas.

Oyendo el canto del pequeño querubín
a pesar de mi sordera crónica autoimpuesta.
Leyendo la amalgama de la palabra
expuesta por entes opacos,
oníricos y sin alma.
Sin duda mis amigos.
¿Sin duda?
Intrusos sin ningún derecho.
Como yo.

Los que consiguieron meterme por el embudo
del que no puedo huir.

Pero tu sabes que solo son
exigencias del guión.
Del que escribieron otros.

Calavérica peste sin solución,
remedio, ni vuelta atrás.
Ya se extinguió hace tiempo
reventado por el exceso de trabajo
el especialista que con gran pericia
y amablemente
solucionaba todos estos temas.

Murió el figurante de puro abandono.

De abandonarnos.

Callaron para siempre los anhelantes silencios.
Se perdió irremediablemente
el ramillete de margaritas
que yacen secas dentro de algún viejo libro.
Se desvaneció por completo la mirada
con el rabillo del ojo.
No puedo permitirme olvidar.

Resuena con dolor la clave de sol
dibujada en la tapa de un piano.

Todo resuena con dolor.

Como el ruido del cañon
tras la guerra.

Como el sonido del tren que parte
para no volver jamás.

Como el llanto de las mariposas.

Y absolutamente nada impide
que te siga recordando.

Obsesivamente.

Solo queda
bajar de vez en cuando la vista
para no pisar algún excremento de perro.
Es mentira.
No toca nada, ni trae buena suerte.
Solo ensucia el zapato.
Seguramente lo único que me queda limpio.

("Si este desierto es todo lo que podré ser
Entonces dime en qué me he convertido."

Mad Man Moon. Génesis)

No me contestan los reflejos de los escaparates.

¿Puedes decírmelo tu?
13
2comentarios 112 lecturas versolibre karma: 98

ɑժɑղ վ Տմ օԵɾօ ϲɑղԵօ

Como rompe el cielo de súbito
la hoja de plata de una noche,
así de certera cae la lágrima
detenida en el mentón de una alborada.




Yamel Murillo



Crónica Verónica®
Postdatas sin remitente©
Caleidoscopio©
D.R. 2014
leer más   
19
15comentarios 111 lecturas versolibre karma: 118

Øleo de añoranzas (Colaboración de @pequenho_Ze & @sarrd8r)

Coronada de laurel
reluce nuestra distancia;
tan agreste y muda,
tan coloreada de ausencias lúgrubres
acordonadas al desvelo
de cada madrugada despiada,
donde la añoranza es algo más
que un latido roto.

Juego con las palabras
como terapia de olvido,
[añoranza como Sancho Panza
o derivación de año rancio...],
mantener los vocablos lejos,
abrir la puerta de mi sístole renegado
hallando únicamente latas de ausencia,
olvido en almibar, pan de distancias
horneado en la cicatriz del destierro.

Y hacer más grande la grieta a la fuerza,
con los dedos embadurnados
del óleo con el que dibujé
tus abrazos en el aire,
abrirme los párpados
arrancando las grapas de acero
que cosen los sueños que ahora derramo
en tu honor. Ya no los quiero;
ya no me hacen falta.

Reniego del aire de mis pulmones,
de la libertad de mis sentidos,
reniego del agua, el sueño, el hambre,
reniego de lo supérfluo de no encontrarte,
de todos mis nombres
y tu voz componiendo partituras,
cual caja de música, al ponerles letras,
pintando en la nada
la bailarina que da vueltas en cada nota.
Dime añoranza, si a caballo sigues luchando contra mis molinos....


Amén
leer más   
18
20comentarios 161 lecturas versolibre karma: 111

Añoranza

¿Acaso me estoy volviendo loco?
Me siento ahogado...
Y todo me sabe a poco.

Pasan los segundos, los minutos
las horas y los días
¿Y dónde quedaron los árboles y sus frutos?
¿Dónde los arroyos de aguas frías?

Lo que un día fue verde
Hoy es oscuro
Y aunque en estos versos recuerde
Habrán más fronteras y muros
leer más   
9
sin comentarios 65 lecturas versolibre karma: 11

Los recuerdos

Los recuerdos andan siempre por ahí.
Agazapados, dormidos, casi muertos.
Debajo de las cicatrices o macerando en las heridas
o flotando en los días azules con olor a jazmín.
Pero, de todos modos, anestesiados por el paso del tiempo.
Un día quedan atrapados en un lugar, en un rostro
o en un papel.
Hasta que algo baladí los aviva y reaparecen ante nosotros
con toda su fuerza, soliviantando el cuerpo y el espíritu.
Removiendo la tierra de la que se nutren para, después,
oxigenados, volver a descansar más serenos,
más cordiales, más sanos, más bellos…

Alicia F
leer más   
6
4comentarios 101 lecturas prosapoetica karma: 44

Cuando llueve

Hace una eternidad que el cielo está nublado
en la caja donde me he escondido
para no tener recuerdos a la vista.
En los engranajes de mi alma,
el aire frío hace tambalear
todas las emociones de un solo golpe,
y ahora simplemente me acurruco vacía,
los labios sellados con lacre
y la boca amordazada con papel de estraza.

Y es que hace una eternidad que el cielo se oscurece,
que las nubes son una amenaza.

Y yo quiero darte la mano cuando llueve.
leer más   
16
4comentarios 140 lecturas versolibre karma: 56

Te echo de menos

Sí, es verdad,
te echo de menos.
Y ahora el aire quejumbroso
es un susurro tenue de caricias
que nunca llegan.
Hay pájaros que vuelan
clavando sus ojos en mi inestabilidad;
van hacia el Norte,
huyendo de la cordura
que se posa en mi cabeza cuando hace sol;
a mí es la lluvia la que me reinventa
cada vez que la máscara se cae al suelo.
He estado estática jugando con tus dedos
mientras dormías
y ahora no sé dónde esconder tanto desgarro
que pasea por mi vida sonriente
porque yo misma lo he invitado.
Se esconde entre los dientes la amenaza salvaje
de una voz que no sabe pronunciarse.
Ya sólo queda cerrar la ventana,
envolverme en mí misma
y dejar de engañarme.

Te echo de menos,
es cierto,
pero todo es cuestión de acostumbrarme.
leer más   
17
4comentarios 213 lecturas versolibre karma: 56
« anterior123