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Ya me amo en silencio

Yo no necesito que me quieran,
Ya me quiere quien siempre me acompaña, la sombra.
Ya nací sin querer
y estando
ya aquí me quiero.
Soy narcisista por quererme tanto
tanto hasta los
huesos,
no lo necesito, cuando era verde
me comieron
y ahora amarillo
me desprecio.
No necesito que me quieran
aprendí a ser autosuficiente
para ser libre
los barrotes y las alambradas
me enriquecieron tanto
como mis sentimientos.
No soy de fiar, puedo morder
tanto en el agua,
como en el mercado
vendiendo espadas de
espumas y caramelos.
Yo no necesito que me quieran
Ya me amo
en silencio.
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Atado queda

Te dejaron caer,
haciéndote creer
que tenías alas fuertes
cuando sólo eran
de frágil papel
Te dejaron caer
fue tan mortal tu caída
que cada día te sentías morir
sobrepasaste el dolor te levantaste
sobreviviste a la herida
no guardas rencor
tú sabes que lo que se amó un día,
y se ata con amor
atado se queda de por vida

Porque siempre ha sido mejor
amar hasta morir
que vivir siendo amada sin sentir.

MMM
Malu Mora
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13comentarios 158 lecturas versolibre karma: 128

тяєѕ нιєяяσѕ (.... αмσ)

Misteriosas conexiones
que hace que el universo se encoja,
se instale en el pecho
sellar los labios, los latidos,
contener las emociones para verterlas en versos
sin querer alargar una coma de más,
temor a que las emociones desbocadas
ahuyenten los pétalos de su sombra.

Muero en tres letras,
tres clavos que tras un te...
arroja todo el futuro al abismo.

Flagelar mi pluma
como escarnio de los sentidos,
convertirme en ermitaño de silencios,
coser mis heridas con espinas,
sangrar hasta que su nombre
conforme auroras boreales,
no respirar ni latir cuál estatua salitre
de pasado que no llega.

Correr entre distancias y olvidos,
con la túnica sagrada de desalientos
tallados en la espalda de las palabras,
heroínas de mi garganta cegada,
marchito en afluente de humo.

Elevarme por encima de las nubes,
dejando lívido el arco iris
al comparar sus colores
con el iris de mis emociones.

Hacer ovillos con mis tempestades,
guardarlos en botellas,
lanzarla a horizontes donde no habite,
hasta se confundan
como ecos tintineando en mis tres clavos,
hacer con mis corduras un ventanal,
con sus hebras tejeré espejos
donde morar hasta envejecer de olvido.

амéи
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22comentarios 166 lecturas versolibre karma: 131

Quise decir "Te amo"

Quise decir “te amo”
pero por mas que intenté las palabras se desmoronaban en mi garganta.
Mi boca se secaba y los labios se partían.

Intenté escribir “te amo”
pero mi mano se contrajo y las letras me evadían.
Los dedos se marchitaban
la inspiración de mi huía.

Y busqué,

Ahí donde se producen los “te amo”
En un costalito llamado corazón.
Y busqué y rebusqué y el costalito de cabeza lo paré.
Y nada había ahí.

Los “te amo” se acabaron,
Se esfumaron.

Caducaron.
Comprendí entonces que gaste todo eso que tenía
y tardaría mucho para llenar mi costalito de “te amo”.

Hibernaré pecho y sus engranes.
Pondré a dormir el corazón.
Uno a uno los “te amo” volverán.
Tal vez hoy o tal vez mañana.

En cualquier momento y en cualquier lugar.
Asi de impredecible es el amor.
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3comentarios 437 lecturas versolibre karma: 64

Amiga

Me encanta conversar contigo
aunque sea hablar por hablar,
hay días que no te lo digo,
pero te quiero tanto.

Los silencios solo nos enseñan
a mirarnos más de cerca,
a inducirnos por el recuento de los días incomunicados,
ha disfrutarnos en ese lapso del día que parece para siempre.

Sin rumbo fijo tus palabras me hacen reír,
en las risas estentóreas nace el amor
y se me quedan las sonrisas por días.

Tus ocurrencias me parecen divinas,
podría escuchar tu risa toda la vida.

Incluso cuando todo se pone imperfecto
me calmas el alma.

Creo que nos entendemos,
nos vemos y las risas se abrazan
no hay chiste por el cual no ría junto a ti,
aunque parezca mentira
te quiero para toda la vida.

-César Flota-
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Homenaje a Calamaro

Te quiero,
me dejaste sin corazón,
me abandonaste primero.

Te quiero,
olvidaste en el congelador
tus abrazos de Febrero,

Te quiero,
te llevaste el cielo mi amor
y ahora no encuentro el lucero.

Te quiero…te quiero… igual.

Te quiero,
encontraste un cojín mejor
y le cambiaste el relleno.

Te quiero,
te dejaste el consolador
y tu olor en el ropero.

Te quiero,
ahora Rufus duerme peor,
y mientras hablo, me muero.

Te quiero…te quiero… igual.
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5comentarios 105 lecturas versolibre karma: 104

A tu lado desde lejos

Cuando pensaba agradecerte,
me di cuenta, no merecías eso -merecías algunos "te quiero";
cuando decidí anunciarlo,
me percaté que no merecías eso -merecías muchos "te amo".

Más, cuando decidida estaba,
una repentina explicación me detuvo -no diré nada,
no, porque no pueda o no deba,
sino, porque no solo mereces eso -conjuro infalible.

La inspiración es mi pretexto -complicidad asimilada;
sí, esta vez, seré prudente, y el amor tan solo el insumo,
para compartir y cumplir retos iniciados -ideales ejecutados.


Autor: Lilia Quituisaca-Samaniego
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1comentarios 159 lecturas versolibre karma: 7

Es que te amo

Es que Te Amo,
con todo lo que lleva la frase,
con todo el poder de sus cinco letras,
y su espacio intermedio,
con lo que se llena mi boca al decirlo,
con lo que tiembla mi cuerpo al pensarlo,
con la sonrisa que me provoca.

Te amo descontroladamente,
con cada hueso y cada gota de sudor,
con cada respiración, cada vello,
cada diente y cada una de mis uñas,
con cada codo, cada ojo, cada lunar,
con cada cabello, cada pie y cada ortejo,
cada articulación, cada poro, cada hueso,
cada músculo, cada respiración.

Te amo así, tal y como eres,
con tu cabello enredado ,
con tus ojos saltones e hinchados,
con tus labios de ‘cómeme a besos’,
con tus piernas torneadas y firmes,
con tu cadera redonda, sensual,
y ese par de hoyuelos en la cintura,
con tus manos y tus senos pequeños,
con tu cuello esbelto y terso,
con tu sonrisa y sus brackets,
y ese lunar de tu espalda.

Te amo por las mañanas cuando despiertas,
cuando me declaras los buenos días,
con tu aliento de Princesa maldormida.
Te amo cuando te pegas a mi cuerpo,
y me pides que te suba la pierna,
y que te abrace otros cinco minutos,
y otros cinco, y otros cinco más...

Te amo al bañarte, al ver tu cabello enjabonado,
escurriendo borbotones de shampú,
gastando tanta agua en el proceso,
envidiando el camino de tu esponja,
recorriendo todo tu cuerpo,
cuando pasas tus dedos entre tus piernas,
y por tus muslos, y por tus labios,
y entre ese par de nalgas redondas.

Te amo en tus jeans ajustados,
con el contoneo de tu cadera,
en tu short amarillo y tu blusa negra,
con tus vestidos y tus faldas,
con tus flats rotos y sucios,
o subida en esos tacones,
que tanto acercan tu boca a la mía.
Te amo en minifalda, mostrando tus muslos,
luciendo inocentemente coqueta,
robando miradas, provocando deseos,
provocándome celos.

Te amo desmedidamente cuando me besas,
¡Dios, cómo amo esos besos!
Cuando siento tocar tus labios,
cuando en el roce de los míos,
tu saliva y la mía hacen esos ruidos,
que despiertan los sentidos,
y me recorren escalofríos,
que me provocan excitación.

Te amo cuando me seduces,
por la forma en que me miras,
por tus ojos entrecerrados,
cuando estamos entrelazados,
y tu boca semiabierta respirando,
emanando cálidos gemidos,
intentando decir ‘te quiero’.

Te amo con tus fallos y tus defectos,
con tus caprichos y tus momentos,
con tus arranques, tus corajes,
tus ideas, tus proyectos.
Amo tus pensamientos,
amo tus ocurrencias y tus enredos,
amo tus reproches indirectos,
amo tu ortografía y tu redacción,
y disfruto tus estornudos siete veces
y que me dejes visto en Whatsapp,
y tu manuscrita y tus versos.

Es que Te Amo, y te amaré por siempre,
lo que sea que ‘por siempre’ dure,
aunque ‘por siempre se termine’;
y si ‘por siempre’ es la vida entera,
¡Juro amarte tanto, Andrea!
¡Juro amarte para siempre!
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En el piso nueve

Tal vez se trata de que el cuerpo sabe cuando se aproxima el límite y por eso las estrellas se ven más espectaculares.

Y entonces llegan noches como aquella en la que me enseñaste a hacer un sonido peculiar mientras visitábamos otro continente.

Usaste esa camisa blanca que me fascina como te luce.

Un par de bebidas en su envase original fueron el abreboca.

Unas páginas atléticas rompieron el hielo.

Luego de una decena de bebidas, estábamos listos para disfrutar de oscuridades llenas de luz.

Recorrimos el camino que tanto conocemos y nos detuvimos cuando se nos ocurrió una idea. Debíamos cambiar nuestro destino inmediato y así lo hicimos.

Subimos de piso.

Con los poros destilando frenesí, cruzamos la línea, una vez más.

Fuimos libres de tumbarnos en cualquier esquina o diván. Entonces me alzaste, te abracé con todo lo que pude y nos mudamos de salón.

Los latidos del corazón se aceleraban cada vez que el segundero se movía, nuestros ojos se fundían con la tenue luz que atravesaba la ventana y mi tez acariciaba la tuya como si fuera la última vez.

El desenfreno desembocó en una explosión increíble que solo pudo ser atenuada por gotas de agua fría.
Pero nunca es suficiente.

En el segundo tiempo, se incrementó exponencialmente el desempeño de los jugadores, ocasionando cosquillas particulares.

Cuánta gracia me causan tus ocurrencias, tus relatos de amistades peculiares.

Cada flash que se me atraviesa en el pensamiento es divino:

– Me hacía falta dormir contigo.

Entonces, me brota una sonrisa involuntaria.

– Te quiero.

Me sonrojo al recordar.

– Soy una buena persona. Eres una buena persona. Pero a mediano plazo no lo seremos.

Golpe duro. Porque no sé si nos importe o no de quiénes sean las huellas que acompañen las nuestras más adelante o si el magnetismo dure para siempre.
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Sombra soy

Sombra soy

Porque volviste a salir sombra si en mi vida ya no hay sol que te refleje.

Ya se que es tenerte sin humedecerte cuando al agua tocabas, no sentías e impoluta ibas de mi mano que llena de vida no sentía ni calor ni frió y sin darme cuenta sombra también me volvías.

Algo cambio mi vida y sombra sin sombra me convertía, ya no te quiero ni te requiero, mis pasos ya no te necesitan, vete! que ya no añoro ni sueño recorrer caminos sin huellas con el sol a mis espaldas y tu silenciosa compañía.

Ya en mi vida no hay un sol que te refleje ya supe lo que se siente tenerte, sombra de mi vida.
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1comentarios 89 lecturas versolibre karma: 54

En tus ojos

Duermo hasta las horas donde nace la fantasía,
apareces en el aire,
en la luz,
en la oscuridad,
en el fuego,
eres mi lluvia favorita.

Camino siempre cerca de ti,
y a tus pasos nace la magia.

Recuento los días mágicos contigo,
te vuelves un regalo de bolcillo
aún siendo inmensa,
que llevo siempre conmigo.

Puedo endulzar el cielo hablando de ti,
puedo crear estrellas diciendo tu nombre.

No he encontrado un amanecer
que despliegue tan bellos colores
como cuando firmas el mundo con tu risa,
tu voz retumba en el corazón del mundo.

Debe ser tan pura la luz que te despierta,
que se digna a pausar tus sueños
y encender el mundo nuestro,
en tus ojos.

-César Flota-
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Verso I

Eres el pedacito de cielo que vino a llenar mis mañanas,
mis noches, mi vida, mi todo;
ese cielo con rayos de luz inigualable al amanecer
como el sol naciente en una pintura de Monet,
esa noche estrellada mejor que la de Van Gogh
y sobre todo el cielo que cubre mi cuerpo como el arte más bello,
como lo eres tú.
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